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Frases que tengan las palabras: claro, que y sí

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Frases con: claro, que y sí

¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras claro, que y sí aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 3 palabras.

Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.

  • Indudablemente el difunto Arnaiz no había visto claro al hacer tantos pedidos.
  • Dos años después del casamiento de su hermana con Santa Cruz, casó Gumersindo con Isabel Cordero, hija de Don Benigno Cordero, mujer de gran disposición, que supo ver claro en el negocio de tiendas y ha sido la salvadora de aquel acreditado establecimiento.
  • Claro es que la levita es el símbolo.
  • Ella a ver claro.
  • El parentesco de los Villuendas pobres con los ricos no se veía muy claro.
  • La moza tenía pañuelo azul claro por la cabeza y un mantón sobre los hombros, y en el momento de ver al Delfín, se infló con él, quiero decir, que hizo ese característico arqueo de brazos y alzamiento de hombros con que las madrileñas del pueblo se agasajan dentro del mantón, movimiento que les da cierta semejanza con una gallina que esponja su plumaje y se ahueca para volver luego a su volumen natural.
  • En aquella excursión por el campo instructivo de la industria, su generoso corazón se desbordaba en sentimientos filantrópicos, y su claro juicio sabía mirar cara a cara los problemas sociales.
  • Es claro, nada.
  • ¿Cuál será el averiguador que se lance a poner en claro si el dueño de El Buen gusto, un tenducho de mantas de la calle de la Encomienda, es pariente indudable de los Villuendas ricos?
  • No obstante, la Delfina lo oía siempre bien claro.
  • Es claro que a él le importa principalmente dijo Santa Cruz hostigándole más.
  • Las paredes eran como de carbonería, y en ciertos puntos habían recibido bofetadas de cal, por lo que resultaba un claro oscuro muy fantástico.
  • Allego y me aboco con los comiteles y les canto claro.
  • Y él, entusiasmándose, volvió a sacar la lengua, y habló por primera vez en aquella conferencia, diciendo muy claro.
  • Pues bien claro está que es pae natural replicó Izquierdo de mal talante, pae natural del hijo de mi sobrina, verbo y gracia, Juanín.
  • En esta situación oyó claramente la una, la una y media, las dos, cantadas por la campana de la Puerta del Sol con tan claro timbre, que parecían sonar dentro de la casa.
  • Claro, y tenemos derecho a ello.
  • Ya ves cómo te canto claro.
  • ¿por qué no decirlo claro?
  • Claro, yo habría llevado uno o dos buenos médicos y quién sabe, quién sabe si le hubiéramos salvado.
  • Juan le habló claro.
  • Las siluetas humanas que en el claro oscuro de la movible muchedumbre parecen escamoteadas por las esquinas y los portales, le traían descompuesto y sobresaltado.
  • Muchas personas que no hacen más que disparates, poseen esta perspicacia del consejo y de la dirección de los demás, y no dando pie con bola en los destinos propios, ven claro en los del prójimo.
  • Era tan endeble que la mayor parte del año estaba enfermo, y su entendimiento no veía nunca claro en los senos de la ciencia, ni se apoderaba de una idea sino después de echarle muchas lazadas como si la amarrara.
  • Claro que sí.
  • Porque bien claro lo había dicho Fortunata.
  • Esto es claro como el agua.
  • Bien claro explicaba él su conducta, chismorreando consigo mismo.
  • De sobremesa, Juan Pablo propuso, puesto que estaban todos reunidos, tratar algunos puntos de la herencia, que debían ponerse en claro.
  • Fortunata no se atrevió a responder claro.
  • Claro apuntó la joven.
  • ¡Claro! Y que no rabiará poco la otra cuando vea que lo que ella no puede, para ti es coser y cantar.
  • Era tan insolente el tal, que después de ser día claro se paseaba por la celda muy tranquilo y miraba a Sor Marcela con sus ojuelos negros y pillines.
  • ¡yo! Claro.
  • Pero entonces le vio más claro, y no pudo tan fácilmente hacerle huir de su espíritu.
  • Le pido a la Virgen que me dé fuerzas para cantar claro.
