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Frases que tengan las palabras: mas y cerca

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Frases con: mas y cerca

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Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.

  • Mas cuando se las veía y oía de cerca, resultaban ser unas tiotas relajadas, comilonas, borrachas y ávidas de dinero, que desplumaban y resecaban al pobrecito que en sus garras caía.
  • Que su marido se apartase de ella y que estuviese cerca?
  • Estas cosas hay que verlas de cerca.
  • Una tarde fueron a comer a un bodegón de Triana, porque decía Juanito que era preciso conocer todo de cerca y codearse con aquel originalísimo pueblo, artista nato, poeta que parece pintar lo que habla, y que recibió del Cielo el don de una filosofía muy socorrida, que consiste en tomar todas las cosas por el lado humorístico, y así la vida, una vez convertida en broma, se hace más llevadera.
  • Pero Segunda había traspasado la huevería y tenía en la misma Cava un poco más abajo, cerca ya de la escalerilla, una covacha a que daba el nombre de establecimiento.
  • Porque no tenía duda de que Juan andaba algo distraído, y esto no lo podían notar sus padres por la sencilla razón de que no le veían nunca tan cerca como su mujer.
  • Viendo muy cerca de sí la cabeza de su marido, sintió deseos de tirarle del cabello que por entre las vueltas del pañuelo de seda salía.
  • Cuando se halló cerca del fin de su viaje, la Delfina fijaba exclusivamente su atención en los chicos que iba encontrando.
  • Venían muy confiadas meneando el cuerpo como las chulas, picoteando en el suelo lo que encontraban, y eran tan mansas, que llegaron sin asustarse hasta muy cerca de las señoras.
  • Cerca de la puerta de Toledo se encontró con un mielero alcarreño que paraba en su misma casa.
  • Cerca del 17, en uno de los ángulos del corredor había un grupo de cinco o seis personas entre grandes y chicos, en el centro del cual estaba un niño como de diez años, ciego, sentado en una banqueta y tocando la guitarra.
  • Algo se tranquilizaba oyendo muy cerca el guitarreo y el rum rum de la multitud que rodeaba a los dos ciegos.
  • Si en el mismo instante y muy de sopetón su señorita tenía la destreza suficiente para coger un asador que muy cerca de su mano estaba y metérselo por los ojos, la cosa era hecha.
  • Por otro lado nos encontramos con Samaniego, que era casi un hortera, muy cerca de Ruiz Ochoa, o sea la alta banca.
  • Es que cuando alguno está cerca de mí y se pone a hacer visajes, me pongo también yo a hacer lo mismo.
  • Púseme todo lo cerca posible, esperando oírla hablar.
  • Corría, miraba de cerca.
  • Súpose más tarde que había ido a Inglaterra a comprar fusiles, que hizo un alijo cerca de Guetaria, que vino disfrazado a Madrid y pasó a la Mancha y Andalucía en el verano del 73, cuando la Península, ardiendo por los cuatro costados, era una inmensa pira a la cual cada español había llevado su tea y el Gobierno soplaba.
  • Cerca de la puerta había una reja de madera que separaba el público de las monjas los días en que el público entraba, que eran los jueves y domingos.
  • Ya cerca de la noche, como he dicho, Mauricia no se quitaba de la reja para hablar a la monja cuando pasaba.
  • Confundida con otras compañeras en un grupo que estaba a la puerta del comedor, la siguió con sus miradas, y se puso en acecho junto a la escalera para verla de cerca cuando bajase, y se le quedó, por fin, aquella simpática imagen vivamente estampada en la memoria.
  • Pero con respecto a Fortunata, ninguna de las madres, ni aun las que más de cerca la habían tratado, tenían motivos para creer que fuera mala.
  • Llegó por fin y subió los dos, tres, cuatro escalones, y le causaba tanta extrañeza verse en aquel sitio mirando de cerca la mesa aquella cubierta con finísimo y albo lienzo, que un rato estuvo sin poder dar el último paso.
  • Ahí tienen ustedes decía la Superiora a las que más cerca de ella estaban, cómo esa arrastrada ha visto visiones.
  • Contole un día que ya tenía tomada la casa, un cuarto precioso en la calle de Sagunto, cerca de su tía.
  • Nada, mujer, que te quemas, que le tienes muy cerca.
  • Recogiendo el botón, lo miraba de cerca.
  • Otra cosa se me ocurre indicó luego con la alegría del náufrago que ve flotar una tabla cerca de sí.
  • Maximiliano, que desde media tarde había vuelto a nadar entre las agitadas sábanas del lecho, y estaba tan impertinente como un niño enfermo que ha entrado en la convalecencia, dijo a su consorte, ya cerca de las diez, que se acostase, y esta obedeció.
  • Desvelados estuvieron ambos largo rato, cada cual por su lado, muy cerca materialmente uno de otro, pero en espíritu Fortunata se había ido a los antípodas.
  • Maldición sacrílega escapose de sus labios, y renegó de que hubieran venido a estar tan cerca su deshonra y el santuario donde le habían dorado la infame píldora de su ilusión.
  • Fijose cerca de allí, reduciendo el espacio de su paseo vigilante.
  • Ya cerca de la iglesia aparecieron dos individuos de Orden Público, que viendo a Maxi en aquel estado, le recibieron muy mal.
  • El amo saludaba desde el mostrador a algún parroquiano que le caía cerca.
  • Yo he servido en el cuarto montado, he visto de cerca la guerra.
  • Ya cerca de las doce entró Juan, y su mujer le miró con severidad sin decirle nada.
  • Vino saltando hasta cerca de mi cama.
  • Porque siendo verdad lo que Juan decía, la temida rival era como los espantajos puestos en el campo, de los cuales se ríen hasta los pájaros cuando los examinan de cerca.
  • Pero te juro que lo hice sin ilusión, con fastidio, como el que cumple un deber, pensando en mi mujer, viéndote a ti más que a la que tan cerca tenía, y deseando que aquella comedia concluyera.
  • No hay mal que cien años dure, y cuando se tocan de cerca los grandes inconvenientes de vivir lejos de la ley, no hay más remedio que volver a ella.
  • Ya llegaba, y a medida que veía más cerca el objeto de su viaje, parecía como que se le iba acabando la cuerda epiléptica que la impulsaba a la febril marcha.
  • Y volvió cerca de anochecido trayendo un ramo de flores, y poco después fue un mozo de cuerda con dos o tres tiestos.
  • Inclinose del lado en que la joven estaba, para poner su boca lo más cerca posible del oído de ella, y le disparó cara a cara estas palabras.
  • No espere usted a llegar a viejo y a ver de cerca la muerte para creer que somos algo más que montoncitos de basura animados por fuerza semejante a la electricidad que hace hablar a un alambre.
  • Vive por aquí cerca.
  • Asomáronse las dos señoras y vieron que en la parte baja de la calle, cerca de la esquina de la de San Carlos, había un gran corrillo que a cada momento engrosaba más.
  • El tilín sonaba cada vez más cerca.
  • A nadie le gusta que le estén atisbando de cerca y viendo lo que hace o deja de hacer.
  • Porque anda ya cerca de los cincuenta.
  • ¡Pero mamá, si mi hermana no tiene más que dieciocho años, y Moreno anda ya cerca de los cincuenta, y además está enfermo!
  • En la región cardiaca, o cerca de ella, más al centro, sentía el golpe de sangre, con duro y contundente compás.
  • De lejos la querré lo mismo que de cerca, y ella me querrá tal vez.
  • Total, que llegó hasta la calle de Segovia, muy cerca del puente.
  • Pero como saltase en la conversación algo que de cerca o de lejos se relacionara con ella, se le veía caer en sombrías meditaciones y en un mutismo tétrico del cual Juan Pablo, con todas su retóricas, no le podía sacar.
