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Frases que tengan las palabras: por y encima

Si necesitas ejemplos de frases donde aparezcan los términos por y encima aquí tienes una lista de oraciones.

Frases con: por y encima

¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras por y encima aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 2 palabras.

Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.

  • Los caminos están embaldosados de hierro, y por allí encima van los coches echando demonios.
  • Por último, las dos amiguitas y otras que se acercaron movidas de la curiosidad, y hasta la propia doña Calixta, que solía descender a la familiaridad con las alumnas ricas, reconocían, por encima de todo sentimiento envidioso, que ninguna niña tenía cosas tan bonitas como la de la tienda de Filipinas.
  • Pero Fedro y Cicerón no se hubieran incomodado si estuvieran oyendo por encima del hombro de la maestra, la cual sacaba inmenso partido de lo poco que el discípulo sabía.
  • En la misma catedral, cuando les quitaba la vista de encima el sacristán que les enseñaba alguna capilla o preciosidad reservada, los esposos aprovechaban aquel momento para darse besos a escape y a hurtadillas, frente a la santidad de los altares consagrados o detrás de la estatua yacente de un sepulcro.
  • Cada día me pesaba más la carga que me había echado encima.
  • Al Delfín se le quitó un peso de encima.
  • Es que aquí somos muy impresionables, y por cualquier contratiempo nos parece que se nos cae el Cielo encima.
  • En todas las ocasiones, el desprenderse de una cantidad fuerte le costaba siempre algún trabajo, al contrario de los dadivosos que cuando dan parece que se les quita un peso de encima.
  • Ya sé que estas cosas a nadie le importan más que a mí, al esposo ultrajado, al hombre que sabe poner su honor por encima de todas las cosas.
  • Me han puesto un baúl mundo encima.
  • A todos estos ciudadanos del porvenir no se les veía más que la cabeza por encima del hombro de su madre.
  • Echando una mirada a lo alto del tejado, vio la Delfina que por encima de este asomaba un tenderete en que había muchos cueros, tripas u otros despojos, puestos a secar.
  • Una mesa armada sobre bancos como la que usan los papelistas, y encima de ella grandes paquetes o manos de pliegos de papel fino de escribir.
  • No lejos de donde estaba Ido había un rescoldo dentro de enorme braserón, y encima una parrilla casi tan grande como la reja de una ventana.
  • Por nada, sí, alma de Dios, y con agradecimiento encima.
  • Como a fines de Diciembre son tan cortos los días, cuando salieron de la casa ya se echaba la noche encima.
  • Dicho establecimiento sólo tenía una puerta, y encima de ella este breve rótulo.
  • Juan Pablo sentía increíbles deleites en ir al café, hablar mal del Gobierno, anticipar nombramientos, darse una vuelta por los ministerios, acechar al protector en las esquinas de Gobernación o a la salida del Congreso, dar el salto del tigre y caerle encima cuando le veía venir.
  • Comprendió que lo ridículo se le venía encima.
  • Y eso que me eché encima cuatro mantas.
  • Antes de venir a Madrid le dio a ella olor de chubasco, y a poco de estar aquí vio que se venía la tempestad encima.
  • Estuvo muy suelta de lengua y de manos, haciendo garatusas y dando brincos en cuanto la señora le quitaba la vista de encima.
  • A pesar de estas disposiciones belicosas, cuando Papitos le dijo que la señora no había vuelto todavía, quitósele de encima un gran peso, porque en verdad la revelación del secreto y el cisco que había de seguirle eran para acoquinar al más pintado.
  • No se encuentra todos los días un hombre que quiera echarse encima una carga como esta.
  • En ningún tiempo fue preciso ponerle la mano encima, porque un fruncimiento de cejas bastaba para traerle a la obediencia.
  • De modo que es tontería oponerse a lo que tengo pensado, porque salto por encima de todo y si me ponen delante una pared la paso.
  • Me voy, te dejo, porque si estoy aquí, te pego, no tengo más remedio que romperte encima el palo de una escoba, y la verdad, si eres poco hombre para ese amor tan sublime, aún lo eres menos para recibir una paliza.
  • Y aún decía Nicolás que tomaba chocolate no por tomarlo, sino nada más que por fumarse un cigarrillo encima.
  • Rabiaba por echarle la vista encima al basilisco, y como su sobrino no le decía que fuera a verla, este silencio hacíala rabiar más.
