¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras Por, esto y aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 3 palabras.
Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.
- Esto sí que no lo sé.
- El origen de esto habrá que buscarlo quizá en ternuras domésticas o en hábitos de servidumbre que trascienden sin saber cómo a la vida social.
- En esto, como en todo lo malo, hemos progresado de tal modo, que las barrabasadas de aquel niño bonito hace quince años, nos parecerían hoy timideces y aun actos de ejemplaridad relativa.
- Bien se sabía ella que allá hilaban muy fino en esto de explotar las debilidades humanas, y que Madrid era, comparado en esta materia con París de Francia, un lugar de abstinencia y mortificación.
- Primero se le ocurrió encargar muchas misas al cura de San Ginés, y no pareciéndole esto bastante, discurrió mandar poner de Manifiesto la Divina Majestad todo el tiempo que el niño estuviese en París.
- Y no creas, no creas que por esto son peores.
- Nuestros padres nos dieron esto amasado y cocido.
- Con esto tenía lo bastante para no aburrirse.
- Mucho de esto ha desaparecido en las renovaciones de estos últimos veinte años.
- Esto era verdad, porque despedían ese tufillo de los embalajes asiáticos, mezcla de sándalo y de resinas exóticas que nos trae a la mente los misterios budistas.
- Pero ni aun esto.
- Pero lo que tenía en más estima, y por esto no lo sacaba sino en ciertos días, era su colección de etiquetas, pedacitos de papel verde, recortados de los paquetes inservibles, y que tenían el famoso escudo inglés, con la jarretiera, el leopardo y el unicornio.
- Hemos oído contar a la propia Barbarita que para ella no había dicha mayor que pedir para la Cruz de Mayo, y que los caballeros de entonces eran en esto mucho más galantes que los de ahora, pues no desairaban a ninguna niña bien vestidita que se les colgara de los faldones.
- Además de esto, las casas importadoras de Cádiz, Cuesta y Rubio, anunciaban dos remesas considerables que estaban ya en camino.
- En esto apareció en el extremo Oriente un nuevo artista, un genio que acabó de perturbar a Don Bonifacio.
- ¡Barástolis!, ¡esto es la gloria divina decía.
- Y no empleó para esto circunloquios ni diplomacias de palabra, sino que se fue al asunto con estilo llano y decidido.
- Todo esto era muy bonito para dicho en la tertulia de una tienda.
- Esto no era una falta de lógica, sino la consagración práctica de la idea madre de aquellos tiempos, el progreso.
- Esto no pasó a la historia hasta la época reciente del traspaso a los Chicos.
- Mas para esto ha sido preciso que viniera la gran vigorización del comercio después del 68 y la robustez de los capitales de nuestros días.
- Gumersindo, siempre que de esto se le hablaba, echábalo a broma, confiando en la buena mano que tenía su mujer para todo.
- Cuando hablaba de esto con su cuñada Barbarita, lamentábase de parir hembras como de una responsabilidad.
- No están los tiempos para hilar muy delgado en esto de los maridos.
- Era esto un servicio suplementario que el comercio prestaba a la sociedad en tiempos en que no existían casinos, pues aunque había sociedades secretas y clubs y cafés más o menos patrióticos, la gran mayoría de los ciudadanos pacíficos no iba a ellos, prefiriendo charlar en las tiendas.
- El gas fue muy posterior a esto.
- Había visto a O Donnell y Espartero abrazándose, a Espartero solo saludando al pueblo, a O Donnell solo, todo esto en un balcón, y por fin, en un balcón había visto también en fecha cercana a otro personaje diciendo a gritos que se habían acabado los Reyes.
- Por esto sintió mucho Arnaiz que Estupiñá dejara la casa en 1837, cuando se le antojó establecerse con los dineros de una pequeña herencia.
- Dándose a pensar en esto, vino a descubrir que en medio de su gran pobreza conservaba un capital que seguramente le envidiarían muchos.
- Barbarita le mandó en seguida su médico, y no satisfecha con esto, ordenó a Juanito que fuese a visitarle, lo que el Delfín hizo de muy buen grado.
- Pensando esto, advirtió que la muchacha sacaba del mantón una mano con mitón encarnado y que se la llevaba a la boca.
- Cuánto se regocijaba la señora con esto, no hay para qué decirlo.
- Esto va bien.
- Hablando de esto con su marido, Don Baldomero, en quien lo progresista no quitaba lo autoritario (emblema de los tiempos), propuso un plan defensivo que mereció la aprobación de ella.
- Mas esto significaba sin duda la necesidad que todos sentimos de no aparecer sin voluntad propia en los casos graves.
- Todo esto era comedia, y querer echárselas de hombre reflexivo.
- Barbarita, que la había criado, conocía bien sus notables prendas morales, los tesoros de su corazón amante, que pagaba siempre con creces el cariño que se le tenía, y por todo esto se enorgullecía de su elección.
- No se había atrevido nunca a hablar de esto a su cuñada, por temor de parecer excesivamente ambiciosa y atrevida.
- Y a más de esto, todo cuanto Jacinta decía, aunque fuera la cosa más seria del mundo, le hacía a Juanito una gracia extraordinaria.
- Jacinta creía esto.
- Esto fue dicho en el tren, que corría y silbaba por las angosturas de Pancorvo.
- Esto sería todo lo razonable y discreto que se quiera suponer.
- Esto es tan solitario, hija mía dijo el marido, quitándose el sombrero y riendo, que puedes armarme el gran escándalo sin que se entere nadie.
- Ya ves, esto es sabrosísimo.
- él es quien cuenta esto a maravilla y remeda los jaleos que allí se armaban.
- Que si tú eres esto, si eres lo otro.
- No hay nada que más me cargue que esto.
- Yo no quería hablar de esto para no desanimarte.
- Si esto parece un biombo.
- Esto quiere decir gitano, vida mía.
- Esto que te digo es la pura verdad.
- Esto no es delirio, es arrepentimiento añadió Santa Cruz, quien, al moverse, por poco se cae, y tuvo que apoyar las manos en el suelo.
- Esto último lo dijo enteramente descompuesto.
- Porque esto era lo que importaba.
- Para esto ponía en funciones toda la maquinaria más brillante que sólida de su raciocinio, aprendido en el comercio de las liviandades humanas y en someras lecturas.
- Esto no lo dice el Decálogo.
- En esto aventaja nuestro país a otros, donde están pendientes de sentencia los graves pleitos históricos de la igualdad.
- En esto reina cierta oscuridad, que no se disipará mientras no venga uno de estos averiguadores fanáticos que son capaces de contarle a Noé los pelos que tenía en la cabeza y el número de eses que hizo cuando cogió la primera pítima de que la historia tiene noticia.
- De aquellos mil duros que la señora cogía cada mes, daba al Delfín dos o tres mil reales, que con esto y lo que del papá recibía estaba como en la gloria.
- La nuera tenía el delicado talento de respetar esto, y cuando veía que alguna disposición suya era derogada por la autócrata, mostrábase conforme.
- De tanto pensar en esto, parecía en ocasiones monomaniaca, y tenía que apelar a su buen juicio para no dar a conocer el desatino de su espíritu, que casi casi iba tocando en la ridiculez.
- ¡Ah!, si fueras madre de verdad no harías esto.
- Pero no se salía nunca del límite que le marcaban sus medios de fortuna, y en esto precisamente estaba su magistral arte de marchante rica.
- Dicho esto, Barbarita seguía rezando y Plácido se ponía a echar pestes mentalmente contra el Sordo, un tablajero a quien él.
- Para esto siempre hay gana.
- Aquella trabajaba con ardiente energía, y en esto se le fue la mitad de su legítima.
- Esto me da tantos ánimos que me atrevo con todo.
- Veremos si al fin me salgo con la mía, que es un grano de anís, nada menos que levantarles un edificio de nueva planta, un verdadero palacio con la holgura y la distribución convenientes, todo muy propio, con departamento de esto, departamento de lo otro, de modo que me quepan allí doscientos o trescientos huérfanos, y puedan vivir bien y educarse y ser buenos cristianos.
- Esto lo veía yo venir.
- Pero esto no ha llegado a comprobarse.
- Esto quien lo hace bien es Guillermina, que le saca a Manolo Moreno las pesetas del bolsillo del chaleco sin que él lo sienta.
- Esto mismo hicieron Jacinta y su marido.
- Porque no tenía duda de que Juan andaba algo distraído, y esto no lo podían notar sus padres por la sencilla razón de que no le veían nunca tan cerca como su mujer.
- Pensando en esto, pasó Jacinta parte de aquella noche, atando cabos, como ella decía, para ver si de los hechos aislados lograba sacar alguna afirmación.
- Jacinta se reía con esto.
- Por respeto a sí misma, nunca había hablado de esto a nadie, ni al mismo Delfín.
- Ayudaba a esto el tiernísimo amor que Jacinta le tenía, pues allí sí que no había farsa, ni vil interés ni estudio.
- Esto es una pillería, esto es una vergüenza.
- De tanto cavilar en esto, su mente padecía alucinaciones y desvaríos.
- Pensando en esto, hizo una cortesía de respeto al gran Wagner, inclinando suavemente la graciosa cabeza sobre el pecho.
- Bueno, bueno va esto.
- Esto es el diluvio.
- En esto entró Blas, el criado de Juan con la mesita, ya puesta, en que había de almorzar el enfermo.
- Después de una larga pausa, durante la cual Jacinta se pegó a su marido como para defenderle de una agresión, el infeliz dijo esto, empezando muy bajito como si secreteara, y elevando gradualmente la voz hasta terminar de una manera estentórea.
- Pronunció esto con oprimido acento, como quien va a romper en llanto.
- A mí no me divierte esto opinó Jacinta.
- ¿De qué provendrá esto, Dios mío?
- Esto le pareció a la Delfina tan discreto, que creyó tener delante al primer filósofo del mundo.
- ¿No sería esto una nueva extravagancia de aquel cerebro novelador?
- Yo no puedo aguantar esto.
- Como Dios es mi padre, yo he de saber lo que hay de verdad en esto, y si.
- No contento con esto, quería divertirse a costa de él, y recordando un pasaje de la vida de Estupiñá que le habían contado, decíale.
- Al oír esto, el bondadoso y parlanchín anciano se desconcertaba.
- A lo mejor, saltaba Juan con esto.
- ¿Pues qué te creías tú, que esto era el Teatro Real o la casa de Fernán Núñez?
- Pero en esto engañaba aquel rostro como otros muchos que hacen creer lo que no es.
- A todo esto asintió Ido del Sagrario, y siguió contemplando a su amigo, el cual parecía un grande hombre aburrido, carácter agriado por la continuidad de las luchas humanas.
- Ido tardó mucho tiempo en apoyar esto, por ser quien era.
- No ocultaba su dolor por esto, y aquel día se lo expresó a su tocayo con sentida ingenuidad.
- Es una gaita esto de no saber escribir.
- Pero en aquella sazón, todo esto era futuro y sólo se presentaba a la mente embrutecida de Platón como presentimiento indeciso de glorias y bienandanza.
- Terrible cosa es hablar de esto, querido tocayo, y que esta deshonrada boca pregone mi propia ignominia.
- Esto me aburre.
- Rafaela cuenta que al oír esto, se desconcertó un tanto Platón.
- Guillermina se encargaría de esto.
- ¡los pasos que tuvo que dar para esto! Pero al fin se salió con la suya, y además quería que del transporte se encargara la misma empresa, que bastante dinero ganaba, y bien podía dar a los huérfanos desvalidos unos cuantos viajes de camiones.
- En esto llegó la tía y madre adoptiva de Adoración.
- Y esto no es compra, sino socorro.
- ¡Y él no se había sacado nada! Sobre esto habló Barbarita a su marido con toda la gravedad discreta que el caso requería.
- Lo que se rió con esto no hay para qué decirlo.
- A ver, que me expliquen esto.
- Todo esto me parece irregular.
- Y la verdad fue que con esto se sosegó un tanto, porque le gustaban los mimos, y que se molestaran por él, y que le dieran tertulia cuando estaba desvelado.
- Tiempo hay de que hablemos de esto le dijo.
- Esto y los tambores, y los gritos de la vieja que vendía higos, y el clamor de toda aquella vecindad alborotada, y la risa de los chicos, y el ladrar de los perros pusiéronle a Jacinta la cabeza como una grillera.
- En esto entró el amo de la casa, y tomando las monedas, las miró sonriendo.
- Esto sí que era marranada.
- A Baldomero le ha sabido esto muy mal.
- O mucho me engaño, o esto salió de la cabeza de un novelista que se alimenta con judías.
- Esto quiere decir que no vive.
- A ver, ¿fue esto lo que me dijiste?
- Esto que te voy a decir es el último párrafo de una historia que te he referido por entregas.
- Esto me lo contaste en Sevilla.
- Si yo te hubiera contado esto, ¿no habrían sobrevenido mil disgustos, celos y cuestiones?
- Lo mismo fue oír esto el Delfín, que partirse de risa.
- Y si después de esto sigues encontrando parecido, es que hay brujería en ello.
- Pero esto, hija de mi alma, no se puede ir a buscar a las tiendas, ni lo debe traer Estupiñá debajo de la capa, como las cajas de cigarros.
- Aquí hemos hablado mucho de esto, y la verdad, él podría ser auténtico.
- Jacinta oyó y vio esto con melancolía.
- Cuando le hablo de esto a Baldomero, se ríe de mí.
- Y le compré esto.
- ¡Ay!, no sé qué tiene esto.
- Después tuvo esto por un disparate y se fijó en una amiga suya, casada con Moreno Vallejo, tendero de novedades de muy reducido capital.
- Jacinta ponía mucha atención a esto.
- Pero ¡ah!, las mujeres aprenden esto muy pronto.
- Me parece dijo con socarronería que esto se lo lleva Pateta.
- Eran las más maduras, y quizás por esto las más sabrosas.
- Esto era lo que había que averiguar.
- Si esto no es más que curiosidad, pura curiosidad.
- No, no, no dijo esto, porque si las hubiera llevado, no las habría visto.
- ¿Te explicas esto?
- De resultas de esto, Juan Pablo apareció un día en el café con cierta animación, mucho desenfado en sus juicios políticos, dándolas de profeta y expresando más altaneramente que nunca su desprecio de la situación dominante.
- Esto pasaba a fines de 1872.
- Tenía el hueso de la nariz hundido y chafado, como si fuera de sustancia blanda y hubiese recibido un golpe, resultando de esto no sólo fealdad sino obstrucciones de respiración nasal, que eran sin duda la causa de que tuviera siempre la boca abierta.
- De esto le sobrevino alguna presunción, y gracias a ella su figura no parecía tan mala como era realmente.
- Por esto le gustaba más, cuando el tiempo no era muy frío, vagar por las calles, embozadito en su pañosa, viendo escaparates y la gente que iba y venía, parándose en los corros en que cantaba un ciego, y mirando por las ventanas de los cafés.
- Tenía Maximiliano momentos en que se llegaba a convencer de que era otro, esto siempre de noche y en la soledad vagabunda de sus paseos.
- Pero se informaba de la salud de Feliciana, como si fuera una señora, y Olmedo también tomaba esto en serio, diciendo.
- Esto lo dijo con aplomo filosófico, el sombrero inclinado sobre la sien derecha como distintivo de sus ideas acerca de la depravación humana.
- Esto y contar porquerías es tu fuerte.
- Esto lastimó el amor propio de Olmedo más que si su amigo le hubiera llenado de insultos, porque todo lo llevaba con paciencia menos que se le rebajase un pelo de la graduación de perdis que se había dado.
- Esto se llama formalidad.
- Fuera de esto, nada.
- El motivo de haber dicho esto la chiquilla con relativo juicio y serenidad, fue que se oyeron los pasos de doña Lupe, y su voz temerosa.
- Esto contrariaba a Maximiliano, porque le tasaba el tiempo.
- ¡Qué tonto soy! Si esto es mío, ¿por qué no he de disponer de ello cuando me dé la gana?
- Con esto se tranquilizó el joven comprendiendo que las miradas no eran más que la inspección médica de todos los días.
- Esto dijo mostrándole un grupito de monedas de oro, es para que desempeñes la ropa que te sea más necesaria.
- ¿Se equivocaría en esto?
- Esto le sonaba a cosa de viento.
- Si no es verdad esto, que no llegue a la noche con salud.
- ¿Por cuánto haría esto él, Maximiliano Rubín?
- Pero no, esto no hubiera sido muy conforme con la dignidad.
- Fortunata, al oír esto, fijaba sus ojos en el suelo, repitiendo como una máquina aquello de que lo mejor era el desprecio.
- Fíjate bien en esto.
- Esto pasaba en Lérida.
- Iii Una de las cosas a que Maximiliano daba más importancia para poner en ejecución su plan redentorista era que Fortunata le amara, porque sin esto la sublime obra iba a tener sus dificultades.
- Otras veces, más sincera y reflexiva, respondía que el cariño no depende de la voluntad ni menos de la razón, y por esto acontece que una mujer, que no tiene pelo de tonta, se enamorisca de cualquier pelagatos, y da calabazas a las personas decentes.
- La sorpresa y confusión que a doña Lupe causaba esto no hay para qué decirlas, y no se satisfacía con las explicaciones que su sobrinito daba.
- Esto lo agradecía tanto el enfermo que se le aumentaba el amor, si fuera capaz de aumento lo que ya era tan grande.
- Esto es claro como el agua.
- Si no fuera porque el espectro de la hucha se le solía aparecer de vez en cuando anunciándole el acabamiento del dinero extraído de ella, ¡cuán feliz habría sido el pobre chico! A pesar de esto, la dicha le embargaba.
- Pues esto.
- ¿Y a ti, te había ocurrido esto?
- La opresión del epigastrio se le hizo más ligera, y se acabó de tranquilizar al oír esto.
- Le mandaban esto y se salía con lo otro.
- ¿Y qué hay de malo en esto?
- El inconveniente de esto consistía en que Papitos tenía mucha más fuerza que él.
- La única razón que me dan es que si ha sido o no ha sido esto o lo otro.
- Y para que lo sepa usted de una vez, yo no cedo ni puedo ceder, porque sigo en esto el impulso de mi conciencia, y contra la conciencia no valen pamplinas, ni ese cúmulo, ese cúmulo, sí señora, de.
- Esto pensaba por la mañana, después de lavarse y encender la lumbre, cuando cogía la cesta para ir a la compra.
- Esto será ingratitud, pero ¿qué le vamos a hacer?
- Al oír esto, por poco suelta la risa Fortunata.
- A pesar de esto quería que estuviese allí, y aun se enojó algo por lo mucho que prolongaba los ratos de cocina.
- Lo que sí te aseguro es que me alegro de esto por ti, exclusivamente por ti.
- Esto era un colmo, el colmo del buen fin, y en semejante acto había una mezcla horrenda de ignominia y de abnegación sublime, un no sé qué de osadía y al mismo tiempo de bajeza, que levantó al bueno de Rubín, a sus ojos, de aquel fondo de vulgaridad en que estaba.
- En esto pasas el tiempo.
- Esto llevó bruscamente las ideas de doña Lupe a la verdadera causa de su ira.
- Quédese esto para mañana.
- Maximiliano, al oír esto, estaba profundamente embebecido, mirando el retrato de Rufinita Torquemada.
- A cucharetazos es como se cura esto.
- ¡Que se esté una sacrificada toda la vida para esto!
- Vamos, yo tengo que ver esto para creerlo.
- En esto sí que se pintaba solo.
- Pues tía, esto hay ?
- Doña Lupe no se atrevió a retenerle, pues aunque su corazón se llenó de sentimientos de soberbia y autoridad, nada de esto pudo traducirse al exterior, porque en el momento de intentarlo, un freno inexplicable la contuvo.
- Pero esto era muy estudiado para que Maxi no viera el juego.
- Esto se lo decía ella a sí propia en sus soliloquios.
- A esto no llegó ni podía llegar la de Jáuregui, porque tenía ciertas delicadezas de índole y de educación que se sobreponían a sus enconos de usurera.
- Esto ¡ay!, lo temía más que nada.
- Ya sabía que el cansancio de los viajes consecutivos le producía el ataque, y que este se pasaba en la noche mas no por esto lo llevaba con paciencia.
- Siempre estaba a la cuarta pregunta, y como pudiera sacarle a su tía alguna cantidad por medio de combinaciones dignas del mejor hacendista, no dejaba de hacerlo, y a la viuda se le requemaba la sangre con esto.
- Esto no es más que debilidad decía poniendo una cara grave y a veces consternada, y no hay idea de los esfuerzos que he hecho por corregirla.
- Esto no podía ser, y por fin le entraba aquella desazón epiléptica, aquel maldito hormigueo por todo el cuerpo.
- Basta con esto.
- Pero no tuvo tiempo de pensar mucho en esto, porque de repente.
- Por esto se desilusionó algo al ver aquella figura tosca de cura de pueblo, aquellas barbas mal rapadas y la abundancia de vello negro que parecía cultivado para formar cosecha.
- Ver si es usted una persona juiciosa, y si como persona juiciosa comprende que esto del casorio es una botaratada.
- Al oír esto, Fortunata vaciló.
- Al pensar esto, Nicolás creía estar hablando con sus colegas.
- Le prevengo a usted que tengo mucha experiencia de esto.
- La prójima adivinaba más que entendía esto, que era contrario a sus sentimientos.
- El verdadero amor, fíjese usted en esto y estámpelo en su memoria, es el de alma por alma.
- Dijo esto con un tonillo de superioridad impertinente, lo mismo que dicen algunos médicos.
- Conseguido esto, amará usted al que ha de ser su marido, y lo amará con ilusión espiritual, no de los sentidos.
- He salvado a tanta gente que se creía dañada para siempre! Convénzase usted, en esto, como en otras cosas, todo es ponerse a ello, todo es empezar.
- Esto es quizás lo más difícil, pero hagámonos la cuenta de que la única hermosura verdad es la del alma, hija mía, porque de la del cuerpo dan cuenta los gusanos.
- Esto le pareció muy bien a la pecadora, y decía que sí con la cabeza.
- Cubriole su amiga la mitad del cuerpo con una manta, púsole almohadas para que recostase la cabeza, y a medida que esto hacía, le aplacaba la curiosidad contándole precipitadamente todo.
- ¡La religión! Tampoco ella había caído en esto.
- Acordose entonces de una cosa esencial, esto es, que en la nueva existencia, la hermosura física no valía un pito y que lo que importaba y tenía valor era la del alma.
- Calculo que esto es como cuando una teme llegar a la cosa más mala del mundo y dice una.
- Esto desilusionó un poco a Fortunata, que se quedó como lela, mirando a su amante, y deteniendo el tenedor a poca distancia de la boca.
- Con esto la curiosidad de doña Lupe se acaloraba más, y ya no podía tener sosiego hasta no meter su propia nariz en aquel guisado.
- Un día ya no pudo contenerse, y cogiendo descuidado a Maxi en su cuarto, le embocó esto de buenas a primeras.
- Esto para Papitos que está con cada ojo como los de un besugo.
- Mi general, no sé cómo usted aguanta esto, y él se alzaba de hombros, ¡poniéndome una cara.
- Sobre esto reflexionaba doña Lupe aquella tarde, cosiendo en la sillita, junto al balcón de la calle, sin más compañía que la del gato.
- Esto la favoreció en opinión de doña Lupe, porque el desenfado en el lenguaje habría sido señal de anarquía en la voluntad.
- A tal extremo hubo de llegar en esto, que Fortunata quedose en ayunas de muchas cosas que le oyó.
- La de Jáuregui lo hizo como persona corrida en esto.
- Mucho agradecía esto el joven, y juzgando por sí mismo, creía que la indulgencia de doña Lupe se derivaba de un afecto, cuando en rigor provenía de esa imperiosa necesidad que sienten los humanos de ejercitar y poner en funciones toda facultad grande que poseen.
- Por esto la viuda no cesaba de pensar en el gran partido que podía sacar de Fortunata, desbastándola y puliéndola hasta tallarla en señora, e imaginaba una victoria semejante a la que Maximiliano pretendía alcanzar en otro orden.
- Por esto cuando se corrió entre las familias amigas que el sietemesino se quería casar con una tarasca, no sabía la de los Pavos cómo arreglarse para quedar bien.
- Por debajo de esto ¿qué significaban los símbolos?
- En esto ha venido a parar el grandioso canto eclesiástico, por el abandono de los que mandan en estas cosas y la latitud con que se vienen permitiendo novedades en el severo culto católico.
- Esto lo expresó irreverentemente con medias palabras.
- El volcán que rugía en el pecho de la señora de Jáuregui no podía arrojar su lava sino sobre Papitos, que para esto justamente estaba.
- De esto tengo la culpa yo, grandísima bestia, por empeñarme en domar acémilas y en hacer de ellas personas.
- Iii A la mañana siguiente, Maximiliano encaminó sus pasos al convento, no por entrar, que esto era imposible, sino por ver aquellas paredes tras de las cuales respiraba la persona querida.
- Por esto, la monja que estaba de guardia pasaba revista a los dormitorios a diferentes horas de la noche, y como sorprendiese murmullos de secreteo, imponía severísimos castigos.
- Esto es un decir.
- Y como las dos trabajadoras no entendiesen bien lo que esto significaba, cogió ella misma un trapo y prácticamente les hizo ver con la mayor seriedad cuál era su sistema.
- La primera vez que esto pasó, las religiosas se alarmaron.
- Sor Marcela traía en la mano derecha una gran llave, y apuntando con ella al esternón de la delincuente, hizo un castañeteo de lengua y no dijo más que esto.
- Dicho esto, la coja le ponía suavemente la mano en la espalda, empujándola hacia adelante.
- El Señor no puede negar esto.
- Diciendo esto sacó un cortadillo y se preparó a escanciar corta porción del precioso licor, el cual era un coñac muy bueno que solía usar para combatir sus rebeldes dispepsias.
- Esto que te doy añadió la monja, es una reparación de los nervios y un puntal del ánimo desmayado.
- Yo sé que esto te entona y te da la alegría necesaria para cumplir bien con los deberes.
- Empezaban las omisiones, los olvidos, los descuidillos, y todo esto iba en aumento hasta que la repetición de las faltas anunciaba la proximidad de otro estallido.
- Iv Desde el corredor alto se veía parte del Campo de Guardias, el Depósito de aguas del Lozoya, el cementerio de San Martín y el caserío de Cuatro Caminos, y detrás de esto los tonos severos del paisaje de la Moncloa y el admirable horizonte que parece el mar, líneas ligeramente onduladas, en cuya aparente inquietud parece balancearse, como la vela de un barco, la torre de Aravaca o de Húmera.
- Pero fuera de esto, era un excelente chico, y muy simpático, pero mucho.
- Esto tenía más gracia.
- Esto tenía más gracia todavía.
- Si era así, no se daba cuenta de semejante fenómeno, y lo único que su rudeza sabía formular era esto.
- Pero doña Lupe opinaba que de nada valen estos si no van acompañados del ejercicio al aire libre y de la gimnasia, y esto era lo que ella quería aplicar, el mundo, la vida y al mismo tiempo principios.
- Ambas confesaban a menudo y hacían preguntas al capellán sobre dudas muy sutiles de la conciencia, pareciéndose en esto a los estudiantes aplicaditos que acorralan al profesor a la salida de clase para que les aclare un punto difícil.
- La fisonomía de Mauricia, su expresión de tristeza y gravedad, aquella palidez hermosa, aquel mirar profundo y acechador la fascinaban, y de esto procedía que la tuviese por autoridad en cuestiones de amores y en la definición de la moral rarísima que ambas profesaban.
- (diciendo esto mostraba a su amiga el puño fuertemente cerrado).
- Esto deseo, y después se pone a hacerlo y ¡tras!, lo que una quería que saliera pez sale rana.
- Ni esto.
- Pero cumplía sus deberes puntualmente, y esto bastaba.
- En esto hay que contar con la índole, con el esqueleto espiritual, con esa forma interna y perdurable de la persona, que suele sobreponerse a todas las transfiguraciones epidérmicas producidas por la enseñanza.
- Pero a ella se le figuraba que por bajo de esto quedaba libre el corazón para el amor mundano, que este entra por los ojos o por la simpatía, y no tiene nada que ver con que la persona querida se parezca o no se parezca a los santos.
- Después de pensar mucho en esto hizo examen de conciencia, y se preguntó qué había obtenido de la religión en aquella casa.
- Y no fue esto la única conquista, pues también prendió en ella la idea de la resignación y el convencimiento de que debemos tomar las cosas de la vida como vienen, recibir con alegría lo que se nos da, y no aspirar a la realización cumplida y total de nuestros deseos.
- Esto se lo decía aquella misma claridad esencial, aquella idea blanca que salía de la custodia.
- Viii Es cosa muy cargante para el historiador verse obligado a hacer mención de muchos pormenores y circunstancias enteramente pueriles, y que más bien han de excitar el desdén que la curiosidad del que lee, pues aunque luego resulte que estas nimiedades tienen su engranaje efectivo en la máquina de los acontecimientos, no por esto parecen dignas de que se las traiga a cuento en una relación verídica y grave.
- Oír esto Mauricia y dar un gran berrido y soltar otra catarata de lágrimas fue todo uno.
- Fortunata no pudo comprender el motivo de esto, y creyó que la oscuridad del velo le desfiguraba la realidad de la cara de su pareja.
- También le decía esto la forma, la idea blanca encerrada en la custodia.
- Diciendo esto, atrevíase a agasajar contra su pecho la sagrada forma.
- No quedaba más que lo esencial, la representación, el símbolo puro, y esto era lo que Mauricia apretaba furiosamente contra sí.
- Si esto parece.
- En esto llegó Fortunata trayendo una botella, que al punto le arrebató Sor Marcela.
- En esto, Don León Pintado había abierto con no poco trabajo la reja de la sacristía.
- Esto le llevó naturalmente a hablar de la herencia.
- Ya era propietario de inmuebles, y más valía esto que el dinero contante.
- En esto llamaron a la puerta.
- Esto sí que no me lo paso, no me lo paso.
- En esto Mauricia se inclinó bruscamente y recogió del suelo un objeto pequeño.
- Dijo esto último con tal intención, que Fortunata, cuya ansiedad crecía sin saber por qué, vio tras el sabes una cosa una confidencia de extraordinaria gravedad.
- En esto entró Papitos con pretexto de preguntar una cosa a la señorita, pero realmente con el único objeto de curiosear.
- Esto quiere decir que si no te casas, mereces que te azoten.
- Esto no es lo convenido.
- En el delirio de su febril insomnio, pensó que Don León la había engañado y que la Virgen se pasaba al enemigo, Pues para esto no se necesitaba tanto Padre Nuestro y tanta Ave María.
- Esto corría de cuenta de la viuda, y Fortunata se comprometió a hacer una paella.
- Hubo disputa sobre esto.
- A Don Basilio le parecía esto incompatible con las luces del siglo, y lo mismo creía doña Lupe.
- ¿qué es esto?
- Si esto sigue dijo, despertaré a mi marido.
- Como si esto hubiera sido expresado con la voz, con la voz respondió la señora.
- Largo y temeroso silencio siguió a esto.
- Todo esto se decía con un cuchicheo cauteloso, y lo mismo lo habrían dicho aunque no hubiera allí un enfermo cuyo sueño había que respetar.
- Esto no le disgustaba a Maxi, porque sentía cierto alborozo infantil de verse en aquel lecho tan grandón y rodar por él.
- Luego lo natural era que me dejara en paz, y así se me pasaría esto.
- Su casamiento, su marido, las Micaelas, todo esto se había alejado y puéstose a millones de leguas, en punto donde ni aun el pensamiento lo podía seguir.
- Al oír esto, vio Fortunata levantarse en su espíritu la imagen ideal, o más bien, el espectro de su perversidad.
- Esto de alquilar la casa próxima a la tuya dijo Santa Cruz, es una calaverada que no puede disculparse sino por la demencia en que yo estaba, niña mía, y por mi furor de verte y hablarte.
- ¿Y si tu marido descubriera esto y me quisiera matar?
- Quedose Fortunata, al oír esto, risueña y pensativa.
- Pues esto.
- Pero esto es una gran idea.
- ¡Haber comprado aquellos ojos con su mano, su honra y su nombre para que se empleasen en mirar a una silla antes que en mirarle a él! Esto era tremendo, pero tremendo, y cierto día agitó su alma un furor insano.
- Lo malo era que desde que ingresara en la botica, seríale preciso ausentarse de su casa días enteros, y esto le ponía en ascuas.
- Esto redobló sus tristezas.
- La segunda vez que habló de esto a su mujer, no la encontró tan bien dispuesta.
- Explícame esto.
- Esto, sí.
- ¿que es preciso que me expliques esto?
- ¡Esto es para volverse loca!
- Esto es vergonzoso.
- ¿Pero esto podría ser?
- Pero ya que no lo podía remediar, ¡ojalá que las heridas de Maxi fuesen de poca importancia! Después de esto, su más vivo deseo era coger la puerta y huir para siempre de la casa aquella.
- Esto lo decía en la sala, al ver entrar a Nicolás, cuyos ojos tenían aún señales evidentes de lo bien que había dormido.
- ¡No haber visto esto, Señor, no haberlo visto! Estaba tan furioso el cura por lo mal que le había salido aquella compostura, y su amor propio de arreglador padecía tanto, que no pudo menos de desahogar su despecho con estas coléricas razones.
- Si usted se nos arrepintiera de verdad, pero de verdad, con contrición ardiente, todavía esto podría arreglarse.
- Esto se acabó.
- Esto lo dijo en la puerta y luego se retiró sin añadir una palabra más.
- Esto sin ofender a nadie.
- Equivalía esto a mudar de vivienda, y como todos los cafés de Madrid se parecen, lo mismo que se parecen las casas, Juan Pablo llevaba en sí propio su domesticidad, y a los dos días de frecuentar un café, ya se encontraba en él como en familia.
- Esto era elemental.
- Esto de que todo el mundo sea amigo particular de todo el mundo es síntoma de que las ideas van siendo tan sólo un pretexto para conquistar o defender el pan.
- En esto consiste que no hay aspiración, por extraviada que sea, que no se tenga por probable.
- En esto consiste la inseguridad, única cosa que es constante entre nosotros, la ayuda masónica que se prestan todos los partidos desde el clerical al anarquista, lo mismo dándose una credencial vergonzante en tiempo de paces, que otorgándose perdones e indultos en las guerras y revoluciones.
- Hablando de esto, Feijoo y Rubín achacaban la relajación de los caracteres a los desengaños.
- El creer que todo esto es una comedia y que sólo se trata de saber a quién le toca mamar y a quién no.
- Los que ejercen autoridad en los círculos o tertulias de café suelen sentarse en el diván, esto es, de espaldas a la pared, como si presidieran o constituyesen tribunal.
- Como todo esto que cuento se refiere al año 74, natural es que en el café se hablara principalmente de la guerra civil.
- Yo lo único que me permito decir es que esto está muy malo.
- Lo que yo sé afirmó con acento patético, ofreciendo el palillo a la admiración de sus amigos, lo que yo sé es que esto está muy malo.
- Dicho esto, la Caña se quedó muy serio, saboreando el efecto que debían causar sus palabras.
- Esto de lavarse las manos lo repetía mucho la Caña.
- El móvil de esto no era simplemente el amor al saber, sino un maligno deseo de tener argumentos con qué apabullar a los curas de la mesa próxima, que sólo por ser curas, aunque sueltos, le eran antipáticos, pues odiaba a la clase entera desde aquella trastada que los sotanas le hicieron en el Norte.
- Esto no lo creen ya más que los adoquines.
- Esto se dijo Pedernero, cuyo amor propio de teólogo contrabandista se picó extraordinariamente.
- Replicó a esto Montes que no había que mirar el caso bajo el prisma exclusivo del azúcar y que el género que más importaba era el café.
- Entendía Juan Pablo que esto de ir corriéndola de mundo en mundo después que uno se muere es muy aceptable.
- Esto es para bobos.
- Por esto, así como por sus muchas relaciones, los diferentes tratos en que andaba y los anticipos que hacía a las placeras, ejercía cierto caciquismo en la plazuela.
- A pesar de esto, en ciertos pasajes muy naturalistas en que imitaba una tempestad o las campanadas de incendios que da cada parroquia, le aplaudía mucho el público, y a última hora le pedían siempre habaneras.
- La verdad es que todo esto, doña Nieves y las placeras sus amigas, las mujeres de equívoca decencia que iban allí acompañadas de madres postizas, el mozo y sus familiaridades, el pianista y sus habaneras, aburrían a Juan Pablo soberanamente.
- Por esto, al oír hablar de Naturaleza y de pecado, creyó que se referían a aquellas partes que debe cubrir el recato, y dijo escandalizada.
- ¡Esto es horrible!
- Después de hecha, encontró mal que la hicieran los militares, y en esto fundó sus críticas del suceso consumado.
- Lo que a mí no me gusta es que esto se haga por otra vía que la de la Ley.
- En esto, sintió que Juan la abrazaba por la cintura.
- Todo aquel llanto era el disimulo de tantísimos días, sospechar callando, sentirse herida y no poder decir ni siquera ¡ay! Esto es horrible, esto es espantoso.
- También esto concordaba con un pensamiento de Don Baldomero, que decía.
- Diciendo esto, volvió hacia ella, sentándose en el lecho y haciéndole mil ternezas.
- ¡Ah!, esto está perdido murmuró Jacinta en los respiros que las caricias de su marido le dejaban, ahogándola.
- Dices que tú sospechabas esto que ha pasado, mejor, que lo adivinabas.
- ¿me negarás esto?
- En esto me encuentra y me pide amparo.
- ¡ah!, esto es muy difícil.
- Pero en esto mismo hay distintos grados de ignominia.
- No mires esto con ojos de mujer.
- Jacinta hubo de pensar esto mismo, y no tardó en manifestárselo.
- Es verdad le dijo, y esto aumentaba mis remordimientos.
- Lo último que Juan dijo fue esto.
- Pero no siendo posible esto, se consolaba vistiéndola como una señorita, pagándole el colegio y pasando un ratito con ella.
- Por esto añadió la otra, yo quería hablar a la señorita para ver si doña Guillermina tenía proporción de meterla en cualquier parte donde la sujetaran.
- Era ahijado de Don Baldomero I, y por esto seguía llamando padrino a Don Baldomero II.
- Esto lo dije por cortesía.
- En esto entró Juan, y él y su pariente se dieron los abrazos de ordenanza.
- Sobre esto se habló mucho, y el forastero sacó a relucir otras cosas.
- Pero esto es un dicho, ¿sabes?
- Hízolo así con éxito superior a sus esperanzas, pero su conquista le imponía la obligación de sostener indefinidamente a la víctima, y esto, pasado cierto tiempo, se iba haciendo aburrido, soso y caro.
- Al salir de su casa aquella tarde, iba pensando en esto.
- Aunque me muera de pena, esto se tiene que acabar.
- ¿No has pensado tú alguna vez en esto?
- Yo quisiera que tú te penetraras bien de esto.
- Ver esto y pararse en firme, con cierta frialdad en el alma, sintiendo el choque interior de toda velocidad bruscamente enfrenada, fue todo uno.
- Esto de cogerla por el moño no se determinó bien en su voluntad.
- Detúvose ella ante el que esto dijo.
- Ayer me mandó esto.
- ¿Creerá usted que no me he divertido ni esto?
- Ii Pues lo que es hoy sí que no me quedo con esto dentro del cuerpo pensó mi hombre al otro día, entrando en la sala, hecho un sol de limpio y despidiendo, como todas las mañanas al salir de su casa, un fuerte olor a colonia.
- Con esto no me acuerdo de otras cosas.
- Mecánica, mucha mecánica, y mientras tanto, piense bien en esto, y mañana o pasado mañana.
- Pondré singular cuidado en que ignore esto Juan Pablo Rubín, que fue quien me presentó a ti, en la calle, ¿te acuerdas?
- Pero ya que no fuese honrada, al menos pareciéralo, y esto iba ganando, que no era floja ganancia.
- Al oír esto, Feijoo se mostraba benévolamente incrédulo y decía.
- Pero como esto es dificilillo, hay que tener formalidad y no dar nunca malos ejemplos.
- Fíjate bien en esto.
- Hablando de esto, se animaba llegando hasta la elocuencia.
- En esto soy muy severo.
- Todo esto le pareció a Fortunata muy peregrino cuando lo oyó por primera vez.
- En esto era la de no acabar, y de la cuenta total salían a siete aventuras por año, con la particularidad de que eran en las cinco partes del mundo, porque Feijoo, que también había estado en Filipinas, tuvo algo que ver con chinas, javanesas y hasta con joloanas.
- ¡Qué bajón tan grande, compañero se decía, pero qué bajón! Y esto va a escape.
- Esto le ocasionó grandes tristezas que al principio trataba de disimular delante de su querida.
- Yo he sido en esto poco práctico, siéndolo tanto en otras cosas.
- Esto va por la posta.
- Algo de esto pasa, chulita, y una cosa es hablar desde la altura de una salud perfecta y otra al borde del hoyo.
- Pero en esto del matrimonio te aseguro que no han variado mis ideas.
- Sigo creyendo que el casarse es estúpido, y me iré para el otro barrio sin apearme de esto.
- A poco de esto se puso ella a cenar.
- Después de esto y mientras Fortunata se comía una cantidad inapreciable de pasas y almendras, cogiéndolas del plato una a una y llevándoselas a la boca sin mirarlas, el bondadoso anciano siguió sus habladurías con cierto desconcierto, y como desvariando.
- ¡Si esto es claro como el agua! Por eso me río yo de ciertas leyes y de todo el código penal social del amor, que es un fárrago de tonterías inventadas por los feos, los mamarrachos y los sabios estúpidos que jamás han obtenido de una hembra el más ligero favorcito.
- Sobre todo, esto es lo principal.
- Si dura mucho esto, ¿llegaré a cansarme y a no poder sufrir esta sosería?
- Esmerose ella en esto, y cuando el buen señor tomaba con gana su merienda, le dijo entre otras cosas que, si seguía mejor, al día siguiente hablaría con Juan Pablo, planteándole la cuestión resueltamente.
- Si sacas partido de esto, serás feliz.
- Esto del horizonte avivó en la mente de la joven aquel naciente anhelo de lo desconocido, del querer fuerte sin saber cómo ni a quién.
- Mas no por esto desistió de llevar adelante un plan que había llegado a ser casi una manía, absorbiendo todos sus pensamientos.
- No estaba contento ni mucho menos con esto del orgulloso Rubín, y se quejaba de que una amistad sagrada le hubiera puesto en el compromiso de aceptar el turrón alfonsino.
- Pero esto era insigne torpeza, porque si después de encarecer lo tronada y hambrienta que estaba Fortunata, ¡la veían tan hermosa.
- Al oír esto, la diplomacia de Feijoo se alarmó, creyendo llegada la ocasión de sacar, si no todo el Cristo, la cabeza de él.
- Fortunata dudaba que esto fuera así.
- En fin, chica, que esto marcha.
- Tan hueca se puso al oírme decir esto, que aún creo que le nacía un pecho nuevo.
- Oye lo que tienes que hacer cuando esto se realice.
- En esto sonó el piano, que se alzaba sobre una tarima en medio del café, con la tapa triangular levantada para que hiciera más ruido.
- Por mi parte añadió Don Evaristo, haré todo lo que pueda para que esto cuaje.
- Por una casualidad intervengo yo en esto.
- Y sepa que intervengo en esto por pura humanidad, porque se me ha ocurrido no morirme sin dejar tras de mí una buena acción, ya que en la cuenta de mi vida tengo tantas malas o insignificantes.
- Dijo esto último sonriendo con tal hombría de bien, que Maximiliano se llenó de confusiones.
- Entraremos pronto en vida nueva, y de esto no quedará sino un recuerdo en mí y otro en ti.
- Me parece que esto se arregla.
- Supongamos esto.
- Vaya que esto es temerario, y se necesita de toda mi entereza para aconsejarte.
- Esto es muy delicado, tan delicado como una pistola montada al pelo, con la cual no se puede jugar.
- Pon en esto tus cinco sentidos.
- Lo segundo es que tengas mucho cuidado en elegir, esto es esencialísimo.
- Dicho esto, el anciano se levantó, y tomando capa y sombrero, se dispuso a marcharse.
- Esto es lo práctico, es lo único posible.
- Doña Paca advirtió en él, juntamente con los síntomas de agravación, cierta alegría febril, lo que juzgó de malísimo agüero, pues si su amo se volvía niño o demente cuando tan malito estaba, señal era esto de la proximidad del fin.
- Mas a pesar de esto, el doctor puso muy mala cara, pronosticando que la debilidad cerebral y nerviosa acabaría pronto con el enfermo.
- Creyeron los más que Don Evaristo se alborotaría con esto, pues siempre hizo alarde de libre pensador.
- No olvidó por esto Don Evaristo a sus parientes, que eran dos sobrinas, residentes la una en Astorga, la otra en Ponferrada.
- Fue a verle una tarde Villalonga, y lo primero que le dijo Feijoo, mientras se dejaba abrazar por él, fue esto.
- Era esto como si se diera cuerda, acumulando en sí la fuerza inteligente que necesitaba.
- Esto fue poco antes de la guerra de África, bien me acuerdo.
- Pero esto no hace al caso, y vamos a lo otro.
- Fuera de esto, hombre de veracidad, con una palabra como los Evangelios, y cosa que él decía poniéndose formal era como si la escribieran notarios.
- Sobre esto quiero echar tierra, porque me volvería loca.
- Dios mío, o dame una luz clara sobre esto, o quítame esta grillera de mi cabeza.
- Dice que la perdona cristianamente, por esto y lo otro y qué sé yo qué.
- Pero de esto no se trata ahora.
- Esto es cosa delicada.
- Esto me parece prematuro dijo, y salió de la sala.
- Esto último lo dijo en alta voz, saliendo ya al pasillo, de modo que lo oyeron muy bien, Papitos en un extremo de la casa, y Fortunata en otro.
- Pero a pesar de esto, la esposa no se marchó.
- Cree que me hace esto una impresión.
- Pero esto ya era mucha libertad, y aunque la chiquilla imaginó diferentes pretextos para bajar, no se salió con la suya.
- Doña Guillermina no se acobardó por esto, ni renunció a llevársela.
- Todo esto lo ha contado Aparisi, que lo sabe por el mismo Don Horacio y por doña Guillermina, y porque tuvo que intervenir como teniente alcalde que es del distrito.
- Acordábase de los dos casos que le había presentado el bueno de Feijoo, y pensaba si ocurriría lo que ella tuvo por más inverosímil, esto es, que se realizara el primero.
- Doña Lupe y él convinieron en que jamás Fortunata saldría sola a la calle, y esto se cumplía al pie de la letra.
- Sus nuevas obligaciones en la botica le llamaban del lado de la química y de la farmacia, y se dedicó a esto con verdadero ardor, deseando aprender.
- Tía y sobrino tenían sobre esto altercados muy vivos.
- Te digo que si esto es verdad, habrá que alquilar balcones para verla morir.
- Una contra tendría esto si llegaba a realizarse, y era que no había más remedio que dar algo de guano.
- En esto oyeron pasos, y miraron todas a la puerta.
- Pero se contuvo, porque le estaba absolutamente prohibido pronunciar palabras feas, siendo esto para ella un gran martirio, a causa de la poca variedad de términos de su habitual lenguaje).
- ¡ Mia que esto que hace conmigo!
- Vete arrepintiendo de todo, menos de querer a quien te sale de entre ti, que esto no es, como quien dice, pecado.
- Guillermina, sin dejar de oír esto, empezaba a poner su atención en otra cosa.
- Esto es muy feo opinó la santa, ¿pero no hay naturales, o siquiera ramaje?
- Esto lo pondrá Juan Antonio por arriba haciendo cenefas.
- Los chicos oyeron esto sin chistar.
- Pero cállese usted hombre, por amor de Dios esto se lo decía al ciego de la guitarra, que habiéndose enterado de la presencia de la señora, quiso que esta conociera la suya, y se acercaba tanto, que al fin parecía querer meterle por los ojos el mango del instrumento.
- En esto, ya habían entrado Fortunata y su tía, ambas de negro, muy decentes, y mientras la de Jáuregui metía su cucharada en el corro de Guillermina, la otra pasó a ver a Mauricia.
- Lo que Fortunata le oyó claramente fue esto.
- Que esto era una irreverencia y no se podía consentir.
- Cuidado que esto es de lo que se dice y no se cree.
- Cuando iban por la calle, doña Lupe, que comprendió cuánto había impresionado a su sobrina el encuentro con la señora de Santa Cruz, intentó dos o tres veces aludir a esto.
- Opusiéronse a esto el sobrino y su mujer, diciendo el primero que bueno era lo bueno, pero no lo demasiado.
- Si no hay en esto el menor asomo de mérito.
- Esto que te cuento es, como quien dice, una idea.
- Doña Lupe hizo esfuerzos por atraer hacia su paladar, con la lengua y con los rechupidos de sus labios, lo que en el fondo del pocillo quedaba, y conseguido esto al fin, acabó así.
- Claro que esto no es ninguna santidad extraordinaria, ni un caso de heroísmo.
- No, no diga usted que esto no vale nada.
- Más de agradecer es esto que los donativos que hacen otras.
- Si a mí esto no me cuesta ningún trabajo.
- Mucho agradeció esto doña Fuensanta, y poniéndose su toquilla encarnada, quedándose con la bata de tartán y las gruesas zapatillas de orillo, cogió el cesto y el portamonedas y fue a pedir órdenes a Severiana, que estaba en la sala, dentro de una nube de polvo.
- Acercábase Fortunata para enterarse de esto, cuando vio entrar inesperadamente a una persona cuya presencia le hizo el efecto de una descarga eléctrica.
- Esto pensaba la mujer de Maxi, que sintió deseos de huir, y luego vergüenza y miedo de hacerlo.
- ¿Pues no era esto una gran injusticia?
- En esto la mona del Cielo, impaciente porque no venía Guillermina, salió un instante al corredor.
- Se dijo mirando al corredor, y al decir esto su espíritu volvía sobre sí, penetrándose del sentido lógico de las cosas.
- En esto vio que la mona volvía.
- Pero bien sabía la otra que no era nada de esto, y sin más explicaciones echose, bien envuelta en una manta, en el sofá de su cuarto.
