¿Necesitas buscar frases que contengan las palabras que y tarde aquí tienes ejemplos de oraciones con estas 2 palabras.
Estas son todas las frases que tienen TODAS las palabras que has indicado.
- Si tarde o temprano había de venir.
- Bien sabía el muchacho que si hacía novillos a la misa de los domingos, no iría al teatro por la tarde, y que si no sacaba buenas notas en Junio, no había dinero para el bolsillo, ni toros, ni excursiones por el campo con Estupiñá (luego hablaré de este tipo) para cazar pájaros con red o liga, ni los demás divertimientos con que se recompensaba su aplicación.
- Pero Gumersindo e Isabel habían llegado un poco tarde, porque las novedades estaban en manos de mercaderes listos, que sabían ya el camino de París.
- Las puntillas y encajería mecánica vinieron más tarde, siendo tan grandes los pedidos de Arnaiz, que una fábrica de Suiza trabajaba sólo para él.
- Que pasa allí largas horas de la tarde y de la noche.
- Después de una noche que entró tarde y muy sofocado, y tuvo cefalalgia y vómitos, la mudanza pareció más acentuada.
- Rocas formidables, olas, playa con caracolitos, praderas verdes, setos, callejas llenas de arbustos, helechos y líquenes, veredas cuyo término no se sabía, caseríos rústicos que al caer de la tarde despedían de sus abollados techos humaredas azules, celajes grises, rayos de sol dorando la arena, velas de pescadores cruzando la inmensidad del mar, ya azul, ya verdoso, terso un día, otro aborregado, un vapor en el horizonte tiznando el cielo con su humo, un aguacero en la montaña y otros accidentes de aquel admirable fondo poético, favorecían a los amantes, dándoles a cada momento un ejemplo nuevo para aquella gran ley de la Naturaleza que estaban cumpliendo.
- Al día siguiente, cuando fueron a la catedral, ya bastante tarde, sabía Jacinta una porción de expresiones cariñosas y de íntima confianza de amor que hasta entonces no había pronunciado nunca, como no fuera en la vaguedad discreta del pensamiento que recela descubrirse a sí mismo.
- Y una tarde salió el picador de entre un montón de banastas donde estaba durmiendo la siesta, todo lleno de plumas, y llegándose a mí me echó la zarpa, quiero decir, que me dio la manaza y yo se la tomé, y me convidó a unas copas, y acepté y bebimos.
- Aquella misma tarde, después de mirar la puerta del Carmen y los elocuentes muros de Santa Engracia, que vieron lo que nadie volverá a ver, paseaban por las arboledas de Torrero.
- Una tarde fueron a comer a un bodegón de Triana, porque decía Juanito que era preciso conocer todo de cerca y codearse con aquel originalísimo pueblo, artista nato, poeta que parece pintar lo que habla, y que recibió del Cielo el don de una filosofía muy socorrida, que consiste en tomar todas las cosas por el lado humorístico, y así la vida, una vez convertida en broma, se hace más llevadera.
- No podían entretenerse más en ociosas habladurías, porque pensaban irse a Cádiz aquella tarde y era preciso disponer el equipaje y comprar algunas chucherías.
- Con la actividad propia de un día de viaje, las compras y algunas despedidas, se distrajeron tan bien ambos de aquellos desagradables pensamientos, que por la tarde ya estos se habían desvanecido.
- Quien no sintiera por mañana y tarde la batahola que arman los coches correos.
- Los talluditos que usan ya bastón y ganan premios en los colegios, y los que en las funciones de teatro por la tarde sueltan el grito en la escena más interesante, distrayendo a los actores y enfureciendo al público.
- Ea, vámonos, que es tarde dijo impaciente Guillermina.
- Toda la santa tarde estuvo mi hombre ocupado en el transporte de los ladrillos, y tuvo la satisfacción de que ni uno solo de los setenta se le rompiera por el camino.
- Entrole entonces una de aquellas rabietinas que de tarde en tarde turbaban la placidez de su alma, y sus ojos, iluminados por aquel rencorcillo, querían interpretar en el rostro inocente del niño las aborrecidas y culpables bellezas de la madre.
- Se hacía tarde, y Jacinta no tenía sosiego.
- No han hecho caso de la tarjeta que llevé, y tengo que volver esta tarde, y los sillares allí muertos de risa y la obra parada.
- He cerrado el trato esta tarde.
- Es tarde, y no quiero alarmar.
- ¡qué tarde! Di qué temprano.
- Estaba Jacinta aquella tarde fuera de sí.
- Al caer en la cuenta de lo tarde que era, púsose precipitadamente el manto, y se despidió del Pituso, a quien dio muchos besos.
- Esta tarde tuve la palabra en la boca para contarle a Baldomero tu calaverada.
- Pero es tarde, hija mía, nos acostaremos, dormiremos y mañana.
- ¡Valiente animal! Me atosigaba con sus exigencias, y aun con amenazas, y no tardé en comprender que lo que quería era sacarme dinero.
- Y así estuvo hasta muy tarde.
- La sesión empezó por la tarde y se suspendió a las ocho.
- Y pronto mamá, que es tarde.
- Pero considera, alma cristiana, que Joaquinito es de la Junta de Aranceles y Valoraciones, y precisamente había junta aquella tarde, y nuestro amigo iba al ministerio con la puntualidad de un Pez.
- Una noche que hacía mucho frío, entró el Delfín en su casa no muy tarde, en un estado lamentable.
- Súpose más tarde que había ido a Inglaterra a comprar fusiles, que hizo un alijo cerca de Guetaria, que vino disfrazado a Madrid y pasó a la Mancha y Andalucía en el verano del 73, cuando la Península, ardiendo por los cuatro costados, era una inmensa pira a la cual cada español había llevado su tea y el Gobierno soplaba.
- Los sábados por la tarde, cuando los alumnos iban al ejercicio con su fusil al hombro, Maximiliano se iba tras ellos para verles maniobrar, y la fascinación de este espectáculo durábale hasta el lunes.
- La calle con su bullicio y la diversidad de cosas que en ella se ven, ofrecía gran incentivo a aquella imaginación, que al desarrollarse tarde, solía desplegar los bríos de que dan muestras algunos enfermos graves.
- Pero al fin se hizo tan tarde y estaba tan fatigado, que no tuvo más remedio que coger el tranvía de Chamberí y retirarse.
- Como que aquella tarde se le ocurrieron pensamientos magníficos y juicios de una originalidad sorprendente.
- ¿También vendrás tarde esta noche?
- Y esta tarde, ¿sale usted?
- Más valía despreciarle, dejándole entregado a su conciencia, sí, a su conciencia, que buen jaleo le había de armar tarde o temprano.
- En estas y otras conversaciones se pasaron la primera noche, hasta que se retiró Maximiliano a su casa, quedándose Fortunata tan pensativa y preocupada que se durmió muy tarde y pasó la noche intranquila.
- Se cobra tarde y mal, cuando se cobra.
- En efecto, por la tarde dividió en dos la tapa de una sopera, y desde entonces todo fue un puro desastre.
- Era muy tarde y Papitos tenía que madrugar.
- Toda aquella tarde dominaron en el espíritu de la joven las ideas optimistas, porque él se dejó decir algo de su herencia, de tierras e hipotecas en Molina de Aragón, asegurando que sus viñas podían darle tanto más cuanto.
- Un día, finalmente, me trajo su reloj, los pendientes de su mujer, y doce cajas de pieles y manguitos, y aquella misma tarde, aquella mismísima tarde, señora, me le veo en la Puerta del Sol, encaramándose en un coche para ir a los Toros.
- La buena señora estuvo así toda la tarde.
- Entró el sietemesino muy tarde, cuando su tía estaba ya comiendo y se había servido el cocido.
- No tenía ganas el joven de explicaciones ni disputas aquella hora, y como era un poco tarde se apresuró a irse a la clase.
- Toda la tarde y parte de la noche estuvo entre las garras de aquella desazón más molesta que grave.
- Renegando de su suerte estuvo hasta muy tarde, y al fin descansó con sosegado sueño.
- Oía su misa los domingos y confesaba muy de tarde en tarde.
- Por la noche o venía muy tarde o no venía.
- Toda la tarde estuvieron platicando acerca de la ida al convento y también sobre cosas relacionadas con la parte material de su existencia futura.
- Maxi la sacó de dudas más tarde, hablando de sus olivares y viñas y de la buena cosecha que se anunciaba.
- Después que se retiró su amante, se quedó pensando en su fortuna, y todo aquel fárrago de olivos, parrales y carrascales que tenía metido en la cabeza le impidió dormir hasta muy tarde, enderezando aún más sus propósitos por la vía de la honradez.
- Entraba de noche muy tarde, y casi siempre comía fuera, lo que agradecía mucho doña Lupe, pues Nicolás con su voracidad puntual le desequilibraba el presupuesto de la casa.
- Cuando llegó a mi noticia que me acusaban de haber ido al Cuartel General de Moriones a llevar recados de mi jefe, me volé, y aquella misma tarde, habiéndome encontrado a la camarilla en el atrio de la iglesia de San Miguel, me lié la manta a la cabeza, y por poco se arma allí un Dos de Mayo.
- En fin, que si no acierta a pasar el coronel Goiri, que me quería mucho, y me coge a la fuerza y me arranca de allí y me lleva a mi casa, aquella tarde sale el redaño de un cura a ver la puesta del sol.
- Sobre esto reflexionaba doña Lupe aquella tarde, cosiendo en la sillita, junto al balcón de la calle, sin más compañía que la del gato.
- Nicolás, que estaba más sereno, miró el suyo y dijo que era tarde.
- En dicha sala recibían visitas las monjas, y las recogidas a quienes se permitía ver a su familia los jueves por la tarde, durante hora y media, en presencia de dos madres.
- Por la tarde, cuando la señora salió, encargando que le limpiara la ropa, ocurriole a la mona tomar de su ama una venganza terrible.
- Observó que buena parte del tiempo se dedicaba a ejercicios religiosos, rezos por la mañana, doctrina por la tarde.
- Por ti pregunté a la Feliciana una tarde que fui a enseñarle los mantones de Manila que yo estaba corriendo, y me dijo que te ibas a casar con un boticario.
- Iii La faz napoleónica, lívida y con la melena suelta, volvió a asomar en la reja a la caída de la tarde.
