Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "aguantar" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra aguantar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Yo no puedo aguantar esto.
- O que se ha cansado de aguantar.
- Pero otros no se la podía aguantar.
- Reconozco que no se me puede aguantar.
- Pero como no pase de ahí, se le puede aguantar.
- Cuando me pongo a sacar pecados no se me puede aguantar.
- , y hay que aguantar, que no lo hacen con mala intención.
- Recalde nos mandaba aguantar en sentido contrario para detenernos.
- Olmedo no podía aguantar más la horrible desazón, el asco y el vértigo que sentía.
- Viéndole que se conmovía, la chulita no pudo aguantar más, y soltó el trapo a llorar.
- Llega un momento en que el alma no puede ya aguantar la esclavitud, y es preciso soltarse.
- Buena estará mi madre! Y yo no estoy para oír sermones ni aguantar pullas ni traducir reticencias.
- Me admiro de que un señorito como usted pueda aguantar todo el año aquí, sin moverse de estas montañas fieras.
- Como nos empeñemos todos en ser perfectos, no nos podremos aguantar unos a otros, y habría que andar a bofetadas.
- Cuando alguna injusticia nos envuelve, por picardías de los hombres, lo que debemos hacer es aguantar, y cruzarnos de brazos y decir.
- Aquella noche hizo Maxi mil extravagancias, y a la mañana siguiente se puso tan encalabrinado y vidrioso, que no se le podía aguantar.
- En cuanto estaba diez minutos en la casa materna, ya no se la podía aguantar, porque se ponía desasosegaba y buscaba pretextos para marcharse diciendo.
- No aguanto más, no puedo aguantar más era lo único que ella decía con angustioso hipo, mojándole a él la cara y las manos con tanta y tanta lágrima.
- Lejos de corresponder a su justa impaciencia, nuestra remolcadora se preparaba a tomar rizos y a cargar muchas de sus velas, para aguantar mejor el furioso levante.
- Y allí estaba él, plantado en el balcón, paciente y resignado, como si su destino fuese aguantar desdenes de aquella a quien había maldecido e insultado en toda clase de metros.
- Pues chico, no sabes lo que te pescas, porque decía el beneficiao que en la iglesia hay que ser humilde, como si dijéramos, rebajarse con la gente, vamos achantarse, y aguantar una bofetá si a mano viene.
- Era forzoso hacer el artículo, y aquella gran mujer, negociante en hijas, no tenía más remedio que vestirse y concurrir con su género a tal o cual tertulia de amigas, porque si no lo hacía, ponían las nenas unos morros que no se las podía aguantar.
- Tenían sus apasionados, que se encargaban de ocupar el cuarto sitio en la partida, y al llegar la noche, cuando la masa de espectadores se retiraba á sus barracas, quedábanse allí viendo cómo jugaban á la luz de un candil colgado de un chopo, pues Copa era hombre de malas pulgas, incapaz de aguantar la pesada monotonía de esta apuesta, y así que llegaba la hora de dormir cerraba su puerta, dejando en la plazoleta á los jugadores después de renovar su provisión de aguardiente.