- Después de esto, tornó a ver con claridad las cosas, y dejando vagar sus miradas por la habitación solitaria y semioscura, pensaba en lo mismo, pero apreciando mejor la realidad de las cosas.
- ¡Bah!, esto es idea, idea nada más de los que la miran, porque con aquello de que es ángel.
- Pero no me duele, y esto es mala señal, porque las jaquecas son un puntal de la vida.
- Dice Ballester que tome mucho hierro, pero mucho hierro, y que esto es falta de glóbulos en la sangre, y así debe de ser.
- Pero no estaba muy segura de esto, y cuando le vio salir, pensaba que si aquella planta raquítica del cariño se agostaba, debía hacer ella esfuerzos colosales por impedirlo.
- Esforzábase la mujer de Maxi en disimular el aburrimiento que esto le causaba, y a la hipérbole de doña Casta respondía con exclamaciones de pasmo y asentimiento.
- Sobre esto le diría algo sustancioso aquel sagaz conocedor del corazón humano y del mundo, porque ella se devanaba los sesos y no podía dar con la razón de que la mona le trastornase su espíritu.
- Lo difícil era explicar esto de modo que el amigo Feijoo lo entendiese, porque ya se sabe que no se daba buena mano para encontrar las palabras que en el lenguaje corriente expresan las cosas espirituales y enrevesadas.
- Diciendo esto la miraba de hito en hito, y Fortunata no sabía disimular bien el terror que aquellos ojos le causaban.
- Pero yo digo que no, que no, que esto es más grave.
- Yo, francamente, al oír esto, vi que estaba fatal, y Severiana me dijo que anoche creyeron por dos o tres veces que se les quedaba en las manos.
- En esto llegó el Padre Nones, a quien Guillermina había mandado llamar para que la auxiliase.
- A nada de esto atendía Fortunata, por tener el pensamiento enteramente ocupado con aquella idea de visitar el asilo de doña Guillermina.
- Sí, con usted y al decir esto le volvió a tocar.
- ¡Si esto parece comedia! ¡Encontrarse aquí, en un acto de caridad dos personas tan.
- Esto es cosa de presentimiento, de adivinación, de corazonada.
- Por esto apelo a su conciencia, y le pido que me declare, la mano puesta en el corazón, si esta temporada, en estos días, tiene algún trato con el esposo de mi amiga.
- Pero como disimulaba esto, permaneciendo fría y observadora, la otra se impacientaba y enardecía, no sabiendo ya qué decir para convencerla.
- ¡Vamos, que dudar esto!
- Francamente, hija, esto nos ha parecido muy extraño, porque usted es casada, y vive en paz con su marido, al menos así lo parece.
- Que esto no ha de salir de aquí.
- Pero, hija, ¿en qué ha estado pensando que no se le ha ocurrido esto?
- Hacer esto bastaría para que todas las culpas de usted fueran lavadas.
- Esto dejó a Fortunata tan desconcertada, que sus lágrimas se secaron de improviso.
- ¿Cómo me explica usted esto?
- Pero lo raro no era esto, sino que se le parecía también a Napoleón, como Mauricia la Dura.
- Yo no sé cómo es esto discurría Fortunata.
- Señor, ¡qué será esto!
- Diciendo esto, cogía de la papelera un pliego timbrado y se lo ponía delante, apartando con su propia mano la carta que estaba a medio escribir.
- Esto ya es un allanamiento, un escalo.
- Esto no lo hago yo más que por ti.
- Crea que esto me ha dado qué pensar.
- Esto sí que es raro.
- Vamos, vamos, esto ya es demasiado declaró Guillermina, levantándose turbadísima.
- Sentíase atada y sin libertad, y esto la ponía fuera de sí, destruyendo aquella serenidad soberana que normalmente tenía.
- Esto o cosa parecida le habría dicho Guillermina si su espíritu hubiera estado en otra disposición.
- Fortunata mira todo esto y se ríe.
- O esto es valeriana o no sé lo que me pesco.
- ¿Y qué tiene que ver la moral con esto?
- Casta bufaba con esto.
- La impulsión objetiva era casi nula, resultando de esto una existencia enteramente soñadora.
- Yo pienso mucho en esto, y me entregaría desde luego a la vida interior, si no fuera porque está uno atado a un carro de afectos, del cual hay que tirar.
- Poco después de esto, dijo Maxi que se quería acostar.
- Decía esto sentado al borde del lecho, la vela en la mano, mirando a su mujer, que continuaba fingiéndose dormida, con la esperanza de que se aplacara.
- Pero esto no era fácil, y una vez desatada la insana manía, ya había jaqueca para un rato.
- ¡Y eso me lo he de tragar yo! Lo que me anonada es que mi tía consienta esto, mi tía que me quiere tanto.
- Lo que yo extraño, tía, lo que yo no puedo explicarme dijo clavando en ella sus ojos que relampagueaban, es que usted consienta esto y lo encubra y me quiera matar, porque sépalo usted, para mí el honor es primero que la vida.
- ¿qué es esto?
- Vamos, esto no se puede sufrir.
- No creas, me vendría bien que esto matara, porque así me iba pronto de este mundo, que maldita la gracia que tiene, con las jaquecas que me das y lo mucho que nos haces sufrir.
- Diciendo esto le cogía por un brazo y le sacudía con ira materna y correccional.
- Hiciéronle café y esto fue lo único que tomó con gana.
- Mientras esto decía, doña Lupe, acechándola desde un rincón del pasillo, fijaba en ella una mirada astuta.
- ¿A ver qué es esto?
- Esto reza el epígrafe del capítulo.
- Esto último se lo decía a un parroquiano que mostraba una receta.
- Tratábase de que ganara premio en los exámenes, y para esto la niña estuvo por espacio de tres años estudiando una dichosa pieza, que no acababa de dominar nunca.
- Expliquemos esto.
- Samaniego estaba en París haciendo compras, y en la fecha a que esto se refiere, ya empezaban a venir algunas cajas.
- Al decir esto pasaba el crítico junto a él.
- Viendo en esto que entraba Rubín, dio otro giro a su charla.
- Hay casos, y verdaderamente, esto es para mirarlo despacio.
- Tía, esto me pasa.
- No se conformaba esto con las ideas absolutas de la joven criminal.
- Ballester, que no comprende esto, ni lo comprenderá nunca, se enfadó conmigo y no me quería dar papel y tinta para escribir la fórmula y dejarla consignada.
- Cuando esto empiece a correr, verán ustedes.
- Pero todo lo que hay que averiguar sobre esto, está ya averiguado.
- ¿Qué saca usted de ponerse a cavilar sobre si el alma es esto o aquello?
- Diciendo esto giró sobre un tacón, y rápidamente salió, marchándose a su cuarto.
- Hablaremos de esto.
- Ya esto no tiene soldadura.
- Con esto, Maxi se avino a tomar un plato de sopa y un poco de vino.
- ¿Qué se mete usted en el bolsillo con esto?
- Yo digo que esto es música pura.
- ¡Ah, qué tontita es la criatura y qué refistolera! Porque esto de meter las narices en la eternidad, es una cosa que a Dios le debe cargar mucho.
- Por esto Dios, a todos los sobones y entrometidos que le siguen los pasos y le cuentan las arrugas, les castiga volviéndolos tontos.
- A pesar de esto, Fortunata se ponía tan nerviosa que no podía pegar los ojos en toda la noche, durmiendo algunos ratos de día.
- Doña Lupe solía encargarle que le arreglase alguna cuenta, y con esto se entretenía, y nadie le tuviera por dañado en la parte más fina de la máquina humana.
- Pero nada, ni siquiera esto.
- Después que pusieron a esto los comentarios propios del caso, la de Fenelón dijo a su compinche algo más que fue oído con extraordinaria curiosidad y atención.
- Dicho esto, trató de meterle los dedos en la boca para salir de dudas respecto a si había recibido o no alguna cantidad gruesa de manos de su amante.
- No, si esto no es para que me digas la cifra exacta.
- Maximiliano volvía lentamente a la vida regular, sin que esto quiera decir que se le quitara de la cabeza la idea aquella.
- Algo de esto debía de ser, pues Fortunata se metió en su alcoba, resistiéndose a tomar alimento.
- Pero no parecía él dispuesto a hacerle el gusto en esto.
- Esto, ya lo ves.
- Esto es un puñal.
- Esto sí que mata, y pronto.
- Porque sabe que con esto no hay bromas.
- Déjame esto aquí.
- No sé cómo le permitió andar en esto.
- Esto no le hacía maldita gracia a Fortunata, porque.
- Hará de esto trece o catorce años.
- Te aseguro que el día en que esto estalle y haya la gran tragedia, será el día más feliz de mi vida.
- ¿Será esto un fenómeno puramente moral?
- Pepe, por Dios, mira que esto es serio, muy serio.
- Pues esto está muy malo.
- Si esto te lo pregunto hipotéticamente.
- Esto no le gusta, ¿pues para qué vive aquí?
- Pero no hay que hablar de esto.
- ¿Por qué es esto?
- ¿Qué quiere decir esto?
- ¡Ah!, no tener valor para decirle esto.
- Esto es horrible.
- ¡Ni esto es país, ni esto es capital, ni aquí hay civilización!
- ¡Si esto debiste resolverlo hace tiempo! ¿Para qué estás aquí, para consumirte más?
- ¡Si se convenciera de que el amor que tiene a su marido es como echar rosas a un burro para que se las coma, si se convenciera de esto.
- Me contentaría con esto, con que la idea hubiera pasado una vez.
- ¿Habrá dicho esto alguna vez?
- Si me constara que ella se ha dicho esto, yo al verla tan religiosa, me volvería el hombre más católico del mundo.
- Por agradarle, ¡cuántas funciones y misas había de costear yo! Y no haría esto con hipocresía, porque amándola, vendría la fe, la fe, sí, que se ha ido yo no sé adónde.
- (El misántropo no dijo nada a esto.
- Tampoco a esto dijo nada Moreno.
- Esto la disgustó, y tal fue su incomodidad, que no se atrevió a comulgar aquel día, porque no se encontraba con el espíritu absolutamente sereno y limpio.
- No es esto decir que te metas fraile.
- Por esto le dio Moreno el encargo de buscarle alguna moña, de las que guardan los aficionados como veneradas reliquias, y convenía que tuviesen manchas de sangre y muchos pisotones, con señales de la trágica brega.
- No sé qué se decidió de esto.
- En esto entró Ramón Villuendas, preguntando a cómo tomaban las libras, y la conversación vino a recaer sobre el mismo tema.
- Toma, por distraerme un rato, por verte a ti, por ver a Estupiñá, figuras raras de la humanidad, excentricidades, tipos, como todo esto que yo llevo a Londres para los aficionados a lo característico y al color local.
- Esto sí que tiene carácter pensaba Moreno oyéndola, y durante un rato tuviéronle encantado las cadencias graciosas, aquel amoroso gorjeo que no saben imitar las celebridades del teatro.
- Pero esto pasará, y me dormiré.
- Dos o tres horas después de esto, Fortunata entraba en la botica.
- Más loca estoy que el pobre Maxi, y esto me acaba de rematar.
- ¡Cómo me requemaba oyendo esto y cómo me requemo ahora mismo! Se me aprieta la garganta, y los ojos se me llenan de lágrimas.
- ¡Decirme a mí esto, a mí, que me estoy condenando por él.
- Como tú no tienes sentido moral, no comprendes esto.
- Esto es peor que la muerte.
- ¿Pero qué demonios es esto de la virtud, que por más vueltas que le doy no puedo hacerme con ella y meterla en mí?
- Y si algo de esto dije, fue como un tal vez, y me vuelvo atrás.
- Tenla por honrada, y cuando hables de esto con él, hazle entender que lo crees así, y no aspires a que él te dé su respeto.
- Si esto se acaba.
- Al decir esto, Aurora abandonó todo trabajo y se puso delante de su amiga en la actitud más complaciente.
- Y esto es por culpa mía.
- Pero esto no nos toca a nosotros, sino al que vendrá después.
- Esto era ya un poco metafísico, y Fortunata no lo comprendía bien.
- Pero lo último que a Fortunata le quedaba que oír fue esto, dicho con exaltación de iluminado, y con atroz recrudecimiento de las sacudidas nerviosas de la cabeza.
- Lo ocultas porque ignoras que esto no ha de arrojar ninguna deshonra sobre ti.
- Dios, ¡qué hombre! ¿Será farsa todo esto de la locura?
- Después de una larga pausa, Fortunata, con muchísimo trabajo, se determinó a responder esto.
- Esto no podía yo decirlo a nadie de esta casa, y a él menos.
- Esto no se podía sufrir sin cubrirse de baldón.
- Esto no lo toleraría doña Lupe, aunque tuviera que dar, no sólo el dinero ajeno, sino el propio.
- La idea de que pudieran decir esto hacía brotar de la frente augusta de la viuda gotas de sudor del tamaño de garbanzos.
- Ella misma pensó, no se ha recatado para decirme que el pobre Maxi está tan inocente de esto como yo.
- De todo esto se deducía que aquella pícara había traído una maldición a la casa.
- ¡Oh!, no, esto parecía como transacción con la afrenta.
- Mucho se disputó sobre esto, haciendo ambas alardes de delicadeza.
- Para tratar de esto y acordar lo más conveniente, llamó a Juan Pablo, que a la sazón había pasado de Penales a Sanidad, y podría tal vez poner a su hermano en Leganés, en un departamento de distinguidos, con pago de media pensión o quizás sin pagar un cuarto.
- No dejes esto aquí.
- Miro todo esto con cariño.
- Pero a pesar de esto, la joven sentía ganas de decirle algo.
- Por cierto que todo esto tenía que comprarlo, pues de la casa matrimonial no había de sacar nada.
- Al decir esto, se insubordinaba.
- Desde que ocurrió esto, la mejoría iniciada con el nuevo tratamiento pareció desmentirse.
- Y si ella se hace cargo de esto, bien podría venir a mí, y entre las dos buscaríamos a la pindongona que nos le entretiene ahora, y la pondríamos que no habría por donde cogerla.
- Esto en el caso de que sea honrada, porque si no, no me rebajo.
- Esto que yo tengo aquí entre mí, no es humo, no.
- Esto que yo tengo, señora mía, es algo más que latines.
- Los curas y los abogados, ¡mala peste cargue con ellos!, dirán que esto no vale.
- Miraba esto Fortunata, cuando de repente.
- Se puso muy colorada cuando Segismundo le dijo esto.
- Y elevando el tono casi hasta lo patético, saltó de repente con esto.
- Por esto me decidí a venir, y ahora me alegro, porque veo que usted me ha recibido, y que continuaremos siendo buenos amigos.
- En fin, que en la marcha que llevaba el proceso cerebral, le sobrevino el furor de la lógica, y se dice esto así, porque cuando pensaba algo, ponía un verdadero empeño maniático en que fuera pensado en los términos usuales de la más rigurosa dialéctica.
- Rechazaba de su mente con tenaz repugnancia todo lo que no fuera obra de la razón y del cálculo, no desmintiendo esto ni en las cosas más insignificantes.
- No le venía mal a Juan Pablo que el director le encargase trabajos extraordinarios, pues esto significaba confianza, y tras la confianza vendría un ascenso.
- ¿Quiere esto decir que yo sea partidario de la tiranía?
- ¿Qué se desprende de esto?
- Subo a largar esto.
- Tres días después de esto, al entrar en la botica, notó que Ballester y Quevedo hablaban, y que al verle llegar a él, se callaron súbitamente.
- Porque esto no es nuevo para mí.
- Tiempo hacía que no me daba esto.
- Esto, aunque dicho muy quedamente, fue oído de Izquierdo, que rompiendo a reír, soltó esta andanada.
- Esto lo tolera y aun lo aplaude la sociedad.
- ¿Y qué defensa hay contra esto?
- ¡Que no vea yo esto, Dios!
- Pero esto que me desvela ahora se decía revolviéndose en el lecho, ¿es verdad, o lo he soñado yo?
- Esto es para volverse loco.
- Vaya ahora a decirle esto a su tía.
- Esto lo había aprendido en la experiencia de los negocios, la cual se aplica con éxito a los asuntos morales, del mismo modo que el ejercicio de las matemáticas y la agilidad gimnástica que dan al entendimiento, facilitan el estudio de la filosofía.
- Esto lo sabían hasta los perros de la calle.
- No, esto no puede quedar así.
- ¿Y esto es cordura o qué es?
- Esto se llama ser filósofo en toda la extensión de la palabra, y elevarse sobre las miserias humanas dijo la viuda con emoción verdadera o falsa.
- La señora tomó pie de esto último para variar la conversación.
- ¡Qué cuña, si no es para esto, qué cuña, ya no aguanto más! En cuanto salga del despacho del jefe, me levanto la tapa de los sesos, como hay Dios.
- En esto llegó La Correspondencia, y a las primeras ojeadas conspicuas que arrojó sobre las columnas de ella el buen Don Basilio, tropezó con la combinación de gobernadores, y lanzando un berrido de sorpresa, se restregó los ojos creyendo que leía mal.
- Pero esto no era fácil.
- Esto no puede ser.
- Crea usted que esto me duele.
- De esto hablamos largamente en la botica, que llamamos el círculo literario, y le voy engatusando.
- En esto, el ruido de voces, que sonaba en la salita próxima aumentó considerablemente, y a los oídos de Ballester llegaban estas palabras.
- Yo no tengo la culpa de que la ley ponga esto o ponga lo otro.
- ¡No acabo de cavilar en esto, Dios mío! Él será un pillo, y un ingrato.
- Bien sabe Dios que esto que pienso, no es porque yo sea interesada.
- Diciendo esto se sentó en la silla, y quitándose el sombrero lo puso sobre la cama.
- Al oír esto, que Maxi expresó con cierta elocuencia, Fortunata volvió a inquietarse, y llamó de nuevo a su tío, que seguía dando los ronquidos por respuesta.
- Nada, para mí está peor que antes pensaba la esposa, y esto que dice podrá ser cuerdo, pero yo no entiendo palotada.
- No es esto jactancia, es la verdad.
- Esto que te cuento no es un enredo.
- Porque esto es la medicina de tu conciencia.
- Hace tiempo que el corazón me decía algo de esto, pero muy bajito, y yo no lo quería creer.
- Esto no puede quedar así.
- Al oír esto, Fortunata tuvo un retroceso en su salvaje idea, y cogiendo al chiquillo, que empezaba a rezongar, se lo llevó al seno.
- Esto no quedará así, señora, no quedará así.
- Esto sí que era imposible.
- Tiene la boca así, los ojos asado, y en esto se parece a su padre y en lo otro a su madre.
- Y sintiendo uno de aquellos arranques de inspiración que la embellecían y sublimaban, le dijo esto, ya en pie para marcharse.
- Mucho se incomodó el regente al enterarse de esto, y con desusada seriedad y calor hubo de negar lo que su amigo contara de la Samaniega.
- Con esto y las uñas.
- En fin, esto pasará.
- Y dicho esto, y al rodar de la berlina, daba vueltas a este pensamiento.
- ¿Qué es esto?
- ¿Qué es esto?
- ¿Pero qué es esto, Aurora?
- Cuando esto pensaba, sintió subir a otra persona.
- Pero no se trata ahora de esto.
- Aconséjele usted esto.
- Más vale que se vaya usted, amigo Rubín, y vuelva, porque esto va largo.
- Y esto va picando en historia.
- Si esto no es mirar pa tras.
- Al decir esto, miraba a Maxi, dando a entender que fuera él de la citada comisión.
- Me alegro por tener el hijo de la casa, y esto no me lo quita nadie.
- ¿Qué hace, qué dice, cómo ha tomado esto?
- Guillermina iba a contestar algo a esto.
- ¿Hay nada más lógico que esto?
- ¿Es esto ser razonable?
- ¿Es esto ser cuerdo.
- La diabla, al oír esto, se reía más, diciendo que su marido era un santo, un verdadero santo, y que si le canonizaban y le ponían en los altares, ella le rezaría y le escupiría.
- Esto no lo oyó Rubín, que a la sazón estaba jugando a las damas con Izquierdo.
- Está esto tan oscuro.
- A Fortunata le hizo esto tan mal efecto, que sintió ganas de coger la palmatoria y tirársela a la cabeza.
- ¡Cuánto siento que se haya ido Segismundo! Él me recetaría alguna cosa, o al menos, diciéndome que esto no es nada, yo me lo creería.
- Esto lo decía con tanta naturalidad, que Guillermina, por un instante, no supo si indignarse o tomarlo a risa.
- No se puede tolerar esto.
- Usted, como no sabe lo que es fe, ni temor de Dios, ni nada, no comprende esto.
- Entre usted si quiere divertirse, pues esto es una comedia.
- Créame esto que le voy a decir.
- A esto replicó el buen farmacéutico que no podía repicar y andar en la procesión.
- Y nadie tendrá que decir de mí ni esto, para que usted lo sepa.
- Como no haga esto, tendré que volver a ser mala.
- Esto no lo puede creer nadie, no puede ser, no puede ser, y primero creerán que el mundo se vuelve del revés, y que el día se hace noche, y el sol luna, y el agua fuego.
- Xiii Todo esto era muy bonito y muy tierno.
- Si me descuido pensó con gran ansiedad, me cogerá la muerte, y no podré hacer esto.
- Don Plácido, si no me sirve para esto, llamaré a otra persona.
- Esto está perdido.
- ¿te han matado, o qué es esto?
- Entonces resplandeció en la cara de la infeliz señora de Rubín algo que parecía inspiración poética o religioso éxtasis, y vencida maravillosamente la postración en que estaba, tuvo arranque y palabras para decir esto.
- Lo que Nones creyó entender entre aquellas articulaciones de indefinible sentimiento fue esto.
- La situación desairada en que esto le ponía, inflamaba más y más el orgullo de Santa Cruz, y ante el desdén no simulado, sino real y efectivo, que su mujer le mostraba, el pobre hombre padecía horriblemente, porque era para él muy triste, que a la víctima no le doliesen ya los golpes que recibía.
- Esto no era palabrería, y en las pruebas de la vida real, vio el Delfín que aquella vez iba de veras.
- Segismundo no participaba de tal opinión, y estuvieron discutiendo sobre esto con selectas razones de una y otra parte, quedándose cada cual con sus ideas y su convicción, y resultando al fin que la fruta cruda bien madura es cosa muy buena, y que también lo son las compotas, si el repostero sabe lo que trae entre manos.
- En esto llegaron y se dio tierra al cuerpo de la señora de Rubín, delante de las cuatro o cinco personas acompañantes, las cuales eran Segismundo y el crítico, Estupiñá, José Izquierdo y el marido de una de las placeras, amiga de Segunda.
- En fin, dejemos esto y vamos a lo otro.
- Esto me lo dice mi razón, amigo Ballester, mi razón, que hoy, gracias a Dios, vuelve a iluminarme como un faro espléndido.
- Al entrar en su casa lo primero que dijo a doña Lupe fue esto.
- ¡Si creerán estos tontos que me engañan! Esto es Leganés.
- Esto le gustaba.
- Pues allí estaba él para ayudarle, demostrando con esto cuán injustos eran los que le odiaban y hablaban mal de su persona.
- Y prestó dinero á Barret, con el insignificante detalle de exigirle una firma los negocios son negocios al pie de cierto papel en el que se hablaba de interés, de acumulación de réditos, de responsabilidad de la deuda, mencionando para esto último los muebles, las herramientas, todo cuanto poseía el labrador en su barraca, incluso los animales del corral.
- ¡Ah! Y por esto mismo le recordaba que habría que hacer efectivo el préstamo para la compra del rocín, cantidad que con los réditos ascendía á.
- Tan inaudito resultaba esto para el pobre tío Barret, que sonrió con incredulidad.
- Si el tal viera todo esto, ¡cómo se alegrarían sus malas entrañas!
- ¡Pero Barret ! ¡hijo mío! ¿qué es esto?
- Fué esto un acuerdo tácito de toda la huerta.
- Todo esto, pensado confusamente, les hacía creer que el día en que los campos de Barret fueran cultivados la huerta sufriría toda clase de desgracias.
- Mas no por esto sintió desaliento.
- Los vecinos, al ver cómo se reformaba la barraca de Barret, colocándose recta la montera, veían en esto algo de burla y de reto.
- ¿Podía esto consentirse?
- Esto sería dar el cuerpo demasiado, teniendo en cuenta lo que podría ocurrir luego.
- Y en esto pensó mientras su mujer arreglaba la cena.
- Esto era lo importante.
- Con esto y tres sardinas que encontraría en el vasar tenía bastante.
- Pero á pesar de esto, permanecía firme en su sitio, buscando en el fondo del agua hirviente los cabos sueltos de aquellas cápsulas de seda blanducha, de un suave color de caramelo, en cuyo interior acababa de morir achicharrado el gusano laborioso, la larva de preciosa baba, por el delito de fabricarse una rica mazmorra para su transformación en mariposa.
- Y después de esto, arrepentido otra vez, miedoso, aterrado por sus palabras, echó á correr como un niño.
- Era una sobrina de Pimentó, hija de una hermana de Pepeta, la que decía esto.
- A causa de esto, desde la mañana hasta el anochecer, la vieja barraca soltaba por su puerta una melopea fastidiosa, de la que se burlaban todos los pájaros del contorno.
- Esto era lo que le consolaba de su miseria.
- No olvide usted esto, señor de Llopis.
- ¡Qué modo de hablar, Dios mío! Parece que esto sea una taberna.
- Esto amansó al profesor y le hizo recobrar su perdida majestad, mientras el apaleado auditorio se tapaba las narices.
- Había corrido mundo, tenía la deferencia de hablarle siempre en castellano, era entendido en hierbas medicinales, sin arrebatarle por esto sus clientes.
- ¡Lo que verá toda esa gente menuda cuando sean hombres! Ya se sabía que esto era el exordio de su historia.
- El maestro, temeroso de que esto quebrantase la moral de su gente, cambiaba el curso de la conversación hablando de Francia, el gran recuerdo del tío Tomba.
- Esto hacía decir á algunos enemigos de don Joaquín que el maestro era aficionado á castigar á sus discípulos mermándoles la ración, para subsanar de este modo las deficiencias de la cocina de doña Pepa.
- Y como todo esto, en concepto del ventrudo patrón, era una deshonra para su establecimiento, al escuchar las murmuraciones de las comadres volvía á enfurecerse, amenazando con su cuchilla al tímido criado, ó increpaba al tío Tomba para que corrigiese al pillete de su nieto.
- Le jura por su salú que no haría esto ni por mi pare.
- Esto le enfurecía más aún que si el enemigo se hubiera presentado.
- Allí lloró y lloró, sintiendo con esto un gran alivio, acariciado por las sombras de la noche, que parecían tomar parte en su pena, pues cada vez se hacían más densas, ocultando su llanto infantil.
- De la crisis de la víspera había salido anonadado, y miraba todo esto con indiferencia, como si la barraca no le perteneciese ni el pobrecito que estaba en la cama fuese su hijo.
- Pero todo esto no impedía que las buenas huertanas se entusiasmasen ante su obra.
- En fin, si vinieran más chicos á mi templo, digo, á mi escuela, y si los padres, en vez de emborracharse, pagasen puntualmente como usted, señor Bautista, de otro modo andaría esto.
- Había algo mejor y esto lo pensaba Batiste sonriendo.
- Todo esto sin contar que Teresa, más de una vez, se encerraba en su estudi, y abriendo un cajón de la cómoda, desliaba pañuelos sobre pañuelos para extasiarse ante un montoncillo de monedas de plata, el primer dinero que su marido había hecho sudar á las tierras.
- Esto le devolvería el apetito.
- Un imprudente dijo esto sin darse cuenta del valor de sus palabras, y se hizo un silencio doloroso, como en la alcoba de un enfermo cuando se pone al descubierto la parte dañada.
- Sabía que con esto se acreditaba de pillo.
- Pero alguna vez trabajaba, de tarde en tarde, y esto era bastante para que las tierras fuesen con más justicia de él que de aquella señorona gorda de Valencia.
- Esto es lo que deseaba Batiste, cada vez más pálido, más arrepentido de verse allí.
- El hombretón rió después de hacer esto.
- Y apenas se dijo esto, salió de entre las cañas una recta y fugaz lengua de fuego, una flecha roja, que al disolverse produjo un estampido, y algo pasó silbando junto á una oreja de Batiste.
- Valía esto tanto como llamar la atención de la justicia.
- La pesadez del hombro le impulsaba á cambiar de posición, como si esto pudiera librarle del dolor.
- Y al decir esto miró al vendedor con tanta indignación como si fuese un enemigo del sosiego público.
- Tal vez por esto don Juan cambió de conversación.
- El viejo, al decir esto, ya no mostraba la sonrisa irónica y parecía hablar con sinceridad.
- Y al decir esto, señalaba a un pillete mandadero, inmóvil a corta distancia, con un capón gordo y lustroso en los brazos.
- ¡Cuánto me alegro de verla! Y con esto se agotó el repertorio de frases de la buena mujer, que se sentía cohibida en presencia de la señora, hablando poco por temor a decir disparates y atraerse el enojo del esposo, a quien admiraba como modelo de finura y bien decir.
- Y doña Manuela dijo esto con el mismo énfasis que si fuese la viuda de un hombre eminentísimo.
- Pero esto no impidió que la señora siguiese con la mirada iracunda el grupo sucio, maloliente y miserable que se alejaba, anonadado por el hambre y la pena, entre el oleaje de alimentos y de general alegría.
- A pesar de esto, la tal reunión era casi un club, que en épocas como aquélla tenía su carácter peligroso.
- Don Eugenio pertenecía a la Milicia Nacional, y aunque tomaba sus bélicas ocupaciones con tibio entusiasmo, no por esto dejaba de preocuparse del honor de la tercera de Ligeros.
- Todo esto sin perjuicio de faltar a la ordenanza, abandonando el puesto con frecuencia para dar un vistazo a sus casas.
- Con esto, el mísero zagalillo de las montañas de Teruel se convirtió en un aprendiz listo, aseado y trabajador, que, según las profecías de los dependientes viejos, llegaría a ser algo.
- Junto a la imaginación exaltada del dependiente debía existir una enorme cantidad de sentido práctico capaz de sofocar todas las fantasías y caprichos, y a esto se debió, sin duda, que Melchor se reprimiera en sus románticas extravagancias, y en adelante, aunque sin abandonar la lectura de novelas, se dedicara con más asiduidad a sus quehaceres.
- Bastábale entrar en su alcoba para presentar en cartuchos de onzas cuanto dinero se le pedía, y a pesar de esto, fuera de los días de Corpus, en que sacaba del fondo del arca el frac de color castaña y el sombrero de seda, nadie le había visto con otro traje que un eterno pantalón de cuadros, chaqueta de fustán, chaleco de terciopelo rameado y gorra de ancho plato.
- Esto se contaba del célebre fabricante de sedas.
- Cuantos géneros de seda se despachaban en la tienda procedían de la fábrica de don Manuel, y de esto resultaba una continua comunicación entre el establecimiento de don Eugenio y el caserón del barrio de las Escuelas Pías, relaciones en las que servía de intermediario Melchor Peña, como dependiente de confianza.
- Manolita acogió burlescamente la declaración del dependiente, mas no por esto dejó de agradecerla, con esa satisfacción que causa en toda mujer el saber que es amada, y nada dijo a su familia ni a Rafael.
- Tenía en su vida motivos de sobra para ser feliz, pero a pesar de esto, dos cosas la entristecían.
- A pesar de esto, doña Manuela no quería consultar su voluntad ni revolver los recuerdos del pasado, pues sospechaba que todavía sentía algún afecto por aquel hombre.
- Esto de que le mirasen como un pájaro raro no estaba en su carácter, pero tenía miedo a Manolita y a los iracundos pellizcos con que acogía sus desobediencias.
- Sobre esto no se pusieron de acuerdo los doctores.
- Si esto sigue más tiempo, todos iréis a pedir limosna.
- Pero fuera de esto era seductora, con su frescura de carnes a lo Rubens y las arqueadas líneas que a cada movimiento delatábanse bajo la blanca tela.
- Pero esto no impedía que algunas veces Amparo esgrimiese su carácter burlón contra Concha y ésta sacase a luz su impetuosidad iracunda.
- Pero la intensa risa que esto la producía desvanecióse al oír un cacareo angustioso, un estertor de muerte que salía de la cocina.
- Vale más esto que limpiar el caballo.
- Allá, en la huerta, se estaba bien, y por esto a ella le costaba mucho decidirse a entrar en Valencia.
- Y por esto sufro que a espaldas mías hable mal de mis costumbres.
- El papá había muerto siendo magistrado, y esto bastaba para que en casa de doña Manuela, con el afán de grandezas que todos sentían, no designasen a la familia por su apellido, sino por el título del difunto.
- A pesar de esto, doña Manuela no se hacía ilusiones.
- Y el travieso bebé decía esto con tonillo irritado, levantando el puño.
- Por esto he querido que la comida fuese casera.
- Por esto doña Manuela dijo con expresión dolorosa.
- Pero mamá dijo Amparo, si esto que cantaba es el Aria de las joyas.
- Manuela, por lo que se ve, esto promete.
- Fuera de esto, era un muchacho encantador.
- Esto era la verdad.
- Pero a pesar de esto, era tan excelente la carne tierna y jugosa, con su corteza tostada crujiendo entre los dientes, que todos despacharon su ración, masticando con lentitud y emprendiéndola después con los huesos.
- Tío tome usted esto.
- Pero esto pasó sin gran éxito, atreviéndose el tío sólo con algunos pedazos de fruta que le mandó Juanito.
- Esto era lo mejor para los que, como él, carecían de dentadura.
- También era esto del género de don Juan, adorador de las cosas blandas, que se escurren dulcemente sin roce alguno hasta el fondo del estómago.
- Y por esto el viejo saludó alegremente la aparición en la mesa de las botellas de licor de diferentes formas y clases.
- Es verdad que su fortuna era poca, pues gran parte de la herencia de sus padres estaba ya enterrada en los garitos o entre las uñas de los usureros, pero esto no impedía que fuese un partido aceptable para las jóvenes de la clase media, que, colgadas de su brazo, podían entrar en un reducido círculo que ellas se imaginaban como el paraíso de la aristocracia.
- Docto y pedantuelo, algo engreído con los sobresalientes de su carrera y acostumbrado a hacerse oír en casa como un oráculo, asombrábase de que fuera de ella no le rindieran tributos de admiración, y esto le producía tal cortedad, que muchos le tenían por tonto.
- Esto obscureció un poco la sonrisa de don Juan.
- Pero había que quedar con dignidad, sostener la honra de la casa, ahora que las niñas iban siendo casaderas, y esto, ¡ay, Juanito mío! esto exigía grandes apuros y no menores sacrificios.
- Esto bastó para que continuase.
- ¿Para esto me has convidado.
- Sé que te fastidia oír todo esto, pero te lo digo para que sepas que no me chupo el dedo ni se me engaña fácilmente.
- ¡ni esto! Bailaba con ella, y a lo mejor abandonaba a su pareja y salía del salón, para no reaparecer hasta la hora del galop final.
- ¿Era esto un novio serio?
- No era tan fácil encontrar esto, que los prestamistas pedían con tanta sencillez.
- Ya ves, Juanito mío, que esto no es vivir.
- ¡No me importunes más! Y sí Amparito no pensaba esto mismo que suponía el antiguo novio, era algo parecido lo que expresaban sus miradas fieras y sus gestos desdeñosos para espantar a aquel moscardón molesto, que no la dejaba ni a sol ni a sombra.
- Pero a pesar de esto, sentía cierta satisfacción pensando que estaba a sus espaldas viéndolo todo.
- Los guardias le tomarían ojeriza por consentir en su casa tales blasfemias contra la excelentísima corporación, y además esto era lo principal, conocía de antiguo a aquellos parroquianos, que, cuando se alumbraban de veras, costaba un disgusto sacarles el dinero.
- Y decían esto con desdén olímpico, como si tuviesen a mano todos los millones del Banco de España en calderilla.
- Tónica tenía en ciertos momentos rasgos de ingenuidad, que turbaban al joven, sin dejar por esto de experimentar alegría.
- ¡Cristo! ¡Cómo se reirían de él sus hermanas si conocieran sus timideces! Sólo esto faltaba para que todos los de casa le creyesen un imbécil.
- ¡Tónica! Dijo esto con acento tan ahogado y angustioso que la joven calló, mirando en derredor, como si les amenazase un peligro.
- En fin, una gran familia esto subrayado por una expresión entre admirativa y respetuosa, y no era justo ni legal que ella, una pobre jornalera, aspirase a tanto.
- Pero ¿qué importaba esto?
- Por esto a todos los argumentos de Juanito contestaba moviendo la cabeza negativamente.
- Pero a pesar de esto, el joven, con instintiva confianza, creía en su felicidad, y aquella noche fue la primera de satisfacción y calma, después de las rabietas e inquietudes que le había producido la timidez de su carácter apocado.
- Y el pobre muchacho, como si de pronto apreciase toda la verdad de su situación, decía esto con tal amargura, casi con lágrimas en los ojos, que Tónica se conmovió, mostrándose más blanda.
- Esto te lo digo, Juanito, porque eres el más formal de la casa y necesito tus consejos.
- Aunque arruinada, no por esto había perdido su dignidad.
- Y a pesar de esto, no había un palmo de pared libre de muebles o adornos.
- Y mientras decía esto, por no estar inactivo, cogía de un telar la cazuela llena de granos, lanzando con voz de falsete un ¡ pul ! ¡ pul.
- ¡Cómo está esto! ¿No es verdad que entristece.
- Esto sería ridículo, pero a mí me entusiasma.
- ¿Y en esto consiste el progreso?
- ¿No es esto, Juanito?
- Esto está muerto y bien muerto.
- ¿qué es lo que quieres decirme con todo esto?
- El viejo dijo esto con un acento que no daba lugar a dudas.
- Pero a una derrochadora, que sólo se acuerda de su hermano en los apuros, y cuando tiene cuatro cuartos desprecia sus consejos, a ésa no le doy ni esto.
- Cuando a Fernando VII lo trajeron a los Silos, declaró que esto era el balcón de España.
- Pero a pesar de esto, el bebé le había recibido con una sonrisa maligna, burlona, y antes de que hablara, se agarró del brazo de sus amigas, dejándole con la palabra en la boca.
- ¡Qué espectáculo! Esto es una sinfonía de colores, una verdadera sinfonía.
- En esto debe bailar tu papá.
- Su padre, sin duda, revivía en él, y por esto no podía aspirar el vaho de una cocina sin estremecimientos voluptuosos, ni ver a una muchachota de tez morena, brazo musculoso y robustas posaderas sin sentir que la sangre afluía rápida a su corazón, como si se viera ante el ideal realizado.
- Irían todos apretados, pero esto entraba en la fiesta.
- Por esto, cuando regresó a Valencia, volviendo a encargarse de Las Tres Rosas, experimentó la alegría del que sale del destierro.
- Tenía esclavizada la fortuna, y a pesar de esto, ¡qué sencillo! ¡Con qué modesta afabilidad trataba a los pequeños! Era un señor pequeñín, enfermizo por el exceso de trabajo, con gafas de oro y esa sonrisa atractiva y cándida cuyo secreto sólo poseen los grandes hombres de negocio o los Padres de la Compañía.
- Don Eugenio, saludaba al paso aquellas caras que veía todas las tardes, sin interrumpir por esto la conversación.
- No te culpo por esto.
- Figúrate lo que esto representa muchacho.
- Di, muchacho, ¿puedo yo consentir esto?
- Esto apresurará mi muerte.
- Esto está perdido.
- Y reía al decir esto con una risa misericordiosa, como si se sintiera elevado por encima de todas las miserias.
- Y te repito que esto acabará mal, muy mal.
- Esto no puede seguir así.
- Pero a pesar de esto, era más feliz que nunca.
- Formaban una original pareja el hortera endomingado y aquella muchacha, que por estar cerca su casa iba de trapillo, sin perder por esto el aire de distinción adquirido en la niñez y llevando su cesta con la desenvoltura de una colegiala que comete una travesura.
- Esto entraba en la diversión.
- Y a pesar de esto, los dos se sentían en un ambiente ideal y caminaban como si no pusiesen los pies en el suelo.
- Trabajar mucho y ahorrar más, pues esto es lo que da salud.
- Esto al principio, cuando aún no hubiesen novedades y la casa permaneciese tranquila y en reposo.
- Y decía esto con la fiebre de explotación adquirida en la tienda oyendo a los bolsistas, fiebre que comunicaba a las dos mujeres, que le escuchaban como un oráculo.
- Por esto sintió cierta inquietud al oír a Micaela que deseaba dedicar sus ahorros a un negocio tan afortunado.
- Esto queda para mi principal y sus amigos, que tienen mucho corazón.
- Pues esto es lo que ella hacía con el difunto doctor Pajares.
- Arriba, en los balcones, la curiosidad señalaba con el dedo a los personajes conocidos que se mostraban a la luz de los cirios, y las cabezas erguidas de algunos invitados cruzaban saludos con las señoras, sin perder por esto el gesto de gravedad propio de las circunstancias.
- Y por esto el señor Cuadros, que desde que era tan afortunado en la Bolsa se permitía tener ideas conservadoras, murmuró como un oráculo.
- Doña Manuela afirmábase aún más en esto al notar lo que ocurría en torno de ella.
- Esto era demasiado fuerte para poder resistirlo.
- Esto indignaba a doña Manuela.
- Vacilaba algunas veces, sentía misteriosos terrores al pensar que su fortuna estaba a merced de un capricho del azar, mas no por esto perdía la confianza, y nada había reservado de su capital para responder a los vencimientos de los pagarés que le había hecho firmar su madre.
- Todo lo sabía doña Manuela, y por esto colocaba a su hijo al mismo nivel que su hermano.
- Un mes antes no habría vacilado en acudir a su antiguo dependiente, a pesar de lo mucho que esto lastimaba su altivez.
- Esto bastó para afirmarla en su resolución.
- Y pensando esto, su mirada iba instintivamente hacia el mármol de una consola, donde antes se exhibían unos magníficos candeleros de plata guardados ahora en el Monte de Piedad.
- Quería aparecer amable, y para esto la hacía ofrecimientos que resultaban sarcasmos.
- Tío, necesito esto, lo otro y lo de más allá, estábamos al final de la calle.
- Esto será para el chico.
- Era un bolsista, y esto siempre proporciona mayor consideración social.
- Esto era lo que más gustaba a las de Pajares.
- ¿Qué será esto?
- Y aquellos hombres de fe inquebrantable acogían como risueña esperanza las ambiguas palabras del banquero, prestándoles esto cierta energía para sobrellevar el golpe.
- Pero esto mismo le animaba y le hacía ser más tenaz en sus propósitos.
- Mas no por esto se hallaba menos decidido a seguir a su grande hombre, sosteniéndose a la baja, como medio seguro de conquistar los soñados millones.
- Por esto, él, que hasta entonces había tratado a distancia y con cierto despego a su hermano, sentía un recrudecimiento de cariño fraternal.
- Además y esto era lo principal para Juanito, la viuda, dedicada en absoluto a sus hijos, buscando por caminos engañosos asegurar su porvenir, no había dado motivo a la más leve murmuración.
- Tal vez no habían conocido a sus madres, y esto era mil veces peor que tener una aunque fuese como la suya.
- Esto asombró a las mendigas más aún que la generosidad de momentos antes.
- Su madre había muerto aquella tarde, y por esto lloraba.
- Y pensando en esto, recordaba confusamente la poca geografía aprendida en la escuela, las innumerables consejas que había oído relatar sobre la influencia de los astros sobre los hombres.
- Esto sublevó a Juanito.
- Y esto, a la vejez, es para pegarse un tiro.
- Sus hijas eran unas señoritas que sólo habían aprendido a figurar como muñecas bien educadas en un salón, y aun esto sin poder evitar cierta cursilería que saltaba a la vista apenas salían de su esfera.
- Pero por no mostrarse débil, permaneció alejado, aunque sin dejar por esto de enterarse de la marcha de sus negocios.
- Esto es cosa hecha.
- ¿Creías que también ignoraba yo esto?
- Esto causó cierta impresión en el viejo, y mientras las niñas, de pie junto a la cama, contemplaban con el ceño fruncido y los labios apretados la agonía del pobre enfermo, don Juan dijo a su hermana en voz muy baja y titubeando como si se arrepintiera de su debilidad.
- No tengo ahora la cabeza para cuentas, pero creo que arreglando tus negocios todavía salvaré algún piquillo de tu embrollada fortuna, y con esto y lo que yo os daré podréis vivir como viven esas personas honradas y modestas a las que llamáis cursis despreciativamente.
- ¡Ay, Señor! ¿Para esto me habéis conservado la vida.
- Ver, pues, con la cara de risa que ella oía esto de todos era para dar mil gracias a Dios.
- Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica sino liberal.
- Y con esto y mi oficio, he sustentado a tu madre lo más honradamente que he podido.
- Metílos en paz diciendo que yo quería aprender virtud resueltamente y ir con mis buenos pensamientos adelante, y que para esto me pusiesen a la escuela, pues sin leer ni escribir no se podía hacer nada.
- Yo, con esto, por no desmentirle di muy bien la lición aquella mañana.
- Favorecíanme demasiado, y con esto creció la envidia en los demás niños.
- Cuando yo oí esto, como siempre tuve altos pensamientos, volvíme a ella y roguéla me declarase si le podía desmentir con verdad o que me dijese si me había concebido a escote entre muchos o si era hijo de mi padre.
- Yo con esto quedé como muerto y dime por novillo de legítimo matrimonio, determinado de coger lo que pudiese en breves días y salirme de en casa de mi padre.
- En todo esto, siempre me visitaba aquel hijo de don Alonso de Zúñiga, que se llamaba don Diego, porque me quería bien naturalmente, que yo trocaba con él los peones si eran mejores los míos, dábale de lo que almorzaba y no le pedía de lo que él comía, comprábale estampas, enseñábale a luchar, jugaba con él al toro, y entreteníale siempre.
- Con esto fui yo muy contento.
- Yo, a todo esto, después que caí en la privada, era la persona más necesaria de la riña.
- Viéndome, pues, con una fiesta revuelta, un pueblo escandalizado, los padres corridos, mi amigo descalabrado y el caballo muerto, determinéme de no volver más a la escuela ni a casa de mis padres, sino de quedarme a servir a don Diego o, por mejor decir, en su compañía, y esto con gran gusto de los suyos, por el que daba mi amistad al niño.
- Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el bonetón, teatino lanudo.
- Estuvimos ocupados en esto hasta la hora de comer.
- ¿Qué tiene esto de refectorio de Jerónimos para que se críen aquí?
- Yo, con esto, me comencé a afligir, y más me susté cuando advertí que todos los que vivían en el pupilaje de antes estaban como leznas, con unas caras que parecía se afeitaban con diaquilón.
- Todo esto es salud, y otro tanto ingenio.
- Quede esto para los criados, que también han de comer.
- Y todo esto creerá quien supiere lo que me contó el mozo de Cabra, diciendo que una Cuaresma topó muchos hombres, unos metiendo los pies, otros las manos y otros todo el cuerpo en el portal de su casa, y esto por muy gran rato, y mucha gente que venía a sólo aquello de fuera.
- Parecióle después que en esto se gastaba mucho, y dio en sólo asomar el tocino a la olla.
- Pasáronsenos tres meses en esto, y, al cabo, trató don Alonso de enviar a su hijo a Alcalá a estudiar lo que le faltaba de la Gramática.
- Y con esto diole un criado para ayo que le gobernase la casa y tuviese cuenta del dinero del gasto, que nos daba remitido en cédulas para un hombre que se llamaba Julián Merluza.
- Y, diciendo esto, llegóse el uno y quitóle la capa, y dijo.
- Estaba yo con esto desvanecido y hecho dueño de la venta.
- Y a esto respondieron los rufianes, no hablando con ellos.
- Y diciendo esto sepultó un panecillo, y el otro, otro.
- Con esto, se llegó y sacó al pobre viejo, que dormía, de debajo de los pies unas alforjas, y desenvolviéndolas halló una caja, y como si fuera de guerra hizo gente.
- Con esto, se fueron todos a acostar para una hora que quedaba o media, y el estudiante lo puso todo en las alforjas, y en la capilla del gabán le echó una gran piedra, y fuese a dormir.
- Con esto no nos valían plegarias.
- Y con esto (¡mire V.
- Y con esto todos se apartaron tapándose las narices.
- En esto, un manchegazo acatarrado hízome alarde de uno terrible, diciendo.
- Esto hago.
- Quisieron tras esto darme de pescozones pero no había dónde sin llevarse en las manos la mitad del afeite de mi negra capa, ya blanca por mis pecados.
- Y con esto empecé a llorar.
- Y con esto, a la noche, después de haber comido y cenado bien, me hallé fuerte y ya como si no hubiera pasado por mí nada.
- Con esto se acabaron de desnudar, acostáronse, mataron la luz, y dormíme yo, que me parecía que estaba con mi padre y mis hermanos.
- Pero, dejando esto, veamos si estáis herido, que os quejábades mucho.
- Y diciendo esto, fueron a levantar la ropa con deseo de afrentarme.
- En esto, mi amo entró diciendo.
- ¡Pues es muy bueno esto para haber de estudiar! Miraron las camas y quitáronlas para ver debajo, y dijeron.
- Y con esto me pusieron en la cama, después de haberme lavado, y se fueron.
- Propuse de hacer nueva vida, y con esto, hechos amigos, vivimos de allí adelante todos los de la casa como hermanos, y en las escuelas y patios nadie me inquietó más.
- Y diciendo esto, envásole a cada uno a puerta cerrada la espada por los pechos, y luego los acogotamos.
- Y esto era en todo, y si alguna vez compraba yo algo en la plaza por lo que valía, reñíamos adrede el ama y yo.
- No me digas a mí, Pablicos, que esto son dos cuartos de ensalada.
- Iban y sabíanlo, y con esto asegurábamos al amo y al mayordomo, y quedaban agradecidos, en mí a las obras, y en el ama al celo de su bien.
- En esto me sucedieron cosas graciosísimas, porque yendo una noche a las nueve (que anda poca gente) por la calle Mayor, vi una confitería y en ella un cofín de pasas sobre el tablero, y tomando vuelo, vine a agarrarle y di a correr.