  • Lo que menos piensa él es que está tan cerca de mí.
  • Refugio, la querida de Juan Pablo, estaba aquel invierno muy mal de ropa, y no iba al café del Siglo, sino al de Gallo, porque le cogía cerca (la pareja moraba en la Concepción Jerónima), y además porque la sociedad modesta que frecuentaba aquel establecimiento, permitía presentarse en él de trapillo o con mantón y pañuelo a la cabeza.
  • Luego la casa está cerca.
  • La casa está cerca.
  • Que Fortunata no se ha muerto, que está en Madrid, que vive cerca de la Plaza Mayor, que vive en la Cava de San Miguel, en la casa de los escalones de piedra, que está fuera de cuenta desde hace un mes, y que Don Francisco de Quevedo la asiste.
  • Al día siguiente del lastimoso lance ocurrido cerca de Cuatro Caminos, no estaba Maxi más excitado y rencoroso que aquella noche lo estuvo.
  • Y cuando el profesor llegaba en su deambulación febril a la puerta de la alcoba, creía distinguir sus manos o parte de un brazo que subían hasta cerca del techo.
  • Se calló porque sintieron pasos, ya muy cerca, como de una persona que subía con cautela, y miraron a la meseta intermedia, esperando a que el que subía diese la vuelta.
  • Maximiliano callaba, no quitándole los ojos a la santa, a quien nunca había visto tan de cerca.
  • Me querían llevar a la cárcel, y estuvieron cerca de una hora si me llevan o no me llevan.
  • Cogió la cesta, y bajándola a su casa con toda la rapidez que le permitían sus piernas no muy fuertes, azorado como ladrón o contrabandista, volvió a subir y se aproximó a la enferma, mirándola tan de cerca, que casi se tocaban cara con cara.
  • El sacerdote la miró más de cerca, y en alta voz dijo.
  • ¡Ay, hijo mío, si ya te tenía yo dispuesta tu entrada en un monasterio muy retirado y hermoso que hay aquí, cerca de Madrid! Verás qué ricamente vas a estar.
  • A las ocho, después de servir á todos sus clientes, Pepeta se vió cerca del barrio de Pescadores.
  • ¡Nadie se aprovecharía de su trabajo! Y así estuvo hasta cerca del amanecer, cortando, aplastando con locos pataleos, jurando á gritos, rugiendo blasfemias.
  • Le despertaron los primeros rayos del sol hiriendo sus ojos y el alegre parloteo de los pájaros que saltaban cerca de su cabeza, aprovechando para su almuerzo los restos de la destrucción nocturna.
  • ¿Qué hacía allí, cerca del huerto del judío?
  • Tomó entonces unas tierras cerca de Sagunto.
  • Y marcando un cuadro cerca de su barraca, empezó á remover la tierra ayudado por su familia.
  • Cerca ya de la barraca, cuando oía los ladridos de su perro, que le había adivinado, vió un muchacho, un zagalón, que, sentado en un ribazo, con la hoz entre las piernas y teniendo al lado unos montones de broza segada, se incorporó para saludarle.
  • En el camino huía de todas ellas como de un tropel de furias, y únicamente sentíase tranquila al verse dentro de la fábrica, un caserón antiguo cerca del Mercado, cuya fachada, pintada al fresco en el siglo XVIII, todavía conservaba entre desconchaduras y grietas ciertos grupos de piernas de color rosa y caras de perfil bronceado, restos de medallones y pinturas mitológicas.
  • Pero el trance más cruel, el obstáculo más temible, estaba casi al final, cerca ya de su barraca, y era la famosa taberna de Copa.
  • Y sin embargo, la pobre hilandera, al llegar cerca de allí, deteníase indecisa, temblorosa, como las heroínas de los cuentos ante la cueva del ogro, dispuesta á meterse á campo traviesa para dar vuelta por detrás del edificio, á hundirse en la acequia que bordeaba el camino y deslizarse agazapada por entre los ribazos.
  • Cerca aún de la ciudad, salió al camino un hombre que empezó á marchar al mismo paso que ella.
  • Siguieron el camino en silencio, separándose cerca de la barraca.
  • Más cerca aún de la ciudad que en los otros días, salió al encuentro de Roseta.
  • Pero cerca ya de la barraca, cuando iban á separarse, Tonet tuvo un arranque de tímido.
  • Tonet le tenía cierto respeto al señor Batiste, y se contentaba con emboscarse cerca del camino, para ver pasar á la hilandera ó seguirla después de muy lejos.
  • Instintivamente, movida por el dolor, se agarró también á los rubios pelos de la hilandera, y durante algunos minutos se las vió á las dos encorvadas, lanzando gritos de dolor y rabia, con las frentes cerca del suelo, arrastrándose mutuamente con los crueles tirones que cada una daba á la cabellera de la otra.
  • Ambos emprendían una interminable conversación, y los discípulos abandonaban los bancos para oirles de cerca ó iban á jugar con las ovejas que rumiaban la hierba de los ribazos cercanos.
  • ¡Lo que corríamos! Unas veces aquí, otras en la provincia de Alicante, después por cerca de Albacete.
  • De ello corría peligro, pues cerca de su persona andaban muchos padres de los que le enviaban discípulos sin el lastre de los dos cuartos.
  • Batistet roncaba en la cuadra, cerca del caballo enfermo.
  • Se dirigían todos á casa de Copa, para ver de cerca la famosa porfía de Pimentó con los hermanos Terreròla, dos malas cabezas lo mismo que el marido de Pepeta, que habían jurado igualmente odio al trabajo y pasaban el día entero en la taberna.
  • Por allí cerca andaban las hijas, unas señoritingas siempre llenas de lazos y colorines.
  • Viéndose en el camino, á cierta distancia de la taberna, echó á correr, y cerca ya de su barraca arrojó en una acequia el pesado taburete, mirando con horror las manchas negruzcas de la sangre ya seca.
  • Las mujeres, sabedoras de lo ocurrido gracias á la pasmosa rapidez con que en la huerta se transmiten las noticias, salían al camino para ver de cerca al bravo marido de Pepeta y compadecerle como á un héroe sacrificado por el interés de todos.
  • Algunos minutos antes de llegar á su vivienda, cerca de la alquería azul donde las muchachas bailaban los domingos, el camino se estrangulaba, formando varias curvas.
  • A un extremo del mercadillo, cerca del Repeso, los panaderos con sus mesas atestadas de libretas blancas y morenas, prolongadas unas, como barcos, y redondas y con festones otras, como bonetes de paje.
  • Don Manuel murmuraba el pedigüeño con voz misteriosa y arrodillándose cerca del Banco, necesito al momento seis mil reales.
  • El precio del traspaso ya lo iría pagando Antonio poco a poco, y ellos levantarían el vuelo inmediatamente para ir a formar un nido en una gran casa cerca del Mercado, una finca soberbia, con ancho portal, gran patio, cuadras profundas, y en el piso superior magníficas habitaciones.
  • ¡Dios, qué sonrojo! Tenía ella empeño en entablar grandes amistades, y no pasaba cerca de su berlina autoridad o persona conocida sin que Melchor le saludase solemnemente con un sombrerazo hasta las rodillas, ruborizándose muchas veces al ver el gesto de extrañeza con que aquellas personas contestaban a la reverencia de un ente desconocido.
  • Eran ya cerca de las diez.
  • La otra criada de la casa, que la echaba de sensible y ejercía cerca de las señoritas las funciones de doncella, volvía la espalda al sacrificio y vigilaba las marmitas y cazuelas que hervían sobre los fogones del banco.
  • Los recién llegados, después de saludar a la mamá, deseándola felicidades y ensartando los lugares comunes propios del caso, sentáronse cerca de las dos niñas, que se mostraban complacidas y ruborosas.
