¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras por y fuera aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 2 palabras.
Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.
- No sólo iba a clase puntualísimo y cargado de apuntes, sino que se ponía en la grada primera para mirar al profesor con cara de aprovechamiento, sin quitarle ojo, cual si fuera una novia, y aprobar con cabezadas la explicación, como diciendo.
- Fuera de la Universidad, la fiebre de la ciencia le traía muy desasosegado.
- Dio también en pensar que maldito lo que le importaba que la conciencia fuera la intimidad total del ser racional consigo mismo, o bien otra cosa semejante, como quería probar, hinchándose de convicción airada, Joaquinito Pez.
- Porque no había que pensar que el mérito fuera una inmunidad.
- Como mis padres no me permitían más compañía que la de otros muchachones tan ñoños como yo, no sabía ninguna suerte de travesuras, ni habia visto a una mujer más que por el forro, ni entendía de ningún juego, ni podía hablar de nada que fuera mundano y corriente.
- En las postrimerías de aquel reinado fue cuando la casa empezó a trabajar en géneros de fuera, y la reforma arancelaria de 1849 lanzó a Don Baldomero II a mayores empresas.
- También pensaba Barbarita, oyendo a su novio, que la procesión iba por dentro y que el pobre chico, a pesar de ser tan grandullón, no tenía alma para sacarla fuera.
- El quid estaba en colocar bien las siete chicas, pues mientras esta tremenda campaña matrimoñesca no fuera coronada por un éxito brillante, en la casa no podía haber grandes ahorros.
- La madre, peinada con la mayor sencillez, sin ningún adorno, flácida, pecosa y desprovista ya de todo atractivo personal que no fuera la respetabilidad, pastoreaba aquel rebaño, llevándolo por delante como los paveros en Navidad.
- Para completar su erudición ocular, hablaba del aspecto que presentaba Madrid el 1.º de Septiembre de 1840, como si fuera cosa de la semana pasada.
- En su aspecto y en el reposo de su semblante había algo de Sócrates, admitiendo que Sócrates fuera hombre dispuesto a estarse siete horas seguidas con la palabra en la boca.
- Don Baldomero Santa Cruz, el gordo Arnaiz, Bringas, Moreno, Labiano y otros almacenistas de paños, lienzos o novedades, le daban piezas para que las fuera enseñando de tienda en tienda.
- Como sus necesidades eran muy cortas, pues no tenía familia que mantener ni ningún vicio como no fuera el de gastar saliva, bastábale para vivir lo poco que el corretaje le daba.
- Fuera del platicar, Estupiñá no tenía ningún vicio, ni se juntó jamás con personas ordinarias y de baja estofa.
- Echose fuera del local pensando que el aire de la noche le despejaría la cabeza.
- Al despedirse, saludaba con la mano a las imágenes, como se saluda a un amigo que está en el balcón, y luego tomaba su agua bendita, fuera gorro, y a la calle.
- En lo más último de arriba contestó la joven, dando algunos pasos hacia fuera.
- La perspicacia de la madre creyó descubrir un notable cambio en las costumbres y en las compañías del joven fuera de casa, y lo descubrió con datos observados en ciertas inflexiones muy particulares de su voz y lenguaje.
- Pero doña Bárbara no le dejó sacar la cinta de medir, y poco faltó para que el pobre hombre fuera rodando por las escaleras.
- Juanito se manifestó enteramente conforme con su papá, y recibida la bendición nupcial, verificado el almuerzo en familia sin aparato alguno a causa del luto, sin ninguna cosa notable como no fuera un conato de brindis de Estupiñá, cuya boca tapó Barbarita a la primera palabra.
- Al día siguiente, cuando fueron a la catedral, ya bastante tarde, sabía Jacinta una porción de expresiones cariñosas y de íntima confianza de amor que hasta entonces no había pronunciado nunca, como no fuera en la vaguedad discreta del pensamiento que recela descubrirse a sí mismo.
- Y a más de esto, todo cuanto Jacinta decía, aunque fuera la cosa más seria del mundo, le hacía a Juanito una gracia extraordinaria.
- Deseé, puedes creerlo, que la Pitusa fuera mala para darle una puntera.
- Platón estaba fuera de Madrid y su mujer en el otro mundo.
- Jacinta no quería que se le quedara en el alma una idea que tenía, y a la primera ocasión la echó fuera de sí.
- Pues debiendo salvarme, no había más remedio que lanzarme fuera del barco que se sumergía.
- Los hábitos de economía adquiridos en su niñez estaban tan arraigados que, aunque nunca le faltó dinero, traía a casa una costurera para hacer trabajillos de ropa y arreglos de trajes que otras señoras menos ricas suelen encargar fuera.
- El abono que tomaron en el Real a un turno de palco principal fue idea de Don Baldomero quien no tenía malditas ganas de oír óperas, pero quería que Barbarita fuera a ellas para que le contase, al acostarse o después de acostados, todo lo que había visto en el Regio coliseo.
- Mas aceptó con gozo para que fuera Jacinta.
- Pero alegrose mucho de poder llevar al Real a sus hermanitas solteras, porque las pobrecillas, si no fuera así, no lo catarían nunca.
- Lo mismo en los mercados que en las tiendas tenía un auxiliar inestimable, un ojeador que tomaba aquellas cosas cual si en ello le fuera la salvación del alma.
- Los de fuera y los de dentro trataban con respeto, casi con veneración, a la ilustre señora, que era como una figurita de nacimiento, menuda y agraciada, la cabellera con bastantes canas, aunque no tantas como la de Barbarita, las mejillas sonrosadas, la boca risueña, el habla tranquila y graciosa, y el vestido humildísimo.
- Empeñada en que fuera yo allá todos los días.
- El golpe viene de fuera manifestó Aparisi.
- El concejal de oficio estaba tan excitado, que la contracción de su hocico se acentuaba, como si el olor aquel imaginario fuera el de la aza fétida.
- ¿Qué le importaba a ella que hubiese República o Monarquía, ni que Don Amadeo se fuera o se quedase?
- En épocas periódicas y casi fijas se hastiaba de sus correrías, y entonces su mujer, tan mona y cariñosa, le ilusionaba como si fuera la mujer de otro.
- Fuera el tercer botón.
- Después de bien cosida a puñaladas, le cortó la cabeza segándole el pescuezo, y como si aún no fuera bastante sevicia, la acribilló con cruelísimas e inhumanas cosquillas, acompañando sus golpes de estas feroces palabras.
- Jacinta salió, y mientras estuvo fuera Ido hablaba de su mala suerte.
- Fuera de eso, es razonable y muy veraz en cuanto habla.
- Figurábase que al través de la madera, cual si esta fuera un cristal, veía el párpado tembloroso de Ido y su cara de pavo, que ya le era odiosa como la de un animal dañino.
- Si fuera una enfermedad grave, ¿qué harías?
- Ea, pues si no viene Rossini, no los meto y saco todo el cuerpo fuera.
- ¡Fuera, fuera!
- Y el maldito se reía detrás de su infernal careta, gozoso de ver que todos se ocupaban de él, aunque fuera para escarnecerle.
- Aquel desventurado era como otros muchos seres que se pasan la mayor parte de la vida fuera de su sitio, rodando, rodando, sin llegar a fijarse en la casilla que su destino les ha marcado.
- De repente, y saltando cual si fuera de goma, el hombre eléctrico se levantó.
- Iba desatinado, gesticulando, los ojos fulminantes, el labio inferior muy echado para fuera.
- Las piernas colgaban fuera, la cara se oprimía contra la almohada, y en tal postura rumiaba expresiones oscuras que se apagaban resolviéndose en ronquidos.
- Le pasó la mano por la cabeza rizosa, haciendo voto en su noble conciencia de querer al hijo de otra como si fuera suyo.
- Pero tiene por mamá a su tía Severiana, que la ampara como si fuera hija y la va criando.
- No tardó en venir Izquierdo, y echose fuera la estantigua aquella gitanesca, a quien Rafaela miraba con verdadero espanto, rezando mentalmente un Padre nuestro porque se marchara pronto.
- ¡re hostia! gritó fuera de sí el chalán, levantándose encolerizado.
- Mas Barbarita prohibió todo lo que fuera barullo, y viendo entrar a Federico Ruiz, a Eulalia Muñoz y a uno de los Chicos, Ricardo Santa Cruz mandó destapar media docena de botellas de champagne.
- Pues si fuera eso verdad, no lo habrías cantado poco.
- Si fuera cierto, ahora mismo ponía en planta a toda la familia para que lo supieran.
- ¿Con que fuera de cuenta?
- Y si fuera verdad, no lo habrías tenido tan guardado hasta ahora.
- Estaba Jacinta aquella tarde fuera de sí.
- En los puestos de pescado los maragatos limpiaban los besugos, arrojando las escamas sobre los transeúntes, mientras un ganapán vestido con los calzonazos negros y el mandil verde rayado berreaba fuera de la puerta.
- ¡Introducir un Belén cual si fuera matute! Y como expertísimo contrabandista, hizo Plácido su alijo con admirable limpieza.
- La señora lo tomó de sus manos, y llevándolo a su alcoba con minuciosas precauciones para que de nadie fuera visto, lo escondió, bien cubierto con un pañuelo, en la tabla superior de su armario de luna.
- Exaltada y fuera de sí, Jacinta, que se estaba vistiendo a toda prisa, soltó la ropa para darse golpes en el pecho y en el vientre.
- Y lo peor era que se reía al hacerlo, como si fuera una gracia.
- ¿Qué le importaba que fuera hijo de otra?
- Bastábale a Jacinta que fuera hijo de su marido para quererle ciegamente.
- Le dio muchos besos, recomendándole que fuera bueno, y no hiciese porquerías.
- Fuera este apócrifo o verdadero, la señora quería conocerle y examinarle.
- Juan cogió a su mujer cual si fuera una muñeca, y le dijo.
- Pues si no fuera porque el lance es bastante triste, te diría que te rieras.
- Le compré la cajita azul más bonita que había en la tienda de abajo, y se le llevó al cementerio en un carro de lujo con dos caballos empenachados, sin más compañía que la del hombre de Fortunata y el marido, o lo que fuera, de la patrona.
- Pero cuando les vio entrar subió con ellos, deseando presenciar la escena del reconocimiento, que esperaba fuera patética y teatral.
- Yo, te digo la verdad, le traería a casa si no fuera porque a Baldomero y a Juan no les gustan estos tapujos.
- A todas estas, fuera de las Cortes se estaba preparando la máquina para echarles la zancadilla.
- Soldados son dijo en voz baja el general, y en el mismo instante entró Zalamero con medio palmo de lengua fuera, diciendo.
- O lo que fuera.
- Tenía el hueso de la nariz hundido y chafado, como si fuera de sustancia blanda y hubiese recibido un golpe, resultando de esto no sólo fealdad sino obstrucciones de respiración nasal, que eran sin duda la causa de que tuviera siempre la boca abierta.
- ¡Qué suerte tan negra! Si él no fuera tan desgarbado de cuerpo y le hubieran puesto a estudiar aquella carrera, ¡cuánto se habría aplicado! Seguramente, a fuerza de sobar los libros, le habría salido el talento, como se saca lumbre a la madera frotándola mucho.
- Cuando le era forzoso ir a alguna visita, la casa en que debía entrar imponíale miedo, aun vista por fuera, y estaba dando vueltas por la calle antes de decidirse a penetrar en ella.
- Agradábale más vagar solo que en compañía de Olmedo, porque este le distraía, y el goce de Maximiliano consistía en pensar e imaginar libremente y a sus anchas, figurándose realidades y volando sin tropiezo por los espacios de lo posible, aunque fuera improbable.
- Pero se informaba de la salud de Feliciana, como si fuera una señora, y Olmedo también tomaba esto en serio, diciendo.
- Y cuanto ella dijo lo oyó como si fuera una sarta de conceptos ingeniosísimos.
- El corazón le dijo que fuera hacia la calle de San Marcos.
- Fuera de esto, nada.
- Estaba Maximiliano con la hucha en la mano mirándola por arriba y por abajo, como si la fuera a retratar, cuando se abrió la puerta y entró una chiquilla como de doce años, delgada y espigadita, los brazos arremangados, muy atusada de flequillo y sortijillas, con un delantal que le llegaba a los pies.
- Volvió a echar fuera una cantidad increíble de lengua, y luego se puso a decir en voz baja.
- Preguntó luego deseando que su tía saliese antes de comer, para verificar, mientras ella estuviese fuera, la sustitución de las huchas.
- Ahora recuerdo que oí el tin, como si un casquillo saltara en el momento del golpe y fuera a chocar disparado con el frasco de ioduro.
