¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras Con, cuidado y aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 3 palabras.
Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.
- Ni extrañará nadie que un chico guapo, poseedor del arte de agradar y del arte de vestir, hijo único de padres ricos, inteligente, instruido, de frase seductora en la conversación, pronto en las respuestas, agudo y ocurrente en los juicios, un chico, en fin, al cual se le podría poner el rótulo social de brillante, considerara ocioso y hasta ridículo el meterse a averiguar si hubo o no un idioma único primitivo, si el Egipto fue una colonia bracmánica, si la China es absolutamente independiente de tal o cual civilización asiática, con otras cosas que años atrás le quitaban el sueño, pero que ya le tenían sin cuidado, mayormente si pensaba que lo que él no averiguase otro lo averiguaría.
- La singularidad de que teniendo Plácido estas mañas, no pudieran los dueños de la tienda prescindir de él, se explica por la ciega confianza que inspiraba, pues estando él al cuidado de la tienda y de la caja, ya podían Arnaiz y su familia echarse a dormir.
- Las cogía al salir, como las había cogido él, por más cuidado que tuvo de evitar al paso los sitios en que había plumas y algo de sangre.
- Y cuidado que tenía mérito la discreción de aquel hombre, porque era el mayor de los sacrificios.
- Ten cuidado no te roben esa preciosidad.
- Cuidado, mucho cuidado con los timos.
- Cuidado donde se van a poner.
- Cuidado con lo que saca.
- Los más opulentos dábanse tono con su pedazo de turrón del que se parte con martillo, y la que había traído una granada tenía buen cuidado de que la vieran.
- Sin cuidado ya con respecto a Juan, que estaba aquel día mucho mejor, doña Bárbara volvió a echarse a la calle con su escudero y canciller.
- ¡Cuidado que es desgracia! repitió la señora de Santa Cruz dando un gran suspiro, ¡las tiendas cerradas hoy!
- No, hombre, pierde cuidado replicó Juan poniéndose los botones de la pechera.
- Me encargó que tuviera cuidado contigo, y que si te movías de la cocina, te diera dos coscorrones.
- Por Dios, ten mucho cuidado.
- De vuelta a su casa armó los tres pucheros con el minucioso cuidado que la cocina española exige, y empezó a hacer su arroz en la cacerola.
- Después de freír la cebolla y de machacar el ajo y de picar el menudillo, cuando ninguna cosa importante quedaba olvidada, lavose la pecadora las manos y se fue a peinar, poniendo más cuidado en ello que otros días.
- Cuidado con lo que te encargo.
- Pero mucho cuidado.
- Ten cuidado de ver lo que hace el señorito Maxi mientras yo estoy fuera.
- Después vino la crianza y cuidado de su sobrinito, que le dieron esa distracción tan saludable para las desazones del alma.
- Cuidado que soy tonta.
- El que quisiera estar bien con ella y gozar de su amistad, tuviese mucho cuidado de que las dos naturalezas no se confundieran nunca.
- Oye, adviértele que tenga mucho cuidado con lo que dice.
- ¡Cuidado que no ocurrírsele una cosa tan sencilla.
- Y tú, me parece que estás algo ido, porque cuidado que has dicho disparates.
- Y él procuraba dar a la conversación tono familiar, hablando del tiempo o recomendando a la joven que tuviese cuidado de no olvidar alguna importante prenda de ropa.
- Ponían las maestras especial cuidado en desbastar aquellas naturalezas enviciadas o fogosas, mortificando las carnes y ennobleciendo los espíritus con el cansancio.
- Y él, que era muy tuno, decía que sí, que era preciso tener cuidado para otra vez, y que patatín y que patatán.
- Con exquisito cuidado, más con gran decisión, empuñó la custodia bajando con ella por una escalera que antes no estaba allí.
- , con estos calores, cuidado que suda una.
- ¡Cuidado que pasan unas cosas.
- Cuando me meta en la cama, trataré de dormir, y si no lo consigo, echarás seis gotas, cuidado.
- Y cuidado con dejar de tomarle la cuenta a la muchacha, al céntimo, pues Torquemada dice que no la abona y no hay que fiar.
- Cuidado cómo te sales de un diario de dieciséis reales todo lo más.
- Observó entonces que el cerrojo no estaba echado, y lo corrió con mucho cuidado para no hacer ruido.
- Lo más particular era que la misma Fortunata, al correr el cerrojo con tanto cuidado, había sentido, allá en el más apartado escondrijo de su alma, un travieso anhelo de volverlo a descorrer.