- ¡Ay! ¡Dios se lo perdone, que me ha pisado! Oyéronme esto y en llegando, empecé a decir.
- Arrancaron con esto y fuéronse.
- Señor, yo he venido desde Sevilla siguiendo seis hombres los más facinorosos del mundo, todos ladrones y matadores de hombres, y entre ellos viene uno que mató a mi madre y a un hermano mío por saltearlos, y le está probado esto.
- Con esto, el corregidor dio un salto hacia arriba, y dijo.
- En esto llegamos cerca, y el corregidor, advertido, mandó que debajo de unas yerbas pusiesen todos las espadas escondidas en un campo que está enfrente casi de la casa.
- Hijo Pablos (que por el mucho amor que me tenía me llamaba así), las ocupaciones grandes de esta plaza en que me tiene ocupado Su Majestad no me han dado lugar a hacer esto, que si algo tiene malo el servir al Rey es el trabajo, aunque se desquita con esta negra honrilla de ser sus criados.
- Yo, en esto, riéndome, le dije.
- Declaréle cómo había muerto tan honradamente como el más estirado, cómo le trincharon y le hicieron moneda, cómo me había escrito mi señor tío, el verdugo, de esto y de la prisioncilla de mama, que a él, como a quien sabía quién yo soy, me pude descubrir sin vergüenza.
- Pensé con esto perder el juicio.
- Esto es lo bueno y no las borracherías que enseñan estos bellacos maestros de esgrima, que no saben sino beber.
- Despertóme a mí, y no contento con esto, bajó el huésped para que le diese luz, diciendo que había hallado objeto fijo a la estocada sagital por la cuerda.
- Y con esto se subió y me dijo que si me quería levantar vería la treta tan famosa que había hallado contra el turco y sus alfanjes.
- En esto amaneció, vestímonos todos, pagamos la posada, hicímoslos amigos a él y al maestro, el cual se apartó diciendo que el libro que alegaba mi compañero era bueno, pero que hacía más locos que diestros, porque los más no le entendían.
- Con esto caminé más de una legua que no topé persona.
- Yo no pude con esto tener la risa, que a borbollones se me salía por los ojos y narices, y dando una gran carcajada, dije.
- Cayóme a mí muy en gracia oírle decir esto, como si él fuera muy albillo o moscatel.
- Y para esto señalamos casas de arrepentidos.
- Esto le cayó muy en gracia, porque traía él una sotana con canas, de puro vieja, y con tantas cazcarrias que para enterrarle no era menester más de estregársela encima.
- Enseñólos, y dioles esto a todos tanta risa, que no querían salir de la posada.
- Y con esto, comidos de piojos y huéspedas, nos volvemos en este pelo a rogar a los moros y herejes con nuestros cuerpos.
- A esto le dije yo que advirtiese que en la Corte había de todo, y que estimaban mucho a cualquier hombre de suerte.
- Saltó en esto y dijo.
- No tratemos de esto, que parece mal alabarse el hombre.
- Él se reía a todo esto.
- Holgué mucho de ver tantos hombres de bien en mi pueblo, cuando, estando en esto, oí al precursor de la penca hacer de garganta y a mi tío de las suyas.
- Yo, que estaba notando esto con un hombre a quien había dicho, preguntando por él, que era yo un gran caballero, veo a mi buen tío que echando en mí los ojos (por pasar cerca), arremetió a abrazarme, llamándome sobrino.
- En esto entró por la puerta, con una ropa hasta los pies morada, uno de los que piden para las ánimas, y haciendo son con la cajita, dijo.
- En esto, se levantó mi tío y dijo.
- Trastornóla, y manchó a los demás, y tras esto decía que el porquero le había empujado.
- Tras esto dijo que iba a la Corte, porque un mayorazgo roído como él en un pueblo corto, olía mal a dos días, y no se podía sustentar, y que por eso se iba a la patria común, adonde caben todos y adonde hay mesas francas para estómagos aventureros.
- Diciendo esto, tomamos el cuchillo y partimos bocaditos, y al cabo decimos.
- Cuando esto nos falta, ya tenemos sopa de algún convento aplazada.
- Pues todo esto le puede faltar a un caballero, señor licenciado, pero cuello abierto y almidonado, no.
- Y al fin, señor licenciado, un caballero de nosotros ha de tener más faltas que una preñada de nueve meses, y con esto vive en la Corte.
- A todo esto, noté que no se desarrebozaba, y pregunté como nuevo para saber la causa de estar siempre envuelto en la capa, a lo cual respondió.
- En esto estábamos, cuando vino uno con sus botas de camino y su vestido pardo, con un sombrero prendidas las faldas por los dos lados.
- Y, diciendo esto, sacó más de veinte cartas y otros tantos reales, diciendo que no había podido dar aquellas.
- Y esto hacía cada mes, cosa que me espantó ver la novedad de la vida.
- Acabado esto, que no fue poco de ver, todos empuñaron aguja y hilo para hacer un punteado en un rasgado y otro.
- Esto pudo hacer mientras el otro venía, que aún no le había visto, por estar ocupado en chismes con una vieja.
- Con esto vaya el hombre descuidado de comer hoy.
- Y, por lo menos, esto no puede faltar.
- En esto estábamos, y dio un reloj las doce.
- Yo me iba determinando a quebrar el ayuno, y llegué con esto a la esquina de la calle de San Luis, adonde vivía un pastelero.
- En esto me dio la una.
- Ellas se cegaron con esto y con unos cien escudos en oro que yo saqué de los que traía, con achaque de dar limosna a un pobre que me la pidió.
- Nombraba turcos, galeones y capitanes, todos los que había leído en unas coplas que andaban de esto.
- Con esto cogía mucha limosna y entrábase en las casas que veía abiertas.
- Decía que estaba por cosas de aire, y así, sospechaba yo si era por algunos fuelles, chirimías o abanicos, y decíale si era por algo de esto.
- Fuese con esto y volvióse desde la puerta a pedirme algo para el buen Diego García, el alguacil, que importaba acallarle con mordaza de plata y apuntóme no sé qué del relator, para ayuda de comerse cláusula entera.
- Y esto me toca a mí.
- Desconociéronme en esto las huéspedas y respondieron que allí no vivía sino un don Ramiro de Guzmán, más roto que rico, pequeño de cuerpo, feo de cara y pobre.
- Fue esto de verme con tanto dinero de contado, para ellas, todo lo que yo podía desear, porque dieron en desvelarse para regalarme y servirme.
- Con esto me fui y volví a casa de allí a un rato.
- Con esto, la muchacha se remató, codiciosa de marido tan rico, y trazó de que la fuese a hablar a la una de la noche por un corredor que caía a un tejado donde estaba la ventana de su aposento.
- Yo que vi esto quíseme esconder detrás de una chimenea y fue aumentar la sospecha, porque el escribano y dos criados y un hermano me molieron a palos y me ataron a la vista de mi dama, sin bastarme ninguna diligencia.
- Con esto y con los palos y puñadas que me dieron, daba aullidos.
- Todo esto pasaba en el tejado, que los tales, aun de las tejas arriba levantan falsos testimonios.
- En esto estábamos, él dándome y yo casi determinado de darle a él dineros, que es la sangre con que se labran semejantes diamantes, cuando incitados y forzados de los ruegos de mi querida, que me había visto caer y apalear, desengañada de que no era encanto sino desdicha, entraron el portugués y el catalán, y en viendo el escribano que me hablaban, desenvainando la pluma, los quiso espetar por cómplices en el proceso.
- ¡Voto a Dios que esto no se puede hacer conmigo y que a no ser Vs.
- Con esto no chistó alma terrena.
- Hacíale dar dos vueltas en la calle, y, aunque no la tuviese, le ponía una falta en el freno y decía lo que había de hacer para remediarlo, y quiso mi ventura que topé muchas ocasiones de hacer esto.
- Preguntáronme tras esto que en qué me entretenía en la Corte.
- En esto, las doncellicas remataron la conversación con pedir algo de merendar a mis amigos.
- En esto, llegó el repostero con su jarcia, plata y mozos.
- Esto me consoló.
- Levantaron los manteles y, estando en esto, vi venir un caballero con dos criados por la huerta adelante, y cuando no me cato, conozco a mi buen don Diego Coronel.
- Y, a todo esto, no hacía sino volver y mirarme.
- En esto pasaron el camino hasta su casa, que era en la calle del Arenal a San Filipe.
- En esto, supimos que se jugaba en casa de un vecino boticario juego de parar.
- Con esto, ellos quedaron ciertos del caso y creída la mentira.
- Consoléme con esto algo de lo sucedido, y a la mañana me levanté a buscar mi caballo y no hallé por alquilar ninguno, en lo cual conocí que había otros muchos como yo.
- Esto no me parecía bien, porque si los prendían, habían de aclarar lo del hábito y otras cosas y era morir en la horca.
- En solos ocho días que yo estuve en casa la vi hacer todo esto.
- Esto he dicho para que se me tenga lástima de ver a las manos que vine y se ponderen mejor las razones que me dijo.
- Que me veo y me deseo! Esto decía los días de trabajo, pero los días de fiesta comenzaba con diferente voz, y decía.
- ¡Un aire corrupto en hora menguada trabajando en una viña, me trabó mis miembros, que me vi sano y bueno como se ven y se vean, loado sea el Señor! Venían con esto los ochavos trompicando y ganaba mucho dinero.
- Y diciendo esto, saltó del carro y fuese al otro, según pareció, por darme lugar que la hablase.
- Y está ya de manera esto que no hay autor que no escriba comedias, ni representante que no haga su farsa de moros y cristianos.
- Y con esto y la farsanta y representar pasaba la vida.
- Sucedió, pues, que a mi autor (que siempre paran en esto), sabiendo que en Toledo le había ido bien, le ejecutaron no sé por qué deudas y le pusieron en la cárcel, con lo cual nos desmembramos todos y echó cada uno por su parte.
- Tuve ocasión para dar en esto porque una a cuya petición había yo hecho muchos villancicos se aficionó en un auto del Corpus de mí viéndome representar un San Juan Evangelista (que lo era ella).
- Oílas todas, que por esto llaman a los enamorados de monjas solenes enamorados, por lo que tienen de vísperas, y tienen también que nunca salen de vísperas del contento, porque no se les llega el día jamás.
- Esto era de la parte de abajo y nuestra, pero de la de arriba, adonde estaban las monjas, era cosa de ver también.
- No hay nieve que se nos escape ni lluvia que se nos pase por alto, y todo esto, al cabo, es para ver a una mujer por red y vidrieras, como hueso de santo.
- Todo esto me tenía revolviendo pareceres y casi determinado a dejar la monja, aunque perdiese mi sustento.
- Estando en esto, y yo con lo bebido atolondrado, entraron cuatro de ellos, con cuatro zapatos de gotoso por caras, andando a lo columpio, no cubiertos con las capas sino fajados por los lomos.
- Y con esto, se levantaron todos y me abrazaron, y yo a ellos, que fue lo mismo que si catara cuatro diferentes vinos.
- ¡Vamos, que me retientan los dimoños! Con esto salimos de casa a montería de corchetes.
- Esto es una ridiculez dijo Hurtado.
- Haré esto y luego esto pensaba.
- Además, y esto Andrés no podía achacárselo a nadie más que a sí mismo, muchas veces, con Aracil y con Montaner, iba, dejando la clase, a la parada de Palacio o al Retiro, y después, por la noche, en vez de estudiar, se dedicaba a leer novelas.
- A pesar de esto, sólo la Anatomía bastaba para poner a prueba la memoria mejor organizada.
- Fuera de aquellos momentos, en los demás, el estudio, las discusiones, la casa, los amigos, sus correrías, todo esto, mezclado con sus pensamientos, le daba una impresión de dolor, de amargura en el espíritu.
- Julio, en esto, y en casi todo, acertaba.
- Esto constituía una de sus mayores preocupaciones.
- Pero esto no le impedía emborracharse y andar de crápula con frecuencia.
- Consideraba, y quizá tenía razón, que la verdadera moral del estudiante de Medicina estribaba en ocuparse únicamente de lo médico, y fuera de esto, divertirse.
- A esto llamaba él trabajar a una mujer.
- ¿Por qué me dices esto?
- Sin duda supo lo que eran la mujer y el hombre en una época en que su instinto nada le decía, y esto le había producido una mezcla de indiferencia y de repulsión por todas las cosas del amor.
- Con esto, unido a la pequeña pensión de doña Leonarda, vivía la familia.
- Pero esto mismo en una señorona lo encontraba disculpable.
- Pero esto para la señora Venancia era una fantasía.
- Quizá pensaba que esto justificaba su afición al aguardiente.
- A pesar de esto, no se perdía, al revés, llevaba camino de enriquecerse y de acrecentar su fortuna.
- A pesar de que en el fondo no haya más que esto, un interés utilitario ¿quién duda que la idea de justicia y de equidad es una tendencia que existe en nosotros?
- Sin embargo, esto no le dejó a Hurtado completamente satisfecho.
- No tiene medios para esto.
- IV ABURRIMIENTO Las gestiones para encontrar un pueblo adonde ir no dieron resultado tan rápidamente como Andrés deseaba, y en vista de esto, para matar el tiempo, se decidió a estudiar las asignaturas del doctorado.
- A mí esto no me asombra.
- Y esto tan grave, no es todo.
- Esto es lógico, y además se comprueba en la realidad.
- Pero a nosotros nos parece esto racionalmente.
- Esto me parece muy vago.
- Esto demuestra la ineficacia de tu idea analítica y disociadora.
- Esto, unido al vino muy alcohólico, tenía que producir una verdadera incandescencia interior.
- ¿Qué es esto?
- En esto entró Pepinito, y al ver al gorrión se acercó a una puerta y llamó al gato.
- No me gusta ver esto dijo el ama.
- Esto es una enfermedad del hígado, crónica, grave contestó Andrés, retirándose de la cama para que la muchacha no le oyera.
- No creo que esto haya acabado dijo Andrés a la madre.
- Convencido de esto, se dedicaba al método expectante.
- A veces pensaba que todo esto era necesario.
- ¿Le gusta a usted esto, don Andrés?
- La crueldad de la vida en Alcolea, la explotación inicua de los miserables por los ricos, la falta de instinto social, nada de esto para él existía, y si existía tenía un carácter de cosa libresca, servía para decir.
- Todo esto era lógico.
- Intentó también un estudio poco humano y trajo de Madrid y comenzó a leer un libro de astronomía, la Guía del Cielo, de Klein, pero le faltaba la base de las matemáticas y pensó que no tenía fuerza en el cerebro para dominar esto.
- Se iban acumulando en el organismo las substancias de desecho y esto tenía que engendrar productos de oxidación incompleta, el ácido úrico sobre todo.
- Esto se complica murmuró.
- Hace un momento no creía que le iba a usted a decir esto.
- ¡Qué absurdo! ¡Qué absurdo es todo esto! exclamó luego.
- ¿Qué le parece a usted esto?
- Me indigna todo esto exclamó Andrés.
- A esto no se puede decir más sino que es verdad, desgraciadamente.
- Esto es un pantano murmuró Montaner.
- Pero, en fin, a mí esto no me indigna añadió Fermín, lo que me indigna es la suspicacia, la mala intención, la petulancia de esta gente.
- Al principio mi madre se opuso, por esas tonterías de que si mi padre había sido esto o lo otro.
- Claro que nada de esto tiene el aire sentimental y trágico que se le supone.
- Andrés no se negaba nunca a esto, y entró en el otro tabuco.
- Esto es un caso de catalepsia.
- En esto entró un viejo de melena blanca y barba también blanca, cojeando, apoyado en un bastón.
- Esto me parece una tontería poética.
- Ya en esto, Andrés veía el principio de la tragedia.
- Si para la madrugada esto no marcha dijo el médico veremos qué se hace.
- Y esto, para ninguna cosa se debría romper ni echar a mal, si muy detestable no fuese, sino que a todos se comunicase, mayormente siendo sin perjuicio y pudiendo sacar della algún fruto.
- ¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mesmos! Quiso nuestra fortuna que la conversación del Zaide, que así se llamaba, llegó a oídos del mayordomo, y hecha pesquisa, hallóse que la mitad por medio de la cebada, que para las bestias le daban, hurtaba, y salvados, leña, almohazas, mandiles, y las mantas y sábanas de los caballos hacía perdidas, y cuando otra cosa no tenía, las bestias desherraba, y con todo esto acudía a mi madre para criar a mi hermanico.
- No nos maravillemos de un clérigo ni fraile, porque el uno hurta de los pobres y el otro de casa para sus devotas y para ayuda de otro tanto, cuando a un pobre esclavo el amor le animaba a esto.
- Haced esto, hareís estotro, cosed tal yerba, tomad tal raíz.
- Con esto andábase todo el mundo tras él, especialmente mujeres, que cuanto les decían creían.
- Para esto le hacía burlas endiabladas, de las cuales contaré algunas, aunque no todas a mi salvo.
- ¿Qué diablo es esto, que después que conmigo estás no me dan sino medias blancas, y de antes una blanca y un maravedí hartas veces me pagaban?
- Y en esto yo siempre le llevaba por los peores caminos, y adrede, por le hacer mal y daño.
- Con esto siempre con el cabo alto del tiento me atentaba el colodrillo, el cual siempre traía lleno de tolondrones y pelado de sus manos.
- ¿Qué es esto, Lazarillo?
- Alguno estaba ahí, y por burlar haría esto.
- Y con esto y con el gran miedo que tenía, y con la brevedad del tiempo, la negra longaniza aún no había hecho asiento en el estómago, y lo más principal, con el destiento de la cumplidísima nariz medio cuasi ahogándome, todas estas cosas se juntaron y fueron causa que el hecho y golosina se manifestase y lo suyo fuese devuelto a su dueño.
- Y esto bien lo merecía, pues por su maldad me venían tantas persecuciones.
- Y en cuanto esto pasaba, a la memoria me vino una cobardía y flojedad que hice, por que me maldecía, y fue no dejalle sin narices, pues tan buen tiempo tuve para ello que la meitad del camino estaba andado.
- Y reían mucho los que me lavaban con esto, aunque yo renegaba.
- Visto esto y las malas burlas que el ciego burlaba de mí, determiné de todo en todo dejalle, y como lo traía pensado y lo tenía en voluntad, con este postrer juego que me hizo afirmélo más.
- Por esto te quiero bien.
- Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto yo no me desmando como otros.
- Y porque dije de mortuorios, Dios me perdone, que jamás fui enemigo de la naturaleza humana sino entonces, y esto era porque comíamos bien y me hartaban.
- Con esto no me osaba menear, porque tenía por fe que todos los grados había de hallar más ruines.
- Esto bien se sufre.
- Pusímonos a comer, y quiso Dios que aun en esto me fue bien, que me cupo más pan que la laceria que me solía dar, porque rayó con un cuchillo todo lo que pensó ser ratonado, diciendo.
- Esto hecho, abro muy paso la llagada arca y, al tiento, del pan que hallé partido hice según deyuso está escrito.
- ¿Qué diremos a esto?
- En tal manera fue, y tal priesa nos dimos, que sin dubda por esto se debió decir.
- Porque, puesto caso que yo no había menester muchas salsas para comer, todavía me holgaba con las cortezas del queso que de la ratonera sacaba, y sin esto no perdonaba el ratonar del bodigo.
- Mas de cómo esto que he contado oí, después que en mí torné, decir a mi amo, el cual a cuantos allí venían lo contaba por extenso.
- ¿Qué es esto?
- Con todo esto, diéronme de comer, que estaba transido de hambre, y apenas me pudieron remediar.
- Y hecho esto, sentóse cabo della, preguntándome muy por extenso de dónde era y cómo había venido a aquella ciudad.
- Esto hecho, estuvo ansí un poco, y yo luego vi mala señal, por ser ya casi las dos y no le ver más aliento de comer que a un muerto.
- Vuestra merced crea, cuando esto le oí, que estuve en poco de caer de mi estado, no tanto de hambre como por conocer de todo en todo la fortuna serme adversa.
- Él, que vio esto, díjome.
- Y con esto acabamos casi a una.
- No venía, fuime por esa ciudad a encomendarme a las buenas gentes, y hanme dado esto que veis.
- Y ciertamente, cuando mi amo esto oyó, aunque no tenía por qué estar muy risueño, rio tanto que muy gran rato estuvo sin poder hablar.
- Pues, estando en esto, entró por la puerta un hombre y una vieja.
- De que esto me oyeron, van por un alguacil y un escribano.
- En esto vino el alguacil, y echóme mano por el collar del jubón, diciendo.
- Y por esto y por otras cosillas que no digo, salí dél.
- Sobre esto, el señor comisario mi señor tomó un lanzón que en el portal do jugaban estaba.
- A todo esto, el señor mi amo estaba en el púlpito de rodillas, las manos y los ojos puestos en el cielo, transportado en la divina esencia, que el planto y ruido y voces que en la iglesia había no eran parte para apartalle de su divina contemplación.
- Y esto hecho, mandó traer la bula y púsosela en la cabeza.
- Hecho esto, él se despedió con mucha paz y amor, y ansí nos patrimos deste lugar.
- Y aun, antes que nos partiésemos, fue preguntado él por el teniente cura del lugar y por los regidores si la bula aprovechaba para las criaturas que estaban en el vientre de sus madres, a lo cual él respondió que según las letras que él había estudiado que no, que lo fuesen a preguntar a los doctores más antiguos que él, y que esto era lo que sentía en este negocio.
- Con esto renegué del trato.
- Pregonero, hablando en buen romance, en el cual oficio un día que ahorcábamos un apañador en Toledo y llevaba una buena soga de esparto, conocí y caí en la cuenta de la sentencia que aquel mi ciego amo había dicho en Escalona, y me arrepentí del mal pago que le di por lo mucho que me enseñó, que, después de Dios, él me dio industria para llegar al estado que ahora estó.
- Digo esto porque no me maravillaría alguno, viendo entrar en mi casa a tu mujer y salir della.
- Ella entra muy a tu honra y suya, y esto te lo prometo.
- Esto fue el mesmo año que nuestro victorioso Emperador en esta insigne ciudad de Toledo entró y tuvo en ella cortes, y se hicieron grandes regocijos, como vuestra merced habrá oído.
- Son consecuentes como el acero de una brújula rota o enmohecida, y esto les parece una gran virtud.
- Discutir si esto es mejor que aquello, me parece una tontería.
- La gente le encuentra a esto mucho mérito, pero yo, la verdad, no le encuentro ninguno.
- Esto no es obstáculo para que me encuentre en mi pueblo como en ningún otro.
- Quizá por esto me crié enfermizo, y el médico aconsejó a mi madre que no me llevara a la escuela.
- Pero, la verdad, esto no me llamaba la atención.
- Recuerdo que al escribir esto, que me dictaba mi tía, le hice varias preguntas acerca de la vida y de las costumbres de los piratas, y, a pesar de que ella trataba de exagerar la odiosidad de los caballeros de la fortuna, a mí me parecía que aquello de ser pirata y de abordar a los barcos y quitarles sus tesoros y guardarlos en una isla desierta debía tener grandes encantos.
- Esto es lo que cuenta Cincunegui en sus Recuerdos históricos de Lúzaro, y, poco más o menos, es lo que decía el libro de casa de mi abuela, aunque con muchos más detalles y comentarios.
- Desde que supimos esto, la cueva nos imponía algún respeto.
- A todo esto, muy verdad, unía las invenciones más absurdas.
- En esto oímos un crujido fuerte.
- Esto no resiste más.
- Esto halagaba su vanidad.
- En esto, un amigo mío, Fermín Menchaca, capitán de barco metido a comerciante en Cádiz, fué al pueblo, donde acababa de morir su padre, que era patrón de una lancha.
- En esto, estaban concluyendo en Portsmouth una fragata para la Sociedad Vasco Andaluza.
- Dicen que un nuevo idioma es una nueva alma, y hay algo de verdad en esto.
- Pero veía que sus coqueterías me las dedicaba expresamente con intención de mortificarme, y esto me sublevaba.
- Y todo esto, ¿para qué?
- Después de decir esto y estrecharme la mano, el holandés se sentó a mi mesa.
- Shanti, ten esto en cuenta.
- Petulancia, sentimentalismo, vanidad, tristeza, todo esto se fundía en mi alma, haciéndome creer unas veces que era un héroe y otras un desdichado.
- Siento, al pensar en esto, un profundo terror, como si la vida se me escapara en un momento de desmayo.
- Esto amplificado, aquello disminuído, y entre una cosa y otra grandes lagunas.
- En ver esto, en recordar los sitios donde anduve de chico, en paladear y saborearlo todo, he pasado más de un mes sin hacer mucho caso de visitas y de prácticas sociales.
- Esto te gustaba mucho antes me dice.
- Hoy no debe pasar esto, no porque las mujeres se hayan hecho más humildes, sino porque apenas quedan en Lúzaro marinos de altura, con lo cual las mujeres tendrán, de grado o por fuerza, que soportar a sus respectivos esposos, todos los días del año.
- Y la Cashilda, mientras decía esto, le miraba a Recalde sonriendo, con sus ojos azules.
- En esto apareció Juan Machín, en compañía de unos ingleses.
- Pero esto, según la mujer de la venta, eran ganas de hablar.
