Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "alcohol" aquí tienes una selección de 39 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra alcohol para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- El alcohol le había perturbado.
- Es una mecha empapada en alcohol.
- ¿Sabe usted lo que es el poder hipotérmico del alcohol?
- Allí era donde más intolerable resultaba el olor de alcohol.
- Su filosofía es como un alcohol que emborracha y no alimenta.
- Bebía lo mismo alcohol puro que petróleo, aguarrás o tinta.
- ¡Cosa más rara! ¿Sería el alcohol la causa de aquel llanto?
- No era pintura, ni el color de la salud, ni pregonero del alcohol.
- ¿Sabe usted con qué se come el poder diaforético del citado alcohol?
- Este frasco es el alcohol de coclearia, y este otro la tintura de acónito.
- Nos sobraba el alcohol, y podíamos destilar el agua de mar que se quisiera.
- Las enfermedades, la cárcel, el hospital, el alcohol, va mermando esos ejércitos.
- En fin, como decía el Marqués, primero mar y pimienta, después fantasía y alcohol.
- ¿Niega usted la acción hemostática del alcohol reconocida por Campbell y Chevrière?
- Su voz era trabajosa, cual si tirasen de ella, no dejándola salir el alcohol y la cólera.
- A medida que entraba el alcohol en el cuerpo de Tellagorri, el viejo se erguía y se animaba.
- Las cabezas, turbadas por el alcohol, parecían sentir el escarabajeo de la tentación homicida.
- Don Santos quedaba solo en batalla con las quimeras del alcohol, con nieblas en el pensamiento y en los ojos.
- Oiga usted, señor decurión retirado, ¿conoce usted la acción del alcohol en las flegmasías de los bebedores?
- La tía Negra, cuando estaba cuerda y sin alcohol, quería que la dijeran la señora Nieves, pues así se llamaba.
- Andaban todos un poco intoxicados por el alcohol y se contaban uno a otro las mismas cosas que juntos habían visto.
- Su voz tornóse fosca, como si todo el alcohol que hinchaba su estómago hubiese subido en oleada ardiente á su garganta.
- ¡Cántela usted! Y él cantaba con su voz ronca de marino, formada por los fríos, las nieblas, el alcohol y el humo de la pipa.
- Don Santos, aunque se pasmasen aquellos señores, a pesar de morir envenenado por el alcohol, necesitaba más alcohol para tirar algunos meses más.
- Últimamente, las serpientes aladas, las sirenas, las brujas y la Curcushada, en combinación con la vejez y con el alcohol, le trastornaron un poco.
- Y aunque ustedes no comprendan esto, la ciencia declara que la privación del alcohol precipita la muerte de ese hombre, enfermo por abuso del alcohol.
- ¿niega usted que si a un borracho se le priva por completo del alcohol, es lo más fácil que se presente un decaimiento alarmante, un verdadero colapso?
- ¡a la calle! La idea de la evasión estuvo flameando un rato sobre sus sesos, como una luz de alcohol, sin que pudiera entender cómo se había encendido semejante idea.
- Pero tenía los ojos enrojecidos, brillaba en sus pupilas una chispa azulada é indecisa, semejante á la llama del alcohol, y su cara iba adquiriendo por momentos una palidez mate.
- Una yunta alegre, unida por el yugo fraternal del alcohol, que, mientras hubiese cafetines abiertos, declaraban, como el doctor Pangloss, que este mundo es el mejor de los mundos posibles.
- Esta habitación obscura y húmeda exhalaba un vaho de alcohol, un perfume de mosto, que embriagaba el olfato y turbaba la vista, haciendo pensar que la tierra entera iba á quedar cubierta por una inundación de vino.
- Yo, en el estado de pesadez que me encontraba entre los vapores del alcohol y el humo del tabaco, perseguía estas melodías atropelladas, monstruosas, que salían de la filarmónica y que iban cambiando a cada instante.
- Yo te confieso, para mí nada tan repugnante como esa bestia prolífica, que entre vapores de alcohol va engendrando hijos que hay que llevar al cementerio o que si no, van a engrosar los ejércitos del presidio y de la prostitución.
- Él, hombre sobrio, incapaz de beber alcohol sin sentir náuseas y dolores de cabeza, no podía ocultar un asombro muy cercano á la admiración ante estos brutos, que, según sus suposiciones, debían tener el estómago forrado de hoja de lata.
- Era el sumo sacerdote de este templo del alcohol, y al querer obsequiar á alguien, sacaba, con tanta devoción como si llevase entre las manos la custodia, un vaso en el que centelleaba el líquido color de topacio con irisada corona de brillantes.
- De lo más hondo de su naturaleza salía un bramido que le pedía ¡carne, carne, carne! Era una voz, un prurito irresistible, una imperiosa necesidad orgánica, como la que sienten los borrachos cuando están privados del fuego y de la picazón del alcohol.
- Empezaba, como otros muchos, por negar la virtud del sacerdocio y, además esto no se sabe que lo hayan hecho otros heresiarcas, coincidía en él aquel desprecio de los ordenados in sacris con la afición desmesurada al alcohol en sus varias manifestaciones.
- Toda esta gente, comiendo, bebiendo y gesticulando, levantaba el mismo rumor que si la plazoleta estuviese ocupada por un avispero enorme, y en el ambiente flotaban vapores de alcohol, un vaho asfixiante de aceite frito y el penetrante olor del mosto, mezclándose con el perfume de los campos vecinos.
- Poco a poco iban llegando los amigos, aquellos hermanos de su alma, que en la soledad en que Plácido estaba le parecían algo como la paloma del arca, pues le traían en el pico algo más que un ramo de oliva, le traían la palabra, el sabrosísimo fruto y la flor de la vida, el alcohol del alma, con que apacentaba su vicio.