- Corrió Fortunata al ventanillo, miró con cuidado y.
- Cuidado que me pone las cosas mal.
- El médico de guardia conocía a Maxi, y después de curarle la contusión de la cabeza, que no tenía importancia, le mandó a su casa al cuidado de los guardias de Orden Público.
- Después acercaba el vaso, poniendo a la derecha, a la discreta distancia a que se pone el tintero para escribir, el platillo del azúcar, y luego atendía a la operación de verter en el vaso la leche y el café, poniendo mucho cuidado en que las proporciones de ambos líquidos fueran convenientes y en que el vaso se llenara sin rebosar.
- ¡Cuidado que lo vengo demostrando como tres y dos son cinco! Pero nada.
- Lo que me pasa me lo tengo bien ganado, sí, bien ganado me lo tengo, ¡porque cuidado que he hecho yo perrerías en este mundo.
- Pondré singular cuidado en que ignore esto Juan Pablo Rubín, que fue quien me presentó a ti, en la calle, ¿te acuerdas?
- ¡Cuidado que sabía el tal! Toda la ciencia del mundo la poseía al dedillo, y la naturaleza humana, el aquel de la vida, que para otros es tan difícil de conocer, para él era como un catecismo que se sabe de memoria.
- Había mejorado mucho su salud y al mismo tiempo no ponía tanto cuidado como antes en el adorno de su persona.
- Lo segundo es que tengas mucho cuidado en elegir, esto es esencialísimo.
- Mucho cuidado en ver con quién.
- Y ten cuidado de limpiarte bien los pies en los felpudos que hay en la portería, porque hay muchos barros.
- ¡Cuidado que mandar todo a paseo, casa, parientes, fortuna, querer, y sacrificar su juventud para andar toda la vida entre miserias.
- Cuidado que esto es de lo que se dice y no se cree.
- Ten cuidado con Papitos, que estos días anda muy salida.
- Aquella noche notó Fortunata en su marido algo que la puso en cuidado.
- Pero estate sin cuidado que ya te lo acertaré yo.
- Llegó el caso de prohibirle que hiciese por sí solo ningún medicamento de cuidado.
- Cuidado que hoy tarda más que nunca observó doña Lupe.
- Y cuidado con equivocarse.
- Receta de cuidado.
- Mucho cuidado con este precioso mercurial.
- Cuidado con las dosis.
- Usted no se decidirá, pero si se decide, tenga cuidado de no decírmelo de sopetón.
- ¡Cuidado que no haberle escrito ni una sola letra, pero ni una.
- ¡Vaya un cuidado que tiene usted! Vea lo que llevó a casa.
- Al ofrecerle una silla, Ballester parecía poner especial cuidado en dar a conocer sus botas nuevas, resplandecientes.
- Ándate con cuidado con ella.
- La custodia de la inscripción le molestaba y la ponía tan en cuidado sin ningún beneficio, que no sintió verla salir de su casa.
- No tengas cuidado.
- Apretado por el crecimiento aterrador de su deuda flotante, el filósofo desplegaba un tesón y constancia más que fraternales en el cuidado de Maxi.
- Cuidado con los tiestos de la ventana.
- Cuando pongo cuidado digo muy pocos disparates.
- Buen cuidado tengo yo de que no lo sepa.
- Yo tengo que estar con mucho cuidado.
- Hay mucho cuidado para que no se entere de nada.
- Se te ha dicho que tengas cuidado con lo que hablas delante de mí, dromedario, y tú, como todos, te empeñas en meterme en la cabeza la idea de que estoy viudo.
- ¡Cuidado que es bonito! dijo Ballester inclinándose.
- Y cuidado con hacerme disparates.
- Me ha dicho Quevedo que en estos días hay que tener mucho cuidado con usted, y que no le permitirá levantarse hasta la semana que viene.
- Conque, hija mía (tomándole las manos), muchísimo cuidado.
- Cuidado cómo te separas de él.
- Tienes razón dijo la otra volviendo a inquietarse, porque en la cara de su amiga advirtió algo que la puso en cuidado.
- ¡Cuidado que levantarse antes de tiempo y plantarse en la calle.
- Salió, pues, el regente haciendo propósito de volver, pues su amiga le había puesto en cuidado.
- Hay que tener mucho cuidado con él y no perderle de vista cuando entra aquí.
- Mucho cuidado, hija mía, mucho reposo.
- En fin, mucho cuidado.
- Cuidado con las drogas, Plácido, y no hagas una barbaridad.
