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Frases que tengan las palabras: Por y cierto

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Frases con: Por y cierto

¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras Por y cierto aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 2 palabras.

Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.

  • Así es que se quedó como quien ve visiones cuando su madre, cierto día de precepto, al volver de la iglesia de Santa Cruz, donde ambas confesaron y comulgaron, le propuso el casamiento con Baldomerito.
  • La edad iba dando al perfil de Estupiñá un cierto parentesco con el de las cotorras.
  • El ser todas de piedra, desde la Cava hasta las bohardillas, da a las escaleras de aquellas casas un aspecto lúgubre y monumental, como de castillo de leyendas, y Estupiñá no podía olvidar esta circunstancia que le hacía interesante en cierto modo, pues no es lo mismo subir a su casa por una escalera como las del Escorial, que subir por viles peldaños de palo, como cada hijo de vecino.
  • En el alma de Jacinta, no obstante, las alegrías no excluían un cierto miedo, que a veces era terror.
  • Transcurrió algún tiempo sin que yo pensara en semejante cosa, y no debo ocultarte que sentía cierto escozorcillo aquí, en la conciencia.
  • Y por fin, es preciso hacer constar que un cierto Trujillo, jesuita, reclama un lugar en nuestra enredadera, y también hay que dársele al Ilustrísimo Obispo de Plasencia, fray Luis Moreno Isla y Bonilla.
  • En su casa había muy poca etiqueta y cierto patriarcalismo, porque a veces se sentaban a la mesa personas de clase humilde y otras muy decentes que habían venido a menos.
  • Pero hija, ¿conque es cierto que mandaste a Deogracias meterse en las alcantarillas para salvar unos niños abandonados.
  • ¡Como si ella no tuviera también su manía, y buena! Por cierto que llevaba a Jacinta la gran ventaja de poder satisfacerse y dar realidad a su pensamiento.
  • Recibiome con cierto recelo.
  • Es que sentía un cierto consuelo en confeccionar ropas de niño y en suponer que aquellas mangas iban a abrigar bracitos desnudos.
  • No por cierto.
  • Tenía cierto respeto ingénito al bolsillo, y si podía comprar una cosa con dos pesetas, no era él seguramente quien daba tres.
  • Por cierto que estamos desorientados.
  • El Pitusín prosiguió Ido tomándose más confianza y bajando más la voz, es un nene de tres años, muy mono por cierto, hijo de una tal Fortunata, mala mujer, señora, muy mala.
  • El verde de panza de lagarto, y ese amarillo tila, que tiene cierto aire de poesía mezclado con la tisis, como en la Traviatta.
  • Lo de la partida de Callosa sí parece cierto.
  • No lo es, cierto, pero sí.
  • El primogénito de los claques fue objeto de una serie de transacciones y reventas chalanescas, hasta que lo adquirió por dos cuartos un cierto vecino de la casa, que tenía la especialidad de hacer el higuí en los Carnavales.
  • Entonces sentía las cosquillas, pues no merecen otro nombre, las cosquillas de aquella infantil rabia que solía acometerla, sintiendo además en sus brazos cierto prurito de apretar y apretar fuerte para hacerle sentir al infiel el furor de la paloma que la dominaba.
  • Si fuera cierto, ahora mismo ponía en planta a toda la familia para que lo supieran.
  • A Jacinta le daba miedo ver aquello, y entraba siempre allí con cierto respeto parecido al que le inspiraba la iglesia, pues el temor de llevarse algún billete de cuatro mil reales pegado a la ropa le ponía nerviosa.
  • ¿Es cierto lo que me han contado, que usted, cuando no cae bastante dinero en la suscrición para la obra, le cuelga a San José un ladrillo del pescuezo para que busque cuartos?
  • Y razón tenía hasta cierto punto, porque a Jacinta le faltaba poco para echarse a llorar.
  • La confusión y curiosidad del anciano llegaron al colmo cuando Barbarita, al subir la escalera de la casa, le dijo con cierto misterio.
  • Pero inclinándose a lo terrestre y empleando un cierto tono de fiereza.
  • Tenlo por cierto.
  • Metiose en un negocio de pescado, uniéndose a cierto individuo que lo recibía en comisión para venderlo al por mayor por seretas de fresco y barriles de escabeche en la misma estación o en la plaza de la Cebada.
  • Día memorable fue para Juan Pablo aquel en que tropezó con un cierto amigote de la infancia, camarada suyo en San Isidro.
  • No sé qué hay en ello, pero es lo cierto que hasta la cesantía parece que es un goce amargo para ciertas naturalezas, porque las emociones del pretender las vigorizan y entonan, y por eso hay muchos que el día que les colocan se mueren.
  • Le corrió un frío por el espinazo y vínole cierto picor a la nariz como cuando se ha bebido gaseosa.
  • La modestia cedió el puesto a un cierto orgullo que tomaba posesión de su alma.
  • En aquellas confidencias que ambos tenían, creía Maximiliano advertir en la pecadora un cierto fondo de rectitud y menos corrupción de lo que a primera vista parecía.
  • El sucesor de Camps había sido él, y ya se le conocía en cierto resplandor de sus ojos el orgullo que la herencia le produjera.
  • ¡Qué despabilado está el tiempo! dijo la señora con cierto retintín, que hizo estremecer al joven, limpiando súbitamente su espíritu de toda idea de independencia, como se limpia de sombras un farol cuando aparece dentro de él la llama del gas.
  • ¡Casarse con una que ha tenido que ver con muchos hombres! ¡Bah!, no sería cierto quizás.
  • Pero lo que daba cierto aspecto grandioso al gabinete era el retrato del difunto esposo de doña Lupe, colgado en el sitio presidencial, un cuadrángano al óleo, perverso, que representaba a Don Pedro Manuel de Jáuregui, alias el de los Pavos, vestido de comandante de la Milicia Nacional, con su morrión en una mano y en otra el bastón de mando.
  • Torquemada había sido alabardero en su mocedad, y conservando el bigote y perilla, que eran ya entrecanos, tenía un no sé qué de eclesiástico, debido sin duda a la mansedumbre afectada y dulzona, y a un cierto subir y bajar de párpados con que adulteraba su grosería innata.
  • Había sido en su mocedad frescachona de cuerpo y enjuta de rostro, y tenía cierto parecido remoto con Juan Pablo.
  • Cierto que no tengo poder sobre ti.
  • Cierto que sí replicó vivamente Maximiliano, pero me daba reparo, tía.
  • Lo que dijo del garbanzo que tenía el valor de una perla, es muy cierto.
  • A veces, hasta parecía que la insigne señora le tenía cierto respeto.
  • Recordaba la escena aquella del padre suplicando a la dama que le quite de la cabeza al chico la tontería de amor que le degrada, y sintió cierto orgullo de encontrarse en situación semejante.
  • Sí señor respondió Fortunata con cierto miedo, espantada aún por aquello de los gusanos.
  • En la partición dijo con cierto énfasis Maximiliano, me tocan fincas rústicas.
  • Sus impresiones no habían sido malas, y aunque no tenía bastantes datos para formar juicio del verdadero carácter de la prójima, podía anticipar, fiado en su experiencia, en su buen ojo y en un cierto no sé que, presunciones favorables.