- La muchacha sollozó al oír esto.
- Pero yo le advertí que esto era imposible.
- A pesar de esto, como la conducta de Mary en casa de Cashilda era buena, comenzaba a sentir por la muchacha cierta simpatía.
- Le habían dicho que allí, en Burdeos, se hacían los mejores y más baratos, y que la gente de Bayona y de la costa vasco francesa se entendía para esto con un comerciante vascongado.
- En vista de esto, el joven dijo que esperáramos un momento a que llegara su padre.
- Varias veces le reprocharon esto, y él contestaba.
- Dicho esto se sentó cerca de la ballenera a charlar con el doctor Cornelius.
- Hecho esto, volvimos debajo de la toldilla porque hacía más fresco, y además porque podíamos desde allí ver algo de lo que pasaba en cubierta.
- A pesar de esto, Nissen no había abandonado el timón.
- En esto se nos acercó un barco que iba a la deriva de una manera desesperada.
- Todo esto hacía que fuera un disparate el entregarnos.
- A todo esto, no sabíamos a punto fijo lo que había dentro.
- A pesar de esto, le conocí.
- ¿Qué será esto?
- El que le ha mandado a usted esto no es un amigo.
- En esto, una ola de aquellas cilíndricas, como hueca, se nos echó encima, vino en diagonal tan rápida, tan súbita, que no hubo tiempo de ponerle la proa.
- Pero ni al mismo Larragoyen, que era una persona sensata, le pude convencer de esto.
- Esto no lo digo delante de un forastero, no, jamás.
- Esto es un hospital me dijo tu abuela.
- ¿Con esto estamos ya conformes?
- ¿Y qué dijo Machín al oírle contar a usted esto?
- Cuando supe esto, me figuré que, como dice todo el mundo, las mujeres son volubles e ingratas, y pensé que la Shele me había olvidado con la ausencia.
- Al saber esto me entró una desesperación profunda.
- Al ver que yo aceptaba a pesar de esto, no hizo objeción alguna.
- No sé si esto fué verdad.
- A pesar de esto, mi voluntad no cedía.
- En esto, un sábado, pocos días después de Reyes, Allen vio en la costa, a gran distancia, con un catalejo de uno de los pontoneros, un botecillo atado a una punta, sin duda dejado por algún cazador de patos salvajes.
- Cuando les hice observar esto, Ugarte y Allen se sacaron la chaqueta y con la punta de la lima quitaron los infamantes números.
- Fuimos arrancándolas con la punta de la lima, y esto nos sirvió de comida para todo el día.
- Esto decía el manuscrito de mi tío Juan de Aguirre.
- No acababa de decir esto cuando van Stein le disparó un pistoletazo a boca de jarro y lo dejó muerto.
- Para esto siempre tenía que emplear el castellano.
- Esto, en boca de Tellagori, quiería decir que todo el mundo era un pillo.
- Y hacía, al decir esto Tellagorri, una reverencia cómica, y continuaa con voz gangosa.
- Probablemente Manolita no tendría ni la más remota idea de la existencia del héroe de Austerlitz, pero esto no era obstáculo para que la canción en boca de Tellagorri tuviese muchísima gracia.
- Yo les pego a todos contestaba Martín, como si esto fuera una razón.
- Esto añadió es una copia de una narración que hace el cronista Iñigo Sánchez de Ezpeleta acerca de cómo fué vertida la primera sangre en la guerra de los linajes, en Urbia, entre el solar de Ohando y el de Zalacaín, y supone que estas luchas comenzaron en nuestra villa a fines del siglo XIV o a principios del XV.
- Leído esto, Soraberri tosió, escupió y comenzó esta relación con gran solemnidad.
- E esto pataba en el año de Nuestro Senyor de mil cuatrociensos y doce.
- Cuando esto se concluya iré a buscarlas.
- Aquel granuja de la calle era capaz de subir, de prosperar, de hacerse rico, de casarse con su hermana y de considerar todo esto lógico, natural.
- ¡Un vagabundo, un ladrón, se la había jugado a él, a un hidalgo rico heredero de una casa solariega! Y lo que era peor, ¡esto no sería más que el principio, el comienzo de su carrera espléndida! Carlos, mortificado por sus pensamientos, no prestó atención a lo que hablaban.
- Tras de esto, se vió bajar un hombre por el tronco de un árbol, se vió que cruzaba la huerta, montaba sobre la tapia y desaparecía.
- Todavía no había salido la luna y esto salvó al salteador enamorado.
- Los propios interesados aseguran ser instinto o talento, sus enemigos dicen casualidad, suerte, y esto es más probable que lo otro, porque hay hombres excelentemente dispuestos para la vida, inteligentes, enérgicos, fuertes y que sin embargo, no hacen más que detenerse y tropezar en todo.
- Y esto es verdad a veces.
- Pero, a pesar de esto, creía que don Carlos, en el instante que iniciase la guerra, conseguiría la victoria.
- ¡Barbarie! ¡Barbarie! replicaba a todo esto el gascón.
- Y yo no me he dado cuenta de todo esto dijo Martín.
- Sí, esto marcha mal, y yo me alegro dijo Capistun.
- Cenaron Martín y Bautista y discutieron si sería mejor quedarse allí o seguir adelante, y optaron por esto último.
- ¡Era un perro de aguas más hermoso! Dicho esto salió del comedor, y al volver tenían una cazuela con liebre.
- ¿Quién ha traído esto?
- ¡Qué español es esto, mi querido Martín! dijo el extranjero.
- En la alcoba próxima se oían quejas, alternando con voces de ¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Jesús mío! ¡Qué demonio será esto! pensó Martín.
- ¿A dónde dará esto?
- Y esto no sería difícil.
- Hecho esto, fué atando las tiras una a otra hasta formar una cuerda de quince brazas.
- Si gano con esto un par de horas, me pueden servir admirablemente para escaparme.
- Martín, al oir esto, agazapándose, salió del portal y ganó la escalera.
- Me juego la vida en esto.
- No acababa de decir esto cuando Martín dió una patada al farol que llevaba el viejo, y después de un empujón echó al anciano respetable a la cuneta de la carretera.
- Y Rosita, al cantar esto, miraba a Martín de tal manera con los ojos brillantes y negros, que él se olvidó de que le esperaba Catalina.
- ¡Que extraño! ¡Hace de esto tanto tiempo! Y somos jóvenes los dos.
- Sí, marquesa, pero chico, esto no me entusiasma.
- Hecho esto, volvieron deprisa al punto por donde habían subido.
- ¿Para qué sirve esto?
- Si esto sigue así no vamos a quedar nadie.
- Afortunadamente Dios ha querido que en esto sólo nos parezcamos.
- Hablando de esto y otros asuntos diplomáticos, yo y mis colegas de la Caleta decíamos mil frases inspiradas en el más ardiente patriotismo.
- Mi madre debió padecer mucho con las atrocidades de su hermano, y esto, unido al trabajo tan penoso como mezquinamente retribuido, aceleró su fin, el cual dejó indeleble impresión en mi espíritu, aunque mi memoria puede hoy apreciarlo sólo de un modo vago.
- Creo que después me sacaron de allí, y con estas indecisas memorias se asocia la vista de unas que daban pavorosa claridad en medio del día, el rumor de unos rezos, el cuchicheo de unas viejas charlatanas, las carcajadas de marineros ebrios, y después de esto la triste noción de la orfandad, la idea de hallarme solo y abandonado en el mundo, idea que embargó mi pobre espíritu por algún tiempo.
- De todo esto diré alguna cosa, si no os falta la paciencia.
- Del E.) Entonces aquel insigne varón, que había derramado su sangre en cien combates gloriosos, sin que por esto se desdeñara de tratar confiadamente a su leal criado, sonrió ante mí, hízome seña de que me sentara, y ya iba a poner en mi conocimiento alguna importante resolución, cuando su esposa y mi ama Doña Francisca entró de súbito en el despacho para dar mayor interés a la conferencia, y comenzó a hablar destempladamente en estos términos.
- Esto no es vivir continuó Doña Francisca agitando los brazos.
- ¿No es esto tentar a Dios?
- A Jerwis le nombraba como los mismos ingleses, esto es, viejo zorro.
- Hace de esto cuatro años, y entavía tengo tal coraje que la sangre se me emborbota cuando lo recuerdo.
- A todo esto, las otras tres fragatas enemigas se habían acercado a las nuestras, de tal manera que cada una de las inglesas tenía otra española por el costado de sotavento.
- Esto sí que se llama ser inglés.
- A pesar de esto, seguíamos la cuchipanda con el inglés.
- ¿a España qué le va ni le viene en esto?
- Está esto bonito, sí, señor.
- Por esto se comprenderá que Doña Francisca tenía razones poderosas, además de la poca salud de su marido, para impedirle ir a la escuadra.
- ¡Qué hombre, Santo Dios, qué hombre! No pasó de esto.
- Esto no se puede sufrir dijo Doña Francisca.
- Marcial continuó, a pesar de esto, su guerrera estadística, pero en voz baja, dirigiéndose sólo a mi amo, el cual no se atrevía a expresar su aprobación.
- En fin dijo mi amo, dentro de algunos días sabremos lo que ha de resultar de esto.
- ¡Y ella tan ajena a esto! ¡Qué dirá cuando llegue a casa y no nos encuentre! A mí se me ensanchaba el pecho con la vista del paisaje, con la alegría y frescura de la mañana y, sobre todo, con la idea de ver pronto a Cádiz y su incomparable bahía poblada de naves.
- Quédese esto, pues, para las plumas de los novelistas, si es que la historia, buscadora de las grandes cosas, no se apropia tan hermoso asunto.
- Algunos de éstos, a modo de vivientes periódicos, concurrían a casa de aquella señora por las tardes, y esto, además del buen chocolate y mejores bollos, atraía a otros ansiosos de saber lo que pasaba.
- Por esto, hablando con su primo en el día de nuestra llegada, le decía la vieja.
- Si no, me temo que esto acabará mal.
- Y luego añada usted a esto los desastres de la guerra.
- Su nariz muy fina, de perfecta forma y un poco larga, sin que esto le afeara, antes bien, parecía ennoblecer su expresivo semblante.
- Esto le agradó.
- Y cuando esto ocurría, y cuando mi alma atribulada acariciaba aún la débil esperanza de formar parte de aquella expedición, Doña Flora se empeñó en llevarme a pasear a la alameda, y también al Carmen a rezar vísperas.
- Esto me era insoportable, tanto más cuanto que yo soñaba con poner en ejecución cierto atrevido proyectillo, que consistía en ir a visitar por cuenta propia uno de los navíos, llevado por algún marinero conocido, que esperaba encontrar en el muelle.
- Esto alegró mucho a Marcial, que junto con otros viejos marineros en el castillo de proa, disertaba ampulosamente sobre el próximo combate.
- ¡Oh!, esto era más de lo que necesitaba mi imaginación para enloquecer.
- No me parece que está esto mal pensado.
- Esto está muy guapo, dicho en el camarote.
- Ustedes quizá no entiendan esto.
- La ansiedad era general, y no digo esto juzgando por lo que pasaba en mi espíritu, pues atento a los movimientos del navío en que se decía estaba Nelson, no pude por un buen rato darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor.
- Esto pasaba en el combés.
- Esto diciendo, cargó el cañón con toda la prisa que le fue posible, ayudado de un grumete que estaba casi ileso.
- Pareció tomar con esto nuevas fuerzas.
- Envueltos en su bandera, y con una bala atada a los pies, fueron arrojados al mar, sin que esto, que ordinariamente hubiera producido en todos tristeza y consternación, conmoviera entonces a los que lo presenciaron.
- Al mismo tiempo, yo había podido reconocer en la cara ensangrentada de mi tío algunos rasgos fisonómicos de la cara de mi madre, y esto aumentó mi aflicción.
- Yo les aseguro a ustedes, y no dudo en decir esto, aunque sea en elogio mío, que le perdoné con toda mi alma y que elevé el pensamiento a Dios, pidiéndole que le perdonara todas sus culpas.
- Después supe que se había portado heroicamente en el combate, sin que por esto alcanzara las simpatías de sus compañeros, quienes, reputándole como el más bellaco de los hombres, no tuvieron para él una palabra de afecto o conmiseración, ni aun en el momento supremo en que toda falta se perdona, porque se supone al criminal dando cuenta de sus actos ante Dios.
- Esto no dejó de contrariarme, porque desvanecidos en mí los efluvios de patriotismo, que al principio me dieron cierto arrojo, no pensaba ya más que en salvar mi vida, y no era lo más a propósito para este noble fin el permanecer a bordo de un buque que se hundía por momentos.
- Esto que veo, ¿no prueba que todos los hombres son hermanos?
- Esto de que las islas han de querer quitarse unas a otras algún pedazo de tierra, lo echa todo a perder, y sin duda en todas ellas debe de haber hombres muy malos, que son los que arman las guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos.
- Yo estoy seguro añadí, de que esto no puede durar.
- Después de esto he vivido setenta años, y no he visto llegar ese día.
- Algo de esto me parece que indicó a mi amo, hablándole quedamente al oído, y Don Alonso debió de darle una lección de caballerosidad, porque le oí decir.
- Esto parecía disgustar mucho a la tripulación prisionera, especialmente a la marinería, y hasta me pareció advertir murmullos alarmantes, que no habrían sido muy tranquilizadores para los ingleses si éstos los hubieran oído.
- Esto no es nada.
- Ante el cadáver del malogrado Churruca, los ingleses, que le conocían por la fama de su valor y entendimiento, mostraron gran pena, y uno de ellos dijo esto o cosa parecida.
- Los navíos que nos habían rescatado, esto es, el Rayo, el Montañés y el San Francisco de Asís, quisieron llevar más adelante su proeza, y forzaron de vela para rescatar también al San Juan y al Bahama, que iban marinados por los ingleses.
- ¡Oh!, esto parece grave dijo Don Alonso con desaliento.
- Como no hemos ganado, dirá esto y lo otro.
- Dicho esto se apartó de mí.
- Gabrielito, no entiende de esto.
- Pero a pesar de esto y de su avanzada edad, que frisaba en los cincuenta y seis años, como se hallaba en buen estado, no parecía correr peligro alguno, pues si el vendaval era cada vez mayor, también el puerto estaba cerca.
- Pues en las guerras de la República francesa dijo un oficial andaluz que quería confundir a Don José María, se estableció que en las ambulancias de los heridos fuese un cuerpo de baile completo y una compañía de ópera, y con esto se ahorraron los médicos y boticarios, pues con un par de arias y dos docenas de trenzados en sexta se quedaban todos como nuevos.
- Pero ¿qué demonios es esto?
- Para esto se construiría una máquina singular, donde el vapor, comprimido y dilatado alternativamente dentro de dos cilindros, pusiera en movimiento unas ruedas.
- Esto pareció casi imposible de realizar en las embarcaciones que a bordo teníamos.
- Ocupado en esto, no advertí que había comenzado el embarque en las lanchas.
- Pero a pesar de esto, una vez trasbordados los heridos, el embarco fue fácil, porque los marineros se precipitaban en ellas deslizándose por una cuerda, o arrojándose de un salto.
- Al decir esto, un terrible chasquido sonó bajo nuestros pies en lo profundo del sollado de proa, ya enteramente anegado.
- Al decir esto su voz se hizo ininteligible por la emoción y la ronquera.
- Con que ánimo, chiquillo, que esto se acaba.
- Esto no pasa en ninguna nación del mundo.
- Una balita de poca cosa le llevó el anteojo, y esto le hizo sonreír.
- Pero él no se cuidaba de esto más que si fueran gotas de agua salada salpicadas por el mar.
- Con esto concluyó el entusiasmo, si no la lucha.
- Esto me entristeció tanto, que no hablé más del asunto.
- Pero apuesto a que cuantos lean esto sospechan que algún estupendo embuste del viejo Malespina hizo llegar a mis oídos la noticia de una desgracia supuesta.
- Contó que, habiendo zozobrado la lancha, él tuvo que optar entre la salvación de su hijo y la de todos los demás, decidiéndose por esto último, en razón de ser más generoso y humanitario.
- Y digo esto, menoscabando quizás la aureola que el pueblo puso en las sienes del jefe de la escuadra española en aquella memorable ocasión.
- Esto preguntaban los ojos del delantero a los del acólito.
- Esto ya lo había notado el Palomo, empleado laico de la Catedral, perrero, según mal nombre de su oficio.
- Esto pensaba, en tanto que el beneficiado don Custodio le aborrecía principalmente porque era Magistral desde los treinta.
- Lo presente era la realidad del sueño de la niñez y de esto gozaba.
- Todo esto era triste.
- Mas no por esto dejaba el sabio de sacar a relucir la retórica, en que creía, ostentando atrevidas imágenes, figuras de gran energía, entre las que descollaban las más temerarias personificaciones y las epanadiplosis más cadenciosas.
- Porque además del primer anticuario de la provincia, creía ser y esto era verdad el hombre más fino y cortés de España.
- La primera vez que pensó esto tuvo remordimientos para una semana.
- Este joven sentimental y amante del saber se cansó de devorar en silencio aquel amor único y procuró ser veleidoso, aturdirse, y esto último poco trabajo le costaba, porque nunca se vio hombre más aturdido que él en cuanto una mujer quería marearle con una o dos miradas.
- ¡Pero este Bermúdez está desconocido! ¡Todos, todos empeñados en que era un cartujo! Esto le desesperaba.
- El señor de Palomares vestía un gabán de verano muy largo, de color de pasa, y llevaba en la mano derecha un jipijapa impropio de la estación, pero de cuatro o cinco onzas su precio en la Habana y por esto pensaba que podía usarlo todo el otoño.
- Buscó alguna frase oportuna y por de pronto halló esto.
- ¡Qué brazos! ¡qué pecho! ¡y todo parecía que iba a estallar! Todo esto encantaba a don Saturno mientras irritaba al Magistral, que no quería aquellos escándalos en la iglesia.
- Todo esto quiso decir con los ojos.
- Esto es, que los mezclaba y confundía, siendo la falda de Obdulia la causa de tales confusiones, porque el sabio no podía menos de admirar aquella atrevidísima invención, nueva en Vetusta, mediante la que aparecían ante sus ojos graciosas y significativas curvas que él nunca viera más que en sueños.
- Esto de los bailes solía acontecer en las tertulias a donde el setentón acudía sin falta, porque desde que los médicos le habían prohibido escribir y hasta leer de noche, no podía pasar sin la sociedad más animada y galante.
- No se crea por esto que eran íntimos amigos los aficionados a platicar después del coro.
- Por esto acechaba la sucesión del Arcipreste con más avaricia que todos, con pasión imprudente.
- Esto era ya una gollería.
- Esto es plateresco.
- Don Cayetano, que sabía esto, hizo un simulacro de presentación diplomática en el tono jocoserio que nunca abandonaba.
- De la breve conversación de la tarde no recordaba más que esto.
- Sí, esto había dado a entender aquel señor sacerdote.
- Esto al fin era un mérito.
- Y esto otro.
- Poco a poco se había acostumbrado a esto, a no tener más placeres puros y tiernos que los de su imaginación.
- La Regenta recordaba todo esto como va escrito, incluso el diálogo.
- Por tener esto en cuenta, he sido siempre feliz en mi matrimonio.
- ¡Cosa extraña! Otras veces no le sucedía esto, dormía a pierna suelta y despertaba en el momento oportuno.
- Hasta algo imprudente, él que era la prudencia misma, y sólo por esto digno de que ella no se irritara contra su infame intento.
- Tanto valía entonces esto como dedicarse a bandolero sin protección, por lo que toca a la necesidad de vivir a salto de mata.
- Esto lo ignoraba don Carlos, que admitió el aya en calidad de católica liberal.
- Se le escribió a don Carlos nada más que esto.
- ¡Con qué tristeza pensaba la niña, sin querer pensarlo, que los amigos de su padre eran personas poco delicadas, habladores temerarios! Y su mismo papá, esto era lo peor, y había que pensarlo también, su querido papá que era un hombre de talento, capaz de inventar la pólvora, un reloj, el telégrafo, cualquier cosa, se iba volviendo loco a fuerza de filosofar, y no sabía vivir con una hija que ya entendía más que él de asuntos religiosos.
- Pero los amigotes de Ozores ni esto hacían.
- Pasaba esto mientras seguía leyendo.
- Esto no impidió que durante el viaje manifestase la señorita de Ozores, vestida de riguroso luto, un dolor apenas mitigado por la resignación cristiana.
- Esto lo dijo el médico de la aristocracia, don Robustiano, que asistía a Anita.
- Esto quedaba prohibido, pero ella sería considerada como sobrina de quien tantos elogios merecía.
- No era esto lo que quería decir.
- Lo que eran los hombres, y especialmente los indianos, lo que no les gustaba, la manera de marearlos, lo que había que conceder antes, lo que no se había de tolerar después, todo esto se discutió por largo, siempre concluyendo con la protesta de que era hija tanta sabiduría de la observación en cabeza ajena.
- Esto era todo lo que las tías sabían del novio que se les preparaba a escondidas.
- Pero de esto ya se hablará en su día.
- Pero esto era poco para creerse con vocación de santa.
- Pues bien, todo esto lo pagarías tú con la más negra ingratitud, con la ingratitud más criminal, si a la proposición que vamos a hacerte contestaras con una negativa.
- En efecto, aunque el jefe de Fomento aseguraba que todos los vetustenses eran unos chambones, no era esto más que un pretexto para subir al cuarto del crimen en busca de más pingües y rápidas ganancias.
- A ver si tú entiendes esto que he leído hoy en el periódico.
- Pero en general preferían a esto hablar de animales.
- Creía que esto le daba cierto aspecto de noble inglés.
- Esto de la sabiduría es un complemento necesario.
- Afortunadamente tengo energía tenía muy buenos puños y a testarudo nadie me gana, y disfruto de un pulmón como un manolito (monolito, por supuesto.) Sin más que esto y leer La Correspondencia seré el Hipócrates de la provincia.
- ¡Y conste que yo sostendré esto en todos los terrenos! ¡en todos los terrenos! Y repetía lo de terreno cinco o seis veces para que el otro se fijara en el tropo y en el garrote y se diera por vencido.
- Se había embrollado y esto era lo que más le irritaba siempre, perder el discurso a lo mejor.
- Todo esto sabía Trabuco, pero no lo decía a nadie.
- Pero hoy por hoy, en el actual momento histórico el de Pernueces se crecía hablando de esto la moralidad de nuestras familias es el mejor escudo.
- Que no se casa ni se casará porque él quiere hacerla monja, y que don Manuel autoriza esto, y.
- Señores añadió Trabuco, animándose esto es escandaloso.
- Señores dijo corriente, no se hable más de esto.
- Pero otras veces, y esto era lo que él prefería, vencían sus ojos azules, suaves y amorosos, su manera de entender los placeres.
- Esto debe de ser la vejez.
- En esto no hay diferencia entre el amor puro y el ordinario.
- Esto ya sería una traición formal, de las que asustan más a las mujeres.
- En esto pensaba que consistía la superioridad que todos le reconocían.
- Pero el triunfo en este caso aseguraba grandes adelantos en la carrera, y esto era lo principal en Mesía, el hombre político.
- Con esto y la natural vanidad que lleva a la mujer a creerse querida de veras, la Regenta podía, si le importaba, creer que el Tenorio de Vetusta había dejado de serlo para convertirse en fino, constante y platónico amador de su gentileza.
- Esto era lo que él quería saber a punto fijo.
- Si no había teatro, y esto era muy frecuente en Vetusta, se quedaba en su gabinete donde recibía a los amigos y amigas que quisieran hablar de sus cosas, mientras ella leía periódicos satíricos con caricaturas, revistas y novelas.
- Pero esto no lo admitía ella.
- Algunas madres había que no pasaban por esto.
- Algún canónigo solía dar mayores garantías de moralidad con su presencia, aunque es cierto que no era esto frecuente, ni el canónigo paraba allí mucho tiempo.
- ¡esto es truquage, puro truquage ! Ponía la cera en los agujeros, dejaba la silla en su sitio, y descendía triunfante diciendo por la escalera.
- ¿Pero qué es esto, señoras?
- Y solía limpiar los labios con el pañuelo después de decir esto.
- Todo esto, por supuesto, se decía nada más entre hombres, y habían de ser discretos.
- Pero de esto ya no se hablaba de puro sabido.
- Abundancia, limpieza, desahogo, esmero, refinamiento en el arte culinario, todo esto y más se notaba desde el momento de entrar allí.
- ¿Lleva esto pimienta o no la lleva?
- Ya nadie pensaba en esto.
- Esto les recordó mejores días.
- Esto lo habían aprendido los dos en Madrid.
- Pero ¿verdad dijo Obdulia, poniéndose más guapa que esto de encontrarse de vez en cuando se parece un poco a un buen día de sol en invierno, en esta tierra maldita del agua y la niebla?
- Esto es, atendía con gran esmero y diligencia a la hacienda y a los quehaceres domésticos.
- Mesía al decir esto encogía los hombros con un gesto de desesperación humorística que a él y a sus adoratrices se les antojaba muy interesante, byroniano (si las adoratrices sabían de Byron.) Y ella es hermosa, Alvarín, hermosa, hermosa.
- Todo esto es una injusticia.