- Era un hombre traicionero y malo dijo Fortunata con desgana, como si el recuerdo de aquella parte de su vida le fuera muy desagradable.
- Esto lo agradecía tanto el enfermo que se le aumentaba el amor, si fuera capaz de aumento lo que ya era tan grande.
- ¡cuando la última peseta del último duro fuera cambiada.
- Si no fuera porque el espectro de la hucha se le solía aparecer de vez en cuando anunciándole el acabamiento del dinero extraído de ella, ¡cuán feliz habría sido el pobre chico! A pesar de esto, la dicha le embargaba.
- Sin duda sospechaba algo, y como persona de mucho pesquis, no se tragaba ya aquellas bolas del estudiar fuera de casa y de los amigos enfermos a quienes era preciso velar.
- Azuzaba la cólera de doña Lupe para que esta no se revolviese contra él hablándole de su cambio de costumbres y de lo que hacía fuera de casa.
- Y es que si los estados más sólidos se quebrantan cuando la hacienda no marcha con perfecta regularidad, aquella casa, hogar, familia o lo que fuera, no podía menos de resentirse de las anomalías de un presupuesto cuyo carácter permanente era el déficit.
- ¿Estaría malo, estaría fuera de Madrid?
- Lástima que no fuera tiempo de alcachofas, porque las hubiera traído para el arroz.
- Pero ¡cuánto más aprovechadas las lecciones si el maestro fuera otro, sin aquella destiladera de nariz, sin aquella cara deslucida y muerta, sin aquel cuerpo que no parecía de carne, sino de cordilla! Esta antipatía de Fortunata no estorbaba en ella la estimación, y con la estimación mezclábase una lástima profunda de aquel desgraciado, caballero del honor y de la virtud, tan superior moralmente a ella.
- Era persona de buen juicio y muy oportunista, quiero decir que no gustaba de hacer cosa ninguna fuera de sazón, y para calentarle las orejas a su sobrino no era buena hora la media noche.
- Ten cuidado de ver lo que hace el señorito Maxi mientras yo estoy fuera.
- Y como si esta palabra fuera el tapón de su ira, tras ella corrieron en vena abundante las quejas por lo que el chico había hecho aquella mañana.
- Era como los que tienen un vicio, que fuera de él, y cuando no están atacados de fiebre, son razonables, prudentes y discretos.
- Dormía fuera, comía también fuera, casi siempre en los cafés o en casa de alguna amiga, y doña Lupe se desazonaba juzgando con razón que semejante vida no se ajustaba a las buenas prácticas morales y económicas.
- De repente, el misántropo volvió al Norte, diciendo que regresaría pronto, y mientras estuvo fuera se supo la muerte de Melitona Llorente.
- Siempre le disgustó a ella que fuera tan encogido y para poco.
- Doña Lupe se puso fuera a escuchar.
- El capellán de la casa es tan amigo mío, que es como si fuera yo mismo.
- El orgullo se le rezumía por todos los poros como si fuera sudor.
- Rabiaba por echarle la vista encima al basilisco, y como su sobrino no le decía que fuera a verla, este silencio hacíala rabiar más.
- Vii Juan Pablo prestaba atención muy escasa al asunto de Maximiliano y a todos los demás asuntos de la familia, como no fuera el de la herencia.
- Entraba de noche muy tarde, y casi siempre comía fuera, lo que agradecía mucho doña Lupe, pues Nicolás con su voracidad puntual le desequilibraba el presupuesto de la casa.
- A Nicolás no le quitó su berrinchín el apetito, pues ninguna turbación del ánimo, por grande que fuera, le podía privar de su más característica manifestación orgánica.
- Podría suceder que no fuera.
- Pero con las amigas tenía que representar otros papeles, pues era vanidosa fuera de casa, y no gustaba nunca de aparecer en situación desairada o ridícula.
- Si lo fuera, Maximiliano se moriría de pena, se volvería entonces protestante, masón, judío, ateo.
- Pues una embarazada fuera de cuenta, que ya no puede dar un paso, y yo parezco el marido que pronto va a ser padre.
- V Las Micaelas por fuera i Hay en Madrid tres conventos destinados a la corrección de mujeres.
- Y si el trayecto fuera más largo, el martirio de aquellas seis piernas que no sabían cómo colocarse habría sido muy grande.
- Creeríase que miraba hacia fuera por no mirar hacia dentro.
- Llegó un día en que sólo se alcanzaban a ver las zapatas de los maderos que sostenían el techo del corredor, y al fin la masa constructiva lo tapó todo, no quedando fuera más que las chimeneas, y aun para columbrar estas era preciso tomar la visual desde muy lejos.
- Pero no tenía ganas de ver gente y se echaba fuera, metiéndose otra vez por el campo hasta divisar las arcadas del acueducto del Lozoya.
- Pero luego llegaba y no había novedad ninguna, como no fuera que aquel día soplaba el viento con más fuerza.
- Era Sor Natividad vizcaína, y tan celosa por el aseo del convento que lo tenía siempre como tacita de plata, y en viendo ella una mota, un poco de polvo o cualquier suciedad, ya estaba desatinada y fuera de sí, poniendo el grito en el Cielo como si se tratara de una gran calamidad caída sobre el mundo, otro pecado original o cosa así.
- Apóstol fanático de la limpieza, a la que seguía sus doctrinas la agasajaba y mimaba mucho, arrojando tremendos anatemas sobre las que prevaricaban, aunque sólo fuera venialmente, en aquella moral cerrada del aseo.
- Dispuso que antes de entrar los muebles los limpiasen y frotasen bien para que todo el polvo quedase fuera.
- ¿Pues no me quieren deshonrar y encerrarme como si yo fuera una criminala ?
- Pero fuera de esto, era un excelente chico, y muy simpático, pero mucho.
- En esta casa, que debe mucha protección a los señores de Santa Cruz, pusieron al Señor de Manifiesto, y cuando estuvo fuera de peligro, Jacinta costeó unas funciones solemnes.
- Pero con respecto a Fortunata, ninguna de las madres, ni aun las que más de cerca la habían tratado, tenían motivos para creer que fuera mala.
- Verás, verás dijo esta subiéndose con gran trabajo a la cama, porque la idea de que el ratón se acercase a uno de sus pies, aunque fuera el de palo, causábale terror, lo que es hoy no te escapas.
- Siguió la infeliz mujer exhalando gemidos, como los de un perro que se ha quedado fuera de su casa y quiere que le abran.
- Si voy a llevarte con tu mamá que está ahí fuera llorando por ti y esperando a que yo te saque.
- Pero ¿si no lo fuera?
- La esgrimía como si fuera una pistola, con amenaza homicida.
- A mediados de Setiembre se había examinado de la única clase que le faltaba para aprobar el último año, y lo más pronto que le fuera posible tomaría el grado.
- Sentose a su lado y no se hartaba de contemplarla, llenándose de regocijo cuando la otra solicitaba su ayuda, aunque sólo fuera para lo más insignificante.
- Un almuerzo para doce personas! Llamó a Fortunata para que se fuera arreglando, y acordaron dejar dormir a Maxi hasta la hora precisa, porque los madrugones le sentaban mal.
- Fortunata estaba guapísima, y Papitos buscaba mil pretextos para ir al gabinete y admirarla aunque sólo fuera un instante.
- Doña Lupe, que la tenía al lado, estaba al quite para auxiliarla si fuera menester, y en los más de los casos respondía por ella, si algo se le preguntaba, o le soplaba con disimulo lo que debía de decir.
- Parecía como si cautelosamente probaran llaves desde fuera para abrirla.
- Pero creía ver, cual si la puerta fuera de cristal, a la persona que tras esta, a su parecer, estaba.
- Pues sí, la persona, el ladrón o lo que fuera, continuaba allí.
- Entonces, por los huecos de la rejilla, de fuera adentro, penetraron estas palabras adelgazadas por la voz, cual si hubieran de pasar por un tamiz finísimo.
- Maxi se quejaba de que su mujer estaba más tiempo fuera de la alcoba que en ella, y la llamaba a cada instante.
- Semejante vida no podía ser para ella, porque estaba fuera de su centro natural, Había nacido para menestrala.
- Fuera de sí, doña Lupe le echó la zarpa a un brazo y sacudiéndola fuertemente, le soltó esta imprecación.
- Pero usted me dijo que esperaba tomarle cariño conforme le fuera tratando.
- Fuera que los ojos del clérigo se acostumbraran a la oscuridad, fuera que entrase en el cuarto más luz, ello es que Nicolás empezó a distinguir a su hermana política, sentada sobre el baúl, con un pañuelo en la mano.
- Hasta la memoria le faltaba fuera del café, y como a veces se olvidara súbitamente en la calle de nombres o de hechos importantes, no se impacientaba por recordar, y decía muy tranquilo.
- Pero el segundo no se sentaba nunca en el diván, porque le daba calor la pana, sino en una de las sillas de fuera, tomando café en un ángulo de la mesa y volviendo la espalda a los individuos de la mesa inmediata.
- Con los números no se juega decía él, y le metía mano al presupuesto y lo desmenuzaba como si fuera la cuenta de la lavandera.
- Pues qué, si Don Carlos no fuera un necio, ¿no estaría ya en Madrid?
- La ráfaga de ambición que pasa por la mente de todo español con más o menos frecuencia haciéndole decir si yo fuera poder, le soplaba a Rubín dos o tres veces cada día, más bien como sueño que como esperanza.
- Ninguno de ellos se mordía la lengua fuera cual fuese el tema de que se tratara.
- Bebía aguardiente aquel clérigo como si fuera agua, y su lenguaje era un ceceo con gargarismos.
- Si no fuera por estas bromas, ¿cómo se pasaba el rato?
- ¡Venga leña! Pero nos cansamos de ella y todos queremos echar el pie fuera del plato.
- A los dos meses de una de las más graves distracciones de su vida, su mujer empezaba a gustarle lo mismito que si fuera la mujer de otro.
- Mas era tanta la alegría de la esposa al verle enmendado, que no pensaba que aquella enmienda fuera como un descanso, para emprenderla después con más brío por esos mundos de Dios.
- A veces perdía los estribos el buen español, sosteniendo que en todo lo de fuera hay mucho de farsa, y Moreno, extremando sus antipatías, sostenía que en España no hay más que tres cosas buenas.
- ¡Fuera, fuera! gritaba ella empujándole con ruda energía.
- Él se empeñaba en que yo fuera de otro modo.
- Aquí me tiene usted fuera del agua dando coletazos de gusto por verme tan bien pescado.
- Soy algo viejo, pero sin vanidad creo que sirvo para todo, y por fuera y por dentro valgo más que la mayoría de los muchachos.
- ¿Qué salida tenía fuera de la propuesta por él?
- Lo mismo haré si lo descubro fuera.
- Si te portas bien, no dejaré de protegerte, ni aun en el caso de que me fuera preciso dejarte.
- Así se consiguen dos cosas, la tranquilidad dentro, el decoro fuera.
- En toda la casa no se oía ni el ruido de una mosca, pues el Ministro Plenipotenciario del principal era hombre solo, y fuera de las noches de recepción, que eran muy contadas, creeríase que allí no vivía nada.
- Al ponerse las botas, la rodilla derecha le dolía como si le metieran por la choquezuela una aguja caliente, y siempre que se inclinaba, un músculo de la espalda, cuyo nombre no sabía él, producíale molestia lacerante, que fuera terrible si no pasara pronto.
- Y si fuera a hacer todo lo que el médico me dice, no duraría tres días.
- Si yo fuera soltera, ¿te casarías conmigo?
- Fatuidad y palabrería de los que han querido hacer una Sociedad en sus gabinetes, fuera de las bases inmortales de la Naturaleza.
- Fortunata no pensaba más que en complacerle, y accedió con algún recelo, pues siempre que paseaban juntos, aunque fuera por sitios apartados, temía encontrarse a Maximiliano o a doña Lupe a la vuelta de una esquina.
- ¡Ay!, no me podías decir nada manifestó la joven dándose un lengüetazo en los labios, que se le secaban más todavía, nada que me fuera más antipático, más.
- Fortunata dudaba que esto fuera así.
- Y en actitud cohibida, echando los ojos fuera del casco, le habló de algo que debía ser los maldecidos dos meses.
- Fuera de esto, hombre de veracidad, con una palabra como los Evangelios, y cosa que él decía poniéndose formal era como si la escribieran notarios.
- Pero ¡qué tiempos y qué Gobiernos! ¡Ah!, si yo gobernara, si yo fuera ministra, ¡qué derechitos andarían todos! Si esta gente no sabe.
- Como tres horas largas estuvo doña Lupe fuera de su casa.
- Hay un cadávere difunto allí en mitad de la gente gritó Papitos que tenía medio cuerpo fuera del balcón.