  • Alejándose hasta más allá de la acera de enfrente, y subiendo a unos montones de tierra endurecida, se veía, por encima de la iglesia en construcción, un largo corredor del convento, y aun se podían distinguir las cabezas de las monjas o recogidas que por él andaban.
  • Por encima de ellas asomaban las copas de dos o tres soforas y de un castaño de Indias.
  • Tan guapetona, tan maja, con aquel manto todito lleno de estrellas y los pies encima del biricornio de la luna.
  • La noche se venía encima y Maxi deseaba que viniese más aprisa para dejar de ver el disco, que le parecía el ojo de un bufón testigo, expresando todo el sarcasmo del mundo.
  • Eso sí, por encima de todo la Naturaleza.
  • Me voy encima, y a las dos las afrento.
  • La locurilla me ha cogido ya con los huesos duros y con muchas Navidades encima.
  • Pues hoy al mediodía subí a casa de las del cura dijo ella sonriendo y pasándole el brazo por encima de los hombros.
  • Hasta parecía que había engordado, que tenía más pelo en la cabeza, que era menos miope, y que se le habían quitado diez años de encima.
  • Yo me alegraría, para quitarme esa carga de encima.
  • Fortunata vio delante de sí, súbitamente, una oscura niebla que se le iba encima.
  • Encima se puso un paño de altar traído de la parroquia, que tenía un hermoso encaje.
  • La diversión consistía en romper filas inesperadamente, y saltar por encima de la hoguera.
  • A poco de tranquilizarse Mauricia, la otra se dedicó a preparar la lámpara que debía arder toda la noche, un vaso con agua, aceite y una mariposa encima.
  • Ahora cuando me pensé que estaba en el Cielo, la vi encima de una nube con un velo blanco.
  • ¡Ay, su acción descompuesta y brutal le gravitó en el alma como si la casa se le hubiera desplomado encima! No tuvo ánimo para entrar también.
  • ¡Gracias a Dios! Ya tenemos a Periquito hecho fraile dijo doña Lupe, que después de haber recibido el estrujón en el pasillo, entraba tras él, radiante de dicha, porque se le quitaba de encima aquella fiera boca.
  • Buena jaqueca le ha caído encima.
  • Pero en seguida se pondría con los gatillos de la señora, y los tendría, los tendría por encima de la cabeza de Cristo para el día señalado.
  • él la miraba por encima de los quevedos.
  • Otro que vende los lápices más fuertes del mundo (como que da con ellos tremendos picotazos en la madera sin que se les rompa la punta), también recoge los bártulos, porque la mula delantera se le va encima.
  • Edificios y carros se van, y en su lugar ve Fortunata algo que conoce muy bien, la ropa de Maxi, colgada de una percha, la ropa suya en otra, con una cortina de percal por encima.
  • ¡Dios mío! ¿De qué le vale a uno el poner su honor por encima de todas las cosas?
  • Bueno dijo la tía, viendo que le venía encima una nube.
  • Pues por aquí, los barrenderos me echan encima una nube de polvo.
  • Cásale, y se le quitan diez años de encima.
  • Dice mamá, que si usted se casa se le quitarán diez años de encima.
  • Pongámosle encima una losa.
  • Mi mujer, entiéndelo bien, está muy por encima de todas las calumnias.
  • Iii Una tarde, doña Lupe vio entrar a su sobrina tan desolada, que no pudo menos de írsele encima, llena de irascibilidad, no pudiendo sufrir ya que no le confiase sus penas, cualquiera que fuese la causa de ellas.
  • En cuanto vio venir a su sobrina, cogió de encima de la mesilla una llave enorme, que parecía la llave de un castillo, y alargándosela le dijo que subiera a la casa si quería.
  • El jardín lucía muy bien desde arriba, con sus dos fuentecillas y el caballo panzudo, del que Fortunata veía los cuartos traseros, como los de un cebón, y el Rey aquel encima, con su canuto en la mano.
  • El viento pasaba con la hora en brazos por encima de la Plaza Mayor y se iba hasta Palacio, y aún más allá, cual si fuera mostrando la hora por toda la Villa y diciendo a sus habitantes.
  • Maxi le miró subir hacia la calle de la Magdalena, y sentía deseos de gritar e írsele encima.
  • Creyó que se le caía encima el techo del despacho y todo el Ministerio de la Gobernación.
