Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra advirtió

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra advirtió en el contexto de una oración.

Término advirtió: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "advirtió" aquí tienes una selección de 54 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra advirtió para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y advirtió.
  • Es inútil advirtió el Marqués.
  • Son bromas advirtió el Magistral.
  • No nos vayan a oir advirtió Bautista.
  • Una vara escasa advirtió el Marqués.
  • Jacinta advirtió que su marido sollozaba.
  • Pero nos quiere mucho advirtió Carraspique.
  • Advirtió que algo rebullía en las tinieblas.
  • Homo homini lupus advirtió Bedoya el capitán.
  • En fin advirtió Foja yo ni quito ni pongo rey.
  • Entonces advirtió que no había mojado la ropa.
  • Margarita le advirtió que no había dinero en casa.
  • ¿Pero y la señora Marquesa cómo no nos advirtió?
  • Bueno, vete a casa de los tíos le advirtió Margarita.
  • Advirtió Martín a su mujer que se marchaba a Elizondo.
  • Mire usted advirtió que allí se necesitan muchas agallas.
  • El revisor advirtió al viajero que llevaba un billete de segunda.
  • El Señor está con dos Reverendos Padres le advirtió un oficial.
  • No advirtió en él ningún indicio de las extravagancias de marras.
  • Se le advirtió que no le bastaban sus onzas para conquistar aquella plaza.
  • Yo lo soy advirtió la de Páez por empeño de esta que convenció a papá.
  • Aquí no alborotemos advirtió el sainetero, porque el sereno no nos abriría.
  • Si cobra usted advirtió de cada pueblo me puede usted ir enviando las letras.
  • Y casi al tiempo mismo advirtió otra cosa, que le cuajó la sangre de horror.
  • Sí, señor, fueron sus últimas palabras sensatas, advirtió Foja contradiciéndose.
  • Lo que no sucede en un año sucede en un día, Sabel advirtió gravemente el capellán.
  • Como si nada hubiera dicho don Víctor, con cara amable y voz dulce y suplicante advirtió.
  • Tenía razón don Víctor advirtió el barón ¿por qué no habían de haber ido los criados?
  • En la calle advirtió que para andar completamente derecho, necesitaba pensarlo y proponérselo.
  • Allí hemos dormido, cada cual con entera independencia, más de veinte personas advirtió Álvaro.
  • El ama de la casa me advirtió que todos los domingos y días de fiesta estaba invitado a comer allá.
  • Mas ella no advirtió la profunda tristeza que me dominaba, ni advirtiéndola hubiera conocido la causa.
  • Vamos a bajar antes que vuelva el agua advirtió De Pas, que hubiera querido estar cinco estados bajo tierra.
  • Si estos señores quieren un poco de jaleo, cuando tomemos Laguardia pueden venir con nosotros advirtió el oficial.
  • Pensando esto, advirtió que la muchacha sacaba del mantón una mano con mitón encarnado y que se la llevaba a la boca.
  • Tienes razón dijo la otra volviendo a inquietarse, porque en la cara de su amiga advirtió algo que la puso en cuidado.
  • Después advirtió que su mano derecha y el puño de la camisa conservaban algunas señales, y se ocupó en borrarlas cuidadosamente.
  • Después Moreno advirtió el profundísimo silencio que le envolvía, y la idea de la soledad sucedió en su mente a las impresiones musicales.
  • ¡El arte es una religión! advirtió don Víctor consultando el reloj, temeroso de perder lo de Hipógrifo violento que corriste parejas con el viento.
  • Pidiole perdón por no haberle confiado aquel secreto, y advirtió con grandísima pena que su suegra no se entusiasmaba con la idea de poseer a Juanín.
  • Todos los comensales hicieron lo mismo, menos el extranjero a quien advirtió Martín de su olvido y que, al darse cuenta, se quitó apresuradamente la gorra.
  • Su madre le preparó ropa limpia y le advirtió que tuviera cuidado con lo que decía y que fuera prudente, pues la colocación podía ser un modus vivendi para él.
  • Y poniéndose como un tomate el buen Frígilis advirtió tímidamente que hacía más de mes y medio él se había tomado la libertad de venirse a dormir debajo de la Regenta.
  • Luego la advirtió con voz lenta, un índice en alto y el acento imperativo, que en adelante cuidase de volver sola de la fábrica, pues de lo contrario sabría quién era él.
  • Muchacho, muchacho, que te resbalas advirtió el padre del deslenguado, que estaba presente y admiraba la desfachatez de su hijo, adquirida positivamente en Madrid, y muy a su costa.
  • Apeámonos en una posada y al apearnos me advirtió con grandes voces que hiciese un ángulo obtuso con las piernas, y que reduciéndolas a líneas paralelas me pusiese perpendicular en el suelo.
  • Al volver en sí advirtió que era ya día claro, y oyó el piar de los pajarillos que tenían su cuartel general en los árboles de la Plaza Mayor y en las crines de bronce del caballo de Felipe III.
  • Rita, siempre animada y provocadora, lo era mucho con su primo, y no poco con los demás, pues don Pedro advirtió que a las miradas y requiebros de sus admiradores correspondía con ojeadas vivas y flecheras.
  • Al punto lo advirtió Perucho, y echándoles repetidas veces el aliento, como había visto hacer a la vaca con sus recentales, los envolvió en mantillas y pañolón, y nuevamente llegó a sí a la criatura, meciéndola.
  • Doña Paca advirtió en él, juntamente con los síntomas de agravación, cierta alegría febril, lo que juzgó de malísimo agüero, pues si su amo se volvía niño o demente cuando tan malito estaba, señal era esto de la proximidad del fin.
  • El posadero advirtió, riendo, a Martín y a Bautista que, como en Amezqueta había tantas moscas de macho, a los del pueblo les llamaban, en broma, euliyac (las moscas), y que por eso el tipo aquel chistoso sacudía las mesas y las sillas con el pañuelo, al entrar dos amezquetanos.
  • En aquel instante parecíale su dichoso novio más antipático que nunca, y advirtió con miedo que aquellas regiones magníficas de la hermosura del alma no habían sido descubiertas por ella en la soledad y santidad de las Micaelas, como le anunciara Nicolás Rubín, a pesar de haber rezado tanto y de haber oído tantismos sermones.
  • A tiempo que la comitiva entraba en la cocina, hallábase acurrucada junto al pote una vieja, que sólo pudo Julián Álvarez distinguir un instante con greñas blancas y rudas como cerro que le caían sobre los ojos, y cara rojiza al reflejo del fuego, pues no bien advirtió que venía gente, levantóse más aprisa de lo que permitían sus años, y murmurando en voz quejumbrosa y humilde.
  • Pero al entrar el grupo canino en el círculo de viva luz que proyectaba el fuego, advirtió que lo que tomaba por otro perro no era sino un rapazuelo de tres a cuatro años, cuyo vestido, compuesto de chaquetón acastañado y calzones de blanca estopa, podía desde lejos equivocarse con la piel bicolor de los perdigueros, en quienes parecía vivir el chiquillo en la mejor inteligencia y más estrecha fraternidad.