- Salió Papitos más pronta que la vista, y estuvo fuera como unos veinte minutos.
- ¡Como si fuera un crimen idear cualquier clase de píldoras, cápsulas o grajeas, y allá te va un nombre!
- Y lo de dentro gobierna a lo de fuera.
- Ni que su madre fuera el coco.
- Pues estos pozos endurecidos hay que echarlos fuera, porque el demonio se agarra de cualquier cosa dijo la santa, acariciándole la barba.
- Ejercía sobre ella una atracción querenciosa, y como le dijera algún concepto lisonjero a su corazón, sentíalo retumbar en su mente cual si fuera verdad pronunciada por sobrenatural labio.
- No, quédate fuera.
- A la observación de la señora no se ocultó lo mal que estaba de ropa el infeliz artista, y le dijo que se fuera a su cuarto, que tocara allí el trombón todo lo que quisiese y por fin que.
- A lo que replicó la santa que no debían ocuparse de lo que pasase fuera.
- Ya se levantaba, ya se revolvía, echaba las piernazas fuera de la cama, y los brazos como aspas de molino.
- ¡Ay! Me parece que he estado un año fuera de mi casa.
- Pero de los labios para fuera, nada.
- Si no fuera por ti dijo él, como un niño mimoso, no se me importaría que la vida se me acabara.
- No haría más si fuera su hija.
- Nunca, en tiempo alguno, ni en el confesionario, había sentido la prójima su corazón con tantas ganas de desbordarse, arrojando fuera cuanto en él existía.
- Para fijar el día, tuvo que pensarlo porque no quería dar cuenta a doña Lupe de tal visita, temerosa de que metiera en ella su cucharada, y discurrió que era preciso escoger un día en que la de los pavos fuera al Monte de Piedad.
- Fuera lo que fuese, la simpatía misteriosa que le había inspirado Mauricia, se pasaba a Guillermina.
- Fortunata parecía estar fuera de sí y como el exaltado artista que no tiene conciencia de lo que dice o canta.
- Sentíase atada y sin libertad, y esto la ponía fuera de sí, destruyendo aquella serenidad soberana que normalmente tenía.
- Milagro fuera que no la viese.
- A ratos parecía tan tranquila, como si fuera en compañía de su marido.
- Tan abstraído estaba y tan apartado de todo lo que no fuera el torbellino de letras en que nadaban sus ojos y con sus ojos su espíritu.
- Ya se apoyaba en la mesa sobre el codo izquierdo, ya el sobaco derecho montaba sobre el respaldo de la silla, como si esta fuera una muleta, ya en fin, las piernas se extendían sobre la mesa cual si fueran brazos.
- Eso de las algas es conversación, y aunque no lo fuera, lo que más importa es tomar las brisas.
- Si no fuera por ti, no se me importaría nada morirme, Es más, la idea de la muerte es grata en mi alma.
- Yo pienso mucho en esto, y me entregaría desde luego a la vida interior, si no fuera porque está uno atado a un carro de afectos, del cual hay que tirar.
- Si sólo fuera para asesinarme, pase.
- Tomaba con calma las extravagancias de su colega, y su deseo era que una de aquellas escapatorias fuera la del humo.
- Fuera de los paseos que daba en el comedor o en la alcoba, no hacía ejercicio alguno, y después de la inapetencia de los primeros días, le entró un apetito voraz, que las dos mujeres tuvieron por buen síntoma.
- Y los mismos disparates que haces por un hombre poderoso, que te da grandes cantidades, lo harías si fuera un pobre pelagatos y tuvieras que comprarle tú a él una cajetilla.
- Si ésta fuera más lista dijo la señora de Santa Cruz a su nuera, creo que le cazaba.
- Sea lo que quiera, de esa mujer digo yo lo que hasta ahora no he dicho de ninguna, y es que si fuera soltera, me casaría con ella.
- De estas dos desgracias podríamos hacer una felicidad, si el mundo no fuera lo que es, esclavitud de esclavitudes y toda esclavitud.
- ¡qué bueno es este Moreno!, si yo fuera su mujer, no me daría disgustos, y habríamos tenido un chiquillo, dos o más.
- Lleva su pierna por delante como si fuera una cosa bonita que el público desea conocer.
- ¿Que fuera como tú?
- Daba algunos pasos hacia fuera y volvía.
- No se resistía a tomar el alimento ni las medicinas, sometiéndose silenciosamente a cuanto se le mandaba, como si lo dominante, en aquella fase del proceso encefálico, fuera la anulación de la voluntad, el no ser nada para llegar a serlo todo.
- Exclamó Fortunata con toda su alma, es que si no fuera honrada esa mujer, a mí me parecería que no hay honradez en el mundo y que cada cual puede hacer lo que le da la gana.
- Salió despavorida del cuarto del señorito, y él detrás, frío y resuelto, como si fuera a hacer la cosa más natural del mundo.
- Pues si lo fuera de muchas.
- Extendió la mano, y con la otra mostraba el bastón, como si fuera un bastón de autoridad.
- El viento pasaba con la hora en brazos por encima de la Plaza Mayor y se iba hasta Palacio, y aún más allá, cual si fuera mostrando la hora por toda la Villa y diciendo a sus habitantes.
- Por fuera está escrita la cantidad.
- En fin, que en la marcha que llevaba el proceso cerebral, le sobrevino el furor de la lógica, y se dice esto así, porque cuando pensaba algo, ponía un verdadero empeño maniático en que fuera pensado en los términos usuales de la más rigurosa dialéctica.
- Rechazaba de su mente con tenaz repugnancia todo lo que no fuera obra de la razón y del cálculo, no desmintiendo esto ni en las cosas más insignificantes.
- Ahora dilucidemos si está en Madrid o fuera de Madrid.
- En ella imperaba Refugio como en un salón elegante en el cual fuera estrella de la moda, Dábase mucho lustre, tomando aires de señora, alardeando de expresarse con agudeza y de decir gracias que los demás estaban en la obligación de reír.
- Él se dejaba querer, y apenas tomaba parte en la tertulia, como no fuera con los silogismos que mentalmente hacía sobre todo lo que allí se charlaba.
- Ido del Sagrario se negaba a tomar copas y su amigo Izquierdo, que bebía aguardiente como si fuera agua, se burlaba de la sobriedad del profesor de instrucción primaria, el cual aseguró haber comido fuerte y no hallarse muy bien del estómago.
- Si no fuera por el macho, que es, ahí donde usted lo ve, toda una persona decente, los pobrecitos se morirían de hambre.
- Sin embargo, a ninguno que no fuera el pobre Rubín, le habría permitido entrar libremente en la casa, porque en verdad, no le consideraba a éste capaz de comprometer la honra de ningún hogar donde penetrase.
- Mi familia, Ballester y todas las personas a quienes conozco fuera de casa, bordaban admirablemente su papel.
- Que Fortunata no se ha muerto, que está en Madrid, que vive cerca de la Plaza Mayor, que vive en la Cava de San Miguel, en la casa de los escalones de piedra, que está fuera de cuenta desde hace un mes, y que Don Francisco de Quevedo la asiste.
- Siguiéndoles a cierta distancia, se cercioró al punto de lo que antes fuera presunción, y la certidumbre produjo en su alma violentísima sacudida.
- Ojalá fuera verdad lo que usted dice.
- Fuera de estas tonterías de la crítica, es un alma de Dios, muy agradecido, muy delicado, sin más debilidad que la de querer a Olimpia y figurarse que un hombre de sesos se puede casar con semejante inutilidad.
- Y como le era forzoso echar fuera aquellas ideas, porque no le cabían en la mente y se le rebosaban, tenía que decírselas a sí misma para no ahogarse.
- Si lo fuera, me querrías algo.
- Y después de saludar a Segunda como si fuera esta la señora más encopetada, pasó, y antes de decir nada a la que fue su amiga, examinó bien a Juan Evaristo Segismundo.
- Hágalo por mi amigo Juan Evaristo, a quien quiero ya como si fuera hijo mío, sí, sépalo usted, y me constituyo en su tutor.
- No estaré fuera sino poco tiempo, porque tomaré un coche, y haré la diligencia en media hora.
- Mientras yo esté fuera, no abres a nadie.
- Si no fuera por estas bromas, ¿cómo pasaríamos el horrible plantón?
- Al decir esto, miraba a Maxi, dando a entender que fuera él de la citada comisión.
- Pero eran muy pesados y los acompañaba un carraspeo y resoplido de persona madura, por lo que nadie creyó fuera Fortunata la que llegaba.
- Nada, que estoy decidido a cuidarla como si fuera mi cara mitad.
- Fuera bromas.
- ¡Ay, señora, ojalá fuera tontería!
- Yo rompería con todo, si no fuera porque me será difícil encontrar colocación inmediatamente, y crea usted que un periodo de vacaciones me balda.
- Pero al fin su mano se quedó como si fuera de algodón.
- En el tiempo que estuvo fuera Encarnación, la diabla no hizo más que dar a su hijo muchos besos, diciéndole mil ternezas.
- La vida se me corre fuera, como el río que va a la mar.
- Fortunata, hija mía, por el cariño que me tiene, y que yo no me merezco, por el que yo le he tomado y que le conservaré toda mi vida, le pido que se arranque esa idea, y la arroje aquí, como si fuera un adorno de los que se ponen las pecadoras, un lunar postizo, un colorete.
- El menor nubarrón de granizo le ponía fuera de sí, trémulo de miedo.
- Batiste salió ciego del tribunal, con la cabeza baja, como si fuera á embestir, y Pimentó permaneció prudentemente á sus espaldas.
- De noche dormía con zozobra, y muchas veces, al menor ladrido del perro, saltaba de la cama, lanzándose fuera de la barraca escopeta en mano.
- Casi volcó la pequeña mesa con una de sus patadas, y se lanzó fuera de la barraca.
- Aquellas bocas que se abrían para tragarse los escasos ahorros de la familia quedarían sin alimento si lo de fuera llegaba á secarse.
- Chillaba la garrucha del pozo, saltaba ladrando de alegría junto á sus faldas el feo perrucho que pasaba la noche fuera de la barraca, y Roseta, á la luz de las últimas estrellas, echábase en cara y manos todo un cubo de agua fría sacada de aquel agujero redondo y lóbrego, coronado en su parte alta por espesos manojos de hiedra.
- Entraba el sol por el ventanillo de su estudi y toda la gente de la barraca estaba ya fuera de la cama.
- Aún recordaba ella, como si fuera ayer, cuando lo compraron en el mercado de Sagunto, pequeño, sucio, lleno de costras y asquerosidades, como un jaco de desecho.
- Fuera lloriqueaban los pequeños sin atreverse á entrar, como si les infundieran terror los lamentos de su madre.
- ¡Ladrón! ¡asómate! Y su propia voz le causaba extrañeza, como si fuera de otro.
- Era un rosario de comadres llorosas que iban llegando de todos los lados de la huerta, y rodeaban la cama, besaban el pequeño cadáver y parecían apoderarse de él como si fuera cosa suya, dejando á un lado á Teresa y su hija.
- Teresa se resistió á abandonar á su hijo aunque sólo fuera por breve rato.
- El maestro, que lucía su casaquilla verdosa de los días de gran ceremonia y su corbata de mayor tamaño, tomó asiento fuera, al lado del padre.
- Fuera, don Joaquín daba palmadas de atención.
- Los espectadores, contagiados por los del juego, se pasaban de mano en mano los jarros pagados á escote, y era aquello una verdadera inundación de aguardiente, que, desbordándose fuera de la taberna, bajaba como oleada de fuego á todos los estómagos.
- Arremolinábase el agua, batida por la furiosa carrera, y Batiste, que cayó de rodillas varias veces, sólo pensó en estirar los brazos para mantener su arma fuera de la superficie, salvando el tiro de reserva.
- Creyó morir, quedar enterrado en aquel lecho de fango, y al fin, con un esfuerzo poderoso, consiguió enderezarse, sacando fuera del agua sus ojos ciegos por el limo, su boca que aspiraba anhelante el viento de la noche.
- ¡Arriba! Y del primer empujón la echó fuera de la cama.
- Aquel rebaño sucio, miserable y asustado, con la palidez del hambre en las carnes y la locura del terror en los ojos, era la piratería del Mercado, los parias que estaban fuera de la ley, los que no podían pagar al Municipio la licencia para la venta, y al distinguir a lo lejos la levita azul y la gorra dorada del alguacil, avisábanse con gritos instintivos, como los rebaños al presentir el peligro, y emprendían furiosa carrera, empujando a los transeúntes, deslizándose entre sus piernas, cayendo para levantarse inmediatamente, abriendo agujeros en la masa humana que obstruía la plaza.