  • En la madrugada, cerca de las cuatro, oía chirriar los pesados portones, entraba el carruaje en el patio, con gran estrépito, y él saltaba de la cama metiéndose los pantalones.
  • En los bailes de Carnaval había conocido a Fernando, un teniente de artillería, esbelto, con cintura de señorita, que en el teatro, durante los entreactos, rondaba por cerca de sus butacas buscando ocasión de saludarla con gracia marcial que encantaba a Amparito.
  • Le veía apoyado en la pared de enfrente, cerca del cafetín, de puntillas algunas veces para dominar mejor el agitado río de cabezas que en corriente interminable atravesaba la plazuela, y lanzando al balcón de Amparito miradas de inmensa desesperación, que ella.
  • Y mañana, cuando salga en los periódicos la extensa relación de lo ocurrido, no podréis imaginaros que la fiera en figura humana que mató al rival, a la novia y hasta a la mamá, si es que se decide a bajar, era el joven dulce y simpático que, pálido como un muerto, estaba hecho un poste cerca del cafetín.
  • Pero apenas se refrescó el ambiente, volvió a la puerta del cafetín, cerca del laurel cargado de buñuelos, cuyas ramas se habían tostado.
  • ¡Qué dirá de mí esa chica! Pero cuando estaba cerca de ella, el rubor desaparecía y sentía en su interior audacias que le asombraban.
  • Caía una lluvia fina cuando fue a apostarse en la calle de Serranos, cerca de la casa donde trabajaba la joven.
  • Rozaba al andar un lado de su busto, se sentía envuelto en el ambiente embriagador que exhalaba su cuerpo sano, y veía cerca de sus ojos el rostro de Tónica, su boca fresca, mostrando la brillante dentadura con graciosas sonrisas.
  • ¡Qué diablo! Ya estaban casi en la mitad del camino, cerca del Mercado, y él callaba, sin atreverse a decir lo que tan pensado tenía.
  • Juanito, a las tres de la tarde, había ido a ponerse en acecho cerca de la casa de Tónica, esperando que ésta saliese con Micaela para ver los altares.
  • Formaban una original pareja el hortera endomingado y aquella muchacha, que por estar cerca su casa iba de trapillo, sin perder por esto el aire de distinción adquirido en la niñez y llevando su cesta con la desenvoltura de una colegiala que comete una travesura.
  • Hablaban de las modas del verano, de lo que iba a llevarse, mientras los hombres, formando grupo cerca de los balcones, daban en su conversación eternas vueltas en torno del cuatro por ciento interior y de los billetes hipotecarios de Cuba.
  • Las niñas hablaban con Andresito cerca del piano, y doña Manuela, serena y en posesión de sí misma, miraba fijamente a su antiguo dependiente.
  • Acaba de subir de un golpe cerca de tres enteros.
  • Él no podía permitir que aquella loca, por amor o despreocupación, mirase impasible lo que de tan cerca hería el prestigio de la familia.
  • Además, de seguir por cerca de los pabellones, estaba expuesto a encontrarse con su familia, con el señor Cuadros, con cualquiera otro que le hiciera acordarse de lo que él tenía empeño en olvidar.
  • Pasamos por la plaza (aun de acordarme tengo miedo), y llegando cerca de las mesas de las verduras (Dios nos libre), agarró mi caballo un repollo a una, y ni fue visto ni oído cuando lo despachó a las tripas, a las cuales, como iba rodando por el gaznate, no llegó en mucho tiempo.
  • Allí tuve nuevas de cómo mi rocín, viéndose en aprieto, se esforzó a tirar dos coces, y de puro flaco se le desgajaron las dos piernas y se quedó sembrado para otro año en el lodo, bien cerca de expirar.
  • Desde cerca parecía negra y desde lejos entre azul.
  • En esto llegamos cerca, y el corregidor, advertido, mandó que debajo de unas yerbas pusiesen todos las espadas escondidas en un campo que está enfrente casi de la casa.
  • Al fin me determiné, y llegando cerca, sintióme, cerró el libro, y al poner el pie en el estribo, resbalósele y cayó.
  • Y que había estado en Madrid tan cerca de Lope de Vega como lo estaba de mí, y que había visto a don Alonso de Ercilla mil veces, y que tenía en su casa un retrato del divino Figueroa, y que había comprado los gregüescos que dejó Padilla cuando se metió fraile, y que hoy día los traía, y malos.
  • Yo, que estaba notando esto con un hombre a quien había dicho, preguntando por él, que era yo un gran caballero, veo a mi buen tío que echando en mí los ojos (por pasar cerca), arremetió a abrazarme, llamándome sobrino.
  • Menudeaban tanto las piedras y cascotes, que dentro de poco tiempo tenía el dicho don Toribio más golpes en la cabeza que una ropilla abierta, y no hallando remedio contra el granizo, viéndose sin santidad cerca de morir San Esteban, dijo que le dejasen salir, que él pagaría luego y daría sus vestidos en prendas.
  • Llegamos cerca del cenador, y al pasar una enramada prendióseme en un árbol la guarnición del cuello y desgarróse un poco.
  • Desde el suelo hasta cerca del techo se levantaba una gradería de madera muy empinada con una escalera central, lo que daba a la clase el aspecto del gallinero de un teatro.
  • Pues los tres vivimos cerca.
  • Había algunos que llevaban cerca de cincuenta años explicando.
  • ¿El sentirse sano y fuerte cerca del impedido y del débil?
  • Este callejón tenía dos puentes encristalados que lo cruzaban, y debajo de uno de ellos, del que estaba más cerca de la calle de Atocha, había establecido su cuchitril el hermano Juan.
  • ¡Vaya usted con Dios, guerrera! Andrés avanzó en el cuarto hasta sentarse cerca de Lulú.
  • El Botánico le gustaba más a Lulú por ser más popular y estar cerca de su casa, y por aquel olor acre que daban los viejos mirtos de las avenidas.
  • Cerca de Játiba salió el sol, un sol amarillo, que se derramaba por el campo entibiando el ambiente.
  • Tomó la tartana por la calle larga y ancha, continuación de la carretera, hasta detenerse cerca de una explanada levantada sobre el nivel de la calle.
  • ¡Ca! Me metería en una cueva que hay cerca de la mía, y me estaría allá.
  • Había cerca del pueblo un monte sin árboles, que llamaban el Teso, formado por pedrizas, en cuyas junturas nacían jaras, romeros y cantuesos.
  • El alejamiento, el haber dejado a su marcha a Luisito sano y fuerte, le impedía experimentar la pena que hubiese sentido cerca del enfermo.
  • Estaba cerca la estación donde tenía que bajar Andrés.
  • El doctor Sánchez vivía cerca, en una casa de aspecto pobre.
  • El ama, su madre y la criada cosían cerca del pozo.
  • Por las noches, Andrés se refugiaba en la cocina, cerca del fogón bajo.
  • Hurtado se embozó en la capa, y de prisa, acompañado del chico, llegó a una calle extraviada, cerca de una posada de arrieros que se llamaba el Parador de la Cruz.
  • Abonaba esta versión la mala fama del tío Garrota y su complicidad manifiesta en las muertes de dos jugadores, el Cañamero y el Pollo, ocurridas hacía unos diez años cerca de Daimiel.
  • Ha mandado poner el cuarto de Nebot en el mejor sitio de la casa, cerca de la alcoba de su mujer.
  • Se sentó Andrés cerca de la muchacha.
  • VI LA TIENDA DE CONFECCIONES CERCA de un mes tardó Hurtado en ir a ver a Lulú, y cuando fué se encontró un poco sorprendido al entrar en la tienda.
