Palabras

Frases que tengan las palabras: otra y vez

Si necesitas ejemplos de frases donde aparezcan los términos otra y vez aquí tienes una lista de oraciones.

Frases con: otra y vez

¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras otra y vez aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 2 palabras.

Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.

  • Después las corrientes han cambiado otra vez, y al cabo de muchos años ha vuelto a traer España directamente las obras de King Cheong.
  • Durante su campaña prolífica, desde el 38 al 60, acontecía que a los cuatro o cinco meses de haber dado a luz, ya estaba otra vez en cinta.
  • Volví al siguiente y me la encontré otra vez.
  • Y otra vez el tren en marcha.
  • Otra vez al tren.
  • Por aquí empezó a enredarse la conversación hasta recaer otra vez en el punto negro.
  • Pero los días y las noches, sin saber cómo, traíanla lentamente otra vez a la misma situación penosa.
  • Otra vez ganado pensaba.
  • Y otra vez hincaba la barba en el pecho, mirando con los ojos medio escondidos en el casco, y cerrándolos de súbito, como los toros que bajan el testuz para acometer.
  • Espero cogerlos in fraganti otra vez, in fraganti, Sr.
  • Jacinta, al quedarse otra vez sola con su marido, volvió a sus pensamientos.
  • ¡Adúuultera! ¡Cristo!, ya le tenemos otra vez con el dichoso dengue.
  • Otra vez le pareció que el parecido se borraba.
  • Viii A las nueve del día siguiente ya estaban allí otra vez ama y doncella, esperando a Guillermina, que convino en unirse con su amiga en cuanto despachara ciertos quehaceres que tenía en la estación de las Pulgas.
  • Después de visitar varias casas, saliendo de ellas con el corazón desgarrado, hallábase otra vez en el corredor, ya muy intranquila por la tardanza de su amiga, cuando sintió que le tiraban suavemente de la cachemira.
  • Don Baldomero II se sonrió con aquella bondad patriarcal tan suya, y sacando otra vez lista y lápiz, dijo en alta voz.
  • Murmuró otra vez Estupiñá, en cuyo espíritu las nociones de la justicia eran siempre muy claras, como no se tratara de contrabando.
  • Eso, eso, déjame solo otra vez para ir a divertirte con la bullanga de esos idiotas.
  • , te marchas otra vez.
  • La poseedora de ella, después que recorrió ambos corredores enseñándola, se pegó otra vez a la señorita, frotándose el lomo contra ella como los gatos.
  • Por el camino, Jacinta exploró otra vez el ánimo de su tía, esperando que se hubieran disipado sus prevenciones.
  • Por la noche, comensales otra vez, y luego tertulia y mucha gente.
  • Para otra vez, bueno será que no te dejes llevar de tu buen corazón.
  • Gracias a Dios que estamos solos otra vez dijo el compinche después que la vio salir.
  • Venga acá dijo Jacinta con mal humor, saliendo otra vez.
  • No tardó en recibir un nuevo golpe, pues cuando soñaba con un ascenso le limpiaron otra vez el comedero.
  • Volvió él a su cuarto muy incomodado y a poco entró ella otra vez.
  • Nunca he estado mejor dijo Rubín, sintiendo que la timidez le ganaba otra vez.
  • Volvió a su cuarto, llevando la mano del almirez, y echada otra vez la llave, tapó el agujero con un pañuelo.
  • Llegó a creer que encenegándose mucho se vengaba de los que la habían perdido, y solía pensar que si el pícaro Santa Cruz la veía hecha un brazo de mar, tan elegantona y triunfante, se le antojaría quererla otra vez.
  • Al tren otra vez.
  • Después salió otra vez al pasillo, donde continuó la perorata, paseándose de un extremo a otro, y gesticulando a favor de la oscuridad.
  • Luego seguiremos con el fosfato, otra vez con el fosfato.
  • Maximiliano la sujetó por el vestido y la obligó a sentarse otra vez.
  • Pero su estómago era un verdadero molino, y a las tres horas de haberse llenado, había que cargarlo otra vez.
  • ¡Pobrecito! Doña Lupe corrió a ver a Maximiliano, que después de empezar a vestirse, había tenido que echarse otra vez en la cama.
  • El ropaje negro del cura revelaba desaseo, y este detalle bien observado por Fortunata la ilusionó otra vez respecto a la santidad del sujeto, porque en su ignorancia suponía la limpieza reñida con la virtud.
  • ¡Vaya con los caballeros estos! Ya les dije otra vez a los señores ojalateros, que cuando quisieran disputar por alto se fueran a hacerlo a la calle.
  • Doña Lupe cogió por un brazo al cura y se lo llevó consigo temerosa de que se enzarzaran otra vez.
  • Pero cuando se cerró otra vez, pareciole al enamorado chico cosa diferente de todo lo que contiene el mundo en el vastísimo reino de las puertas.
  • El padre Pintado, a pesar de ser tan proceroso, no era hombre de mucho comer y amenizó la reunión contando otra vez.
  • Pero no tenía ganas de ver gente y se echaba fuera, metiéndose otra vez por el campo hasta divisar las arcadas del acueducto del Lozoya.
