¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras com, pu y rata aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 3 palabras.
Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.
- No hagan ustedes caso de esta rata eclesiástica indicó Moreno, sentándose entre Barbarita y Jacinta.
- Es ella, la rata que ha entrado y se va escurriendo por entre los muebles.
- Bárbara, que debajo de la mantilla de la rata eclesiástica veo un bulto.
- La persona que familiar y cariñosamente llamaban algunos la rata eclesiástica, infundíale más respeto que un confesor, más que un obispo, más que el Papa.
- Y la rata guiñaba más los ojos, y en su bondad quiso abrir camino a la confesión.
- Miraba con verdadero espanto a la rata eclesiástica.
- Santa Cruz le había dicho varias veces que la rata eclesiástica vivía en la casa inmediata a la suya, y que ella y Barbarita se comunicaban por los miradores.
- Se devanaba los sesos en el torniquete de su desvelo para averiguar el sentido de tal fenómeno, y llegó a figurarse que de los restos fríos de Mauricia salía volando una mariposita, la cual mariposita se metía dentro de la rata eclesiástica y la transformaba.
- Soy Guillermina, doña Guillermina, la rata eclesiástica.
- Pasa, rata replicó Moreno, que se acababa de dar un baño y estaba sentado, escribiendo en su pupitre, con bata y gorro, clavados los lentes de oro en el caballete de la nariz.
- Decía la rata eclesiástica, luchando por desasirse y por sofocar la risa.
- Sale al mirador Barbarita para hablar con la rata eclesiástica.
- Ya está en pie la rata eclesiástica.
- Como aún no habían encendido la luz del recibimiento, sólo columbró un bulto, una sobra y pudo oír dos o tres palabras que se dijeron, al despedirse, Jacinta y la rata eclesiástica.
- Es que lo uno no quita lo otro, y aunque yo sea incrédulo, quiero tener contenta a mi rata eclesiástica, por lo que pudiera tronar.
- Entonces mi querida rata se pondría a roer en un rincón del cielo para hacer un agujerito, por el cual me colaría yo.
- Lo que menos pensarás tú, tontín, es que la rata eclesiástica te ha tomado por su cuenta y te está salvando sin que lo adviertas.
- No restaba más esperanza a las primitas que la herencia de una tía soltera, doña Marcelina, madrina de Nucha por más señas, que residía en Orense, atesorando sórdidamente y viviendo como una rata en su agujero.