  • VII DE LOS FOCOS DE LA PESTE ANDRÉS solía sentarse cerca del mostrador.
  • Una noche que se les hizo tarde, al volver del Canalillo, se encontraron en un callejón sombrío, que hay cerca del abandonado cementerio de la Patriarcal, con dos hombres de mal aspecto.
  • Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada della un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y allí puesto, me dijo.
  • Y como cerca se vio, pensó que allí en las pajas do yo estaba echado, al calor mío se había venido.
  • Finalmente, algunos que allí estaban, y a mi parecer no sin harto temor, se llegaron y le trabaron de los brazos, con los cuales daba fuertes puñadas a los que cerca dél estaban.
  • ¡Cuántas destas deben hacer estos burladores entre la inocente gente! Finalmente, estuve con este mi quinto amo cerca de cuatro meses, en los cuales pasé también hartas fatigas, aunque me daba bien de comer a costa de los curas y otros clérigos do iba a predicar.
  • Una noche, cerca del Finisterre inglés, naufragó la corbeta que mandaba, la Mary Rose.
  • Resistió en alta mar, cerca del Ecuador, dos terribles temporales en sus ligeras embarcaciones, y fué bordeando con ellas las costas del Brasil, de las Guayanas y de Venezuela.
  • Cerca existía una cueva llena de maleza, donde solíamos meternos a huronear.
  • Ya cerca de la punta del Faro abandonábamos el camino para meternos entre las rocas.
  • Una goleta acababa de encallar detrás del monte Izarra, cerca de las rocas de Frayburu.
  • Alrededor, cerca de nosotros, todo el mar estaba blanco.
  • Cerca de la proa, desencuadernada, deshecha y humedecida por la marea, las tablas se hallaban cubiertas de algas y de fucos y resbaladizas como una cucaña.
  • Las olas verdes y mansas iban cubriendo las rocas, y avanzaban cada vez más cerca de nosotros.
  • Zelayeta propuso subirse al trozo de palo más alto de los dos que quedaban a la goleta, y pedir auxilio desde allí, si pasaba cerca alguna lancha pescadora.
  • A ver si cuando estemos cerca puedes saltar arriba me dijo Recalde.
  • Llegamos cerca de la Aduana, y don Ciriaco se detuvo delante de una casa grande, con miradores.
  • Tendría cerca de cincuenta años, y un hombre de cincuenta años que se enamora es como el caballo de un coche simón que se desboca.
  • Desde cerca de la Maestranza contemplábamos la bahía de Cádiz, tan azul.
  • Me parece que una persona que ve en las palabras, no su significado, sino su sonido, está muy cerca de ser un idiota.
  • Al pasar por delante de la Maestranza y al ver de cerca la muralla, me acordé de mis paseos con Dolorcitas y de mi época de estudiante en San Fernando.
  • Vivía en la calle de los Doblones, cerca de la Aduana.
  • Este muchacho solía estar con frecuencia en una tienda de montañés de cerca de la Puerta del Mar.
  • Pues, hará cerca de veinte años.
  • Cerca del horizonte, de un tono de esmeralda.
  • Toda esta serenidad, toda esta placidez se cambia en agitación y en violencia cerca de la costa, junto al acantilado del Izarra, con sus lajas pizarrosas, negras, hendidas, y sus rocas diseminadas como monstruos marinos entre las aguas.
  • Se llamaba Bisusalde (cerca de las borrascas).
  • El capitán leía sentado cerca de la mesa.
  • Tendría cerca de sesenta años, la cara curtida, la expresión simpática, la nariz roja, que brillaba entre la barba, inculta, como una rosa entre el follaje.
  • Visual del ojo del elefante entre dos piedras a la peña afilada que hay a media milla cerca del río.
  • Llovía cada vez más fuerte, cuando llegamos cerca de la cueva de la Egan suguia.
  • La marinería y el contramaestre se alojaban a proa, en el sollado, y en las zonas cálidas, cerca del Ecuador, dormían en la cubierta y guardaban las telas de los coys arrolladas sobre las bordas.
  • Un día, al pasar cerca de Cabo Verde, echamos a pique una barca de pescadores.
  • Del estrecho de la Sonda fuimos a Mozambique, y fondeamos cerca de Quelimane, en una ría conocida por el capitán.
  • Después de aguardar cerca de un mes, no pudimos embarcar más que quince o veinte negros, otras tantas negras y unos cuantos chiquillos.
  • Con un cargamento tan ligero subimos hacia el norte con los alisios, teniendo que echar varias veces algunos viejos negros al mar para regalo de los tiburones, y, al pasar cerca de la isla de la Ascensión, estuvimos a pique de ser cazados por un crucero inglés.
  • Teníamos que recoger trabajadores coolies chinos, cerca de la colonia portuguesa de Macao, y conducirlos a América.
  • Dicho esto se sentó cerca de la ballenera a charlar con el doctor Cornelius.
  • En las crujías, cerca de los palos, se veían tendidos marineros borrachos.
  • Debíamos estar cerca, por lo que dijo el capitán, de la colonia española de Río de Oro.
  • A lo lejos veíamos vagamente los pueblos y el mar, muy azul, con un azul de Prusia, cerca de la costa.
  • Me decidí a esperar a que pasara cerca alguna trainera.
  • Me chocó ver a mi enemigo de cerca.
  • A lo lejos, en el fondo del cielo, cerca del agua, se veía una barra negrísima, cuyo borde superior tenía un tinte cobrizo.
  • Sobre la cubierta estaba Machín, tendido, acurrucado, y, al pasar cerca de nosotros, nos echó una cuerda.
  • Ellos vivían, después de haber estado cerca de la muerte, y celebraban su fortuna.
  • El caso es murmuró el viejo que hay un trozo de tierra cerca del barranco que no pertenece a nuestro caserío, y mi mujer dice que debían dárnoslo a nosotros sin subir la renta.
  • Sobre todo hacia el nordeste de Borneo, cerca de las islas de Serasán y del Archipiélago de los Piratas, tuvimos batallas navales furibundas contra dos y tres de esos barcos armados que llaman praos.
  • Cerca de las islas Celebes echamos a pique, a cañonazos, tres grandes embarcaciones de piratas que venían dispuestos a tomar nuestro bergantín al abordaje.
  • Pasé con Wilkins cerca de ocho años, y al cabo de éstos mi capitán se retiró, ya viejo, a Sidney.
  • Todavía faltaba cerca de un mes para la salida de la fragata Maríbeles, donde tenía que embarcar.
  • Ya aceptado, me enseñó la cámara que había de ocupar cerca de la suya.
  • Tres o cuatro años después de entrar yo en el negrero salíamos de cerca de Macao, llevando un pasaje de trescientos coolies chinos para América, cuando, a la altura del Cabo Engaño, se nos acercó un pailebot de dos palos, de esos que llaman en Filipinas pontines, y de él apareció Tristán de Ugarte.
  • Quizá eran restos de una de las torres que Diego García de Herrera levantó, por orden del rey de España, cerca de la costa.
  • De cerca, el viejo navío parecía un arca de Noé, sujeta por amarras y cadenas.
  • Agachados, corriendo por cerca de la borda, nos fuimos acercando hasta saltar a la toldilla de popa, que cogía casi toda la mitad del barco.
  • El país que se nos presentaba ante la vista era una tierra desolada, con colinas bajas y pantanos cerca de la costa.
  • Tiramos de una cadena que colgaba cerca de la puerta y sonó una campana a lo lejos.
  • El patrón de la goleta tenía la orden de esperarnos durante una semana cerca de la desembocadura del río, y, en el caso de que no apareciéramos, volver durante seis meses en el período de luna llena.
  • Llegamos rendidos cerca del mar, y nos encontramos en un arenal inmenso, formado por dunas que el viento levantaba y deshacía.
