Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "agora" aquí tienes una selección de 31 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra agora para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Agora pues, come, pecador.
- Y ansí lo hice hasta agora.
- ¡Y cómo! ¿Agora dije yo, señor, es bueno?
- Y así me casé con ella, y hasta agora no estoy arrepentido.
- El pobrecito agora sin duda se ensució, cuando le dio el mal.
- Volvamos agora a que les enseñé el rosario y conté el cuento.
- No resta agora sino perseverancia que se mida con la que yo tendré.
- ¡Cuerpo de Dios replicó con vos! Pues dan agora las doce ¿y tanta prisa?
- Harto hay más que decir de vos y de vuestra falsedad, mas por agora basta.
- Porque si hasta agora tenía como cada cual mi piedra en el rollo, agora tengo mi padre.
- ¡Nunca haber sentido ratones en esta casa sino agora! Y sin dubda debía de decir verdad.
- Oh, mi señor don Diego, ¿quién me dijera a mí, agora diez años, que había de ver yo a V.
- Agora, donos traidores ratones, conviéneos mudar propósito, que en esta casa mala medra tenéis.
- Al fin, preguntó por don Ramiro, un hombre de negocios rico, que hizo agora tres asientos con el Rey.
- Md., me recogeré agora un poco, para hacer algunas de ellas, y en acabando de comer oiremos la premática.
- ¿Y adónde se hallará ése decía yo entre mí si Dios agora de nuevo, como crió el mundo, no le criase?
- Llévame a ese lugar donde el arroyo se ensangosta, que agora es invierno y sabe mal el agua, y más llevar los pies mojados.
- Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas, y que hayas dél tanta parte como yo.
- Decíame que Joanelo no había hecho nada, que él trazaba agora de subir toda el agua de Tajo a Toledo de otra manera más fácil.
- Porque yo, por estar solo, no estoy proveído, antes he comido estos días por allá fuera, mas agora hacerlo hemos de otra manera.
- Pero allá se verá, que agora lo pienso imprimir con otros trabajillos, entre los cuales le doy al Rey modo de ganar a Ostende por dos caminos.
- No os burléis me dijo, que agora aprendo yo la limpiadera contra la espada, haciendo los tajos mayores que comprehenden en sí las aspirales de la espada.
- Contaba el mal ciego a todos cuantos allí se allegaban mis desastres, y dábales cuenta una y otra vez, así de la del jarro como de la del racimo, y agora de lo presente.
- De vuestra madre, aunque está viva agora, casi os puedo decir lo mismo, porque está presa en la Inquisición de Toledo, porque desenterraba los muertos sin ser murmuradora.
- Fuime luego a apear al mesón del Moro, donde me topó un condiscípulo mío de Alcalá, que se llamaba Mata, y agora se decía, por parecerle nombre de poco ruido, Matorral.
- Estas me dieron dijo defendiendo a París, en servicio de Dios y del Rey, por quien veo trinchado mi gesto, y no he recibido sino buenas palabras, que agora tienen lugar de malas obras.
- Mas no quiso mi desdicha, despertando a este lacerado de mi amo y poniéndole más diligencia de la que él de suyo se tenía (pues los míseros por la mayor parte nunca de aquella carecen), agora, cerrando los agujeros del arca, cierrase la puerta a mi consuelo y la abriese a mis trabajos.
- ¡Bendito seáis vos, Señor quedé yo diciendo, que dais la enfermedad y ponéis el remedio! ¿Quién encontrara a aquel mi señor que no piense, según el contento de sí lleva, haber anoche bien cenado y dormido en buena cama, y aun agora es de mañana, no le cuenten por muy bien almorzado?
- Y por mis entenado y difuntos, y así yo haya buen acabamiento, que aun lo que me debes de la posada no te lo pidiera agora, a no haberlo menester para unas candelicas y hierbas (que trataba en botes, sin ser boticaria, y si la untaban las manos, se untaba y salía de noche por la puerta del humo).
- Y agora, visto el daño que haría a mi conciencia y a vuestras haciendas, arrepentido de lo hecho, os declaro claramente que las bulas que predica son falsas, y que no le creáis ni las toméis, y que yo directe ni indirecte no soy parte en ellas, y que desde agora dejo la vara y doy con ella en el suelo.
- Mas así lo disimuló como si no lo hubiera sentido, y luego otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, no pensando en el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, sentéme como solía, estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sintió el desesperado ciego que agora tenía tiempo de tomar de mí venganza y con toda su fuerza, alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejó caer sobre mi boca, ayudándose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre Lázaro, que de nada desto se guardaba, antes, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima.