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Ejemplos de oraciones con la palabra ángel

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ángel en el contexto de una oración.

Término ángel: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ángel" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ángel para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Soy ángel.
  • Soy ángel.
  • Ángel, sí.
  • Ángel, sí.
  • , soy ángel.
  • Era un ángel.
  • Era un ángel.
  • Si es un ángel.
  • ¡Tiene un ángel.
  • ¡Si es un ángel!
  • ¿Que es un ángel?
  • Luego no era ángel.
  • Tú serás un ángel.
  • Un ángel a su manera.
  • Doña Ana es un ángel.
  • Por la Plaza del Ángel.
  • Es un ángel, señorito.
  • ¡Cuánto ha llorado mi ángel!
  • Un ángel que no merece un feo.
  • ¡Pobrecita! Dice que es ángel.
  • Ángel, ven, ven con tu abuelita.
  • A la cama, a la cama, ángel mío.
  • ¿Dice usted que la otra es un ángel?
  • , ¿es, como quien dice, ángel o qué?
  • El modelito, el ángel, la mona de Dios.
  • Usted es un ángel, señorita Marcelina.
  • Pasado un ratito, dormía como un ángel.
  • ¡Pobre ángel, qué mal rato va a pasar!
  • Si era ángel, ¿por qué la hacía mala?
  • Alma mía, tus sentimientos son de ángel.
  • Todas tenemos nuestro ángel en el cuerpo.
  • ¿Pero qué pensará ese ángel de bondad?
  • Ya adoptaba posturas de ángel de Murillo.
  • Ya te diré yo si eres ángel o lo que eres.
  • Este ángel mío, veo que tiene muchos golosos.
  • ¿Cuándo viene por acá ese ángel hermosísimo?
  • Aquella es un ángel, yo otro ángel, digo, yo no.
  • La señorita Jacinta es, como quien dice, un ángel.
  • , bonito como un ángel, y tan granuja como su papá.
  • ¡Ángel de Dios!, hace dos horas que está rabiando.
  • ¡Pobre ángel! Se pone de esta conformidad cuando come.
  • En aquel sopor se me apareció un ángel y me dijo, dice.
  • Y la otra, con todo su ángel, no toca pito, no toca pito.
  • Hazlo por mí, y por su pobrecita mujer, que es un ángel.
  • Es una gran mujer, un ángel de bondad como le tengo dicho.
  • Aquí donde usted me ve, yo, al lado de ella, soy un ángel.
  • Siento yo aquí en mi corazón la voz del ángel que me lo dice.
  • Jacintilla, niña de mi corazón, ángel de mi vida, llégate acá.
  • Pero con la condición de que me llevo este pobre ángel a mi casa.
  • Hay que aparentar más virtud que se tiene, aunque se sea un ángel.
  • Era un ángel gritó Maxi dándose un fuerte puñetazo en la rodilla.
  • En la virtud de la Regenta creía toda Vetusta, y en efecto era un ángel.
  • Replicó ella, ángel no, pero no me acuerdo de haber hecho daño a nadie.
  • ¡que me calle! ¡Ah!, esposa mía, esposa adorada, ángel de mi salvación.
  • ¡Si comparado con sus hermanos, Maximiliano es un ángel de Dios y un talentazo.
  • Si no lo hago, Dios mío, me va a ser imposible ser ángel, y no podré tener santidad.
  • El ángel malo y el bueno le tiraban cada uno de una oreja, y no sabía a cuál atender.
  • Esta es un ángel, y los ángeles caen en la tontería de creer que el mundo es el cielo.
  • Fue sin duda aquello de soy ángel, y luego inclinó la cabeza como quien se va a dormir.
  • A poco que se le raspe la corteza de hereje, sale aquella pasta de ángel de otros tiempos.
  • Aquí donde usted me ve, amigo Ballester, yo también puedo ser ángel, poniéndome a ello.
  • Vino el mísero de mi amo, y quiso Dios no miró en la oblada que el ángel había llevado.
  • ¡Pobre ángel!, su única pasión es la maternidad, sed no satisfecha, desconsuelo inmenso.
  • ¡Bah!, esto es idea, idea nada más de los que la miran, porque con aquello de que es ángel.
  • Era buena como un ángel para conceder, y firme como una roca para detenerse en el punto que debía.
  • Todo el almíbar, todo el cabello de ángel de la tienda de su padre se le había comunicado a ella.
  • Porque no es posible que te inspire herejías el ángel de tu guarda, pero eso me suena así como a.
  • ¡Qué ángel! Todavía no había acabado él de cometer una falta, y ya estaba ella perdonándosela.
  • Por más que digan, tú eras un ángel en la tierra, y ahora estás divirtiéndote con los del Cielo.
  • ¡Qué ángel! ¡Y si viera usted qué pillo es, y qué tragón! Viene determinado a darse buena vida.
  • Era un ángel murmuró Ballester, a quien, sin saber cómo, se le comunicaba algo de aquella exaltación.
  • Pero por más que hagan esos perros, no me quitarán, Dios mío, que yo sea tan ángel como otra cualquiera.