  • También propinó el bromuro potásico a fuertes dosis, y a la primera toma se adormeció el herido, pronunciando palabras sueltas, de las cuales nada pudo sacar en claro la señora de Jáuregui.
  • Bien claro se ve que es usted una bribona.
  • Bien claro se lo dijo al director.
  • Claro que dominan las baratijas.
  • O más claro.
  • Las sociedades, claro, tienen sus edades como las personas.
  • Nervioso, claro repitió Jacinta.
  • Ii En el resto de aquel aciago día, dicho se está que la pobre señora de Rubín se entregó a las mayores extravagancias, pues tal nombre merecen sin duda actos como no querer comer, estar llorando a moco y baba tres horas seguidas, encender la luz cuando aún era día claro, apagarla después que fue noche por gusto de la oscuridad, y decir mil disparates en alta voz, lo mismo que si delirara.
  • Lo que no veo tan claro es que para ser honrada sea preciso no comer.
  • Conque claro es.
  • Hablemos claro y seamos prácticos sin miedo a la situación verdadera.
  • Claro, es preciso contener algo a la gente y asustar a los viciosos.
  • Se vio allí bien claro, cual vestigio honroso conservado sólo por indulgencia del tiempo.
  • ¡Si esto es claro como el agua! Por eso me río yo de ciertas leyes y de todo el código penal social del amor, que es un fárrago de tonterías inventadas por los feos, los mamarrachos y los sabios estúpidos que jamás han obtenido de una hembra el más ligero favorcito.
  • Pero mientras más cerdea ella, más claro veo yo que hará lo que deseamos.
  • Pero es claro que usted no debe apurar mucho tampoco.
  • La costumbre obraba estos prodigios, y lo mismo era ver la señora los garbanzos y poner su mano en ellos, que se le llenaba el cerebro de números y veía claro en sus negocios, si le convenía o no tal préstamo, si debía quedarse o no con tal o cual alhaja.
  • Claro que no importa.
  • Claro que esto no es ninguna santidad extraordinaria, ni un caso de heroísmo.
  • Hubiera sido mucho mejor pensó deteniendo el paso y tardando un minuto de escalón a escalón, decirle aquello de yo soy Fortunata, con calma, reparando bien qué cara ponía ella al oírlo, y luego quedarme tan fresca, esperando a ver por qué registro salía, o echarle tres o cuatro chinitas, diciéndole que yo también soy honrada, claro, y que su marido es un tunante.
  • Más cercano y claro era el parentesco de Casta con Moreno Isla, el cual, a pesar de ser Moreno rico, mantenía cierta comunicación de familia con aquella Moreno pobre, visitándola alguna vez.
  • Pero conteste claro, ¿por qué no le dio excusas?
  • Pues es claro, les duele.
  • Haga usted eso, pero claro, que se vea, que se palpe, y el día en que usted sea como le propongo, yo.
  • Tengamos sinceridad, y hablemos claro.
  • Claro, el gato.
  • Aurora vestía un traje de percal, azul claro, con cinturón de cuero, y en este una gran hebilla.
  • ¡digo! Tendré que pasar las noches de claro en claro.
  • Claro, la bestia hay que matarla.
  • Lo veo claro.
  • Después de almorzar, bajó al escritorio, y se ocupó de liquidar y poner en claro su cuenta personal.
  • Hoy se lo dije claro, y no me contestó nada.
  • Más claro, a las dos nos está dando el plantón hache, y yo estoy que no sé lo que me pasa, más muerta que viva.
  • Claro, me tiene tirria.
  • Mira, chico, aunque parece que estoy trastornado, veo más claro que todos vosotros.
  • Pero después he comprendido mi desatino, he visto claro, muy claro, y.
  • Luego hay comunicación entre mi tía y ella, y como esta comunicación no es postal, resulta claro, como la luz del día, que reside en Madrid.
  • Cosa de poner en claro unas cuentas de lazaretos.
  • ¡Qué claro lo veo ahora! Vive en la Cava, en la Cava, en la misma casa tal vez donde vivió antes.
  • Pero había pertenecido a la familia, y la persona más importante de esta no podía menos de echar una mirada a la descarriada joven para enterarse de sus pasos, y tratar de impedir que arrojase sobre el claro apellido de Rubín ignominias mayores.
