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Frases que tengan las palabras: por y ejemplo

Si necesitas ejemplos de frases donde aparezcan los términos por y ejemplo aquí tienes una lista de oraciones.

Frases con: por y ejemplo

¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras por y ejemplo aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 2 palabras.

Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.

  • Rocas formidables, olas, playa con caracolitos, praderas verdes, setos, callejas llenas de arbustos, helechos y líquenes, veredas cuyo término no se sabía, caseríos rústicos que al caer de la tarde despedían de sus abollados techos humaredas azules, celajes grises, rayos de sol dorando la arena, velas de pescadores cruzando la inmensidad del mar, ya azul, ya verdoso, terso un día, otro aborregado, un vapor en el horizonte tiznando el cielo con su humo, un aguacero en la montaña y otros accidentes de aquel admirable fondo poético, favorecían a los amantes, dándoles a cada momento un ejemplo nuevo para aquella gran ley de la Naturaleza que estaban cumpliendo.
  • Ejemplo los de Santa Cruz, que gozaban de salud cabal, eran ricos, estimados de todo el mundo y se querían entrañablemente.
  • Las amistades y parentescos de las familias de Santa Cruz y Arnaiz pueden ser ejemplo de aquel feliz revoltijo de las clases sociales.
  • Por ejemplo, cuando Pepito Trastamara, que lleva el nombre de los bastardos de Don Alfonso XI, va a pedir dinero a Cándido Samaniego, prestamista usurero, individuo de la Sociedad protectora de señoritos necesitados.
  • Apuntó Barbarita, por ejemplo, toda la capilla, con su órgano, altares, imágenes.
  • Reconozco que hay seres superiores a mí, por ejemplo, mi mujer.
  • Lo que más la atormentaba era que le quería más cuando él se ponía tan juicioso haciendo el bonitísimo papel de una persona que está en la sociedad para dar ejemplo de moderación y buen criterio.
  • La carne que a él le tentaba era otra, la de ternera por ejemplo, y la de cerdo más, en buenas magras, chuletas riñonadas o solomillo bien puesto con guisantes.
  • Tomad ejemplo de las ovejas con quien vivís.
  • Él, por ejemplo, hablaba y oía, sobre todo oía, muchas cosas malas.
  • Pero creyendo que su dignidad le ordenaba seguir muy colérica, dijo todas las palabras necesarias para mostrarlo, por ejemplo.
  • No hay ejemplo de una frialdad como la que yo sentía ante ella.
  • ¡Cuántas veces pensamos mal de un sujeto, fundándonos en hablillas del vulgo o en cualquier dato inseguro, como por ejemplo, un pelo, un botón!
  • Yo, por ejemplo.
  • En nuestras relaciones tienes un ejemplo de que cuando se quiere el secreto se consigue.
  • Él proponía los temas más extravagantes, por ejemplo.
  • Usted es un Rossini, por ejemplo, yo un Beethoven.
  • Ya están llegando cajas de novedades, cosas, ¡ay!, por ejemplo, tan bonitas, que en Madrid no se ha visto nada igual.
  • Pues el faldón de bautizo, por ejemplo, que estamos arreglando con encaje valenciennes, no se podrá poner menos de quinientos francos.
  • ¡Ingrato! ¿Qué le costaba poner dos letras diciendo, por ejemplo.
  • El primo Manolo no viene a España más que, por ejemplo, en invierno.
  • Todo por no enamorarse de un hombre digno, como por ejemplo.
  • Un hombre, por ejemplo, que podría haber hecho la felicidad de cualquier muchacha honrada, se ve ahora sin amor, sin familia propia, solo, triste.
  • Te aseguro, que me dan ganas, por ejemplo, de clavarle un puñal.
  • ¡Ya podía ella alzar su frente! Ya no le sacarían ningún ejemplo que la confundiera y abrumara.
  • Es un ejemplo, un por si acaso nada más.
  • Levanta de nueva planta un buen edificio, un asilo para este o el otro fin, por ejemplo, un gran manicomio en que se recoja y cuide a los pobrecitos que han perdido la razón.
  • ¡Cómo se reirá de mí! ¡Reírme! ¡Qué cosas se le ocurren! Iré a tomar ejemplo.
  • Falta saber, por ejemplo, si ella le correspondía o no.