- Y esta palabra bastó para que la entendieran, pues en casa de doña Manuela, la tienda era por antonomasia el establecimiento de Las Tres Rosas, y fuera de ella no se reconocía otra tienda en Valencia.
- Pero don Eugenio no había dejado de vivir un solo día en aquella casa, fuera de la cual no comprendía la existencia.
- Pero ahora fuera de la plaza, en la calle del Trench.
- Las tortugas, que colgantes de un garfio patalean furiosas en el espacio, estirando fuera de la concha su cabeza de serpiente.
- ¡Fuera de allí! La señora deseaba salir del Clòt, donde la gente se codeaba con la mayor grosería y por dos veces había estado su velo próximo a rasgarse.
- Bastábale entrar en su alcoba para presentar en cartuchos de onzas cuanto dinero se le pedía, y a pesar de esto, fuera de los días de Corpus, en que sacaba del fondo del arca el frac de color castaña y el sombrero de seda, nadie le había visto con otro traje que un eterno pantalón de cuadros, chaqueta de fustán, chaleco de terciopelo rameado y gorra de ancho plato.
- Ignoraba que aquel hombre tan avariento en los gastos de la casa arrojaba el dinero fuera de ella, y cubriéndose con el velo de la hipocresía, llevaba una vida de calavera, tal como la había soñado en su juventud.
- Pero callaba viendo que la hermana seguía sus consejos económicos y según sus palabras no estiraba el pie fuera de la sábana.
- Pero fuera de esto era seductora, con su frescura de carnes a lo Rubens y las arqueadas líneas que a cada movimiento delatábanse bajo la blanca tela.
- Si yo fuera rico, todas las mañanas haría una muerte así.
- Pues fuera el aria.
- Fuera de esto, era un muchacho encantador.
- En la una, las patatas amarillentas, los reventones garbanzos sacando fuera del estuche de piel su carne rojiza, la col, que se deshacía como manteca vegetal, los nabos blancos y tiernos, con su olorcillo amargo.
- Sentados en los mullidos sillones del salón, encontrábanse como en la gloria, sacando hacia fuera los rellenos vientres, que hervían como calderas al fuego de la digestión, y sintiendo subir al cerebro un humillo tenue que al pasar por los ojos tomaba un delicioso tinte rosa.
- Docto y pedantuelo, algo engreído con los sobresalientes de su carrera y acostumbrado a hacerse oír en casa como un oráculo, asombrábase de que fuera de ella no le rindieran tributos de admiración, y esto le producía tal cortedad, que muchos le tenían por tonto.
- A patadas y puñetazos los sacaron los municipales, y una vez libres del rescoldo, empujáronlos fuera de la plaza.
- Pero eso de casarse para ser la víctima resignada y humilde sobre la cual cayeran los desprecios de la familia, estaba fuera del límite de su paciencia.
- En fin, ya vería lo que era bueno, y qué vida tan rica iban a darse cuando vivieran casados y fuera del círculo de estúpidas pretensiones de su familia.
- Y el muchacho, sonámbulo, embriagado por la Naturaleza, hipnotizado por la extraña contemplación, movía la cabeza ridiculamente, y al par que pensaba que todo aquello era magnífico para puesto en verso, tarareaba la célebre obertura con tanta fe como si fuera el propio Tannhauser escandalizando con su himno a la corte del landgrave.
- Cuando se hacía momentáneamente el silencio en el comedor, oíase cómo se regocijaba fuera la plebe.
- Fuera del hotel la algazara iba disminuyendo.
- Yo necesito hablar, expansionarme, echar fuera de mí esta inquietud que me devora, como si fuese yo mismo quien se mete en aventuras.
- Y la verdad es que debía hablar a mi marido para abrirle los ojos, pues aunque resulte un malvado en casa, es un tonto fuera de ella.
- Llevóse la mano a la frente como si fuera a arañarse con cruel impulso, y sus ojos se dilataron con espanto.
- Lo único que pudo recordar fue que el instinto de precaución le dominaba aún, y que al bajar la escalera lo hizo de puntillas, evitando roces, como si fuera un delincuente y temiera ser descubierto.
- Juanito, avergonzado, siguió a buen paso el mismo camino de antes, como si después de lo ocurrido le fuera imposible continuar adelante dando la vuelta completa a la ciudad.
- Pero apenas estaban fuera de la alcoba, meneaban la cabeza con triste expresión, como afirmando que nada les quedaba que hacer allí.
- Se había arruinado, había caído hasta en la deshonra por hacer su papel en la comedia del mundo, y fuera de algunas satisfacciones de su orgullo, ¿qué había sacado?
- ¡Juan! gritó doña Manuela avanzando un paso con ademán imponente, extendiendo las crispadas manos como si fuera a arañarle.
- Estaba fuera y no tardaría en volver para arreglar sus asuntos.
- Pedí yo de beber, que los otros, por estar casi en ayunas, no lo hacían, y diéronme un vaso con agua, y no le hube bien llegado a la boca, cuando, como si fuera lavatorio de comunión, me le quitó el mozo espiritado que dije.
- Y todo esto creerá quien supiere lo que me contó el mozo de Cabra, diciendo que una Cuaresma topó muchos hombres, unos metiendo los pies, otros las manos y otros todo el cuerpo en el portal de su casa, y esto por muy gran rato, y mucha gente que venía a sólo aquello de fuera.
- Sólo añadió a la comida tocino en la olla, por no sé qué que le dijeron un día de hidalguía allá fuera.
- Con esto, se llegó y sacó al pobre viejo, que dormía, de debajo de los pies unas alforjas, y desenvolviéndolas halló una caja, y como si fuera de guerra hizo gente.
- Antes que anocheciese salimos del mesón a la casa que nos tenían alquilada, que estaba fuera la puerta de Santiago, patio de estudiantes donde hay muchos juntos, aunque esta teníamos entre tres moradores diferentes no más.
- Recibióme, pues, el huésped con peor cara que si yo fuera el Santísimo Sacramento.
- Él, que no sabía lo que era, preguntóme que qué querían, y yo, entre tanto, por lo que podía suceder, me acomodé entre dos colchones y sólo tenía la media cabeza fuera, que parecía tortuga.
- Hícelo así, y al punto los tres que dormían empezaron a dar gritos también, y como sonaban los azotes, yo creí que alguno de fuera nos daba a todos.
- Más me cuestan a mí esos estados que al Rey, porque ha catorce años que ando con un arbitrio que, si como es imposible no lo fuera, ya estuviera todo sosegado.
- Y si no fuera por dar pesadumbre, le contara a V.
- Fuera de que yo tengo pensada una invención para hundir la mar por aquella parte doce estados.
- Cayóme a mí muy en gracia oírle decir esto, como si él fuera muy albillo o moscatel.
- Dejé la compañía, y considerando en quién conocería a mi tío fuera del rollo mejor en el pueblo, no hallé nadie de quien echar mano.
- Este jugaba misas como si fuera otra cosa.
- Torné a cerrar la puerta por de fuera y echéle la llave por una gatera.
- Alquilómele, y salíme a aguardarle a la puerta fuera del lugar.
- Pero si alguna vez vamos dentro del coche, es de considerar que siempre es en el estribo, con todo el pescuezo de fuera, haciendo cortesías porque nos vean todos y hablando a los amigos y conocidos aunque miren a otra parte.
- Determinaron de irse fuera, y yo dije que antes trazasen mi vestido, porque quería gastar los cien reales en uno, y quitarme la sotana.
- Todos los que me veían me juzgaban por comido, y si fuera de piojos, no erraran.
- Eso me pesa a mí replicó, y si no fuera por ser tarde, y voy con prisa a comer, me detuviera más, porque me aguarda una hermana casada y su marido.
- Aquí lo dejo porque el compañero estaba ya fuera desaprensando los huesos.
- Dejóme fuera y a los amigos descolgáronlos abajo.
- Sacábanlos a la vergüenza y cada uno, de puro roto, llevaba la suya de fuera.
- No ha de entrar nadie de fuera, por el recato dijo Brandalagas.
- Despedíme y salímonos fuera.
- La muchacha quedó satisfecha y con lástima de mi caída, mas el don Diego cobró mala sospecha de lo del letrado, y fue totalmente causa de mi desdicha, fuera de otras muchas que me sucedieron.
- Acostáronme, y quedé aquella noche confuso, viendo mi cara de dos pedazos y tan lisiadas las piernas de los palos, que no me podía tener en ellas ni las sentía, robado, y de manera que ni podía seguir a los amigos, ni tratar del casamiento, ni estar en la Corte, ni estar fuera.
- Como me vieron en la cama y a ella conmigo, cerraron con ella y conmigo y diéronme cuatro o seis empellones muy grandes y arrastráronme fuera de la cama.
- ¡Y verlos hablar quedito y de rezado! ¡Pues sufrir una vieja que riñe, una portera que manda y una tornera que miente! Y lo mejor es ver cómo nos piden celos de las de acá fuera, diciendo que el verdadero amor es el suyo, y las causas tan endemoniadas que hallan para probarlo.
- Y también, porque antes fuera dar que imitar que referir vicios de que huyan los hombres.
- Advierte que a la carteta, el que hace los naipes que no doble más arqueadas las figuras, fuera de los reyes, que las demás cartas, porque el tal doblar es por tu dinero difunto.
- Pero el profesor, un viejecillo seco y malhumorado, les salió al encuentro, y les dijo que de él no se reía nadie, ni nadie le aplaudía como si fuera un histrión.
- La tendencia general era hacer creer que lo grande de España podía ser pequeño fuera de ella y al contrario, por una especie de mala fe internacional.
- ¡Eh! ¡Eh! ¡Fuera! ¡Al corral! gritaban varias voces.
- Consideraba a Margarita como si fuera una persona mayor.
- Don Pedro, a pesar de sus arbitrariedades y de su despotismo casero, era amabilísimo con los de fuera y sabía sostener las amistades útiles.
- Margarita se quedaba seria al oir las alusiones a la vida licenciosa de las bailarinas, y Andrés volvía la cabeza desdeñosamente, dando a entender que los alardes cínicos de su padre le parecían ridículos y fuera de lugar.
- En todos ellos se producía un alarde de indiferencia y de jovialidad al encontrarse frente a la muerte, como si fuera una cosa divertida y alegre destripar y cortar en pedazos los cuerpos de los infelices que llegaban allá.
- Sus cariños y sus odios revolucionarios, se los reservaba, no salían fuera de su cuarto.
- Fuera de aquellos momentos, en los demás, el estudio, las discusiones, la casa, los amigos, sus correrías, todo esto, mezclado con sus pensamientos, le daba una impresión de dolor, de amargura en el espíritu.
- La tía de Julio solía darle para que fuera alguna vez al teatro un duro todos los meses, y Aracil se las arreglaba jugando a las cartas con sus amigos, de tal manera, que después de ir al café y al teatro y comprar cigarrillos, al cabo del mes, no sólo le quedaba el duro de su tía, sino que tenía dos o tres más.
- A Julio le molestaba todo lo que fuera violento y exaltado.
- Algunos pedantes le decían que Schopenhauer había pasado de moda, como si la labor de un hombre de inteligencia extraordinaria fuera como la forma de un sombrero de copa.
- A todo le quería dar una significación complicada y fuera de lo normal.
- La lógica justiciera y revolucionaria de los Saint Just ya no le entusiasmaba, le parecía una cosa artificial y fuera de la naturaleza.
- Fuera de su profesión no le interesaba nada.
- Política, literatura, arte, filosofía o astronomía, todo lo que no fuera auscultar o percutir, analizar orinas o esputos, era letra muerta para él.
- Consideraba, y quizá tenía razón, que la verdadera moral del estudiante de Medicina estribaba en ocuparse únicamente de lo médico, y fuera de esto, divertirse.
- Estos recuerdos de la gloria pasada, que doña Leonarda evocaba accionando con el abanico cerrado como si fuera una batuta, le hacían poner los ojos en blanco y suspirar tristemente.
- Acostumbrada a hacer gimnasia, y a dar masaje, tenía más fuerzas que un hombre, y para ella no era nada sujetar a una mujer como si fuera un niño.
- Todo lo que fuera deforme en un sentido humano la regocijaba.
- ¡Ah!, si yo fuera de su familia, eso no se lo consentiría a usted le decía Andrés.
- Decía que si un hombre la pretendía, y ella viera que la quería de verdad, se iría con él, fuera rico o pobre, soltero o casado.
- Sí, como si fuera mi hijo.
- Luego plantaron entre los dos melones, calabazas, ajos, fuera o no fuera tiempo.
- No me interesa nada de cuanto pasa fuera.
- Margarita había escrito dos cartas a su hermano, diciéndole que fuera, porque el niño preguntaba mucho por él.
- Si la vida fuera tan fuerte que le arrastrara a uno, el pensar sería una maravilla, algo como para el caminante detenerse y sentarse a la sombra de un árbol, algo como penetrar en un oasis de paz.
- Es que ese espacio y ese tiempo y ese principio de causalidad no existen fuera de nosotros tal como nosotros los vemos, que pueden ser distintos, que pueden no existir.
- Por lo menos que la idea que tenemos de ellos puede no existir fuera de nosotros, me tranquilicé.
- ¿Es así, en realidad, fuera de nosotros?
- Fuera de los axiomas lógicos y matemáticos, en los cuales no se puede suponer que no haya unanimidad, en lo demás todas las verdades tienen como condición el ser unánimes.
- Cierto, fuera de la verdad matemática y de la verdad empírica que se va adquiriendo lentamente, la ciencia no dice mucho.
- Tú reconoces que fuera del dominio de las matemáticas y de las ciencias empíricas existe, hoy por hoy, un campo enorme adonde todavía no llegan las indicaciones de la ciencia.
- Nosotros civilizados hacemos jockeys como los antiguos monstruos, y si fuera posible les quitaríamos el cerebro a los cargadores para que tuvieran más fuerza, como antes la Santa Madre Iglesia quitaba los testículos a los cantores de la Capilla Sixtina para que cantasen mejor.
- El cristianismo, otra forma de semitismo, colocó el paraíso al final y fuera de la vida del hombre y los anarquistas, que no son más que unos neo cristianos, es decir, neo semitas, ponen su paraíso en la vida y en la tierra.
- Para llegar a dar a los hombres una regla común, una disciplina, una organización, se necesita una fe, una ilusión, algo que aunque sea una mentira salida de nosotros mismos parezca una verdad llegada de fuera.
- Pero también le dijo usted a la madre que fuera a ver a un especialista de Madrid, y eso no va en benefició de usted ni en beneficio mío.
- Usted cobre como si fuera quinina.
- Esta perfección se conseguía haciendo que el más inepto fuera el que gobernara.
- No creía que esta labor fuera tan penosa.
- ¡Cuánto más hermosa, aunque estuviera fuera de toda idea de belleza tradicional, la función de un motor eléctrico, que no este trabajo muscular, rudo, bárbaro y mal aprovechado! VI TIPOS DE CASINO AL llegar el invierno, las noches largas y frías hicieron a Hurtado buscar un refugio fuera de casa, donde distraerse y pasar el tiempo.
- Todo el mundo creía culpable al tío Garrota, y algunos llegaban a decir que, aunque no lo fuera, había que castigarlo, porque era un desalmado capaz de cualquier fechoría.
- Cuando estoy fuera de España siguió diciendo Ibarra quiero convencerme de que nuestro país no está muerto para la civilización.
- Para evitar que las reconozcan, para tenerlas fuera del alcance de la autoridad que, aunque injusta y arbitraria, puede dar un disgusto a las amas.
- Yo que soy morena, y creo que algo chata, aunque usted diga que no, si fuera petulante, me gustaría ese mozo de la peluquería de la esquina, y si fuera completamente humilde, me gustaría el farmacéutico, que tiene unas buenas napias.
- Ella cree que se debe vivir para fuera y yo no.
- Jamás hubiera supuesto que aquella muchacha, tan atrevida al parecer, fuera íntimamente de una timidez tan completa.
- Andrés contestó que no tenía un cuarto y sacó la llave de casa del bolsillo, que brilló como si fuera el cañón de un revólver.
- No puede uno echar fuera completamente el hombre supersticioso que lleva en la sangre la idea del pecado.
- Pero fuera de casa ya no sabía qué hacer.
- Había quedado blanca, como si fuera de mármol, con un aspecto de serenidad y de indiferencia, que a Andrés le sorprendió.
- ¿Qué hiciera si fuera verdad?
- Pluguiera a Dios que lo hubiera hecho, que eso fuera así que así.
- Pues, estando en tal aflición, cual plega al Señor librar della a todo fiel cristiano, y sin saber darme consejo, viéndome ir de mal en peor, un día que el cuitado ruin y lacerado de mi amo había ido fuera del lugar, llegóse acaso a mi puerta un calderero, el cual yo creo que fue ángel enviado a mí por la mano de Dios en aquel hábito.
- Fue fuera de casa.
- Acordaron los vecinos no ser el ratón el que este daño hacía, porque no fuera menos de haber caído alguna vez.
- Y llegando con ella, hallóme quejando, todavía con mi llave en la boca, que nunca la desamparé, la mitad fuera, bien de aquella manera que debía estar al tiempo que silbaba con ella.
- Luego otro día que fui levantado, el señor mi amo me tomó por la mano y sacóme la puerta fuera y, puesto en la calle, díjome.
- Porque yo, por estar solo, no estoy proveído, antes he comido estos días por allá fuera, mas agora hacerlo hemos de otra manera.
- Mas, de cuantas veces yo se le quitaba primero, no fuera malo comedirse él alguna y ganarme por la mano.
- Decirle bien de lo que bien le estuviese y, por el contrario, ser malicioso, mofador, malsinar a los de casa y a los de fuera.
- Gran enemigo del coro y de comer en el convento, perdido por andar fuera, amicísimo de negocios seglares y visitar, tanto que pienso que rompía él más zapatos que todo el convento.
- Algunos hombres honrados que allí estaban se quisieron levantar y echar el alguacil fuera de la iglesia, por evitar escándalo.
- Yo ansí lo hice porque me cumplía, aunque, después que vi el milagro, no cabía en mí por echallo fuera, sino que el temor de mi astuto amo no me lo dejaba comunicar con nadie, ni nunca de mí salió, porque me tomó juramento que no descubriese el milagro.
- ¡Qué época aquélla! Yo no digo que el mar entonces fuera mejor, no.
- Antes, era el viento, algo caprichoso, impalpable, fuera de nosotros.
- Si usted fuera uno de esos bárbaros de cabeza redonda como mi padre, por ejemplo, yo no le diría a usted nada.
- El fraile de la flotilla se permitió aconsejar, suplicar a su capitán que no fuera tan cruel.
- Arriba del crucero de la iglesia, colgaba el barco de vela y se balanceaba suavemente, como si fuera navegando hacia los esplendores de oro que brillaban en el altar mayor.
- Durante mucho tiempo, el misterio de Juan de Aguirre inquietó mi espíritu, y con este misterio relacionaba aquel funeral en la iglesia, con las nubes de incienso en el aire y el barco de vela colgado del crucero, como si fuera navegando hacia los fuegos de oro del altar mayor.
- Mi madre me recomendaba que anduviera por donde quisiera, menos por el muelle, lo cual significaba lo mismo que decirme que fuera a todos lados y a ninguno.
- Pero Yurrumendi aseguraba que, aunque fuera de cien millas, no se encontraría el fondo.
- Zelayeta hizo el plano de la casa que construiríamos fuera del pueblo, en un alto, cuando volviéramos a Lúzaro.
- Pero algunas veces me fui a pescar chipirones y jibias con un pescador, fuera de las puntas.
- Zelayeta dijo que quizá fuera mejor dejar la expedición para otro día, porque el cielo estaba obscuro y la mar algo picada.
- Había pocas traineras y lanchas de pesca fuera del puerto.
- Ella negaba que fuera a casarse y aseguraba que no torcerían su voluntad.
- Doña Hortensia me recibió como si fuera su hijo.
- Yo fuí a la fragata a dirigir la maniobra y a ponerla en franquía, fuera de todos los barcos de la bahía de Cádiz.
- No creo que fuera él.
- ¡Qué idea más rara deben formarse de un marino estas pobres mujeres que no han salido jamás fuera de las tapias de su huerta.
- No vale la pena de vivir fuera de aquí.
- Yo quisiera que mi espíritu fuera como el ruiseñor, que canta en la noche negra y sin estrellas, o como la alondra, que levanta su vuelo en la desolación de los campos, y no el pájaro herido que se viene a tierra velozmente.
- Garmendia les sacaba fuera de quicio con sus observaciones, al parecer ingenuas, pero de doble fondo.
- Son unos canallas añadió Argonz, con los ojos fuera de las órbitas.
- Varias veces me dijeron que fuera a ver los trabajos y excavaciones que se hacían en el pueblecito vecino.
- Pero no tenía gran curiosidad, y no hubiese ido por allí a no aconsejarme mi madre que fuera, aunque por otra causa.
- Fuera de ese pequeño molde, no tenemos nada para asir y comprender las cosas que pasan por delante de nosotros.
- Quizá fuera práctico.
- Me explicó cómo se la amputaron, a consecuencia de haberle destrozado el pie una barrica, y no supe si horrorizarme o reírme cuando contaba que al operarle, como el muñón que le quedaba se le gangrenaba, le tuvieron que cortar la pierna dos o tres veces en rodajas, como si fuera una merluza.
- Esta casa, como si fuera suya.
- Ilustración A principios de febrero, una mañana, Mary me mandó un recado urgente diciéndome que fuera a Bisusalde lo más pronto posible.
- No creía que fuera su sobrina, sino la hija de un aventurero.
- La tierra de la familia no se podía cultivar, y mi pobre padre me recomendó que fuera a América.
- Navegaba en aquel momento en lastre y enseñaba dos pies de cobre fuera del agua.
- Consideraba a su corbeta como si fuera su mujer, su novia o su querida.
- Como he dicho, fuera de la camarilla vasca, el resto de la tripulación lo formaban ingleses, holandeses, portugueses, un español, dos o tres chinos, un malayo y un negro.
- Durante el viaje, fuera de sus trabajos de capitán, solía rezar.
- Ilustración IV DE OTRAS PERSONAS DISTINGUIDAS QUE FORMABAN LA TRIPULACIÓN DE EL DRAGÓN Como barco cuya tripulación la formaban gentes perseguidas y fuera de la ley, había allá mucho tipo extraño.
- Se había ganado la independencia, y fuera de tocar la campana para renovar las guardias, lo que hacía de la manera más escandalosa e impertinente que puede suponerse, no trabajaba nada.
- Por dentro y por fuera teníamos que limpiar el barco casi continuamente.
- Por fuera lo fregábamos todas las semanas, y cuando recalábamos en alguna bahía conocida por el capitán, lo primero que hacíamos era raspar los fondos para quitarles algas, hierbas y escaramujos que, principalmente en los mares tropicales, se adhieren en tal cantidad que dejan los fondos como una selva.
- Sin duda, el comercio de negros atravesaba una crisis, y al capitán le ordenaron que fuera a Batavia a recibir nuevas órdenes.
- Nuestro antiguo piloto bebía el brandy como si fuera agua.
- Los marineros fueron a ver al capitán enardecidos, como locos, con los ojos inyectados, fuera de las órbitas.
- La cordialidad entre nosotros y los de fuera iba estableciéndose, pero aun no estábamos muy seguros.
- Todo esto hacía que fuera un disparate el entregarnos.
- El foque se extendió, dando un estallido como si fuera a romperse.
- Mary, mi novia, les instó a Agapito y a sus amigos a que se acercaran a Frayburu, suponiendo que quizá fuera yo el que me encontraba en el peñasco.
- Lo que sí hice fué contar lo ocurrido a la Cashilda y advertirle que si venía algo de fuera para Mary, no se lo diese.
- Según dijo el atalayero, quedaban aún cuatro lanchas fuera del puerto.
- ¡Hala! ¡Fuera! dije yo.
- ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Ese patrón al agua! No te vayas, Shanti gritaban los demás.
- Ilustración LIBRO SEXTO LA SHELE I HABLA EL MÉDICO VIEJO Unos días después de mi matrimonio, el médico viejo me encontró en la calle y me dijo con grandes extremos que fuera a su casa.
- Pero eso no evitaba que el espectáculo fuera repulsivo.
- El pirata está fuera del derecho de gentes, y la ley inglesa le condena a ser colgado por el cuello, hasta que sobrevenga la muerte.
- Pasamos por delante del coronamiento de popa, que tenía tres pisos fuera del agua, con galerías y ventanas recargadas de adornos barrocos.
- La mala alimentación, la humedad, el frío, todas las molestias naturales en una cárcel de aquel género, le tenían fuera de sí, y sus protestas no le servían más que para estar encadenado y en el calabozo.
- Se trataba de horadar la pared de tal modo, que el pedazo arrancado fuera como un tapón, que al ponerlo no se notara que había agujero.
- Soltamos la amarra, y los tres, apoyándonos en la pared de un malecón, sacamos el queche fuera del puerto.
- Al encontrarse ambos fuera de peligro, se despertó entre ellos un odio feroz.