  • Entre ella y yo, ¡qué diferencia! Yo soy madre del único hijo de la casa, madre soy, bien claro está, y no hay más nieto de don Baldomero que este rey del mundo que yo tengo aquí.
  • Yo, desde que entré en esta gran crisis de la razón, todo lo veo claro, y la naturaleza humana no tiene secretos para mí.
  • Ésta es una verdad que está escrita en el corazón humano como en un libro, y yo leo en él tan claro como leemos una noticia en El Imparcial.
  • Claro que sí.
  • Claro dijo Fortunata rebosando de orgullo inocente.
  • Claro, cuando no esté aquí su mujer.
  • Al volver en sí advirtió que era ya día claro, y oyó el piar de los pajarillos que tenían su cuartel general en los árboles de la Plaza Mayor y en las crines de bronce del caballo de Felipe III.
  • Claro, como que me lo han dicho de arriba.
  • Más, más claro.
  • ¡Bien claro lo rezaba el letrero! Y al nombre y apellido de su mujer se añadía de Rubín.
  • Colocaba la mísera comida en una cestita, se pasaba un peine por los pelos de un rubio claro, como si el sol hubiese devorado su color, se anudaba el pañuelo bajo la barba, y antes de salir volvíase con un cariño de hermana mayor para ver si los chicos estaban bien tapados, inquieta por esta gente menuda, que dormía en el suelo de su mismo estudi, y acostada en orden de mayor á menor desde el grandullón Batistet hasta el pequeñuelo que apenas hablaba, parecía la tubería de un órgano.
  • Y sin saber por qué, se deleitaba contemplando sus ojos de un verde claro.
  • ¡Claro! le había tomado ley al camino.
  • Y los dos guardias civiles tuvieron que volverse á su cuartelillo de Alboraya, sin sacar nada en claro de los vagos rumores de riña y sangre que habían llegado hasta ellos.
  • Tenía fiebre, agitábase furioso, como si aún corriese por el cauce de la acequia cazando al hombre, y sus gritos asustaban á los pequeños y á las dos mujeres, que pasaron la noche de claro en claro, sentadas junto al lecho, ofreciéndole á cada instante agua azucarada, único remedio casero que lograron inventar.
  • ¡claro! era imposible que una persona decente saliese a la calle sin que la pillería le diera que sentir.
  • Rafael, de etiqueta, embutido en un gabán claro, tan corto de faldones que parecía una americana.
  • Pase las noches de claro en claro, estrujando la inspiración para fabricar sonetos amorosos.
  • Al llegar Juanito al barrio de las Escuelas Pías entró en una calle estrecha donde estaba el caserón de sus abuelos, una interminable fachada pintada de azul claro, en la cual, corrió por compasión, rasgaban el grueso muro algunos balcones y ventanas, a gran distancia unos de otros.
  • Yo veo claro, y por eso chillo hasta ser impertinente.
  • Sombreros cordobeses de blanco fieltro o marineras de paja, cazadoras de color claro, corbatas rojas, y en todas las bocas un cigarro de a palmo.
  • Parecía un muchacho con su trajecito claro, corbata roja y el enorme cigarro, al que conservaba la sortija de papel, para que todo el mundo se enterase de su precio.
  • Lo único que había podido sacar en claro era que se trataba de una congestión cerebral de las peores, y que el enfermo, por haber pasado a la intemperie gran parte de la noche, se hallaba en.
  • Ahora veía claro.
  • ¡Claro! Aunque dócil, era también de los nuestros, y ha preferido irse.
  • Lo cual, como me lo dijo tan claro (que aun si lo dijera turbio no me diera por entendido) agarré una piedra y descalabréle.
  • Trujeron caldo en unas escudillas de madera, tan claro, que en comer una de ellas peligrara Narciso más que en la fuente.
  • Estudiamos posturas contra la luz, pues, en día claro, andamos las piernas muy juntas, y hacemos las reverencias con solos los tobillos, porque, si se abren las rodillas, se verá el ventanaje.
  • Pasóse la cena de en claro en claro.