  • Estos edificios tienen cierto carácter de improvisación, y en todos, combinando la baratura con la prisa, se ha empleado el ladrillo al descubierto, con ciertos aires mudéjares y pegotes de gótico a la francesa.
  • Cierto día armó un escándalo porque no habían limpiado.
  • Tenlo por cierto, y alguno de los coches que se sienten por ahí, créete que es el suyo.
  • Mauricia creía que estaba ya bastante iluminada, porque la excitación encendía sus ideas dándole un cierto entusiasmo.
  • Cierto que físicamente el apreciable chico le desagradaba.
  • Y tenían por cierto que la posesión de aquellos principios daba a sus alumnas increíble fuerza para hacer frente a todas las dudas.
  • Cierto que lo que a mí me conviene, como tú has dicho, es traerme acá a Jacinta.
  • Al principio, su vecina Belén creyó que rezaba, porque oyó cierto murmullo y algún silabeo fugaz.
  • Se le oía un cierto rechinar de dientes y algún monosílabo gutural que lo mismo pudiera ser signo de risa que de cólera.
  • Seguían las Filomenas con cierto orden, las más diligentes dando prisa a las perezosas.
  • Por cierto que las alhajas le habían gustado mucho a doña Lupe por lo ricas y elegantes, y del abrigo de terciopelo dijo que con ligeras reformas sería una pieza espléndida.
  • Descendiendo de las alturas espirituales al terreno de la filosofía utilitaria, don León demostró a su penitente que el portarse bien es siempre ventajoso, que a la larga el mal, aunque venga acompañado de triunfos brillantes, acaba por infligir a la criatura cierto grado de penalidad sin esperar a las de la otra vida, que son siempre infalibles.
  • Esto no le disgustaba a Maxi, porque sentía cierto alborozo infantil de verse en aquel lecho tan grandón y rodar por él.
  • La que está es tu tía, por cierto dando tantismas órdenes, que no sabe una a cuál atender primero.
  • Fortunata estaba como embriagada, con cierto desvarío en el alma, perdida la memoria de los hechos recientes.
  • Elástica era la conciencia de Santa Cruz, mas no tanto que no sintiera cierto terror al oír expresión tan atrevida.
  • El Delfín se rió de aquel singular convenio, expresado con cierto donaire.
  • ¡Haber comprado aquellos ojos con su mano, su honra y su nombre para que se empleasen en mirar a una silla antes que en mirarle a él! Esto era tremendo, pero tremendo, y cierto día agitó su alma un furor insano.
  • Sí, es cierto que te aborrezco.
  • Tú te has vuelto loco observó Fortunata riendo con cierto descaro.
  • Envolvíase toda en una manta, lo que le daba cierto aspecto temeroso y lúgubre como de alma del otro mundo.
  • Cierto es que Fortunata lloraba.
  • Hasta con la jorobadita que vendía en la puerta fósforos y periódicos tenía cierto parentesco espiritual.
  • Hombres de poderosa asimilación ostentan cierto caudal de conocimientos, sin haber abierto un libro, y es que se han apropiado ideas vertidas en esos círculos nocturnos por los estudiosos que se permiten una hora de esparcimiento en tertulias tan amenas y fraternales.
  • Es cierto.
  • Pero lo de la conferencia, ¿es cierto o no?
  • Entrole entonces cierto afán por las lecturas, porque reconocía su ignorancia y la necesidad de entender las ideas de los grandes hombres y los sucesos notables que habían pasado en el mundo.
  • El llamado Pater afectaba cierto magisterio episcopal con los otros dos.
  • ¡Ah!, como guapa, ya lo es agregó Don Evaristo con cierto entusiasmo.
  • Por esto, así como por sus muchas relaciones, los diferentes tratos en que andaba y los anticipos que hacía a las placeras, ejercía cierto caciquismo en la plazuela.
  • ¿pero es cierto que al morir nos convertimos en berzas.
  • Cierto que sospechaba.
  • No lo niegues, no me lo niegues, pues yo sé que es cierto.
  • Es cierto que hace dos meses, me encontré otra vez a.
  • Lo cierto es que le has puesto la casa, la has visitado y te has divertido en grande con ella.
  • Hízolo así con éxito superior a sus esperanzas, pero su conquista le imponía la obligación de sostener indefinidamente a la víctima, y esto, pasado cierto tiempo, se iba haciendo aburrido, soso y caro.
  • Santa Cruz miraba esta sala con cierto orgullo, viendo en ella como un testimonio de su esplendidez.
  • Pero la contenía un cierto respeto que no acertaba a explicarse.
  • Cierto que me ha de escocer algo.
  • No me vuelvo atrás de lo que esta expresión indica, pues el buen señor llegó a sentir por su protegida un amor entrañable, no todo compuesto de fiebre de amante, sino también de un cierto cariño paternal, que cada día se determinaba más.
  • Después de esto y mientras Fortunata se comía una cantidad inapreciable de pasas y almendras, cogiéndolas del plato una a una y llevándoselas a la boca sin mirarlas, el bondadoso anciano siguió sus habladurías con cierto desconcierto, y como desvariando.
  • Por cierto que cuando se quedó viuda, dio en la flor de decir que yo le hacía el oso.
  • En este bulle bulle de las pasiones de los hombres del día prosiguió Maxi con cierto énfasis, llega uno a olvidarse de que vivimos para perdonar las ofensas y hacer bien a los que nos han hecho mal.
  • ¿Doña Lupe no ha tratado con usted de cierto asunto.
  • Y tras la inquietud moral vino un cierto malestar físico, con algo de temblor y escalofríos, acompañado de terror supersticioso.
  • V Otra restauración i Las personas muy rutinarias y ordenadas que se acostumbran a las dulzuras tranquilas del método en la vida, concluyen, abusando en cierto modo de la regularidad, por someter al casillero del tiempo, no sólo las ocupaciones, sino los actos y funciones del espíritu y aun del cuerpo que parecen más rebeldes al régimen de las horas.
  • Porque ella tenía la vanidad, muy bien fundada por cierto, de no desmerecer de las tales señoras en punto a buena crianza y modales.
  • ¡Si será cierto lo que dice!
  • Pero le había tomado un cierto cariño como de hermana o hermano.
  • Eran excelentes grabados ya pasados de moda, el papel viejo y con manchas de humedad, los marcos de caoba, y representaban asuntos que nada tenían de español, por cierto, las batallas de Napoleón I, reproducidas de los un tiempo célebres retratos de Horacio Vernet y el barón Gros.
  • Las curvas airosas de la boca eran más rasgueadas, y la decomisura de los labios, que parecía obra de un agudo punzón, dábale cierto aspecto de grandeza caída o de humillación sublimemente resignada.
  • Sin saber cómo, aquel nuevo flechazo trajo a la mente de Fortunata un pensamiento que en cierto modo se eslabonaba con la presencia de la niña.
  • Repuso la fundadora con cierto aturdimiento.
  • Cierto que una promesa liga algo.
  • Dijo Fortunata con cierto extravío en la mirada.