- ¡Cuántas memorias evocadas, cuántas sensaciones reverdecidas en aquellos poquitos compases y vueltas de las pobres reclusas! ¡Qué recuerdo tan vivo de las polkas bailadas con horteras en el salón de la Alhambra, de tarde, levantando mucho polvo del piso, las manos muy sudadas y chupando caramelos revenidos! Y lo peor de todo y lo que en definitiva las había perdido era que aquellos benditos horteras iban todos con buen fin.
- El día de Corpus, después de misa mayor, empezaron las visitas que duraron casi toda la tarde.
- Cortaban estas cavilaciones las visitas de Maximiliano todos los jueves y domingos, entre las cuatro y seis de la tarde.
- Por la tarde cantaban también la doctrina.
- Maximiliano dijo categóricamente aquella tarde que por acuerdo de la familia y con asentimiento de la Superiora, en el próximo mes de Setiembre se daría por concluida la reclusión de Fortunata, y esta saldría para casarse.
- Debe decirse que aquella tarde, cuando Maximiliano habló a su futura de próxima salida, los sentimientos de ella experimentaron un retroceso.
- Lo que aquella tarde dijo habíalo dicho ya otras tardes, y ciertas frases no se le caían de la boca.
- Ix Llegada la noche, y recogidas las Josefinas a su dormitorio, las madres permitieron que las Filomenas estuvieran en la huerta hasta más tarde de lo reglamentario, por ver si salía un poco de fresco.
- Ya era tarde cuando se le acercó Belén sentándosele al lado.
- Más tarde celebraba don Hildebrando, cura francés de los de babero, el cual era lo contrario que Pintado, pues estiraba la misa hasta lo increíble.
- Otra tarde le dio Maxi una hermosa sorpresa.
- De vuelta, ya avanzada la tarde, a la calle de Raimundo Lulio, se ocuparon en disponer varias cosas para el día siguiente.
- La tarde pasola Maxi muy mal.
- Diéronle algo de comer, y Fortunata opinó que debía quedarse en la cama hasta la tarde.
- A la tarde, hallándose sola con Patricia en la cocina, tuvo ya las palabras en la boca para preguntarle.
- Maximiliano, que desde media tarde había vuelto a nadar entre las agitadas sábanas del lecho, y estaba tan impertinente como un niño enfermo que ha entrado en la convalecencia, dijo a su consorte, ya cerca de las diez, que se acostase, y esta obedeció.
- Se le escapó esta espontaneidad, y cuando quiso contenerla ya era tarde.
- La compasión venció a la delincuente y se mostró tan afable aquella tarde y noche, que Maximiliano hubo de tranquilizarse.
- De repente, una tarde que volvía Rubín de la botica, al subir la escalera la oyó cantar.
- Las seis de la tarde serían cuando Rubín volvió a su casa.
- Yo también dijo Maximiliano de una manera siniestra, te he comprado a ti esta tarde un regalito.
- Pero a la tarde siguiente, Pseudo Narcissus odoripherus, fue a buscarle a la botica de Samaniego, y le dijo que Fortunata tenía citas con un señor en una casa del paseo de Santa Engracia, un poquito más arriba de los almacenes de la Villa.
- Tú entrando en casa tan tarde y con esos modos de traidora de melodrama.
- Al medio día era siempre de los retrasados, porque se levantaba tarde.
- Esta tarde Romero Ortiz salió del ministerio a las cuatro, y al pasar en coche por la calle del Amor de Dios, vio a un amigo, paró el coche, el amigo entró, y fueron.
- Al salir de su casa aquella tarde, iba pensando en esto.
- Con decir que hace días le dio por estar rezando toda la tarde.
- Como usted no me eche, aquí me tendrá otra vez esta tarde.
- De lo que sobre plantas se habló aquella tarde, coligió Don Evaristo que su amiga tenía gustos un poco desacordes con el gusto corriente.
- ¿Y qué tal nos encontramos esta tarde?
- Conque lo mejor es que se vaya usted ahora, y vuelva más tarde.
- Y dos horas más tarde estaban sentados ambos en el gabinete, uno frente a otro, ella en el mismo pergenio en que antes se presentara, y algo fatigada.
- ¡Qué más quisiéramos sino que usted pudiera ser tan honrada y pura como el sol! Pero tarde piache, como dijo el pájaro cuando se lo estaban comiendo.
- Unas veces iba de tarde, otras de noche.
- Pero una tarde que estaban sentados junto al balcón, se le abatieron tanto los espíritus que no pudo contener su pena y la confió a su amiga.
- La tarde caía.
- Desde que pasé la fiebre amarilla en Cuba hace cuarenta años, no sabía yo lo que son sábanas a las cuatro de la tarde.
- Levantose la chulita muy tarde y recibió un recado de su amigo diciéndole que estaba mejor y que se levantaría y saldría a la calle con permiso del tiempo.
- Por de pronto, serenidad, y concluye de peinarte, que es tarde.
- Una tarde de fines de Marzo se sintió tan mal, que hubo de retirarse a su casa y se acostó.
- Fue a verle una tarde Villalonga, y lo primero que le dijo Feijoo, mientras se dejaba abrazar por él, fue esto.
- Estas reflexiones fueron como un inciso en lo que aquella tarde pensaba la señora, inciso que se abrió al ver pasar a Guillermina, cerrándose cuando la virgen y fundadora desapareció por la calle abajo.
- Ii Un lunes por la tarde, doña Lupe entró en su casa a eso de las cinco.
- Pero este vendrá mucho más tarde que su hermano.
- Hoy a las cuatro de la tarde, según me dijo, no había entrado en su cuerpo más que un poco de pan del día antes, un pedacito de chocolate crudo, y al mediodía una corta ración de bofes.
- Esta quedó desde aquella tarde en la casa, y su situación era de las menos airosas, porque su marido apenas le hablaba.
- Una tarde estaban doña Lupe y Fortunata en la sala cosiendo unas anillas a las magníficas cortinas de seda con que se había quedado la señora por préstamo no satisfecho, cuando Papitos, que se había asomado al balcón para descolgar la ropa puesta a secar, empezó a dar chillidos.
- Refirió entonces Maxi un pasaje curiosísimo y reciente de la historia de la tal Mauricia, que había sido contado aquella misma tarde, después de la cura, por el Sr.
- Y se conoce que allá tampoco la pueden sujetar, por lo que se ha visto esta tarde.
- He sabido esta tarde que Mauricia se está muriendo.
- Esta tarde volverá el padre Nones.
- Era un poco tarde y tenían que ir a otra parte antes de regresar a casa.
- Si sigue así, traeré esta tarde a la niña, para que la vea.
- Una vida descansada, mi misita por las mañanas con la fresca, mi corito mañana y tarde, mi altar mayor cuando me toque, mi paseíto por las tardes, y vengan penas.
- Yo tengo que ir al Monte le dijo más tarde doña Lupe, que hoy empiezan las subastas.
- Pero no pudo vigilarla, porque toda la tarde estuvieron entrando visitas.
- Aquella tarde, por causa de su situación de espíritu, estaba la de Rubín más cohibida que nunca y deseando que se marchasen.
- Sé que ayer tarde estuvo aquí otra vez y le dieron chocolate con mojicón.
- ¡Manía de imitación! ix Doña Lupe la invitó, dos días después de la tarde del choque con Jacinta, a volver a visitar a Mauricia.
- Tarde o temprano, Manolo me habría dado esos cuartos.
- Es tarde, y no quiero que te comprometas.
- Era Fortunata que, cuando iba tarde, llamaba con timidez y cautela, como si quisiera que hasta la campanilla comentase lo menos posible su tardío regreso al hogar doméstico.
- Es que ayer tarde trinqué la Biblia y leí el pasaje aquel de.
- Prométeme no salir esta tarde.
- Aquella tarde estuvo Maxi en la botica bastante más calmado.
- Pieza por la mañana, pieza por tarde y noche.
- Se han ido todos esta tarde.
- Pues sí, todos partieron esta tarde y el primo Moreno con ellos.
- A la tarde siguiente convinieron marido y mujer en dar un paseo a prima noche.
- Le he mandado que se trasquilase esta misma tarde.
- Que cuando acudas pidiendo socorro ya será tarde, y esas personas te dirán.
- Mira tú por dónde podríamos llegar a entendernos le dijo una tarde que la volvió a coger a mano para el caso.
- Por ponerme al tanto de lo que piensas, de lo que sientes, de las tentaciones que te dan por la mañana, por la tarde y por la noche.
- Y una tarde que el matrimonio había ido a paseo, la gran capitalista, no pudiendo enfrenar por más tiempo su curiosidad, mandó a Papitos a un recado, por quedarse sola, y con determinación admirable hizo un registro en la cómoda y baúl de Fortunata.
- Viii Aquella tarde pasaron las dos pobres mujeres ratos muy malos.
- En fin, que si estas señoras me autorizan, yo le curo a usted con el extracto de fresno administrado en vírgulas, uso externo, por la mañana y por la tarde.
- Los domingos pasaban juntas las dos amigas toda la tarde en la casa de una o de otra, y allí era el comer dulces y el contarse cositas, sentadas al balcón, viendo las idas y venidas del crítico desde la calle de los Tres Peces a la de la Magdalena.
- Y porque un joven se retira tarde y se gasta algún durete en picos pardos, me le llaman monstruo y el papá le maldice.
- Toda la tarde calle arriba calle abajo.
- Pues ayer tarde, cuando se retiró, ¡iba con una cara de mal humor.
- Y si vuelve esta tarde, ¿qué le digo?
- Si al otro le da la gana de pasar también esta tarde y Maxi le ve, se va a excitar mucho.
- Pero al otro no le dio la gana de pasar aquella tarde.
- Pues aquella tarde, después de mucho tiempo de entrar allí con las manos vacías, puso en las de Fortunata una esquelita.
- Una tarde que llovía, me cogió y casi a la fuerza me metió en su coche.
- Pues, hija, estaba yo una tarde en el muelle viendo desembarcar a los pasajeros que venían en el vaporcito de Burdeos, cuando me veo al primo Moreno.
- ¡Valiente tuno! dijo Fortunata moviendo la cabeza, como quien comprende tarde lo que debió de comprender antes.