  • ¡Y ángel me soy! Pues para que lo sepa, también yo, si me da la gana de ser ángel, lo seré, y más que usted, mucho más.
  • Ella, entonces, daría pruebas de ser tan ángel como otra cualquiera, y tendría alma, paciencia, valor y estómago para todo.
  • Pero, Señor, ¡qué culpa tendré yo de que esa niña bonita sea ángel! Hasta la virtud sirve para darme a mí en la cabeza.
  • Niñas de catorce años, con rostro de ángel, oían sin turbarse blasfemias y obscenidades que a veces las hacían reír como locas.
  • Anda, ángel, mira que te lo pido con toda mi alma, porque esta penita que tengo aquí no se me quiere quitar, y parece que me voy a morir.
  • No lo digo por ella, Dios me oiga, aunque sabe Dios lo que hará, lo cual no quita que sea mayormente un ángel y que reparta muchas caridades.
  • Llevamos el Ángel de la Guarda en la lona de nuestras velas, me decía don Ciriaco, un viejo capitán de fragata muy inteligente y muy romántico.
  • Mientras oraba, una voz interior, susurro dulcísimo como chismes traídos por el Ángel de la Guarda, le decía que su hijo no moriría antes que ella.
  • La moraleja de la obra es que sin religión no hay felicidad, y por eso la pone en las nubes este ángel de Dios, que es el alcaloide de la cursilería.
  • Papitos dormía como un ángel, apoyada la mejilla sobre el brazo tieso, y conservando en la mano de él la media, por cuyos agujeros asomaban los dedos.
  • ¡engañar a dos, a dos, señora, a mí y a la otra, que es un ángel, según dice todo el mundo! Dígale usted que su cuenta con la Samaniega está ajustada.
  • Resuelto a que su amistad con aquel ángel hermoso no acabase de mala manera, en una aventura de grosero materialismo llena de remordimientos y dejos repugnantes.
  • ¡pobre ángel! El infeliz estaría ayer con sus compañeros posado en el alambre tan contento, tan guapote, viendo pasar el tren y diciendo allá van esos brutos.
  • Y el Magistral sonrió como un ángel, mientras aspiraba con delicia el perfume de rosa de Alejandría, que Ana sin resistencia había dejado en manos del clérigo.
  • Allá quedaba el modesto marido, el humilde empleado del Banco, de cuerpo pequeño, de rostro de ángel envejecido, atusando el bigotillo gris y cuidando de la prole.
  • ¡Otra! Ya he dado unas vigas que valen cualquier cosa replicó Manolo, mirando embelesado, tan pronto la cara de la mendicante como su mano de ángel, sonrosada y gordita.
  • El carbón, ese dios modesto, pero útil, ha reemplazado las alas del poético Ángel de la Guarda que llevábamos en nuestras velas, y ha cambiado las condiciones del mar.
  • Y entre las nieblas del sueño creían ver á Pascualet, blanco y luminoso como un ángel, mirando con ojos de reproche á los que tan duros habían sido con él y su familia.
  • Por esta, que es la cara de Dios, y por aquella luz que salió por la boca del ángel, que si vucedes quieren, que esta noche hemos de dar al corchete que siguió al pobre Tuerto.
  • Seguía el relato de la mística noche nupcial, de la conversión de Valeriano, del ángel que velaba a Cecilia para guardar su pureza, con el desenlace glorioso y épico del martirio.
  • El tiempo ha ido echando abajo las losetas, y entre anchos claros aparecen el remate de una cruz, una alada cabeza de ángel, el busto del Padre con su barba blanca y el brazo extendido.
  • El único que tenía consideración, el que menos guerra daba y el que menos comía era Maxi, el de la pasta de ángel, siempre comedido, aun después de que le volvieron tarumba los ojos de una mujer.
  • A este sentimiento consagré mi edad viril y a él consagro esta faena de mis últimos años, poniéndole por genio tutelar o ángel custodio de mi existencia escrita, ya que lo fue de mi existencia real.
  • Doña Paula y don Álvaro llegaron a Vetusta el mismo día, aquel en que voló al cielo un ángel más, en opinión de Trifoncito Cármenes, que seguía siendo romántico, contra los consejos de don Cayetano.
  • Se me metió en la cabeza la idea de que era un ángel, sí, ángel disfrazado, como si dijéramos, vestido de máscara para estampar a los tontos, y no me habrían arrancado esta idea todos los sabios del mundo.
  • Ella daría la victoria al que la merecía, al ángel bueno, que era un poco menos alto, que no tenía bigote (que siempre parecía bien), pero que era gallardo, apuesto a su modo, como se puede ser debajo de una sotana.
  • El presbítero empezaba a querer a la niña con ceguera, a figurarse que, si la viese morir, se moriría él también, y otros muchos dislates por el estilo, que cohonestaba con la idea de que, al fin, la chiquita era un ángel.
  • ¡Qué fino! ¡qué atento! Una hora después tenía que subir al púlpito, en la catedral, a predicar un sermón de los de tabla, ¡y sin embargo acudía antes a dar las Pascuas a su amiga doña Petronila! ¡Qué hombre! ¡qué ángel! ¡qué pico de oro! ¡qué lumbrera!