  • Esta idea parecía darle cierto aplomo, y salió del cuarto.
  • Cierto que no le cogeré.
  • Yo creo que en cosas tan delicadas se debe proceder con cierto ten con ten.
  • Por cierto que no me explico, que no sé cómo ustedes dejan entrar aquí a ese materialista.
  • Cierto que me ofreció lo que yo quisiera para establecerme.
  • Cierto que hay diferencia de edades decía la señora riendo, pero es un gran partido.
  • Notaban en Moreno palidez mortal, gran abatimiento, y un cierto olvido, extraño en él, de la atención constante que se debe prestar a las señoras cuando se platica con ellas.
  • Pero siento dentro de mí un cierto presagio de que voy a dormir.
  • Pero te lo dije como una suposición nada más replicó la astuta mujer con cierto despego, como si deseara mudar de conversación.
  • En mi taller hay una chiquilla, muy graciosa por cierto, que me parece, me parece.
  • Sí por cierto.
  • Por cierto que la señora se conceptuaba infeliz entre todas las señoras y damas de la tierra, por las muchas pesadumbres que sobre su alma tenía.
  • Cierto que esta devolución era para ella un trance doloroso, algo como la separación de un hijo que se va a la guerra a que le maten, pues aquel guano, entregado a su dueño, pronto se perdería en el desorden y los vicios.
  • ¡qué las amigas, ante quienes doña Lupe oficiaba como guardadora de la moralidad y de los buenos principios! Cierto que para el mundo la situación que crearía la maternidad de la de Rubín sería una situación legal, toda vez que Maxi, enfermo y encerrado quizá para entonces en un manicomio, no había de llamarse a engaño.
  • Por cierto que todo esto tenía que comprarlo, pues de la casa matrimonial no había de sacar nada.
  • Cierto que debía pedirle perdón por el intento que tuvo de arañarle la cara, ¡qué barbaridad!, y por las palabras que se dejó decir.
  • Cierto que ya quisieran muchos.
  • Alguien ha querido darte un bromazo, que por cierto es de muy mal gusto.
  • Doña Lupe se inquietó un poco oyendo esta frase, dicha con cierto sentido de tenacidad maniática.
  • Por cierto que el Ministro le había encargado un trabajo que le traía marcado.
  • La calva parecía mayor, y sus miradas tenían cierto reposo que la tranquilizó.
  • Ten por cierto que no vendrá.
  • Lo denunciado por aquel hombre, que a veces parecía demente, a veces no, revestía las apariencias de un hecho cierto.
  • Lo que este chico dice indicó el farmacéutico, comunicando a la dama sus temores, me parece tan lógico, que casi casi me inclino a tenerlo por cierto.
  • Cierto que yo he ganado algunas batallitas contra mis pasiones.
  • Cierto que duele y hace sangre.
  • Por cierto que ha hecho la niña merecimientos para ello.
  • ¡Qué ideas tiene! Por cierto que yo le voy a traer al Padre Nones.
  • Pasado cierto tiempo, indeterminado para ella, recobró sus sentidos y pudo moverse, apreciando fácilmente la realidad.
  • Siempre, al entrar, sentía cierto desasosiego, una repugnancia instintiva de estómago delicado.
  • Y prestó dinero á Barret, con el insignificante detalle de exigirle una firma los negocios son negocios al pie de cierto papel en el que se hablaba de interés, de acumulación de réditos, de responsabilidad de la deuda, mencionando para esto último los muebles, las herramientas, todo cuanto poseía el labrador en su barraca, incluso los animales del corral.
  • Estas angustias del tío Barret por satisfacer su deuda sin poder conseguirlo acabaron por despertar en él cierto instinto de rebelión, haciendo surgir de su rudo pensamiento vagas y confusas ideas de justicia.
  • Mezclándose en elecciones y galleando en toda la contornada, el valentón había conquistado este cargo, que le daba cierto aire de autoridad y consolidaba su prestigio entre los convecinos, los cuales le mimaban y le convidaban en días de riego para tenerle propicio.
  • Al ocultarse el sol, experimentó Batiste cierto alivio, como si el astro se apagara para siempre y su cosecha quedase salvada.
  • Y como su fino oído de hombre habituado á la soledad creyó percibir cierto rumor inquietante en los vecinos cañares, corrió á la barraca, para volver inmediatamente empuñando su escopeta nueva.
  • En las primeras semanas, Roseta veía con cierto terror la llegada del anochecer, y con él la hora de la salida.
  • Una noche experimentó Roseta cierto alivio.
  • Tonet le tenía cierto respeto al señor Batiste, y se contentaba con emboscarse cerca del camino, para ver pasar á la hilandera ó seguirla después de muy lejos.
  • Y la mujerona, que tenía cierto afecto á los tres hijos de Batiste porque pagaban todos los sábados, agarró de una mano al señor de Borrull, el cual salió de la escuela balanceándose sobre las tiernas piernecitas, llorando todavía del susto y enseñando algo más que el faldón por la abertura trasera de los calzones.
  • Primero llegaban las ovejas á la puerta de la escuela, metían la cabeza, husmeaban curiosas é iban retirándose con cierto desprecio, convencidas de que allí no había más pasto que el intelectual y valía poco.
  • Al fin se detuvo ante un rocín blanco, no muy gordo ni lustroso, con algunas rozaduras en las piernas y cierto aire de cansancio.
  • Muchos fingían indignación ante la brutalidad de esta porfía, pero en el fondo de su ánimo escarabeajaba cierto orgullo por el hecho de ser tales hombres sus vecinos.
  • Allí las estrellas de pastaflora, las tortas de pasas, los rollos escarchados de azúcar, las magdalenas, todo con cierto tonillo obscuro y motas sospechosas que denunciaban antigüedad, y el queso de Murviedro, tierno, fresco, de suave blancura, en piezas como panes, destilando todavía suero.
  • Hasta sentía cierto goce secreto provocándolo, marchando rectamente hacia él.
  • Lo cierto era que alguien huía de él, fuese quien fuese, y nada tenía que hacer allí.
  • Era don Juan, el hermano de la señora, aquel de quien todos hablaban mal en casa, aunque con cierto respeto, llamándole por antonomasia el tío.
  • En lechos de hojas estaban alineados y colocados con cierto arte los pimientos y tomates, con sus rubicundeces falsas de productos casi artificiales.
  • El mismo aspecto de otros tiempos, aunque con cierto aire de restaurada frescura.
  • Y Juanito, que hablaba con cierto entusiasmo de sus tareas, y en menos de veinte palabras mezcló varias veces el debe y el haber, viose interrumpido por su principal, don Antonio Cuadros, que tras media hora de regateo acababa de vender el tapabocas para el chicuelo panzudo.
  • Abrióse una portezuela del mostrador y entró en la tienda la esposa de don Antonio, una mujer voluminosa, con la obesidad blanducha y el cutis lustroso que produce una vida de encierro e inercia y que le ciaban cierto aire monjil.
  • Producto de una de estas invasiones de vándalos con pañizuelo y calzón corto fue el entrar como aprendiz en la tienda de Las Tres Rosas un chicuelo, al que don Eugenio le fue tomando insensiblemente cierto afecto, sin duda porque recordando su pasado se contemplaba en él como en un espejo.