  • Sí, señora doña Bárbara, es usted mi suegra por encima de la cabeza de Cristo Nuestro Padre, y usted salte por donde quiera, pero soy la mamá de su nieto, de su único nieto.
  • ¡Si no hay como ser así para que la respeten a una! Si no están allí las condenadas modistas, me paseo por encima de su corpacho como por esa sala.
  • Voy, entro en la casa, la saco a rastras de la cama, me paseo por encima de su alma.
  • Pero al oír lo de que iban a ser marquesas, una ráfaga de jovialidad pasó por encima de la onda de tristeza, y la joven se echó a reír con la cara anegada en llanto.
  • Y obra de sus manos era también el brocal del pozo, las pilastras del emparrado, las encañizadas, por encima de las cuales enseñaban sus penachos de flores los claveles y los dompedros.
  • Y encima de esta desdicha, todo el rosario condenado de libras y sueldos de multa.
  • Y después de tanta miseria, ¡multa encima!
  • ¡Qué peso se quitaba de encima!
  • Bajó Roseta á la fuente, y después de llenar el cántaro, sacó, al incorporarse, su cabeza por encima del muro, lanzando una mirada ansiosa por toda la vega.
  • Sólo faltaba que se derrumbase su techumbre encima de ellos, aplastándolos á todos.
  • Encima tendió una colcha de almidonadas randas, y puso sobre ella el pequeño ataúd traído de Valencia, una monada, que admiraban todas las vecinas.
  • Registraban los muchachos con impaciencia las corpulentas higueras, buscando codiciosos las brevas primerizas, y en los jardines, por encima de las tapias, exhalaban los jazmines su fragancia azucarada, y las magnolias, como incensarios de marfil, esparcían su perfume en el ambiente ardoroso impregnado de olor de mies.
  • Los macizos de albahacas y dompedros y las enredaderas formaban pabellones floridos, por encima de los cuales recortábase sobre el cielo el frontón triangular y agudo de la barraca, de inmaculada blancura.
  • Los espectadores más inmediatos miraban los naipes á cada uno por encima del hombro para convencerse de que jugaba bien.
  • Pero encima de la línea de cabezas empezó á moverse un brazo nervudo empuñando un taburete con asiento de esparto, el mismo tal vez en que estuvo hasta poco antes Pimentó.
  • Pasó con prodigioso salto por encima de la familia, galopando furiosamente á través de los campos.
  • Iba embozado en una capa vieja, por bajo de la cual asomaba una esportilla de compras, y por encima del embozo de raído terciopelo mostrábase su rostro lleno y colorado, en el que los detalles más salientes, aparte de las arrugas, eran un bigote de cepillo y unas cejas canosas, tan oblicuas, que hacían recordar los chinos de los abanicos.
  • Y la mamá satisfecha del éxito alcanzado por sus niñas, y a pesar del cansancio, sonriente y majestuosa con su vestido de seda, que crujía a cada paso, y encima el amplio abrigo de terciopelo, Juanito contemplaba con el cariño de un padre este desfile desmayado que iba en busca de la cama, arrojando al paso en las sillas los adornos exteriores.
  • Y pasaba la tribu al galope, dando furiosos saltos, con sus caretas horriblemente grotescas y esgrimiendo por encima de sus cabezas enormes navajas de madera pintada con manchas de bermellón en la corva hoja.
  • Esta amistad, que se estrechaba por encima del mostrador, iba siendo una necesidad para los dos.
  • Hasta que por fin, el espíritu innovador del siglo hermoseó la falla, dándole un aspecto artístico, encerrando el montón de esteras y trastos viejos entre cuatro bastidores pintados y colocando encima monigotes ridículos para regocijo de la multitud.
  • Pero ¡valiente caso hacía él de los curiosos! ¡Como si una alma grande no estuviera, en sus dolores, por encima de la vulgaridad! Y miró al balcón.
  • A pocos pasos de él, una docena de gallinas picoteaban en un barreño, y por encima de los travesaños y redes de los telares aleteaban los palomos, lanzando su arrullo adormecedor.
  • ¡Ay, qué peso me has quitado de encima.
  • Y por encima de esta barrera, en último término, la sierra de Espadan, irregular, gigantesca, dentellada, mostrando a las horas de sol un suave color de caramelo, surcada por las sombras de hondanadas y barrancos, decreciendo rápidamente antes de llegar al mar, y ostentando en la última de sus protuberancias, en el postrer escalón, el castillo de Sagunto, con sus bastiones irregulares, semejantes a las ondulaciones de una culebra inmóvil y dormida bajo el sol.
