Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra abrir

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra abrir en el contexto de una oración.

Término abrir: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "abrir" aquí tienes una selección de 72 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra abrir para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Corrió a abrir la puerta.
  • Volvió a abrir otro poco.
  • Fui a abrir corriendo, y era él.
  • ¿No me podrían abrir esas cortinas?
  • ¿Qué te cuesta abrir la boca un segundo?
  • Empujola suavemente hasta abrir un poquito.
  • Podríamos abrir estos boquetes dijo Bautista.
  • Luego sonó la campanilla y Don José fue a abrir.
  • Oyó pasos y luego que intentaban abrir la puerta.
  • ¿Qué nueva vía desconocida va a abrir en mi vida?
  • Probó a abrir valiéndose de la fuerza y de la maña.
  • Papitos corrió a abrir, y doña Lupe fue a la cocina.
  • Azorín ha comprendido la realidad y ha bajado a abrir.
  • Las que tienen genio, aprenden en un abrir y cerrar de ojos.
  • Abrir la puerta, que esta mentira no cabe en la habitación.
  • Si al fin ha de abrir mañana, ¿por qué no abre esta noche?
  • Si algún Rubín, fuese quien fuese, se presentaba, no abrir.
  • Llovía un poco y ni siquiera se acordó de abrir su paraguas.
  • Metióse el pecho, lo cubrió, se enjugó los ojos y salió a abrir.
  • Salió a abrir con la peineta en una mano y la toalla por los hombros.
  • Si no se nos va a abrir el Cachalote antes de llegar a la punta del Faro.
  • Era tan grande su dolor, que no tenía ganas ni siquiera de abrir la boca.
  • No le hacía tampoco ninguna mella ver abrir, cortar y descuartizar cadáveres.
  • Juanito era el encargado de abrir la puerta cuando la familia volvía del baile.
  • ¡El único! decía él, las pocas veces que podía abrir el corazón a un amigo.
  • Desperté a Tristán, que se echó de la hamaca y que mandó abrir inmediatamente.
  • Y la rata guiñaba más los ojos, y en su bondad quiso abrir camino a la confesión.
  • Tardaron en abrir, y al último el posadero, amedrentado, se presentó en la puerta.
  • ¡Qué emoción! No quiso abrir el misterioso pliego hasta después de tomar la sopa.
  • Indudablemente, aquí, si hay algo peligroso, debe estar en abrir la caja con la llave.
  • Probablemente si llega usted a intentar abrir la caja, lo hubiera usted pasado muy mal.
  • Apareció de nuevo la vieja con un farol y se puso al habla con los de fuera sin abrir.
  • Pero en vano pugnó la sencilla labradora por abrir desmesuradamente sus flojos párpados.
  • Por fin, gracias a Dios, pudo abrir la puerta que sólo tocan las manos ungidas del sacerdote.
  • Doña Lupe se volvió de espaldas para abrir el cajón de la cómoda y en esta postura le dijo.
  • Nelet salió rápido de la cocina, y haciéndolo retemblar todo con sus zapatos, corrió a abrir.
  • Recalde, que forcejeaba para abrir la escotilla de popa, llegó a conseguirlo y desapareció por ella.
  • Tristán, el de la cicatriz, dijo al teniente que, si no le parecía mal, iba a abrir un boquete al barco.
  • Corrió a abrir la mona, y Fortunata no supo lo que le pasaba cuando vio entrar en la sala a Mauricia la Dura.
  • Aun no se había pensado en abrir el istmo de Suez, y el viaje a Filipinas se hacía por el Cabo de Buena Esperanza.
  • Comenzaron a escarrar y tocar al arma y en las toses y abrir y cerrar de las bocas, vi que se me aparejaban gargajos.
  • Se me figuró al abrir que estaba ahí dentro un perro muy grande, sentado, y que se levantaba y se me echaba para morderme.
  • La dejé sin abrir, cogí los papeles que la envolvían, y miré a ver si en ellos había alguna indicación de su procedencia.
  • He de abrir los ojos, que para eso tengo la luz de la fe, negada a los incrédulos, a los impíos, a los que están en pecado mortal.
  • Que se han convertido en un abrir y cerrar de ojos, volviéndose tan del revés, que luego no ha habido más remedio que canonizarlas.
  • No hay medio de abrir paso, porque el rosario de mulas hace una curva, y dentro de ella es cogido un simón que baja con dos señoras.
  • Tanto, que otra cosa no hacía en viéndome solo sino abrir y cerrar el arca y contemplar en aquella cara de Dios, que ansí dicen los niños.
  • Para oír el susurro que produjeron las hojas y la maleza al desviarse y abrir paso a un cuerpo, necesitábanse realmente sentidos de cazador.
  • Pues siempre fue el templo lugar muy a propósito, por su poético y misterioso recinto, para abrir de par en par al amor las puertas del alma.
  • Iban juntos hacia su barrio y a veces el uno dejaba al otro en la puerta de su casa, sin cesar de charlar hasta el momento en que venía el sereno a abrir.
  • Había dentro un mecanismo ingenioso, formado por varios tubos de pistola en forma de abanico, que disparaban al meter la llave en la cerradura y abrir la tapa.