- Si algún animal caía enfermo á causa de las lluvias era seguramente de Batiste á pesar del cuidado paternal con que se apresuraba á cubrir los flancos de sus bestias con gualdrapas de arpillera apenas caían cuatro gotas.
- Cuidado con romper la cazuela, como el otro día.
- Y como si fuese una gala nueva que veía por primera vez, metióse por la cabeza con gran cuidado, cual si fuese de sutiles blondas, la saya de percal de todos los domingos.
- Cuidado con robar fruta, hacer pedreas ó saltar acequias.
- Lo compré la semana pasada y ni me he cuidado de arreglarle esas cosillas que tiene en las piernas.
- Oprimía el cuerpecillo frío contra su pecho con arrebatos de estéril pasión, introducía en la mortaja los rígidos bracitos con escrupuloso cuidado, como fragmentos de vidrio que podían quebrarse al menor golpe, y besaba sus pies de hielo antes de acoplarlos á tirones en las sandalias.
- No había cuidado.
- Ella y Nelet, que marchaban con cuidado para librar al pavo de tropezones, entraron otra vez en el Trench, buscando los postres, la tiendecilla del turronero establecido en un portal.
- Y luego, aunque se quede usted sólita en el baile, mucho cuidado con aceptar invitación de tantos pollos amables, porque si el señor sabe que se ha bailado, pone un hocico inaguantable y habla de un tal Otelo, y dispara un soneto en que le pone a una de pérfida, perjura e infiel, que no hay por dónde cogerla.
- Cuidado, Juan, con decirle una palabra.
- Pero cuando se tenía una cabeza como la suya, buenos amigos, excelente información y un acertado golpe de vista, no había cuidado.
- ¡Buena suerte y que saliese pronto de cuidado! Y los dos viejos, que sólo necesitaban unas cuantas copas para ser dueños de la falla, de la plaza y del mundo entero, metiéronse en el cafetín a continuar la obra.
- No había cuidado que pasase de ellas.
- El pobre muchacho, al ver a su hermano cruelmente aporreado, sintió renacer el cariño de otros tiempos, cuando ejercía de niñera, sacrificándose en el cuidado de sus hermanitos.
- Determinó, pues, don Alonso de poner a su hijo en pupilaje, lo uno por apartarle de su regalo, y lo otro por ahorrar de cuidado.
- Es de ver uno de nosotros en una casa de juego con el cuidado que sirve y despabila las velas, trae orinales, cómo mete naipes y solemniza las cosas del que gana, todo por un triste real de barato.
- Yo confieso que no pude dormir en toda la noche con el cuidado de lo que había de hacer con el dote.
- Y así, no tenía otro cuidado sino el de levantarme a tiempo que la tirase mi naranja.
- Yo puse cuidado en todo y eché la primera loa en el lugar.
- Regalábame la mujer con cuidado y habíame dicho que sólo sentía que fuese farsante, porque yo había fingido que era hijo de un gran caballero, y dábala compasión.
- Varias veces, al oir a don Pedro quejarse del cuidado que le proporcionaba el manejo de la casa, sus hijos le dijeron que lo dejara en manos de Margarita.
- Sí, me voy, no tengas cuidado, por no patearle las tripas a ese idiota, miserable.
- Y el hombre desapareció tras de la puerta, la cerró con mucho cuidado, y se presentó al poco rato con un paquete de café, otro de azúcar y otro de galletas.
- El director de El Masón Ilustrado, que se reunió con Andrés, le dijo con aire grave que doña Virginia era una mujer de cuidado.
- Pero cuidado con el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que tú comas su fruto morirás de muerte.
- No, no hay cuidado.
- Sólo un cementerio bien cuidado podía sobrepasar tal perfección.
- Me tiene sin cuidado.
- No tenga usted cuidado.
- Andrés hacía sus trabajos con gran cuidado y calma.
- Mira, Lulú le decía, ten cuidado.
- ¡Si el niño viviera! Ya vivirá, ¡no tenga usted cuidado! decía el médico.
- ¡Nunca a él yo hubiera de venir! De eso pierda, señor, cuidado le dije yo, que maldito aquél que ninguno tiene de pedirme esa cuenta ni yo de dalla.
- Pecador de mí dije yo, por eso tiene tan poco cuidado de mantenerte, pues no sufres que nadie se lo ruegue.
- No me matar por no hacer bien las cosas que él no había de ver, y ponerme a reñir, donde lo oyese, con la gente de servicio, porque pareciese tener gran cuidado de lo que a él tocaba.
- Pero como no lo es, le recomiendo que tenga usted cuidado con sus hijos y con sus hijas.
