Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "advertí" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra advertí para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Le advertí.
- Pero yo le advertí que esto era imposible.
- Si puedo servir a usted en algo, dígamelo usted advertí a mi prima.
- Les advertí que, si seguían riñendo, les abandonaba y me iba solo.
- Ocupado en esto, no advertí que había comenzado el embarque en las lanchas.
- No les hizo dignos del combate más que el combate mismo, como advertí después.
- Yo advertí, y no dije más Jesús, sino quitábale la s, y movía a más devoción.
- Yo le advertí alegremente que no se trataba de hacer una buena boda, sino de ser feliz.
- Yo advertí por la noche a mi madre que íbamos los amigos a Elguea, y que no volveríamos hasta la noche.
- Yo, como iba entregado al vino y había renunciado en su poder mis sentidos, no advertí al riesgo que me ponía.
- Además, le advertí que la condición indispensable para que aceptase un plan de fuga era el que fuese sencillo.
- En el ardor de aquel primer encuentro, apenas advertí que algunos de nuestros marineros caían heridos o muertos.
- Todo se acabó, cuando abrí los ojos y advertí mi pequeñez, asociada con la magnitud de los desastres a que había asistido.
- Al cabo de lo tres años advertí que las formas de mi idolatrada señorita se ensanchaban y redondeaban, completando la hermosura de su cuerpo.
- Cuando ésta se fue a misa con Rosita, advertí que el señor se daba gran prisa por meter en una maleta algunas camisas y otras prendas de vestir, entre las cuales iba su uniforme.
- Yo, con esto, me comencé a afligir, y más me susté cuando advertí que todos los que vivían en el pupilaje de antes estaban como leznas, con unas caras que parecía se afeitaban con diaquilón.
- El servicio de los cañones estaba listo, y advertí también que las municiones pasaban de los pañoles al entrepuente por medio de una cadena humana semejante a la que había sacado la arena del fondo del buque.
- Un detalle advertí también que llamó mi atención, y fue que los oficiales ingleses que custodiaban el buque no eran, ni con mucho, tan complacientes y bondadosos como los que desempeñaron igual cargo a bordo del Trinidad.
- Cuando advertí el gozo y la satisfacción que les causaba haber apresado el más grande y glorioso barco que hasta entonces surcó los mares, pensé que también ellos tendrían su patria querida, que ésta les habría confiado la defensa de su honor.