  • Mira, si algún sujeto que tú no conoces, por ejemplo, un señorito flaco, de mal color, así un poco alborotado, te pregunta en la calle si vivo yo aquí, dices que no.
  • Pues estaría bueno que un gobernador, cuya misión es velar por la moral pública, diera tal ejemplo.
  • Aurora, por ejemplo.
  • No sabiendo ya qué decirle, llegó hasta sacarle el ejemplo de Maximiliano, que llevaba con tan cristiana mansedumbre el cargamento de sus agravios.
  • Había trabajado en las fábricas, había servido á una familia como doméstica, pero al fin sus hermanas le dieron el ejemplo, cansadas de sufrir hambre.
  • Además, aquella mancha de desolación y miseria en medio de la vega servía para que los otros propietarios fuesen menos exigentes, y tomando ejemplo en el vecino no aumentaran los arrendamientos y se conformasen cuando los semestres tardaban en hacerse efectivos.
  • Y para demostrarlo con el ejemplo, movía la caña que era un gusto, introduciendo á golpes en el redil de la sabiduría á todo el rebaño de pilletes juguetones.
  • Don Manuel, el hombre de las economías inauditas y las ruindades sin ejemplo, estremecíase de rabia al ver el uso que Rafael hacía de sus liberalidades.
  • Que si no, a la vista de tamaña traición hubiera sido capaz de ahogar su dolor cometiendo la más atroz barrabasada, por ejemplo, dando un adiós patético a la ingrata, y arrojándose después de cabeza en aquel caldero de aceite hirviendo donde volteaban los buñuelos.
  • Las Tres Rosas por ejemplo.
  • Y sostenida por el pernicioso ejemplo de aquellas mujeres a las que tanto había censurado, miró a su antiguo dependiente con ojos en que se revelaba un impudor razonado y tranquilo.
  • Son jóvenes, están mal educadas, la conducta de su madre no puede servirles de buen ejemplo, y acostumbradas al lujo, es fácil que, al verse en la miseria, se pierdan para siempre.
  • Por ejemplo, entre esa mujer y yo puede haber varias funciones matemáticas.
  • Supón, en el ejemplo de antes, que la hiena, en vez de ser muerta por el hombre, mata al hombre, que el árbol cae sobre él y le aplasta, que la araña le hace una picadura venenosa.
  • Por ejemplo, respecto al termómetro centígrado.
  • Bien, pero habrá un punto en que estemos todos de acuerdo, por ejemplo, en la utilidad de la fe para una acción dada.
  • Si usted fuera uno de esos bárbaros de cabeza redonda como mi padre, por ejemplo, yo no le diría a usted nada.
  • Eso no es así decía, por ejemplo, al exponer yo una opinión cualquiera, y te contestaré con lo que dijo Periquito Sánchez a don Juan Martínez en Cádiz, en el año de 27.
  • Por ejemplo, ir siempre tarde a comer para demostrar que los muchos trabajos no le permitían ser puntual.
  • Este caso ocurrido con mi camarada, ejemplo de la energía femenina luzarense, no me inducía a casarme, ni aun con la espiritual Barbarita.
  • El boticario decía, por ejemplo, que había conocido algún protestante o judío, buena persona, y añadía que era para él muy extraño y muy triste que un hombre que profesaba una religión falsa pudiera ser mejor que muchos católicos.
  • Por ejemplo.
  • Era un ejemplo de lo que puede el convencimiento de la propia fuerza aun entre gente bestial.
  • Wilkins era un ejemplo de lo que puede llegar un hombre cuando pone su inteligencia y sus sentidos en una especialidad.
  • Bautista, animado por el ejemplo del gascón, cantó un zortzico vasco francés, que decía así.
  • Decía el teniente aragonés que los vascongados eran tan torpes, que un capitán carlista, para enseñarles a marchar a la derecha y a la izquierda elevaba un manojo de paja en la mano y les decía, por ejemplo.
  • Por ejemplo, hablando de la pérdida de su ojo, decía que había cerrado el portalón de estribor.
  • Y como mi amo le secundase en esta tarea con la mayor gravedad, quise yo también echar mi cuarto a espadas, alentado por el ejemplo, y dando natural desahogo a esa necesidad devoradora de meter ruido que domina el temperamento de los chicos con absoluto imperio.