- Ii Por la tarde pidió Moreno su coche y estuvo haciendo visitas hasta las siete.
- Esta tarde nos encontramos a Moreno Rubio en casa de Amalia, y me dijo que lo que usted padece no es nada.
- Mañana me voy, y me iría esta tarde, si tuviera tiempo de arreglar el viaje.
- Y una tarde, al revolver la calle Imperial, se perdieron, es decir, se perdió ella, y él por poco se muere del susto.
- Un poco más tarde que yo, suele ir Bárbara.
- En fin, no te quiero marear, que es tarde.
- La idea de las mantas llevó a su mente, por encadenamiento, el recuerdo de algo que había visto aquella tarde.
- Siempre llega tarde, y como de mala gana.
- Era tarde, y Fortunata tuvo que retirarse.
- Iii Una tarde, doña Lupe vio entrar a su sobrina tan desolada, que no pudo menos de írsele encima, llena de irascibilidad, no pudiendo sufrir ya que no le confiase sus penas, cualquiera que fuese la causa de ellas.
- No, hija, has acudido tarde.
- Pero don Plácido, mire que se le va a hacer tarde.
- Si pudiera, vendría mañana y tarde todos los días, contando con su permiso.
- Al siguiente día por la tarde, Maxi fue a Gallo y no estaban, de las personas conocidas, más que el cobrador municipal y José Izquierdo.
- Por la tarde, la señora encargó a su sobrino que le hiciera unas cuentas algo complicadas, y él las despachó con presteza y exactitud, sin equivocarse ni en un céntimo.
- La suerte de Rubín mayor fue que Rubín menor se marchó a las diez, pues doña Lupe le tenía prescrito que no entrase en casa tarde, y por nada del mundo desobedecería él esta pragmática.
- ¡Qué tarde va hoy! pensó, siguiendo tras ella por la calle arriba, hacia la plazuela de Santa Cruz, no por seguirla, sino porque ella iba delante de él, sin verle.
- Toda la tarde en el obrador, y luego viene Pepe y me dice que ni has aparecido por allí ni ese es el camino.
- Y aunque le paguen tarde, mal y nunca, él tan conforme en su sacerdocio.
- Esta tarde había aquí mucha gente y no pude hablarte.
- Pues lo que has hecho esta tarde favorece a tu enemiga afirmó Rubín con severidad de médico, aguardando el efecto que tales palabras habían de hacer en ella.
- Por la tarde, Plácido comunicó a la señora que la mujer aquella se negaba a poner a su hijo en pechos de nodriza, aunque esta fuese bajada del Cielo.
- Xii Por la tarde llegó doña Lupe muy alarmada buscando a Maximiliano, a quien suponía allí.
- Toda aquella tarde estuvo la joven con la idea fija de lo antipáticos que eran los Rubín, y de lo que ella haría para no recibirlos si a verla iban.
- Ya he empezado yo a sacudirme las pulgas, y esta tarde le eché su puntadita a Plácido para que nos diera la casa gratis.
- Guillermina volvió más tarde.
- Se hacía tarde, é iban á quejarse los parroquianos.
- Le temblaban todos en la taberna de Copa, los domingos por la tarde, cuando jugaba al truco con los más guapos de la huerta.
- Hacía muchos años, muchos en los tiempos que el tío Tomba, un anciano casi ciego que guardaba el pobre rebaño de un carnicero de Alboraya, iba por el mundo, en la partida del Fraile, disparando trabucazos contra los franceses, estas tierras fueron de los religiosos de San Miguel de los Reyes, unos buenos señores, gordos, lustrosos, dicharacheros, que no mostraban gran prisa en el cobro de los arrendamientos, dándose por satisfechos con que por la tarde, al pasar por la barraca, les recibiera la abuela, que era entonces una real moza, obsequiándolos con hondas jícaras de chocolate y las primicias de los frutales.
- Un día le avisaron que por la tarde iría el Juzgado á proceder contra él, á expulsarlo de las tierras, embargando además para pago de sus deudas todo cuanto tenía en la barraca.
- ¡quiá! ¡Ni que viviera uno entre salvajes, sin caridad ni religión! Pero en la tarde, cuando vió venir por el camino á unos señores vestidos de negro, fúnebres pajarracos con alas de papel arrolladas bajo el brazo, ya no dudó.
- Cuando despertó era ya bien entrada la tarde.
- Y mientras tanto, la cabeza, hundida en el barro, soltaba toda su sangre por la profunda brecha y las aguas se teñían de rojo, siguiendo su manso curso con un murmullo plácido que alegraba el solemne silencio de la tarde.
- La gente de la huerta, con la facilidad que tiene todo el mundo para olvidar la desgracia ajena, apenas si de tarde en tarde recordaba la espantosa tragedia del tío Barret, preguntándose qué sería de sus hijas.
- Pero de nada le sirvió su cautela, pues una tarde en que regresaba solo á su casa, cuando aún no había terminado la roturación de sus nuevos campos, le largaron dos escopetazos, sin que viese al agresor, y salió milagrosamente ileso del puñado de postas que pasó junto á sus orejas.
- La tarde en que se terminó la siembra vieron avanzar por el inmediato camino unas cuantas ovejas de sucios vellones, que se detuvieron medrosas en el límite del campo.
- Bajo la parra hizo Batiste una plazoleta, pavimentada con ladrillos rojos, para que las mujeres cosieran allí en las horas de la tarde.
- Una tarde volvió Batiste de Valencia, muy contento del resultado de su viaje.
- ¡Qué tarde!
- Mucho le gustaban los domingos, con su libertad para levantarse más tarde, sus horas de holganza y su viajecito á Alboraya para oir la misa.
- La tarde fué triste.
- Pero este alejamiento no podía prolongarse para los novios impacientes, y un domingo por la tarde, Roseta, inactiva, cansada de pasear frente á la puerta de su barraca y creyendo ver á Tonet en todos los que pasaban por las sendas lejanas, agarró un cántaro barnizado de verde, y dijo á su madre que iba á traer agua de la fuente de la Reina.
- No eran allí escasas la algazara y la confusión los domingos por la tarde.
- VI Era un rumor de avispero, un susurro de colmena, lo que oían mañana y tarde los huertanos al pasar frente al molino de la Cadena, por el camino que va al mar.
- Una tarde, la pobre mujer de Batiste apeló á gritos á Dios y á los santos viendo el estado en que llegaban sus pequeños.
- La tarde transcurrió sin ningún accidente.
- Su mujer, al encontrarle en el camino, le ordenó que buscase músicos para la tarde.
- Por la tarde aún fueron más numerosas las visitas.
- Aquella tarde, con motivo del infausto suceso palabras de él, no había escuela.
- Se hacía tarde, y los malos tragos pasarlos pronto.
- A la caída de la tarde fueron regresando los del cortejo.
- A la caída de la tarde llenábanse las tabernas de hombres enrojecidos y barnizados por el sol, con la recia camisa sudosa, que hablaban de la cosecha y de la paga de San Juan, el semestre que había que entregar á los amos de la tierra.
- Había que verle un domingo por la tarde, fumando una tagarnina de á cuarto en honor á la festividad, paseando ante la barraca y mirando sus campos amorosamente.
- Empezaron el viernes al anochecer, y aún estaban los tres en sus silletas de cuerda el domingo por la tarde, jugando la centésima partida de truque, con el jarro de aguardiente sobre la mesilla de cinc, dejando sólo las cartas para tragarse las sabrosas morcillas que daban gran fama al tabernero Copa por lo bien que sabía conservarlas en aceite.
- Comenzaba á caer la tarde.
- Pero alguna vez trabajaba, de tarde en tarde, y esto era bastante para que las tierras fuesen con más justicia de él que de aquella señorona gorda de Valencia.
- Una tarde, tirando á las golondrinas en el barranco de Carraixet, le sorprendió el crepúsculo.
- Batiste pasó la tarde tirando.
- Empezaba á caer la tarde, cuando el herido, despreciando las protestas y ruegos de las dos mujeres, saltó de su camón.
- La tarde era desapacible.
- Terminaba la tarde.
- A las tres de la tarde entró doña Manuela en la plaza del Mercado, envuelto el airoso busto en un abrigo cuyos faldones casi llegaban al borde de la falda, cuidadosamente enguantada, con el limosnero al puño y velado el rostro por la tenue blonda de la mantilla.
- Había pasado en ella una parte de su juventud, y cuando de tarde en tarde iba al Mercado por ser víspera de festividad en que se encendían todos los hornillos de su cocina, experimentaba la impresión del que tras un largo viaje por países extraños vuelve a su verdadera patria.
- Los dos criados encontraban cada vez más pesadas sus cestas, y seguían con dificultad a la señora al través del gentío compacto e inquieto que se agitaba a la entrada del Mercado Nuevo, cuyos pórticos, en plena tarde de sol, tenían la lobreguez y humedad de una boca de cueva.
- Cuantos tomos enormes, roídos por el corte y forrados con papel grasiento, rodaban por los mostradores de las tiendas del Mercado, eran atraídos por sus manos, como si éstas fuesen un imán, y devorados rápidamente, unas veces por la noche, después de cerrar las puertas y robando horas al descanso, otras por la tarde, aprovechando ausencias de don Eugenio, en el fondo del almacén, a la dudosa claridad que se cernía en aquel ambiente cálido, impregnado del vaho de los tejidos y el tufo de la tintura química.
- De seguro que ahora, siendo rico, levantándote tarde y paseando en carruaje, te acuerdas con envidia de los tiempos en que bajabas a barrer la tienda a las seis de la mañana y echabas un párrafo con las criadas que van a la compra.
- Pero ya era tarde para remediar el mal.
- Muchachos con pliegos de colores voceaban las décimas y cuartetas, alegres y divertidas, para las máscaras, colecciones de disparates métricos y porquerías rimadas, que por la tarde habían de provocar alaridos de alegre escándalo en la Alameda.
- Por la tarde, Nelet enganchaba la galerita, y a la Alameda, donde la fiesta tomaba el carácter de una saturnal de esclavos ebrios.
- La galerita de las de Pajares, a pesar de su cubierta charolada, de los arneses brillantes y de sus ruedas amarillas, tan finas y ligeras que parecían las de un juguete, aparecía empequeñecida y deslustrada en el gigantesco rosario de berlinas y carretelas, faetones y dog carts que, como arcaduces de noria, estaban toda la tarde dando vueltas y más vueltas por la avenida central del paseo.