  • Sintieron venir a la Superiora, y rápidamente se levantaron y se pusieron a brochar otra vez.
  • Severiana quiso llevarme otra vez a su casa.
  • Para perderme otra vez.
  • Cuando se quedaron solas otra vez, Mauricia dijo a su amiga.
  • ¿Ya está otra vez suelto el enemigo?
  • Y tú, Fortunata, agradéceme sinceramente el bien inmenso que te doy y que no te mereces, y déjate de hacer melindres y de pedir gollerías, porque entonces no te doy nada y tirarás otra vez al monte.
  • Dio dos o tres pasitos más y se paró otra vez.
  • Todas las recogidas miraban al disco, que se había movido solemnemente, dando dos vueltas y parándose otra vez.
  • Pero el motor no dio después más que media vuelta, y otra vez quieto.
  • Y él, que era muy tuno, decía que sí, que era preciso tener cuidado para otra vez, y que patatín y que patatán.
  • Mas en aquel estado indeciso entre el dormir y el velar, creyó ver a su compañera entrar otra vez en el dormitorio sin que se le sintieran los pasos.
  • La cojita se presentó otra vez en el corrillo mostrando la enorme llave de la perrera.
  • Y rara vez abría la boca Fortunata sin que la otra dejara de advertirle algo, ya referente a la pronunciación, ya a la manera de conducirse, mostrándose siempre autoritaria, aunque con estudiada suavidad.
  • Estoy otra vez corriendo prendas, y aquí traigo unos mantones para que los vea esa tía pastelera.
  • Fortunata se detuvo ante su amiga, y esta la obligó a sentarse otra vez a su lado.
  • Pasado un cuarto de hora, sintieron que se abría otra vez la puerta de la izquierda.
  • ¡Vamos!, ya estás otra vez queriendo marcharte a la cocina.
  • Pues no señor, la mala otra vez.
  • Más adelante sintió otra vez pasos persistentes y vio una sombra que se extendía por la calle, paralela a su sombra.
  • Me parece mentira dijo él, que te tengo aquí, cogida otra vez con lazo, fierecita mía, y que puedo pedirte perdón por todo el mal que te he hecho.
  • Le quieres otra vez.
  • Después bajó, y al llegar a los Almacenes de la Villa, otra vez para arriba.
  • Porque ahora, como si lo viera, se lanzará otra vez a la vida libre.
  • Las saca uno del purgatorio del deleite y allá se van otra vez.
  • Después pum y otra vez chirris.
  • Otra vez el moderantismo.
  • Pero conservaban la cara afeitada, como para estar disponibles en el caso de que los admitiesen otra vez en el oficio.
  • Vuelven los días de jarana, y ya estamos suspirando otra vez porque se acorte la cuerda.
  • Es cierto que hace dos meses, me encontré otra vez a.
  • Y ese majadero la martirizaba de tal modo desde el primer día de matrimonio, que la infeliz, prefiriendo la libertad en la ignominia a una esclavitud insoportable, se escapa de la casa, y se echa otra vez a la calle, como en sus peores tiempos.
  • Pero ya la tenemos otra vez en danza con el maldito vicio.
  • Pero él disimulaba, y llevándose la mano al corazón, decía otra vez.
  • Movida de este afán, así que se marcharon Moreno y Villalonga, cogió por su cuenta al Delfín, y otra vez trataron ambos la cuestión de la ruptura.
  • Hay otra razón, y es que se me está volviendo antipática, lo mismo que la otra vez.
  • Este lenguaje desconcertó a Fortunata, porque le recordaba el otra vez usado para licenciarla.
  • Que procures unirte otra vez con tu marido.
  • Van a salirse dijo la infeliz, sintiendo otra vez los ardientes impulsos que la sacaron de su casa.
  • Le ha dado otra vez el canuto ese bergante decía Don Evaristo.
  • Aquí se despide otra vez, dándome consejos y echándoselas de santo varón.
  • Y para que calcule usted si soy simple, aquí, donde usted me ve, si ese hombre me vuelve a decir tan siquiera media palabra, le perdono y le quiero otra vez.
  • Como usted no me eche, aquí me tendrá otra vez esta tarde.
  • Este año me llevó Juan dos veces, y otra vez fui yo sola con una amiga, por ver si le sorprendía pegándomela con algún trasto.
  • Pero pronto quedó su rostro envuelto otra vez en seriedad sombría, señal de la duda horrible que agitaba su alma.
  • Yo no soy celoso le decía, y aunque no pongo mi mano en el fuego por ninguna mujer, creo que no me faltarás, como no se descuelgue otra vez el danzante de marras.
  • Pero que si la buscaba otra vez, ya sabría ella resistir y darle con toda la fuerza de su honradez en los hocicos, para que no volviera a ser pillo.
  • Anda dijo Fortunata, que ya se habrá cansado otra vez de la tonta de su mujer.
  • Si te dejo sola, aunque te asegure la subsistencia, te arrastrarán otra vez las pasiones y volverás a la vida mala.