- A pesar de este deseo de incomunicación, el viejo egoísta se aburría y quería que fuera gente, pero sólo a distraerle a él.
- Si se escapa me puede usted servir mejor desde fuera de la cárcel que de dentro.
- Yo, por mi parte, estaba deseando salir de allí, aunque fuera con las manos vacías.
- Entonces voy a pasearme por la playa de las Animas, y contemplo, como si fuera por primera vez en mi vida, las tres rayas de espuma de las olas que rompen en la arena.
- Esta muralla sigue a lo largo del camino real, limita el pueblo por el Norte y al llegar al río se tuerce, tropieza con la iglesia, a la que coge, dejando parte del ábside fuera de su recinto, y después escala una altura y envuelve la ciudad por el Sur.
- Fuera de las dos calles largas, solo tiene callejones húmedos y estrechos y la plaza.
- Le alejaba también de aquel modesto centro de enseñanza el ver que los chicos de la calle no le consideraban como uno de los suyos, a causa de vivir fuera del pueblo y de andar siempre hecho un andrajoso.
- CAPÍTULO IV QUE SE REFIERE A LA NOBLE CASA DE OHANDO A la entrada del pueblo nuevo, en la carretera, y por lo tanto, fuera de las murallas, estaba la casa más antigua y linajuda de Urbia.
- Yo les pego a todos contestaba Martín, como si esto fuera una razón.
- El cielo se mostraba azul, de un azul suave, un poco pálido y sólo alguna nube blanca, de contornos duros, como si fuera de mármol, aparecía en el cielo.
- Uno representaba varios perros lanzándose sobre un oso, el otro una lucha entre un león y un búfalo y el tercero unos indios atacando con lanzas a un tigre que les esperaba en la rama de un árbol como si fuera un jilguero.
- Recorrieron los dos hombres las calles del barrio viejo y luego salieron fuera de puertas, y tomando por el puente, seguidos de una turba de chicos y chicas llegaron al prado de Santa Ana, se acercaron a la barraca y se detuvieron ante ella.
- Martín recordó el sitio por donde entró y empujando violentamente la lona la abrió y salió fuera de la barraca.
- Se trasladó a la madre de Martín a su casa, y fuera que las contusiones y la herida tuviesen gravedad, fuera como dijeron algunos que no estuviese bien atendida, el caso fué que la pobre mujer murió a la semana del accidente de la barraca, dejando huérfanos a Martín y a la Ignacia.
- Si el comercio fuera un robo, no habría sociedad repuso el gascón.
- Un amigo contestaron de fuera.
- Su madre le preparó ropa limpia y le advirtió que tuviera cuidado con lo que decía y que fuera prudente, pues la colocación podía ser un modus vivendi para él.
- ¡Imbécil! Si no fuera usted un idiota, le echaría a puntapiés.
- Nunca fuera caballero De damas tan bien servido Como fuera Lanzarote Cuando de su aldea vino.
- Adoraba a su hijo, vivía temblando de que le pasara algo, pero, a pesar de todo, había querido que fuera militar.
- Aquí hay que hacer como si a uno le fuera indiferente la cosa y, si sale bien, aprovecharse de ella, y si no, dejarla.
- La puerta, además de ser fuerte, se cerraba por fuera con llave y cerrojo.
- Contempló el bulto con una sonrisa, luego subió a la reja, ató un cabo de la cuerda a los dos barrotes y el otro extremo lo echó fuera poco a poco.
- Apareció de nuevo la vieja con un farol y se puso al habla con los de fuera sin abrir.
- Al llegar a las curvas, el viejo landó se torcía y rechinaba como si fuera a hacerse pedazos.
- Si no fuera por Catalina pensó era capaz de quedarme aquí y ver si Rosita Briones está de veras por mí, como parece.
- Martín, al encontrarse con Bautista y hablar con él, se sintió fuera de la influencia del hechizo de Linda y comenzó a hacer indagaciones con una actividad extraordinaria.
- Ya fuera de peligro, miraron hacia atrás.
- Briones dió cuenta al general de lo dicho por Martín, y aquél ordenó que medio batallón fuera por el lado indicado por el guía.
- Sin atender a que fuera o no prudente, Martín tomó el carricoche por el camino de Arneguy.
- Y fuera de mi madre, a quien conocí por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno de mis ascendientes, si no es de Adán, cuyo parentesco me parece indiscutible.
- Para que todo fuera completo, cuando venía algún cuarto a nuestras manos por cualquiera de las vías industriales que nos eran propias, comprábamos pólvora en casa de la tía Coscoja de la calle del Torno de Santa María, y con este ingrediente hacíamos una completa fiesta naval.
- Yo me figuraba que las escuadras se batían unas con otras pura y simplemente porque les daba la gana, o con objeto de probar su valor, como dos guapos que se citan fuera de puertas para darse de navajazos.
- A la edad de sesenta y seis años se retiró del servicio, mas no por falta de bríos, sino porque ya se hallaba completamente desarbolado y fuera de combate.
- ¡Si no fuera por sus muchas astucias y picardías!
- Pero Dios quiso que no me fuera a pique tan pronto.
- Este chico está tan echado a perder, que será preciso mandarle fuera de casa.
- No decía Doña Francisca cosa alguna, aunque fuera insignificante, sin que él lo celebrara con risas inoportunas.
- Concluida aquélla, se verificó la despedida, que fue tiernísima, y por un favor especial, propio de aquella ocasión solemne, los bondadosos padres dejaron solos a los novios, permitiéndoles despedirse a sus anchas y sin testigos para que el disimulo no les obligara a omitir algún accidente que fuera desahogo a su profunda pena.
- ¡Qué carácter! Si yo fuera hombre y casado con mujer semejante, reventaría como una bomba.
- El 8 de octubre escribió a Gravina, diciéndole que deseaba celebrar a bordo del Bucentauro un consejo de guerra para acordar lo que fuera más conveniente.
- Las cámaras situadas a popa eran un pequeño palacio por dentro, y por fuera una especie de fantástico alcázar.
- La claridad del día, la frescura del ambiente, la belleza del mar, que fuera de la bahía parecía agitarse con gentil alborozo a la aproximación de la flota, formaban el más imponente cuadro que puede imaginarse.
- Algunos barcos emplearon muchas horas para hallarse fuera.
- Los oficiales en el alcázar de popa y los marineros y contramaestres en el de proa, observaban los navíos sotaventados y fuera de línea, entre los cuales había cuatro pertenecientes al centro.
- Me hice cargo de un pacto establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un ataque de fuera, y comprendí que por todos habían sido hechos aquellos barcos para defender la patria, es decir, el terreno en que ponían sus plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde vivían sus ancianos padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su embarcación fatigada del largo viaje.
- Yo le vi agitar sus labios, bebiendo aquel líquido, y luego lo escupía con furia fuera del portalón, como si también quisiera herir a salivazos a nuestros enemigos.
- Entre tanto, gran parte de los cañones había cesado de hacer fuego, porque la mitad de la gente estaba fuera de combate.
- Entre tanto no era posible tomar alimento alguno, y yo me moría de hambre, porque los demás, indiferentes a todo lo que no fuera el peligro, apenas se cuidaban de cosa tan importante.
- La bandera que les servía de ilustre mortaja parecía ponerles fuera de aquella esfera de responsabilidad, de mengua y desesperación en que todos nos encontrábamos.
- Durante todo el día 22 la mar se revolvía con frenesí, llevando y trayendo el casco del navío cual si fuera endeble lancha de pescadores.
- Mis temores no fueron vanos, pues aún no estaba fuera la mitad de la tripulación cuando un sordo rumor de alarma y pavor resonó en nuestro navío.
- Y en aquella ocasión, ante aquel espectáculo, ¿qué cerebro, como no fuera el de un idiota, podría permanecer en calma?
- Y a pesar de la desigualdad de fuerzas, tanto padecieron los unos como los otros, siendo el navío de Collingwood el primero que quedó fuera de combate, por lo cual tuvo aquél que trasladarse a la fragata Eurygalus.
- Salí fuera, y pude hacerme cargo de la situación.
- Salvados de éste, nos vimos nuevamente empeñados en una lucha, que fue afortunada, y luego, cuando nos creímos al fin de tantas penas, cuando saludábamos a Cádiz llenos de alegría, nos vimos de nuevo en poder de la tempestad, que hacia fuera nos atraía, ansiosa de rematarnos.
- Luego, como si el esfuerzo empleado en mostrar su herida y en decir aquellas pocas palabras fuera excesivo para su naturaleza debilitada, cerró los ojos y quedó sin habla ni movimiento por algún tiempo.
- Dejé a Don José María para ver lo que pasaba, y en cuanto puse los pies fuera de la cámara, me enteré de la comprometida situación en que se encontraba el Rayo.
- Por mala que fuera la suerte del Santa Ana, que habíamos abandonado, no podía ser peor que la nuestra.
- Pero fuera de peligro sí, porque su herida ya no ofrece cuidado.
- Efectivamente, Don Rafael vivía y estaba fuera de peligro.
- Se casaron, y el mismo día en que partieron para Medinasidonia, Doña Francisca me ordenó que fuera yo también allá para ponerme al servicio de los desposados.
- Si Bismarck fuera canónigo y dinidad (creía que lo era el Magistral) en vez de ser delantero, con un mote sacao de las cajas de cerillas, se daría más tono que un zagal.
- Como si se tratara de un personaje, el Magistral saludó a Celedonio doblando graciosamente el cuerpo y extendiendo hacia él la mano derecha, blanca, fina, de muy afilados dedos, no menos cuidada que si fuera la de aristocrática señora.
- Vio que el tubo se dejaba estirar como si fuera de goma y se convertía en dos, y luego en tres, todos seguidos, pegados.
- La conocía palmo a palmo, por dentro y por fuera, por el alma y por el cuerpo, había escudriñado los rincones de las conciencias y los rincones de las casas.
- Algunos fatuos estimaban en mucho la propiedad de una casa, por miserable que fuera, en la parte alta de la ciudad, a la sombra de la catedral, o de Santa María la Mayor o de San Pedro, las dos antiquísimas iglesias vecinas de la Basílica y parroquias que se dividían el noble territorio de la Encimada.
- Pero el Magistral que veía, con amargura en los labios, estos despojos de que le daba elocuente representación el catalejo, podía abrir el pecho al consuelo y a la esperanza contemplando, fuera del barrio noble, al Oeste y al Norte, gráficas señales de la fe rediviva, en los alrededores de Vetusta, donde construía la piedad nuevas moradas para la vida conventual, más lujosas, más elegantes que las antiguas, si no tan sólidas ni tan grandes.
- Es decir, que si don Saturnino fuera tan atrevido que se decidiera a engendrar un Bermúdez, este saldría ya diácono por lo menos, según Frígilis.
- Siempre parecía que iba de luto, aunque no fuera.
- La señora del lugareño manifestó deseos de besar la mano del Provisor, pero la mirada del marido la contuvo otra vez, y no hizo más que doblar las rodillas como si fuera a caerse.
- Hubo en el Cabildo épocas de negra intransigencia en que se persiguió la manía de Ripamilán como si fuera un crimen, y se habló de escándalo, y de quemar un libro de versos que publicó el Arcipreste a costa del marqués de Corujedo, gran protector de las letras.
- ¡Oh, si no fuera porque su marido todo lo consideraba inconveniencia y falta de educación! ¡Si no fuera porque estaban en la casa de Dios!
- Obdulia soltó al aire una carcajada, que oyó don Cayetano desde fuera.
- En aquel momento el Arcipreste se inclinaba para saludarla como si fuera a besarle las botas color bronce.
- Fuera de la limpieza y del orden, nada que revele a la mujer elegante.
- Debajo del saco, como si fuera una colcha, estaban los dos tendidos sobre el tablado de la barca, cuyas bandas obscuras les impedían ver la campiña.
- Una lujuria que pudiera llamarse metodista si no fuera una profanación.
- Doña Camila la educaba como si fuera un polvorín.
- Fuera por lo que fuere, él creía cumplir con Anita llevándola al Museo de Pinturas, a la Armería, algunas veces al Real y casi siempre a paseo con algunos libre pensadores, amigos suyos, que se paraban para discutir a cada diez pasos.
- Fuera de la huerta sonaban las ramas de los altos álamos con el suave castañeteo de las hojas nuevas y claras que brillaban como lanzas de acero.
- Como si fuera un estallido, sintió dentro de la cabeza un sí tremendo que se deshizo en chispas brillantes dentro del cerebro.
- No estaba seguro de que fuera Bactriana lo que había leído, pero en sus disputas de la aldea era poco escrupuloso en los datos históricos, porque contaba con la ignorancia del concurso.
