Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "acá" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra acá para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Ven acá.
- Venid acá.
- Dámele acá.
- Dámele acá.
- Eso, acá yo.
- Mia, ven acá.
- Ven acá, hija.
- Vuélvete acá.
- Ven acá, mozo.
- Pillo, ven acá.
- Usted, venga acá.
- ¿Qué traes por acá?
- Venga acá ese chisme.
- Vente pronto para acá.
- ¡Si eso parece de acá.
- Ven acá, y no te asustes.
- ¿Quién es Morros d aca ?
- Ven acá, o iré a traerte.
- De aquí para acá estoy yo.
- Venga acá, querido Don José.
- ¡Otra te pego! Pero ven acá.
- No venga acá vendiendo mérito.
- Y luego tornaba para acá, ¡plam!
- Visto de acá, ya es otro distinto.
- En Abril ya estoy andando para acá.
- Pero vengan acá ustedes y díganme.
- Nena, ven acá, ¿con que hijitos tenemos?
- Se yerguen acá y allá grupos de álamos.
- Ven acá, tontuela, echa la cabecita aquí.
- Acá los ángulos, que mi mujer los asará.
- Nada, hombre, que no viene acá el niño ese.
- Ven acá, y atiende bien a lo que te encargo.
- ¿Y para qué quieres que venga acá ese tipo?
- Digo eso, porque ya está más allá que acá.
- Ven acá y verás el nacimiento que le compré.
- ¡Ramirín!, ¡ven acá, Ramirín! Anda, corre.
- Los de acá y los de allá no están por la paz.
- ¿Cuándo viene por acá ese ángel hermosísimo?
- Él sabrá por qué ha mandado acá este angelote.
- ¡Eh!, chiquillos, venid acá repitió Guillermina.
- Ven acá dijo Santa Cruz cogiéndola por una brazo.
- Ninguno de acá puede haber inventado tal diablura.
- Galápago, vuelve acá y verás qué morrazo te doy.
- Y no me pesa, porque yo tengo acá mi idea, ¿sabes?
- ¡Qué bien le estará! Hijo de mi corazón, ven acá.
- ¿Por qué no te viniste acá en derechura, descastado?
- Venga acá dijo Jacinta con mal humor, saliendo otra vez.
- ¿Pues no has venido acá a tentar a Caridad, tu hermana?
- Lo malo sería que no lo viese, porque acá no ha de venir.
- Yo creo en Dios dijo, y tengo acá mi religión a mi manera.
- Siñor maestro gritó el muchacho, Morros d aca me pellisca.
- Aparecen, acá y allá, solitarios, cenicientos, los olivos.
- Jacintilla, niña de mi corazón, ángel de mi vida, llégate acá.
- De cogerte y mandarte para acá por tránsitos de la Guardia civil.
- Después vino andando, andando hacia acá y se puso allí, delantito.
- Las ráfagas de viento las llevaban de acá para allá por el camino.
- De algunas tiendas, acá y allá, se escapan resplandores mortecinos.
- De aquí para acá, están mis cosas y en ellas no tiene usted que meterse.
- Me parece que si seguimos por ese camino, tendré que traerme acá la vara.
- Monóvar está a la parte de acá, frente a frente, sobre una ancha meseta.
- Y que venga acá decía y viviremos todos juntos, que hay sitio para todos.
- ¡Oh señor dije yo acuda aquí, que nos traen acá un muerto! ¿Cómo así?
- Las doce de acá y las doce de allá eran una disputa o guirigay de campanadas.
- ¡Ladrones! ¡No, calla! Ven acá, quítame esto que me oprime como unas tenazas.
- Cierto que lo que a mí me conviene, como tú has dicho, es traerme acá a Jacinta.
- Mamá, por las llagas y por todos los clavos de Cristo, no me traigas acá a Aparisi.
- Md., que las ánimas de mi madre y hermano se lo pagarán en oraciones, y el Rey acá.
- ¡Venga usted acá, dama infiel! le dijo el frenético esposo, cogiéndola por un brazo.
- A ver, dame acá indicó Barbarita contentísima, ansiosa de tañer el pueril instrumento.