  • Por enojo, di en amante de red, como cofia, y por hablar más claro, en pretendiente de Antecristo, que es lo mismo que galán de monjas.
  • Claro que es una broma replicó el estudiante una broma por el estilo de las de su profesor, pero que tiende a una verdad, y es que entre la fuerza de la vida y el cosmos, hay un infinito de funciones distintas.
  • Claro que hay cosas malas en la sociedad decía Aracil.
  • Claro que toda reforma en un sentido humanitario tenía que ser colectiva y realizarse por un procedimiento político, y a Julio no le era muy difícil convencer a su amigo de lo turbio de la política.
  • Claro, llamamos a todos los conflictos lucha, porque es la idea humana que más se aproxima a esa relación que para nosotros produce un vencedor y un vencido.
  • Claro, a un medio pequeño.
  • Solía ir con un pañuelo de seda en la mano agitándolo en el aire, y vestía con colores un poco chillones, pero que hacían muy bien en aquel ambiente claro y luminoso.
  • ¡En un laboratorio de fisiología! ¡Si los hubiera en España! Ah, claro, si los hubiera.
  • No veo claro.
  • La seguridad práctica, claro.
  • Claro que lo destruye todo.
  • Claro que estos puentes no pueden ser más que hipótesis, teorías, aproximaciones a la verdad.
  • ¡Cómo olfatearon esos buenos judíos, con sus narices corvas, que el estado de conciencia podía comprometer la vida! ¡Claro, eran optimistas.
  • ¡Ah, claro! El semitismo, con sus tres impostores, ha dominado al mundo, ha tenido la oportunidad y la fuerza.
  • Ya se ve claro en estos dos principios.
  • Claro, lo que decía antes.
  • Claro que no.
  • Claro que en las afirmaciones de la química y de la histología no está basada una política, ni una moral, y si mañana se encontrara el medio de descomponer y de transmutar los cuerpos simples, no habría ningún papa de la ciencia clásica que excomulgara a los investigadores.
  • Claro que por prudencia no aseguraba los primeros días nada.
  • En el interrogatorio se puso en claro que el tío Garrota era borracho, y hablaba de matar a uno o de matar a otro con frecuencia.
  • ¡Ah, claro! ¿En dónde un pueblo del campo será un conjunto de gente con conciencia?
  • ¡Ah, claro! Yo estoy dispuesto a sufrirlas.
  • ¡Ah, claro! repuso Ibarra.
  • Claro que nada de esto tiene el aire sentimental y trágico que se le supone.
  • Explíquese usted claro, don Andrés replicó ella con severidad.
  • Claro, para el que no está ilusionado, engañado.
  • Ah, claro.
  • Aquel cuarto aireado, claro, donde entraba el sol, en donde tenía sus libros, sus papeles, le daba ganas de trabajar.
  • Claro que en Londres y en Liverpool había ya admirables sextantes y círculos de reflexión.
  • ¡Oh, gallardas arboladuras, velas blancas, fragatas airosas con su proa levantada y su mascarón en el tajamar! ¡Redondas urcas, veleros bergantines! ¡Qué pena me da el pensar que vais a desaparecer! ¡Amable sirena, que te levantabas sobre las olas azules para mirarnos con tus ojos verdes, ya no te verán más! ¡Oh, días de calma! ¡Oh, momentos de indolencia! ¡Cuántas horas no habré pasado en la hamaca contemplando el mar, claro o tempestuoso, verde o azul, rojo en el crepúsculo, plateado a luz de la luna y lleno de misterio bajo el cielo cuajado de estrellas! III TENGO QUE HABLAR DE MÍ MISMO Tengo que hablar de mí mismo.
  • El sitio era alto, claro, abierto y despejado.
  • Mi estado civil no está claro, no podría fácilmente identificar mi personalidad.
  • El sol comenzó a abandonar las olas y a subir en el cielo claro y limpio, ahuyentando la bruma.
  • ¡Ah! ¡Claro! No vamos a encontrar un hombre perfecto como los de la Constitución del año doce.
  • Y, a pesar de su juicio claro de las cosas y de la cantidad de experiencia que atesoraba, aun se podía decir que en él el talento era lo de menos.