  • Y eran de ver las señoritas tapándose la cara con las manos, chillando como gallinas asustadas, por miedo a que les golpeasen encima de las cejas, y los aplausos y vivas con que se acogía la travesura de alguna joven cuando era ella la que agredía a los audaces pollos.
  • Y reía al decir esto con una risa misericordiosa, como si se sintiera elevado por encima de todas las miserias.
  • ¡Dios mío! ¡Qué peso se quitaban de encima! Habían dudado un poco antes de entregar sus ahorros, pero ahora sentían una dulce confianza pensando que quedaban arriba, en manos de un hombre a quien todos los días nombraban los periódicos con los títulos de acaudalado y filantrópico banquero.
  • Las torres de los guardas erguían sus caperuzas de barnizadas tejas por encima de los árboles, y a los dos extremos del paseo, empequeñecidas por la distancia, destacábanse sobre el verde fondo las monumentales fuentes con sus figuras mitológicas ligeras de ropa.
  • Juanito, que leía por encima del hombro de su principal, estaba pálido también y parpadeaba como si creyera en un engaño de sus ojos.
  • Diéronle doscientos escogidos, que de allí a seis años se le contaban por encima de la ropilla.
  • Era rucio, y rodado el que iba encima por lo que caía en todo.
  • Sacó todas cuantas había y en su lugar puso piedras, palos y lo que halló, y encima dos o tres yesones y un tarazón de teja.
  • Acostábase en un aposento encima del de mi amo, y rezaba más oraciones que un ciego.
  • Daba vueltas y saltos a un lado y a otro, y de rato en rato, poniendo un dedo encima de otro, hacía con ellos mil cosas saltando.
  • Esto le cayó muy en gracia, porque traía él una sotana con canas, de puro vieja, y con tantas cazcarrias que para enterrarle no era menester más de estregársela encima.
  • El porquero que vio que el otro se le caía encima, levantóse, y alzando el instrumento de hueso, le dio con él una trompetada.
  • Traía encima de muy buena camisa, jubón, ropa, saya y manteo, un saco de sayal roto, de un amigo ermitaño que tenía en las cuestas de Alcalá.
  • Otros, desnudarse de un golpe todo cuanto traían encima como culebras.
  • Estaba como por encima de la moral corriente.
  • Era una casa grande, pintada de azul, con cuatro balcones, muy separados unos de otros, y ventanas cuadradas encima.
  • Por encima de las terrazas y tejados aparecían las torres del pueblo.
  • ¡Cuántos terrores no nos han quitado de encima el análisis! Ya no hay monstruos en el seno de la noche, ya nadie nos acecha.
  • Andrés avanzó por la calle, pasó por delante de la garita de consumos, iluminada, dejó la maleta en el suelo y se sentó encima a esperar.
  • En los balcones centrales encima del portón, pintado de azul, brillaban los geranios.
  • Por encima de alguna tapia, brillante de blancura como un témpano de nieve, caía una guirnalda de hiedra negra, y todo este pueblo, grande, desierto, silencioso, bañado por la suave claridad de la luna, parecía un inmenso sepulcro.
  • Pepinito, el patrón, se echó a reir con un gesto de pedantería y de superioridad del hombre que se encuentra por encima de todo sentimentalismo.
  • La temperatura subió en seguida por encima de la normal.
  • Lulú miraba aquella líneas de luces interrumpidas de las carreteras y de los arrabales, y fantaseaba suponiendo que había un mar con sus islas, y que se podía andar en lancha por encima de estas sombras confusas.
  • Mas así lo disimuló como si no lo hubiera sentido, y luego otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, no pensando en el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, sentéme como solía, estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sintió el desesperado ciego que agora tenía tiempo de tomar de mí venganza y con toda su fuerza, alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejó caer sobre mi boca, ayudándose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre Lázaro, que de nada desto se guardaba, antes, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima.
  • Como llovía recio, y el triste se mojaba, y con la priesa que llevábamos de salir del agua que encima de nos caía, y lo más principal, porque Dios le cegó aquella hora el entendimiento (fue por darme dél venganza), creyóse de mí y dijo.
  • Y aunque la coja la trampilla encima, como no entre toda dentro, tórnase a salir.
  • Visto por mi amo la gran perdición y la mucha costa que traía, (y) el ardideza que el sotil de mi amo tuvo para hacer despender sus bulas, fue que este día dija la misa mayor, y después de acabado el sermón y vuelto al altar, tomó una cruz que traía de poco más de un palmo, y en un brasero de lumbre que encima del altar había, el cual habían traído para calentarse las manos porque hacía gran frío, púsole detrás del misal sin que nadie mirase en ello, y allí sin decir nada puso la cruz encima la lumbre.
  • Encima unas pequeñas ventanas, y un escudo grande en el chaflán.
  • En el sitio de honor, encima del sofá, se veía un dibujo iluminado.
  • ¡Mal tiro! exclamó Lope al primer disparo, al notar que la bala pasaba por encima de su cabeza.
  • Al anochecer saltaban los pulgones en el arenal, y los agujeros redondos del solen echaban burbujas de aire cuando pasaba por encima de ellos la ligera capa de agua de una ola.
  • Al borde mismo del mar, un sendero pedregoso pasaba por encima de un acantilado cuyo pie estaba horadado y formado por rocas desprendidas.
  • Pasamos por encima de los arrecifes, sin el menor contratiempo.
  • Las gaviotas juegan por encima de las olas, se meten en las concavidades abiertas entre unas y otras, descansan sobre las espumas, se acercan a la playa a mirar con sus ojos grises, en donde se refleja la luz apagada del día, y lanzan ese grito salvaje parecido al áspero chirriar de la lechuza.
  • Quenoveva nos pasó a Mary y a mí al despacho del torrero, lo mejor de la casa, y cerró la puerta para que la prole de chicos y chicas no se nos amontonara encima.
  • El poseía, por encima de todos los barómetros del mundo, su pierna.
  • En el espacio comprendido desde el palo del centro y el último, llevábamos una barca grande, de éstas que llaman balleneras, con cubierta, y encima de ella un botecillo.
  • Delante de ellas estaba nuestra cámara y encima de las tres la sobrecámara, en el alcázar de popa, formando dos cuartos separados por un mamparo.
  • La bruma se nos echaba encima.
  • La niebla se iba echando por encima del mar y aumentando por momentos.
  • Luego la popa fué bajando y metiéndose en el mar y se formaron torbellinos y grandes olas encima.
  • Después de recibir encima del cuerpo chubascos y más chubascos que nos empaparon hasta los huesos, dimos vista a Lanzarote.
  • Las garruchas de las dos velas comenzaron a chirriar, los anillos corrieron por las cuerdas y una obscura forma se levantó en el aire, encima de mí.
  • El cielo, obscuro y sombrío, fue aclarándose, y la luna, amarilla, enorme, apareció por encima de un montón de nubes y comenzó a iluminar fantásticamente los acantilados negros de la costa y a brillar con reflejos y cabrilleos en las olas.
  • Había en la explanada del Rompeolas dos grandes redes puestas a secar, y para no estropearlas pisando encima, me fui hacia el borde del malecón.
  • Encima de mi cabeza la vela se agitaba furiosa, como loca.
  • La obscuridad era tan grande que no se veía por encima de la borda mas que la espuma de las olas, que fosforecía en las tinieblas.
  • Sí, a usted y saqué el sobre y lo dejé encima de la mesa.
  • En esto, una ola de aquellas cilíndricas, como hueca, se nos echó encima, vino en diagonal tan rápida, tan súbita, que no hubo tiempo de ponerle la proa.
  • La ola dió un golpe en la espalda de los dos primeros remeros, les hizo torcerse violentamente y pasó por encima de nosotros.
  • En el caso aquél no era la venta corriente, sino la de una res estropeada y enferma, y había que dar mucho dinero encima para sacarla de casa.
  • Pero al llegar a la altura de la isla de Wollaston se nos echó encima una bruma densísima, que no se quitó en una porción de días.
  • En medio de la bruma de un cielo polar se destacaban promontorios avanzados, grises, sin vegetación, y hacia tierra pantanos negros, por encima de cuyas aguas inmóviles volaban nubes de pájaros.
  • No había manera de pasar por encima de ellos.
  • Los cuervos pasaron por encima de nuestras cabezas lanzando gritos estridentes.
