Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra animada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra animada en el contexto de una oración.

Término animada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "animada" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra animada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Lulú estaba muy animada y muy valiente.
  • Los dos hermanos sostenían conversación muy animada.
  • Doña Manuela, animada por un instinto pudoroso, intentó excusarse.
  • Pero su tertulia fue la más animada y dicharachera de todo el barrio.
  • Preguntaba Tónica muy animada, olvidando los escrúpulos que había manifestado antes de admitir el paraguas.
  • Viose por fin desde el rellano la cara de don Juan, animada por su falsa risita, que recordaba la de los conejos.
  • Salió muy animada, satisfecha de su resolución, vencedora en la lucha cuerpo a cuerpo con el caserón que la asustaba.
  • Después llamó la atención de Don Evaristo la facha de un hombre que iba por entre las mesas, el cual sujeto más bien parecía momia animada por arte de brujería.
  • Y doña Manuela, animada por estas ilusiones que garantizaban su futura tranquilidad, envolvía la mesa y sus comensales en una mirada infinita de benevolencia y cariño.
  • ¡Dios mío! ¡Qué cosas le diría aquel bruto de las dos estrellas, para tenerla tan embobada lejos del balcón, a pesar de la música y de lo animada que estaba la plaza.
  • Que no se turbase la santa alegría de aquella vivienda, animada á todas horas por las risas y las canciones de las cuatro hermanas, cuya edad sólo se diferenciaba de un año.
  • Rita, siempre animada y provocadora, lo era mucho con su primo, y no poco con los demás, pues don Pedro advirtió que a las miradas y requiebros de sus admiradores correspondía con ojeadas vivas y flecheras.
  • Esto de los bailes solía acontecer en las tertulias a donde el setentón acudía sin falta, porque desde que los médicos le habían prohibido escribir y hasta leer de noche, no podía pasar sin la sociedad más animada y galante.
  • Y al día siguiente volvía á la fábrica, para sufrir los mismos temores al regreso, animada únicamente por la esperanza de que pronto vendría la primavera, con sus tardes más largas y los crepúsculos luminosos, que la permitirían volver á la barraca antes que obscureciese.
  • El reloj de la torre llamada el Miguelete señalaba poco más de las diez, y los huertanos juntábanse en corrillos ó tomaban asiento en los bordes del tazón de la fuente que adorna la plaza, formando en torno al vaso una animada guirnalda de mantas azules y blancas, pañuelos rojos y amarillos ó faldas de indiana de colores claros.