  • En el próximo combate alcanzará usted mucha gloria e ilustrará su nombre con alguna hazaña que quede en la historia para ejemplo de las generaciones futuras.
  • ¡Ah! Napoleón debiera confiar el mando de la escuadra a algún español, a ti por ejemplo, Alonsito, dándote tres o cuatro grados de mogollón, que a fe bien merecidos los tienes.
  • El nombramiento de un Obispo joven, por ejemplo.
  • El Magistral hablaba en voz alta de modo que sus palabras resonaban en las bóvedas y los demás con el ejemplo se arrimaron también a gritar.
  • Ustedes, por ejemplo, no saben bailar.
  • Encontrábase en la calle, por ejemplo, con Trifón Cármenes, el poeta de más alientos de Vetusta, el eterno vencedor en las justas incruentas, de la gaya ciencia.
  • La solterona después del mercado recorría las casas de la nobleza para pregonar aquel exceso de caridad con que ella y su hermana daban ejemplo al mundo.
  • Casi todos los días salía a luz una gacetilla que se titulaba, por ejemplo.
  • El Marqués agradecía a don Álvaro su abnegación, y le pagaba diciéndole, por ejemplo.
  • Allí estaba Visitación por ejemplo.
  • Así, por ejemplo, la lectura de libros prohibidos, veneno para los débiles, era purga para los fuertes.
  • Ella era buen ejemplo.
  • Con Mesía, por ejemplo, es un buen cristiano.
  • Era un joven que predicaba moralidad, castidad, sobre todo a los curas de la comarca, y predicaba con el ejemplo.
  • Si yo tengo un duro pongo por ejemplo, y un amigo, por una comparación, necesita ese duro.
  • Él hablaba de misiones en el Oriente, de tribus, de los mártires del Japón, de imitar su ejemplo.
  • Pero no faltan clases enteras, la de mancebos de tienda, la de los cajistas, por ejemplo, que cultivan en teatros caseros el difícil arte de Talía, y con grandes resultados según El Lábaro y otros periódicos locales.
  • De todas partes quería sacar provecho don Frutos, y prueba de ello es que decía, por ejemplo.
  • Hacer la cuenta de las buenas cualidades, por ejemplo, es casi profanación, no se trata allí de eso.
  • Ejemplo de esto pueden ser, sin salir de España, el célebre Arcipreste de Hita, Tirso de Molina y otros muchos.
  • Muchas cosas, de las que he notado que usted no se atreve a hablar en la capilla, estoy seguro de que me las expondría aquí, por ejemplo, sin inconveniente.
  • ¡Nuestras fiestas! ¡Qué cosa más hermosa, querida hija mía! Llegará, por ejemplo, la Noche buena y usted empleará su imaginación poderosa en representarse las escenas de pura poesía del Nacimiento de Jesús.
  • Por ejemplo, algo de lo que yo tengo que advertir a usted respecto de esas vagas y aparentes visiones de Dios en idea.
  • Cada cual se iba al agujero de costumbre y era de oír, por ejemplo, la algazara con que entraban en el portal de la casa de Visita los que la favorecían una vez por semana honrando sus salones, que eran sala y gabinete.
  • Si alguna vez había ensayado interesar a su amiga descubriéndole, o por vía de ejemplo o por alarde de confianza, algo de la propia historia íntima, ella había escuchado distraída, como absorta en el egoísmo de sus penas y cuidados.
  • Don Víctor se paraba, soltaba el brazo del confidente, levantaba la cabeza para mirarle cara a cara, y decía, por ejemplo.
  • Él daba ejemplo de ateísmo por todas partes, pero nadie le seguía.
  • Hablo de La Leyenda de Oro y del Año Cristiano de Croiset, por ejemplo.
  • Pero aquella ambición había desaparecido ante otra más grande, más pura, la de salvar las almas buenas, la de ella por ejemplo.
  • Aplastemos, con la lengua, al coloso, no al médico de Termasaltas por ejemplo.
  • Si doña Ana viene, será un gran ejemplo, porque ella, hace tanto tiempo retirada.
  • ¡oh! será un gran ejemplo.
  • Era necesario para obtener el perdón de Dios que don Pompeyo, antes de sanar, porque sin duda sanaría y eso pensaba él también diese un ejemplo edificante de piedad.