  • Durante toda la noche y todo el día danzamos por encima de las olas, envueltos en la niebla, sin poder ponernos en rumbo.
  • Smiles y yo, saltando por encima de aquella arena movediza, llegamos a la desembocadura del río.
  • Desde el camino real, Urbia aparece como una agrupación de casas decrépitas, leprosas, inclinadas, con balcones corridos de madera y miradores que asoman por encima de la negra pared de piedra que las circunda.
  • LIBRO PRIMERO La infancia de Zalacaín CAPÍTULO PRIMERO CÓMO VIVIÓ Y SE EDUCÓ MARTÍN ZALACAÍN Un camino en cuesta baja de la Ciudadela pasa por encima del cementerio y atraviesa el portal de Francia.
  • El tal vicario tenía la costumbre de coger su sueldo, cambiarlo en plata y dejarlo encima de la mesa formando un montón, no muy grande, porque el sueldo no era mucho, de duros y de pesetas.
  • En esta sazon venya dicho Martín López encima de su cavallo como esforzado cavallero é antes de pelear con Mosen de Sant Pedro foe ferido de una saeta que le entró por un ojo é cayo muertto del cavallo en medio del prado.
  • Los dos carros con jaulas en donde iban las fieras los colocaron dejando entre ellos un espacio que servía de puerta al circo, y encima y a los lados pusieron los saltimbanquis tres carteles pintarrajeados.
  • Los primeros juegos fueron llevados a la carrera por el Cacho, que tiraba las pelotas como balas unas líneas solamente por encima de la raya, de tal modo que era imposible recogerlas.
  • Se veía una nubecilla blanca y pasaba al mismo tiempo una bala por encima de las cabezas de los fugitivos.
  • La carrera terminó a la media hora, al oir que las balas comenzaban a silbar por encima de sus cabezas.
  • La noche se echó pronto encima.
  • Tenía tal convencimiento Martín de que sólo a fuerza de audacia se salvaría, que se desnudó con rapidez, se puso el uniforme y la boina, luego se ciñó la espada, se echó el capote por encima y comenzó a bajar las escaleras, taconeando.
  • Súbete encima de mí a ver si llegas.
  • Asomó la cabeza y viendo que no había vigilancia saltó encima.
  • Sonó un disparo y una bala pasó por encima de su cabeza.
  • Y mientras dura el embeleso de esta contemplación, parece que un genio amigo viene y me quita de encima la pesadumbre de los años, aligerando la carga de mi ancianidad, que tanto agobia el cuerpo como el alma.
  • El barco enemigo se nos venía encima, lo cual me encabrilló (me alegró) el alma, porque así nos enredaríamos más pronto.
  • Doña Flora, ya que no podía inspirar una pasión formal, ni quitarse de encima la gravosa pesadumbre de sus cincuenta años, no hubiera trocado aquel papel por otro alguno, pues el centro general de las noticias casi equivalía en aquel tiempo a la majestad de un trono.
  • Creí que el palo mayor se me había caído encima.
  • El sol avanzaba hacia el zenit, y el enemigo estaba ya encima.
  • A todas éstas se venía la noche encima con malísimo aspecto.
  • A excepción de los cuatro navíos que se retiraron con Dumanoir sin entrar en fuego, mancha que en mucho tiempo no pudo quitarse de encima la marina imperial, nuestros aliados se condujeron heroicamente en la batalla.
  • Y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.
  • Tembló el aire y el delantero cerró los ojos, mientras Celedonio hacía alarde de su imperturbable serenidad oyendo, como si estuviera a dos leguas, las campanadas graves, poderosas, que el viento arrebataba de la torre para llevar sus vibraciones por encima de Vetusta a la sierra vecina y a los extensos campos, que brillaban a lo lejos, verdes todos, con cien matices.
  • Encima de los cajones pendían cuadros de pintores adocenados, antiguos los más, y algunas copias no malas de artistas buenos.
  • ¡Qué pesadez la de aquellos doseletes, la de aquellas hornacinas! ¡Vaya si eran pesados! Como que el Infanzón temía que se le cayeran encima.
  • El perro había pasado por encima de Anita.
  • Llegaba a las nueve de la noche indefectiblemente, tomaba Le Figaro, después The Times, que colocaba encima, se ponía las gafas de oro y arrullado por cierto silbido tenue de los mecheros del gas, se quedaba dulcemente dormido sobre el primer periódico del mundo.
