Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "alta" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra alta para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No, más alta.
- Y en alta voz.
- Y en alta voz.
- Y en voz alta.
- Leyó en alta voz.
- Y luego en voz alta.
- Una era alta y morena.
- Mente, dijo en voz alta.
- Era una palmera muy alta.
- El Ministro me da vara alta.
- Parecía alta, bien formada.
- Debe de ser alta la escalera.
- Algo quiso decir en alta voz.
- Por cierto, alta cosa es esa.
- Sí, era una palmera muy alta.
- No había una casa más alta que otra.
- Su estatura era alta, mas no arrogante.
- La parte alta del Izarra era imponente.
- ¿Para qué poner tan alta la lámpara?
- El enfermo tuvo días de fiebre muy alta.
- Abur, hombre dijo en alta voz con despecho.
- Después todos empezaron a hablar en alta voz.
- La alta nave se encontraba obscura y desierta.
- En fin, vamos a ver a mi amiga dijo en voz alta.
- Y en alta voz y de mal modo, preguntó a Fortunata.
- La maestra y el cura se pusieron a rezar en voz alta.
- ¡Arrayua! ¡El Cura! exclamó el cochero en voz alta.
- El sacerdote la miró más de cerca, y en alta voz dijo.
- Una muralla de piedra, negruzca y alta rodea a Urbia.
- Indicó Fortunata, no recatándose de decirlo en alta voz.
- Separados por una tapia alta había enfrente dos jardines.
- Con la marea alta saldremos más fácilmente dijo Recalde.
- La reja, era alta, pequeña, con tres barrotes sin travesaño.
- Don Víctor entró detrás diciéndose a sí mismo en voz alta.
- Era grande, alta, confortable, construida por modelo de París.
- Para usted dijo luego en voz alta, lo mejor sería una cantidad.
- Esa es la dificultad, que a no haber esa, ¿había cosa más alta?
- Y corrió aturdido a ponerse la levita y el sombrero de copa alta.
- Capas negras y pardas, sombreros de copa alta absurdos, horrorosos.
- Era alta, delgada, rubia, graciosa, pero no tanto como pensaba ella.
- Algunas buenas mozas, mal pergeñadas, alababan la idea en voz alta.
- El coche corría por la Cava Alta, y Feijoo se sentía cada vez peor.
- He aquí lo que dice una de ellas, que Azorín ha leído en voz alta.
- Si atábamos la cuerda en la galería alta, podríamos bajar a la otra.
- ¡Ta, ta, ta, ta! dijo en voz alta sin pensar que estaba en la iglesia.
- Pero al llegar, decía en alta voz como si hablara con un ser invisible.
- Al salir del bosque había visto un prado de yerba muy verde y muy alta.
- Por tan alta Señora, y lo ordinario de la hora menguada y aire corrupto.
- Olvido era una joven delgada, pálida, alta, de ojos pardos y orgullosos.
- Sólo una media docena de voces elegantes, de las que usa la alta sociedad.
- En cambio, educaba a nuestro perro y a la mona Mari Zancos, a la alta escuela.
- A los lados se extendían prados de yerba alta y espesa y campos de hortaliza.
- Alta, escuálida, de negro, pálida como el hijo, con cara de muerta como él.
- ¡Qué diría la alta sociedad, y la pequeña sociedad también, y la burguesía!
- Calló por discreción, pero ordenó a los criados que colocaran más alta la lámpara.
- El coche penetraba en el silencio y en la soledad, como un buque que avanza en alta mar.
- Una de las cruces, más alta que las demás, tenía escrito en letras blancas un nombre.
- Los ruidos de la ciudad alta llegaban apagados y con intermitencias de silencio profundo.
- Pensó no ver nada y vio algo que de pronto le impresionó, una mujer bonita, joven, alta.
- De cuando en cuando sonaba el órgano, y su voz armoniosa se levantaba hasta la alta bóveda.
- Paula era entonces una joven alta, blanca, fresca, de carne dura y piel fina, pero mal hecha.
- Y, como en desagravio, para engañarse a sí propio, suspiró con fuerza y exclamó en voz alta.
- Si los Silos son el balcón de España, ¿qué será Villa Conchita, que está más alta que ellos?
- La pareja se escondió bajo la bóveda no muy alta de una galería de perales franceses en espaldar.
- No era alta, ni sus facciones se pasaban de correctas, a excepción de la boca, que era una miniatura.
- Oíanse en la parte alta los pasos de toda la comunidad que iba hacia el templo a oír la primera misa.
- Si persiste usted agregó en voz alta, en tener esas ideas estrambóticas, es difícil que yo la consuele.