- Un buen mozo con negro dominó, montando un caballo de alquiler, marchó toda la tarde como pegado a la portezuela, hablando con Concha, mientras la mamá y Amparo miraban las máscaras.
- Por la tarde íbase a la Bolsa, de donde volvía al anochecer, sudoroso, enardecido, llevando en su mirada la fiebre de los conquistadores.
- Cree que yo aliento esa constancia, que nos entendemos sin que ella lo sepa, y la otra tarde, al volver de paseo, me dio un par de bofetones.
- Por la tarde tendrían música en la plaza.
- La casa de doña Manuela llamó la atención por la tarde casi tanto como la falla.
- Y la petición fue formulada, por fin, a principios de Semana Santa, una tarde en que Juanito, después de comer de prisa, iba a salir para avistarse con Tónica antes de entrar en la tienda.
- Pues no pienso salir hasta la tarde.
- Ven a la tarde y haremos juntos las estaciones.
- Mientras tanto, Juanito pasaba la tarde en la cocina.
- Al caer la tarde, comenzó a sonar un piano viejo en el piso alto del chalet, éste se conmovió con el taconeo de una agitada mazurca.
- Terminaba la tarde.
- ¡Vive Dios, que se estaba bien allí, sentados ante el blanco mantel, con los balcones abiertos y en los ojos el extenso paisaje, que, con la luz anaranjada de la caída de la tarde, iba velando sus tonos brillantes y parecía adormecerse! Todos tenían excitado el apetito por el paseo y el baile, y miraban con el rabillo del ojo la puerta por donde entraban las criadas.
- Quiso resarcirse del breve paréntisis en su vida de amante, y esperó a Tónica en las calles, sosteniendo con ella largas pláticas que la hacían llegar tarde a casa de las parroquianas, enterándose con minuciosidad de las tardes que había pasado en melancólica calma leyendo novelas sentimentales, mientras Micaela, la fiel amiga, cocinaba, preparando la modesta merienda.
- Juanito, a las tres de la tarde, había ido a ponerse en acecho cerca de la casa de Tónica, esperando que ésta saliese con Micaela para ver los altares.
- Pero si le estaba vedado entrar en aquella escalerilla, que se le antojaba camino de misterioso santuario, podía acompañar a Tónica y su amiga los domingos por la tarde.
- Y todos estos carromatos, legados de la piedad jocosa de pasadas generaciones, eran admirados por el gentío, que, con un entusiasmo puramente meridional, se regocijaba pensando en la fiesta de la tarde, cuando las muías empenachadas se emparejasen en la aguda lanza y los carromatos conmoviesen las calles con sordo rodar, exuberantes las plataformas de arremangados mocetones disparando una lluvia de confites sobre el gentío.
- IX A las cuatro de la tarde entraban las de Pajares en el paseo de la Alameda.
- Una tarde de verano, con el cielo limpio de nubes, y en lo más alto, como un jirón de vapor tenue y apenas visible, la luna, esperando pacientemente que le llegase el turno para brillar.
- Las largas filas de rosales, los macizos de plantas, toda esa jardinería mutilada y corregida por las tijeras del hortelano, reverdecía con el soplo cálido de la tarde y se cubría de flores, uniendo sus simples perfumes a la estela de esencias que dejaban las señoras tras su paso.
- ¡Gran Dios, qué tarde! ¡Se acordarían de ella toda la vida! Era la primera vez que iban a pie a la Alameda.
- Pero el caballo no mejoraba, y por la tarde desvaneciéronse las ilusiones que tenían las niñas de pasear en carruaje.
- Si una persona conocida se detenía a saludarlas, ellas, a tuertas o a derechas, y muchas veces las tres a un tiempo, se apresuraban a decir que habían salido a pie en vista de la hermosura de la tarde.
- Tuvieron en aquella tarde encuentros muy penosos.
- ¡Buena estaba doña Manuela para tales indicaciones! Sabía lo que significaban las asiduas visitas, unas veces por la tarde y otras por la noche, que la hacía aquel cincuentón.
- Cuando entraron en la plazuela donde vivían, la vista de su casa, que con el portalón entornado, los balcones cerrados y la fachada obscurecida por la última luz de la tarde tenía cierto aspecto fúnebre, hizo revivir en la memoria de las tres el recuerdo del caballo.
- Vamos, ahora se explicaba por qué iban aquella tarde a pie por la Alameda.
- ¡Ah! ¡Si en vez de los cincuenta y pico tuviera él los años de aquel pazguato, cuánta guerra había de dar en el mundo! Al día siguiente, el señor Cuadros fue puntual A las tres de la tarde entraba en casa de doña Manuela, y se sorprendió agradablemente al ver que la señora estaba sola en el salón, vestida con la más elegante de sus batas y el rostro retocado con los más finos menjurjes del tocador de las niñas.
- ¡Qué tarde tan hermosa! Nunca se sintieron las de Pajares más contentas de la vida.
- Las tintas rabiosas de los trajes de la huerta, las blancas manchas de los grupos en mangas de camisa, los pantalones rojos de los soldados, los enormes quitasoles de seda granate que parecían robados de una antigua sacristía, los gigantescos abanicos de papel moviéndose con incesante aleteo, las botas de vino que a cada instante se alzaban oblicuamente sobre las cabezas, los gritos, las protestas porque se hacía tarde, todo daba a aquella parte de la plaza un aspecto de locura orgiástica, de brutalidad jocosa.
- Eran las cuatro de la tarde y se impacientaba la gente.
- Él era soldado fiel de don Ramón y le seguía a ciegas, convencido de que con un hombre así, de tropezón en tropezón, más tarde o más temprano se llegaba a la victoria.
- Por la tarde, en la Bolsa circuló una noticia que hizo palidecer a todos los protegidos de don Ramón Morte.
- Extrañábale mucho que no estuviera en la Bolsa, siendo aquella tarde de agitación y de emociones, y salió inmediatamente en su busca.
- Su madre había muerto aquella tarde, y por esto lloraba.
- Volvían a reaparecer las tristes ideas de la tarde.
- Recordaba las noticias que le habían dado aquella tarde en la Bolsa.
- Como los seres nerviosos que después de un esfuerzo extraordinario caen en desaliento mortal, él, tras la tarde de agitación y la noche pasada en los bancos del paseo, sufriendo el húmedo relente, sentíase enfermo.
- Y cayó como un fardo sobre el mismo sofá en el que por la tarde había visto la arrugada chaqueta como impasible acusadora del adulterio.
- ¡Cuan tonta había sido! Pero todos sus propósitos de enmienda desaparecieron por la tarde, cuando recibió la visita de su hermano.
- En mal camino estás, Manuela, y ya es tarde para retroceder.
- A las dos de la tarde entraban en Las Tres Rosas unos cuantos señores con papeles bajo el brazo, seguidos por un alguacil.
- A aquella hora, la plaza del Mercado estaba bañada por el ardiente sol de una tarde de verano.
- En parte me dio gana de reír, pero por no detenerme, que se me hacía tarde, le dije.
- Entretúveme a ver mi tierra toda la tarde, pasé por la casa de Cabra, tuve nueva de que ya era muerto, y no cuidé de preguntar de qué sabiendo que hay hambre en el mundo.
- Pasaron la tarde en jugar a la taba mi tío, el porquero, y demandador.
- Eso me pesa a mí replicó, y si no fuera por ser tarde, y voy con prisa a comer, me detuviera más, porque me aguarda una hermana casada y su marido.
- Pareciólas irse, por ser ya tarde, y así me pidieron licencia, advirtiéndome con el secreto que había de ir el paje.
- Fuime, quedando concertados de vernos a la tarde en la Casa del Campo.
- Pasóse la mañana en aderezar lo necesario, y a la tarde ya yo tenía alquilado mi caballito.
- Comí, y a la tarde alquilé mi caballico y fuime hacia la calle.
- Tenía Hurtado dos amigos a quienes veía de tarde en tarde.
- Muchos domingos por la tarde, Andrés iba a casa de su condiscípulo Fermín Ibarra.
- Luego la tarde y la noche las pasaba en casa dedicado a leer novelas.
- Por la tarde, recoger la botica, repartirla y hacer guardias.
- Pero tenía curiosidad por conocer a la familia, y fué una tarde con Julio a verla.
- Muy tarde ha venido usted le dijo ella.
- V MÁS DE LULÚ ALGUNOS días de fiesta, por la tarde, Andrés acompañó a Lulú y a su madre a dar un paseo por el Retiro o por el Jardín Botánico.
- Llegaron por la tarde Julio Aracil y Andrés y doña Leonarda les puso al corriente de lo ocurrido.
- A media tarde llamaron a la puerta, y se oyó decir.
- En la estación de Valencia mandó un telegrama a su familia, compró algo de comer y unas horas más tarde volvía para Madrid, embozado en su capa, rendido, en otro coche de tercera.
- Por la tarde tenían también sus entretenimientos.
- Por la tarde, cuando ya se ponía el sol, Andrés proseguía su lucha contra la sequedad, sacando agua del pozo, que era muy profundo.
- El sol, que al mediodía la cortaba en una zona de sombra y otra de luz, iba, a medida que avanzaba la tarde, escalando las casas de una acera hasta brillar en los cristales de las guardillas y en los luceros, y desaparecer.
- La tarde era de verano, pesada, sofocante, de aire seco y lleno de polvo.
- Después, en general, por la tarde no tenía necesidad de salir de casa.
- Una tarde de domingo, la criada cogió una cría de gorrión en el tejado y la bajó al patio.
- La tarde bochornosa, era interminable.
- El juez, por la tarde, fué a ver al tío Garrota a la cárcel, y dijo que empezaba a creer que el prendero no había matado a su mujer.
- La autopsia se verificó al día siguiente por la tarde.
- Por la tarde, Andrés preparó su equipaje y luego salió a pasear.
- Aquella tarde, Pepinito, su hija y la abuela, habían ido al Maillo, un pequeño balneario próximo a Alcolea.
- Por la tarde Andrés iba a la consulta, estaba allí hasta el anochecer, luego marchaba a cenar a casa y por la noche salía en busca de noticias.