  • Él, que no había consultado otro libro en su vida que un cuadernillo donde estaban comparados los pesos y medidas de Cataluña, Aragón y Castilla, miraba al principio con cierto respeto el afán de lectura del muchacho.
  • Figuraba entre los primeros fabricantes de seda, y más de doscientos telares trabajaban para él, elaborando piezas de seda rayada, vistosa y sólida, y pañuelos de brillantes colores, que eran enviados a las más apartadas provincias de España y hasta la misma América, cosa que asombraba y producía cierto temor respetuoso entre el comercio a la antigua.
  • Pero aunque en ello entrase en gran parte la exagerada malevolencia de sus enemigos, lo cierto era que don Manuel, con el producto de sus doscientos telares siempre en actividad y los caritativos auxilios que prestaba desde el Banco de San Juan, iba formándose una fortuna, cuya cifra, por ser desconocida, rodeaba a su poseedor de cierto prestigio misterioso.
  • Su primo Rafael había terminado la carrera, abandonando las locuras de estudiante para revestirse de la gravedad del doctor, y cuando ella esperaba de un momento a otro que formulase ante el padre sus pretensiones, una buena alma la hizo saber que aquel calavera ya no limitaba sus infidelidades a serenatas amorosas o pasiones del momento, sino que tenía cierto arreglo en el barrio del Carmen con carácter permanente, y hasta se susurraba si había una criatura de por medio.
  • Cierto que, a pesar de ser buenos los tiempos, adelantaba poco a causa de las prodigalidades de su mujer.
  • Rosquillas de una pasta con cierto dejo amargo, cubiertas con una capa tersa de azúcar.
  • Al entrar saludó al tío con cierto desparpajo, sin querer fijarse en la sonrisita del viejo, y después se excusó con la mamá.
  • A pesar de su fanática adoración, el muchacho experimentó cierto sobresalto al enterarse de que se le pedía una firma por valor de tres mil pesetas.
  • Vivía inquieto, nervioso, y en sus palabras y ademanes notábase cierto tono de grandeza, sin duda por la costumbre adquirida de hablar de millones y más millones con tanto desprecio como si fuesen pañuelos de dos pesetas docena.
  • Y acostumbrada al lenguaje de las madres sin ventura, de las mártires del amor, de todas aquellas señoras pálidas, ojerosas y vestidas de blanco que saludaba en las obras favoritas, hablaba en la intimidad con cierto sabor sentimental de novela por entregas.
  • Sólo las magistraditas y las perchas de López comían con cierto dengue y lanzaban miradas escandalizadas cuando veían en sus copas dos dedos de vino.
  • No era menos cierto que hasta entonces había estado sordo.
  • Juanito había oído hablar la noche anterior de cierto plan de esparcimiento matutino, como principio de fiesta, por ser los días de Amparito.
  • Pesados armatostes lavados y brillantes, pero con cierto aire de vetustez, luciendo en sus traseras, cual partida de bautismo, la fecha de construcción.
  • ¡Cómo había cambiado aquel hombre! Doña Manuela, experta conocedora, notaba en él cierto atrevimiento, como el muchacho que se emancipa de la autoridad maternal y se lanza en plena vida de locuras.
  • Los cocheros, enfundados en sus blancos levitones, exhibían desde lo alto de los pescantes, sus caras afeitadas y carrilludas de cómicos obesos o párrocos bien conservados, y miraban con cierto desprecio a toda aquella muchedumbre que les obligaba a pasar unas cuantas horas de tedio.
  • Tantos años de servicios habían establecido cierto afecto entre las señoras y la brava bestia, que era considerada casi como de la familia.
  • Pero en su interior ¡cuántos tormentos! Si alguna amiga las saludaba desde su carruaje con expresión cariñosa, las tres creían adivinar cierto asomo de lástima, y enrojecían bajo la capa de blanquete que cubría sus mejillas.
  • Y en todos, bien fuese por el color, por la cabeza o por la grupa, encontraban cierto parecido con el otro que ocupaba su memoria.
  • Sus antiguos criados en carruaje, ensuciándola con el polvo de las ruedas, y ella, la hija de un millonario, la viuda del doctor Pajares, a pie y humillada por unas gentes a las que siempre había tratado con cierto desprecio.
  • Cuando entraron en la plazuela donde vivían, la vista de su casa, que con el portalón entornado, los balcones cerrados y la fachada obscurecida por la última luz de la tarde tenía cierto aspecto fúnebre, hizo revivir en la memoria de las tres el recuerdo del caballo.
  • Pero lo cierto era que estaba ya en la agonía.
  • Y en su credulidad de calavera viejo e inocente echaba el cuerpo atrás con cierto orgullo, como si estuviera convencido de que sus prendas personales habían influido en tan asombrosa conquista.
  • Por esto, él, que hasta entonces había tratado a distancia y con cierto despego a su hermano, sentía un recrudecimiento de cariño fraternal.
  • Lo cierto fue que al apartar las ardientes manos mojadas en lágrimas y erguir su cabeza, vio que era de noche.
  • Lo cierto era que desde el anochecer, toda una procesión de clientes, anonadados unos y amenazantes otros, entraban en las oficinas del banquero, no encontrando otra cosa que las mesas abandonadas y algunos empleados quejumbrosos y todavía no convencidos de la ruina de su principal.
  • Por cierto que, según me han dicho, nadie puede encontrarle.
  • Los partidarios de la baja, mustios y desalentados, y los que ganaban siempre, los corredores y sus ayudantes, gente joven y amiga de Juanito, recordando con cierto enternecimiento las bromas que se permitían con aquel barbudo de corazón de niño.
  • Cierto que no hay tal cosa como la olla, digan lo que dijeren.
  • Señor, ¿sabéis de cierto si estamos vivos?
  • Mi amo, por cierto que no hay servicio como el de Pablicos, si él no fuese travieso.
  • Ese tengo yo, por cierto le dije, de oír cosa tan nueva y tan bien fundada, pero advierta V.
  • Antes le dije cierto que eran dignas de cualquier premio y que no había oído cosa tan graciosa en mi vida.
  • Por cierto, alta cosa es esa.
  • ¡Oh, qué bien huele! Cierto que haría agravio a la guisandera en no probarlo.
  • Dieron las diez, y yo dije que era plazo de cierto martelo y que, así, me diesen licencia.
  • Por cierto, señor, que le topé a tal hora, y que si no llego, que le mata un carro.
  • Estas bastan para saber que has de vivir con cautela, pues es cierto que son infinitas las maulas que te callo.
  • Andrés pidió a Margarita le cediera un armario y lo llenó de libros y papeles, colgó en las paredes los huesos del esqueleto que le dió su tío el doctor Iturrioz, y dejó el cuarto con cierto aire de antro de mago o de nigromántico.
  • En cierto entusiasmo por la brutalidad quirúrgica, y en un gran desprecio por la sensibilidad.
  • Tenía cierto tipo de aguilucho.
  • El médico de la sala estaba en lo cierto.
  • La distancia de la nariz a la boca y de la boca a la barba era en ella demasiado grande, lo que le daba cierto aspecto simio.