- Lo que ha comprendido el salvaje, que el niño, como más débil, como más tierno, merece más cuidado y hasta más respeto que el hombre, no lo ha comprendido el civilizado, y entre nosotros, el que sería incapaz de hacer daño a un adulto, martiriza a un niño con el consentimiento de sus padres.
- Uno que reme y otro que vaya achicando el agua y teniendo cuidado de que no se abra el boquete.
- Comencé a remar despacio, con cuidado, haciendo la menor violencia, para que no saltaran los tapones del bote.
- Ten cuidado me dijo, porque aquí, en Cádiz, te van a tomar el pelo.
- Pero ten cuidado.
- Conque, ¡ojo a la brújula, pilotín, y cuidado con la rueda del timón! La ataremos, si le parece a usted, don Ciriaco.
- ¡Eh!, cuidado, compañero.
- ¡Cuidado con hacer necedades! La muchacha comenzó a sollozar con inmensa amargura.
- Cuando imitaba al capitán y al doctor Cornelius, entonces los negros comenzaban a reír, enseñando los dientes y soltando la quijada hasta el punto de que Tommy solía empujarles la mandíbula con cuidado para que la cerraran.
- Primero, no había siempre negros que llevar, y luego era indispensable tener mucho cuidado con la limpieza.
- Puedes estar sin cuidado me dijo.
- Ten cuidado añadían.
- Ella, horrorizada, me dijo que no tuviese cuidado.
- Yo le dije que tuviera cuidado, porque se iba a cansar pronto.
- Había que marchar con cuidado por los escalones húmedos, resbaladizos y rotos, y bajar la cabeza para no tropezar.
- No tenga usted cuidado, hoy mismo nos iremos.
- No abandones a tu hermana, ten cuidado con ella.
- No tenga usted cuidado, señorita le dijo a Catalina una de las criadas.
- Sí, no tengas cuidado.
- Cuidado, eh.
- Su madre le preparó ropa limpia y le advirtió que tuviera cuidado con lo que decía y que fuera prudente, pues la colocación podía ser un modus vivendi para él.
- Esta señorita te ha cuidado como a un rey.
- Tenga usted cuidado, por si acaso.
- Tenga usted cuidado.
- Ten cuidado.
- Cuidado con el demandadero y con la monja, que no salgan.
- Pues tenga usted cuidado no le haga daño.
- ¡Eh, Bautista! Ten cuidado dijo Martín en vasco.
- No tengas cuidado.
- Luego, como entrase inesperadamente mi amo, yo, juzgando llegada la ocasión de lograr mi objeto por medio de un arranque oratorio, que había cuidado de preparar, me arrodillé delante de él, diciéndole en el tono más patético que si no me llevaba a bordo, me arrojaría desesperado al mar.
- Cuidado con un almirante que llama a sus capitanes el día antes de una batalla, y les dice que haga cada uno lo que le diere la gana.
- Me incorporé en el canapé donde había dormido, atendí con todo cuidado, y, en efecto, un atronador grito de viva el Rey hirió mis oídos, no dejándome duda de que el navío Santa Ana se estaba batiendo de nuevo.
- Cuidado con lo que le dices a Paca.
- Me llevaron a una casa cercana, y allí, junto al fuego, y cuidado por una vieja, recobré la salud, aunque no las fuerzas.
- Pero fuera de peligro sí, porque su herida ya no ofrece cuidado.
- Ella tenía a los pies de la cama la caza del león, ¡pero estampada en tapiz miserable! Ana corrió con mucho cuidado las colgaduras granate, como si alguien pudiera verla desde el tocador.
- Cada niña aristócrata no necesitaba más cuidado que prohibir a su novio formal el futuro esposo hacer el amor a la huérfana, a lo menos en presencia de su futura.
- Don Basilio y el Procurador alternaban en el cuidado de desplumarle.
- A veces, mientras leía, notaba que alguien abría la puerta con gran cuidado, sin ruido, por no distraerla.
- Las señoras dejaron a los criados el cuidado de la merienda y se fueron a lavar las manos, y arreglar traje y peinado.
- Pero cuando se veían a solas y alguno de ellos tenía algún cuidado o preocupación, de esos que piden confidentes y consejeros, se lo decían todo, o casi todo.
- ¡Cuidado con el Magistral, que sabe mucha teología parda!
- Era indispensable escoger con cuidado el confesor, cuando se trataba de ponerse en cura.
- Podía pasar la noche pensando en la religión, en la virtud en general, por aquel sistema nuevo, y no preocuparse todavía con el cuidado de recibir al Señor dignamente.