  • Pasamos por el Cabo Deseado y el de la Desolación, con un frío muy intenso y tiempo claro.
  • ¡Hombre! ¡Claro! ¿Y qué te ha dicho el capitán?
  • En cambio, desde el puente y un día de sol, Urbia no da ninguna impresión fosca, por el contrario, parece una diminuta Florencia, asentada en las orillas de un riachuelo claro, pedregoso, murmurador y de rápida corriente.
  • El río Ibaya, limpio, claro, cruzaba el valle por entre heredades verdes, por entre filas de álamos altísimos, ensanchándose y saltando sobre las piedras, estrechándose después, convirtiéndose en cascada de perlas al caer por la presa del molino.
  • Tellagorri vestía de obscuro, Pichía, quizá para poner más en evidencia su volumen, de claro.
  • Tenía un juicio rápido, seguro y claro.
  • A Bautista le extrañaba esta ambición obscura de Martín, porque él era claro y ordenado y sabía muy bien lo que quería.
  • Claro, están los dos exclamó Bautista.
  • Claro que a mí no me importa nada lo que este señor opine de nosotros, pero me gustaría encontrar una ocasión para probarle que está equivocado.
  • El día estaba claro y alegre.
  • Otros marchaban poco, rezagándose, o se desviaban, dejando un gran claro que rompía la línea, antes de que el enemigo se tomase el trabajo de hacerlo.
  • Y para que ustedes lo comprendan bien, les pongo aquí una lista de nuestros navíos, indicando los desviados, que dejaban un claro, la nacionalidad y la forma en que fuimos atacados.
  • En seguida se dirigió a cortar la línea por la popa del Trinidad, y como el Bucentauro, durante el fuego, se había estrechado contra este hasta el punto de tocarse los penoles, resultó un gran claro, por donde se precipitó el Temerary, que viró prontamente, y colocándose a nuestra aleta de babor, nos disparó por aquel costado, hasta entonces ileso.
  • Pero en el punto en que concluyó aquella hazaña, comenzó a verse claro el peligro en que nos encontrábamos, pues el Santa Ana debía ser remolcado hasta Cádiz, a causa del mal estado de su casco.
  • Pues es claro.
  • Claro es que no.
  • Claro, bobo.
  • Pues, claro.
  • La piedra de todos estos edificios está ennegrecida por los rigores de la intemperie que en Vetusta la húmeda no dejan nada claro mucho tiempo, ni consienten blancura duradera.
  • Claro, la otra, agradecida.
  • ¡Claro! y así les habían traído y llevado por desvanes y bodegas, muertos de cansancio.
  • Si llegara el caso, que claro que no llegaría, él no pensaba prorrumpir en preciosa tirada de versos, porque ni era poeta ni quería calentarse al calor de su casa incendiada.
  • Mucho después, cuando su inocencia perdió el último velo y pudo ella ver claro, ya estaba muy lejos aquella edad.
  • Si quieres, como algún día, alabar rubios cabellos, alaba los de María, más dorados y más bellos que el sol claro al mediodía.
  • ¡Bah! Pues claro.
  • Creo que en Madrid tiene así los amantes (juntando y separando los dedos.) Si es claro, si genio y figura.
  • Claro que no.
  • Exijo que se hable claro.
  • Y quiero que se hable claro! Ni él mismo sabía lo que exigía.
  • Claro es que el poeta se había quedado muy atrás.
  • Una mujer casada, peca menos que una soltera cometiendo una falta, porque, es claro, la casada.
  • Por curiosidad, claro.
  • Pero es claro que lo de creer era decir que se creía.
  • Claro que sí.
  • Y el vulgo, es claro, es malicioso.
  • Sí me entiende usted, pero hablaré más claro.
  • Los ojos de un azul muy claro, no tenían más expresión que la semejanza de un contacto frío, eran ojos mudos.
  • Y, es claro, ahora que la cosa no tiene remedio, se desespera.
  • Después de cruzar salas y pasadizos llegó al salón claro, como se llamaba en Palacio el que destinaba el Obispo a sus visitas particulares.
  • Ana, mientras oía, con la frente inclinada, mirando las piedras del patio, sólo podía vislumbrar de soslayo el gabán claro, pulquérrimo del buen mozo.