  • Luego se procedió a abrir las tres cavidades y se encontró la fractura craneana, que cogía parte del frontal y del parietal y que había ocasionado la muerte.
  • Pero aún hablaba con Guillermina en secreto, cuando Segunda, que había bajado en busca de una llave o ganzúa con que abrir la puerta, gritó desde el principal.
  • El otro día, al abrir un hueco, los albañiles no le podían meter el pico, Nada, que talmente se rompen las herramientas en este ladrillo recocho que parece un diamante.
  • No hizo caso de tales sofismas el cazador, y sin dejar de abrir la boca y estirar los brazos se dirigió al lavabo y de buenas a primeras zambulló la cabeza en agua fría.
  • Pero no pudo repetirlo la morenilla, porque antes de que llegase á abrir la boca, recibió un puñetazo en ella, al mismo tiempo que Roseta hundía la otra mano en su moño.
  • Pues, digo, cuando llamaron a la puerta y fue a abrir, y vio ante sí la simpática figura de Jacinta, creyó el pobre hombre que toda la corte celestial penetraba en su casa.
  • Bastaría abrir las puertas y dejar entrar el sol, salir, viajar, gritar, chapuzarse en agua fresca, correr, saltar, comer grandes trozos de carne, para que esta tristeza se acabase.
  • IV Vida nueva i El 4 del mes de Enero, Fortunata sintió un campanillazo y salió a abrir, mirando antes por el ventanillo, cubierto de una chapa de hierro con agujeros (estilo primitivo).
  • Levantábase mal arropado, tosiendo y tembloroso, a abrir la puerta, pues era preciso dejar, dormir a las criadas, para que al día siguiente el cansancio no las entorpeciera en sus trabajos.
  • A lo lejos, empequeñecida por la distancia, apareció la primera roca, en torno de la cual, como jinetes liliputienses, hacían caracolear sus caballos los soldados encargados de abrir paso.
  • Su manera de expresar lo que sentía era dar de cabezadas contra el cuerpo de su ídolo, metiendo la cabeza entre los pliegues del mantón y apretando como si quisiera abrir con ella un hueco.
  • ¡Al infierno! ¡qué sé yo dónde me lleva este hombre! contestó don Víctor sin dar muchas voces, furioso, empeñado en abrir el paraguas que tropezaba con las ramas y se enredaba en las zarzas.
  • La concurrencia crecía cada año, y era forzoso apelar al reclamo, recibir y expedir viajantes, mimar al público, contemporizar y abrir cuentas largas a los parroquianos, y singularmente a las parroquianas.
  • Y cada cual se imaginaba ver á su amo, al panzudo y meticuloso rentista ó á la señora vieja y altiva, enganchados á la reja, tirando y tirando para abrir el surco, mientras ellos, los de abajo, los labradores, chasqueaban el látigo.
  • Feliciana había salido a abrir con el quinqué en la mano, porque lo llevaba para la sala, y a la luz vivísima del petróleo sin pantalla, encaró Maximiliano con la más extraordinaria hermosura que hasta entonces habían visto sus ojos.
  • Cada instante se abría la puerta de cristales para dar paso a algún parroquiano (que entraba quitándose la bufanda o desembozándose), y luego se cerraba con fuerte batacazo, para volverse a abrir en seguida con estridente chirrido de goznes mohosos.
  • Pero entonces había que decírselo todo al Provisor, porque en saliendo de aquella casa ya no podía ser espía, ni ayudar al que la pagaba a abrir los ojos de aquel estúpido de don Víctor, que, como era natural, querría vengarse, castigar a los culpables.
  • IX Como ya dos veces había repicado la campanilla y los criados no llevaban trazas de abrir, las señoritas de la Lage, suponiendo que a horas tan tempranas no vendría nadie de cumplido, bajaron en persona y en grupo a abrir la puerta, sin peinar, con bata y chinelas, hechas unas fachas.
  • Aquella que gozaba en una mañana de Mayo cerca de Junio, contento de vivir, amigo del campo, de los pájaros, con deseos de beber rocío, de oler las rosas que formaban guirnaldas en las enramadas, de abrir los capullos turgentes y morder los estambres ocultos y encogidos en su cuna de pétalos.
  • Pero el Magistral que veía, con amargura en los labios, estos despojos de que le daba elocuente representación el catalejo, podía abrir el pecho al consuelo y a la esperanza contemplando, fuera del barrio noble, al Oeste y al Norte, gráficas señales de la fe rediviva, en los alrededores de Vetusta, donde construía la piedad nuevas moradas para la vida conventual, más lujosas, más elegantes que las antiguas, si no tan sólidas ni tan grandes.
  • Y el baile en el atrio lleno de luz, el templo sembrado de hojas de hinojos y espadaña que magullaron los pisotones, alumbrado, más que por los cirios, por el sol que puerta y ventanas dejaban entrar a torrentes, los curas jadeantes, pero satisfechos y habladores, el santo tan currutaco y lindo, muy risueño en sus andas, con una pierna casi en el aire para empezar un minueto y la cándida palomita pronta a abrir las alas, todo era alegre, terrenal, nada inspiraba la augusta melancolía que suele imperar en las ceremonias religiosas.