  • Toda la familia de la muchacha tenía cierto estigma de anormalidad.
  • Según decía, ella no podía sancionar amistades de cierto género.
  • Porque es usted, le dejo que acompañe a Lulú decía doña Leonarda, con cierto retintín.
  • ¿Es que no habrá plan ninguno para vivir con cierto decoro?
  • Usted me podrá decir que dividir en cien grados la diferencia de temperatura que hay entre el agua helada y el agua en ebullición es una arbitrariedad, cierto.
  • Cierto, fuera de la verdad matemática y de la verdad empírica que se va adquiriendo lentamente, la ciencia no dice mucho.
  • Cierto, también, tomando como norma la verdad, se puede ir al fanatismo más bárbaro.
  • Era al mismo tiempo organista de la iglesia, lo que le daba cierto aspecto eclesiástico.
  • Novelas pornográficas, torpes, con cierto barniz psicológico hechas para uso de militares, estudiantes y gente de poca mentalidad.
  • Pero no era cierto lo que decía replicaba alguno.
  • Cierto que no tenía las proporciones bufo grandilocuentes del manifiesto de Víctor Hugo a los alemanes para que respetaran París.
  • Mi tío Iturrioz, en el fondo, está en lo cierto cuando dice riendo que el que las arañas se coman a las moscas no indica más que la perfección de la naturaleza.
  • No, por cierto.
  • Y cuando dábamos sacramento a los enfermos, especialmente la extrema unción, como manda el clérigo rezar a los que están allí, yo cierto no era el postrero de la oracion, y con todo mi corazón y buena voluntad rogaba al Señor, no que la echase a la parte que más servido fuese, como se suele decir, mas que le llevase de aqueste mundo.
  • Y pienso, para hallar estos negros remedios, que me era luz la hambre, pues dicen que el ingenio con ella se avisa y al contrario con la hartura, y así era por cierto en mí.
  • Y ansí sería, porque cierto en aquel tiempo no me debían de quitar el sueño los cuidados del rey de Francia.
  • Y cierto lo debía parecer.
  • Nadie por cierto lo sospechara.
  • Creo de cierto que se tomaron más de tres mil bulas, como tengo dicho a V.M.
  • Yo, que, de muchacho, tenía cierto ascendiente sobre él, intentaba convencerle de que debía tomar aquel mundo fantástico como real, si quería, pero sin darle demasiada importancia.
  • Además, nos encontrábamos enfrente de la gruta del Izarra, de que tanto hablaba Yurrumendi, y nos daba cierto temor.
  • Llegó don Matías y, efectivamente, me recibió con frialdad y como con cierto alarde de no darme importancia.
  • Por cierto que antes de llegar a las Palaos encontramos dos islas de coral que no aparecían en los mapas, y a una le llamamos con el apellido de don Ciriaco, isla Andonaegui, y a la otra, isla de Santiago Andía.
  • Por cierto que no sé qué hacer con él.
  • Subimos por la antigua escalera, hasta llegar a un salón con cierto aire entre abandonado y señorial, un cuarto sin luz, húmedo y frío.
  • Yo encontraba a la hija del capitán cierto parecido con Diana Vernon, aunque Ana Sandow era más melancólica que la heroína de Walter Scott.
  • Zalacaín sonreía, y Bautista le miraba con cierto mal disimulado pánico.
  • Parecía buena persona hasta cierto punto, insinuante y jovial.
  • Martín y Bautista se miraban con cierto cómico estupor.
  • Si yo tuviera la seguridad de que lo que me dice usted es cierto, inmediatamente dejaría libre a usted y a sus compañeros.
  • Junteme con la gente más perdida de aquellas playas, fecundas en héroes de encrucijada, y no sé cómo ni por qué motivo fui a parar con ellos a Medinasidonia, donde hallándonos cierto día en una taberna se presentaron algunos soldados de Marina que hacían la leva, y nos desbandamos, refugiándose cada cual donde pudo.
  • Pero tú no irás, Alonso, tú no irás, porque estás enfermo y porque has servido bastante al Rey, quien por cierto te ha recompensado muy mal.
  • Lo cierto del caso es que no metimos en un puño a aquellos herejes por mor de que el demonio fue y pegó fuego a la Santa Bárbara de la Mercedes, que se voló en un suspiro, ¡y todos con este suceso, nos afligimos tanto, sintiéndonos tan apocados.
  • Pero carta va, carta viene entre Londres y Madrid, lo cierto es que se quedaron con el dinero, y me parece que cuando a mí me nazca otra pierna, entonces el Rey de España les verá la punta del pelo a los cinco millones de pesos.
  • ¡Cuánto me he reído después recordando aquella escena, y cuán cierto es, por lo que respecta a mis compañeros en aquel juego, que el entusiasmo de la ancianidad convierte a los viejos en niños, renovando las travesuras de la cuna al borde mismo del sepulcro! Muy enfrascados estaban ellos en su conferencia, cuando sintieron los pasos de Doña Francisca que volvía de la novena.
  • Al año de su transformación, la tía Martina, Rosario la cocinera, Marcial y otros personajes de la servidumbre, se ocupaban un día de cierto grave asunto.
  • Lo cierto es que se perdió la batalla prosiguió Malespina.
  • No usaba peluca, y sus abundantes cabellos rubios, no martirizados por las tenazas del peluquero para tomar la forma de ala de pichón, se recogían con cierto abandono en una gran coleta, y estaban inundados de polvos con menos arte del que la presunción propia de la época exigía.
  • Después, cuando le oí decir, por cierto sin tono de queja, que el Gobierno le debía nueve pagas, me expliqué aquel deterioro.
  • Esto me era insoportable, tanto más cuanto que yo soñaba con poner en ejecución cierto atrevido proyectillo, que consistía en ir a visitar por cuenta propia uno de los navíos, llevado por algún marinero conocido, que esperaba encontrar en el muelle.
  • Cuando nuestro bote pasaba junto a un navío, yo le examinaba con cierto religioso asombro, admirado de ver tan grandes los cascos que me parecían tan pequeñitos desde la muralla.
  • Cierto inexplicable idealismo, algo de histórico y religioso a la vez, mezclado con la complicación de líneas y el juego de colores que combina a su capricho el sol, han determinado esta asociación extravagante, que yo me explico por la huella de romanticismo que dejan en el espíritu las impresiones de la niñez.
  • Los cañones se servían con presteza, aunque no sin cierto entorpecimiento, hijo de la poca práctica de algunos cabos de cañón.
  • ¡Si te viera ahora Doña Francisca! Confesaré que yo tenía momentos de un miedo terrible, en que me hubiera escondido nada menos que en el mismo fondo de la bodega, y otros de cierto delirante arrojo en que me arriesgaba a ver desde los sitios de mayor peligro aquel gran espectáculo.
  • Lo que más me asombraba, causándome cierto espanto, era que Marcial, aun en aquella escena de desolación, profería frases de buen humor, no sé si por alentar a sus decaídos compañeros o porque de este modo acostumbraba alentarse a sí mismo.
