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Frases que tengan las palabras: CON y CUERDA

Si necesitas ejemplos de frases donde aparezcan los términos CON y CUERDA aquí tienes una lista de oraciones.

Frases con: CON y CUERDA

¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras CON y CUERDA aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 2 palabras.

Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.

  • Pero Villalonga y Santa Cruz lo pasaron peor, porque el primero recibió un sablazo en el hombro que le tuvo derrengado por espacio de dos meses largos, y el segundo fue cogido junto a la esquina del Teatro Real y llevado a la prevención en una cuerda de presos, compuesta de varios estudiantes decentes y algunos pilluelos de muy mal pelaje.
  • No tardó, pues, en aflojar la cuerda a la manía de las lecturas, hasta llegar a no leer absolutamente nada.
  • Ya las amistades y parentescos estaban tan explotados, que si se tiraba un poco más de la cuerda, era fácil que se rompiera.
  • El mismo Aparisi y Federico Ruiz profetizaron luego en una sola cuerda.
  • Eso es, quieres que me duerma para echar a correr a darle cuerda a esa maniática de Guillermina.
  • No, que estoy bien cuerda.
  • Yo procuraba no darle mucha cuerda a Bárbara, ni dejarme arrastrar por ella, y me decía.
  • En estas excursiones podía muy bien emplear dos horas sin cansarse, y desde que se daba cuerda y cogía impulso, el cerebro se le iba calentando, calentando hasta llegar a una presión altísima en que el joven errante se figuraba estar persiguiendo aventuras y ser muy otro de lo que era.
  • Feijoo aparentaba creer, por darles cuerda y oírles desatinar.
  • Retorciendo en su corazón la cuerda con que a sí propia se ahogaba, se decía.
  • Vuelven los días de jarana, y ya estamos suspirando otra vez porque se acorte la cuerda.
  • Ya llegaba, y a medida que veía más cerca el objeto de su viaje, parecía como que se le iba acabando la cuerda epiléptica que la impulsaba a la febril marcha.
  • Y volvió cerca de anochecido trayendo un ramo de flores, y poco después fue un mozo de cuerda con dos o tres tiestos.
  • De todas maneras, ya tengo poca cuerda, chulita de mi alma, y tengo que pensar mucho en ti, que la tienes todavía para rato, pues ahora estás en la flor de tus años y en lo mejor de tu hermosura.
  • Hay que darle cuerda por ahí, y dejarla que mangonee todo lo que quiera.
  • Era esto como si se diera cuerda, acumulando en sí la fuerza inteligente que necesitaba.
  • Verdad que dos palabras de quien yo me sé me harían la persona más cuerda y más feliz de la tierra.
  • Del balcón descendía una cuerda, a la que el joven ataba un papel.
  • Ahora baja la cuerda con un dulce.
  • ¡Ay, qué mujer!, si sigue en esta cuerda, creo que me pongo más en ridículo.
  • Por eso no puedo tirar mucho de la cuerda, y esta noche no vendré.
  • El gitano había vuelto á colocarse junto á su caballo y le miraba desde lejos, agitando la cuerda del ronzal como si le llamase.
  • El gitano avanzó algunos pasos hacia Batiste, ofreciéndole el extremo de la cuerda como una toma de posesión.
  • Batiste agarró la cuerda y tendió una mano al vendedor, que se la apretó enérgicamente.
  • Doña Josefa, con un vestido algo raído de lana y gran mantilla de un negro ya amarillento, entró solemnemente en la barraca, y después de algunas frases vistosas pilladas al vuelo á su marido, aposentó su robusta humanidad en un sillón de cuerda y allí se quedó, muda y como soñolienta, contemplando el ataúd.
  • Empezaron el viernes al anochecer, y aún estaban los tres en sus silletas de cuerda el domingo por la tarde, jugando la centésima partida de truque, con el jarro de aguardiente sobre la mesilla de cinc, dejando sólo las cartas para tragarse las sabrosas morcillas que daban gran fama al tabernero Copa por lo bien que sabía conservarlas en aceite.
  • Al terminar el acto, armaban una algarabía de mil diablos, discutiendo e insultándose en un caló ininteligible, y sacando a colación la madera, el metal y la cuerda, como si tratasen de construir un navio.
