Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra alquilar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra alquilar en el contexto de una oración.

Término alquilar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "alquilar" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra alquilar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Era cosa de alquilar balcones.
  • E hízonos alquilar una casilla par de la suya.
  • Alquilaba su casa y era corredora para alquilar otras.
  • Mira a ver si puedes alquilar un coche para marcharnos de aquí.
  • Te digo que si esto es verdad, habrá que alquilar balcones para verla morir.
  • Ayer hablaba de un labrador que descuida sus tierras por alquilar sus mulas por tres reales diarios.
  • Consoléme con esto algo de lo sucedido, y a la mañana me levanté a buscar mi caballo y no hallé por alquilar ninguno, en lo cual conocí que había otros muchos como yo.
  • Pero ahora, en la época de la molienda de la aceituna, este labriego, a tener sus tierras limpias y sazonadas, prefiere alquilar sus bestias por tres reales diarios a las almazaras.
  • Entre col y col, Ruiz pasaba un rato con sus amigos los espiritistas, y les alentaba a organizarse, a establecerse, a alquilar un local, y sobre todo a fundar un órgano en la prensa.
  • Esto de alquilar la casa próxima a la tuya dijo Santa Cruz, es una calaverada que no puede disculparse sino por la demencia en que yo estaba, niña mía, y por mi furor de verte y hablarte.
  • Como el Marqués no le había invitado a hacer el viaje en su coche, lo cual tal vez indicaba cierta frialdad premeditada, que De Pas fingía no sentir, tuvo el señor canónigo que ir en persona a alquilar una berlina.
  • No obstante, cuando Maximiliano le dijo que ya tenía elegida la casita que iba a alquilar y le consultó acerca de los muebles que compraría, aquella presunción o sentimiento de su hogar honrado despertó en el ánimo de Fortunata la dignidad de la nueva vida, se sintió impulsada hacia aquel hombre que la redimía y la regeneraba.