  • Esto no dejó de contrariarme, porque desvanecidos en mí los efluvios de patriotismo, que al principio me dieron cierto arrojo, no pensaba ya más que en salvar mi vida, y no era lo más a propósito para este noble fin el permanecer a bordo de un buque que se hundía por momentos.
  • ¡Cómo presenciarían aquellos infelices el crecimiento de la inundación! ¡Qué dirían en aquel momento terrible! Y si vieron a los que huían en las lanchas, si sintieron el chasquido de los remos, ¡con cuánta amargura gemirían sus almas atribuladas! Pero también es cierto que aquel atroz martirio las purificó de toda culpa, y que la misericordia de Dios llenó todo el ámbito del navío en el momento de sumergirse para siempre.
  • Aquí estoy meditando cierto plan.
  • Así es que cuando quería obsequiar a sus amigos, no se andaba por las ramas, y una vez en la Habana gastó diez mil duros en cierto convite que dio a bordo de su buque.
  • Lo cierto es que nos envolvió y nos dividió y nos fue rematando barco a barco de tal modo, que no podíamos ayudarnos unos a otros, y cada navío se veía obligado a combatir con tres o cuatro.
  • El mismo conteste, y por cierto que nadie me ha dado razón de su paradero.
  • Cierto que cuando allí la creencia pura, la fe católica arraigaba, era con robustas raíces, como con cadenas de hierro.
  • Creía, o por lo menos propalaba todas las injurias con que se quería derribar al Provisor, y le envidiaba por lo que pudiera haber de cierto en el fondo de tantas calumnias.
  • El Palomo, con una sotana sucia y escotada, cubierta la cabeza con enorme peluca echada hacia el cogote, acababa de barrer en un rincón las inmundicias de cierto gato que, no se sabía cómo, entraba en la catedral y lo profanaba todo.
  • Cierto que jamás había probado las dulzuras groseras y materiales del amor carnal.
  • Cierto que primero faltaba el sol que don Saturnino a misa de ocho.
  • Hubieran sido parte a despertar de su sueño de siglos a los reyes allí sepultados, a ser cierto lo que el arqueólogo dijo respecto del descanso eterno de tan respetables señores.
  • Ni un solo vetustense, aun contando a los librepensadores que en cierto restaurant comían de carne el Viernes Santo, ni uno solo se hubiera atrevido a dudar de la castidad casi secular de don Cayetano.
  • Creía que se bailaba en los salones la polka íntima que él, años atrás, había visto bailar en Madrid, con ocasión de cierto viaje curioso.
  • Pero marchaba uno, y los demás le guardaban cierto respeto por algunos minutos.
  • Sí, era cierto que don Restituto disfrutaba de dos caras.
  • No era él un don Custodio, ignorante de lo que es el mundo, lleno de ensueños, ambicioso de cierto oropel eclesiástico, que tal vez se gana en el confesonario, para que le halagasen todavía revelaciones imprudentes, que sólo servían para inundarle el alma de hastío.
  • De ese desaire tengo yo culpa en cierto modo.
  • Había hablado con mucha afabilidad, con voz meliflua, pero poco, con cierto tono frío, y algo distraído al parecer.
  • Y como todos daban a entender que su aventura de la barca de Trébol había sido una vergüenza, su ignorancia dio por cierto su pecado.
  • Más viejo es un perro de diez años que un cuervo de ciento, si es cierto que los cuervos duran siglos.
  • Ni uno solo de aquellos hombres que quedaban allá abajo le había hablado de amor, de amor cierto, ni se lo había inspirado.
  • Llegaba a las nueve de la noche indefectiblemente, tomaba Le Figaro, después The Times, que colocaba encima, se ponía las gafas de oro y arrullado por cierto silbido tenue de los mecheros del gas, se quedaba dulcemente dormido sobre el primer periódico del mundo.
  • No lejos de ellos, y por cierto molestándolos a veces no poco, había dos o tres grupos de alborotadores, y a lo lejos se oía el antipático estrépito del dominó, que habían desterrado de su sala los venerables.
  • Desde el año de la Restauración en adelante pasaba ya Ronzal por hombre de iniciativa, afortunado en amores de cierto género y en negocios de quintas.
  • Creía que esto le daba cierto aspecto de noble inglés.
  • Nada podía saber la Regenta de cierto y el amor y la constancia del discreto adorador debían de ser para ella cosa poco menos que segura.
  • Algún canónigo solía dar mayores garantías de moralidad con su presencia, aunque es cierto que no era esto frecuente, ni el canónigo paraba allí mucho tiempo.
  • En casa de Visita faltaban los moldes de cierto flan invención de la difunta doña Águeda Ozores.
  • Cierto nada.
  • Al que llega a cierto grado de fortaleza, la presencia del mal le edifica a su modo por el contraste.
  • En general, se movía aquella multitud con cierto orden.
  • Aquellas tristezas, aquellos arranques mal disimulados de impaciencia, de despecho, que yo observaba con el rabillo del ojo ¡ay! ¡sí, esto era lo cierto, con el rabillo! ¿serían ilusiones mías, nada más que ilusiones?
  • Luego reconoce el eminente Ripamilán que es cierto lo que dice el mundo entero.
  • Era cierto que había aceptado la mitra a condición de escoger, sin que valieran recomendaciones, una persona de su confianza en quien depositar los cuidados del gobierno eclesiástico.
  • Y así, fue en vano que en cierto sermón de Semana Santa Fortunato estuviera sublime al describir la crucifixión de Cristo.
  • Se trataba de seducir a su Ilustrísima para que fuese a honrar con su presencia el solemne reparto de premios a la virtud, organizado por cierto circulo filantrópico.
  • Y como el Magistral arrugase el ceño, Peláez mudó de conversación y habló con falso aturdimiento de las últimas elecciones y hasta aludió a las hazañas de cierto cura de la montaña que conocía él, que había metido el resuello en el cuerpo a una pareja de la guardia civil.
  • ¡mil locuras! lo cierto era que le estaba dando vergüenza en aquel momento llevar traje largo y aquella sotana que él otras veces ostentaba con majestuoso talante.
  • Al mismo Ripamilán, con toda su respetabilidad, le habían hecho descender a aquel agujero, y por cierto que para sacarlo se había necesitado una cuerda.
  • Ya sonaban más cerca, con cierto compás.
  • ¡Soñaba! la fortaleza de la vigilia desvanecíase por la noche, y sin que ella pudiese remediarlo, la mortificaban visiones y sensaciones importunas, que a tener responsabilidad de ellas serían pecado cierto.
  • Pero además hacía algunas semanas que se hablaba mucho de la Regenta, se comentaba su cambio de confesor, que por cierto coincidía con el afán del señor Quintanar, de llevar a su mujer a todas partes.
  • Con vestidos de cierto color.
  • Le había tomado cierto miedo.
  • Era alta, ancha de hombros, y su larga viudez casta parecía haber echado sobre su cuerpo algo como matorral de pureza que le daba cierto aspecto de virgen vetusta.