  • Cerca, en la aguda colina a cuyo pie se sienta el pueblo, un castillo sombrío se oculta entre gigantescos olmos.
  • Cerca del pueblo, algunos pescadores de caña, se pasaban la tarde sentados en la orilla y las lavanderas, con las piernas desnudas metidas en el río, sacudían las ropas y cantaban.
  • ¡Más adentro! ¡Más cerca de la presa, Martín! le decía.
  • Este niño se llama realmente Martín López de Zalacaín y será de ese caserío que está ahí cerca del portal de Francia.
  • Cerca de quinientos años.
  • Los tres hombres detuvieron las mulas, y mientras quedaba Capistun con ellas, Martín y Bautista se echaron uno a un lado y el otro al otro, para ver si encontraban cerca algún refugio, cabaña o choza de pastor.
  • Entre ellas le dijo que él mismo había guardado cerca de Urdax, en una cueva, más de treinta fusiles modernos.
  • ¿Es verdad que tenéis armas escondidas cerca de Urdax?
  • CAPÍTULO V CÓMO LA PARTIDA DEL CURA DETUVO LA DILIGENCIA CERCA DE ANDOAIN Al tercer día de estar en la venta, la inacción era grande, y entre el Jabonero y Luschía acordaron detener aquella mañana la diligencia que iba desde San Sebastián a Tolosa.
  • A la posada, que está aquí cerca.
  • Venid a cogernos gritó Martín, y vió que uno le apuntaba en el monte, desde cerca de un árbol.
  • Al poco tiempo, el hombre volvió a aparecer más cerca, escondido entre unos helechos, y disparó sobre Martín.
  • Pasaron por el pueblecito de Oiquina, constituído por unos cuantos caseríos colocados al borde del río Urola, luego por Aizarnazabal y en la venta de Iraeta, cerca del puente, se detuvieron a cenar.
  • Al anochecer llegaron cerca de Estella.
  • Al llegar cerca del convento de Recoletos, era ya de noche.
  • Una vez cerca de un río, yendo con la partida, se encontraron con diez o doce soldados jovencitos que lavaban sus camisas en el agua.
  • En una calle transversal, las paredes de las antiguas casas hidalgas derrumbadas servían de cerca para los jardines.
  • Suele bordar en el convento, cerca de la ventana, y por la tarde sale a pasear a la huerta.
  • Espera cerca de la puerta de la tapia.
  • Al llegar cerca de su posada, dos serenos que parecían estar espiándole se le acercaron y le mandaron callar de mala manera.
  • Al pasar por cerca de la fuente de la plaza tiró el resto de la cuerda al agua.
  • Serían cerca de las nueve cuando comenzó a bajar las escaleras cautelosamente.
  • Al fin, cerca de las doce, oyó un ruido de campanillas.
  • Sí, cerca de Azqueta.
  • Al llegar cerca de Sansol, cuatro hombres se plantaron en el camino.
  • Al llegar cerca del puente sobre el Ebro, una porción de lavanderas y de mujeres de carabineros salieron a ver la extraña comitiva, y varias de ellas comenzaron a cantar, sobre todo dirigiéndose a la monja.
  • Cuando salió de casa de la señora de Briones, eran cerca de las once de la noche.
  • ¡Hacia el lado de la paja! Además, según el oficial, los vascongados eran unos poltrones que no se querían batir más que estando cerca de sus casas.
  • Avanzaron con esta confianza hasta cerca de la puerta del Mercadal.
  • Fueron pasando de árbol a árbol, hasta llegar cerca del cementerio.
  • Cerca del caserío de Zalacaín había una viga de madera, de la que colgaba una campana.
  • ¿Y del Corneta de Lasala y de Praschcu que fueron de los que nos persiguieron cerca de Hernani?
  • Había también cerca del puente, sobre el riachuelo Ugarona, una porción de cantineros con sus cestas, frascos y cachivaches.
  • CAPÍTULO IV LA BATALLA CERCA DEL MONTE AQUELARRE Martín llegó al alto de Maya al amanecer, subió un poco por la carretera y vió que venía la tropa.
  • Así hacía cerca quinientos años había matado también a traición Velche de Micolalde, deudo de los Ohando, a Martín López de Zalacaín.
  • Como nunca pude satisfacer mi curiosidad, viendo de cerca aquellas formidables máquinas, yo me las representaba de un modo fantástico y absurdo, suponiéndolas llenas de misterios.
  • Durante el diálogo que he referido, sin responder de su exactitud, pues sólo me fundo en vagos recuerdos, una tos recia y perruna, resonando en la habitación inmediata, anunciaba que Marcial, el mareante viejo, oía desde muy cerca la ardiente declamación de mi ama, que le había citado bastantes veces con comentarios poco benévolos.
  • Pero se estuvieron batiendo el uno contra el otro, hasta que cerca del amanecer y estando a punto de abordarse, se reconocieron y ocurrió lo que tan detalladamente te ha contado Marcial.
  • Cuando las fragatas inglesas estuvieron cerca, el general mandó hacer zafarrancho.
  • Yo andaba también por allí cerca.
  • Lo indudable prosiguió Malespina, es que la escuadra inglesa anda cerca y con intento de bloquear a Cádiz.
  • Los marinos se forjan ilusiones, y quizás por estar demasiado cerca, no conocen la inferioridad de nuestro armamento frente al de los ingleses.
  • Figúrense ustedes cuál sería mi estupor, ¡qué digo estupor!, mi entusiasmo, mi enajenación, cuando me vi cerca del Santísima Trinidad, el mayor barco del mundo, aquel alcázar de madera, que visto de lejos se representaba en mi imaginación como una fábrica portentosa, sobrenatural, único monstruo digno de la majestad de los mares.
  • Las balas de cañón, de tan cerca disparadas, mutilaban horriblemente los cuerpos, y era frecuente ver rodar a alguno, arrancada a cercén la cabeza, cuando la violencia del proyectil no arrojaba la víctima al mar, entre cuyas ondas debía perderse casi sin dolor la última noción de la vida.
  • Acto continuo comenzó el trasbordo a la escasa luz del crepúsculo, lo cual no era cosa fácil, habiendo precisión de embarcar cerca de trescientos heridos.
  • No, es algo más, repuso Don Rafael con tristeza, y señaló a su costado derecho cerca de la cintura.
  • Pero a pesar de esto y de su avanzada edad, que frisaba en los cincuenta y seis años, como se hallaba en buen estado, no parecía correr peligro alguno, pues si el vendaval era cada vez mayor, también el puerto estaba cerca.
  • Picados los palos mayor y de mesana, se le abandonó, y la única esperanza consistía en poderlo fondear cerca de la costa, para lo cual se prepararon las áncoras, reforzando las amarras.
  • Murió mucho después de que su hija se casara con Don Rafael Malespina, acontecimiento que hubo de efectuarse dos meses después de la gran función naval que los españoles llamaron la del 21 y los ingleses Combate de Trafalgar, por haber ocurrido cerca del cabo de este nombre.
  • Cerca de la ciudad, en los ruedos, el cultivo más intenso, de mejor abono, de mucha variedad y esmerado, producía en la tierra tonos de colores, sin nombre, exacto, dibujándose sobre el fondo pardo obscuro de la tierra constantemente removida y bien regada.
  • Era el rojo que brota en las mejillas al calor de palabras de amor o de vergüenza que se pronuncian cerca de ellas, palabras que parecen imanes que atraen el hierro de la sangre.
  • Se contentaba con menos pero lo quería con más fuerza, lo necesitaba más cerca.
  • Los más linajudos y los más andrajosos vivían allí, cerca unos de otros, aquellos a sus anchas, los otros apiñados.
  • Los conventos ocupaban cerca de la mitad del terreno.
