Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra amos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra amos en el contexto de una oración.

Término amos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "amos" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra amos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Amos, que veo mucho.
  • Ahora eran los amos.
  • Yo he tenido dos amos.
  • Eran los amos del agua.
  • Amos, si no he sido yio.
  • Los avaros amos no cejaron.
  • Amos y criados parecían de estuco.
  • Creo haber escrito que mis amos tenían una hija.
  • Comían los amos primero y servíamos los criados.
  • Los amos, conejos miedosos, se habían vuelto ahora lobos intratables.
  • La señora Venancia, mientras planchaba, contaba historias de sus amos.
  • Los mocosos ya no se conforman con ser aprendices y quieren pasar a amos.
  • Pues un joven de gran familia pidió su mano, y mis amos se la concedieron.
  • Volvió a su gesto desdeñoso, porque así entendía el respeto a los amos.
  • Mis amos le recibieron con agasajo, lo mismo que a su hijo, que con él venía.
  • Y el valentón, en la misma noche, entregó las llaves de la barraca á sus amos.
  • Los amos acababan de prestarle el piquillo que le faltaba para la compra del rocín.
  • Pedro, sin dejar lo principal, que era la comida de sus amos, colaboraba sabiamente.
  • Despidiose a toda prisa de mis amos, que le abrazaron con el mayor cariño, y se fue.
  • Carcajadas y el run, run de una guitarra tañida con timidez y cierto respeto a los amos.
  • Hubiera sido imposible convencer a la vieja de que se podía sentar a la mesa con sus amos.
  • Con hombres así no había miedo a ser robado, y la confianza entre amos y obreros era completa.
  • No hubo más sillas destinadas que las de la derecha e izquierda respectivas de los amos de la casa.
  • Cuidaba de los intereses domésticos como si fueran propios, hasta ponía paz entre los criados y los amos.
  • El criado estaba en la puerta riendo, esperando que sus amos le mandasen poner a aquel adefesio en la calle.
  • Todos reconocían que sus amos habían cambiado al recordar los detalles de su última entrevista con ellos.
  • Mis amos supieron todo cuando llegó a casa la noticia de que Malespina había herido mortalmente a su rival.
  • Estas palabras, que repentinamente cambiaban de un modo tan radical la situación, dejaron atónitos a mis amos.
  • Aquel calor con que defendía los intereses espirituales de la familia, les llegaba al alma a los amos de la casa.
  • Iba á casa de sus amos á contarles lo ocurrido, la mala voluntad de aquella gente, empeñada en amargar su existencia.
  • La religiosidad de mis amos se escandalizó tanto con aquel hecho, que no pudieron disimular su enojo, y Rosita fue la víctima principal.
  • A toda aquella gente, que aún guardaba el mal sabor de la paga de San Juan, le hacía mucha gracia ver tratados á sus amos tan cruelmente.
  • Deso me podré yo alabar entre todos mis iguales por de mejor garganta, y ansí fui yo loado della fasta hoy día de los amos que yo he tenido.
  • El suyo era de esos que hacen de la servidumbre una profesión inteligente, y se adelantan a los más insignificantes deseos de sus amos para satisfacerlos.
  • Hociqueaba con hostilidad toda la procesión de faldas entrante y saliente, y gruñía como si deseara morder, conteniéndose por no dar un disgusto á sus amos.
  • Parecía que el cadáver tendido abajo, en la suciedad de la cuadra, estaba allí, sobre la mesa, mirando con los ojos vidriosos e inmóviles a sus antiguos amos.
  • ¡Cristo! Porque ya no estaban abandonadas é incultas las tierras de Barret, aquel espantajo de desolación, que aterraba á los amos y les hacía ser dulces y transigentes.
  • Tenía que visitar á los amos, los hijos de don Salvador, y pedirles á préstamo un piquillo para completar la cantidad que iba á costarle la compra de un rocín que sustituyese al Morrut.
  • Contemplaba yo muchas veces mi desastre, que escapando de los amos ruines que había tenido y buscando mejoría, viniese a topar con quien no solo no me mantuviese, mas a quien yo había de mantener.
  • Don Álvaro, después de su conversación con Ana, la había hecho retirarse y se había quedado solo en el comedor para dar el ataque a Petra y proponerle, entre caricias, de que cada día le pesaba más, el cambio de amos.
  • Mientras él pagaba el escote contando chascarrillos, en la gran mesa de la cocina, que desde el casamiento de don Pedro no usaban los amos, se veían, no lejos de la turbia luz de aceite, relieves de un festín más suculento.
  • A la caída de la tarde llenábanse las tabernas de hombres enrojecidos y barnizados por el sol, con la recia camisa sudosa, que hablaban de la cosecha y de la paga de San Juan, el semestre que había que entregar á los amos de la tierra.
  • ¡Bien te he entendido! dije yo entre mí ¡maldita tanta medicina y bondad como aquestos mis amos que yo hallo hallan en la hambre! Púseme a un cabo del portal y saqué unos pedazos de pan del seno, que me habían quedado de los de por Dios.
  • Sacamos los vientres, recogimos la sangre, y a puros jergones los medio chamuscamos en el corral, de suerte que cuando vinieron los amos ya estaba todo hecho, aunque mal, si no eran los vientres, que aún no estaban acabadas de hacer las morcillas.
  • Si no temiera cansar al lector, le referiría la explicación que éste dio de las causas diplomáticas y políticas de la guerra, parafraseando del modo más cómico posible lo que había oído algunas noches antes de boca de Malespina en casa de mis amos.
  • Mas su angustia fue corta, porque ya del ribazo situado a espaldas del crucero descendía un grupo de tres hombres, antecedido por otros tantos canes perdigueros, cuya presencia bastaba para demostrar que las escopetas de sus amos no amenazaban sino a las alimañas monteses.
  • Ningún labrador quería las tierras ni aun gratuitamente, y al fin los amos tuvieron que desistir de su empeño, dejando que se cubriesen de maleza y que la barraca se viniera abajo, mientras esperaban la llegada de un hombre de buena voluntad capaz de comprarlas ó trabajarlas.
  • Así, como he contado, me dejó mi pobre tercero amo, do acabé de conocer mi ruin dicha, pues, señalándose todo lo que podría contra mí, hacía mis negocios tan al revés, que los amos, que suelen ser dejados de los mozos, en mí no fuese ansí, mas que mi amo me dejase y huyese de mí.
  • Contemplando por primera vez a la hija de mis amos, discurrí que tan bella persona no podía haber venido de la fábrica de donde venimos todos, es decir, de París o de Inglaterra, y me persuadí de la existencia de alguna región encantadora, donde artífices divinos sabían labrar tan hermosos ejemplares de la persona humana.
  • Aprendiz siempre hambriento, dependiente después en una época en que los mayores sueldos eran de cincuenta pesos anuales, a fuerza de economías miserables consiguió emanciparse, y con ayuda de sus antiguos amos, que veían en él un legítimo aragonés capaz de convertir las piedras en dinero, fundó Las Tres Rosas, tiendecilla exigua que en diez años se agrandó hasta ser el establecimiento de ropas más popular de la plaza del Mercado.