  • Así es que Bedoya, seguro de aquella superioridad, miraba por encima del hombro a los demás anticuarios y callaba.
  • En cuanto asomaba una discusión, se le echaba tierra encima y a callar todos.
  • Y sobre todo procuraba imponerse dando muchas voces y quedando siempre encima.
  • Debajo del gorro blanco flotaban graciosos y abundantes rizos negros, una boca fresca y alegre sonreía, unos ojos muy grandes y habladores hacían gestos, unos brazos robustos y bien torneados, blancos y macizos, rematados por manos de muñeca, mostraban, levantándolo por encima del gorro, un pollo pelado, que palpitaba con las ansias de la muerte.
  • ¡Más de una hora de confesión! La carita como iluminada al levantarse con la absolución encima.
  • ¡Lo había visto ella! Unos pobrecitos animales con la cresta despedazada, y encima, sujeto con trapos un muñón de carne cruda, sanguinolenta ¡qué asco! Aquel Herodes era el Pílades de su marido.
  • Volvemos a Vetusta, casi pasando por encima de la ley, y nos coge el luto de tu pobre tía Águeda que se fue a juntar con la otra, y con ese pretexto te encierras en este caserón y no hay quien te saque al sol en un año.
  • La mano fina, aristocrática, trazaba rayitas paralelas en el margen de una cuartilla, después, encima, dibujaba otras rayitas, cruzando las primeras.
  • Pues si soy una columna, ¿por qué no me echan encima el peso que me toca?
  • Y la fachada principal, renovada, recargada de adornos churriguerescos, sobre todo en la puerta y el balcón de encima, le daba un aspecto grotesco de viejo verde.
  • Tuvo la culpa Paco decía Visitación, ceñidas con una cuerda las piernas, por encima del vestido.
  • ¿Quiere usted que yo levante este armatoste con los dos encima y a pulso?
  • Deben de ser dos, pensó el Magistral, que cada vez que veía al animalucho encima sentía un poco de frío en las raíces del pelo.
  • Señor mío, los deberes sociales están por encima de todo.
  • Pidió luz para el despacho, se sentó a su mesa, y separando libros y papeles, dejó encima del pupitre un envoltorio que tenía debajo del brazo.
  • Recordaba haber dejado encima de la mesa de mármol o de un banco, en fin, allí dentro, unas semillas preparadas para mandar a cierta exposición de floricultura.
  • En cuanto las lluvias de invierno se inauguraban, después del irónico verano de San Martín, a Frígilis se le caía encima Vetusta y sólo pasaba en su recinto los días en que le reclamaban sus árboles y sus flores.
  • Ah, y no echarle encima demasiada ropa, ni dejar.
  • La casa se le caía encima.
  • Se puso de pie el Magistral, miró a todos lados por encima del seto de boj que rodeaba su escondite, y al verse solo, solo de seguro, se le ocurrió mezclar a la cháchara insustancial y armoniosa de los pájaros que saltaban de rama en rama sobre su cabeza, su voz más dulce y melódica, recitando aquellas palabras de espiritual hermosura que la Regenta le había escrito.
  • Y en tanto Foja, Mourelo, don Custodio, Guimarán, El Alerta y, entre bastidores, don Álvaro y Visitación Olías de Cuervo, trabajaban como titanes por derrumbar aquella montaña que tenían encima.
  • Y de todo esto iba a tener la culpa él, y Vetusta se le iba a echar encima.
  • Y de repente, como si se alzase sobre un pavés, apareció por encima de todo una caja negra, estrecha y larga, que al salir de la tienda se inclinó hacia adelante y se detuvo como vacilando.
  • No me los podía quitar de encima.
  • Para el hijo de su madre los amoríos ya no eran ni siquiera un pasatiempo, desde que el amor le había caído encima del alma como un castigo.
  • Meditó y volvió a escribirlas encima de lo tachado.
  • Otro miserable y además un estúpido que merecía cuanto mal le viniera encima, como él, como Ana lo merecían también, como lo merecía el mundo entero que era un lodazal.
  • El cual, aquella misma mañana en el pozo lleno de yerba, antes en el patio de la iglesia, por las callejas, cuando venían detrás del tambor y de la gaita, en el bosque, después en el carro de Pepe, donde venían juntos, casi sentada ella encima de él, sin poder remediarlo, más tarde en el salón, en todas partes y en todo el día le había estado dejando ver que la adoraba, pero no se lo había dicho, por respeto.