  • Pero la Restauración, que no podía restituir, alentaba el espíritu que reedificaba y ya las Hermanitas de los Pobres tenían coronado el edificio de su propiedad, tacita de plata, que brillaba cerca del Espolón, al Oeste, no lejos de los palacios y chalets de la Colonia, o sea el barrio nuevo de americanos y comerciantes del reino.
  • Hacia el Norte, entre prados de terciopelo tupido, de un verde obscuro, fuerte, se levantaba la blanca fábrica que con sumas fabulosas construían las Salesas, por ahora arrinconadas dentro de Vetusta, cerca de los vertederos de la Encimada, casi sepultadas en las cloacas, en una casa vieja, que tenía por iglesia un oratorio mezquino.
  • Cerca de la puerta había algunos cuadros nuevos que eran copias no mal entendidas de pintores célebres.
  • El arqueólogo habló cerca de un cuarto de hora.
  • Doña Ana jamás había hablado a solas con el Magistral, y después que cesaron las visitas apenas volvió a verle de cerca.
  • Cerca del lecho, arrodillada, rezó algunos minutos la Regenta.
  • Era el caso que ella tenía una mamá que le daba todo lo que quería, que la apretaba contra su pecho y que la dormía cantando cerca de su oído.
  • Traerlos cerca estando allí Anita sería una crueldad.
  • Se oía cerca, detrás, el murmullo discreto y fresco del agua de una acequia que corría despacio calentándose al sol.
  • Ana se sentó sobre una piedra cerca del cauce seco.
  • Sintió ruido cerca, gritó, alzó la cabeza despavorida.
  • Una tarde, tal vez creyendo que dormía la sobrinilla o sin recordar que estaba cerca, en el gabinete contiguo a su alcoba hablaron las dos hermanas de un asunto muy importante.
  • Como todos somos parientes continuó de cerca o de lejos, nos tratamos como tales.
  • Debía de ser demasiado grande, demasiado hermoso para estar tan cerca de aquella miserable vida que la ahogaba, entre las necedades y pequeñeces que la rodeaban.
  • ¡Quién hubiera dicho a doña Anuncia que aquel novio soñado, que ya empezaba a tardar, pasaba todos los días cerca de ellas, en el Espolón, el Paseo de invierno, o en la carretera de Madrid, orlada de altos álamos que se juntaban a lo lejos! Ana había notado que todas las tardes se encontraban con don Tomás Crespo, el íntimo de la casa, y un caballero que se la comía con los ojos.
  • Cuando, ya cerca de la noche, mientras subían cuestas que el ganado tomaba al paso, el nuevo Presidente de Sala le preguntaba si era él por su ventura el primer hombre a quien había querido, Ana inclinaba la cabeza y decía con una melancolía que le sonaba al marido a voluptuoso abandono.
  • VI El Casino de Vetusta ocupaba un caserón solitario, de piedra ennegrecida por los ultrajes de la humedad, en una plazuela sucia y triste cerca de San Pedro, la iglesia antiquísima vecina de la catedral.
  • En el vestíbulo había dos porteros cerca de una mesa de pino.
  • Antes estaba el tresillo cerca de los billares, pero el ruido de las bolas y los tacos molestaba a los tresillistas que se fueron al gabinete rojo, donde estaba entonces el de lectura.
  • El gabinete de lectura se fue cerca de los billares.
  • No se podía entrar allí sin asfixiarse, ni en el comedor, que estaba cerca.
  • Se le había alabado su aturdimiento gracioso a los quince años, y ya cerca de los treinta y cinco aún era un torbellino, una cascada de alegría, según le decía en el álbum Cármenes el poeta.
  • También de noche, cerca del alba, emprendía su viaje al monte el casero que se preciaba de regalar a su señor las primeras arceas, las mejores perdices.
  • Allí cerca, en la despensa, gallinas, pichones, anguilas monstruosas, jamones monumentales, morcillas blancas y morenas, chorizos purpurinos, en aparente desorden yacían amontonados o pendían de retorcidos ganchos de hierro, según su género.
  • Sabía el Marquesito andar por la cocina a obscuras, a gatas, y ya había medido con su agazapado cuerpo las dimensiones de la carbonera provisional que había cerca del fogón.
  • Se hablaban en voz baja, muy cerca uno de otro, y volvían a llamarse de tú como antaño.
  • Como había visto tan ensimismada a la señora, se había llegado al molino de su primo Antonio que estaba allí cerca, a un tiro de fusil.
  • La luz amarillenta del gas brillaba de trecho en trecho, cerca de las ramas polvorientas de las raquíticas acacias que adornaban el boulevard, nombre popular de la calle por donde entraban en el pueblo.
  • Pero al fin Ana se vio sola en el comedor, cerca de aquella chimenea de campana, churrigueresca, exuberante de relieves de yeso, pintada con colores de lagarto.
  • Pero al pasar cerca del despacho de Quintanar, cambió de propósito y se dijo.
  • Ana, lánguida, desmayado el ánimo, apoyó la cabeza en las barras frías de la gran puerta de hierro que era la entrada del Parque por la calle de Tras la cerca.
  • ¡Cuántos años tenía que remontar en la historia de sus amores para encontrar paseos de aquella índole! Sin embargo de la risa, sin temor al barro que debía de haber en la calle de Tras la cerca, que no estaba empedrada, se metió por un arco de la Plaza Nueva, entró en un callejón, después en otro y llegó al cabo a la calle a que daba la puerta del Parque.
  • Al ver tan cerca aquella tentación que amaba, tuvo pavor, el pánico de la honradez, y corrió a esconderse en su alcoba, cerrando puertas tras de sí, como si aquel libertino osado pudiera perseguirla, atravesando la muralla del Parque.
  • Iba y venía, fingiendo ocupaciones, por la nave de la derecha y pasaba ya lejos, ya cerca de la capilla del Magistral.
  • Dormía cerca del despacho y de la alcoba del señorito.
  • La doncella había de tener su lecho cerca del señorito, por si llamaba, para avisar a la madre, que bajaba inmediatamente.
  • La condición de dormir cerca del señorito, por si llamaba, se les imponía con una naturalidad edemíaca.
  • Teresina entró abrochando los corchetes más altos del cuerpo de su hábito negro (de los Dolores) y en seguida ató cerca de la cintura en la espalda el pañuelo de seda también negro que le cruzaba el pecho.
  • Y con mucha prisa, haciendo saltar la ropa cerca del techo, acabó de levantar la cama y salió de las habitaciones del señorito.
  • Un día de revolución un patriota le había dado el ¡quién vive! en las afueras, cerca de la noche.
  • Cerca de media hora estuvo abrumando a los Faraones y sus súbditos con tales cuchufletas.
  • ¡Estos liberales! murmuraba cerca del Magistral.
  • Cerca de ella, triunfante, en pie, con un abanico de nácar en la mano derecha, dándose aire voluptuosamente, ostentaba Glocester su buena figura torcida.
  • Quiero que se acostumbre a ver a su nuevo confesor de cerca, para que se convenza de que es un hombre como los demás.
  • Sin embargo, era una carta de que podía hablar a un hombre, que no era su marido, y que este hombre tenía acaso guardada cerca de su cuerpo y en la que pensaba tal vez.
  • El comedor era cuadrado, tenía vistas a la huerta y al patio mediante cuatro grandes ventanas rasgadas hasta cerca del techo, no muy alto.
  • La casa de las Hermanitas de los Pobres que se construía cerca del Espolón, en terrenos regalados por doña Petronila con admiración y aplauso de toda Vetusta católica.
  • Cuando llegaron al cenador donde se empezaba a servir el café, la de Rianzares inclinaba su cabeza de fraile corpulento cerca del hombro del Magistral, diciendo con los ojos en blanco, y llena de miel la boca.
