Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "alboroto" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra alboroto para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Qué alboroto es este?
- Todo el café se alborotó.
- Don Santos alborotó la vecindad muchas noches.
- Desde la sobrecámara pudimos presenciar el alboroto del barco.
- ¡Valiente cosa para tanto alboroto! exclamó el marido encogiéndose de hombros.
- Y al sobrinito se le alborotó la conciencia, haciéndole ver peligros donde no los había.
- Después venía la parte seria e interesante de la procesión, y el alboroto del gentío cesó instantáneamente.
- Súbitamente, de entre el alboroto grotesco se destacó un clamor que en España siempre tiene mucho de trágico.
- Muchos vecinos ya esperaban con curiosidad maliciosa la hora del alboroto y salían a los balcones a presenciar la escena.
- La noche del estreno pienso ir con todos mis amigos para armar un alboroto y llamar al autor a la escena lo menos cuarenta veces.
- Vi Maximiliano, gozoso de ver que su tía con aquel gran alboroto, no se ocupaba de él, poníase de parte de la autoridad y en contra de Papitos.
- Las monjas y las recogidas, que al sentir el alboroto salieron en tropel a los corredores del principal y del segundo piso, prorrumpieron en chillidos.
- Todos ellos, a excepción de Miquis que se murió en el 64 soñando con la gloria de Schiller, metieron infernal bulla en el célebre alboroto de la noche de San Daniel.
- Y, sin saber la causa de alboroto semejante, deducía que el señorito estaba atrozmente enfadado, que iba a pegar a la señorita, a matarla quizás, a deshacer a don Julián, a echar abajo los altares, a quemar tal vez la capilla.
- La moral del pueblo se rebelaba, más entonces que ahora, a considerar las defraudaciones a la Hacienda como verdaderos pecados, y conforme con este criterio, Estupiñá no sentía alboroto en su conciencia cuando ponía feliz remate a una de aquellas empresas.