- Venga usted acá, viborezno libre pensador, Voltaire de monterilla, Lutero con cascabeles.
- Y de algún tiempo acá, parece que aún le tienen mayor respeto, por no decir más miedo.
- Pero, hombre de Dios, ¿a usted qué le importa que el alma venga de acá o venga de allá?
- Ven acá, ven acá, a ver si a ti te hace más caso que a nosotras este señor displicente.
- Pero si quieres que yo te quiera, ha de ser con condición de que no me traigas acá venenos.
- Aufa que el campanero La oración va a tocar, Aufa que yo te quiero Maitia, maitia, ven acá.
- Yo de mí sé decir que cuando paso la frontera para acá recibo las más tristes impresiones.
- No lo osé replicar de miedo que me dijese que tenía arbitrio para tirar el cielo acá abajo.
- Azorín, todo es perecedero acá en la tierra, y la belleza es tan contingente y deleznable como todo.
- Eso del Mesías, acá para entre los dos, no lo he creído yo nunca, ni era dogma ni cosa que lo valga.
- Hola, ven acá, mujer, dame un beso y un abrazo le dijo la señorita, atrayéndola a sí con maternal cariño.
- En un mes no pasó Fortunata más acá de Puerta de Moros, y una vez que lo hizo, detúvose en Puerta Cerrada.
- Vaya usted a Tolón, a Brest, a Nápoles, acá o acullá, donde le da la gana al bribonazo del Primer Cónsul.
- Mesas cuadradas y redondas, de mármol, se hallan esparcidas acá y allá alternando con otras de tapete verde.
- De algún tiempo acá todo cuanto ese chico habla es tan atinado, que podrían tenerlo por suyo los siete sabios de Grecia.
- Había dicho que me llamaba don Filipe Tristán, y en todo el día había otra cosa sino don Filipe acá y don Filipe allá.
- La verdad es que el pobre señor ha dado un bajón tremendo y no debe de haber estado para morisquetas de algunos meses acá.
- Ripamilán, aunque algo sordo de algunos años acá, había oído perfectamente la descarga de las nubes y ya se sentía mal.
- ¡A la casa lóbrega y obscura, a la casa triste y desdichada, a la casa donde nunca comen ni beben! Acá, señor, nos le traen.
- Pero ven acá, pillo dijo secándose las lágrimas que la risa había hecho brotar de sus ojos, si contigo no valen buenos medios.
- Y cuando me aconsejaba cosas malas, me parecía, acá para entre mí, que no eran tan malas y que tenía razón en aconsejármelas.
- Junto a él, los ingenieros de Caminos hablaban de política europea, y más acá los de Minas disputaban sobre literatura dramática.
- ¡No sé para qué sirve la Santa Inquisición si no convierte en cenizas esos endiablados barcos de guerra! Pero vengan acá y díganme.
- A lo largo del paseo de las Delicias brillan, en la foscura, acá y allá, vacilantes, trémulas, entre el ramaje seco, las luces del gas.
- El demonio que te entienda, chica, ¡ahora clamas por tu marido! Para lo que ha de servirte, más vale que no parezca por acá en mil años.
- Ven acá le decía Gertrudis a Caridad, cuando alguna vez se encontraban a solas, ocasión que acechaba, ven acá, siéntate aquí, a mi lado.
- Después volvía para acá, describiendo una onda grandísima, y retumbaba ¡plam!, tan fuerte como si el sonoro metal estuviera dentro de la casa.
- Tal vez a esta nueva costumbre de la vida vetustense debíase en parte el gran esmero que se echaba de ver de poco acá en el traje de muchos sacerdotes.
- Es un pueblo de Italia, donde se juntan los hombres de negocios, que acá llamamos fulleros de pluma, a poner los precios por donde se gobierna la moneda.
- Con las antiguallas que allí se pudrían, pudiera escribirse la historia de las costumbres y ocupaciones de la nobleza gallega, desde un par de siglos acá.
- Nos mandará acá una pareja de orden público, y en cuanto llegue hombre o mujer de malas trazas con papel o recadito, me lo trincan, y al Saladero de cabeza.