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Ejemplos de oraciones con la palabra aficionado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra aficionado en el contexto de una oración.

Término aficionado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "aficionado" aquí tienes una selección de 24 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra aficionado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Tom se había aficionado mucho a los toros.
  • Don Fermín no era aficionado a contemplar la noche serena.
  • Fue cosa de César Augusto, muy aficionado a la Estadística.
  • Don Juan era un manchego apático y triste, muy serio, muy grave, muy aficionado a los toros.
  • Un aragonés muy cabal, valiente, gran cazador, muy pundonoroso y gran aficionado de comedias.
  • Y tan aficionado a la guerra, que ni sus achaques le arredraron cuando intentó venir a la escuadra.
  • El cabeza redonda, Caín, es violento, orgulloso, inquieto, sombrío, minero, aficionado a la música.
  • ¡Y qué rincones conocía Tellagorri! Como buen vagabundo era aficionado a la contemplación de la Naturaleza.
  • Si para algo había nacido, era, sin duda, para cómico de la legua, o mejor, para aficionado de teatro casero.
  • Juan, que era muy aficionado a la música, estaba abonado a diario, con seis amigos, a un palco alto de proscenio.
  • Siempre había sido muy aficionado a representar comedias, y le deleitaba especialmente el teatro del siglo diecisiete.
  • José Cacochipi, por muy aficionado que sea a la música, no ha querido que solfeen sobre él y ya hace un mes que está en la partida.
  • En arcas y armarios guardaba don Víctor con el cariño de un coleccionador los trajes de aficionado que había lucido en mejores tiempos.
  • Aficionado a robar, aficionado a beber aficionado a las muchachas, eres tú.) Tellagorri, al oir la canción, fruncía el entrecejo y se ponía serio.
  • Pero en su interior rechazaba aquella superchería por dos móviles de conciencia, el móvil de la rectitud inglesa y el de la formalidad del aficionado a toros.
  • Aficionado al monte, como Vinculete al tresillo, desde la adolescencia, ni durante las vacaciones quería volver a Pernueces, ganoso de no perder ni unas judías.
  • Rubín no fue nunca aficionado a introducir de contrabando en clase, entre las páginas de la Farmacia químico orgánica, el Werther de Goëthe o los dramas de Shakespeare.
  • Tellagorri se sentía poco aficionado a las cosas de iglesia, tenía poca apición, como hubiera dicho él, y cuando bebía dos copas de más la primera gente de quien empezaba a hablar mal era de los curas.
  • Esto hacía decir á algunos enemigos de don Joaquín que el maestro era aficionado á castigar á sus discípulos mermándoles la ración, para subsanar de este modo las deficiencias de la cocina de doña Pepa.
  • Cuando trabajaba como aficionado, había comprendido en los numerosos duelos que tuvo en escena la necesidad de la esgrima, y con tal calor lo tomó, y tal disposición natural tenía, que llegó a ser poco menos que un maestro.
  • La afición meridional al estruendo, el instinto de raza, ansioso de correr la pólvora, revelábase en el inmenso corro, donde se contaban las escopetas a centenares y el tirador de chaqué disparaba junto al aficionado de blusa.
  • Pero no soy, aunque me pesa, y su merced lo habrá podido comprobar con el arrayán de su buen juicio, más que un pobre, cuanto humilde aficionado al trato de las Musas, que labora con estas sus torpes manos en amenizar las veladas de los socios, en las frigidísimas noches del helado invierno.
  • Si la sociedad estuviera constituida de modo que fuese una carrera suficiente para ganarse la vida, la de cómico aficionado, Quintanar lo hubiera sido hasta la muerte y hubiera llegado a trabajar, frase suya, tan bien como cualquiera de esos otros primeros galanes que recorren las capitales de provincia, a guisa de buhoneros.
  • Cuando era aficionado a representar en los teatros caseros es decir cuando mi edad y posición social me permitían trabajar, porque la afición aún me dura comprendiendo que era muy ridículo batirse mal en las tablas, tomé maestro de esgrima y dio la casualidad de que demostré en seguida grandes facultades para el arma blanca.