¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras no, hay y nada aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 3 palabras.
Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.
- No hay nada que más me cargue que esto.
- No, hija, no hay nada.
- Pues nada, que no hay quien le apee respondió el clérigo, sumergiendo el primer bizcochito en el espeso líquido.
- Resulta que el alcalde, y si no el alcalde el médico y si no el juez, si lo hay, te hacen tilín, y no quiero decirte nada.
- Si esta gente no comprende decía en el café inflado de autoridad, que sin presupuesto no hay política posible, ni hay país, ni nada.
- Dos meses, nada más que dos meses me faltan, y todo se vuelve promesas, que hoy, que mañana, que veremos, que no hay vacante.
- ¡Hay tantos exclamó Santa Cruz en el tono que se da a las cosas muy filosóficas, hay tantos a quienes hace infelices la inconstancia de las mujeres, y a mí me hace padecer una fidelidad que no solicito, que no me hace falta, que no me importa para nada!
- No hay nada que se diga tan fácilmente y que luego resulte más difícil en la práctica.
- Pero si no hay nada, me guardo mi súplica por ahora.
- Si ya no hay nada absolutamente entre usted y el marido de mi amiga, si todo pasó, ¿por qué guardamos ese rencor a una persona que no nos hace ningún daño?
- Pero vamos a ver, ¿usted qué se ha llegado a figurar, que estamos aquí entre salvajes y que cada cual puede hacer lo que le da la gana, y que no hay ley, ni religión, ni nada?
- No hay nada.
- Aquí, entre tanta medicina, ¿no hay nada que le cure la cabeza?
- Pues si efectivamente no le ha dado nada, hay que reconocer que ese hombre es el mayor de los indecentes.
- ¿Hay nada más hermoso que la muerte?
- ¡Morir, acabar de penar, desprenderse de todas estas miserias, de tantos dolores y de toda la inmundicia terrenal! ¿Hay nada que pueda compararse a este bien supremo?
- Hay mucho cuidado para que no se entere de nada.
- No hay nada todavía.
- ¡Estoy asombrado de mí mismo, y compadezco a mi tía, a Ballester, a todos los que hacen delante de mí esta comedia! Todavía no hay nada, fue lo que dijo Quevedo al volver a la Cava.
- Nada, hay que dejarle.
- Nada, que era verdad, como hay Dios.
- ¿Hay nada más lógico que esto?
- No hay medio de sacarle una respuesta a nada de lo que se le dice.
- Pero él, don Juan Fora, propietario y paseante perpetuo, sostenía que nada hay como la cocina casera y el comer en familia.
- Replicó, que hay tanto que ver en mí como tengo, porque nada cubro.
- Nada, hay que entrar aquí.
- Aquí, sobre todo en verano, no hay apenas enfermos, algunos cólicos, algunas enteritis, algún caso, poco frecuente, de fiebre tifoidea, nada.
- ¿Hay nada más interesante que la Inquisición, de índole tan semítica, dedicada a limpiar de judíos y moros al mundo?
- Yo te confieso, para mí nada tan repugnante como esa bestia prolífica, que entre vapores de alcohol va engendrando hijos que hay que llevar al cementerio o que si no, van a engrosar los ejércitos del presidio y de la prostitución.
- Mas así lo disimuló como si no lo hubiera sentido, y luego otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, no pensando en el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, sentéme como solía, estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sintió el desesperado ciego que agora tenía tiempo de tomar de mí venganza y con toda su fuerza, alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejó caer sobre mi boca, ayudándose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre Lázaro, que de nada desto se guardaba, antes, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima.
- Si se comiera los niños, aquí estarían los huesos, y no hay nada.
- Nada, hay que llevarla de aquí cuanto antes dijo el vicario.
- Aquí no hay nada que hacer, todo para el señor cura.
- Al amo no hay que ocultarle nunca nada dijo la Regenta clavando los ojos altaneros en la criada.
- No hay manera de averiguar nada.
- Nada, nada, señores, ya lo oyen ustedes dijo el Provisor en voz alta, para que se enterasen todos los presentes y no le aburrieran más en las oficinas del gobierno civil dicen que se resolverán los expedientes uno a uno, porque no hay criterio general aplicable, es decir, que no se resolverán nunca los expedientes dichosos.
- Si no hay nada de eso.
- Si no hay nada! No tienes corazón, Fermo, no tienes corazón.
- Pero si yo le juro a usted que no hay nada.
- Nada, nada, fuerza y materia, no hay más que eso, pensaba.
- ¡Aquí no hay nada cristiano, pensó, más que ese montón de piedras!
- ¡Pasa días enteros sin serrar nada! No hay alma que no tenga su poesía en el fondo.
- Pues nada, ya no hay nada de aquello.
- Si, después de todo, no hay nada que saber.
- Nada, señores, yo digo a ustedes que no hay nada.
- No, no hay nada, decía aquel tormento del cerebro.
- ¿Según eso preguntó el marqués mirando de hito en hito al capellán, usted juzga que no hay absolutamente nada censurable?
- No hay forma de conseguir nada aquí si Primitivo se opone.
- Como usted me enseña, señor gobernador pronunció, no hay nada de eso.
- Pero como no hay nada bueno ni malo en sí como ya notó Hobbes y la ética es una pura fantasía, podría resultar en último caso que las plantas no son buenas ni malas.
- Y Azorín se acerca la copa a los labios y piensa que en la vida no hay nada grande ni pequeño, puesto que un grano de arena puede ser para un hombre sencillo una montaña.
- Y no hay nada definitivo.
- Porque no hay nada, ni aun lo más pequeño, ni aun lo que juzgamos más inútil, que no encarne una misteriosa floración de vida y tenga sus causas y concausas.
- No hay nada estable en el universo.
- Pepita sabe que hay por esos mundos grandes modistos y grandes joyeros, pero ella no desea nada.