Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "acostó" aquí tienes una selección de 21 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra acostó para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Martín se acostó.
- Se acostó muy tarde.
- Pidió tila, se acostó.
- Se acostó de muy mal humor.
- Y el valentón, cerrando la barraca, se acostó.
- Se acostó decidido a consultar seriamente lo de su mujer.
- Ii Fortunata no se acostó en la cama, porque hacía mucho calor.
- Se acostó en el lecho blanco y alegre que estaba junto al de Quintanar.
- Llegó y se acostó, deseando apagar la luz para pensar sobre la almohada.
- Cuando aquel obispo fue a la visita pastoral y se acostó en la cama del cura.
- Se acostó, acercó la luz y se puso a leer con la cabeza hundida en las almohadas.
- Y sin embargo, Roseta aquella noche cenó y se acostó pensando en el nieto del tío Tomba.
- Una tarde de fines de Marzo se sintió tan mal, que hubo de retirarse a su casa y se acostó.
- La esposa no se acostó, y acercando una butaca a la cama, y echándose en ella, cerró los ojos.
- Despidiose hasta el día siguiente, y la dolorida se acostó diciendo a la criada mientras la ayudaba a desnudarse.
- Este parecía dormido profundamente, y su esposa se acostó sin sueño, con el ánimo más dispuesto a la centinela que al descanso.
- Teresa le acostó en su cama al ver que el pobrecillo seguía temblando entre sus brazos, agarrándose á su cuello y murmurando con voz semejante á un balido.
- Se acostó un día sobre la paja, negándose á salir, mirando á Bastiste con ojos vidriosos y amarillentos que hacían expirar en los labios del amo los votos y amenazas de la indignación.
- Cuando se acostó aquella noche, pensaba que en su vida había tenido tan formidable reyerta con su señora madre, ni había visto jamás a doña Paula ostentar mayores parches de sebo en las sienes.
- La Primavera médica fue la que postró en cama, según don Robustiano, a la Regenta, que se acostó una noche de fines de Marzo con los dientes apretados sin querer, y la cabeza llena de fuegos artificiales.
- Cediendo a los ruegos de su marido y de doña Lupe, se acostó, y a prima noche estaba más tranquila, desvelada, sin ningún apetito, oyendo con desagrado el ruido de los platos y cucharas que del comedor venía a la hora de cenar.