- Era ya muy tarde y Montaner y Andrés salieron del café y cada cual se fué a su casa.
- I EL DERECHO A LA PROLE UNOS días más tarde Andrés se presentaba en casa de su tío.
- Por la tarde escribió a Iturrioz una carta diciéndole que el artrítico que se casaba era él.
- Niní, algunos domingos, por la tarde, invitaba a su hermana a ir al teatro.
- Una noche que se les hizo tarde, al volver del Canalillo, se encontraron en un callejón sombrío, que hay cerca del abandonado cementerio de la Patriarcal, con dos hombres de mal aspecto.
- Dos meses más tarde, Lulú, con la mirada brillante, le confesó a Andrés que debía estar embarazada.
- Yo fui por el vino, con el cual no tardé en despachar la longaniza, y cuando vine hallé al pecador del ciego que tenía entre dos rebanadas apretado el nabo, al cual aún no había conocido por no lo haber tentado con la mano.
- Lázaro, ya es tarde, y de aquí a la plaza hay gran trecho.
- Que saldría a la plaza a trocar una pieza de a dos, y que a la tarde volviese.
- Por manera que a la tarde ellos volvieron, mas fue tarde.
- V LA TÍA ÚRSULA Tardé bastante tiempo en ir a la escuela.
- Yo le tenía que ver, tarde o temprano.
- Casi siempre yo llegaba tarde a casa.
- Le acompañaba a Aguirreche, comíamos en casa de mi abuela y pasábamos la tarde allí.
- De tarde en tarde tenía que hacer algún modelo de barco de vela, para colgarlo en la iglesia de un pueblo próximo, y, cuando estaba concluído y pintado, los pescadores amigos desfilaban por el rincón aquel, para ver la obra maestra.
- Muy de tarde en tarde se embarcaba y volvía pronto a Lúzaro.
- Un día de marzo, sábado por la tarde, de buen tiempo, fijamos para el domingo siguiente nuestra expedición.
- Discutimos nuestro programa para la tarde.
- La primera Nochebuena a bordo la pasé en el Océano Índico, después de una tarde sofocante.
- Ilustración II HISTORIA DE LA BELLA VIZCAÍNA El primer sábado del curso, por la tarde, don Ciriaco se presentó en mi casa, en San Fernando, y me dijo.
- A media tarde don Ciriaco me llamó.
- Por ejemplo, ir siempre tarde a comer para demostrar que los muchos trabajos no le permitían ser puntual.
- Luego, más tarde, no se contentaba con el placer de confundirme, sino que le gustaba darme celos.
- Luego, al avanzar la tarde, nos dirigíamos a casa por la muralla dando la vuelta a una punta que, si no recuerdo mal, se llama de San Felipe.
- Un domingo de invierno, por la tarde, al anochecer, no sé por qué me decidí a dejar la diligencia de San Fernando y a quedarme en Cádiz.
- Una tarde, al anochecer, al ir a entrar a la fonda, pasó por delante de mí la criada vieja de casa de doña Hortensia, la señora Presentación, y me dió una carta.
- Cruzamos la bahía de Cádiz, desembarcamos, atravesamos las calles del Puerto de Santa María, en coche, y llegamos a la finca del amigo del marqués, a eso de las dos de la tarde.
- Pregunté al viejo cuándo volvería el señor, y me dijo que por la tarde, a eso de las cinco.
- Por la tarde, después de almorzar, el capitán iba a Elguea y volvía por la playa despacio.
- Ilustración VII EL RECADO Una tarde de diciembre, al volver de la relojería, ya obscurecido, un chiquillo me detuvo y me entregó una carta.
- En la sombra de las cuatro de la tarde del día 27 de Septiembre.
- Allen se despidió de mí, y pocos días más tarde desapareció del pueblo.
- Pues si no tiene usted algo más importante que hacer, venga usted esta tarde a las cinco.
- De pronto, al caer de la tarde, vimos que aparecía el crucero inglés.
- Al día siguiente, a media tarde, comenzamos a ver la costa africana.
- El comenzar de la tarde fue sofocante.
- Con la respiración rítmica de un buen monstruo dormido, el agua, soñolienta, reflejaba la costa con todos sus detalles en la claridad de aquella tarde perezosa y espléndida.
- Antes de llegar a Orio, el viento cesó por completo y las velas quedaron inmóviles, arrugadas en sus grandes pliegues, como muertas en la calma absoluta de la tarde.
- La languidez de la tarde había acabado con mi impaciencia.
- Todo el día y toda la tarde estuve en compañía de Mary.
- Por la tarde, después de comer, cuando fuí a casa de Recalde a buscar a mi novia, me encontré con Quenoveva.
- La tarde del domingo era de una calma y de un reposo absolutos.
- A las diez, tras de una tarde de gimnasia y una serie no interrumpida de habaneras y de jotas, ejecutadas (así decimos en el pueblo) unas veces por la banda y otras por los tamborileros, hubo un castillo de fuegos artificiales que hizo las delicias de la gente menuda y de los pescadores.
- Si usted quiere, iré a su casa esta tarde.
- VI UNA CANCIÓN PESADA Cuando, por la tarde, le conté a Mary lo que había pasado, vi a mi novia palidecer y llorar.
- Al comenzar la tarde, la bruma se apoderó del mar, y fuimos navegando a ciegas.
- El primer día, por la tarde, comenzaron las reyertas entre Ugarte y Allen.
- Como toda esta zona francesa de Normandfa y de Bretaña tiene su principal comercio con Inglaterra, y a mí no me convenían los aires de la pérfida Albión, tardé mucho en encontrar empleo, hasta que lo hallé en un almacén del Havre.
- De pronto, en la calma de la tarde, oímos voces.
- Antes me solía acompañar en mis paseos, y algunas veces, al ver aparecer el lucero de la tarde, recitó esa poesía de Ossian, que hemos leído los dos en un ejemplar de Ana Sandow, y que empieza así.
- Los domingos había el acontecimiento de la misa mayor, y por la tarde el acontecimiento de las vísperas.
- En este caserío nació y pasó los primeros años de su infancia Martín Zalacaín de Urbia, el que, más tarde, había de ser llamado Zalacaín el Aventurero.
- Cerca del pueblo, algunos pescadores de caña, se pasaban la tarde sentados en la orilla y las lavanderas, con las piernas desnudas metidas en el río, sacudían las ropas y cantaban.
- Los sábados por la tarde, durante la primavera y el verano, Catalina y otras chicas del pueblo, en compañía de alguna buena mujer, iban al campo santo.
- Bailaron la muchacha y el panadero toda la tarde con gran entusiasmo.
- Salidos de Zaro por la tarde, se dirigían hacia los altos del monte Larrun.
- Una tarde se presentó en Hernani el hermano de Rosita.
- Y por la tarde, después de comer, Martín y Bautista se encaminaron por la carretera de Cestona.
- Otra vez dijo fué a Idiazabal, donde había un partido de pelota, y llegó tarde a la posada, cuando ya todos estaban sentados.
- Por la tarde llegó la chica, é Ichtaber dijo a su aprendiz.
- A media tarde comieron en Lezaun y, arreando las caballerías, pasaron por Abarzuza.
- Es que hemos cenado tarde y estábamos dando una vuelta dijo el extranjero no quisiéramos acostarnos tan pronto.
- Y para colmo de desdichas, estaba alojado en Estella en casa de unas viejas solteronas y por la mañana le daban chocolate con agua, por la tarde cocido, y de noche una sopa de ajo infame.
- Suele bordar en el convento, cerca de la ventana, y por la tarde sale a pasear a la huerta.
- Me dormí y me desperté muy tarde y me encontré con que la monja y Catalina se habían marchado y tú no habías venido.
- Comieron juntos y por la tarde se despidieron.
- Preguntaron Catalina y el a varios carlistas de Urbia por Ohando, y uno le indico que Carlos, en compañía del Cacho, había salido de Burguete muy tarde, porque estaba muy enfermo.
- AQUÍ YACE MARTÍN ZALACAÍN MUERTO A LOS 24 AÑOS EL 29 DE FEBRERO DE 1876 Una tarde de verano, muchos, muchos años después de la guerra, se vió entrar en el mismo día en el cementerio de Zaro a tres viejecitas vestidas de luto.
- Embarcose más tarde para la expedición al estrecho de Magallanes en la corbeta Santa María de la Cabeza, que mandaba Don Antonio de Córdova.
- La maldita fragata inglesa nos daba caza, y como era más velera que la nuestra, no pudimos zafarnos y tuvimos también que arriar el trapo a las tres de la tarde, cuando ya nos habían matado mucha gente, y yo estaba medio muerto sobre el sollao porque a una bala le dio la gana de quitarme la pierna.
- Desde entonces le taché por hombre vanidoso y mentirosísimo, como tuve ocasión de ver claramente más tarde.
- Viendo la recompensa que tenía mi ardiente cariño, comprendí que a nada podría aspirar en el mundo, y sólo más tarde adquirí la firme convicción de que un grande y constante esfuerzo mío me daría quizás todo aquello que no poseía.
- No tardé, sin embargo, en explicarme su ausencia, pues Don Alonso, una vez arreglado su breve equipaje, se mostró muy impaciente, hasta que al fin apareció el marinero diciendo.
- Viendo más tarde las catedrales llamadas góticas de nuestra Castilla, y las de Flandes, y observando con qué imponente majestad se destaca su compleja y sutil fábrica entre las construcciones del gusto moderno, levantadas por la utilidad, tales como bancos, hospitales y cuarteles, no he podido menos de traer a la memoria las distintas clases de naves que he visto en mi larga vida, y he comparado las antiguas con las catedrales góticas.
- El cielo se enturbió por la tarde, y al anochecer, hallándonos ya a gran distancia, vimos a Cádiz perderse poco a poco entre la bruma, hasta que se confundieron con las tintas de la noche sus últimos contornos.
- Todos estos hombres, así como las particularidades estratégicas del combate, han sido estudiados por mí más tarde.
- Los cabellos blancos que hoy cubren mi cabeza se erizan todavía al recordar aquellas tremendas horas, principalmente desde las dos a las cuatro de la tarde.
- El de aquella tarde tristísima, tocando al término de su carrera en el momento de nuestra rendición, iluminó nuestra bandera con su último rayo.
- Su agonía se prolongó hasta el caer de la tarde.