  • Vii Al verse otra vez en su casa y sola, Fortunata no podía con la gusanera de pensamientos que le llenaba toda la caja de la cabeza.
  • ¡Volver con su marido! ¡Ser otra vez la señora de Rubín! Si un mes antes le hubieran hablado de tal cosa, se habría echado a reír.
  • Al quedarse otra vez solo, Don Evaristo arrugó el ceño.
  • Pero evocando otra vez su filosofía de tantos años, lo desató.
  • Y lo último que te recomiendo es que si logras conseguir que no pueda tentarte otra vez el mameluco de Santa Cruz, habrás puesto una pica en Flandes.
  • Cerrado el inciso, y otra vez al tema.
  • Yo tengo que salir otra vez.
  • Ahora aquí otra vez.
  • Cuando Guillermina, comprendiendo el fin próximo de Mauricia, indujo a Severiana a sacarla del hospital por tercera vez y llevarla a su casa, la señora viuda del comandante cedió su cuarto para tan benéfico objeto, trasladando sus muebles al cuarto de otra vecina.
  • Y vuelta otra vez hacia su amiga, le dirigió estas palabras.
  • Desde la edad de doce años, en que la llevaron a comulgar por primera vez, no había vuelto a verse en otra como aquella, y con la impresión recibida retrogradaba su pensamiento a la infancia, llegando hasta adormecerse por breves momentos en la ilusión de que era niña inocente y pura, y de que, como entonces, ignoraba lo que son pecados gordos.
  • Volviéndose hacia ella, otra vez le echó Jacinta aquella mirada y aquella sonrisa que la asesinaban.
  • Que no, y otra vez que sí.
  • No siguió, porque Jacinta, no pudiendo resistir más las ganas de entablar conversación, la miró otra vez y le hizo esta preguntita.
  • He aquí a la prójima otra vez turbada y sin saber lo que le pasaba.
  • ¡Jesús, esa mona otra vez.
  • Sé que ayer tarde estuvo aquí otra vez y le dieron chocolate con mojicón.
  • Desde que dio esta el primer paso en la sala, fijáronse sus ojos en la joven, quien otra vez tuvo miedo.
  • Pero, en fin, hoy la tantearemos otra vez.
  • Y otra vez lo digo.
  • La idea de pecar otra vez.
  • Vuelta otra vez a la cavilación.
  • ¿Me engañarás otra vez, farsantuelo?
  • Fortunata se acordó otra vez de su amigo y maestro Feijoo.
  • ¡Otra vez a leer! Bueno.
  • Seguía cantando y el otro ¡plum!, se chapuzaba otra vez en su lectura.
  • Antes de probarlo, se le fue la lengua otra vez acerca de lo mismo, si bien en tono más tranquilo.
  • Daba unos cuantos pasos y otra vez por la calle arriba.
  • Otra vez.
  • Por de pronto, me comprometo a que no vuelvas a caer, aun en el caso de que se te tendiera el lazo otra vez.
  • Obedece durante diez minutos, y de repente vuelve otra vez con el señor alcalde mayor.
  • Pues cuando se volvía para no verle, el maldito, haciendo un quiebro con su ágil muleta, se le ponía otra vez delante, mostrándole la pierna.
  • Después cayó otra vez su cabeza en el sofá y se puso la mano sobre los ojos.
  • Creo que si me pusiera a mirar la luz, me dormiría más pronto, Vuelta otra vez.
  • ¿Otra vez?
  • ¡Cansado otra vez!, cansado.
  • Otra vez sentía retumbar en su oído las tremendas palabras de aquel.
  • Apuntó Aurora, suspendiendo otra vez el trabajo, y mirando a su amiga con intención picaresca.
  • Pues para que te tranquilices de una vez dijo la otra sin mirarla.
  • Nada, que quiere echarme al agua otra vez, lo veo, lo estoy viendo.
  • Y haz el favor, para otra vez, de dejarte en la calle tus agonías y no ponérteme delante con esa cara de viernes, pues bastantes espectáculos tristes tenemos en casa.
  • Otra vez te da carpetazo ese hombre, ¿acerté?
  • Doña Lupe lo sospechó así, y mientras Fortunata se le llevaba otra vez a su cuarto, procurando calmarle, la señora cogió a la chiquilla por su cuenta, y con la persuasión de tres o cuatro pellizcos, hízole confesar que ella era culpable de lo ocurrido.
  • Vete a la cocina, y aprende para otra vez.
  • Y como si el despejo de su inteligencia no hubiera tenido más objeto que permitirle aquella importante advertencia, en cuanto la hizo, la nube invadió otra vez toda la caja del cerebro, volvió a la risa infantil, y a preocuparse más de que la bola del bilboquet se pinchase en el palito que de todo lo que a su desgraciada amiga pudiera referirse.
  • Había resuelto Fortunata, de acuerdo con su tía Segunda, albergarse en la casa de esta, que vivía otra vez en la Cava.
  • ¡Quién me había de decir que pararía aquí otra vez!
  • Era como una red que la envolvía, y como pensara escabullirse por algún lado, se encontraba otra vez cogida.