- Cuidaba mucho de ponerse siempre muy alta, para lo cual tenía que exagerar y embellecer cuanto la rodeaba.
- Sin hacer mucho caso de su amigo, Don Baldomero leyó en voz alta la noticia o estribillo de todos los días.
- Cuando despertó, vió que entraba un rayo de sol por una alta ventana iluminando el destartalado zaquizamí.
- Salió de la glorieta hablando en voz alta, pero no muy alta, aparentando no temer al ruido, pero temiéndolo.
- ¡era tan sencillo! Fué nuestro padre le dijo a su hermana y jamás le oímos una palabra más alta que otra.
- Por otro lado nos encontramos con Samaniego, que era casi un hortera, muy cerca de Ruiz Ochoa, o sea la alta banca.
- Mire usted, señora, ¡cosa más rara! a ninguna de esas ramas le queda más hoja que la más alta, la de la punta.
- Ahora está bien preparada le dijo el clérigo que, por su alta estatura, tenía que encorvarse para hablar con ella.
- La pasó en vela, revolviéndose inquieto en su cama, y declarando en voz alta que era el más cobarde de los hombres.
- El capellán leía el Año cristiano en alta voz, y poblábase el ambiente de historias con sabor novelesco y poético.
- Don Baldomero II se sonrió con aquella bondad patriarcal tan suya, y sacando otra vez lista y lápiz, dijo en alta voz.
- Al anochecer, de esta terraza Andrés iba a una azotea pequeña, muy alta, construída sobre la linterna de la escalera.
- Esta la hacía a veces tan espléndida y tal alta, que cuando caía de ella a la del pan, estaba todo molido y maltrecho.
- Como el caminante en el desierto sigue las huellas de otro, el marino en alta mar sigue la derrota de los antiguos nautas.
- En todos los países que había visitado había subido a la montaña más alta, y si no las había, a la más soberbia torre.
- Señores, no seamos impresionables indicó el marqués de Casa Muñoz, que gustaba de dominar las situaciones con mirada alta.
- Ana vio y oyó que en aquel traje grotesco Quintanar leía en voz alta, a la luz de un candelabro elástico clavado en la pared.
- Agregó en alta voz, volviendo hacia Maxi su cara de caimán, en la cual la sonrisa venía a ser como una expresión de ferocidad.
- A Martín no le agradó el espectáculo y dijo en voz alta, y algunos fueron de su opinión, que el oso atado no podía defenderse.
- Era guapetona, alta y garbosa, mujer de un papelista, y la inquilina más ordenada, o si se quiere, más pudiente de aquella colmena.
- Y en alta voz, viendo al desgraciado Ido llegar otra vez hasta la puerta de la alcoba y mirar hacia dentro con los ojos de estúpido.
- Estos últimos párrafos ya no los leía el Magistral en voz alta, sino que había vuelto a sentarse y leía sin ruido y para dentro.
- La religión que él sentía en aquella crisis de su alma era demasiado alta y no podía inspirarle verdadero interés por ningún culto.
- ¡Deben de ser ellos! ¡qué tarde! dijo en voz alta, acercándose a la cuneta de la carretera, a la sombra de un farol de los del paseo.
- Y luego, sacudiendo la cabeza, y extendiendo los brazos hacia el techo, había añadido en voz alta, para dar más solemnidad a su protesta.
- El Magistral hablaba en voz alta de modo que sus palabras resonaban en las bóvedas y los demás con el ejemplo se arrimaron también a gritar.
- Esto último lo dijo en alta voz, saliendo ya al pasillo, de modo que lo oyeron muy bien, Papitos en un extremo de la casa, y Fortunata en otro.
- Doña Virginia era una mujer alta, rubia, gorda, con una cara de angelito de Rubens que llevara cuarenta y cinco años revoloteando por el mundo.
- Lo más del tiempo semejante inquietud dejaba libre al Tenorio vetustense gozando de aquellos amores que reputaba la gloria más alta de su vida.
- Blanca, rubia, colorada, boca pequeña, dientes menudos y espesos, buena nariz, ojos rasgados y verdes, alta de cuerpo, lindas manazas y zazosita.
- Cuando Petra iba a atravesar el umbral, ocupó la puerta por completo una mujer tan alta casi como el Magistral y que parecía más ancha de hombros.
- Tú vencerás, Dios mío, tú vencerás exclamó en voz alta, hablando con las nubecillas rosadas que imitaban en el cielo las olas del mar en calma.
- La capilla desde la que oía misa la Regenta estaba separada sólo por una verja alta de la en que se habían escondido los trasnochadores del Casino.