Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra andar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra andar en el contexto de una oración.

Término andar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "andar" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra andar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Sabes andar?
  • Echamos a andar.
  • Le costaba andar.
  • Pero se puede andar.
  • No puedo andar más.
  • El tren echó a andar.
  • Por ahí debe de andar.
  • Su andar muy espacioso.
  • Su andar más reposado.
  • ¿Se puede andar por ahí?
  • Había echado a andar otra vez.
  • Su andar suave resuena en la alcoba.
  • Si ni se le siente andar por la casa.
  • No sé cómo le permitió andar en esto.
  • Todos teníamos que andar casi desnudos.
  • No tuvimos tiempo de andar con palabreo.
  • Se levantó de un salto y trató de andar.
  • Petra echó a andar delante del Magistral.
  • Ya vamos viejos para andar haciendo cocos.
  • Poco tenía que andar por ella para ir a su casa.
  • Alto, fuerte, ya no necesitaba bastón para andar.
  • Ya se podía andar por las carreteras sin peligro.
  • Te quiero demasiado para andar en misterios contigo.
  • Si echar a andar o esperar a que llegara la mañana.
  • ¿No ves cómo al andar le salen pa tras y pa lante?
  • Ahora andar, andar hacia adelante es lo que importa.
  • Y tú, ¿por qué has de andar en lenguas de la gente?
  • Si no llovía mucho, Frígilis solía andar por allí.
  • En aquella gracia, en aquel modo de andar por la calle.
  • Nos levantamos, salimos del cementerio y echamos a andar.
  • Por él, según decían, era tan imposible andar como nadar.
  • Frígilis sonrió como un filósofo y echó a andar delante.
  • ¿y el andar a salto de mata, ocultándose como un criminal?
  • Y echó a andar, dialogando con el capellán que le seguía.
  • Pronto Martín pudo levantarse y, cojeando, andar por la casa.
  • Y, sin embargo, el delirio, el desasosiego me obligan a andar.
  • Pueda tener sarna, andar manchado y padecer la hambre que todos.
  • Por eso todos piensan mal y por eso hay que andar con cien ojos.
  • Pero no necesitaba andar a cachetes con el demonio para triunfar.
  • Trabajar, hacer ejercicio, distraerse, andar de aquí para allí.
  • Me da mucha lástima, porque sé lo que es andar mal de la cabeza.
  • Aunque no haya cornado de trueco, ha de andar el birrete en su lugar.
  • (Sin andar siempre, de esa manera, huyendo de un viejecito tan majo).
  • Si no, vas a andar de mano en mano hasta la consunción de los siglos.
  • Venía pálida, vestía un peinador blanco, y no hacía ruido al andar.
  • Luego, nos levantamos los tres, y comenzamos a andar en fila, agarrados.
  • Aquel abandono y el andar con los chicos de la calle despabiló a Andrés.
  • Pero esto no le impedía emborracharse y andar de crápula con frecuencia.
  • Tú no tienes pecados, y vas a andar finiqueleando con los ángeles divinos.
  • Le temblaban tanto las piernas, que al llegar a la calle apenas podía andar.
  • Más derecho era referir a su tía lo que le pasaba, que no andar con tapujos.
  • Se encontraba como un hombre desnudo que tuviera que andar atravesando zarzas.
  • Perderíamos hasta el modo de andar, manque los pelos se nos hicieran cañones.
  • El capitán le temía y no le dejaba andar con nada delicado, porque lo rompía.
  • Es indispensable tomar mano en eso, porque la documentación debe andar perdida.
  • Hay quien dice que, si se mete uno por ese agujero, se puede andar como por tierra.
  • A esto replicó el buen farmacéutico que no podía repicar y andar en la procesión.
  • Y comenzó a andar con timidez al lado del joven, que no se sentía menos conmovido.
  • ¡Qué se van a enterar! Además, yo no quiero andar con ceremonias y con tonterías.
  • De repente oyó el andar de una persona y vio al señorito salir de entre el robledal.
  • Muy mal debe andar la máquina, cuando a mitad de la calle de Alcalá ya estoy rendido.
  • En vuestra casa yo me acuerdo que solía andar una culebra, y ésta debe ser sin dubda.
  • ¡Que por un canalla miserable tengamos que andar así! murmuraba Allen, entre dientes.
  • Por supuesto, no acepta la Dirección que se le ha ofrecido, porque prefiere andar suelto.
