Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra aguardar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra aguardar en el contexto de una oración.

Término aguardar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "aguardar" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra aguardar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Su madre tuvo que aguardar.
  • No aguardo, no puedo aguardar más.
  • Tuvimos que aguardar todo el invierno.
  • El mejor comadrón es el que más sabe aguardar.
  • Hay que aguardar el golpe atado de pies y manos.
  • Hijo, yo tengo un gran compromiso y no te puedo aguardar.
  • Aguardar la pelota, y cuando viene bien, jugarla con fuerza.
  • No es cosa de aguardar a que esos incircuncisos vengan aquí a darle a uno tósigo.
  • Como he dicho, me fui a un mesón a esconder y aguardar comodidad para ir a la Corte.
  • Así que Julián concibió la luminosa idea de aguardar un poco, sintióse tranquilo.
  • De un salto puso recta su pesada y musculosa humanidad, y echó á correr sin aguardar más explicaciones.
  • Y tales nos vio que sin aguardar a más, tratando muy mal de palabra al licenciado Vigilia, nos mandó llevar en dos sillas a casa.
  • Después de aguardar cerca de un mes, no pudimos embarcar más que quince o veinte negros, otras tantas negras y unos cuantos chiquillos.
  • Bismarck no tuvo más recurso que hacerse un ovillo, esconderse detrás de la Wamba, encaramado en una viga, y aguardar así los acontecimientos.
  • Era el hambre que no espera, la sed en el desierto que abrasa y se satisface en el charco impuro sin aguardar a descubrir la fuente que está lejos en lugar desconocido.
  • Pero por no gastar con barberos, prevenimos siempre de aguardar a que otro de los nuestros tenga también pelambre y entonces nos la quitamos el uno al otro, conforme lo del Evangelio.
  • Acordaron, pues, no aguardar más, y durante el cordial almuerzo, que quieras que no, la conversación versó sobre si en España es todo malo, o si en Francia e Inglaterra es de buena ley todo lo que admiramos.
  • Cómo, desplegando una maestría debida a la urgencia, había montado, espoleado, salido a galope, ejecutando todos estos actos mecánicamente, cual entre sueños, sin aguardar a que se disipase el corto hervor de la sangre, sin querer ver a la niña ni darle un beso, porque comprendía, estaba seguro de que, si lo hiciera, sería capaz de postrarse a los pies del señorito, rogándole humildemente que le permitiese quedarse allí en los Pazos, aunque fuese de pastor de ganado o jornalero.