  • Como en la orquesta salta el pasaje fundamental de atril en atril para ser repetido por todos los instrumentos en los más diversos tonos, aquel verde eterno jugueteaba en la sinfonía del paisaje, subía o bajaba con diversa intensidad, se hundía en las aguas tembloroso y vago como los gemidos de los instrumentos de cuerda, tendíase sobre los campos voluptuoso y dulzón como los arrullos de los instrumentos de madera, se extendía azulándose sobre el mar con la prolongación indefinida de un acorde arrastrado del metal, y así como el vibrante ronquido de los timbales matiza los pasajes más interesantes de una obra, el sol, arrojando a puñados su luz, matizaba el panorama, haciendo resaltar unas partes con la brillantez del oro y envolviendo otras en dulce penumbra.
  • Despertóme a mí, y no contento con esto, bajó el huésped para que le diese luz, diciendo que había hallado objeto fijo a la estocada sagital por la cuerda.
  • La tía Negra, cuando estaba cuerda y sin alcohol, quería que la dijeran la señora Nieves, pues así se llamaba.
  • Andrés había colgado del techo del cenador una regadera enorme, y en el asa ató una cuerda que pasaba por una polea y terminaba en una piedra sostenida en un banco.
  • Durante más de un mes he hecho de albañil, de carpintero, de mozo de cuerda y hasta de niñera.
  • También tenía mi abuela una caja de música, ya vieja, con un cilindro lleno de púas, a la que se le daba cuerda.
  • Llevábamos un ancla pequeña de cuatro uñas, atada a una cuerda, y un achicador consistente en una pala de madera para sacar agua.
  • Yo vi que de la popa colgaba una braza de cuerda.
  • Echa esa cuerda.
  • Les eché una cuerda, que ataron al Cachalote, y luego, saltando como yo, de una piedra en otra, subieron al barco.
  • Recalde se desnudó, se descolgó por un trozo de escala hasta sostenerse en unas rocas, y él empujando, y Zelayeta y yo tirando de la cuerda, logramos poner la lanchita a flote.
  • Echadme trozos de cuerda dijo Recalde.
  • Subí yo por la cuerda a la plataforma, y después él.
  • Desenganchamos el ancla, por si la cuerda nos podía servir, y descansamos.
  • Recalde, más ágil que yo, trepó hasta arriba, y yo subí después de él, ayudándome de la cuerda.
  • Subí por una cuerda y llegué al cadáver.
  • Lo abrí y corté la cuerda con que me habían atado los pies.
  • Una maniobra mal hecha, una cuerda rota, y la goletilla iba al fondo del mar.
  • Sobre la cubierta estaba Machín, tendido, acurrucado, y, al pasar cerca de nosotros, nos echó una cuerda.
  • De aquí había que subir a la toldilla, que ocupaba casi la mitad posterior del barco, descolgarnos por las galerías de la cámara del comandante con una cuerda, y echarnos al mar.
  • Por mediación de nuestra masonería nos trajeron unas limas, una sierra, una brújula de bolsillo y manojos de cáñamo para hacer cuerda.
  • La cuerda grande la tendríamos que dejar abandonada en la barandilla del coronamiento de popa.
  • Si atábamos la cuerda en la galería alta, podríamos bajar a la otra.
  • La cuerda en dos dobles no bastaba.
  • Allen ató la cuerda en uno de los barrotes de la barandilla, y al otro extremo las tablas que nos tenían que servir para atravesar los pantanos.
  • Cuando la cuerda dejó de estar tensa, se descolgó Ugarte, y después fui yo.
  • Soltamos las tablas de la cuerda y comenzamos a nadar los tres hacia la costa.
  • El hombre, ayudado por el viejo y por el chico, trazó con una cuerda un círculo en la tierra y en el centro plantó un palo grande, de cuya punta partían varias cuerdas que se ataban en estacas clavadas fuertemente en el suelo.
  • Linda se abrazó al oso y hacía que luchaba con él, pero el domador tiraba a cada paso de una cuerda atada a la nariz del plantigrado.
  • Semejante rivalidad, explotada por Ohando y los señoritos de su cuerda, terminó en un partido que propusieron los amigos del Cacho.
  • Luego necesitaría una cuerda.
  • ¿De dónde sacaría yo una cuerda?
  • Hecho esto, fué atando las tiras una a otra hasta formar una cuerda de quince brazas.
  • Contempló el bulto con una sonrisa, luego subió a la reja, ató un cabo de la cuerda a los dos barrotes y el otro extremo lo echó fuera poco a poco.
  • Cuando toda la cuerda quedó a lo largo de la pared, pasó el cuerpo con mil trabajos por la abertura, que dejaba el barrote arrancado, y comenzó a descolgarse resbalándose por el muro.
  • Uno de los nudos debía de haberse soltado porque le quedaba un trozo de cuerda entre los dedos.