  • Si se hubiera ido a otra parte, alguna vez recibiría mi tía cartas suyas.
  • ¿Ha ido otra vez a la Cava?
  • Hoy estuvo otra vez a darme la jaqueca.
  • Y en alta voz, viendo al desgraciado Ido llegar otra vez hasta la puerta de la alcoba y mirar hacia dentro con los ojos de estúpido.
  • Ahora mismo, no hace mucho, cuando vi a ese diablo de hombre cometiendo una nueva infamia, sentí otra vez la debilidad de espíritu que creía vencida.
  • La madre lloraba, el chico también, y el gran Ido apareció otra vez en la puerta sin decir nada, contemplando a marido y mujer con miradas semejantes a las de las estatuas de yeso o mármol, pues parecía no tener niñas en los ojos.
  • Déjeme usted que le vea otra vez.
  • Aurora se acercó otra vez a las señoras, y al volverse, su amiga le tocó un brazo.
  • Quien va a ir a la cárcel es esa chilló la agresora, frenética, revertida otra vez bruscamente a las condiciones de su origen, mujer del pueblo, con toda la pasión y la grosería que el trato social había disimulado en ella.
  • Oyéronse pasos otra vez.
  • Y a punto que Izquierdo le sacaba, resonó la voz de Juan Evaristo con agudísimo timbre, y entraba Segismundo, asombrándose mucho de ver al filósofo otra vez allí.
  • El chico rompió a llorar otra vez, y la madre parecía tan inquieta como él.
  • Se volvió loco otra vez, señora.
  • Se levantó, y Fortunata le tiró del vestido para hacerla sentar otra vez.
  • ¡ay!, déjemelo besar otra vez.
  • Con permiso de usted, la voy a besar otra vez.
  • Otra vez la misma comedia, otra vez.
  • Como la otra vez le engañamos.
  • Después de esta venta corría otra vez hacia su barraca, deseando salvar cuanto antes una hora de camino.
  • El pozo, después de una semana de descensos y penosos acarreos, quedó limpio de todas las piedras y la basura con que la pillería huertana lo había atiborrado durante diez años, y otra vez su agua limpia y fresca volvió á subir en musgoso pozal, con alegres chirridos de la garrucha, que parecía reirse de las gentes del contorno con una estridente carcajada de vieja maliciosa.
  • Y después de esto, arrepentido otra vez, miedoso, aterrado por sus palabras, echó á correr como un niño.
  • Pasados estos incidentes volvía otra vez la lección cantada, y la arboleda parecía estremecerse de fastidio al tamizar entre su ramaje este monótono sonsonete.
  • Dos horas después volvió á salir, y se sentó en el banco de piedra, entre el grupo de los parroquianos, para oír otra vez al maestro mientras llegaba la hora del mercado.
  • Y allá fué Monote otra vez, trotando y tirando del ronzal delante del pobre caballo, cada vez más aburrido de tantos paseos.
  • á sacarlo otra vez.
  • Según se amortiguaba el recuerdo de aquella desgracia, la gente parecía arrepentirse de su impulso de ternura, y se acordaba otra vez de la catástrofe del tío Barret y la llegada de los intrusos.
  • Las amenazas de desahucio, la negativa á aceptar la paga incompleta, la expresión irónica con que les habían hablado de las tierras del tío Barret, otra vez cultivadas á pesar del odio de toda la huerta.
  • Y rápidamente se vió otra vez con todos sus muebles sobre el carro, errante por los caminos, en busca de lo desconocido, para crearse otra existencia, llevando como tétrica escolta la fea hambre, que iría pisándole los talones.
  • Otra vez tuvo que aislarse en la barraca con su familia, vivir en perpetuo vacío, como un apestado, como una fiera enjaulada á la que todos enseñaban el puño desde lejos.
  • Otra vez volvió Batiste á oir aquel chapoteo de perro fugitivo.
  • Y las manchas, después de flotar caprichosamente, se buscaban, se amalgamaban, y otra vez veía á Pimentó aproximándose á él lentamente, con la cautela feroz de una mala bestia que fascina á su víctima.
  • Ahora, las chicuelas que vendían sin licencia corrían perseguidas hacia la calle de San Fernando, y otra vez el rebaño de la miseria, greñudo, sucio, con las ropas caídas, pasó azorado y veloz con triste chancleteo, arrollándolo todo, mostrando la palidez del hambre a la muchedumbre glotona y feliz.
  • Otra vez las compras.
  • Ella y Nelet, que marchaban con cuidado para librar al pavo de tropezones, entraron otra vez en el Trench, buscando los postres, la tiendecilla del turronero establecido en un portal.
  • Fue a salir de la plaza, cuando otra vez la detuvo el escuadrón perseguido de chicuelas vendedoras.
  • Que sean al treinta por ciento, como la otra vez.
  • Vaya, otra vez lo hará mejor el chico, ahora.
  • De repente, una, por hacer algo, corría a la sala, y todas la seguían con alegre taconeo, riendo, formando parejas, hasta que al poco rato iniciábase la fuga en sentido opuesto, y el gracioso trotecillo las devolvía otra vez al espectáculo de la plaza.
