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Ejemplos de oraciones con la palabra absurdos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra absurdos en el contexto de una oración.

Término absurdos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "absurdos" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra absurdos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Capas negras y pardas, sombreros de copa alta absurdos, horrorosos.
  • Eso llevaría a los mayores absurdos en la teoría y en la práctica.
  • ¡mil absurdos! El Magistral le iba a la mano siempre que podía, pero no podía siempre.
  • Era de las infelices que creen los absurdos que la calumnia propala para descrédito de los sacerdotes.
  • El Magistral hubiera querido poder despreciar tantos disparates, tales absurdos, pero a su pesar le irritaban.
  • Si le envía a uno una carta, ya puede no leerla, porque se vuelve loco inmediatamente, tales absurdos y mentiras dice.
  • ¡Jesús! ¡Y qué cosas se le ocurren! exclamó ella, llevándose las manos a la cabeza, cual si oyera el mayor de los absurdos.
  • ¡Ojalá pudiera yo entregarle los míos! Y ahora, cuando tú me traes esos absurdos cuentos, me veo tan por bajo de ella, que no puede ser más.
  • Hice proyectos absurdos de provocarle, que, afortunadamente, no llegué a realizar, y a mediados del mes de julio me quedé sorprendido con la entrada en la bahía de Cádiz de la Bella Vizcaína.
  • Los que escuchaban con la boca abierta a los energúmenos que les predicaban igualdad, federación, reparto, mil absurdos, y a él no querían oírle cuando les hablaba de premios celestiales, de reparaciones de ultra tumba.
  • Si los primeros días renegaba del miedo, de la ignorancia y de los escrúpulos ( absurdos en una mujer casada de treinta años, según la filosofía del Presidente del Casino), pronto vio tan colmada la medida de sus deseos, que llegó a inquietarle otro aspecto de sus amores.
  • ¡Qué melodramáticos estamos y qué simples semos ! Parece mentira que tales absurdos se le ocurran a quien está casado con una mujer, que es la casta Susana, sí señor, me ratifico, la casta Susana, mujer que antes se dejaría descuartizar que mirarle a la cara a un hombre.
  • Y noche hubo en que, mientras velaba el dolor de su Fermo pensó en mil absurdos, en milagros de madre, en ir ella misma a buscar a la infame que tenía la culpa de aquello, y degollarla, o traerla arrastrando por los malditos cabellos, allí, al pie de aquella cama, a velar como ella, a llorar como ella, a salvar a su hijo a toda costa, a costa de la fama, de la salvación, de todo, a salvarle o morir con él.