- Y además de esto notó Mesía que le había mirado sin conmoverse, sin turbarse, como a Visita, ni más ni menos.
- Todo esto pensó en un momento, irritado, con vehemente deseo de salir de dudas y vacilaciones.
- Le había dicho, con unas palabras muy elocuentes, que ella no podía repetir al pie de la letra, algo parecido a esto.
- Pero, por esto ¿va a tirar con desdén la pepita y a seguir jugueteando con el agua, moviendo los brazos y haciendo saltar la corriente al azotarla con los pies y sin pensar ya nunca más en aquel poquito de oro que encontró entre la arena?
- ¿No es esto ridículo?
- Y había continuado diciendo lo que en sustancia era esto.
- De todo esto se deducía racionalmente, aparte todo precepto religioso, la necesidad de confesar a menudo.
- Si todo esto no lo ordenase nuestra religión, lo mandaría el sentido común.
- ¿Cómo tenía ella veintisiete años y jamás había oído esto?
- Le había dicho que era un temperamento especial, que todo esto y más había que tener en cuenta.
- Esto era completamente nuevo.
- Al día siguiente el esfuerzo era menos costoso y su eficacia mayor por la velocidad adquirida, por la inercia del bien, esto era mecánico (así lo había dicho el señor De Pas.) La virtud podía definirse.
- ¡Y cuántas más lecciones le había prometido el Magistral para otro día! ¡Cuántas cosas nuevas iba a saber y a sentir! ¡Y qué dicha tener un alma hermana, hermana mayor, a quien poder hablar de tales asuntos, los más interesantes, los más altos sin duda! De la cuestión personal, esto es, de los pecados de Ana, se había hablado poco.
- Al recordar esto sintió la Regenta escrúpulos.
- Por esto se llamaba El boulevard, o lo que era en rigor, Calle del Triunfo de 1836.
- ¡Es la Regenta! ¡Qué guapa es! Esto decían ellas y ellos.
- Esto le parecía la más terrible crueldad de la injusticia.
- Confiaba en su experiencia de hombre de mundo, y en su arte de Tenorio, pero humildemente se declaraba a sí mismo que todo esto no era nada comparado con el prestigio de su belleza corporal.
- Eso creo yo solía afirmar Ronzal la mujer es así urbicesorbi (en todas partes, en el latín de Trabuco.) Además, don Álvaro era profundamente materialista y esto no lo confesaba a nadie.
- Pero esto mismo era inoportuno.
- Y como esto le pareció cursi y algo anfibológico, añadió algunas palabras, no menos vulgares y frías.
- Aquellas tristezas, aquellos arranques mal disimulados de impaciencia, de despecho, que yo observaba con el rabillo del ojo ¡ay! ¡sí, esto era lo cierto, con el rabillo! ¿serían ilusiones mías, nada más que ilusiones?
- ¡Mas renunciar a la tentación misma! Esto era demasiado.
- ¿qué es esto?
- Después supo que esto lo suprimían.
- ¿Era esto pecar?
- ¡Señora!, ¡señora! ¿qué es esto?
- ¡Ladrones! ¡No, calla! Ven acá, quítame esto que me oprime como unas tenazas.
- No faltaba para que la máquina fuese perfecta, más que esto.
- ¡caer en una trampa que un marido coloca en su despacho como si fuera el monte! ¡no era esto el colmo de lo ridículo!
- Esto era algo, esto era digno de ella.
- Necesito esto, necesito quererte mucho y acariciarte.
- Esto no es natural, quiero decir.
- Y yo, por último, opino lo mismo, y estoy resuelto esto lo dijo con mucha energía estoy resuelto a que termine la vida de aislamiento.
- Y esto no es un programa de gobierno, sino que se cumplirá en todas sus partes.
- ¡Dios mío! ¡qué es esto! gritó en prosa culta ¿quién ha causado esta devastación.
- ¿Qué ha sido esto?
- ¡A ver, Anselmo! que venga Anselmo que le voy a tirar por el balcón si no me explica esto.
- ¡Esto más! ¡Vive Dios! Yo que iba a dar en cara a Frígilis.
- Justamente se había hablado de esto la tarde anterior en el Espolón, en un corrillo de murmuradores, clérigos unos, seglares otros.
- Todo esto es verdad contestó Foja, el ex alcalde usurero, que estaba presente siempre en conversaciones de este género.
- Ella misma se me ha acusado de esto, que conocía que era orgullo.
- Si te es igual, vuelve luego, y acabarás de arreglar esto cuando yo no esté.
- Y al pensar esto, mirándose al espejo, mientras se lavaba y peinaba, De Pas sonreía con amargura mitigada por el dejo de optimismo que le quedaba de sus reflexiones de poco antes.
- Al decir esto los ojos de Teresina se fijaron sin miedo en los de su amo.
- Sintió deseos de ponerla de su parte, sin saber por qué esto podía importarle.
- Si tú cobras esto y lo otro.
- En las horas en que a sí mismo se despreciaba, para encontrar algo puro dentro de sí, que impidiera que aquella repugnancia llegase a la desesperación, necesitaba recordar esto.
- Pero esto ¿no era noble en el fondo?
- La ciencia manda esto.
- ¡Oh! ¡Si yo cogiera al curita que tiene la culpa de todo esto! Porque aquí anda un cura, señor Magistral, estoy seguro.
- ¡Cuatro hijas y dos ya monjas! Esto es absurdo.
- Sin esto.
- Suspiró doña Lucía al oír esto.
- Por esto habían valido poco las amonestaciones de don Fermín para que Fortunato se abstuviese de adornar los balcones con jaulas pobres, pero alegres, en que saltaban y alborotaban aturdiendo al mundo, jilgueros y canarios, que en honor de la verdad, parecían locos.
- Esto, según unos, era la perdición del clero y el culto, según otros una gran fortuna.
- Esto es absurdo decía De Pas.
- Pero esto había sido al principio.
- Amigo, esto quedaba para el Magistral, con no poca envidia de Glocester.
- Esto cundió por las tertulias, corrillos y paseos, y cuantos pretendían pasar plaza de personas instruidas, lamentaron que no hubiera más fondo en los sermones del prelado, que no se preparase y que se prodigara tanto.
- Al cabo, la opinión llegó a decir esto, aunque ya sin el visto bueno de Glocester.
- Esto es mecánico, repetía, descendiendo gustoso al estilo familiar.
- Pero ¡ay! esto era perderse.
- ¡Unas señoras con el Obispo! ¡Y ningún caballero las acompañaba! Esto era nuevo.
- Esto y el ver allí a la de Páez, su más fiel devota, agravó el mal humor del Vicario.
- Y esto ha sido.
- Esto quería decir que el Marqués y la Marquesa, no prescindirían de sus manías y caprichos gastronómicos en consideración a los convidados.
- Miraba pasmada a Mesía, cuando nadie lo notaba, y abría los ojos mucho, hinchando los carrillos, gesto que daba a entender algo como esto.
- Los dijes del primo, la camisa de color, la corbata, las sortijas ricas y vistosas, las manos que parecían de señorita, todo esto encantaba a Edelmira que era también muy amiga de la limpieza y de la salud.
- Esto que no lo notaban, o fingían no verlo, los demás convidados, lo estaba observando él por lo que le importaba.
- Aparte de que él no era un fanático, ni el partido conservador debía confundirse con ciertas doctrinas ultramontanas, aparte de esto, una cosa era la religión y otra los intereses locales.
- Uno solo, no admitía discusión en esto, la plaza de San Pedro.
- ¡Qué diablos es esto! pensó De Pas.
- Tan distinguido como decía Obdulia, que en esto tenía razón.
- Está tan alto esto.
- Esto es una traición.
- Todo esto se le pasó por las mientes al Magistral en el poco tiempo que necesitó para quitar el pie del estribo y hacer el último saludo a las señoras dando un paso atrás.
- Era aquel un lugar, a más de abrigado, solitario y lo que llamaban allí recogido, pero esto cuando la Colonia no existía.
- Los pollos advirtieron que el Paseo de los curas era más corto y más estrecho que el Paseo Grande, y esto les convenía.
- Pero esto no engañaba a los que le conocían bien los más muy a su costa.
- Esto era cosa de novelistas y poetas, y la hipocresía del pecado había recurrido a esa palabra santificante para disfrazar muchas de las mil formas de la lujuria.
- Pero esto es demasiado.
- Esto es insufrible!
- Esto lo pensó después.
- Esto tiene que pasar.
- ¿Qué me importa todo esto?
- Esto vio De Pas frente al balcón del gabinete.
- Esto al menos creyó notar el Magistral.
- ¡Por Dios, señora! esto es indigno de usted.
- Que esto no tiene nada que ver con todas esas otras calumnias de antaño.
- Por esto pudo notar la señorita Rita la piedad de Paula bien pronto.
- Le gustaba contar sus hazañas, y hasta sus aventuras, esto en secreto, después de colocar unos cuantos pellejos de Toro, al beber en compañía del parroquiano.
- Esto originó reyertas trágicas.
- Esto es algo fuerte.
- ¡abajo la clerigalla! Esto lo dijo bastante alto para que lo oyese el sereno, que daba vuelta a la esquina.
- Bebía el señor Barinaga y en esto ya no se podía culpar de su miseria al Provisor.
- Todo esto miraba la Regenta con pena, como si fuesen ruinas de un mundo.
- Esto era peor que las campanas, más mecánico, más fatal.
- ¡oh! esto era el colmo del romanticismo.
- Se humillaba Ana a los designios de Dios, pero no por esto desaparecía el disgusto de sí misma, ni el valor para seguir la lucha se recobraba.
- Sí, esto lo confesó Ana, ella no amaba a su don Víctor como una mujer debe amar al hombre que escogió, o le escogieron, por compañero.
- Esto fue todo lo que pudo saber el Magistral sobre el particular.
- Para esto era necesario caminar en zig zas, hacer muchas curvas, andar mucho y subir poco.
- Y aquel día pudo ser, merced a esto, la conferencia tan ideal y delicada en la forma como todas las anteriores.
- Y en tanto que el dedo índice de la mano derecha frotaba dos prominencias pequeñas y redondas del artístico bajo relieve, que representaba a las hijas de Lot en un pasaje bíblico, él, sin pensar en esto, es claro, procuraba arrancar a las tinieblas de su ignorancia el secreto que tanto le importaba.
- Esto no podía negarlo, ¿cómo engañarse a sí mismo?
- Y viendo como veía un peligro, y desde luego una imprudencia en hablar así con don Álvaro, en mirarle con deleite que no se ocultaba, en alabarle y abrirle el arca secreta de los deseos y los gustos, no se arrepentía de nada de esto, y se dejaba resbalar, gozándose en caer, como si aquel placer fuese una venganza de antiguas injusticias sociales, de bromas pesadas de la suerte, y sobre todo de la estupidez vetustense que condenaba toda vida que no fuese la monótona, sosa y necia de los insípidos vecinos de la Encimada y la Colonia.
- Pensaba esto y casi lo decía con los ojos.
- Pero fuera de esto juzgaba hermosa creación la de Zorrilla.
- Se reparten por palcos y plateas donde, apenas recatados, fuman, ríen, alborotan, interrumpen la representación, por ser todo esto de muy buen tono y fiel imitación de lo que muchos de ellos han visto en algunos teatros de Madrid.
- En Madrid y en el extranjero, esto es el pan nuestro de cada día.
- Tal vez era esto lo más profundo en la fe religiosa de Ana.
- Y después de pensar y resolver esto, se vistió y se peinó lo mejor que supo, y no volvió a poner en tela de juicio puntos de honra, peligros, ni compromisos de los que Don Víctor tanto gustaba ver en versos de Calderón y de Moreto.
- ¡Señores, parece esto la cazuela ! había dicho a menudo, pero en balde.
- También esto lo envidiaba Ronzal, que era amigo político de Vegallana.
- Esto ya lo decía más alto para que lo oyeran todos los presentes.
- ¡Pero esto es divino! dijo volviéndose hacia su marido, mientras pasaba la lengua por los labios secos.
- Esto era el colmo de la distinción según lo entendía don Álvaro, y así procuró aquella noche presentarse a la Regenta, a quien estaba visto que había que enamorar por todo lo alto.
- Bájese usted, amiga mía, que todo esto es volar por los espacios imaginarios ?
- ¡Jesús! las once y media, no se acaba esto a las dos.
- Sí, prefiero esto.
- Ana preguntó esto encendido el rostro por el rubor.
- Han traído esto para la señora.
- Todo esto se dijo al principio.
- Todo esto había pensado decirle aquella tarde, y ella respondía que.
- No hay en esto engaño.
- Esto no lo sabrá nadie, porque no han de ser tan miserables que nos sigan los pasos.
- Ejemplo de esto pueden ser, sin salir de España, el célebre Arcipreste de Hita, Tirso de Molina y otros muchos.
- La noche anterior el peligro había sido grande (y esto lo decía sin saber palabra de la presencia de don Álvaro en el palco de Anita) y era necesario evitar la repetición de accesos por el estilo.
- Sí, amiga mía el Magistral reía al decir esto lo que usted necesita, para calmar esa sed de amor infinito.
- No era esto nuevo en él.
- Pero como esto es pocas veces, conviene acudir a los sermones de oradores acreditados.
- Y a todo esto ¿hemos de vestir de estameña, y mostrar el rostro compungido, inclinado al suelo, y hemos de dar tormento al marido con la inquisición en casa, y con el huir los paseos, y negarse al trato del mundo?
- Pero esto que pensó se guardó de decirlo.
- Esto lo dijo Petra muy bajo, sacando la cabeza fuera del portal, y cerró con gran cuidado de no hacer cualquier ruido.
- Así hablaba a veces como una sentencia del Tribunal Supremo, usaba en la conversación familiar el tecnicismo jurídico, y esto era lo único que en él quedaba del antiguo magistrado.
- Pues nada menos que esto se proponían aquellas devotas de armas tomar, militantes como coraceros.
- Pero esto no colmaba su deseo, no satisfacía su amor propio, sería un placer efímero y una venganza.
- Esto era lo que les irritaba más, sobre todo a Visita.
- Pero Ana creía en un complot y esto la ayudaba no poco en su defensa.
- Esto era humillante para la religión y depresivo para don Fermín.
- Sí, señor, un dineral, pero lo peor no es que usted nos arruine, sino que se arruina también, y lo sabe el mundo y esto es en desprestigio de la Iglesia.
- Esto me digo, pero no vale, porque, ya se lo he dicho, me saltan de repente en la cabeza, ideas antiguas, como dolores de llagas manoseadas, ideas de rebelión, argumentos impíos, preocupaciones necias, tercas, que no sé cuándo aprendí, que vagamente recuerdo haber oído en mi casa, cuando vivía mi padre.
- ¡Las obras, las obras, amiga mía! Esto es serio, necesitamos remedios enérgicos.
- Pero esto no se podía decir.
- Yo te aseguro que esto pasará.
- Pero esto pasa, esto es nervioso.
- ¡Anselmo! oye esto que digo.
- Esto pensó, pero dijo.
- Pero hijo, usted no entiende de esto.
- Pero usted no puede entender esto.
- De esto hablaba él, mientras Ana sentía sudores mortales que parecían sacarle de la piel la última fuerza, y hasta el ánimo de vivir.
- El mundo era una contradanza del sol dando vueltas muy rápidas alrededor de la tierra, y esto eran los días.
- Y al Magistral no se le decía nada de esto.
- El pan era duro, ¡mejor! el vino malo, sabía a la pez, ¡mejor! esto le gustaba a Quintanar.
- De esto hablaban ella y Frígilis.
- A esto lo llamaba él su aurea mediocritas.
- A esto hubiera objetado don Pompeyo, si no despreciara tales hablillas, abroquelado en el santuario de su conciencia, hubiera contestado que don Leandro Lobezno, el obispo de levita, el Preste Juan de Vetusta, el seráfico presidente de la Juventud Católica, era millonario gracias a los bienes nacionales que había comprado cierto tío a quien heredara el don Leandro.
- Esto de que bien lo sabía Dios era una frase hecha, como él decía, que se le escapaba sin querer, porque, en verdad sea dicho, don Pompeyo Guimarán no creía en Dios.
- Esto dependía del mayor o menor celo apostólico de los obispos.
- Empezaba, como otros muchos, por negar la virtud del sacerdocio y, además esto no se sabe que lo hayan hecho otros heresiarcas, coincidía en él aquel desprecio de los ordenados in sacris con la afición desmesurada al alcohol en sus varias manifestaciones.
- Esto pensaba ella.
- A esto lo llamaban cortar por lo sano.
- Y a todo esto don Pompeyo Guimarán olvidaba su exordio, interesado a su pesar en las aventuras eróticas del frívolo Presidente del Casino.
- Tú no puedes entender esto, pero oye lo que te importa.
- Porque tenga usted entendido, joven inexperto y procaz, que por el mundo han pasado muchas religiones positivas, y hoy se ha creído esto y mañana lo otro.
- Todo esto lo ha preparado Mesía.
- No hacía caso de los veniales y esto fue lo que me destruyó.
- En fin, de esto ya le hablé.
- Ahora esto se acabó.
- En esto he mejorado mucho.
- También en esto imitaré a nuestra Doctora, que puso empeño en traer a mayor piedad a su buen padre, que ya tenía mucha.
- No quería pensar en esto, no quería sustos de conciencia ni peligros de otro género, no quería más que gozar aquella dicha que se le entraba por el alma.
- Pues bueno, esto bastaba, esto era el hecho, la realidad.
- Esto era vergonzoso, más que por nada por el secreto, por la hipocresía, por la sombra en que había ido envuelto.
- ¿A ti qué te parece de esto?
- Sobre todo, yo no sirvo para esto.
- Era como si tratándose de un árbol, empezara a echar flores, y más flores, gastando en esto toda la savia.
- Y además, esto de hacerse viejo, que le tocaba a él como a cada cual, era un gravísimo inconveniente.
- Había que pensar en esto.
- ¡Buena la haríamos si usted se me muriese! todo esto, señor mío, es egoísmo, ni Dios ni usted han de agradecerlo.
- Además, suponiendo que aquello parase en un amor sacrílego y adúltero, miserablemente sacrílego, por haber tenido tales comienzos, ¡adiós encanto! Ya sabía él lo que era esto.
- Conciertos nocturnos al aire libre, giras campestres, regatas, de todo esto hablaban.
- Y aunque ustedes no comprendan esto, la ciencia declara que la privación del alcohol precipita la muerte de ese hombre, enfermo por abuso del alcohol.
- Esto es una especie de contribución de sangre que pagamos al fanatismo.
- Esto es una especie de tributo de las cien doncellas.
- No era esto lo peor, sino que la Regenta y don Fermín notaban en Quintanar cierta frialdad cada vez que los veía juntos y el Magistral tuvo que fingirse distraído ante algunos desaires disimulados.
- Con esto sólo consiguió que la Regenta y el Magistral conviniesen en verse más a menudo fuera del caserón y menos veces en él.
- En vano pensaba esto, porque agudos remordimientos le pinchaban cada vez que Ana, solícita, dulce y sonriente le pedía con las manos en cruz que se cuidara, que no entregase todas sus horas al trabajo y a la penitencia.
- Esto era humildad, lo de antes orgullo loco.
- De esto habló un día con el Magistral, sin decirle que la consulta le importaba por ella misma.
- Mientras llegaba el momento, no podía más que consolarle, y esto sabía hacerlo de modo que el Magistral tenía que emplear esfuerzos de titán para contenerse y no demostrarle su agradecimiento puesto de rodillas y besándole los pies menudos, elegantes y siempre muy bien calzados.
- ¡esto es indigno! ¡Pero, caballero!
- De que esto que tengo.
- De esto que digo.
- Y de esto tienen la culpa el señor Magistral, y mi señora hija.
- Y de todo esto iba a tener la culpa él, y Vetusta se le iba a echar encima.
- Esto tiene que ser una manifestación decía del ex alcalde a muchos correligionarios y otros enemigos del Magistral reunidos en la tienda, al pie del cadáver.
- Esto tiene que ser una manifestación.
- Además, esto es una iniquidad.
- ¡Oh, hay que protestar muy alto! ¡Sí, sí! ¡Esto es una iniquidad! ¡Hay que hacer una manifestación! Hablaban también muchos conjurados con trazas de curiales de Palacio.
- Esto no nos lo puede prohibir el gobierno.
- Esto no es una manifestación anti católica observó el maestro de escuela.
- Don Pompeyo llevaba los pies encharcados, y era sabido que la humedad le hacía mucho daño, le ponía nervioso y con esto se le achicaba el ánimo.
- Esto leyó la Regenta sin entenderlo bien.
- Y todo esto era porque hacía mil ochocientos setenta y tantos años había nacido en el portal de Belén el Niño Jesús.
- Todo esto era hermoso, según Ana.
- Los carlistas y liberales que llenaban el crucero celebraron la gracia, hubo cuchicheos, risas comprimidas y en esto vio la Regenta un signo de paz universal.
- Para la de Fandiño la religión era esto, apretarse, estrujarse sin distinción de clases ni sexos en las grandes solemnidades con que la Iglesia conmemora acontecimientos importantes de que ella, Obdulia, tenía muy confusa idea.
- ¡Bien, hombre, bien! Conste que esto no es una abdicación.
- Y además esto repugna.
- Esto lo cantó bajito Joaquín Orgaz, tocando el tambor en la cabeza de Guimarán.
- Y acto continuo el mediquillo salió de la capilla obscura donde se representaba tal escena, y se fue a buscar una aguja en un pajar, como él dijo, esto es, a buscar a Obdulia entre la multitud.
- Pero no se podía correr detrás de él para consolarle, para decirle todo esto.
- Esto quería decirle, pero un gesto del Magistral la contuvo.
- En esto pensaba Anita.
- Usted sabe todo esto, Ana.
- ¿qué es esto?
- Esto no es nada.
- Esto es frío.
- Pero ¿qué es esto.
- ¡Ya sé para qué sirvo yo! ¡Ya sé para qué nací yo! Para esto.
- Habla del que tiene la culpa de esto.
- La flor y nata de la conservaduría, que son las que animan esto, no vendrá.
- Que se corra que viene la Regenta y se llenará esto con lo mejorcito.
- Esto lo dijo Joaquín Orgaz.
- Pero él no pensaba en esto, pensaba en que, según veía, tarde ya, le tocaba romper la marcha.
- Después de esto ¡al agua! Saturno entra en el salón, saludando a diestro y siniestro, y aunque parece que su propósito es enterarse de quién está allí, en el fuero interno bien sabe él que lo que busca es un rincón de un diván o una silla, que le sirva de puerto en aquella arriesgada navegación por los mares del gran mundo.
- ¿Pero Ana, qué es esto?
- Pero feísima mía, ¿qué es esto?
- Y al decir esto estaba ya la del Banco con los brazos abiertos frente a la Regenta, y chocaban las rodillas de una dama con las de la otra.
- Esto era lo más sustancial de las confidencias de Visita.
- Ana vio esto sin querer, sin pensar apenas en ello, pero fue lo primero que vio.
- Todo esto pasó por el cerebro de la Regenta mientras Mesía, sin ocultar la emoción que le ponía pálido, se inclinaba con gracia, y alargaba tímidamente una mano.
- ¡Está esto que arde! le decía Joaquín Orgaz a una niña del barón, que sonreía y miraba al techo.
- ¡No faltaba más! Pero comprendiendo que mientras reinase en el corazón de Ana lo que él llamaba el misticismo erótico (era tan grosero como todo esto al pensar) no podría adelantar un paso, se había retirado, había levantado el campo hasta mejor ocasión.
- Todo esto le sonaba ahora a hueco.
- Le habían engañado, le habían pisoteado el alma, esto era lo cierto, lo positivo, esto no lo habían inventado Obispos viejos.
- ¿Qué es esto?
- ¿qué es esto, Ana, qué es esto?
- Fermín, esto es confesar.
- Esto se acabó.
- Pero las mujeres no entendían esto.
- Todo esto que había oído sin entenderlo volvía a su memoria con sentido claro, preciso, y como otras tantas lecciones de la experiencia.
- Esto fue a la mitad de la Cuaresma.
- Sí, había que decirle la verdad, esto es, la verdad de lo que no había.
- Don Álvaro no había conseguido mayor favor de Ana Ozores, esto era lo cierto.
- Pero Anita no pensaba en esto.
- Todo esto le obligó a dejar el templo solitario.
- En esto pensaba a su modo la Regenta, y quería que aquella ola de piedad la arrastrase, quería ser molécula de aquella espuma, partícula de aquel polvo que una fuerza desconocida arrastraba por el desierto de la vida, camino de un ideal vagamente comprendido.
- Pero yo conocía que esto iba mal.
- Esto no admite espera.
- De Pas dejó de sentir sus dolores, no pensó siquiera en esto.
- Tengo motivos poderosos para exigir esto, son voces de mi conciencia.
- ¿Será esto un complot?
- Al recordar esto, con todos los pormenores de la gran prueba ofrecida por Ana, don Fermín sintió que le temblaban las piernas.
- Que ha sido un milagro esto.
- ¡Esto es un complot! Lo que es un idiota ese don Pompeyo.
- Ya nadie dudaba esto.
