Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "alma" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra alma para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡El alma!
- Ni un alma.
- Ni un alma.
- Cosas del alma.
- Hijo de mi alma.
- Niña de mi alma.
- Tu alma tu palma.
- Su alma su palma.
- Ni un alma queda.
- ¡Hijo de mi alma!
- ¡Hija de mi alma!
- Las tenias del alma.
- ¡Qué alma de mujer.
- El alma se me deshace.
- ¡pobrecita de mi alma!
- Déjame en paz el alma.
- Adiós, hija de mi alma.
- No puedes ya con tu alma.
- Lo digo con toda mi alma.
- Por aquí no pasa un alma.
- ¿De dónde emana el alma?
- La quise con toda mi alma.
- Sentía cardos en el alma.
- Pues es lo mismo, el alma.
- Yo la quería para mi alma.
- ¡Alma mía, con mil amores!
- Su madre, su madre del alma.
- Con esta revolución del alma.
- El equilibrio estable del alma.
- La muerte ya estaba en el alma.
- La primavera entró en mi alma.
- Esta música le llegaba al alma.
- Recibirá usted el Pan del alma.
- Alma mía, yo trabajaré para ti.
- ¡Alma mía! ¡Adiós, Pascualet!
- Con esto no chistó alma terrena.
- Te lo confieso, marido de mi alma.
- ¡Ay, mi querida calle de mi alma!
- ¡oh, mi re Dios de mi alma que yo.
- A tu hijito, a tu nenín de tu alma.
- Volveré, hijo de mi alma, volveré.
- Nada de hociquitos, hija de mi alma.
- Fortunata atendía con toda su alma.
- ¿Concibe el alma nada más sublime?
- Un Padrenuestro por el alma de mamá.
- Pero alma de Dios, si va ella contigo.
- Se me arranca el alma de verte penando.
- ¡Pero Fermo, es un alma que se pierde!
- Déjese usted de versos, alma de Dios.
- Mandaba en tu alma que es lo principal.
- Toda alma que viene aquí está enferma.
- Pues no te quiero decir, hija de mi alma.
- La Música es la Farmacia del alma, y la.
- Vamos, hijo de mi alma, estate tranquilo.
- No dejáis tiempo ni para salvar el alma.
- Su alma se hacía mujer en aquel momento.
- Lo que entra por la boca no daña al alma.
- Alma mía, tus sentimientos son de ángel.
- Lo siento a par del alma, señor marqués.
- Pero, alma de Dios, ya que no trabaja usted.
- Porque me ha llegado al alma esta desgracia.
- Bautista le esperaba con el alma en un hilo.
- Ana leía con el alma agarrada a las letras.
- ¿No se abrían nuevos horizontes a su alma?
- Pero ahora sentía una rebelión en el alma.
- Sí, hijo de mi alma, porque aquellos brutos.
- Cañamoncito de mi alma, ¡cuánto te quiero!
- ¡Habló usted de un modo! Hablé con el alma.
- Viendo ceremonias que nada le decían al alma.
- ¡Que llorase! Allí no la oía alma viviente.
- ¿Ese alma de Dios te da todo lo que necesitas?
- Usted no está buena ni del cuerpo ni del alma.
- Hija de mi alma, hay que ponerse en la realidad.
- Se decía Santa Cruz, caldeando su alma turbada.
- Y en cuanto al alma, cada vez la entiendo menos.
- Pero, hija de mi alma, hazte cargo de las cosas.
- , ¿quieres que te quiera con el alma y la vida?
- ¡Pobrecita de mi alma! Y se durmió satisfecho.
- Ponía más alma y fervor en el cuotidiano rezo.
- Julián penetró en él con el alma en un puño.
- ¡Si es un angelote, un bendito, un alma de Dios.
- Esta boca, que no habla sin que me duela el alma.
- ¡Imposible! gritó el marqués con toda su alma.
- Y del fondo de su alma salíale una voz diciendo.
- O se traga usted esas infamias o le rompo el alma.
- La que debe tener lustre es el alma, no el calzado.
- En su alma luchaban el orgullo y el agradecimiento.
- Pero, ¿quién no tiene algo de podrido en el alma?
- Y tanto misticismo, y tanto hermano mayor del alma.
- Como materia inerte, donde no se cobija ya un alma.
- Y al decir fuera el alma, persignóse el señorito.
- Pero es material, no tiene nada que ver con el alma.
- Aquella excomunión le hacía cosquillas en el alma.
- Lo que importan son los bellos movimientos del alma.
- Hijo de mi alma, si te dejé con Plácido y tu mamá.
- Sí replicó Fortunata que atendía con toda su alma.
- Amiga de mi alma, la obligación me llama a mi choza.
- Fortunata, querida amiga de mi alma, ¿no me conoces?
- La célebre doña Lupe estaba con el alma en un hilo.
- En el fondo de su alma despreciaba a los vetustenses.