  • Pero al beber otra vez, tornáronse melancólicos.
  • Pero a los dos días de ocurrida la riña le dijeron que Rafael y Roberto iban juntos otra vez, apuntando sobre el tapete verde en fraternal combinación.
  • Sintió otra vez dentro de sí aquel compañero misterioso que le había guiado en el salón de su casa al hacer los terribles descubrimientos.
  • Cuando entró otra vez en las Alamedas de Serranos, sus piernas flaqueaban, y sintió la necesidad de dejarse caer en uno de los bancos.
  • Pero las impurezas de la realidad le despertaron otra vez de su sonambulismo.
  • Pensaba otra vez en su madre.
  • Se casaría con Tónica, buscaría una tienda modesta y emprendería otra vez la conquista azarosa y difícil del dinero, teniendo por maestro a don Eugenio y siguiendo los procedimientos lentos y rutinarios del comercio a la antigua.
  • Pero cuando lo vea otra vez, tengo la certeza de que me abrazará agradecido y me llamará ¡tiíto!, como cuando era pequeño y pasaba los domingos jugando en los porches de mi casa.
  • Señor primo, otra vez rásquese cuando le coman y no después.
  • Pero si alguna vez vamos dentro del coche, es de considerar que siempre es en el estribo, con todo el pescuezo de fuera, haciendo cortesías porque nos vean todos y hablando a los amigos y conocidos aunque miren a otra parte.
  • Yo antes me haré pedazos otra vez que tal dé.
  • Resolvíame otra vez a pagarlo.
  • Yo que vi que había acabado la plática y sermón en pedirme, que, con ser su tema, acabó en él y no comenzó, como todos hacen, no me espanté de la visita, que no me la había hecho otra vez mientras había sido su huésped, si no fue un día que me vino a dar satisfacciones de que había oído que me habían dicho no sé qué de hechizos y que la quisieron prender y escondió la calle.
  • Alguna que otra vez fué Hurtado a verle a su casa.
  • Alguna que otra vez tenía una ligera fiebre, pero se veía que mejoraba.
  • Hay además otra cosa que se desprende por primera vez claramente de la filosofía de Kant, y es que el mundo no tiene realidad.
  • Oía a los viajantes de comercio que en la mesa discurseaban y alguna que otra vez iba al teatro, una barraca construída en un patio.
  • ¡Si al menos, en vez de orangután, me hubiera usted llamado mona! Otra vez será.
  • Tú picarás una vez y yo otra.
  • Contaba el mal ciego a todos cuantos allí se allegaban mis desastres, y dábales cuenta una y otra vez, así de la del jarro como de la del racimo, y agora de lo presente.
  • Mas ¡vótote a Dios!, si al conde topo en la calle y no me quita muy bien quitado del todo el bonete, que otra vez que venga, me sepa yo entrar en una casa, fingiendo yo en ella algún negocio, o atravesar otra calle, si la hay, antes que llegue a mí, por no quitárselo.
  • Quería aclarar el enigma de la vida de mi tío, de quien se contaban tantas historias, y que me volvía otra vez a preocupar.
  • Puedes ir otra vez a navegar.
  • Otra vez habíamos llegado a la Barbada con un cargamento de bultos de madera de ébano.
  • Si no, en seguida se volverán a sublevar otra vez.
  • Al encontrarse de nuevo unidos holandeses y portugueses, comenzó otra vez la hostilidad, y para zanjarla decidieron los dos grupos elegir a la suerte un campeón para que se batieran.
  • A primera hora de la noche ya estábamos otra vez en Lúzaro, en la plaza, bailando.
  • No era fácil que mi enemigo me cogiese desprevenido como la otra vez.
  • Si Marqués entraba alguna vez en la iglesia, era para ver si los chicos habían dejado en el suelo de los bancos donde se sentaban algún mendrugo de pan, no por otra cosa.
  • Que ha entrado en Vera otra vez la partida del Cura.
  • Otra vez dijo fué a Idiazabal, donde había un partido de pelota, y llegó tarde a la posada, cuando ya todos estaban sentados.
  • Llevamos otra vez el tiro roto.
  • Después encendida como la grana, y luego pálida otra vez como una muerta.
  • Yo le consolé como pude, diciendo que si la acción no se había ganado, no fue porque yo dejara de matar bastante ingleses con mi cañoncito, y añadí que para otra vez seríamos más afortunados.
  • Otra vez la esperanza perdida a la vista del puerto, y cuando unos cuantos pasos más sobre el terrible elemento nos habrían puesto en completa seguridad dentro de la bahía.
  • Una a Oriente otra a Occidente, allí debajo tenía, como dando guardia de honor a la catedral, las dos iglesias antiquísimas que la vieron tal vez nacer, o por lo menos pasar a grandezas y esplendores que ellas jamás alcanzaron.
  • La señora del lugareño manifestó deseos de besar la mano del Provisor, pero la mirada del marido la contuvo otra vez, y no hizo más que doblar las rodillas como si fuera a caerse.
  • ¡Churrigueresco! pudo decir otra vez.