- Pero estas dolorosas alternativas cesaron por la tarde, y a la hora en que fue unánime la idea de que si no trasbordábamos pereceríamos todos en el buque, que ya tenía quince pies de agua en la bodega.
- Nos sostuvimos enérgicamente contra tan superiores enemigos hasta las dos de la tarde, sufriendo mucho.
- Una nueva circunstancia aumentó para mí y para mi amo las tristezas de aquella tarde.
- No volví a acordarme más del formidable buque imaginario, hasta que treinta años más tarde supe la aplicación del vapor a la navegación, y más aún, cuando al cabo de medio siglo vi en nuestra gloriosa fragata Numancia la acabada realización de los estrafalarios proyectos del mentiroso de Trafalgar.
- No tardé en reconocer el rostro de Doña Flora, más pintorreado aquel día que un retablo, y ferozmente desfigurado con la alegría que mi presencia causó en el espíritu de la excelente vieja.
- Esta opinión, que entonces me pareció un desacato a la honra nacional, más tarde me pareció muy bien fundada.
- Solía hacerlo a la hora del coro, por la mañana o por la tarde, según le convenía.
- Más de media hora empleó el Magistral en su observatorio aquella tarde.
- Usted que es tan bueno ¿querrá hacerme el obsequio de venir a esta su casa a las tres de la tarde?
- El Arcipreste estaba muy locuaz aquella tarde.
- Este le había dado aquella tarde la noticia de que la Regenta estaba en la capilla del Magistral esperándole para confesar.
- Nuevas sin duda, pues no sabían que aquella tarde no se sentaba don Fermín.
- Confesar aquella tarde hubiera sido una excepción, motivo para dar que decir.
- Aquella tarde esperaba De Pas saber algo.
- Necesitaba saborear a solas las emociones de aquella tarde.
- III Aquella tarde hablaron la Regenta y el Magistral en el paseo.
- De la breve conversación de la tarde no recordaba más que esto.
- Una tarde se había escapado por otro camino, pero no encontraba el mar.
- Después dijo un refrán desvergonzado en que se insultaba a su madre y a ella, según comprendió mucho más tarde, porque entonces no entendía aquellas palabras.
- Todo lo perdonaba menos faltar o llegar tarde a un madrugón por el estilo.
- Anda, anda, que es tarde murmuró Frígilis.
- Por la tarde acabó de leer el libro.
- Una tarde de otoño, después de admitir una copa de cumín que su padre quiso que bebiera detrás del café, Anita salió sola, con el proyecto de empezar a escribir un libro, allá arriba, en la hondonada de los pinos que ella conocía bien.
- Una tarde, tal vez creyendo que dormía la sobrinilla o sin recordar que estaba cerca, en el gabinete contiguo a su alcoba hablaron las dos hermanas de un asunto muy importante.
- Las tías le permitían levantarse tarde, y gozaba con delicia de aquellas horas.
- La tarde en que Álvaro tomó la diligencia, Ana había salido a paseo con sus tías por la carretera de Madrid.
- Una tarde Crespo, enterado de que la niña ya sabía algo, sin encomendarse a Dios ni al diablo, detuvo a las de Ozores en la carretera de Castilla y les presentó al señor don Víctor Quintanar, magistrado.
- Vinculete jugaba desde las tres de la tarde hasta las dos de la mañana, sin más descanso que el preciso para cenar de mala manera.
- Eran las tres y media de la tarde.
- Una tarde que jugaba en presencia de varios socios y llevaba perdidas muchas piezas, vio su salvación en convertir en reina un peoncillo.
- La llamó, pero Obdulia se disculpó diciendo que esta tarde tenía que pasarla en casa de Visitación para hacer las empanadas de la merienda.
- ¡Con que ya ve usted! ¡Sólo que al pobre Marqués, por supuesto, no hay que decirle una palabra! Mucho sintió Paco Vegallana en el primer momento, encontrar en su casa a Obdulia aquella tarde.
- Aquella tarde estaban guapas las dos.
- No de otro modo que la tarde anterior había vuelto loco de placer y voluptuosidad al señor Bermúdez, en premio de su erudición arqueológica, ahora vino a otorgar fortuitos y subrepticios favores al cocinero de Vegallana con miradas ardientes, como al descuido, al oír una luminosa teoría acerca de la grasa de cerdo.
- ¡Antes había olvidado a don Saturnino, que yacía en el lecho del dolor con sendos parches de sebo en las sienes, entregado al placer de rumiar los dulces recuerdos de aquella tarde arqueológica! La conversación de metafísica erótica que Mesía y Paco acababan de dejar no les permitía, al principio, participar de aquel entusiasmo gastronómico y culinario a que estaban entregadas las damas.
- Y como le pareciera alambicado y poético este sentimiento, se consagró a enamorar de todo corazón a la viuda por aquella tarde.
- Un paseo a campo traviesa, después de confesar, solas, en una tarde húmeda, daba mucho en qué pensar a Petra.
- De tarde iría a reconciliar, y al otro día la comunión.
- Vamos, vamos, que es tarde.
- Es tarde.
- Don Álvaro veía a la Regenta envuelta en aquella claridad de batería de teatro y notó en la primer mirada que no era ya la mujer distraída de aquella tarde.
- Las señoritas pobres, que son las más, no se resignan a enseñar el mismo vestido una tarde y otra y siempre.
- Se sale de trapillo, se recorre la parte nueva, la calle del Comercio, la plaza del Pan, que tiene soportales, aunque muy estrechos, el boulevard un poco más tarde, cuando ya está durmiendo la chusma.
- Le diré que me espere mañana de tarde.
- Justamente se había hablado de esto la tarde anterior en el Espolón, en un corrillo de murmuradores, clérigos unos, seglares otros.
- Don Custodio, el beneficiado, había pasado la tarde anterior sobre espinas.
- Y más tarde.
- ¿No era algo por el estilo lo que creía sentir desde la tarde anterior?
- Se acostó muy tarde.
- Si usted fuera tan amable que consintiera en oírme esta tarde un momento, mucho se lo agradecería su hija espiritual y affma.
- Ayer tarde no fuiste a ver al señor de Ronzal.
- Sólo sabía, por su mal, que había sido un escándalo que apenas se pudo sofocar antes que fuera tarde.
- Llegaba tarde al paseo, daba tres o cuatro vueltas, y cuando ya se sentía bastante envidiada, a casa, sin dignarse jamás pasar los ojos sobre ningún individuo del sexo fuerte en estado de merecer.
- Entonces no iría a reconciliar aquella tarde, como rezaba su carta.
- Pero esta vez se había improvisado aquella fiesta de confianza y se comía a la española, por excepción, para visitar por la tarde, en los coches de la casa, la quinta del Vivero, donde el Marqués tenía un palacio rodeado de grandes bosques y una fábrica de curtidos, montada a la antigua.
- Por otra parte añadió el ex regente me alegro de que don Fermín coma con nosotros, porque de este modo se le quitará a mi mujer la idea empecatada de ir a reconciliar esta tarde.
- Quería meterle a don Álvaro por los ojos, y después de la conversación de la tarde anterior con Mesía, no pensaba en otra cosa.
- Ana le sonrió con dulzura franca y noble y con una humildad pudorosa que aludía, con el rubor ligero que la mostraba, a los secretos confesados la tarde anterior.
- Mesía recordó lo que Visitación le había dicho la tarde anterior.
- ¿De modo que esta tarde ya no puede ser?
- Esta tarde, alegría y nada más que alegría.
- (el Magistral se puso levemente sonrosado, y le tembló algo la voz, porque estaba aludiendo a las confidencias de la tarde anterior), esas angustias de que usted se queja y se acusa tengan mucho de nerviosas y también puedan curarse, en la parte que al mal físico corresponde, con esa nueva vida que le aconsejan y le exigen.
- Quintanar se acercó, y como oyera a don Fermín repetir que era higiénico el ejercicio y muy saludable la vida alegre, distraída, aplaudió al Magistral con entusiasmo, y aun aumentó su satisfacción cuando supo que ya no reconciliaría Ana aquella tarde.
- Esta tarde al campo.
- Pero la del Banco le recibía a pataditas, con lo que daba a entender que era tambor de marina y que seguía dominando en ella el criterio que había presidido a la bofetada de la tarde anterior.
- El Marquesito vestía aquella tarde un traje de alpaca fina, de color de garbanzo, chaleco del mismo color de piqué y calzaba unas babuchas de verano que Edelmira consideraba el colmo de la elegancia, aunque parecía cosa de turcos.
- Se acordaba del sol de invierno de la tarde anterior.
- Don Fermín se había propuesto no ir al Vivero aquella tarde.
- Y además, si no fuera por don Víctor, el Magistral no tendría por qué defenderla, ni aquella lucha entre dos hombres distinguidos que comenzaba aquella tarde tendría razón de ser.
- Volvió los ojos blandos a su amiga y poniendo en la voz un tono de cariñosa confianza, nuevo, algo parecido, según notó la Regenta, al que había usado Mesía aquella tarde en el balcón del comedor, contestó el Magistral muy quedo.
- Y no tenía el Espolón más adorno, ni atractivo, a no ser el sol, que, como lo hubiera toda la tarde, calentaba aquella muralla triste.
- Por invierno de dos a cuatro o cinco de la tarde, y en verano poco antes de ponerse el sol hasta la noche.
- La tarde en que el carruaje de los Vegallana dejó al Magistral a la entrada del Espolón, paseaban allí muchos clérigos y no pocos legos de edad y respetabilidad, pero pocas señoras.
- No solía el liberal usurero acompañarse de sotanas, pero aquella tarde había juntado a los tres enemigos del Magistral la importancia de los acontecimientos.
- Aquella tarde la compañía de sus colegas le asfixiaba.
- No se había acordado de ella en toda la tarde.
- Nunca bebía licores y aquella tarde, distraído, sin saber lo que estaba haciendo, había apurado la copa de chartreuse o no sabía qué, servida por la Marquesa.
- ¡Deben de ser ellos! ¡qué tarde! dijo en voz alta, acercándose a la cuneta de la carretera, a la sombra de un farol de los del paseo.
- ¿Cenarás más tarde?