- Recibía y devolvía muchas visitas, y este cuidado, uno de los más fastidiosos, pero de los más importantes, le robaba mucho tiempo.
- Primero con el cuidado de ver llegar a la Regenta, después espiando la confesión, que duraba, duraba escandalosamente.
- ¿Verdad, señor Magistral, que la pobre señorita no está de cuidado?
- Cuidado con el Magistral que tiene mucha teología parda.
- ¡Sabría Dios cuántas serían ya! Aquel Glocester y su don Custodio habrían tenido buen cuidado de hacer rodar la bola.
- Esto lo dijo Petra muy bajo, sacando la cabeza fuera del portal, y cerró con gran cuidado de no hacer cualquier ruido.
- Guardó el guante en un bolsillo, recogió las semillas que no había llevado el viento, y con gran cuidado volvió a escoger y separar los granos.
- Que andar en un pie, tener mucho cuidado, no dejarla en poder de criadas, ni de Visitación, que la aturde con su cháchara.
- Desde el segundo plato comenzó a atormentarle un cuidado.
- Anita notaba en don Fermín una palidez interesante, grandes cercos amoratados junto a los ojos, y una fatiga en la voz y en el aliento que la ponía en cuidado.
- Es decir, de cuidado?
- Ana tampoco entiende de eso y me ha dejado a mí el cuidado de todos los pormenores.
- Todos los extremos son malos, y Benítez me tenía dicho que la verdadera curación de Ana vendría cuando se la viese menos atenta a la salud de su cuerpo, sin volver, ni por pienso, al cuidado excesivo y loco de su alma.
- Cuidado repetía Visitación.
- XXX Y ahora mucho cuidado.
- Y ahora mucho cuidado.
- Yo le prometo a usted que el día en que la vea fuera de todo cuidado, sana y salva, le diré, si usted quiere.
- No pase cuidado, que yo lo arreglaré muy arregladito.
- Compadre, cuidado.
- Y el padre resurgía, maldiciéndose a sí propio, apartando los rizos del chiquillo, mojando un pañuelo en agua, y atándolo con cuidado indecible sobre la descalabradura.
- Cuidado que estás más hombre que yo.
- Cuidado que eres sensible de veras.
- Sabel se eclipsaba apenas dejaba la comida puesta a la lumbre y confiada al cuidado de las mozas de fregadero.
- No hay cuidado ninguno.
- He cuidado mucho a mi hermanito Gabriel, que era delicado de salud y no tenía madre.
- No requiere cultivo, ni necesita ninguna clase de cuidado.
- Los sociólogos las estudian con gran cuidado.
- Cuidado le advierte cuando recite usted aquello de Feliz tú, que en lo profundo de aquel bendito rincón.
- Estaba mal cuidado, y para colmo de infortunio caí en manos de médicos desaprensivos.
- ¡Es la última muestra de simpatía! Azorín le dice Sarrió, tenga usted cuidado de que no se estruje la uva que va en la cesta.
- Entra en la tribuna de la prensa y se sienta con mucho cuidado, levantándose el gabán, sosteniendo en alto el sombrero.
- El embarazo fué molestísimo para la madre y tenía que descuidar más que antes a sus otros hijos, que así quedaban al cuidado de su tía, encantada de que se los dejasen.
- Porque su mujer vivía con el corazón en la mano y extendida ésta en gesto de oferta y con las entrañas espirituales al aire del mundo, entregada por entero al cuidado del momento, como viven las rosas del campo y las alondras del cielo.
- Allí estuvo Gertrudis, mientras el cuidado de la pobrecita niña que desfallecía de hambre se lo permitió, sirviendo medicinas inútiles, componiendo la cama, animando a la enferma, encorazonando a todos.
- Otras veces íbanse al bosque, a un castañar, y allí tenía ella que vigilarle, vigilarse y vigilar a los niños con más cuidado.
- Que se refresque en el cuidado y amor de sus hijos.
- Por tus hijos no pases cuidado le había dicho Gertrudis, que yo he de vivir hasta dejarlos colocados y que se puedan valer por sí en el mundo, y si no les dejaré sus hermanos.
- XIX FUERA de este cuidado maternal por la pobre criaturita de la muerte de Manuela, cuidado que celaba una expiación y un culto místicos, y sin desatender a los otros y esforzándose por no mostrar preferencias a favor de los de su sangre, Gertrudis se preocupaba muy en especial de Ramirín y seguía su educación paso a paso, vigilando todo lo que en él pudiese recordar rasgos de su padre, a quien físicamente se parecía mucho.