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Ejemplos de oraciones con la palabra aldeanos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra aldeanos en el contexto de una oración.

Término aldeanos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "aldeanos" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra aldeanos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Los aldeanos lo querían bien.
  • Los aldeanos no entendemos de política.
  • La gaita hablaba a las entrañas del Provisor y de Petra, ambos aldeanos.
  • Se metían en un coche de tercera clase, entre aldeanos alegres, frescos, colorados.
  • Los cuatro aldeanos de la partida que habían entrado en la casa trajeron a dos viejos.
  • Y seguía marcando el paso, apoyándose en un palo con nudos y ahumado, como el de los aldeanos de la tierra.
  • La gente subía al monte, y estos aldeanos, por las cuestas, entre el follaje, parecían figuras de un nacimiento.
  • Hacía todavía frío, y los aldeanos amigos se reunieron en la cocina de la casa, que era grande, hermosa y limpia.
  • Afortunadamente ya ha comenzado la Deshecha como dicen los aldeanos contestó el extranjero .¿Y usted a qué ha venido aquí?
  • Los domingos, después de la misa, los aldeanos endomingados, con la chaqueta al hombro, se reunían en la sidrería y en el juego de pelota.
  • El almacén de Azpillaga, donde se encuentra de todo, debe dar a los aldeanos la impresión de una caja de Pandora, de un mundo inexplorado y lleno de maravillas.
  • Pero los aldeanos, que no entienden de agnaciones, hechos a que los Pazos de Ulloa diesen nombre al título, siguieron llamando marqueses a los dueños de la gran huronera.
  • ¿Y la gente que vive aquí, será feliz o será tan desgraciada como los aldeanos de tierra adentro, que nunca han tenido que ver con el Gran Turco ni con la capitana de Don Juan de Austria?
  • La luna bogaba en un cielo nebuloso, y allá a lo lejos se oía el aullar de un perro, ese aullar lúgubre que los aldeanos llaman ventar la muerte y juzgan anuncio seguro del próximo fallecimiento de una persona.
  • Estos aldeanos y viejos hidalgos de Vasconia y de Navarra, esta semiaristocracia campesina de las dos vertientes del Pirineo, creía en aquel Borbón, vulgar extranjero y extranjerizado, y estaban dispuestos a morir para satisfacer las ambiciones de un aventurero tan grotesco.
  • Donde quiera que se encontrase aquel cuerpo larguirucho, aquel gabán raído, aquellos pantalones con rodilleras y tal cual remiendo, no se podía dudar que, con sus pobres trazas, Ramón Limioso era un verdadero señor desde sus principios así decían los aldeanos y no hecho a puñetazos, como otros.
  • Petra se encargó de presidir el servicio de la mesa de aldea, aún vestida de aldeana del país, y colorada, echando chispas de oro de los rizos de la frente, y chispas de brasa de los ojos vivos, elocuentes, llenos de una alegría maligna que robaba los corazones de los aldeanos y de algunos clérigos rurales.