  • Muy contra su voluntad, a pesar de la desgracia que tenía encima, el cazador sintió el placer de la vanidad satisfecha.
  • El tocador y la alcoba de Ana estaban encima del cuarto que escogió Frígilis.
  • Como para renovarlo, entreoyó detrás de sí rumor de pisadas cautelosas, y al volverse vio a Sabel, que le presentaba con una mano platillo y jícara, con la otra, en plato de peltre, un púlpito de agua fresca y una servilleta gorda muy doblada encima.
  • Por el suelo, en las dos sillas de baqueta, encima de la mesa, en el alféizar mismo de la enrejada ventana, había más papeles, más legajos, amarillentos, vetustos, carcomidos, arrugados y rotos.
  • Además, revolvía la cómoda de Julián, deshacía la cama brincando encima, y un día llegó al extremo de prender fuego a las botas de su profesor, llenándolas de fósforos encendidos.
  • Por encima dos limpios manteles de lamanisco sostenían grandes jarros rebosando tinto añejo.
  • Un zapatero que se hace millonario metiendo y sacando la lesna, se sube encima de cualquier señor, de los que lo somos de padres a hijos.
  • Hoy no se caza, que se nos viene la lluvia encima y tenemos que apretar el paso.
  • Su eterno adversario Trampeta, amigo de los unionistas, se le montaría encima por los siglos de los siglos, amén.
  • Apostaría yo cien pesos, antes de llegar, a que usted no había encontrado modo de sacudírsela de encima.
  • Vivía también en el Pazo el padre, paralítico y encamado, pero a éste nadie le echaba la vista encima.
  • Desembarazó la cómoda de los cachivaches que la obstruían y puso encima, de pie, las estampas.
  • Rugía con creciente ira el viento, y la tronada se había situado sobre los Pazos, oyéndose su estruendo lo mismo que si corriese por el tejado un escuadrón de caballos a galope o si un gigante se entretuviese en arrastrar un peñasco y llevarlo a tumbos por encima de las tejas.
  • , y de repente, ¡pan!, me pasa una cosa del otro mundo por encima de la cabeza, y me caigo del vallado abajo.
  • , sus garras se hincan en las carnes del rapaz, su cuerpo descomunal le cae encima lo mismo que una roca inmensa.
  • Un soplo helado, un olor peculiar de moho y podredumbre, un verdadero ambiente sepulcral se alzaba del suelo lleno de altibajos, rehenchido de difuntos amontonados unos encima de otros.
  • Remedios es una moza fina, rubia, limpia, compuestita, callada, que pasa y repasa suavemente la mano por encima de las viandas, oxeando las moscas, cuando las pone sobre la mesa.
  • Y encima de éstos, sobre la testa, otros dos diminutos.
  • Encima del cantarero se yerguen cuatro cántaros, y encima de cada cántaro, acomodadas en su ancha boca, cuatro alcarrazas que rezuman en brilladoras gotas.
  • Y parece que todo el mundo se viene encima cuando hay que ponerse en contacto con la multitud y salir a evacuar un negocio en que es preciso hablar, insistir, volver, porfiar.
  • Y su boca se contrae en un gesto picaresco y tímido, apocado y audaz, un gesto como el de los niños cuando persiguen una mariposa y van a echarle la mano encima.
  • Les he dado la belleza, el amor y la audacia, y por encima de todo, como don supremo, he puesto en sus cerebros la inteligencia.
  • Don Juan traía una cesta enorme, que ha puesto encima de la mesa.
  • Lo más delicado va encima.
  • Se han echado encima hambres, crueles carestías, guerras, y doña Teresa ha tenido materia en que ejercitar su virtud.
  • Al otro se destaca, recia, la iglesia de sillares rojizos, con su fornida y cuadrilátera torre achatada, y enfrente, en la ringla de casas de dos pisos, corta la blanca fachada, de punta a punta, todo a lo largo, un balcón de madera negruzca, sostenido por gruesas ménsulas talladas, y encima, en el piso segundo, se destaca, salediza, una vetusta galería.
  • Nací con esa gravedad encima, dicen.
  • El alma le revoloteaba dentro de él, como un pájaro en una jaula que se desvencija, a la que deja con el dolor de quien le desollaran, pero ansiando volar por encima de las nubes.