  • No trataba Ana de explicarse cómo esta emoción ligeramente voluptuosa se compadecía con el claro concepto que tenía de la clase de amistad que iba naciendo entre ella y el Magistral.
  • Es claro bramaba desde arriba el otro.
  • Claro, como allí cada cual corre por su lado, y Víctor es capaz de irse con Paco y Edelmira a hacer el tonto, el chiquillo.
  • ¡Pues es claro! Pues si es lo que yo vengo diciendo hace un siglo.
  • Pues claro.
  • Claro, si se las robo a la señoa Jeroma en el puesto.
  • El ruido rítmico de los cascabeles se hizo claro, estridente.
  • Hubo un silencio solemne y en medio de él sonó claro, casi estridente, el chasquido de un beso bilateral, después un chillido como el de Rosina en el primer acto del Barbero.
  • Pero es claro que jamás dijo a doña Paula el secreto de aquella noche en que hubo sorpresas muy diferentes de las que suponía la señora.
  • Es claro, como soy un pobre.
  • Es claro, dirían los partidarios de don Fermín, todo lo gasta en aguardiente, está siempre borracho y espanta la parroquia ¿cómo se quiere que el clero consuma los géneros de un perdido.
  • Y en tanto que el dedo índice de la mano derecha frotaba dos prominencias pequeñas y redondas del artístico bajo relieve, que representaba a las hijas de Lot en un pasaje bíblico, él, sin pensar en esto, es claro, procuraba arrancar a las tinieblas de su ignorancia el secreto que tanto le importaba.
  • Sin que ella los provocase, acudían a su memoria recuerdos de la niñez, fragmentos de las conversaciones de su padre, el filósofo, sentencias de escéptico, paradojas de pesimista, que en los tiempos lejanos en que las había oído no tenían sentido claro para ella, mas que ahora le parecían materia digna de atención.
  • No se había hablado palabra de amor, es claro.
  • Pero es claro que si voy me comprometo con mi honra a no dejar que ese hombre adquiera sobre mí derecho alguno.
  • Pues claro.
  • XIX Don Robustiano Somoza, en cuanto asomaba Marzo, atribuía las enfermedades de sus clientes a la Primavera médica, de la que no tenía muy claro concepto.
  • Sí, hija, claro, nervioso.
  • Es claro.
  • Ese verano ardiente no vendría, ni siquiera le consentiría hablarle claro, insistir en sus pretensiones.
  • ¡Claro, decían las beatas en los corrillos de San Vicente de Paúl, y los ultramontanos en la redacción de El Lábaro, claro, como lo que tiene lo debe a los despojos impíos de los liberalotes! ¿Cómo no ha de aborrecer al clero si se está comiendo los bienes de la Iglesia?
  • ¡Claro! ¡Apenas comía! No podía levantar un brazo sin cansarse.
  • ¡claro! Tenía cierto miedo a los conocimientos médicos de don Álvaro.
  • Pues claro que puede usted pisar.
  • Todo contribuía a deslumbrar al buen ateo, que contemplaba sonriendo y fascinado el conjunto claro, alegre, fresco, vivo, lleno de promesas, de la mesa aún pulcra, correcta, intacta.
  • Petra tampoco veía claro.
  • Otras veces, como si por sus venas corriese arroyo de leche y miel, se le figuraba que el sentido del gusto, de un gusto exquisito, intenso, se le había trasladado al pecho, más abajo, mejor, no sabía dónde, no era en el estómago, era claro pero tampoco en el corazón, era en el medio.
  • ¡Vaya unas cosas que decía aquel demonche de fraile o lo que fuese! No, y lo que es razón tenía, es claro.
  • ¡Claro! todo el mundo se estaba bañando.
  • Temía a Dios, reconocía su grandeza, ¡es claro! ¡había hecho las estrellas, el mar, en fin, todo!
  • Es claro.
  • Filosóficamente es claro que no le importa a uno que le entierren donde quiera.
  • No hay Dios, es claro, iba pensando, pero si le hubiera, podría creerse que nos está dando azotes con estos diablos de aguaceros.