- Ha ido esta tarde dos veces a Palacio, una vez a casa del Arcipreste, otra a casa de Carraspique, otra a casa de Páez, otra a casa del Chato, dos a la Catedral, dos a la Santa Obra, una vez a las Paulinas, otra.
- Pero una noche, cuando el cura cenaba, tarde, después de estudiar, Paula se acercó a él y le pidió que la oyese en confesión.
- Una tarde de invierno vio Paula llegar a la aldea cuatro hombres que conducían a hombros el cuerpo destrozado de su marido en unas angarillas improvisadas con ramas de roble.
- Aquella tarde no la había reconocido.
- Detrás de la vidriera iluminada pasaba de tarde en tarde un cuerpo obscuro.
- Todos los años, al oír las campanas doblar tristemente el día de los Santos, por la tarde, sentía una angustia nerviosa que encontraba pábulo en los objetos exteriores, y sobre todo en la perspectiva ideal de un invierno, de otro invierno húmedo, monótono, interminable, que empezaba con el clamor de aquellos bronces.
- Las campanas comenzaron a sonar con la terrible promesa de no callarse en toda la tarde ni en toda la noche.
- Ana aquella tarde aborrecía más que otros días a los vetustenses.
- Que a él había de venir a parar aquello, tarde o temprano, pero temía que iba a ser tarde.
- Ni en la mañana en que la Regenta reconcilió con don Fermín, antes de comulgar, ni ocho días más tarde, cuando volvió al confesonario, ni en las demás conferencias matutinas en que declaró al padre espiritual dudas, temores, escrúpulos, tristezas, dijo Ana aquello que al determinarse a rectificar su confesión general se había propuesto decir.
- La tarde de Todos los Santos Ana creyó perder el terreno adelantado en su curación moral.
- Lo que hacía era aproximarse lo más que podía al balcón, ponerse en pie sobre los estribos, estirar el cuello y hablar bajo para que ella tuviese que inclinarse sobre la barandilla si quería oírle, que sí quería aquella tarde.
- Todo Vetusta se aburría aquella tarde, o tal se imaginaba Ana por lo menos.
- La fama de hermosa que gozaba y el verla en el teatro de tarde en tarde, explicaba, en parte, la curiosidad general.
- Desde aquella tarde ningún momento había dejado de pensar lo mismo.
- Esta tarde me tendrá usted en la capilla de cinco a cinco y media.
- Ya sabe que no me tocaba hoy sentarme, pero me ha parecido preferible avisar a usted para esta tarde por razones que le explicará su atento amigo y servidor, FERMÍN DE PAS.
- ¡Cosa extraña! Ana se había olvidado del Magistral desde la tarde anterior.
- Quiere que vaya esta tarde.
- Estaba hermosa la tarde, parecía de septiembre.
- Él se la había dado para decirle que no debía confesar por las mañanas, sino de tarde, porque así no se fijaba en ellos el público de las beatas con atención exclusiva.
- Todo esto había pensado decirle aquella tarde, y ella respondía que.
- Todavía no he explicado a usted por qué pretendía yo que fuese a la catedral esta tarde.
- Don Víctor, que, según usted me ha dicho, no gusta de que usted frecuente la iglesia y menos de que madrugue para ello, se alarmará menos si usted va de tarde.
- Como solía de tarde en tarde, y dio a los motivos expuestos por su amigo, nueva fuerza con el calor de sus poéticas ideas.
- No se oía más que la voz dulce de Ana, y de tarde en tarde, el ruido de hojas que caían o que la brisa, apenas sensible aquella noche, removía sobre la arena de los senderos.
- ¡la desesperación! ¡qué palabra! Ayer tarde, no puede usted figurarse cómo estaba yo.
- Anita, a quien las confesiones emborrachaban, cuando sabía que entendía su confidente todo, o casi todo lo que ella quería dar a entender, se decidió a decir al Magistral lo demás, lo que había venido detrás del hastío de aquella tarde.
- ¡Caramba! debe de ser muy tarde.
- Si no fuera tan tarde.
- Conocía hoja por hoja la huerta del marqués de Corujedo, había plantado árboles en la de Vegallana, visitaba de tarde en tarde el jardín inglés de doña Petronila.
- La Marquesa de Vegallana se levantaba más tarde si llovía más.
- Estos pensamientos la llevaban a veces tan lejos que la imagen de don Álvaro volvía a presentarse brindando con la protesta, con aquella amable, brillante, dulcísima protesta de los sentidos poetizados, que había clavado en su corazón con puñaladas de los ojos el elegante dandy la tarde memorable de Todos los Santos.
- Pero no era el caballo talismán como él había creído, porque la escena de la tarde aquélla no se repitió nunca.
- Ocho días había estado sin conseguir hablar a solas un momento con Ana, y cuando logró tal intento fue para convencerse de que aquella exaltación de la tarde dichosa había pasado acaso para siempre.
- Iba de tarde en tarde a casa de Vegallana, a pesar de protestas pesadas, insufribles de Quintanar, que repetía.
- Una tarde entró De Pas en el confesonario con tan mal humor, que Celedonio el monaguillo le vio cerrar la celosía con un golpe violento.
- En efecto, la tarde estaba hermosa, podía asegurarse que no llovería.
- Y ahora, hablando un poco de mí, ¡si usted pudiera penetrar en mi alma, Anita! yo sí que jamás podré pagarle esta hermosa resolución de esta tarde.
- Mucho tiempo hacía que Anita no había tenido uno de aquellos impulsos cariñosos de que solía ser objeto don Víctor, pero aquel día, a la tarde, sobre todo al obscurecer, lloró ocultando el rostro, pensando en el esposo ausente.
- Hasta la tarde.
- Una tarde de color de plomo, más triste por ser de primavera y parecer de invierno, la Regenta, incorporada en el lecho, entre murallas de almohadas, sola, obscuro ya el fondo de la alcoba, donde tomaban posturas trágicas abrigos de ella y unos pantalones que don Víctor dejara allí.
- Era aquella tarde el encargado de dársela Quintanar y no aparecía.
- Acudió de repente a su memoria aquella tarde de la lectura de San Agustín en la glorieta de su huerto, en Loreto, cuando era niña, y creyó oír voces sobrenaturales que estallaban en su cerebro.
- Aquella tarde de sol que era una fiesta del cielo.
- Desde aquella tarde Mesía había recobrado parte de sus esperanzas.
- Aquella tarde De Pas estuvo más elocuente que nunca.
- Desde aquella tarde había empezado para la Regenta la vida de la devota práctica.
- Una tarde comía la Regenta en presencia de su esposo, don Álvaro y De Pas.
- O aquella tarde del cenador.
- Quince días después, a mediados de Julio, entraba una tarde el Presidente del Casino en el caserón de los Ozores.
- Al fin, sin dar pretexto alguno, estaba fuera toda la tarde.
- Hasta Petra pidió una tarde permiso a la señora para ir a ver un arco de carbón que habían construido.
- Crespo subía una vez cada tarde a verla.
- ¡Y cuánto tiempo tardé en entenderle del todo! Pero mi hermano, mi hermano mayor querido me perdona ¿verdad?
- Tuvo bastante fortaleza para contener sus ansias y dejar para la tarde la visita.
- Ahora se trataba ya de si don Víctor confesaba muy de tarde en tarde, si perdía o no muchas misas, (y sí que las perdía).
- Una tarde, en su Parque, contemplaba a Frígilis que estaba a sus pies agachado plantando cebolletas, embebecido en su operación.
- Aquella tarde bajó al parque, a la hora en que don Álvaro se había despedido el día anterior.
- Y para que no se le antojase volar más en toda la tarde, se presentó en el parque Visitación Olías de Cuervo, a quien el verano sentaba bien, y dejaba lucir trajes de percal fantásticos y baratos.
- La Regenta había despreciado y hasta olvidado aquellos rumores que llegaban de tarde en tarde a sus oídos.
- Si volvía tarde, no importaba.
- Don Álvaro no iba a casa de los Ozores sino muy de tarde en tarde y sólo hacía visitas de cumplido, muy breves.
- Visitación también iba de tarde en tarde, la Marquesa casi nunca, y así de todos los amigos y amigas.
- No llegaba a más su audacia que a poner un gesto de vinagre de cuando en cuando, muy de tarde en tarde, al enemigo, al Magistral.
- Y repetía de tarde en tarde.
- Esta tarde le traeré yo, con toda solemnidad, lo que usted necesita, pero antes es preciso que hablemos a solas un rato.
- Ya es tarde, ya no hay que hacer allí.
- Somoza aseguraba que moriría esta tarde.
- Muchas amistades perdió De Pas aquella tarde.
- Nada, y sin embargo, ahora recordando aquella tarde, por culpa del organista, Ana veía a don Álvaro a su lado, muerto de amor, mudo de respeto, y a sí misma se veía, contenta en lo más hondo del alma.
- ¡No, no, esta tarde!
- Va usted a llegar tarde.
- Sin falta esta tarde.
- Hasta la tarde.
- Pero él no pensaba en esto, pensaba en que, según veía, tarde ya, le tocaba romper la marcha.
- Saturnino Bermúdez, que tenía frac, y clac y todo lo necesario, llegó un poco tarde al salón.
- Cuando Saturnino volvió en sí, la de Vegallana tenía los ojos cerrados y sólo los abría de tarde en tarde para mirar a la Regenta y a Mesía.
- Como aquella tarde pasó muchos días la Regenta.
- Si más tarde el cansancio, la relajación de aquellas fibras tirantes traían a su ánimo la cobardía, los reparos mundanales, prosaicos, el miedo al qué dirán, no haría caso.
- A la mañana siguiente toda Vetusta edificada se preparaba a acompañar el Viático que por la tarde debía ser administrado al señor Guimarán.
- Llueve, son las cinco de la tarde y ha llovido todo el día.
- Aquellos pies que habían sido del público, desnudos una tarde entera.
- O iremos mucho más tarde.
- Paco y la Marquesa, que han venido a darnos posesión del Vivero, comen con nosotros y de tarde, al caer el sol, se vuelven a Vetusta.
- Desde aquella tarde pescaron.
- Miraba como tonto los accidentes del paisaje, los palos del telégrafo que iba dejando atrás de tarde en tarde.
- ¿Llegamos tarde?
- Y ahora es tarde.
- Ya se veían relámpagos extensos en el horizonte por Norte y Oeste, y de tarde en tarde zumbaba rodando un trueno allá muy lejos.