  • Huyó la vaga imagen del rorro, y otra vez se presentó el esbelto don Álvaro, pero de gabán blanco entallado, saludándola como saludaba el rey Amadeo.
  • Y suspiró otra vez doña Águeda, acordándose del rollo que había sido.
  • Eso de la gana te lo guardas para ti exclamó doña Anuncia, puesta en pie otra vez, y dejando caer el Werther al suelo.
  • Quiero decir que Anita es muy cavilosa, como todos sabemos y seguía bajando la voz, y los demás acercándose, hasta formar un racimo de cabezas, dignas de otra Campana de Huesca es cavilosa y tal vez haya notado las miradas.
  • La alegría corría otra vez por toda la casa.
  • Se veía otra vez la media escocesa.
  • Tiene otra vez sus proyectos de misticismo.
  • Ana se excusó otra vez.
  • Alguna otra vez había pasado la Regenta por allí a tales horas, pero en esta ocasión, con una especie de doble vista, creía ver, sentir allí, en aquel montón de ropa sucia, en el mismo olor picante de la chusma, en la algazara de aquellas turbas, una forma de placer del amor.
  • Temía otra vez el ataque.
  • Había vivido en Granada, en Zaragoza, en Granada otra vez, y en Valladolid.
  • Con don Frutos hubiera sido tal vez otra cosa.
  • Y aquello continuaba, aquello se había sufrido en Granada, en Zaragoza, en Granada otra vez y luego en Valladolid.
  • Al pasar otra vez había visto ya a la Regenta con la cabeza apoyada en el confesonario, cubierta con la mantilla.
  • Y otra vez.
  • Le dijo la hora y ofreció otra vez el café, todo sonriendo con cierta coquetería, contenida por la expresión de piedad que allí era la librea.
  • Si otra vez viene usted con un recado por escrito, puede usted entregarlo ahí fuera.
  • Y si Su Ilustrísima polichinela da otra vez en la manía de que pueden decir verdad los que te calumnian, estás perdido.
  • Acuérdate de la otra vez.
  • Su hijo era joven todavía, podían seducírselo, como ya otra vez habían intentado y acaso conseguido.
  • Cuando se vio otra vez al aire libre, en la Corralada, De Pas respiró con fuerza.
  • Pero, vamos a ver, una razón, dé usted una razón gritó Olvido, otra vez restituida a su natural frigorífico.
  • Si Ana, asustada, otra vez buscaba amparo en los ojos del Magistral, huyendo de los otros, no encontraba más que el telón de carne blanca que los cubría, aquellos párpados insignificantes, que ni discreción expresaban siquiera, al caer con la casta oportunidad de ordenanza.
  • ¡demonio de chicos! Bautista no alcanza observó otra vez el Marqués.
  • Y probó otra vez su fuerza.
  • Y se resignó a habérselas otra vez con Mesía sin el amparo del Provisor.
  • ¡Zurriágame la melunga! volvió a gritar la madre, y los pillos se dispersaron otra vez.
  • Ha ido esta tarde dos veces a Palacio, una vez a casa del Arcipreste, otra a casa de Carraspique, otra a casa de Páez, otra a casa del Chato, dos a la Catedral, dos a la Santa Obra, una vez a las Paulinas, otra.
  • Unos se hacen vecinos y se dedican a coristas endémicos para todas las óperas y zarzuelas que haya que cantar, y otros consiguen un beneficio en que ellos pasan a primeros papeles y, ayudados por varios jóvenes aficionados de la población representan alguna obra de empeño, ganan diez o doce duros y se van a otra provincia a tronar otra vez.
  • Pasaban y venían otras, y después otras que parecían las de antes, que habían dado la vuelta al mundo para desgarrarse en Corfín otra vez.
  • Ana había desaparecido otra vez, había entrado en la casa, olvidando a Santa Juana Francisca sobre el banco, y a los dos minutos estaba otra vez allí con chal y sombrero.
  • Otra vez volvía la vida a moverse en aquel cuerpo mustio, asolado, como campo de batalla.
  • Creyó otra vez en la influencia del físico y se propuso estar al lado de Ana la mayor cantidad de tiempo posible.
  • Y don Víctor, parándose otra vez, casi al oído de don Álvaro añadía.
  • La impaciencia pudo más que las órdenes del médico, y antes de dejar el lecho, cuando empezaron a permitirle otra vez incorporarse entre almohadones, algo más fuerte ya, Ana hizo nuevo ensayo y entonces encontró las letras firmes, quietas, compactas.
  • Ello venía a ser que en muriéndonos íbamos a otra estrella, y de allí a otra, a pasar otra vez las de Caín, y ganarnos la vida.
  • Y suspiraba otra vez.
  • Se habló de religión otra vez.
  • Don Víctor suspiró otra vez.
  • Y don Víctor suspiró otra vez.
  • Pero era doloroso aplazar otra vez, y sabía Dios hasta cuándo, toda esperanza, todo proyecto de conquista.
  • Si ahora sentía Anita cierta pereza de rozarse otra vez con el mundo, se debía a la convalecencia de que en rigor no había salido.