  • Estaban ambos en pie, cerca uno de otro, los dos arrogantes, esbeltos.
  • Don Fermín le dijo, cerca ya del Espolón, con voz humilde, con el respeto dulce y sosegado con que le hablaba siempre.
  • Paco Vegallana, Obdulia, Visita y demás gente loca había dicho el Arcipreste se entretienen en cortar helechos, yerbas, ramas de árboles y arrojarlo todo al pozo, y cuando ya llega la hojarasca cerca de la boca.
  • Pero al llegar cerca de su casa se detuvo.
  • Ahora, ahora es cuando deben de estar cerca.
  • Hasta entonces no había reparado en unos chiquillos, de diez a doce años, pillos de la calle, que jugaban allí cerca, alrededor de un farol, de los que señalaban el límite del paseo y de la carretera en los espacios que dejaban libres los bancos de piedra.
  • Ya sonaban más cerca, con cierto compás.
  • Cada vez más cerca.
  • Doña Paula había casado a Froilán con una criada de las que ella tomaba en la aldea, una de las que habían precedido a Teresa en sus funciones de doncella cerca del señorito.
  • La robusta virgen de aldea parecía un carbón encendido, y mientras don Juan, de rodillas ante doña Inés, le preguntaba si no era verdad que en aquella apartada orilla se respiraba mejor, ella se ahogaba y tragaba saliva, sintiendo el pataleo de su primo y oyéndole, cerca de la oreja, palabras que parecían chispas de fragua.
  • Cuando Mesía ya cerca de las tres, de vuelta del Casino, trataba de llamar al sueño imaginando voluptuosas escenas de amor que se prometía convertir en realidad bien pronto, al lado de la Regenta, protagonista de ellas, vio de repente, y ya casi dormido, la figura vulgar y bonachona de don Víctor.
  • Al despertar, cerca de las diez, vio a su lado a Petra, la doncella rubia y taimada, que sonreía discretamente.
  • Había llegado a pensar en Dios, a amar a Dios, a sentir a Dios muy cerca.
  • Digo que ayer me retiré yo de la huerta cerca del obscurecer, que dejé allá dentro unas semillas envueltas en un papel.
  • Frígilis prefería mojarse a campo raso, y arrastraba consigo a Quintanar lejos de Vetusta, cerca del mar, a las praderas y marismas solitarias de Palomares y Roca Tajada, donde fatigaban el monte y la llanura, persiguiendo perdices y chochas en lo espeso de los altozanos nemorosos.
  • Allí esperó al Magistral y juntos, cerca ya del obscurecer, llegaron a casa de doña Petronila.
  • Y cerca de Ana nerviosa, aprensiva, febril, semejaba el símbolo de la salud queriendo contagiar con sus emanaciones a la enferma.
  • ¿Si se contentaba con estar cerca de ella, con verla y hablarla a menudo y tenerla por amiga?
  • Al sentir cerca de sí a don Álvaro, segura de que no había peligro, respiraba con delicia, dejaba el espíritu en una somnolencia moral que la tenía bajo los efectos del opio.
  • Señores, decía a gritos después de tomar café, cerca del gabinete del tresillo, si aquí se habla de las graves cuestiones de la inmortalidad del alma, que yo niego por supuesto, de la Providencia, que yo niego también, o toman ustedes la cosa a broma, a guasa, como dicen ustedes, o sólo se preocupan con el aspecto utilitario, egoísta, de la cuestión.
  • Cuando él comenzaba a preparar la escena de la declaración, a la que había de seguir de cerca la del ataque personal, cuando la próxima primavera prometía eficaz ayuda.
  • En la panera dormía Ramona, aldeana, y cerca de su lecho de madera pintada de azul y rojo, que rechinaba a cada movimiento del jergón, yacía la cosecha de maíz de su casería, en montón deleznable que subía al techo.
  • Si Frígilis estaba en el Parque, sentía un amparo cerca de sí.
  • ¡Cuántos años habían vivido cerca uno de otro sin conocerse, sin sospechar lo que les guardaba el destino! Sí, el destino, pensaba el Magistral, no quería decirse a sí mismo la Providencia.
  • Aquella que gozaba en una mañana de Mayo cerca de Junio, contento de vivir, amigo del campo, de los pájaros, con deseos de beber rocío, de oler las rosas que formaban guirnaldas en las enramadas, de abrir los capullos turgentes y morder los estambres ocultos y encogidos en su cuna de pétalos.
  • Ángeles dorados tocaban el violín cerca de la bóveda, a la que trepaban los relieves platerescos de los órganos.
  • Una joven de quince años, catorce oficialmente, se adelantó, y colocada cerca de la mesa recitó con desparpajo una filípica un tanto moderada por los eufemismos de la retórica jesuítica, contra los materialistas modernos, que negaban la inmortalidad del alma.
  • Ana, al oír aquello, cerraba los ojos para contener el llanto, y se juraba en silencio consagrarse a procurar la felicidad de aquel hombre a quien tanto debía, que tan grande se le mostraba, que prefería vivir cerca de ella para guiarla en el camino de la virtud, a ser obispo, cardenal, pontífice.
  • El entierro fue cerca del anochecer.
  • Cerca de él y haciendo guardia estaban dos acólitos con los ciriales.
  • Visitación estaba también allí, más cerca de la capilla, con la cabeza metida entre las rejas.
  • Paco Vegallana, cerca de Visitación, fingía resistir la fuerza anónima que le arrojaba, como un oleaje, sobre su prima Edelmira.
  • Y estaba allí cerca, detrás de aquella reja, ¡si daba tres pasos podía tocarla a ella!
  • Ana volvió hacia De Pas, que estaba cerca del balcón y le sonrió como poco antes en la catedral.
  • La de Páez y la del barón al pasar cerca una de otra se sonreían discretamente, como diciendo.
  • Como el salón era estrecho y las costumbres vetustenses un poco descuidadas, las parejas, mientras no les tocaba moverse, se sentaban en la silla que tenían detrás de sí muy cerca.
  • En efecto Ronzal, abusando de su cargo en la Junta directiva, acaparó lo mejor del restaurant, tomó por asalto el gabinete de lectura, quitó periódicos de la mesa y puso manteles, cerró con llave la puerta, hizo que entrara el servicio por una de escape que estaba cerca del armario de libros, y allí pudo cenar la flor y nata de la nobleza vetustense con sus paniaguados y amigos de confianza.
  • Sí ardía aquello, pero sin faltar a las reglas del buen tono vetustense, decía el Marqués al Barón, que estaba ya como un tomate y cada vez más cerca de la jamona.
  • Y pasó al oratorio que tenía cerca de su alcoba.
  • Una idea con todas sus palabras había sonado dentro de ella, cerca de los oídos.
  • Bueno estaría empezar a querer en el mundo cerca de los treinta años.
  • Ana Ozores, cerca del presbiterio, arrodillada, recogiendo el espíritu para sumirlo en acendrada piedad, oía el rum rum lastimero del púlpito, como el rumor lejano de un aguacero acompañado por ayes del viento cogido entre puertas.
  • ¿No habían estado mil veces solos, muy cerca uno de otro, no se habían tocado, no había ella, tal vez con imprudencia, aventurado caricias inocentes, someros halagos que hubieran hecho brotar el fuego si lo hubiera habido allí escondido?
  • Había recordado, como por inspiración, que ella había visto en Zaragoza a una mujer vestida de Nazareno, caminar descalza detrás de la urna de cristal que encerraba la imagen supina del Señor, y sin pensarlo más, había resuelto, se había jurado a sí misma caminar así, a la vista del pueblo entero, por todas las calles de Vetusta detrás de Jesús muerto, cerca de aquel Magistral que padecía también muerte de cruz, calumniado, despreciado por todos.