  • Lo principal es que nosotros demos ahora un notable ejemplo de piedad acendrada.
  • Sí, señora Marquesa, no se haga usted cruces, Anita está resuelta a dar este gran ejemplo a la ciudad y al mundo.
  • ¡Por Dios, Marquesa, no blasfeme usted! Diabluras un voto como este, un ejemplo tan cristiano, de humildad tan edificante.
  • Por ejemplo.
  • Nadie se había atrevido a seguir su ejemplo.
  • Escríbame usted a mí, por ejemplo, de vez en cuando, diciéndome lo que sabe que importa para mi pleito.
  • Cuando Álvaro, creyendo bastante cargada la mina, suplicó que se le dijera algo, por ejemplo, si se le perdonaba aquella declaración, si se le quería mal, si se había puesto en ridículo.
  • Ignoraba por ejemplo que Petra podía permitirse el lujo de servirle bien a él sin pensar en el interés, sin más pago que el del amor con que el gallo vetustense ya no podía ser manirroto.
  • ¿O que debían juntarse en otra parte, en Madrid por ejemplo?
  • Y aún es peor en un sacerdote, si me apuran, el mal ejemplo y el escándalo, que el mismo pecado.
  • Por ejemplo, la Gloria de la Catedral.
  • , y una lindísima chaqueta de grana, con las insignias de coronel bordadas en plata por bocamangas y cuello, herencia de la abuela de don Manuel Pardo, que según costumbre de su época, autorizada por el ejemplo de la reina María Luisa, usaba el uniforme de su marido para montar diestramente a horcajadas.
  • Informábase de particularidades que le importaban, por ejemplo, el verdadero estado de fortuna de su tío.
  • Si ante él sucedían tales cosas, a la mesa por ejemplo, Julián torcía la cara, haciéndose el distraído, o alzaba el vaso para beber, o fingía atender a los perros, que husmeaban por allí.
  • Aquel fanático de la higiene no predicaba con el ejemplo.
  • Por ejemplo.
  • Entonces la pequeña saciaba su anhelo, tirando a su sabor del pelo ensortijado, metiendo los dedos de punta por boca, orejas y nariz, todo acompañado del mismo gorjeo, y entreverado con chillidos de alegría cuando, por ejemplo, acertaba con el agujero de la oreja.
  • No tenía don Pedro ideas políticas, aun cuando se inclinaba al absolutismo, creyendo inocentemente que con él vendría el restablecimiento de cosas que lisonjeaban su orgullo de raza, como por ejemplo, los vínculos y mayorazgos.
  • Como esas casas no son más que vanidad y vanidad, por no confesar que le faltaban los cuartos y no pedirlos a una persona de conocida honradez, pongo por ejemplo, un servidor, va y los recibe de un pillastre, de una sanguijuela que le está chupando cuanto posee.
  • Es decir, son explotadoras, lo cual sucede, por ejemplo, con las orobancas, que crecen sobre ajenas raíces.
  • De las montañas pasan a los huertos, como, por ejemplo, el tomillo, que de silvestre se convierte en salsero.
  • Por ejemplo.
  • Yo recuerdo, por ejemplo, que don Juan Pedro Muchada era un gran hacendista.
  • Por ejemplo.
  • Y ésta es la causa, Antonio, por qué en el verano, cuando ha pasado el chubasco y el sol luce de nuevo, vemos sobre las hojas de algunas plantas, las cucurbitáceas, por ejemplo, unas pequeñas y brilladoras eflorescencias salinas.
  • Y por más que el abate Delille la recomiende, me parece, por ejemplo, de mal gusto la costumbre de aplastar en el plato la cáscara de un huevo pasado por agua, costumbre calificada ya por el vizconde de Marenne, en su libro sobre la Elegancia, publicado hace años, de absurda y ridícula.
  • Y además de esto, para que cunda el ejemplo, manda que sus damas principales acompañen a doña Teresa en las visitas que todos los viernes y durante la cuaresma hace a los hospitales.
  • En Alfaro, por ejemplo, en sus almazaras existen 14 vigas y 10 prensas de husillo.
  • Yo no sé para lo que voy, pero si siguiera el ejemplo de la Tía no habría de ir por mal camino.