  • Para esto era necesario caminar en zig zas, hacer muchas curvas, andar mucho y subir poco.
  • Cuando le veía a Martín andar a caballo y entrar en el río, le deseaba un desliz peligroso.
  • Hubiera él lanzado al aire el mayor soplo posible de sus pulmones para hacer andar la máquina.
  • En la calle advirtió que para andar completamente derecho, necesitaba pensarlo y proponérselo.
  • La señorita no dio más respuesta que dejar la labor, envolverse en su mantón y echar a andar.
  • Allí tenía número sobrado de habitaciones, todas en un solo andar desde el salón a la cocina.
  • No le molestaba andar con un chico sucio en brazos o cuidar de una vieja enferma de la guardilla.
  • Yo estoy muy acostumbrado a pisar tierra mía y a andar entre árboles que corto si se me antoja.
  • Apretó el paso pensando que Fortunata no debía de andar muy a prisa y que la alcanzaría pronto.
  • Y eso de pegarse a la familia de Santa Cruz, ¡él, que gusta de andar siempre solo! Ello no será.
  • Estamos obligados a andar a caballo una vez cada mes, aunque sea en pollino por las calles públicas.
  • Intentar andar entre los hombres, en ser superior, como tú has querido hacer en Alcolea, es absurdo.
  • Aquí es dijo Guillermina, después de andar un trecho por la calle del Bastero y de doblar una esquina.
  • Me contaste que viniendo no sé por dónde te salió un borracho, y tuviste que andar a trompazos con él.
  • No, no le conviene andar siempre de ceca en meca, como un viajante de comercio que va enseñando muestras.
  • Pero bien se le conoce que es hombre dispuesto a andar por esos suelos a cuatro pies, con los chicos a la pela.
  • Cuando ya estuvimos acostumbrados a andar entre los peñascos, nos pareció la playa insípida y poco entretenida.
  • Como nos empeñemos todos en ser perfectos, no nos podremos aguantar unos a otros, y habría que andar a bofetadas.
  • Ir, andar, moverme de aquí para allá, llevado por un turbión de acontecimientos que me han dejado el alma vacía.
  • Quisiera servir a don Carlos, pero, ya ve usted, no estoy para andar por el monte y desearía entrar en las oficinas.
  • Andar por las calles le fastidiaba, y el campo de los alrededores de Valencia, a pesar de su fertilidad, no le gustaba.
  • ¿No te da vergüenza de andar con la ropa llena de agujeros, y en vez de ponerte a coser te da por atusarte las crines?
  • Traemos gran cuenta en no andar los unos por las casas de los otros, si sabemos que alguno trata la misma gente que otro.
  • A otros barbilindos más listos que tú les he visto yo andar de cabeza y hacer una porción de tonterías por una mujer.
  • Miró después la cómoda, el baúl y las botas que sobre él estaban, sus propios pies cortados, pero dispuestos a andar.
  • Para que dejéis de andar así, de bracete por la casa, y con cuentecitos al oído y carantoñas, arrumacos y lagoterías.
  • Ni te conviene el andar siempre de viaje, como una carta con el sobre mal puesto, que recorre todas las estafetas del mundo.
  • Que andar en un pie, tener mucho cuidado, no dejarla en poder de criadas, ni de Visitación, que la aturde con su cháchara.
  • Yo que llegaba a mi casa dispuesto a andar otro tanto, ahora me siento fatigado a la mitad de esta condenada calle de Alcalá.
  • Bien podéis andar aquí con mucho pulso en eso de acuñar tanta plata, porque este metal va para abajo y ha de ir mucho más.
  • Después se había quitado su propio calzado, porque era un marrano que gustaba de andar descalzo con las patas sobre el suelo.
  • Su final lo desconocía, pero era indudable que mi tío, después de andar en algún barco negrero o pirata, había sido preso.
  • Los tres caminábamos lentamente, conforme al flojo andar de Don Alonso y a la poca destreza de la pierna postiza del marinero.
  • Pero levantándose de repente, echó a andar hacia abajo, como los que llevan en el cerebro ese cascabel que se llama idea fija.
  • Los domingos mi madre comenzó a dejarme andar con los camaradas, después de hacerme una serie de advertencias y recomendaciones.
  • Pero al fin, encogiéndose de hombros, salió delante, y echó a andar por la senda abierta entre viñas que conducía al crucero.