  • Pero ella en cuanto sintió aquella bienhechora fortaleza de los músculos, que es como el amor propio del cuerpo, gozose en distender los miembros que volvían a cubrirse de rosas pálidas, otra vez repletos de vida circulante.
  • ¡No, no! ¡Ridículo, villano, infame, vergonzoso, además de criminal! ¡Mil veces no! Quiero morir, morir, Señor, antes que caer otra vez en aquellos pensamientos que manchan el alma y le clavan las alas al suelo, entre lodo.
  • ¿cómo llamar a Jesús otra vez?
  • Aquella felicidad que saboreaba De Pas como un gastrónomo los bocados, aquella libertad, aquella pereza moral que el verano hacía más voluptuosa para su cuerpo robusto, los sueños vagos de amor sin nombre, la deliciosa realidad de ver a la Regenta a todas horas y mirarse en sus ojos y oírla dulcísimas palabras de una amistad misteriosa, casi mística, hacían desear a don Fermín que el sol se detuviera otra vez, que el tiempo no pasara.
  • Ya que amistades nocivas le apartaban otra vez del buen camino y le envenenaban el alma con insinuaciones malévolas, con sospechas torpes e impías, más valía dejarle en paz, apartar de su vista el espectáculo inocente, mas para él poco agradable, de dos almas hermanas que viven unidas, con lazo fuerte, en la piedad y el idealismo más poético.
  • Celestina, desesperada, se acercó al lecho de su padre, lloró otra vez, de rodillas, con la cabeza hundida en el flaco jergón, mientras don Santos repetía con voz pausada, débil, que tenía una majestad especial, compuesta de dolor, locura, abyección y miseria.
  • Tembló de frío y a tientas otra vez, el cabello por la espalda, la bata desceñida, y abierta por el pecho, llegó Ana a su tocador.
  • Otra vez se miraron.
  • Paco tenía otra vez en Vetusta a su prima Edelmira y le hacía el amor por todo lo alto, aunque a su madre no le gustaba, porque era feo engañar a una prima.
  • Silencio otra vez.
  • Dios ha querido iluminarme otra vez.
  • ¡Ana era suya otra vez, su esclava! ella lo había dicho de rodillas, llorando.
  • El cual reculó otra vez, como al pasar la Virgen, y de pálido pasó a lívido.
  • No quiero verla otra vez.
  • Adiós otra vez.
  • Me está prohibido (¡otra vez!).
  • Aquella compasión intensa que la había arrojado otra vez a las plantas de aquel hombre ya no existía.
  • Callaron otra vez.
  • No osó blasfemar otra vez.
  • ¡Pero ese hombre está loco!, pensaba Quintanar, que le seguía jadeante, con un palmo de lengua colgando y a veinte pasos otra vez.
  • Don Víctor se negó, pero el Magistral insistiendo, y con alusiones embozadas al miedo positivo de su compañero, logró picar otra vez su amor propio y le obligó a torcer por la derecha.
  • Buena prueba era él mismo, que a pesar de sentirse enamorado por modo angélico, caía una y otra vez en groseras aventuras, y satisfacía como un miserable los apetitos más bajos.
  • Un desengaño, mi escasa fidelidad descubierta, de fijo la volvería a sus antiguas cavilaciones, a su desprecio del mundo, buscaría consuelo en la religión y ahí teníamos al señor Magistral otra vez.
  • Después de verla una vez no se veía otra cosa.
  • Petra engañó otra vez a Mesía.
  • Pero se contuvo y dijo otra vez.
  • Había echado a andar otra vez.
  • ¡Es Álvaro! pensó otra vez don Víctor, que tenía la cabeza de su amigo al extremo del cañón de la escopeta.
  • Después de esta conjetura don Víctor se dejó caer otra vez en su asiento.
  • Después de almorzar en Roca Tajada, en la taberna de Matiella, estanquero y albañil, grande amigo de Frígilis, los dos amigos cazadores dejaron el camino real, y por prados fangosos de hierba alta, de un verde obscuro, llegaron otra vez a las orillas del Abroño, allí más ancho, rodeado de juncos y arena, rizado por las ondas verdes que le mandaba el mar ya vecino.
  • Pero escribía otra vez, procuraba reportarse, y al cabo la indignación, la franqueza necesaria a su pasión estallaban por otro lado.
  • Salió otra vez de casa.
  • Don Álvaro, si don Víctor no había descubierto nada o si no sabía que don Víctor le había descubierto, volvería otra vez, como todas las noches acaso.
  • ¡Y yo, por no matarla a ella con el susto, iba a dejar que otra vez.
  • Otra vez!
  • Por Dios, hija, va usted a enfermar otra vez.
  • Otra vez tuvo miedo a morir, otra vez tuvo el pánico de la locura, la horrorosa aprensión de perder el juicio y conocerlo ella.
  • Y otra vez este terror superior a todo espanto, la hizo procurar el reposo y seguir las prescripciones de aquel médico frío, siempre fiel, siempre atento, siempre inteligente.
  • ¡Oh, no, eso no! Pues si no hemos de suicidarnos, tenemos que cuidar el cuerpo, y la salud del cuerpo exige otra vez.