  • Obdulia pensaba, aunque es claro que no lo decía sino en el seno de la mayor confianza, pensaba, que el hacer el oso, que era a lo que llamaba timarse Joaquín Orgaz, si siempre era agradable, lo era mucho más en la iglesia, porque allí tenía un cachet.
  • Sí, es claro.
  • Por obedecer a su marido, es claro.
  • Claro, de un lado la pone así la proximidad de Álvaro.
  • Todo esto que había oído sin entenderlo volvía a su memoria con sentido claro, preciso, y como otras tantas lecciones de la experiencia.
  • Claro que sí.
  • Sí, claro.
  • Sí, es claro.
  • Un rostro pálido, avellanado, todo huesos y pellejo que parecía pergamino claro.
  • Pues claro, hijas, ahí está la gracia.
  • Claro que esto es un gran triunfo para él.
  • Claro que les molestaba a los nervios aquel espectáculo en que aparentemente el rival se mostraba triunfando a la romana, según don Víctor, pero.
  • ¿Hablo ahora claro?
  • Ahora veía ella claro.
  • En otro tiempo, pero ahora! Yo amo la patria, es claro, soy aragonés de corazón, y digo lo que el poeta, que es muy feliz el que no ha visto más río que el de su patria.
  • Es claro.
  • Pues es bien claro.
  • ¿Pues no estaba bien claro que todo aquello eran celos?
  • Claro que había en el mundo mujeres, virtuosas como la que más, que ya sabían a qué atenerse respecto de la letra de la ley moral que condenaba aquel amor de Mesía.
  • ¡hable usted claro y pronto! gritó Mesía impaciente, más interesado en el asunto de lo que su amigo podía suponer.
  • Claro que no, le decía la conciencia.
  • Estaba resuelto, era claro, había que matar, ¿quién lo dudaba?
  • El verde de los pinares y de los laureles y de algunos naranjos de las huertas, sobre el verde más claro de las praderas en declive, limpias y como recortadas con tijeras, alegraba la cumbre resaltando bajo el cielo lechoso y entre las paredes blancas, que se comían toda la luz del día, difusa y como cernida a través de las nubes delgadas.
  • Todo lo veía claro, toda la trascendencia de su descubrimiento del amanecer se le aparecía como un tratado clásico de historia.
  • Pero en último caso, si tan irritado estás, si tan ciego te ves, si no puedes atender a razones, ni a tu conciencia que bien claro te habla.
  • En aquel momento estaba muy satisfecho de sí mismo el Magistral, porque acababa de ver claro.
  • Pero, si usted no habla más claro, yo no sé si debo.
  • Ahora ya puedo hablar más claro.
  • ¡Claro, las comedias! Ello es, que Frígilis tuvo que devolver a Álvaro la promesa de huir y mandarle buscar padrinos.
  • Es claro.
  • Allí había una meseta, y en un claro sitio suficiente para medir más de treinta pasos.
  • Esto era claro como la luz.
  • Ana dejaba de ver tan claro su crimen.
  • Claro, porque aunque se lo regaló su esposo, según dicen, él fue quien se lo compró a las tías de Ana, y no con bienes gananciales, sino vendiendo tierras en la Almunia.
  • Verdad que al legítimo marqués de Ulloa, que era Grande de España de primera clase, duque de algo, marqués tres veces y conde dos lo menos, nadie le conocía en Madrid sino por el ducado, por aquello de que baza mayor quita menor, aun cuando el título de Ulloa, radicado en el claro solar de Cabreira de Portugal, pudiese ganar en antigüedad y estimación a los más eminentes.
  • Yo soy un pecador replicó Julián, solamente que veo claro en este asunto, y por los favores que debo a usted, y el pan que le he comido, estoy obligado a decirle la verdad.
  • ¡Claro, con bala era más escandaloso, más alarmante para la justicia.
  • Pues claro.
  • Claro está.
  • ¡Dios le alumbre! Hable claro.
  • El repique de la campanilla del acólito resonaba claro y argentino en la vetusta capilla vacía.
  • ¡Mueran los curas! ¡Muera la tiranía! ¡Viva Cebre y nuestro diputado! ¡Viva la Soberanía Nacional! ¡Muera el marqués de Ulloa! Más enérgico, más intencionado, más claro que los restantes, brotó este grito.
