Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra afeitado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra afeitado en el contexto de una oración.

Término afeitado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "afeitado" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra afeitado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Lo que sí recuerdo es que iba todo afeitado.
  • Este viejo está completamente afeitado, como todos.
  • Recién afeitado, sus mandíbulas eran de color pizarra.
  • El tío Miserias era un viejo encorvado, afeitado y ceñudo.
  • Era un señor grueso, alto, con la cara llena, todo afeitado.
  • El pianista era un viejo flaco, afeitado, de cara estrecha, larga, y anteojos de gruesos lentes.
  • Un hombrecito vestido de negro, afeitado, con anteojos, le dijo con voz melosa y acento americano.
  • Afeitado y limpio que fuese, emprendería el camino de Cebre un pie tras otro, en el caballo de San Francisco.
  • Doña Paula encogía los hombros y Froilán reía pasando la mano por las barbas de puerco espín que tenía debajo del mentón afeitado.
  • Cuando está subido en una escalera vienen a llamarlo porque un actor necesita saber si se ha de poner bigote o ha de salir todo afeitado.
  • Y en el rostro, afeitado y enjuto y de enérgicas facciones rectilíneas, una expresión de encubierta sagacidad, de astucia salvaje, más propia de un piel roja que de un europeo.
  • ¡Parece mentira exclama no saber que en el siglo XVIII iba todo el mundo afeitado! Como la empalizada ha quedado ya en su sitio y está lista la escena, el viejo sacude las manos una contra otra, toma el bastón y se retira hacia el fondo.
  • Batiste fué afeitado con bastante suerte, mientras escuchaba, hundido en el sillón de esparto y teniendo los ojos entornados, la lectura del maestro, hecha con voz nasal y monótona, sus comentarios y glosas de hombre experto en la cosa pública.
  • Él era un señor de muy buena presencia, el pelo entrecano, todo afeitado, colorado, fresco, más joven que muchos hombres de cuarenta, con toda la dentadura completa y sana, ágil y bien dispuesto, sereno y festivo, la mirada dulce, siempre la mirada aquella de perrazo de Terranova.
  • Afeitado también, aunque sin detrimento de su barba, que brillaba suavizada por el aceite de olor, trascendiendo a jabón y a ropa limpia, vestido con traje de mezclilla, chaleco de piqué blanco, hongo azul, y al brazo un abrigo, parecía el señor de Ulloa otro hombre nuevo y diferente, con veinte grados más de educación y cultura que el anterior.
  • Un mocetón de rostro carrilludo y afeitado que respiraba brutal jocosidad, luciendo con tanta satisfacción como embarazo los pesados borceguíes, el terno azul con vivos rojos y botones dorados y la gorra de hule de ancho plato, y a su lado una muchacha morena y guapota, con peinado de rodete y agujas de perlas, completando este tocado de la huerta su traje mixto, en el que se mezclaban los adornos de la ciudad con los del campo.