  • Y sin más explicaciones, emprendió otra vez su desmayada faena, manejando el azadón lo mismo que si pesase cuatro arrobas.
  • ¿Quiere montar otra vez?
  • Otra vez haga el favor de dar dos golpes en la puerta antes de entrar.
  • Otra vez que se esté peinando que me suba el agua Cristobo o la chica del ganado.
  • Cuando tenía que sonar entera la orquesta, mangaba otra vez el punteiro en el fol.
  • Para que otra vez dejes acuchillar a los animales.
  • ¿A que no me coges otra vez, cobarde?
  • Y el capellán experimentó otra vez compasivos remordimientos, causados por la vista de la ya repudiada criatura.
  • ¡Cuán sazonada madurez prometía tan suave primavera! Al pensarlo, felicitábase otra vez Julián por la parte que le cabía en la acertada elección del señorito.
  • Usted le va a dar lección otra vez.
  • ¡Otra vez, otra vez! exclamaba.
  • Le inquietaba ver que Sabel recibía otra vez su antigua corte de sultana favorita, y que la Sabia y su progenie, con todas las parleras comadres y astrosos mendigos de la parroquia, pululaban allí, huyendo a escape cuando él se acercaba, llevando en el seno o bajo el mandil bultos sospechosos.
  • Suspiró hondamente, y abriendo otra vez el maletín, notó que la seda del sombrero de canal se estropeaba con la tapa.
  • Al subir otra vez por la escalerilla, volvió a sobrecogerla el fragor de un trueno más hondo, poderoso y cercano que los anteriores.
  • Otra vez hizo fuego Julián.
  • , ¡te azoto! Pasó tras el biombo otra vez, y Julián la siguió aturdido, sin saber lo que le sucedía.
  • Sucedió que el Arcipreste de Loiro, que había conocido y tratado mucho a la señora doña Micaela, madre de don Pedro, quiso ver otra vez toda la casa, y también la capilla, donde algunas veces había dicho misa en vida de la difunta, que esté en gloria.
  • El señorito de Limioso se acercó otra vez, levantó el visillo y llamó a don Eugenio.
  • ¡Anda, tinaja, cuba, mosquito! ¡Toma, toma, para que vuelvas otra vez, pellejo, odre! ¡Ve a dormir la mona, cuero! ¡A la taberna con tus huesos, larpán, tonel de mosto! ¡A la cárcel, borrachos, a vomitar lo que tenéis en esas tripas! Limpia estaba la calle.
  • Me basta con este mozo añadió señalando al Tuerto, agazapado otra vez en su rincón.
  • Sintió otra vez pasos, no recelosos, como de quien se oculta, sino precipitados, como de quien va a donde le importa llegar presto.
  • (solo de este instrumento), y entré por una porta y salí por otra, ¡y manda el rey que te lo cuente otra vez!
  • Y entonces suspira otra vez.
  • De modo que después de rezar otra vez se ha dirigido a la sala.
  • Cuando entre en ella y cierre tras sí la puerta y se vea otra vez solo, lanzará un suspiro y pensará que hoy se le ha disipado una esperanza.
  • Y de pronto suena otra vez la voz de este señor del traje claro.
  • ( Al llegar aquí acaba la letra gruesa y comienza otra vez la fina y enredijada de Verdú.
  • ¿Cómo me veo otra vez en este pueblo, enfermo, solo, olvidado?
  • Vuelve luego otra vez el silencio, y a las doce, allá enfrente se abre una ventana y un instante después comienzan a sonar las notas sonoras y claras de un bombardino.
  • Pero, por otra parte, no quiero quitaros tampoco la inteligencia, porque sé que no tardaríais en pedírmela otra vez.
  • Y se ponen otra vez en marcha.
  • Y otra vez principia otro día igual al de ayer e idéntico al de mañana.
  • Otra vez vuelve a toser durante un breve rato, y otra vez vuelve a pasarse la mano por su blanca barba.
  • Y cuando se ha puesto otra vez el tren en marcha, la vieja requerida ha añadido hoscamente, mientras se pasaba el reverso de la mano por las narices y se apretaba el pañuelo.
  • Gruñe de nuevo y avanza otra vez con un corto trotecillo nervioso.
  • Otra vez, después de este breve descanso, he de volver a ser hombre de todas horas, como decía Gracián.
  • ¿Tomaré el tren otra vez?
  • Es preciso que yo coja el tren otra vez.
  • Otra vez me veo entre cristal y cristal, liado en mi capa, el sombrero gacho, sobre las rodillas la manta, la inevitable maleta de cartón al lado.
  • Trato de dormir otra vez.
  • ¿Otra vez, Tula?
  • Y recordaba ahora cómo había tratado de descifrar el misterio mientras la envolvía en besos, a solas, en el silencio y oscuro de la noche y susurrándola una y otra vez al oído en letanía un rosario de.
  • ¡Otra vez, dos, dos.
  • ¿Al Hospicio otra vez?
  • Una con mi hermana, otra vez con otra.
  • Sólo alguna vez cuando está a solas conmigo, porque entonces es otra cosa, es otra Manolita.