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Ejemplos de oraciones con la palabra aficiones

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra aficiones en el contexto de una oración.

Término aficiones: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "aficiones" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra aficiones para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero sus aficiones le llevaban a los campanarios.
  • Se les dejaba concurrir a los bailes de Villahermosa o de candil, según las aficiones de cada uno.
  • Y llamaba hipócritas a todos los que no dejaban traslucir aficiones eróticas que podían no tener.
  • Con semejante mostrenco Sabel se la echaba de principesa, modelo de delicados gustos y selectas aficiones.
  • La mañana pasábala en San Juan, pues el comercio no le había hecho olvidar sus aficiones a las cosas de la Iglesia.
  • Ni la variedad de aficiones y caprichos excluía un sentimiento inamovible hacia su compañera por la ley y la religión.
  • No poco había contribuido en Quintanar a privarle de originalidad y resolución, el contraste de su oficio y de sus aficiones.
  • Cansado de casamatas, cortinas, paralelas y castillos, procurose un empleo en la corte y fue perdiendo sus aficiones militares, quedándose sólo con las científicas.
  • Llegó a relatarle las aficiones de su infancia, el placer indefinible que experimentaba pasando horas enteras arrodillada ante un Cristo, rezando rosarios tras rosarios.
  • Mas en vez de hacerlo soñador excitaba sus instintos de economía, predominando en él las aficiones de su padre, lo que su tío y don Eugenio llamaban sangre comercial.
  • Por fortuna, la Regenta dejaba al buen esposo entregado a las veleidades de sus caprichos y se contentaba con negarle toda influencia sobre los propios gustos y aficiones.
  • Pero aquel día pareció que se le despertaban las aficiones, porque habló largamente de negocios con Ruiz Ochoa, recomendándole no dejase de interesarse en alguna subasta de pastas de oro para el Banco.
  • Las tres se reían viendo la sorpresa y confusión de Moreno, que era una excelente persona, como de cuarenta y cinco años, célibe y riquísimo, de aficiones tan inglesas que se pasaba en Londres la mayor parte del año.
  • Hablaba como el periódico o el libro que acababa de leer, y algunos giros, inflexiones de voz y otras cualidades de su oratoria, que parecían señales de una manera original, no eran más que vestigios de aficiones y ocupaciones pasadas.
  • Si deseaba retirarse al campo, no le atraía tan sólo la perspectiva de dar rienda suelta a instintos selváticos, de andar sin corbata, de no pagar tributo a la sociedad, sino que le solicitaban aficiones más delicadas, de origen moderno.
  • ¡qué remedio! por más que ella tomase a empeño el transformarse, y obedeciendo a las niñas revistiera un empaque de altiva señoría, siempre conservaba amortiguados y prontos a manifestarse los gustos y aficiones de la antigua tendera que había pasado lo mejor de su juventud en la plaza del Mercado.