Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra alcalde

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra alcalde en el contexto de una oración.

Término alcalde: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "alcalde" aquí tienes una selección de 46 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra alcalde para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El teniente alcalde Sr.
  • Así es la verdad dijo el ex alcalde.
  • El alcalde se levantó con solemnidad.
  • El ex alcalde no era un Joaquinito Orgaz.
  • El ex alcalde entendía así la libertad.
  • Dijo el alcalde, con su malicia de siempre.
  • ¿Quiere usted que le nombremos alcalde de allá?
  • Pues yo dijo el ex alcalde a la justicia me atengo.
  • Y el ex alcalde, sin atender, continuaba mezclando latines.
  • El señor Foja, ex alcalde, Paco Vegallana y Joaquín Orgaz.
  • ¡Hombre, hombre! exclamó el ex alcalde fingiendo escandalizarse.
  • Es que yo gritó el ex alcalde mato un canónigo como un mosquito.
  • Non capisco respondió el ex alcalde, que sabía italiano de óperas.
  • En los pueblos se habla mal del médico, del boticario, del cura, del alcalde.
  • Señor Quintanar dijo el ex alcalde se le declara a usted benemérito del Casino.
  • Nada, es la madre del pobre Valledor que me pide una recomendación para el alcalde.
  • Lo cual notado que fue por Foja, el ex alcalde, le hizo exclamar en son de misterio.
  • Obedece durante diez minutos, y de repente vuelve otra vez con el señor alcalde mayor.
  • ¡Paso, quedo, señor alcalde! ¡Milagro! Y ansí hicieron otros siete o ocho, y a todos les decía.
  • ¡Mire usted el pueblo! dijo un concejal de la otra bolsa, volviéndose a Foja, el ex alcalde liberal.
  • Lo cierto es continuó el ex alcalde que nos exponemos a un desaire, como dice muy bien el presidente.
  • El ex alcalde se multiplicaba, entraba y salía en casa de don Santos, bajaba con noticias, le rodeaban los amigos.
  • Todo esto es verdad contestó Foja, el ex alcalde usurero, que estaba presente siempre en conversaciones de este género.
  • En la mesa de enfrente, gritaba un señor que había sido alcalde liberal y era usurero con todos los sistemas políticos.
  • Resulta que el alcalde, y si no el alcalde el médico y si no el juez, si lo hay, te hacen tilín, y no quiero decirte nada.
  • Se limpia la casa cuando vienen el teniente alcalde y el médico del Ayuntamiento con sus bastones de borlas, y se ha de dejar sucia cuando viene el.
  • Es vino de la Rioja solían decir en broma, al llegar a los pueblos golpeando los toneles, y el alcalde y el secretario cómplices los dejaban pasar.
  • El ex alcalde Foja se paseaba en medio del Arcediano, el ilustre Glocester, y del beneficiado don Custodio, el más almibarado presbítero de Vetusta.
  • Y el primero que llegó, que era un alcalde viejo, aunque él le dio a besar la cruz bien delicadamente, se abrasó los rostros y se quitó presto afuera.
  • Un relator, señor, con arcar las cejas, levantar la voz, dar una patada para hacer atender al alcalde divertido, hacer una acción, destruye a un cristiano.
  • Esto tiene que ser una manifestación decía del ex alcalde a muchos correligionarios y otros enemigos del Magistral reunidos en la tienda, al pie del cadáver.
  • Y, vamos a ver preguntó el señor Foja, el ex alcalde ¿qué tiene que ver eso de las varas que Mesía quiere poner a la Regenta con el Magistral y la confesión?
  • Todo esto lo ha contado Aparisi, que lo sabe por el mismo Don Horacio y por doña Guillermina, y porque tuvo que intervenir como teniente alcalde que es del distrito.
  • El Mochuelo principal era el alcalde, un hombre delgado, vestido de negro, muy clerical, cacique de formas suaves, que suavemente iba llevándose todo lo que podía del Municipio.
  • Y no había alcalde de don Álvaro que no viese aprobadas sus cuentas, ni quinto de Mesía que no estuviera enfermo de muerte, ni en fin, expediente que él moviese que no volara.
  • Martín contaba bromeando a Catalina la boda de Bautista y de la Ignacia, en Zaro, el banquete celebrado en casa del padre del vasco francés, el discurso del alcalde del pueblecillo.
  • Foja, Mourelo, don Custodio, por consejo de Mesía que habló con el ex alcalde, desistieron de contrarrestar la poderosa corriente de la opinión, favorable hasta no poder más, a don Fermín.
  • Como alguno de aquellos tíos le engañase, ya podía encomendarse a Dios, porque llegaba Estupiñá como una fiera amenazándole con el teniente alcalde, con la inspección municipal y hasta con la horca.
  • Y cuando te sientas con alguna novedad en tu alma, y te encuentres de la noche a la mañana con todas esas máculas ateas bien curadas, dirás ¡milagro, milagro! y no hay tal milagro, sino que tienes el padre alcalde, como se suele decir.
  • Gran conflicto habían creado al Gobierno, en opinión de todos los del corro, el alcalde presidente del Ayuntamiento y la viuda del marqués de Corujedo exigiendo el mismo estanquillo, el importante estanquillo del Espolón para sus respectivos recomendados.
  • Si él hubiera sido señor, alcalde, canónigo, fontanero, guarda del Jardín Botánico, empleado en casillas, sereno, algo grande, en suma, hubiera hecho lo mismo ¡dar cada puntapié! No era más que Bismarck, un delantero, y sabía su oficio, huir de los mainates de Vetusta.
  • Trabuco, o sea Pepe Ronzal, de la comisión provincial, creía con la mayoría de los presentes, el jefe económico inclusive, que la razón de Estado aconsejaba preferir la pretensión del alcalde, aunque este, según malas lenguas, quería el estanco para una su ex concubina.
  • El gobernador había consultado al Gobierno por telégrafo (lo acababa de decir la gobernadora), y el Gobierno tenía que decidir entre desairar a la dama conservadora que disponía de más votos en Vetusta o a uno de los más firmes apoyos de la causa del orden, que era el señor alcalde.
  • Trampeta en persona, que daba sus vueltas por allí, llegó a impacientarse viendo al inmóvil testigo, pues ya otra olla rellena de papeletas, cubiertas a gusto del alcalde y del secretario de la mesa, se escondía debajo de ésta, aguardando ocasión propicia de sustituir a la verdadera urna.
  • Quiso la suerte, y quisieron las buenas relaciones de los suyos, que Quintanar fuera ascendiendo con rapidez, y se vio magistrado y se vio regente de la Audiencia de Granada, a una edad en que todavía se sentía capaz de representar el Alcalde de Zalamea con toda la energía que el papel exige.
  • Cada vez que algún Ayuntamiento radical emprendía o proyectaba siquiera el derribo de algunas ruinas o la expropiación de algún solar por utilidad pública, don Saturnino ponía el grito en el cielo y publicaba en El Lábaro, el órgano de los ultramontanos de Vetusta, largos artículos que nadie leía, y que el alcalde no hubiera entendido, de haberlos leído.