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Ejemplos de oraciones con la palabra abandonados

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra abandonados en el contexto de una oración.

Término abandonados: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "abandonados" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra abandonados para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Los dos pueblos estaban casi abandonados.
  • Los caserones solariegos están abandonados.
  • Buscaban los abrigos abandonados sobre los muebles.
  • Habló de los niños abandonados, de los mendigos, de las mujeres caídas.
  • Los carlistas se apoderaban de una porción de pueblos abandonados por los liberales.
  • Imágenes horribles era lo que inspiraba la contemplación de estos campos abandonados.
  • Pero hija, ¿conque es cierto que mandaste a Deogracias meterse en las alcantarillas para salvar unos niños abandonados.
  • Desde entonces, los campos que hacía más de cien años trabajaban los ascendientes del pobre labrador habían quedado abandonados á orilla del camino.
  • Al hacer la estadística de los abandonados ante la veleta de San Juan, don Eugenio García, fundador de la tienda de Las Tres Rosas, figuraba en primera línea.
  • Todos callábamos, y los más fijaban una triste mirada en el sitio donde se suponía que nuestros compañeros abandonados luchaban en aquel instante con la muerte en espantosa agonía.
  • Comprendió el señor Guimarán que los tiempos no estaban para secularizar la caridad y las primeras letras y presentó su dimisión sacrificándose, decía, no a las imposiciones del fanatismo, sino al bien de los niños abandonados.
  • Se le calculaba una fortuna de más de cien mil duros, y sin embargo vivía como un hurón en la gran casa heredada de su padre, sin otra compañía que una vieja criada, y arrastrando su fastidio por los talleres abandonados, que parecían cementerios.
  • Y no se imaginaban, después de un triunfo de diez años, que pudiera entrar en los campos abandonados otra persona que el tío Tomba, un pastor ciego y parlanchín, que, á falta de auditorio, relataba todos los días sus hazañas de guerrillero á su rebaño de sucias ovejas.