  • Don Álvaro Mesía, al pasar cerca de sus pies la Dolorosa tuvo miedo, dio un paso atrás en vez de arrodillarse.
  • Caminaba cerca de Ana, casi a su lado en la tila derecha, entre otros señores canónigos, con roquete, muceta y capa.
  • Ha de estar cerca de Vetusta para que Benítez pueda hacernos frecuentes visitas y para trasladar a Ana pronto a la ciudad en caso de apuro.
  • Ha de ser bastante cómoda, amena, ofrecer un paisaje alegre, tener cerca agua corriente, yerba fresca, leche de vacas.
  • Se abrió la gran puerta de la cerca vieja, y los caballos arrancaron chispas del piso empedrado de la quintana vieja, despertando con el ruido resonancias en el silencio del palación cerrado y vacío.
  • La saya de bayeta verde de mucho vuelo cubría otra roja que se vislumbraba cerca de los pies calzados con botas de tela.
  • ¿La iglesia está cerca, creo, saliendo por ahí por el bosque, verdad?
  • Detrás de la loma, y ya más cerca, estallaron cohetes de dinamita y en seguida la gaita y el tamboril de timbre tembloroso, apagadas las voces por la distancia, resonaron al través de la hojarasca del bosque.
  • Y Ana, encendida la mejilla, cerca de la cual hablaba el presidente del Casino, no pensaba en tal instante ni en que ella era casada, ni en que había sido mística, ni siquiera en que había maridos y Magistrales en el mundo.
  • Y hablando en tono confidencial, comentando los sucesos del día, las bromas, los juegos, estuvieron a la luz de la luna cerca de una hora todavía.
  • Ver a su Anita alegre, expansiva, y allí, cerca del propio lecho, a los amigos jóvenes en cuya compañía se sentía él joven también, ¿qué mayor dicha?
  • Ana esquivaba unas veces las miradas de don Álvaro, que fumaba apoyando un codo muy cerca de los de Anita, también reclinada sobre el antepecho.
  • Iban a abrirle, iba a salir ella, Ana, a su encuentro, se atrevería a sonreír como siempre, tal vez a ponerle la frente cerca de los labios para que la besara.
  • Estaba, cerca de las diez de la noche, en el despacho del marido de la mujer que le engañaba a él, a De Pas, y al marido.
  • Sí, sí, mirando las cosas como las mira el mundo, aquello pedía sangre, es más, no ya sólo por satisfacer el deseo de vengarse, hasta para poder vivir entre las gentes con lo que llama el mundo decoro, era necesario, según las leyes sociales, según lo que las costumbres y las ideas corrientes exigían, que don Víctor buscase a Mesía, le desafiase, le matase si posible le era, o si le cogía in fraganti en el delito, o cerca de él, que le sacrificase sin miramientos, con justicia pronta.
  • Y saltaba don Víctor cerca del techo al oírse a sí mismo en el cerebro la vergonzosa palabra.
  • El duelo era a sable, en el Montico, en una arboleda, de tarde, cerca del obscurecer.
  • Sí, iría a misa en adelante, muy temprano, muy tapada, con velo espeso, a la capilla de la Victoria que estaba allí cerca.
  • Y era pendiente de veras aquel repecho del camino real de Santiago a Orense en términos que los viandantes, al pasarlo, sacudían la cabeza murmurando que tenía bastante más declive del no sé cuántos por ciento marcado por la ley, y que sin duda al llevar la carretera en semejante dirección, ya sabrían los ingenieros lo que se pescaban, y alguna quinta de personaje político, alguna influencia electoral de grueso calibre debía andar cerca.
  • Aquí cerca mataron un hombre, ¿verdad?
  • Era don Pedro de los que juzgan muy importantes y dignas de comentarse sus propias acciones y mutaciones achaque propio de egoístas y han menester tener siempre cerca de sí algún inferior o subordinado a quien referirlas, para que les atribuya también valor extraordinario.
  • Don Pedro, determinado a infligir el castigo ofrecido, lo aplicó en efecto cerca de una oreja, largo y sonoro.
  • Y los convidados, transidos aún del miedo que infunde el terrible sacramento del matrimonio visto de cerca, hablaban bajito, lo mismo que en un duelo, esmerándose en evitar hasta el repique de las cucharillas en la loza de los platos.
  • El haber sorprendido cierto anochecer, cerca del pajar, a Sabel y al gallardo gaitero entretenidos en coloquios más dulces que edificantes.
  • Desde bastante cerca, el Pazo de Limioso parecía deshabitado, lo cual aumentaba la impresión melancólica que producía su desmantelado palomar.
  • XVI Debía el sucesor de los Moscosos andar ya cerca de este mundo, porque Nucha cosía sin descanso prendas menudas semejantes a ropa de muñecas.
  • Hacía tiempo que el marqués no veía de cerca a Sabel.
  • Inútilmente llamó a su cuarto, situado cerca de la torre en que Julián dormía.
  • Agarrado don Eugenio al montecristo de su compañero, le explicó desde cerca algo que las alas del nordeste se llevaron aprisa, con estridente y burlón silbido.
  • A la otra banda, en los cuadros de un huertecillo y a lo largo de las paredes blancas de la cerca, se desgreña el claro boscaje de una parra y se esponjan las copas de los frutales florecidos.
  • Tiene cerca de dos centímetros.
  • Cerca, en la casa de al lado, hay un taller de modistas, y a ratos estas simples mujeres cantan largas tonadas melancólicas, tal vez acompañadas por la guitarra de un visitador galante.
  • Entonces el viejo que ha visto Azorín allí cerca le llama y le dice.
  • Azorín, alto, inquieto, nervioso, vestido de negro, con un bastón que lleva diagonal, cogido cerca del puño a modo de tizona.
  • Y pensemos que cuando a estas cosas llega la pasión de los hombres, ¿qué no será en aquellas otras que atañen muy de cerca a los grandes intereses y a los ideales perdurables?
  • Está cerca de la Puerta del Sol.
  • Las vigas son unas enormes palancas que, con un peso a uno de sus extremos, oprimen la pasta de aceituna molida, colocada en los cofines cerca del otro extremo, casi en el punto de apoyo.
  • Y esta habitación está allí cerca, a la derecha de la puerta, recayente al patio, al final del zaguanillo de cuadrilongos ladrillos rojizos.
  • Pero como apenas surte agua por sus caños, porque los atanores están embrozados, se ha hecho una sangría en ellos más cerca al nacimiento, y a ella vienen a llenar sus vasijas los buenos viejos.
  • A la izquierda, conforme se entra en la casa, cerca de la puerta de la calle, se abre otra puerta chica.
  • Y bien miradas y de cerca aún despertaba más Gertrudis el ansia de goce.
  • En momentos de tregua, teniendo Rosa entre sus manos, húmedas y febriles, las manos temblorosas de Ramiro, clavados en los ojos de éste sus ojos henchidos de cansancio de vida, sonreía tristemente, volviéndolos luego al niño, que dormía allí cerca, en su cunita, y decía con los ojos, y alguna vez con un hilito de voz.
  • Al llegar a un punto en que un tronco tendido en tierra, junto al sendero, ofrecía, a modo de banco rústico, asiento, sentábanse en él ellos dos, cara al mar, mientras los niños jugaban allí cerca, lo más cerca posible.
  • Pero al acercarme, al empezar a frecuentaros, sólo te vi a ti, pues eras la única a quien desde cerca se veía.
  • De cerca le borrabas tú.
  • Los he estado mirando muchas veces y desde cerca.
  • No me los he mirado nunca de cerca ni puedo vérmelos desde dentro, pero puede ser.
  • Estuviste cerca de ello, pero me parece que la prueba te curó de esas cosas.