Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "almorzar" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra almorzar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Qué quieres almorzar?
- Le he convidado a almorzar.
- Puede usted pasar a almorzar.
- Pues vamos a darle de almorzar.
- Maximiliano se quedó a almorzar.
- Si habrá venido a almorzar mi primo.
- Es Aparisi que viene a almorzar con nosotros.
- Fueron todos a almorzar y el misterio continuaba.
- Dígale al señor que le esperamos para almorzar.
- Para ponerse a almorzar no faltaba más que Villalonga.
- En el comedor estaba Maximiliano sentado ya para almorzar.
- Le enseñaría todos sus pájaros y le daría de almorzar.
- A poco llegó don Basilio diciendo que Maxi no venía a almorzar.
- Y lo peor era que no había ido a almorzar, ni se sabía su paradero.
- El señoritingo no vendrá a almorzar, y si viene le acusaré las cuarenta.
- XIV ORIHUELA Este buen hombre que es obispo ha convidado a almorzar a Sarrió y Azorín.
- Después de almorzar y descansar en la venta, me fuí por el borde de las dunas adelante.
- Iba al café al medio día, después de almorzar, y se estaba hasta las cuatro o las cinco.
- Por la tarde, después de almorzar, el capitán iba a Elguea y volvía por la playa despacio.
- Este, después de almorzar, sintiose amagado de la jaqueca y se echó de muy mal humor en su cama.
- En esto entró Blas, el criado de Juan con la mesita, ya puesta, en que había de almorzar el enfermo.
- Después de almorzar, bajó al escritorio, y se ocupó de liquidar y poner en claro su cuenta personal.
- Pero como sintieron dél que estaba bien enternecido, no se les hizo de vergüenza pedirle de almorzar con el acostumbrado pago.
- Después de almorzar, don Matías y don Ciriaco se retiraron para hablar de negocios, y doña Hortensia y Dolorcitas quisieron enseñarme la casa.
- Cuando Maximiliano entró a almorzar, ya estaba Juan Pablo sentado a la mesa, y a poco llegó doña Lupe con una bandeja de huevos fritos y lonjas de jamón.
- Pero nunca pudo aprender más que otro toro y vengan esos cinco, frase con que me saludaba todos los días cuando iba a almorzar con él pescadillas y unas cañitas de Jerez.
- Los dos hermanos no tenían ocasiones de hablar mucho, porque el primogénito, después de almorzar, se marchaba a uno de los cafés de la Puerta del Sol y allí se estaba las horas muertas.
- Todos los domingos, después de almorzar, don Matías, con su levita, sus guantes, su sombrero de copa y sus botas siempre crujientes, se marchaba al Casino Moderado, y no volvía hasta el anochecer.
- Cuando llegó la hora de almorzar, tenía ya muy buen apetito, y el comadrón y su esposa estuvieron muy amables con él, diciéndole que le agradecerían fuese todos los días, si tenía gusto en ello.
- Y entonces tendrá que ver que al digno comerciante don Juan Peña, cuando suba a almorzar, se le cuelguen de los brazos unos cuantos angelitos cabezudos, de hinchados mofletes, y no le dejen tragar bocado con tranquilidad.
- Me dirigí hacia el pueblo, formado por quince o veinte casas agrupadas en derredor de la iglesia, y me detuve en una venta del camino, con el objeto de almorzar, y de paso a enterarme de la clase de gente que vivía en Bisusalde.
- Cuando volvió de la calle don Víctor muy contento, cantando trozos de zarzuela, propuso a su mujer, de repente, acceder a la súplica de la Marquesa que los había convidado a tomar café, después de almorzar, para ir juntos a paseo.
- Al día siguiente, después de almorzar, y cuando Maxi se había marchado a la botica, tuvo tanto miedo Fortunata a que la ira estallase, que para evitarlo se ató una venda a la cabeza, fingiendo jaqueca, y encerrándose en su alcoba, acostose en su cama.
- Después de almorzar en Roca Tajada, en la taberna de Matiella, estanquero y albañil, grande amigo de Frígilis, los dos amigos cazadores dejaron el camino real, y por prados fangosos de hierba alta, de un verde obscuro, llegaron otra vez a las orillas del Abroño, allí más ancho, rodeado de juncos y arena, rizado por las ondas verdes que le mandaba el mar ya vecino.
- El motivo de aquella doméstica zaragata fue que a Nicolás Rubín se le ocurrió la idea trágica de convidar a almorzar a su amigo el padre Pintado, y no fue lo peor que se le ocurriera, sino que se apresurase a ejecutarla con aquella frescura clerical que en tan alto grado tenía, metiendo a su camarada por las puertas de la casa sin ocuparse para nada de si en esta había o no los bastimentos necesarios para dos bocas de tal naturaleza.
- Hago la negra dura cama y tomo el jarro y doy comigo en el río, donde en una huerta vi a mi amo en gran recuesta con dos rebozadas mujeres, al parecer de las que en aquel lugar no hacen falta, antes muchas tienen por estilo de irse a las mañanicas del verano a refrescar y almorzar sin llevar qué por aquellas frescas riberas, con confianza que no ha de faltar quién se lo dé, según las tienen puestas en esta costumbre aquellos hidalgos del lugar.