Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra angelical

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra angelical en el contexto de una oración.

Término angelical: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "angelical" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra angelical para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sí, todo lo angelical que usted quiera.
  • Una sonrisa angelical se dibujó en su rostro.
  • El señor de Somoza es tan angelical que no quería darme un susto.
  • , y nuestras acciones no pueden ser basadas en el criterio angelical.
  • Interrogándola con aquella sonrisa angelical que vista una vez no se podía olvidar.
  • ¡Injusto estuve con la pobre chiquilla! ¡Inocente y angelical criatura! Soy un animal.
  • Pero ¿y si todo era hechura de la imaginación exaltada de Jacinta y de su angelical corazón?
  • La bondadosa y angelical señora quería poner un freno de modestia a la expresión de su vanidad maternal.
  • Porque usted no se hace cargo de que ha pasado tiempo, de que ese hombre está casado con una mujer angelical, y que.
  • Evita el encontrarse sola conmigo, y ahora trae siempre a rastras al espantajo angelical de su hermana para asustarme.
  • Estas palabras rompieron el sello a la seriedad de Juanín, porque lo mismo fue oírlas que desplegar su boca en una sonrisa angelical.
  • Sor Antonia, que era la bondad misma, mirábala con toda la severidad que cabía en su carácter angelical, y Mauricia le devolvía la mirada con insolente dureza, diciendo.
  • Maximiliano estaba encantado, y no atreviéndose a desplegar los labios, daba su asentimiento con una sonrisa, sin quitar los extáticos ojos de aquel semblante que le parecía angelical.
  • Solía prestar servicios domésticos al decadente señor de aquel domicilio, barrerle el cuarto una vez al mes, apalearle el jergón, y darle una mano de refregones al Pituso, cuando la porquería le ponía una costra demasiado espesa en su angelical rostro.
  • Pues, hija arguyó Belén con aquel sonsonete que había aprendido y que tan bien se acomodaba a su figura angelical y a sus moditos insinuantes, ten entendido que aunque tus crímenes fueran tantos como las arenas de la mar, Dios te los perdonará si te arrepientes de ellos.