- Subía con una ansiedad apasionada, como si fuera camino del cielo por la cuesta arriba.
- Además, las ilustres damas pasaban mucho tiempo fuera del triste caserón de sus mayores.
- Comían dos o tres veces por semana fuera de casa.
- Fuera de estas defensas relativas de la marquesa, era unánime la opinión.
- No era tonto, pero la esclavitud de la moda le hacía parecer más adocenado de lo que acaso fuera.
- Y eso del don Juan Tenorio vaya usted a decírselo a Mesía gritó Orgaz hijo desde la puerta, dispuesto a echar a correr si la pulla ponía fuera de sí al bárbaro de Pernueces.
- Aquellos eran, fuera de Orgaz padre, los ordinarios trasnochadores.
- Y que perdonase don Víctor Quintanar, incapaz de ser escéptico, frío y prosaico por fuera, romántico y dulzón por dentro.
- Ahora fuera gente loca.
- Visita llamaba misticismo a toda devoción que no fuera como la suya, que no era devoción.
- Pero, una vez escogido, era preciso considerarle como lo que era en efecto, padre espiritual, y hablando fuera de todo sentido religioso, como hermano mayor del alma, con quien las penas se desahogan y los anhelos se comunican, y las esperanzas se afirman y las dudas se desvanecen.
- Petra pensaba casarse con él, pero más adelante cuando fuera más rico y ella más vieja.
- Pero fuera de eso, que es lo excepcional continuaba Mesía diciendo hay que desengañarse, lo que buscan las mujeres es un buen físico.
- Lo vio Mesía que adoraba este gesto de la Regenta, y sin poder contenerse, fuera de su plan, natura naturans, exclamó.
- Con mil amores, si no fuera.
- Y hacía ocho años y todavía pensaba en esta mala pasada de Frígilis como si fuera una injuria de la víspera.
- ¡caer en una trampa que un marido coloca en su despacho como si fuera el monte! ¡no era esto el colmo de lo ridículo!
- Así estuvo mucho tiempo, mirando las tinieblas de fuera, abstraída en su dolor, sueltas las riendas de la voluntad, como las del pensamiento que iba y venía, sin saber por dónde, a merced de impulsos de que no tenía conciencia.
- ¡Oh! si la veía, la hablaba, le decía que sin ella ya no podía vivir, que venía a rondar su casa como un enamorado de veinte años platónico y romántico, que se contentaba con ver por fuera aquel paraíso.
- Había defendido el dogma heroico en Roma en el púlpito, con elocuencia entonces espontánea, con calor, como si el infalible fuera él.
- Mientras Teresina estuvo en el despacho, el Magistral la siguió impaciente con la mirada, algo fruncido el entrecejo, como esperando que se fuera para seguir trabajando o meditando.
- ¡Tenía tantas cosas en la cabeza! Sus olvidos eran dentro de casa, porque fuera se jactaba de ser el más fiel guardador de cuanto la Sinodal exigía, y daba frecuentes lecciones al mismo maestro de ceremonias.
- El Magistral lo presumía y habló como si fuera delante de testigos.
- Si otra vez viene usted con un recado por escrito, puede usted entregarlo ahí fuera.
- Si usted fuera tan amable que consintiera en oírme esta tarde un momento, mucho se lo agradecería su hija espiritual y affma.
- Sólo sabía, por su mal, que había sido un escándalo que apenas se pudo sofocar antes que fuera tarde.
- Preguntar aquello le parecía una irreverencia, un sacrilegio que hubiera puesto a Fermo fuera de sí, y no había para qué.
- Por fin el Magistral se vio fuera de su casa, con el placer de un estudiante que escapa de la férula de un dómine implacable.
- Siempre fuera!
- Pero la debilidad de su carácter, sus pocas luces naturales y la mala intención de los que le rodeaban, convertían su piedad en fuente de disgustos para el mismo don Francisco de Asís, para los suyos y para muchos de fuera.
- Si yo fuera gobierno, cerraba todos los que no estuvieran reconocidos por la ciencia.
- Si así fuera, no figuraríamos nosotras como damas agregadas.
- Si usted no fuera de esa junta.
- ¡Fuera de aquí, so tunante! gritó el Magistral terciando el manteo, descomponiéndose contra su costumbre.
- Mientras respondía con modestia y discreción a todos aquellos amigos, su imaginación estaba fuera.
- Los celebraba él fuera de casa.
- Pasaba la vida ocupada en su gran pasión de tratar asuntos de los demás, de chupar golosinas ajenas, y comer fuera de casa.
- ¡Si este se fuera a Madrid haría carrera.
- ¡Fuera ese iconoclasta! ¡Las hortalizas, las hortalizas! ¿Eso quiere decir que a V.
- El Magistral trataba a la de Rianzares como a una reina, según el Arcipreste, o como si fuera el obispo madre.
- Y además, si no fuera por don Víctor, el Magistral no tendría por qué defenderla, ni aquella lucha entre dos hombres distinguidos que comenzaba aquella tarde tendría razón de ser.
- Fuera esa cuerda.
- Le pesaba, por un lado y por otro no la casualidad, o lo que fuera, de ir tocando con Ana.
- Y sin pensarlo se inclinaba hacia ella, como si fuera un imán.
- ¡Había comido fuera de casa sin avisar! doña Paula consideraba esta falta de disciplina doméstica como pecado de calibre.
- Bastante tiempo había pasado fuera.
- De que comías fuera.
- La chartreuse o lo que fuera ¿¡si sería cognac!?
- Si no fuera por vergüenza hubiera echado a correr por la cuesta arriba.
- De Pas vio una figura de mujer que se apretaba a las rejas de hierro y se inclinaba sobre la barandilla, como si fuera a arrojarse a la calle.
- Si ella fuera hombre no pararía hasta hacerse cura.
- Y su madre allí fuera, manejando inmundicia entre la que iba recogiendo ochavo a ochavo el porvenir de su hijo.
- Paula callaba, pero estaba resuelta a sacar de allí a su hijo en tiempo oportuno, cuando ella pudiera asegurarle un porvenir fuera de aquella santa casa.
- El violín volvió a rasgar el silencio de fuera con notas temblorosas, que parecían titilar como las estrellas.
- Si no fuera por ti.
- ¿Podía una copa de cognac, una comida algo fuerte, un poco de Burdeos, producir aquella irritación en la conciencia, en el cerebro o donde fuera?
- Al mediar Noviembre suele lucir el sol una semana, pero como si fuera ya otro sol, que tiene prisa y hace sus visitas de despedida preocupado con los preparativos del viaje del invierno.
- Todo menos apiadarse de los nervios o lo que fuera.
- No pensaba, Dios la librara, que Ana fuera capaz de enamorarse de un cura como la escandalosa Obdulia o la de Páez, tonta y maniática que despreciaba las buenas proporciones y cuando chica comía tierra.
- De lo que había pasado en la excursión del día de San Francisco de Asís y en otras sucesivas procuró De Pas enterarse en las conversaciones que tuvo con su amiga fuera de la Iglesia.
- Mas no por eso dejaban de estar los dos convencidos de que por señas invisibles, por efluvios, por adivinación o como fuera, uno a otro se lo estaban diciendo todo.
- Pero fuera de esto juzgaba hermosa creación la de Zorrilla.
- No había salido de Vetusta ningún dramaturgo ilustre, y por lo mismo se miraba con ojeriza a los de fuera.
- Y a su casa le hubiera hecho ir si su mujer fuera otra.
- Tal vez en aquella época fuera divertida la existencia en Vetusta.
- Clavados los ojos en la hija del Comendador, olvidada de todo lo que estaba fuera de la escena, bebió con ansiedad toda la poesía de aquella celda casta en que se estaba filtrando el amor por las paredes.
- Señores, estamos fuera de la cuestión gritó Ripamilán el caso es.
- Que la eficacia de nuestras conferencias sería mayor, si algunas veces habláramos de nuestras cosas fuera de la Iglesia.
- De ese modo, hablando de nuestro pleito fuera de la catedral, no es preciso que usted vaya a confesar muy a menudo, y nadie podrá decir si frecuenta o no frecuenta el sacramento demasiado.
- Y si no fuera vanidad intolerable, añadiría óigame usted a mí algunos días de los que Dios quiere que no me explique mal del todo.
- Si no fuera tan tarde.
- Esto lo dijo Petra muy bajo, sacando la cabeza fuera del portal, y cerró con gran cuidado de no hacer cualquier ruido.
- Quiso la suerte, y quisieron las buenas relaciones de los suyos, que Quintanar fuera ascendiendo con rapidez, y se vio magistrado y se vio regente de la Audiencia de Granada, a una edad en que todavía se sentía capaz de representar el Alcalde de Zalamea con toda la energía que el papel exige.
- Oír el agua que azota los cristales allá fuera, y estar compadeciéndose de un pobre niño perdido en los hielos.
- Hablas como un sabio, hijo mío, hablas como un sabio, y si no fuera indecoroso, pedía al ministro que me pusiera a descuento, a ver si me corregía.
- Pero, a pesar de todo eso, si usted me hubiese hablado como hoy antes, hubiese venido aunque fuera a nado.
- Cerraba los ojos, y dejaba de sentirse por fuera y por dentro.
- Quintanar inventaba sofismas y hasta mentiras para estar fuera, en su despacho, en el Parque.
- Prefería dejarle tranquilo allá fuera, porque si venía le hacía daño con aquel desdén gárrulo y absurdo de los padecimientos nerviosos.
- Las gentes entraban y salían en su alcoba como en el escenario de un teatro, hablaban allí con afectado interés y pensaban en lo de fuera.
- Pero no importaba, fuera o no aviso del cielo, ella tomaba la lección, aprovechaba la coincidencia, entendía el sentido profundo del azar.
- Basta con un esfuerzo, dos golpes de los brazos y se está fuera, en la orilla.
- Se calentaban a los rayos del sol con voluptuosa pereza, como si el sol de Vetusta, de allá abajo, fuera menos benéfico.
- Y Mesía resignado, firme en su propósito de ser prudente mientras fuera necesario, se emparejaba con don Víctor, que tal vez se permitía cantar a su modo el spirto gentil o la casta diva.
- ¡Antes el aniquilamiento, como dice el ateo! concluía limpiando el copioso sudor de la frente, provocado por aquel esfuerzo intelectual, tan fuera de sus hábitos.
- ¡Y si fuera eso lo peor! decía el Arcediano.
- Pero a solas, don Álvaro se mesaba los rubios y finos cabellos ¡quién lo diría! se llamaba animal, bestia, bruto, como si no fuera todo lo mismo, y se decía.
- Y si no fuera porque los partidos avanzados nunca son poder o lo son poco tiempo, se hubiera declarado demagogo y enemigo de la religión del Estado.
- Foja y Joaquinito Orgaz, que capitaneaban la partida de los murmuradores, propusieron a don Álvaro que fuera una comisión a buscar a don Pompeyo para restituirlo al Casino, de donde nunca debió haber salido.
- Señores pudo decir al cabo con voz temblorosa si un juramento solemne no me obligara a permanecer en el ostracismo que voluntariamente me impuse hace tantos años, o mejor dicho, que me impusieron el fanatismo y la injusticia, si eso no fuera, yo volvería con mil amores al seno de aquella sociedad de la que fuí fundador con otros seis o siete amigos.
- Si la mujer no fuera tan lasciva a ratos, las victorias escasearían.
- Los amores con Angelina (o quien fuera, pues de tales aventuras había tenido muchas) comenzaban en secreto.
- Don Víctor, a quien los remordimientos, durante la recaída de su mujer, habían hecho jurar que hasta verla salva, sana, jamás se apartaría de ella, faltó al juramento en cuanto la creyó fuera de peligro.
- Al fin, sin dar pretexto alguno, estaba fuera toda la tarde.
- Gorjeos de pájaros y rayos de un sol vivo, fuerte y alegre la hablaban de la vida de fuera, de la naturaleza que resucitaba, con esperanza de salud y alegría para todos.
- Veinte años lo había buscado Teresa de Jesús como convenía que fuera, y no parecía.
- El Magistral, con la boca abierta, sin sonreír ya, con las agujas de las pupilas erizadas, devoraba a miradas aquella arrogante amazona de la religión, que labraba con arte la naturaleza, por fuera, y él por dentro, por el alma.
- ¡Oh! si no fuera porque ella quería tener contento al Magistral, no serviría más tiempo a la hipócrita que la utilizaba como correo secreto y no le daba una mala propina, ni le decía palabra de sus trapicheos ni le ponía una buena cara, a no ser aquella de beata bobalicona con que engañaba a todos.
- ¡Si no fuera por el Magistral!
- Además, pensaba Anita, fuera orgullo aspirar ahora a la visión de la Divinidad directamente.
