Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra adiós

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra adiós en el contexto de una oración.

Término adiós: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "adiós" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra adiós para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Adiós.
  • Vaya, adiós.
  • Adiós, Juan.
  • Pues, adiós.
  • Adiós, Tula.
  • Adiós, avaro.
  • Y adiós, etc.
  • Adiós, madre.
  • Adiós, adiós.
  • Adiós, adiós.
  • Adiós, adiós.
  • Adiós, niñas.
  • Adiós, adiós.
  • Adiós espías.
  • Adiós, Manuela.
  • Adiós, Antonio.
  • Adiós, hermosa.
  • Adiós otra vez.
  • Adiós, señora.
  • Adiós, Azorín.
  • Adiós, Sarrió.
  • Adiós mi dinero.
  • Adiós, muchacho.
  • Adiós, señores.
  • Adiós, Severiana.
  • Adiós y prudencia.
  • Adiós, don Andrés.
  • Adiós, negra salada.
  • Adiós, hasta mañana.
  • Adiós, adiós, Juanín.
  • Adiós, hija de mi alma.
  • Adiós, hijo de mi vida.
  • Adiós, querida hermana.
  • ¡Adiós, Shanti! Adiós.
  • Adiós, hija, conservarse.
  • Adiós, hija mía, adiós.
  • ¡Adiós, mi dinero!, ¡eh!
  • Con que adiós, Gabrielillo.
  • ¡Muchas gracias! Adiós, Mary.
  • ¡Adiós los Llanos de Estella.
  • ¡Alma mía! ¡Adiós, Pascualet!
  • Entonces, adiós, y buena suerte.
  • ¿Querrá usted decirla adiós, verdad?
  • Y adiós idealismo! Y así fue esta vez.
  • ¡Que no fueran los minutos horas! Adiós.
  • ¡Adiós! ya se desató interrumpió Foja.
  • Si el Señorito la corta, adiós mi bandera.
  • Si se quedaba con su mujer, adiós cacería.
  • Adiós exclamó ella, estrechándose contra él.
  • Pero en cuanto Mauricia hablaba, adiós ilusión.
  • En cuanto hay secretos, adiós paz del matrimonio.
  • Un ¡adiós! llenó los ámbitos de la Plaza Nueva.
  • ¡Adiós, Pimentó! Bien servido te alejas del mundo.
  • Estaba decidida a dar un adiós definitivo a la vida.
  • ¡adiós! gritaban los pequeños sorbiéndose las lágrimas.
  • ¡Adiós! Y los dos hombres se despidieron como dos enemigos.
  • Adiós, adiós, dormir bien dijo Ana, detrás de las vidrieras.
  • ¡Adiós! y me tendió los brazos y me estrechó en ellos débilmente.
  • En el salón se oyó la voz de algunos que decían adiós al Marqués.
  • ¡Adiós, mi Tula!, rindió el espíritu con el último huelgo Ramiro.
  • ¡Adiós! murmuró débilmente, se le nublaron los ojos y quedó muerto.
  • Era un adiós triste de verdad, era la despedida de la maravilla del pueblo.
  • Adiós, María Dolores, marcho mañana en un barco de flores para la Habana.
  • Adiós mi dinero murmuró doña Lupe, y Fortunata dijo para sí algo parecido.
  • Adiós, Juanito, y no hagas caso de tu madre dijo al despedirle en la escalera.
  • ¡Adiós, compañero de grandeza! La familia sólo tendría para ti grato recuerdo.
  • Además, decían los viejos, si el Casino deja de residir en la Encimada, adiós Casino.
  • Entonces, ¡adiós! Me tendió la mano, yo alargué la mía y me la estrechó con fuerza.
  • Que me engañas, que no, que tú más, y hemos concluido, y adiós, y allá va la lagrimita.
  • Adiós dije yo, que no son tan cortas mis faltas que se hayan de suplir con sobras de otros.
  • Si perdía la ocasión, la vacante de Teresina, podía entrar otra y adiós señorío futuro.
  • Porque si caes en la tentación de querer a un hombre indigno, adiós mi dinero, adiós decoro.
  • La curiosidad y el deseo de dar el último adiós a su amiga empujaron a Fortunata hacia la escalera.
  • Adiós, madre dijo don Fermín cuando doña Paula calló por no atreverse con la pregunta sacrílega.
  • Adiós, rico dijo Rafaela pellizcándole los dedos de un pie que asomaban por las claraboyas del calzado.
  • ¡Adiós digestión! Ahora sí que don Juan salía de la placentera calma, despertando de su amodorramiento.
  • ¡Adiós, adiós, hasta mañana temprano! dijo Frígilis librándose de la mano trémula que le sujetaba un brazo.
  • Adiós, Ricardo, que seas feliz y hagas felices a otros, y ten por seguro que nunca, nunca te olvidará GERTRUDIS.
  • Si nos proponemos llegar a ser una Santa Teresa, ¡adiós todo! se ve la infinita distancia y no emprendemos el camino.
  • Eres muy buena y prestas tu casa a los que van por el monte! Adiós! Llegamos a Lúzaro y llevé a Mary a casa de Recalde.
  • Al anochecer pasaban unas muchachas, que trabajaban en una fábrica, y saludaban a Andrés con un adiós un poco seco, sin mirarle a la cara.
  • ¡Todo se ha perdido! ¡Adiós, cortinajes de damasco! ¡Abur, seda chinesca! Ahora adornan los salones con unas telas ásperas, de tejido burdo y borroso.
  • ¡Adiós, Rafael! ¡Tú eras un poeta! ¡Tú eras un genio! ¡Así moriré yo también! ¡En la miseria!, porque soy un bohemio y no venderé nunca mi conciencia.
  • ¡Adiós! ¡ya no quedaba una gota de piel de España ! La mamá, con la manía de embellecerse que la había acometido a última hora, era una calamidad para las niñas.
  • Cuando el padre se retiraba ya, murmurando Adiós, Nuchiña, hija querida, la novia le asió la diestra y se la besó humildemente, con labios secos, abrasados de calentura.
  • ¡Adiós el invierno! La primavera se acercaba con sus tibias caricias, y en los balcones sonreían las muchachas, mirando de soslayo a los que se detenían para contemplarlas.
  • Además, suponiendo que aquello parase en un amor sacrílego y adúltero, miserablemente sacrílego, por haber tenido tales comienzos, ¡adiós encanto! Ya sabía él lo que era esto.
  • Adiós amores con don Álvaro, amores cada vez más escasos, más escatimados por el libertino gracioso, que iba menudeando las propinas y encareciendo las caricias, pero al fin amores señoritos, que la tenían orgullosa.