  • Por de pronto, adiós teatro para muchos días, y aunque se trataba ahora de una compañía de zarzuela, que era un género híbrido, sin embargo, él confesaba que empezaba a saborear las bellezas suaves y sencillas de la zarzuela seria, y había encontrado noches pasadas cierto color local en Marina, y sabor de época en El Dominó Azul, sin contar con los amores contrarios del Juramento, que eran cosa delicada.
  • Ya se sabía, él no podía asistir a las personas muy queridas cuando llegaban a cierto estado.
  • Ni más ni menos que doña Petronila, Olvido Páez, Obdulia y en cierto modo la Marquesa.
  • Cierto era que el tenía un poco de panza, no mucho, obra de la edad y la vida sedentaria.
  • A esto hubiera objetado don Pompeyo, si no despreciara tales hablillas, abroquelado en el santuario de su conciencia, hubiera contestado que don Leandro Lobezno, el obispo de levita, el Preste Juan de Vetusta, el seráfico presidente de la Juventud Católica, era millonario gracias a los bienes nacionales que había comprado cierto tío a quien heredara el don Leandro.
  • Los avanzados presentaban objeciones, defendían la solidaridad del dogma y el sacerdote, y entonces el mismo don Pompeyo tenía que ponerse de parte de los reaccionarios, hasta cierto punto y decir.
  • En figurándosela con J mayúscula, tomaba para él cierto aire de divinidad, y sin darse cuenta de ello, era idólatra de aquella palabra abstracta.
  • ¡claro! Tenía cierto miedo a los conocimientos médicos de don Álvaro.
  • Y las personas, los personajes en quien más arraigadas están ciertas ideas venerables al fin, porque son profesadas con sinceridad y vienen hasta cierto punto de abolengo, obligan por la raza, esos mismos personajes, entre los cuales cuento al papá de este joven ilustrado, a mi buen amigo y condiscípulo el excelentísimo señor marqués de Vegallana, respetaban mis opiniones, como yo las suyas.
  • Inclinó un poco la cabeza, con cierto misticismo báquico, y con los ojos levantados a la luz de la araña, con palabra suave, tibia, lenta, comenzó la confesión que oían sus amigos con silencio de iglesia.
  • No estaba borracho, pero se sentía mal y a su pesar encontraba cierto deleite en oír aquellas escenas escandalosas que en otra ocasión le hubieran indignado.
  • Y por cierto que he de poner por obra un proyecto que tengo, que es convertirle poco a poco y hacerle leer libros santos en vez de patrañas de comedias.
  • Subía la escalera procurando que sus botas no rechinasen, como solían, y preguntaba a Petra en voz baja, con cierto misterio triste.
  • Se encontró con esa ministra, que es muy guapa por cierto, en medio del andén.
  • Al Magistral mismo se atrevía la Regenta a hablarle con cierto mimo, con una confianza llena de palabras de sentido nuevo y convenido, con un estilo que podría llamarse humorismo piadoso.
  • ¡Ay sí! Demasiado cierto era por desgracia.
  • Además, el mal era cierto.
  • Cierto que no podía ser pródigo con su amigo, porque la propia familia tan numerosa tenía apenas lo necesario.
  • Hoy era tan cierto como en tiempo de los Apóstoles, que Dios había venido al mundo.
  • Y, con cierto miedo de que su marido se hubiera vuelto loco, pudo ver la Regenta que don Víctor, entusiasmado, levantaba un brazo cuya mano oprimía temblorosa el puño de una espada muy larga, de soberbios gavilanes retorcidos.
  • Lo cierto es continuó el ex alcalde que nos exponemos a un desaire, como dice muy bien el presidente.
  • Le habían engañado, le habían pisoteado el alma, esto era lo cierto, lo positivo, esto no lo habían inventado Obispos viejos.
  • Se acordó de cierto asesino de los cuentos de Edgar Poe.
  • Don Álvaro no había conseguido mayor favor de Ana Ozores, esto era lo cierto.
  • Ana más humilde que nunca, la influencia con cierto carácter sobrenatural.
  • Cierto que podía durar algunos días más de los que él había anunciado, el señor Guimarán.
  • Él no quería mal a nadie, pero lo cierto era que, una vez tan adelantada la elegía, don Pompeyo le iba a hacer un flaco servicio si no se moría cuanto antes.
  • El jueves Santo llegó con una noticia que había de hacer época en los anales de Vetusta, anales que por cierto escribía con gran cachaza un profesor del Instituto, autor también de unos comentarios acerca de la jota Aragonesa.
  • ¡Ana iba a darse en espectáculo! cierto, esa era la frase.
  • Todo aquello era por él, cierto.
  • Don Víctor se embrollaba en estas alegorías, pero lo cierto era que él se figuraba a don Fermín de Pas, en medio de la procesión, y de pie en un carro de cartón, como él había visto entrar al barítono en el escenario del Real, una noche que cantaba el Poliuto.
  • Pensaba en su dolor cierto.
  • A las ocho tomaban juntos el chocolate en el invernáculo que él llamaba con cierto orgullo enfático la serre.
  • Cierto que de Pas no había vuelto a manifestar con movimientos patéticos que le descubrieran, ni celos, ni amor, ni cosa parecida.
  • Cierto que sí tuvo que responder, muy orgulloso, Quintanar.
  • Tal vez había quien influía en su espíritu en cierto sentido?
  • Lo cierto era que don Víctor, al cabo, había cedido hasta cierto punto a las insinuaciones de Petra.
  • Pero acordándose de lo que debía a su esposa, de lo que se debía a sí mismo, de lo que debía a sus años, y de otra porción de deudas, y sobre todo, por fatalidad de su destino que nunca le había permitido llevar a término natural cierta clase de empresas, era lo cierto que había retrocedido en aquel camino de perdición desde el día en que una tentativa de seducción se le frustó, por fingido pudor de la criada.
  • Sé que, después de todo, le tengo cierto cariño, y si abandonase su amistad, una voz insufrible me había de estar gritando siempre en favor suyo.
  • Don Víctor hizo diabluras y se cayó al río, pretendiendo saltarlo de un brinco por cierto paraje estrecho.
  • Carcajadas y el run, run de una guitarra tañida con timidez y cierto respeto a los amos.
  • Cierto es que el Provisor le prometió para muy pronto la plaza de Teresina, con todas las ventajas que su amiga disfrutaba e iba a disfrutar.
  • Aquella aventura que le recordaba las de antaño, le sonrojaba ahora, porque contradecía en cierto modo aquel andamiaje de sofismas con que se explicaba su pasión por la Regenta.
  • Hasta que estuvo en el caserón de vuelta, no se le ocurrió pensar que aquella felicidad suya acarreaba la desgracia de muchos, y hasta cierto punto su propio daño.
  • No era cierto que hubiese vacante en la fonda, pero allí era él amo y se crearía la vacante.
  • Cierto que la niebla espesísima y las nubes cenicientas y pesadas que cubren el cielo hacen la mañana muy obscura, pero no importa, el sol no ha salido todavía, es demasiada obscuridad esta, no deben de ser ni siquiera las siete.
  • Pero, amigo, aunque él, el Magistral, como hombre y hombre de experiencia, se explicaba la vehemente cólera que debía de dominar a don Víctor, y comprendía, y disculpaba hasta cierto punto, sus deseos de pronta y terrible venganza.