  • Al pasar por cerca de la fuente de la plaza tiró el resto de la cuerda al agua.
  • Iba marchando volviéndose para mirar atrás, cuando vió a la luz de un farol que oscilaba colgando de una cuerda dos hombres armados con fusiles, cuyas bayonetas brillaban de un modo siniestro.
  • El coche, un landó viejo y destartalado, tenía un cristal y uno de los faroles atado con una cuerda.
  • ¿Habrá por aquí una cuerda?
  • Uno de los oficiales jóvenes trajo una cuerda, y Martín y Bautista, sin hacer caso de las palabras de Briones, avanzaron por la carretera.
  • Toma la cuerda.
  • Sujetó Bautista la cuerda con un lazo corredizo en un ángulo de un torreón, v subió Martín a pulso, con el palo en los dientes.
  • La cuerda seguía en el mismo sitio.
  • Yo sujetaré la cuerda.
  • Tuvo la suerte de que la cuerda no se deslizase.
  • Pero a pesar de esto, una vez trasbordados los heridos, el embarco fue fácil, porque los marineros se precipitaban en ellas deslizándose por una cuerda, o arrojándose de un salto.
  • Su propósito había sido hacerse dueños de la barca una noche, aunque los riñeran en casa, pasar de orilla a orilla ellos solos, tirando por la cuerda, y después volverse él a Colondres y ella a Loreto.
  • De haber podido romper la cuerda que sujetaba la lancha se hubieran ido a la tierra del moro, porque Germán sabía el camino por el mar.
  • Pero la cuerda era muy fuerte.
  • ¿Y la consola panzuda, antiquísima, de un dorado que fue, con su reloj de música sin música y sin cuerda?
  • Tuvo la culpa Paco decía Visitación, ceñidas con una cuerda las piernas, por encima del vestido.
  • Fuera esa cuerda.
  • Al mismo Ripamilán, con toda su respetabilidad, le habían hecho descender a aquel agujero, y por cierto que para sacarlo se había necesitado una cuerda.
  • Se casó Zapico, y al día siguiente de la boda, doña Paula, que le miraba de soslayo, con un gesto de desconfianza, tal vez algo arrepentida de haber estirado mucho la cuerda observó que el novio estaba muy contento, muy amable con ella, y hecho un almíbar con su mujer.
  • No fue posible tratar cosa de provecho, y el tenorio vetustense procuró ponerse en la cuerda de su amiga y hacerse el sentimental disimulado, como los hay en las comedias y en las novelas de Feuillet.
  • El cual prosiguió, aflojando la cuerda.
  • Sí, señor, le ha dado usted cuerda ayer.
  • Este sistema de la cuerda floja retrasaba el triunfo, pero le permitía a él presentarse a los ojos de Ana más simpático, hablando el lenguaje de aquella vaguedad romántica que ella creía religiosidad sincera, y no pasaba de ser una idolatría disimulada, según don Fermín.
  • Este por debajo de cuerda y conteniéndose en lo que se refería a la simonía y despotismo que se achacaba al Provisor.
  • No se puede estirar demasiado la cuerda.
  • No había para qué estirar demasiado la cuerda.
  • Ese hombre ha querido estirar demasiado la cuerda.
  • Sin embargo, él estaba seguro de que el despertador no adelantaba y de que por su propia mano le había dado cuerda y puéstole en la hora la mañana anterior.
  • No podía consultar el reloj de bolsillo, porque el día anterior al darle cuerda le había encontrado roto el muelle real.
  • ¡Me valga Dios y los santos de la corte celestial! También a mí se me acaba la cuerda.
  • Dio cuerda a su velón, y apoyando los codos sobre la mesa intentó leer en las obras de Balmes, que le había prestado el cura de Naya, y en cuya lectura encontraba grato solaz su espíritu, prefiriendo el trato con tan simpática y persuasiva inteligencia a las honduras escolásticas de Prisco y San Severino.
  • Hecho a apretarse la cintura con una cuerda, a la manera de los salvajes, en las muchas ocasiones en que le faltaba un mendrugo de pan que roer, el mísero ratoncillo era dichoso cuando le tocaba cazar con gente de pro, de la que se lleva al cazadero botas henchidas de lo añejo, lacones cocidos y cigarros.
  • ¡Pero créanme, como que esa luz nos está alumbrando! Venía yo de tirar a las tórtolas en un sembrado, y me encontré a la chiquilla del tío Pepe de Naya, que traía la vaca mismo cogida así y hacía ademán de arrollarse una cuerda a la muñeca.
  • Todas las noches le doy cuerda a mi relojito antes de acostarme.
  • Cuando estaba ahí le daba cuerda a las diez.