Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "alerta" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra alerta para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Avisón, Pablos, alerta.
- Nucha permanecía ojo alerta.
- Lo mejor era callar, estar alerta, y.
- Vive alerta y diríase que no duerme.
- De todas maneras, él estaría alerta.
- Pasamos las primeras horas de la noche alerta.
- A ver usted, señor Sousa, usted que escribe los telegramas del Alerta.
- Siempre alerta, el señorito estudiaba el tono y acento con que nombraban a Rita.
- ¿Cómo aquel socarrón, marrullero, siempre alerta, se había dejado llevar de aquel arrebato?
- Para perseguir un bando de peguetas que volaba de prado en prado, siempre alerta, se separaron.
- Allí se había reunido la flor y nata de lo que llamaba El Alerta el elemento levítico de la población.
- Un periódico liberal del pueblo, El Alerta, publicaba una tras otra estas dos gacetillas, que pusieron a don Fermín de un humor endiablado.
- Tengo que estar alerta se decía Gertrudis para cuando en él se despierte el hombre, el macho más bien, y educarle a que haga su elección con reposo y tiento.
- Y en tanto Foja, Mourelo, don Custodio, Guimarán, El Alerta y, entre bastidores, don Álvaro y Visitación Olías de Cuervo, trabajaban como titanes por derrumbar aquella montaña que tenían encima.
- Vinieron, y advirtiendo ellos que estaban las cajas dentro la tienda y que no las podía tomar con la mano, tuviéronlo por imposible, y más por estar el confitero, por lo que sucedió al otro de las pasas, alerta.
- Era costumbre inveterada que aquel círculo aristocrático (como le llamaba el Alerta, a cuyos redactores no se convidaba nunca, porque se empeñaban en asistir de jaquet ) diese baile, pero jamás de trajes, el lunes de Carnaval.
- Foja, los Orgaz, Glocester como particular, no como sacerdote, don Álvaro Mesía, los socios librepensadores que comían de carne solemnemente en Semana Santa, algunos de los que asistían a las cenas secretas del Casino, los redactores del Alerta y otros muchos enemigos del Provisor visitaban de vez en cuando a don Santos.