  • Y las viñas extienden su sedoso tapiz de verde claro en anchos cuadros, en agudos cornijales, en estrechas bandas que presidían blancos ribazos por los que desborda la impetuosa verdura de los pámpanos.
  • El débil sol rasero ilumina el borde de los ribazos y guarnece con una cinta de verde claro el verde oscuro de los viñedos bañados en la sombra.
  • Cuatro, seis álamos esbeltos se han separado del boscaje y se adelantan a mirarse en un ancho y claro arroyo.
  • A la otra banda, en los cuadros de un huertecillo y a lo largo de las paredes blancas de la cerca, se desgreña el claro boscaje de una parra y se esponjan las copas de los frutales florecidos.
  • El cual patio está también enlosado y tiene una cisterna en un ángulo, que recibe sus aguas de un canal de latón que recorre el borde del tejado, que desciende por la pared, que llega a una pila repleta de menuda grava por donde las aguas se filtran y bajan en un claro raudal a lo profundo.
  • Y de pronto suena otra vez la voz de este señor del traje claro.
  • Y los anchos y redondos nogales ponen con su penumbra, sobre el verde claro de la alfalfa, grandes círculos de azulado verdoso.
  • Orsi, claro está, se ha quedado inmóvil, estupefacto, asombrado.
  • Claro está que no tengo inquina hacia nadie ni hacia nada.
  • Claro está que si me lo dijeras, ya no sería sorpresa.
  • Pero ha sido sólo un momento, claro está.
  • Claro replica una de las viejas, como que en la posada y el borrico se lo dejan todo.
  • Claro está que los hombres graves prefieren la de verso, y como Sarrió es un hombre grave, habrá indudablemente ido al Español.
  • ¡Claro que la quiero! Pues la querrás más todavía.
  • ¡Claro, en cuanto se lo digas! Como tú eres la sabia.
  • ¡Claro! exclamó Rosa.
  • Se le ha metido en la cabeza que tiene que morirse y ¡es claro! así se morirá.
  • Llegó, por fin, una mañana en que se le desprendieron a Ramiro las escamas de la vista, y purificada ésta vió claro con el corazón.
  • Estos últimos han sido terribles y no he cesado de pedir a la Virgen Santísima y a su Hijo que me diesen fuerzas para ver claro en mi porvenir.
  • Déjame un año de plazo para que vea claro en mí, para que veas claro en ti mismo, para que te convenzas.
  • ¡Claro está! Pues mira, voy a meterme en política.
  • Y creo que me comprende sin que se lo explique más claro.
  • Y por si no, le diré más claro aún que su cuñado corre peligro, y que si cae en él, le cabrá culpa.
  • ¡Claro está! No lo veo tan claro.
  • ¡Claro que sí! Pues bien, Ramiro.
  • Claro, ¡los pesares y disgustos! ¿Pero se morirá, don Juan?
  • Pues muy claro.
  • Pues que ha llegado el momento, usted me permitirá que le hable claro.
  • Aunque no por eso, claro está, me sienta menos hombre que otro cualquiera.
  • Cierto es, Gertrudis, que si estuviese sola lo mismo me casaría con usted, si usted lo quisiera, ¡claro!, porque yo soy muy claro, muy claro, y es usted la que me atrae.
  • ¿Pero no ves qué claro?
  • Esas son porquerías decía y en que nada se sabe de cierto ni de claro.
  • ¡Claro, como criada con biberón! El caso es que es laboriosa, obediente, servicial, pero ¡habla tan poco.
  • ¡Claro, yo la crié.
  • Claro, no conoció a su padre que estaba ya herido de muerte cuando la engendró.
  • ¡Pero esa chica ha resucitado! ¡Sí, al verte en peligro ha resucitado! ¡Claro, es mi hija! ¿Más?
  • , y yo le contaré, ¡claro está!, los de mi novia.
  • ¡Claro que no soy neutra.
  • ¡Claro, sí! Pero los de él son defectos de hombre.
  • ¡Pues claro está! Pidiendo a Dios que les libre de tentaciones.