- Allá en el Vivero los convidados habían puesto a mal tiempo buena cara, y mientras en el palacio viejo los curas rurales, el Marqués, y algunos otros señores de Vetusta jugaban al tresillo a primera hora y más tarde al monte, que llamaba el clero del campo la santina, en la casa nueva todas las damas y los caballeros que habían querido correr por los prados en la romería, procuraban divertirse como podían y se bailaba, se tocaba el piano, se cantaba y se jugaba al escondite por toda la casa.
- El cual, aquella misma mañana en el pozo lleno de yerba, antes en el patio de la iglesia, por las callejas, cuando venían detrás del tambor y de la gaita, en el bosque, después en el carro de Pepe, donde venían juntos, casi sentada ella encima de él, sin poder remediarlo, más tarde en el salón, en todas partes y en todo el día le había estado dejando ver que la adoraba, pero no se lo había dicho, por respeto.
- Joaquín Orgaz, que había conseguido aquella tarde algunas ventajas positivas en el amor siempre efímero de Obdulia, pellizcaba también.
- Y mientras abajo sonaba el ruido confuso y gárrulo de las despedidas y preparativos de marcha, y detrás el estrépito de los que corrían en la galería, y allá en el cielo, de tarde en tarde, el bramido del trueno, la Regenta, sin notar las gotas de agua en el rostro, o encontrando deliciosa aquella frescura, oía por la primera vez de su vida una declaración de amor apasionada pero respetuosa, discreta, toda idealismo, llena de salvedades y eufemismos que las circunstancias y el estado de Ana exigían, con lo cual crecía su encanto, irresistible para aquella mujer que sentía las emociones de los quince años al frisar con los treinta.
- Muy tarde.
- Álvaro, de tarde en tarde, miraba de soslayo y con envidia y codicia al interior de la alcoba.
- A veces Ana y Quintanar, después de comer, a eso de las cuatro de la tarde, salían a la carretera de Santianes a esperar a sus amigos.
- Después de comer, a todos los amantes del Vivero les preocupó la idea de que la tarde sería muy corta.
- La tarde iba a ser corta y la última.
- Pero estas ideas tristes, aprensiones de la edad, venían de tarde en tarde.
- El tren que los llevaba a las marismas y montes de Palomares salía este año un poco más tarde y no necesitaban levantarse antes del ser de día.
- Aquella tarde de Navidad, después de recoger el servicio del café, Petra salió de casa y se dirigió a la del Magistral.
- La proposición se hizo aquella tarde.
- Algo tarde era para comenzar la persecución de los patos y alcaravanes, pero no había de establecer la empresa un tren especial para los cazadores.
- Aquella tarde no asistieron al Casino a la hora del café, como solían, ni Mesía, ni Ronzal, ni el capitán Bedoya ni el coronel Fulgosio.
- Toda la tarde se habló allí de lo mismo.
- Los mozos encendieron el gas, y continuó el tertulín de la tarde empalmándose con el de la noche.
- De tarde en tarde algunos señoritos se daban de bofetadas en el Espolón, en algún sitio público, pero no pasaba de ahí.
- El duelo era a sable, en el Montico, en una arboleda, de tarde, cerca del obscurecer.
- Bedoya había acompañado a Mesía, que pocas horas después tomaba el tren de Madrid, tres días más tarde de lo que Frígilis había pensado.
- Morirá esta tarde de fijo.
- Y una tarde, a los tres días de la catástrofe, en ausencia de Frígilis, Anselmo entregó a su ama una carta en que don Álvaro explicaba desde Madrid su desaparición y su silencio.
- No, en esto no pensó la Regenta hasta mucho más tarde.
- Frígilis llegó a entusiasmarse, y una tarde contó la historia de su gran triunfo, la aclimatación del Eucaliptus globulus en la región vetustense.
- Llegó Octubre, y una tarde en que soplaba el viento Sur perezoso y caliente, Ana salió del caserón de los Ozores y con el velo tupido sobre el rostro, toda de negro, entró en la catedral solitaria y silenciosa.
- Ya era tarde.
- Respiró, quitóse el sombrero y recibió en la frente sudorosa el aire frío de la tarde.
- Un día que tío y sobrino se deportaban, según costumbre, a cuatro o seis leguas de distancia de los Pazos, habiéndose llevado consigo al criado y al mozo de cuadra, a las cuatro de la tarde y estando abiertas todas las puertas del caserón solariego, se presentó en él una gavilla de veinte hombres enmascarados o tiznados de carbón, que maniató y amordazó a la criada, hizo echarse boca abajo a fray Venancio, y apoderándose de doña Micaela, le intimó que enseñase el escondrijo de las onzas.
- Poco tiempo iba transcurrido desde la severa reprimenda, cuando una tarde, mientras Julián leía tranquilamente la Guía de Pecadores, sintió entrar a Sabel y notó, sin levantar la cabeza, que algo arreglaba en el cuarto.
- ¡Para legua y media escasa! ¡Y con una tarde hermosísima! Apoyándose en un palo, dando tiempo a que anocheciese, deteniéndose a cada rato para recrearse mirando el paisaje, no tardó mucho en llegar al cerro que domina el caserío de Naya, tan oportunamente que vino a caer en medio del baile que, al son de la gaita, bombo y tamboril, a la luz de los fachones de paja de centeno encendidos y agitados alegremente, preludiaba a los regocijos patronales.
- Desviando entonces los brazos, apretando los puños, soltó una blasfemia, que hubiera horrorizado más a Julián si no supiese, desde aquella tarde misma, que acaso tenía ante sí a un padre que acababa de herir a su hijo.
- La renta se cobra tarde, mal y arrastro.
- Descabezaba una tarde la siesta el marqués, cuando llamaron a la puerta con grandes palmadas.
- A todo esto la tarde caía, y en el telarañoso recinto del desván se veía muy poco.
- La serenidad de toda su persona, semejante al caer de una tarde apacibilísima.
- Salieron de los Pazos tempranito, porque bien necesitaban toda la larga tarde de verano para cumplir el programa.
- Al oscurecer de una tarde de octubre estaba Julián sentado en el poyo de su ventana, engolfado en la lectura del P.
- ¿A las tres y diez minutos de la tarde?
- Unos a comer, otros por la tarde.
- La tarde que se supo la pérdida definitiva de la elección, el abogado estaba en su despacho, rodeado de tres o cuatro personas.
- Semejante idea debió ocurrírsele al chiquillo más tarde, en vista de los sucesos.
- Cae la tarde.
- Todas las plantas han de ser regadas, según la buena horticultura, por la mañana o por la tarde.
- Toda la tarde ha estado Pic sin tocarlas.
- Esta tarde ha sido la primera vez que se ha abierto.
- Sólo sale de tarde en tarde a alguna novena.
- Cena lo bastante para pasar la vida esta vida que al fin, tarde o temprano, se ha de acabar.
- Esta tarde la vieja ha ido a la novena.
- Pero esta tarde está tan triste por las emociones recibidas, que no tiene gusto de hablar con nadie.
- Una tarde fuimos los dos a una joyería de la calle de la Montera a comprar cada uno una cadena.
- Ya es tarde.
- Pero esta tarde, por una casualidad, ha recaído la conversación sobre cosas de teología, y el clérigo ha echado mano a su Bergier.
- Es ya tarde contesta Azorín.
- En los pueblos sobran las horas, que son más largas que en ninguna otra parte, y, sin embargo, siempre es tarde.
- Creo que ha obrado prudentemente, dado que era ya un poco tarde.
- Y vea el lector cómo en los pueblos siempre es tarde.
- XVIII En la tarde del mismo día en que Azorín ha recibido estas dos cartas, poco después de comer, ha llegado un criado y le ha puesto en sus manos otra voluminosa.
- Azorín, después de leerla, ha decidido salir la misma tarde para Petrel, a pie, dando un paseo.
- De tarde en tarde Verdú se detiene ante la mesa, coge un bizcocho y lo sume en el vaso.
- Esta tarde Orsi recorría indolentemente las calles.
- Esta tarde, en el despacho, ante el huerto florido, Verdú iba y venía como siempre con su paso indeciso.
- Y cuando llega la vejez y vemos que los libros no nos han enseñado nada, entonces clamamos por la alegría y el amor, ¡que ya no pueden venir a nuestros cuerpos, tristes y cansados! VII Esta tarde hemos cumplido un deber triste.
- Lo hay en esas fondas silenciosas, con comedores que se abren de tarde en tarde, solemnemente, cuando por acaso llega un huésped.
- Por eso, cuando el viejo ha vuelto esta tarde, todos han salido a conocerle.
- Pero era ya tarde.
- Me acuesto tarde.
- Como es ya tarde ¡las diez!, me echo de la cama y abro el balcón.
- Que sollozan por la tarde en un canto largo y plañidero de despedida.
- Ellas vienen a Madrid todos los sábados por la tarde.
- Y luego, cuando durante toda la tarde he visitado las almazaras, me he afirmado en mi idea.
- Luego, de tarde en tarde, una vieja, vestida de negro, arrugada, seca, pajiza, abre una puerta claveteada con amplios chatones enmohecidos, cruza el umbral, desaparece.
- Esta tarde hemos estado paseando por la Castellana.
- Una tarde llegó a decir a su cuñada.
- Una tarde llamó a solas a su hermana y en frases entrecortadas, con un hilito de voz febril, le dijo cojiéndole la mano.
- Vino la tarde terrible del combate último.
- Fué una tarde abismática.
- ¡Mira qué hermosura! exclamó Gertrudis una tarde, al ocaso, en que estaban sentados frente al mar.
- ¡Pero qué mujer! ¡Es toda una mujer! ¡Qué fortaleza! ¡Qué sagacidad! ¡Y qué ojos! ¡Qué cuerpo! ¡Irradia fuego! Ramiro, una tarde en que la fiebre, remitiéndosele, habíale dejado algo más tranquilo, llamó a Gertrudis, le rogó que cerrara la puerta de la alcoba, y le dijo.
- Y se apagó como se apaga una tarde de otoño cuando las últimas razas del sol, filtradas por nubes sangrientas, se derriten en las aguas serenas de un remanso del río en que se reflejan los álamos sanguíneo su follaje también que velan a sus orillas.