Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "amar" aquí tienes una selección de 28 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra amar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Padecer, amar y pecar.
- Amar no es para todas las edades.
- Pero de no amar al Magistral de modo culpable estoy bien segura.
- Vivir es relacionarse, gozar y padecer, desear, aborrecer y amar.
- Amar de ese modo no es amar, es perversión, es vicio, hija mía.
- Todo lo que en mí existía de varón, capaz de amar, ha desaparecido.
- ¿Qué cree usted preferible, ser amada sin amar o amar sin ser amada?
- O, mejor dicho, ¿para qué amar a las mujeres vivas, de carne y hueso?
- Había llegado a pensar en Dios, a amar a Dios, a sentir a Dios muy cerca.
- Se habrá convencido de que amar a un marido como el que tiene es contrario a la naturaleza.
- Hablaba de tentaciones en general y de ensueños lascivos, pero no confesaba amar a un hombre determinado.
- Fortunato era un santo alegre que no podía ver una irreverencia donde se podía admirar y amar una obra de Dios.
- Estar con los tristes, ésa es la religión eterna, vivir llorando por las penas del mundo, amar entre lágrimas.
- El verdadero amor es el espiritual, y la única manera de amar es enamorarse de la persona por las prendas del alma.
- También decía que se debe amar a Dios sobre todas las cosas y que Dios es hermosismo en sí y tal como el alma le ve.
- Jacinta no desea el mal del prójimo, y sabe que debemos amar a nuestros enemigos y hacer bien a los que nos aborrecen.
- Creíase Jacinta madre, y sintiendo un placer indecible en sus entrañas, estaba dispuesta a amar a aquel pobre niño con toda su alma.
- Amar a Dios, a Dios por conducto de la santa, de la adorada heroína de tantas hazañas del espíritu, de tantas victorias sobre la carne.
- Sí, esto lo confesó Ana, ella no amaba a su don Víctor como una mujer debe amar al hombre que escogió, o le escogieron, por compañero.
- Imítela usted ahora, que no le vendría mal en este instante sofocar sus pasiones, amar a sus enemigos y hacer bien a los que la aborrecen.
- De esta manera, hija mía añadió lleno de fatuidad, puede darse el caso de que una mujer hermosa llegue a amar entrañablemente a un hombre feo.
- Pero por lo fino, por lo fino (repetía pensándolo) es lo más probable que pretenda seducir a esta hermosa mujer, desocupada, en la flor de la edad y sin amar.
- ¡Pero qué huecas le parecieron a Jacinta, que en las dialécticas del corazón era más maestra que él por saber amar de veras! Y a ella le tocó reír después y desmenuzar tan livianos argumentos.
- Todo era falso, frío, necio, en aquel papel escrito por un egoísta incapaz de amar de veras a los demás, y no menos inepto para saber ser digno en las circunstancias en que la suerte y sus crímenes le habían puesto.
- Sólo con recordar la dulzura de San Agustín al reconciliarse en su cátedra con un amigo que asistió a oírle, del cual vivía separado, sentía Ana inefable ternura que le hacía amar al universo entero en aquel obispo.
- Tratando de medir el cariño que sentía por su amiga, Maximiliano hallaba pálida e inexpresiva la palabra querer, teniendo que recurrir a las novelas y a la poesía en busca del verbo amar, tan usado en los ejercicios gramaticales como olvidado en el lenguaje corriente.
- ¡Si serían aquellos los brotes del amor por la hermosura del alma! Lo que más consolaba a Fortunata era la esperanza cada día más firme, porque el capellán se lo había dicho no pocas veces en el confesonario, de que cuando se casase y viviese santamente con su marido a la sombra de las leyes divinas y humanas, le había de amar.
- Ana, que no había podido terminar la lectura de la carta, que había caído sobre la almohada como muerta en cuanto vio en aquellos renglones fangosos la confirmación terminante de sus sospechas, no pudo por entonces pensar en la pequeñez de aquel espíritu miserable que albergaba el cuerpo gallardo que ella había creído amar de veras, del que sus sentidos habían estado realmente enamorados a su modo.