- Esto último era lo más probable y lo que más convenía a los planes de Cármenes, el cual desde el domingo de Ramos tenía a punto de terminar una larguísima composición poética en que se cantaba la muerte del ateo felizmente restituido a la fe de Cristo.
- Oh, lo que es esto pensaba indudablemente tiene cachet.
- Esto es.
- Esto era para la de Fandiño el bello ideal de la coquetería.
- Esto es cuestión de escenario.
- Esto es el principio del fin.
- Claro que esto es un gran triunfo para él.
- También esto era natural.
- Iba la Regenta edificando al pueblo entero con su humildad, con aquel sacrificio de la carne flaca, de las preocupaciones mundanas, y era esto por él, se le debía a él sólo.
- Sin contar añadía Joaquín Orgaz con que esto se presta a exageraciones y abusos.
- Todo esto pasará.
- ¡Lo juro por mi nombre honrado! ¡Antes que esto, prefiero verla en brazos de un amante! Sí, mil veces, sí añadió ¡búsquenle un amante, sedúzcanmela.
- Pues esto con acompañamiento de un buen cuarteto.
- En aquel tiempo la Regenta hubiera mirado esto como una desgracia suya, que le mandaba exprofeso el destino para ponerla a prueba.
- No hablemos más de esto.
- ¿Que se acabó esto y se acabó lo otro.
- ¡Si esto fuera nuestro!
- Pero como esto no ha de leerlo nadie más que yo.
- In illo tempore, me tendría yo por desgraciada sin más que esto.
- Esto no iba bien.
- De esto no quiero hablar ni conmigo misma.
- Prefería esto al tormento del análisis irreverente a que ella, Ana, se entregaba sin querer al verse cara a cara con las ideas y las frases de la santa.
- Esto, todo esto mezclado era lo que encontraba ahora Ana dentro de sí y lo que se empeñaba en que fuera todavía pura religión cristiana.
- También esto le parecía ridículo, pero sin querer las ideas, las protestas, las censuras venían en tropel a su mente y a su corazón.
- Esto era nuevo tormento.
- Y tras esto el vértigo, el terror, que traía la reacción con gritos y pasmos periféricos.
- Un día se hablaba de esto en casa de Vegallana.
- Vivir es esto.
- Sí, Quintanar dice bien, esto es el paraíso, ¿qué nos falta a nosotros en él?
- ¡Qué cursi es esto según Obdulia!
- Todo esto es salud, nada más que salud.
- ¿Para quién es esto?
- ¡También esto era cosa de la salud!
- Pero esto era achaque antiguo ya.
- ¡al monte! ¡al monte! Y con los ojos, al decir esto, se lo comía, y le insultaba llamándole con las agujas de las pupilas idiota, Juan Lanas y cosas peores.
- ¡Esto es un telar! gritaba, y se envolvía en los hilos como si fueran cables, procuraba evitarlos y tropezaba, resbalaba y caía de hinojos, blasfemando, contra su costumbre.
- Soy cazador en seco, compadre, pero esto es el diluvio, y un bombardeo.
- Pero, francamente, esto ha sido una quijotada.
- Esto es lo que me preocupa.
- Por esto estoy preocupado, y he creído oportuno dar a usted estas explicaciones.
- Verá usted como esto repite a la noche.
- ¡Esto sólo se arregla con rayos!
- Cuando don Álvaro se atrevió a decir esto, ya sus confidencias habían sido muy íntimas.
- Pero, en fin, de esto ya no había que acordarse.
- Ella no pensó que esto podía ser agua del cielo.
- Cantar óperas, a su modo, y oír cantar a los que afinaban más que él, era su delicia por aquella temporada, y si todo esto se hacía a la luz de la luna, miel sobre hojuelas.
- Mejor es esto.
- ¿Qué dice de esto Kempis ?
- Ana en todo el camino de Vetusta al Vivero no dijo más que esto, y bajo, al oído de Álvaro.
- No sé qué es esto.
- Esta noche se acaba esto.
- Pero ella no atribuía a esto la insolencia de la criada.
- Si no es para siempre, esto es un bochorno, es un crimen infame, villano.
- Esto solía decir ella en brazos de su amante, gozando sin hipocresía, sin la timidez, que fue al principio real, grande, molesta para Mesía, pero que al desaparecer no dejó en su lugar fingimiento.
- Mesía no echaba esto a mala parte.
- Pero en Mesía no buscaba ella esto.
- Y como si esto en vez de un placer, en vez de una gloria fuese para Petra una carga, un trabajo, el mejor mozo de Vetusta le pagaba el servicio con amores de señorito que eran los que ella había saboreado siempre con más delicia, por un instinto de señorío que siempre la había dominado.
- Pero esto no quería reconocerlo la orgullosa rubia.
- ¿Cuándo había de ser esto?
- ¡Pobre Ana, que no sabe nada de esto! también Petra podía exclamar.
- Esto se decía pronto, pero hacerlo ofrecía serias dificultades.
- Todo esto lo hacía don Álvaro sin la ayuda directa, inmediata de Petra, y doña Ana encontraba así muy verosímil todo lo que su amante decía de su industria para entrar en el cuarto de ella.
- Todo esto necesitó saber don Álvaro para no exponerse a un choque en la vía con Frígilis o con el mismísimo don Víctor.
- Para esto era preciso echar a rodar todo lo demás, romper aquel hilo que ella tenía en la mano y del que estaban colgadas la honra, la tranquilidad, tal vez la vida de varias personas.
- Al pensar esto Petra se encogió de hombros.
- En esto pensaba cuando entró en el comedor, ya al obscurecer, a preparar la lámpara.
- Esto, que es feo de por sí, la asustó a ella haciéndole creer que sabes algo y que abusas de tu secreto.
- En un decir Jesús se vestía, se lavaba, salía al parque donde solía esperar dos o tres minutos a Frígilis, si no le encontraba ya allí, y en esto y en el viaje a la estación se empleaba el tiempo necesario para llegar algunos minutos antes de la salida del tren mixto.
- Sin querer, pensaba en esto con claridad, mientras las ideas que se referían a su desgracia, a su deshonra, a su vergüenza, se mostraban reacias, huían, se confundían y se negaban a ordenarse en forma de raciocinio.
- ¡Y a todo esto sin poder menear pie ni mano, muerto de sueño, aborreciendo la vigilia que presentaba tales miserias, tanta desgracia, que iba a durar ya siempre!
- Después de hablar con alma humana de tan vergonzoso descubrimiento, ya no había modo de volverse atrás, esto es, de cambiar de resolución, de aplazar ni modificar la venganza.
- Y a la vuelta, a la vuelta acaso tendría ya formado su plan, y consultaría con Tomás y le mandaría a desafiar al otro, si era esto lo que procedía.
- Silencio y disimulo, esto hacía falta ahora.
- Sí, todo esto había querido hacer don Víctor que se sintió morir de vergüenza y de cólera contra los infames adúlteros y contra sí mismo, en cuanto notó que el tren se movía y le alejaba del lugar del crimen, de su deshonra y de su venganza necesaria.
- Esto no tiene nombre, ¡oh!
- Y esto mismo le irritaba.
- Calló a esto Frígilis.
- Esto había contestado Frígilis a la historia de su amigo.
- ¡Yo no quiero eso! había interrumpido don Víctor al oír esto.
- Pero no se trata de esto todavía.
- Pero en fin, de esto no hablemos.
- Esto último lo dijo Crespo con voz solemne, grave, vibrante que hizo a su amigo estremecerse.
- Y se volvió el amo de la casa al decir esto.
- Pero no, no era esto.
- Y nada de esto se le podía decir a Fermo.
- Todo esto contribuirá.
- Pero esto importa poco.
- ¡Dios mío! ¿qué es esto?
- ¿esto más?
- Esto era lo peor, después de la desgracia en sí misma.
- Todo esto lo sabía el Magistral perfectamente.
- Yo creo añadía Joaquinito, y Paco cree lo mismo, que esto es inverosímil y que Frígilis quiere dar largas al asunto a ver si convence a Mesía y lo hace marcharse de Vetusta.
- La misma noche del día en que, al parecer (esto se cuenta por lo menos) don Víctor descubrió su deshonra, Frígilis fue a ver a Mesía y le suplicó que saliera del pueblo cuanto antes.
- Y Frígilis invocaba esto y los derechos del marido ultrajado para obligar a Mesía a huir.
- Recordando todo esto, Frígilis trató como un zapato a Mesía aquella noche memorable en que le intimó la huida.
- ¡Ni un día se ha de aplazar esto! Ya que mi deshonra es pública, que la reparación lo sea, y además terrible y rápida.
- Pensando en esto, y mientras apuntaba a don Víctor, sin verle, sin ver nada, sin fuerza para apretar el gatillo, oyó tres palmadas rápidas y en seguida una detonación.
- Esto lo supieron poco después los médicos, en la casa nueva del Vivero, adonde se trasladó, como se pudo, el cuerpo inerte del digno magistrado.
- Pero, hija mía, esto es un suicidio.
- No, en esto no pensó la Regenta hasta mucho más tarde.
- Pero esto fue al principio de la mejoría.
- Esto era claro como la luz.
- Todo esto lo pensaba porque lo observaba dentro de sí.
- Esto era horrible, pero al fin era vivir en tierra firme, no sobre la masa enferma movediza de disparates del capricho intelectual, no en una especie de terremoto interior que era lo peor que podía traer la sensación al cerebro.
- Ana explicó todo esto a Benítez como pudo, eludiendo el referirse a sus remordimientos.
- Todo esto sería muy bueno si usted tuviera fuerzas para soportar ese teje maneje del pensamiento.
- ¡Nauseabundo! Esto lo dijo el Marqués de Vegallana, que tenía en la aldea todos sus hijos ilegítimos.
- Callar, vivir, sin hacer más que sentirse bien y dejar pasar las horas, esto era algo, tal vez lo mejor.
- Esto no lo supo Anita hasta que, ya convaleciente, se quejó un día de aquella soledad.
- Desde que esto supo Ana se creyó menos sola en sus noches tristes.
- Pero como la malicia lo sabe todo, también supo esto Vetusta.
- Benítez y Frígilis veían en esto síntomas tristes.
- ¿Qué dice usted a esto?
- Esto no es nada.
- Esto está algo.
- Esto es lo que usted ve.
- Señorito murmuró, ¿y por qué no nos dedicamos a ordenar esto como Dios manda?
- Dijo esto el marqués con aquella entonación vehemente y sombría que adoptaba al tratar de sus propios asuntos, por insignificantes que fuesen.
- Era esto en Julián aprensión no razonada, que se transformaría en convicción si conociese bien algunos antecedentes de familia del marqués.
- De preguntar para qué servía esto y aquello y lo de más allá, y cuánto costaba y a cómo se vendía.
- ¡Nadie es capaz de rebatirme esto! Señores.
- Esto es como las cosqui.
- , pero esto pasa de castaño oscuro.
- Señor, yo no le digo que deje esto.
- , que herede esto cuando yo me muera.
- Al decir esto golpeábase el marqués su fornido tronco, su pecho varonil, cual si de él quisiese hacer brotar fuerte y adulto ya el codiciado heredero.
- Lo que es con tu padre, ni esto.
- Tal vez no parasen en esto los buenos oficios de la galería dichosa.
- A todo esto la tarde caía, y en el telarañoso recinto del desván se veía muy poco.
- Pero él no ha reparado en esto, ni te cree capaz de gracias como las de hoy.
- Solía esto ocurrir a la hora de la sobremesa.
- Esto de los combates le recordaba a Sabel.
- ¡Y al fin, por todas partes la tiranía, el privilegio, el feudalismo! Porque, vamos a ver, ¿qué es esto sino reproducir los ominosos tiempos de la gleba y las iniquidades de la servidumbre?
- No me negará usted esto.
- Esto no adelanta ni se gradúa, y lo peor es que pierde fuerzas.
- Esto de los sueñecitos no me hace tilín.
- Al aseverar esto, paladeaba sorbos de ron.
- Si al amanecer ha aumentado la postración y no veo yo síntomas claros de que esto se desenrede.
- Esto no estaba en el programa murmuró Juncal.
- Todo eran iglesias derribadas, escándalos antirreligiosos, capillitas protestantes establecidas aquí o acullá, libertades de enseñanza, de cultos, de esto y de lo otro.
- Si todo esto había llegado a oídos de Nucha por conducto de su marido o de su padre, no tenía nada de extraño que suspirase así.
- Al entrar en su habitación, pensaba esto o algo análogo.
- Esto que voy diciendo es un desatino mayor todavía.
- Estaba visto que el señorito tenía que parar en esto.
- (diciendo esto alineaba en el baúl calcetines).
- ¡Será posible que la abyección, que la indignidad, que la inmundicia misma del pecado atraiga, estimule, sea un aperitivo, como las guindillas rabiosas, para el paladar estragado de los esclavos del vicio! Y que en esto caigan, no personas de poco más o menos, sino señores de nacimiento, de rango, señores que.
- Todo esto, dicho por la sibila en voz baja y cavernosa, lo escuchaba solamente la bella fregatriz Sabel, que con los brazos cruzados tras la espalda, el color arrebatado, se inclinaba sobre el oráculo, que más parecía provocarla a curiosidad que a regocijo.
- Dijo esto el presbítero titubeando, poniéndose encendido hasta la nuca, porque su impulso primero había sido exclamar.
- ¿Sabe usted qué era esto?
- , ya se ve, el equinoccio no quiere pasar sin esto.
- ¡Por fuerza esto es cosa del demonio! ¡Jesús mil veces! No, no me acaloro exclamó ella, respirando fuerte y pasándose por la frente la palma extendida.
- Esto no es nada.
- Esto lo.
- Julián, esto hay que remediarlo.
- Y con esto y con las facultades latas de que se hallaba investido, declaró, puesta la mano en el pecho, que respondía de la elección de Cebre.
- ¡Vaya un candidato! exclamaba frenético, ¡vaya un candidato que los neos escogen! ¡Siquiera el otro era persona honrada! Y alzaba mucho la voz al llegar a esto de la honradez.
- Fuera de esto, inclinábase al escepticismo indiferente de los labriegos, y era incapaz de soñar, como el caballeresco hidalgo de Limioso, en la quijotada de entrar por la frontera del Miño a la cabeza de doscientos hombres.
- En esto hizo hincapié el Arcipreste de Loiro para convencerle de que le correspondía la representación del distrito.
- Tampoco Julián bajaba sino rara vez a las asambleas, y en ellas apenas descosía los labios, mereciendo por esto que el cura de Ulloa se ratificase en su opinión de que los capellanes atildados no sirven para nada de provecho.
- Qué viento! Atiéndame, que esto no lo dicen ellos, sino Barbacana.
- ¡Por vida de lo que malgasto, que esto ya pasa de raya! Hazme el favor de no volverme loco, ¿eh?
- ¡No quiero oír, no quiero oír más! declaró esto en ocasión que su montecristo se alzaba rápidamente a impulsos de una ráfaga mayor, y se volvía todo hacia arriba, dejando al arcipreste como suelen pintar a Venus en la concha.
- Esto le fatigaba tanto más cuanto que un irresistible anhelo le obligaba a mirar a Nucha muy a menudo, reparando a hurtadillas si estaba más delgada, si comía con buen apetito, si se notaba algo nuevo en sus muñecas.
- Julián ponía a Dios por testigo de que deseaba esto último, si bien al pensar qué podía suceder le entraba una hipocondría mortal.
- Esto principalmente se estampó en el pensamiento de Julián.
- Esto se va a resolver ahora mismo.
- Después he visto que esto era un disparate.
- En fin, esto es lo de menos.
- Me parece que esto no es ningún pecado, ni tampoco el llevarme a la pequeña.
- Y todo esto lo tenía al alcance de su mano, como las obleas.
- A esto se reducía todo el ornato del cementerio, mas no su vegetación, que por lo exuberante y viciosa ponía en el alma repugnancia y supersticioso pavor, induciendo a fantasear si en aquellas robustas ortigas, altas como la mitad de una persona, en aquella hierba crasa, en aquellos cardos vigorosos, cuyos pétalos ostentaban matices flavos de cirio, se habrían encarnado, por misteriosa transmigración, las almas, vegetativas también en cierto modo, de los que allí dormían para siempre, sin haber vivido, sin haber amado, sin haber palpitado jamás por ninguna idea elevada, generosa, puramente espiritual y abstracta, de las que agitan la conciencia del pensador y del artista.
- Pensando en esto, la oración se interrumpió en labios de Julián, la corriente del existir retrocedió diez años, y en un transporte de los que en él eran poco frecuentes, pero súbitos e irresistibles, cayó de hinojos, abrió los brazos, besó ardientemente la pared del nicho, sollozando como niño o mujer, frotando las mejillas contra la fría superficie, clavando las uñas en la cal, hasta arrancarla.
- Sin embargo, esto sería destruir una de las bases más firmes de la sociedad.
- Esto es plausible.
- Esto de la piedad es cosa para él totalmente desconocida.
- Esto era una desagradable sorpresa.
- Pero esto no lo haremos los españoles.
- Esto es lo que ha ocurrido en la casa del amigo de Azorín.
- Esto es lo que piensa también la vieja.
- Esto le contraría un poco al viejo.
- Azorín, haga usted el favor de sostener esto mientras yo voy un momento a ver lo que quieren.
- Después de dicho esto, el clérigo da un paseo por la estancia con las manos metidas en los bolsillos del pantalón y se asoma distraídamente a una ventana tarareando una copla.
- Entonces (esto era el año 1846), entonces no había ni rastro de ellas.
- Esto constituye mi única alegría.
- Todo esto me anonadó y fue causa de que saliera de Valencia por segunda vez.
- Esto ocurría por el mes de Julio de 1876, y al reunirse la Diputación en Noviembre de dicho año me dedicó en su Memoria semestral el siguiente párrafo.
- ¡Azorín, orador! Esto es enorme.
- Al oír esto el de la barba rubia se estiró los puños, arqueó los brazos y le atajó diciendo.
- Todo esto declara una cartela le tocó a doña Eulalia Verdú y Brotóns en la rifa que se ejecutó en Zaragoza a beneficio del Santo Hospital Real y general de Nuestra Señora de Gracia el día 7 de Noviembre de 1830.
- Yo no quiero creer, Azorín dice Verdú, que esto sea todo perecedero, que esto sea todo mortal y deleznable, que esto sea todo materia.
- ¡Y esto es contradictorio! La buena imitación de los clásicos consiste en apartar los ojos de sus obras y ponerlos en lo porvenir.
- Y esto es fatal.
- ¡Esto es insólito! ¡Esto es estupendo! Y don Víctor prosigue.
- Esto es admirable.
- Esto es como el anuncio de que un sabio va a pronunciar su mágica sentencia.
- ¡Y esto es lo que le inquieta a Sarrió! ¿Un conejo casero hora y media?
- Pero ¡esto es absurdo! ¡Esto es desconocer la realidad! Y Sarrió se remueve en su asiento, torna a leer el pasaje, lo lee de nuevo.
- Sí, esto es negar la evidencia.
- Esto es trastocar el orden natural de los fenómenos.
- Esto ha conmovido a toda la familia.
- Esto era un gasto terrible.
- Esto último le interesa a Sarrió vivamente.
- Todo esto, ¿qué importa?
- Todo esto está previsto.
- Todo esto, ¡qué grato es y cómo compensa del trabajo rudo y las tristezas! Nosotros, como el Hidalgo Manchego, tenemos algo de soñadores.
- Esto me sucede a mí ahora, querido Sarrió.
- Esto quiere decir, señor Sarrió, que debemos esforzarnos para que nuestras palabras acedas, nuestras intenciones aviesas se tornen propósitos de concordia y de paz que unan a todos los hombres en cánticos de alabanza al Señor, que los ha creado.
- A pesar de esto, a Azorín le son simpáticos todos estos hombres que hablan siempre.
- Dicho esto, el buen Dios sonrió en su bella barba blanca y despidió a sus hijos, que partieron contentos.
- Yo no sé piensa Azorín lo que es esto.
- Pasa con esto lo que con nosotros, los que tenemos la manía de escribir.
- Y ésta es una profunda lección de vida, porque esto significa que el pueblo, o sea el público grande, sano, bienintencionado, no estima el artificio y la melancolía torturada del artista, sino la jovialidad, la limpieza, la simplicidad de alma.
- Todo esto lo piensa Azorín mientras arregla la maleta.
- Pero esto es triste, monótono, y en la soledad de los pueblos esta tristeza y esta monotonía llegan a estado doloroso.
- Esto es un compromiso tremendo.
- Cuando ocurre esto, es que estoy de mal humor, Pepita.
- Esto que yo escribo se llama una crónica.
- ¡Qué terrible es esto, Pepita! III Pepita.
- Yo procuraré que esto no dure mucho.
- Si yo me acuerdo mucho de ti, ¿por qué es, sino por esto?
- Yo creo que por esto me he venido a morar junto a ella.
- Y por si esto no fuera bastante, un librero ha puesto sus estantes de libros profanos a lo largo de una de sus paredes, y unos hombres rápidos, que llevan una escalera al hombro, vienen todos los días y pegan en sus muros tristes grandes carteles blancos, azules, rojos.
- Esto era solemne.
- Esto era trágico.
- Dice que Petrel es mejor que esto.
- Y además de esto, para que cunda el ejemplo, manda que sus damas principales acompañen a doña Teresa en las visitas que todos los viernes y durante la cuaresma hace a los hospitales.
- ¿Quién podrá decir, aparte de esto, lo que ella hizo en la guerra de Granada?
- Ha gastado casi toda su fortuna en buenas obras, y esto da tranquilidad de ánimo.
- Y ella ha dispuesto en su testamento que todo esto sea para los pobres.
- Y no es esto sólo.
- Esto de hacer artículos es terrible.
- Esto es a agonía dice una vieja.
- Ya se pensó en esto (con más valentía que ahora) en el siglo XVII.
- Verdaderamente, esto no traspasa los límites de una frase vulgar.
- Esto es, en realidad, tremendo.
- Todo esto lo he pensado rápidamente.
- Esto último no lo debiera haber pensado.
- Esto no se aprende, tío.
- Y esto ¿qué es?
- Esto era lo que os faltaba.
- ¡Qué pesado y molesto es esto! decía.
- ¡Esto se va! pronunció un día el médico.
- Pero y esto sí que lo recordaba bien ahora pero para explicárselo había fraguado su teoría, y era que hay un amor aparente y conciente, de cabeza, que puede mostrarse muy grande y ser, sin embargo, infecundo, y otro sustancial y oculto, recatado aun al propio conocimiento de los mismos que lo alimentan, un amor del alma y el cuerpo enteros y justos, amor fecundo siempre.
- Tú, tú que eres mi vida, tú que conmigo has traído al mundo nuevos mortales, tú que me has sacado tres vidas, tú, mi hombre, dime, ¿esto qué es?
- Y de todo esto sacábale una de aquellas vocecitas frescas que piaba.
- Me cuesta mucha pena porque sé que habría llegado a quererte y, sobre todo, porque sé lo que me quieres y lo que sufrirás con esto.
- Y ahora añadió Ramiro, a pesar de esto Ricardo quiere verte.
- Te he dicho y para decirle esto se le acercó, teniendo cojido de la mano al niño, y se lo dijo al oído que no me llames Tula, y menos delante de los niños.
- Esto no puede ser así.
- ¿Quién tiene la culpa de esto?
- Y bien, ¿quién tiene la culpa de esto?
- Y esto de los hijos de la carne hacía palpitar de sagrado terror el tuétano de los huesos del alma de Gertrudis, que era toda maternidad, pero maternidad de espíritu.
- XI ESTO necesita campo se dijo Gertrudis, e indicó a Ramiro la conveniencia de que todos ellos se fuesen a veranear a un pueblecito costero que tuviese montaña, dominando al mar y por éste dominada.
- ¿No es esto orgullo?
- Esto, ahora ya.
- Y dicho esto, se levantó de junto al confesonario.
- ¿No es soberbia esto?
- Porque esto exigió Gertrudis.
- Y ahora, una vez arreglado esto, no podrán ya sorprender intimidades a hurtadillas.
- Perfectamente, y esto último, por supuesto, quede entre los dos.
- ¡O porquería o poltronería! ¡Y aún dicen que el cristianismo redimió nuestra suerte, la de las mujeres! Y al pensar esto, acordándose de su buen tío, se santiguó diciéndole.
- ¿Y qué tiene que ver esto con aquello?
- Y esto le horrorizaba.
- Porque esto era lo que sobre todo le repugnaba.
- Y esto es oscuro.
- Y en esto, mientras soñaba así y como para guardar en su pecho este último ensueño y llevarlo como viático al seno de la madre tierra, la pobre Manolita cayó gravemente enferma.
- ¡Ah!, yo tengo la culpa se dijo Gertrudis, yo que con esto de la parejita de mi ensueño me he descuidado de esa pobre avecilla.
- Esto es, hijos míos, la última fiebre, el principio del fuego del Purgatorio.
- Las tonterías ya nos las hemos dicho Manolita y yo, las dos tontas de la casa, y ahora hay que hacer esto como se hace en los libros.
- Y todo esto lo sabía Manolita, a quien se lo había enseñado la Tía, que desde muy joven paró su atención en la vida de las abejas y la estudió y meditó, y hasta soñó sobre ella.
- ¡qué bonito! Bueno, ¿y qué diría a esto la Tía?