Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "aceptó" aquí tienes una selección de 26 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra aceptó para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Hurtado aceptó.
- Sí, señor, acepto.
- Camoirán aceptó por el chico.
- Aceptó las proposiciones del canónigo.
- Mas aceptó con gozo para que fuera Jacinta.
- El pueblo aceptó la ruina con resignación.
- Con tal de que no sean ingleses, los acepto.
- Petra aceptó sin titubear, temblando de alegría.
- Don Víctor aceptó aquella manera de ser pretendiente.
- La proposición primera de Frígilis la aceptó inmediatamente.
- ¡y ahora delante de don Álvaro! Aceptó la cena y el papel de vencedor.
- Si en algún tejar me dan cuatro ladrillos, los acepto y a la obra con ellos.
- Ripamilán desde luego aceptó la cama que le ofreció la Marquesa para él solo.
- Dantchari, el Estudiante, desafió a echar versos a Bautista y éste aceptó el desafío.
- Le propusieron un ama de llaves y la aceptó, sin sospechar que a los pocos meses sería él su esclavo.
- Ella, en cuanto le indiqué la conveniencia de confesar con usted aceptó, comprendiendo que yo no daba más de mí.
- Julián aceptó la comisión, y entonces el señorito mostró remordimientos o escrúpulos de habérsela encomendado.
- Lo acepto, lo acepto y me callo, en prueba de la sumisión absoluta de mi voluntad a lo que el mundo quiera hacer de mi persona.
- Aceptó el joven, mas no le satisfizo el ensayo, y renunció en absoluto a meterse en negocios que traen muchas incertidumbres y desvelos.
- Pero cuando don Eugenio le invitó con alegre cordialidad a pasar en Naya el día del patrón, aceptó de buen grado, comprometiéndose a no faltarle.
- En los últimos años de la Revolución, Don Manuel Pez diole un destinillo en el Gobierno civil, y él lo aceptó como ayuda hasta que vinieran tiempos mejores.
- Tenía Fernando de novia una chica muy guapa, pero Ichtaber, el Chato, al verla la empezó a cortejar y a decir si se quería casar con él, y, como era rico, ella aceptó.
- Yo, codicioso, dije que jugaría otros tantos, y el ermitaño, por no hacer mal tercio, aceptó, y dijo que allí llevaba el aceite de la lámpara, que eran hasta doscientos reales.
- Tan imposible que por otro camino tuviera ella lo suficiente para vivir, que la Regenta, después de llorar y rehusar cien veces, aceptó el dinero triste de la viudez y en adelante firmó ella los documentos.
- La única ocasión en que Germán correspondió al tipo ideal que de su carácter y prendas se había forjado Anita, fue cuando aceptó la escapatoria nocturna para ver juntos la luna desde la barca y contarse cuentos.
- Más por coquetería de virtud que por abnegación, aceptó aquel bonito papel que se le ofrecía, ¡y vaya si era bonito! Como no le costaba trabajo desempeñarlo por no estar enamorada ni mucho menos, respondió en tono dulce y grave.