Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra alivio

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra alivio en el contexto de una oración.

Término alivio: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "alivio" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra alivio para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero luego sienten alivio.
  • Sintió un alivio su furor sordo.
  • Acaso sea para mí como un alivio.
  • Una noche experimentó Roseta cierto alivio.
  • Preguntó Jacinta vivamente, y la curiosidad le alivió por un instante el miedo.
  • El paciente daba vueltas en la cama buscando posturas, sin encontrar la del alivio.
  • Pero aunque sintió algún alivio, sus facultades y sentidos continuaban sujetos a los más garrafales errores.
  • Pero si lo revelado podía ser una papa, también podía no serlo, y he aquí concluida la reacción de alivio.
  • Nucha respiró mejor, como si aquellos recuerdos de la infancia templasen sus nervios y el llanto le diese alivio.
  • Al ocultarse el sol, experimentó Batiste cierto alivio, como si el astro se apagara para siempre y su cosecha quedase salvada.
  • Las reacciones fuertes y pasajeras de toda pena no le faltaban, y cuando aquella marca de consuelo venía, sentía breve alivio.
  • El pobrecito estaba destinado a no tener rato bueno, pues a punto que su espíritu recibía algún alivio, se le inició la jaqueca.
  • Al frente de la portada había un grabado, bien ínfimo como obra de arte, que proporcionaba al capellán mucho alivio cada vez que fijaba sus ojos en él.
  • Un instante después el odio antiguo que aquel sujeto me inspiraba se despertó en mi pecho como dolor adormecido que vuelve a mortificarnos tras un periodo de alivio.
  • Pero a pesar de los fuertes tumbos y arcadas, apretamos el paso, y hasta que no perdimos de vista el pueblo, no se alivió algún tanto el martirio de nuestros cuerpos.
  • Allí lloró y lloró, sintiendo con esto un gran alivio, acariciado por las sombras de la noche, que parecían tomar parte en su pena, pues cada vez se hacían más densas, ocultando su llanto infantil.
  • No olvida cuando el arzobispo le llama a su cámara, a fin de inquirir qué hay de verdad en todo lo ocurrido, y él, después de arrodillarse, lo cuenta sin poner ni quitar una sílaba, encontrando en la sincera confesión inexplicable alivio, y besando, con el corazón desahogado ya, la amatista que brilla sobre el anular del prelado.