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Ejemplos de oraciones con la palabra adentros

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra adentros en el contexto de una oración.

Término adentros: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "adentros" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra adentros para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y para sus adentros pensaba.
  • Era un iconoclasta para sus adentros.
  • Y lo decía en flamenco para sus adentros.
  • Pero ¡buen Dios! añadía para sus adentros.
  • El resumen que hacían de ella en sus adentros era este.
  • El Magistral se contentó con escupirle para sus adentros.
  • Glocester, desde un rincón, se escandalizaba para sus adentros.
  • Al cual momento groseramente llamaba él para sus adentros el cuarto de hora.
  • Exclamaba don Pedro gozando en sus adentros con la mortificación y asombro del viejo hidalgo.
  • ¡Qué diría Petra para sus adentros! ¿Qué marido era aquel que cazaba con trampa a su esposa?
  • Ya sabía Ana en sus adentros que aquello no estaba bien, por que ella no podía responder de la prudencia de don Álvaro.
  • Para ella doña Ana Ozores, la dichosa Regenta, era ya barragana (esta palabra decía en sus adentros) barragana de su Fermo.
  • Pero allá en sus adentros deseaba tanto como Jacinta la aparición de un muchacho que perpetuase la casta y les alegrase a todos.
  • Conoció la turbación de Ana, y con gran júbilo, confirmó para sus adentros la teoría del pulvisés o sea de la ceniza universal.
  • ¡Una hermosísima mujer! añadió el materialista en sus adentros al mirarla a su lado con llamas en los ojos y carmín en las mejillas.
  • ¡Exíjase de mí cualquier cosa menos hacer visitas de cumplido! Yo soy artista, no sirvo para esas nimiedades decía para sus adentros.
  • El poeta iba y venía de la casa mortuoria como él la llamaba ya para sus adentros, a la redacción, de la redacción a la casa mortuoria.
  • Estas logomaquias de la voz interior, para la enferma eran claras, porque no hablaba así en sus adentros sino en vista de lo que experimentaba.
  • Quedó solo Barinaga en la calle, y el Magistral arriba, detrás de las vidrieras entreabiertas, sin perder de vista al que ya llamaba para sus adentros su víctima.
  • Y además, sin darse cuenta de ello, la religión vulgar (que así la llamaba para sus adentros), le daba un pretexto para faltar a su promesa de no salir jamás de casa.
  • Y don Álvaro agradecía a Visitación el aviso y volvía a engolfarse en el palique general, ocultando como podía su aburrimiento que para sus adentros llamaba soberano.
  • Pero cavilaba para sus adentros que, a pesar de haber el pecado original corrompido toda carne, aquélla que le estaban enseñando era la cosa más pura y santa del mundo.
  • De todas maneras, la virtud y la piedad eran cosas bien diferentes de lo que le habían enseñado sus tías y la devoción vulgar (así la llamó para sus adentros) que había aprendido como una rutina.
  • El cual recogió el arma defensiva, que llamó escudo para sus adentros, y siguió sin chistar al loco del Magistral, sin explicarse por qué se empeñaba en que fueran ellos a buscar a la Regenta y no los criados.
  • Yo participé de la general tristeza, y en mis adentros consideraba cuán fácilmente se burla el destino de nuestras previsiones mejor fundadas, y con cuánta rapidez se pasa de la mayor suerte a la última desgracia.
  • Ella apenas le oía, ni quería atribuir a su presencia aquel cambio de temperatura moral, que lamentaba para sus adentros, en tanto que veía a las jóvenes y a las jamonas vetustenses coquetear en la acera, y en las tiendas deslumbrantes de gas.
  • Lo cual no dejó de dar en qué pensar al marqués de Ulloa, el cual, tal vez por contarse en el número de los hombres fácilmente atraídos por las mujeres vivarachas, tenía de ellas opinión detestable y para sus adentros la expresaba en términos muy crudos.
  • Y poco después, mientras Benítez traía a la vida con antiespasmódicos a la Regenta y recetaba nuevas medicinas para combatir peligros nuevos, complicaciones del sistema nervioso, Frígilis en el tocador leía la carta del que siempre llamaba ya para sus adentros cobarde asesino.
  • Miraba Julián las huellas de la incuria de su antecesor, y sin querer acusarle, ni tratarle en sus adentros de cochino, el caso es que tanta porquería y rusticidad le infundía grandes deseos de primor y limpieza, una aspiración a la pulcritud en la vida como a la pureza en el alma.
  • Basta un momento! Un deseo, un deseo que no sacias siquiera, te cuesta la salvación (y todos tus ahorros, y la paz del hogar, y la tranquilidad de toda la vida, añadía para sus adentros.) Paula compró grandes partidas de vino y lo vendía al por mayor a los taberneros de Matalerejo.
  • ¡Ah, cuánta felicidad había en estas victorias de la virtud! ¡Qué clara y evidente se le presentaba entonces la idea de una Providencia! ¡Algo así debía de ser el éxtasis de los místicos! Y don Saturno apretando el paso volvía a su casa ebrio de idealismo, mojando los embozos de la capa con las lágrimas que le hacía llorar aquel baño de idealidad, como él decía para sus adentros.
  • Don Víctor observó que la muchacha no había reparado el desorden de su traje, que no era traje, pues se componía de la camisa, un pañuelo de lana, corto, echado sobre los hombros y una falda que, mal atada al cuerpo, dejaba adivinar los encantos de la doncella, dado que fueran encantos, que don Víctor no entraba en tales averiguaciones, por más que sin querer aventuró, para sus adentros, la hipótesis de que las carnes debían de ser muy blancas, toda vez que la chica era rubia azafranada.