- ¡Oh, si no fuera por sus pájaros!
- ¡Ojalá fuera eterno el verano! Hasta sus enemigos habían cedido en la calumnia.
- Bien venido fuera.
- Cuando oía, desde su despacho, muy temprano, el Santo Dios, Santo Fuerte, que cantaba como si fueran malagueñas, Teresina, que hacía la limpieza allá fuera, tentaciones sentía de cantar él también.
- Con esto sólo consiguió que la Regenta y el Magistral conviniesen en verse más a menudo fuera del caserón y menos veces en él.
- ¡Rayos y truenos! fuera de mi casa.
- Fuera de mi casa.
- Don Pompeyo recibía las visitas como si él fuera el amo de casa.
- Fuera todos.
- ¡Fuera de aquí!
- La verdad es, señores observó Foja que si don Santos muere fuera del seno de la Iglesia, como un judío, se debe al señor Provisor.
- Los que subían o bajaban, al pasar por la tienda abandonada echaban una mirada a los desiertos estantes y al escaparate cubierto de polvo y cerrado por fuera con tablas viejas y desvencijadas.
- El cortejo entró en el cementerio, pero no por la puerta principal, sino por una especie de brecha abierta en la tapia del corralón inmundo, estrecho y lleno de ortigas y escajos en que se enterraba a los que morían fuera de la Iglesia católica.
- ¡Un hijo, un hijo hubiera puesto fin a tanta angustia, en todas aquellas luchas de su espíritu ocioso, que buscaba fuera del centro natural de la vida, fuera del hogar, pábulo para el afán de amor, objeto para la sed de sacrificios!
- De medio cuerpo abajo le cubría la ropa de la cama, y la parte del torso que quedaba fuera abrigábala una chaqueta de franela roja.
- Vio entrar en él a su amigo, a su De Pas, a quien sonrió cariñosa, con la dulzura que a él le entraba por las entrañas como si fuera fuego.
- Si alguno de los presentes, fuera de aquel salón venerable, se atrevía a calumniar a aquel santo, no se sabía, no se quería saber, pero en casa del gran Constantino nadie osaría poner en tela de juicio la santidad del Crisóstomo vetustense.
- Dice que él no es amo de su casa, que se la gobiernan desde fuera.
- Y la Regenta fue al baile del Casino, porque como ella esperaba, don Víctor se empeñó en que se fuera, y se fue.
- Se dejaban caer sobre su silla respectiva, como si cada figura del rigodón fuera un viaje alrededor del mundo.
- Otros hacían alardes de desidia, de escepticismo, de cualquier cosa que fuera incompatible con el frac, según ellos.
- Y entre un torbellino de faldas de color y de ropa negra, oyendo a lo lejos la madera constipada de los violines y los chirridos del bronce, que a ella se le antojaba música voluptuosa, pudo comprender que la arrastraban fuera del salón.
- Todos, las baronesas inclusive, se reían de los plebeyos que allá fuera seguían bailando y tenían que contentarse con los helados que se servían sobre las mesas de billar.
- De vez en cuando daban golpes en la puerta por fuera.
- Cuando sentía la presencia de Mesía en el deseo, huía de ella avergonzada, avergonzada también de que no fuera un remordimiento punzante el recuerdo del baile, sobre todo el del contacto de don Álvaro.
- Tal vez porque el ser amada, fuera por quien fuera, no podía saberle mal aunque ella tuviese que desdeñar y hasta vituperar aquel amor.
- Observó desde fuera.
- Pero había que esperar a que el enfermo saliese de peligro o se fuera al otro mundo.
- La oda elegíaca, o elegía a secas, lo que fuera, que Trifón no lo sabía, comenzaba así.
- ¡Si esto fuera nuestro!
- Esto, todo esto mezclado era lo que encontraba ahora Ana dentro de sí y lo que se empeñaba en que fuera todavía pura religión cristiana.
- Mandó que le esperase fuera del Espolón a las diez en punto.
- Oh, si le fuera lícito vestir su traje de cazador, su zamarra ceñida, su pantalón fuerte y apretado al muslo, sus botas de montar, su chambergo, entonces sí, iría de paisano, y la vanidad le decía que en tal caso no tendría que temer el parangón con el arrogante mozo a quien aborrecía.
- Con ayuda de don Álvaro y los que estaban fuera.
- Si Víctor fuera otro, ¿no podría haber sospechado o de don Álvaro o del canónigo mismo?
- Todo era abajo ruido, movimiento, órdenes confusas, broma, vacilaciones, unos que se quedaban y de repente preferían emprender el viaje, otros que se preparaban a ocupar un asiento en un coche y volvían a la casa prefiriendo dormir en el suelo aunque fuera.
- Para lo único que le quedaba un poco de conciencia, fuera de lo presente, era para comparar las delicias que estaba gozando con las que había encontrado en la meditación religiosa.
- La Regenta prefirió La Costa a Palomares porque el Magistral había suplicado que no se fuera a baños, y que si el médico lo exigía que por lo menos no se fuera a Palomares.
- Si se fuera.
- Álvaro seguía pensando Ana había hecho mal en revelarle aquellas miserias, en hacer traición a Quintanar, por indigno que este fuera, y sobre todo en avergonzarla a ella con las aventuras ridículas y repugnantes del viejo.
- Pero una noche, por la parte de fuera en la solitaria calleja de Traslacerca, el Tenorio preparó removiendo piedras y quitando cal, dos o tres estribos muy disimulados en el muro, hacia la esquina.
- En cuanto comprendió de qué se trataba, antes de oír las frases crudas con que pintó la rubia lúbrica el asalto del caserón de los Ozores por el Tenorio vetustense, don Fermín giró sobre los talones, como si fuera a caer desplomado, dio dos pasos inciertos y llegó al balcón contra cuyos cristales apoyó la frente.
- Ni una mano había que mover, ni un pie fuera de casa.
- Se le vislumbraba detrás de un toldo blanquecino, como si fuera una luna de teatro hecha con un poco de aceite sobre un papel.
- A lo lejos gritaban las agoreras aves de invierno, que después aparecían bajo las nubes, volando fuera de tiro, sin miedo al cazador, pero tristes, cansadas de la vida, suponía Quintanar.
- Y comprende que ese aldabón me inspire miedo, explícate la razón que tengo para tenerle el mismo asco que si fuera de hierro líquido.
- Por fin, después de prometer de nuevo disimular, ocultar su dolor, su ira, lo que fuera, pero sólo por aquella noche, llamó el digno regente jubilado con el mismo aldabonazo enérgico y conciso con que hacía retumbar el patio, cuando la casa era honrada y el jefe de familia respetado y tal vez querido.
- En cuanto fuera de día daría sus pasos, mandaría dos padrinos a don Álvaro.
- Si eso fuera cierto, usted estaría al lado de Víctor.
- Aunque fuera para volver a encontrar el recuerdo de un adulterio infame y de un marido burlado, herido por la bala de un miserable cobarde que huía de un muerto y no había huido del crimen.
- Yo le prometo a usted que el día en que la vea fuera de todo cuidado, sana y salva, le diré, si usted quiere.
- Si yo fuera rico.
- Ana pidió de todo corazón a Dios, a quien claramente creía ver en tal instante, le pidió que fuera voz Suya aquella, que el Magistral fuera el hermano del alma en quien tanto tiempo había creído y no el solicitante lascivo que le había pintado Mesía el infame.
- Ana había resuelto acercarse también, levantar el velo ante la red de tablillas oblicuas, y a través de aquellos agujeros pedir el perdón de Dios y el del hermano del alma, y si el perdón no era posible, pedir la penitencia sin el perdón, pedir a fe perdida o adormecida o quebrantada, no sabía qué, pedir la fe aunque fuera con el terror del infierno.
- Y después clavándose las uñas en el cuello, dio media vuelta, como si fuera a caer desplomado, y con piernas débiles y temblonas salió de la capilla.
- ¡Si yo fuera el arzobispo, ya les daría el demontre de los guantes! II Era noche cerrada, sin luna, cuando desembocaron en el soto, tras del cual se eleva la ancha mole de los Pazos de Ulloa.
- Mejor te fuera tener la comida lista.
- La Sabia está ahí fuera.
- Oíanse fuera gorjeos de pájaros en los árboles del huerto, lejano chirrido de carros que salían al trabajo, rumores campestres gratos, calmantes, bienhechores.
- Pero la solicitaban hacia fuera la juventud, el ansia de existir que estimula a todo organismo, la ciencia del gran higienista Juncal, y particularmente una manita pequeña, coloradilla, blanda, un puñito cerrado que asomaba entre los encajes de una chambra y los dobleces de un mantón.
- Y el caballero de Cristo estaba con un corazón esforzado y quieto, con semblante sereno, con una boca llena de risa (como si no fuera él sino otro el que padecía), haciendo burla de sus tormentos y pidiendo que se los acrecentasen.
- Pasábase a veces una semana fuera de los Pazos de Ulloa.
- Escribir la crónica de sus hazañas, de sus venganzas, de sus manejos, fuera cuento de nunca acabar.
- Fuera de esto, inclinábase al escepticismo indiferente de los labriegos, y era incapaz de soñar, como el caballeresco hidalgo de Limioso, en la quijotada de entrar por la frontera del Miño a la cabeza de doscientos hombres.
- Completamente fuera de sí, dejó caer las sacras y tomó las manos de Nucha para convencerse de que, en efecto, existía la siniestra señal.
- Fuera miedo.
- Al menos el distrito de Cebre enviará al congreso una persona decente, hijo del país, jefe de una casa respetable y antigua, que nos conoce mejor que esos pillastres venidos de fuera.
- En aquella casa es indudable que andaban muchas cosas desquiciadas, otras torcidas y fuera de camino.
- No ensuciar un arma que uno usa para el monte, para las perdices y las liebres, que valen más que ellos (fuera el alma).
- Y al decir fuera el alma, persignóse el señorito.
- Allí se detuvo el insecto, y allí también Julián, con el corazón palpitante, con la vista nublada, y el espíritu, por vez primera después de largos años, trastornado y enteramente fuera de quicio, al choque de una conmoción tan honda y extraordinaria, que él mismo no hubiera podido explicarse cómo le invadía, avasallándole y sacándole de su natural ser y estado, rompiendo diques, saltando vallas, venciendo obstáculos, atropellando por todo, imponiéndose con la sobrehumana potencia de los sentimientos largo tiempo comprimidos y al fin dueños absolutos del alma porque rebosan de ella, porque la inundan y sumergen.
- Fuera, en los olmos, comienza la sinfonía estrepitosa.
- El cual lo ha tomado como quien toma algo importantísimo, y se ha quedado examinándolo por fuera gravemente.
- Yo lo recuerdo como si fuera ahora.
- Después de acostarme y levantarme veinte veces, da la una de la madrugada y no puedo estar en la cama ni fuera de ella.
- Rampolla quiso que fuera a Roma.
- Y por si esto no fuera bastante, un librero ha puesto sus estantes de libros profanos a lo largo de una de sus paredes, y unos hombres rápidos, que llevan una escalera al hombro, vienen todos los días y pegan en sus muros tristes grandes carteles blancos, azules, rojos.
- ¡que si fuera buena.
- El dolor se le espiritualizaba, vale decir que se le intelectualizaba, y sólo cobraba carne, aunque fuera vaporosa, cuando entraba Gertrudis.
- Quería atemperarle a una vida de familia purísima y campesina, hacer que se acostase cansado de luz y de aire libres, que se durmiese, oyendo fuera al grillo, para dormir sin ensueños, que le despertase el canto del gallo y el trajineo de los campesinos y los marineros.
- Y ella me parece aquí fuera de su ámbito y como si temiese algo.
- XVI APENAS, fuera de la soberana, hubo abatimiento en aquel hogar, pues los niños eran incapaces de darse cuenta de lo que había pasado, y Manuela, la viuda casi sin saberlo, concentraba su vida y su ánimo todos en luchar, al modo de una planta, por la otra vida que llevaba en su seno y aun repitiendo, como un gemido de res herida, que se quería morir.
- XIX FUERA de este cuidado maternal por la pobre criaturita de la muerte de Manuela, cuidado que celaba una expiación y un culto místicos, y sin desatender a los otros y esforzándose por no mostrar preferencias a favor de los de su sangre, Gertrudis se preocupaba muy en especial de Ramirín y seguía su educación paso a paso, vigilando todo lo que en él pudiese recordar rasgos de su padre, a quien físicamente se parecía mucho.
- Pero ella había pasado por el mundo fuera del mundo.
- De otro, Elvira, la segunda hija de Rosa, con Enrique, su hermanastro, el hijo de la hospiciana, y quedaban fuera Ramiro y Manolita.