  • Nunca había querido decir lo que había pasado allí, pero era lo cierto que ni Mesía ni su adversario habían guardado cama un solo día después del duelo.
  • Por más que Crespo encargó el secreto más absoluto a todas las personas que tuvieron que intervenir en el triste negocio, no se sabe cómo, aunque se sospecha que por culpa de Ronzal, pronto corrió por Vetusta el rumor de lo cierto.
  • Lo cierto era que Fulgosio, el coronel, nunca había presenciado un duelo a pistola, aunque él aseguraba haber asistido a muchos, y Ronzal y Bedoya en su vida habían intervenido en semejantes negocios.
  • Si eso fuera cierto, usted estaría al lado de Víctor.
  • Y sin embargo, despedía su arrogante persona cierto tufillo bravío y montaraz, y lo duro de su mirada contrastaba con lo afable y llano de su acogida.
  • Lo cierto es que Julián bajaba la vista, no tanto por lo que oía, como por no ver a Sabel, cuyo aspecto, desde el primer instante, le había desagradado de extraño modo, a pesar o quizás a causa de que Sabel era un buen pedazo de lozanísima carne.
  • Lo cierto es que de niño jugaba a cantar misa, y de grande no paró hasta conseguirlo.
  • Lo cierto es que don Gabriel en poco tiempo asumió el mando de la casa.
  • Pero si lograban pasar a las de doña Micaela, ya no salían de allí sino en forma de peluconas, camino de cierto escondrijo misterioso, acerca del cual iba poco a poco formándose una leyenda en el país.
  • El marqués no inventó la pólvora, es cierto que no, y la moza se distraerá con los de su clase cuanto quiera, dígalo el bailoteo en la gaita de hoy.
  • Mire usted, lo cierto es que el día que él se cruza de brazos, se encuentra uno colgadito.
  • Lo cierto es que, apenas el primo se sentó a platicar con don Manuel, cada niña se escurrió bonitamente, ya a arreglar su tocado, ya a prevenir alojamiento al forastero y platos selectos para la mesa.
  • Lo cierto es que en ella encontraron a Carmen, asomada y mirando a la calle, tan absorta que no sintió llegar a sus hermanas.
  • Es cierto que Santiago poseía dos o tres edificios espaciosos, la Catedral, el Consistorio, San Martín.
  • A menudo se arrimaba a Manolita un señorito muy planchado y tieso, con cierto empaque ridículo y exageradas pretensiones de elegancia.
  • Yo me crié en esta casa, es cierto.
  • No por cierto.
  • Temblaba como la hoja en el árbol, y al través de sus crispados nervios corría a cada instante el escalofrío de la muerte chiquita, no por miedo razonado y consciente, sino por cierto pavor indefinible y sagrado.
  • El haber sorprendido cierto anochecer, cerca del pajar, a Sabel y al gallardo gaitero entretenidos en coloquios más dulces que edificantes.
  • Por cierto que al instruir estas diligencias se hizo bastante burla de don Pedro y del señor de la Lage, a quien se acusaba de haber bordado la corona de marquesa en un juego de sábanas regalado a su hija.
  • Y por cierto que, a pretexto de no sé qué enredo o dificultad en los tales papeles dichosos, no se hizo la cosa todavía.
  • Lo cierto es que la familia espuria se mostraba por entonces incomparablemente humilde.
  • Y en efecto, su intervención fue provechosa cuando Nucha descubrió en el gallinero cierto pollo implume.
  • Por cierto que la borona que amasaba no hubiera tenido tiempo de cocerse cuando el chiquillo berreaba ya diciendo a su modo que él era de Dios como los demás y necesitaba el sustento.
  • Cierto que cuando las batallas son muy porfiadas y reñidas puede suceder que el combatiente quede inválido.
  • Cierto húmedo calorcillo que un día sintió Julián penetrar al través de los pantalones.
  • Salvo el debido respeto, se había llevado la trampa el matrimonio cristiano, en cierto modo obra suya, y ya no quedaba rastro de hogar, sino una sentina de corrupción y pecado.
  • ¡Pueda que no me lo crean y es tan cierto como que habemos de morir y la tierra nos ha de comer! Para más verdá fue un día de San Silvestre.
  • Cierto día entró el capellán en la habitación de la señorita y encontró un inesperado espectáculo.
  • Nadie lo sabe de cierto.
  • Un rapaz guapo por cierto.
  • El arcipreste lo veía todo muy de color de rosa, y estaba tan cierto de vencer, que ya pensaba en llevar la música de Cebre a los Pazos para dar serenata al diputado electo.
  • Eso es muy cierto respondió don Eugenio, que rara vez contradecía de frente a sus interlocutores.
  • Habiendo tomado aliento, habló con cierto reposo.
  • Y por cierto que le tomé tal cariño, que pensaba para mí.
  • Lo cierto es que el rapaz abrió la mano, separando mucho los dedos, y los ochavos apresados cayeron entre los restantes, con metálico retintín.
  • No olvida en Santiago, donde su llegada se glosa, donde su historia en los Pazos adquiere proporciones leyendarias, donde el éxito de las elecciones, la partida del capellán, el asesinato del mayordomo, se comentan, se adornan, entretienen al pueblo casi todo un mes, y donde las gentes le paran en la calle preguntándole qué ocurre por allá, qué sucede con Nucha Pardo, si es cierto que su marido la maltrata y que está muy enferma, y que las elecciones de Cebre han sido un escándalo gordo.
  • A esto se reducía todo el ornato del cementerio, mas no su vegetación, que por lo exuberante y viciosa ponía en el alma repugnancia y supersticioso pavor, induciendo a fantasear si en aquellas robustas ortigas, altas como la mitad de una persona, en aquella hierba crasa, en aquellos cardos vigorosos, cuyos pétalos ostentaban matices flavos de cirio, se habrían encarnado, por misteriosa transmigración, las almas, vegetativas también en cierto modo, de los que allí dormían para siempre, sin haber vivido, sin haber amado, sin haber palpitado jamás por ninguna idea elevada, generosa, puramente espiritual y abstracta, de las que agitan la conciencia del pensador y del artista.
  • Dígalo usted con brío, con cierto énfasis.
  • He dicho que los viejos admiten, al fin y al cabo, las innovaciones del modernismo (o como se quieran llamar tales audacias), y es muy cierto.
  • Lo cierto es que la sorpresa ha sido buena.
  • Y por la carretera, recta y solitaria, entre las ringlas de olmos desnudos, me encuentro al galgo negro y enjuto, que camina ligero, resignado, con cierto aire de jovialidad melancólica, hacia el poblado triste.
  • Pues bien, sí, es cierto.
  • También es cierto.
  • ¡Para la elección, sí! X Y era lo cierto que en el alma cerrada de Gertrudis se estaba desencadenando una brava galerna.
  • Cierto es, Gertrudis, que si estuviese sola lo mismo me casaría con usted, si usted lo quisiera, ¡claro!, porque yo soy muy claro, muy claro, y es usted la que me atrae.
  • El hombre me sacaba de quicio, es cierto.
  • Esas son porquerías decía y en que nada se sabe de cierto ni de claro.