Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ansiedad

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ansiedad en el contexto de una oración.

Término ansiedad: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ansiedad" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ansiedad para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ansiedad en todas las caras.
  • Preguntó Lulú con ansiedad.
  • Preguntaba alguno con ansiedad.
  • Preguntó con ansiedad Barbarita.
  • Se vive en una ansiedad perdurable.
  • No puedo pintar a ustedes mi ansiedad.
  • Nuestra ansiedad crecía por momentos.
  • Preguntó el joven con visible ansiedad.
  • ¿Crees que yo puedo dormir en esta ansiedad?
  • Preguntó De Pas, sin poder ocultar su ansiedad.
  • Le preguntó la ex corista con ansiedad muy viva.
  • Tenía pintada en su cara la ansiedad más terrible.
  • Esperamos con ansiedad, registrando el horizonte con la mirada.
  • Azorín y Orsi miran a Sarrió con visibles muestras de ansiedad.
  • En el Trinidad todos demostraban gran ansiedad por comenzar el fuego.
  • Sentía una ansiedad que le ahogaba, un furor que le ponía los pelos de punta.
  • Y pasado mañana también dijo tras una pausa y con ansiedad la insensata mujer.
  • Corría por las calles con gran ansiedad, como si en un minuto quisiera verlas todas.
  • Perfectamente bien dijo la señora observando con ansiedad el semblante de Torquemada.
  • Dijo Maxi dejando al fin aquella posición violenta, y mirando con ansiedad a su tía.
  • Si me descuido pensó con gran ansiedad, me cogerá la muerte, y no podré hacer esto.
  • Subía con una ansiedad apasionada, como si fuera camino del cielo por la cuesta arriba.
  • Entré en la sala, y Doña Francisca se adelantó hacia mí preguntándome con mortal ansiedad.
  • Toda la gente de la verja mostraba en sus ojos cierta ansiedad, como si ellos fuesen los sentenciados.
  • Sonó la música, y un movimiento de ansiedad, de emoción, dio la vuelta a la plaza, haciendo latir sus corazones.
  • Me acordé de todos los españoles, a quienes consideraba asomados a una gran azotea, contemplándonos con ansiedad.
  • Pasaba revista a varios periódicos con febril ansiedad y desaparecía en seguida con un desengaño más en el alma.
  • La santa no atendía más que al pequeñuelo, observando si la ansiedad con que mamaba iba acompañada de satisfacción.
  • En aquellos días del año 1874, menudeaban los suplementos de periódico, manteniendo al vecindario en continua ansiedad.
  • Y se ponía nerviosa de ansiedad, que crecía según se acercaban los bultos y se aclaraban las figuras de caballos y jinetes.
  • Al menor rumor que indicase la aproximación de alguno, se encendía su hermoso semblante, y sus negros ojos brillaban con ansiedad y esperanza.
  • En medio de sus dolores cefalálgicos, el infortunado joven se caldeaba más la mente arbitrando remedios o paliativos de la ansiedad que le dominaba.
  • El trastorno general no se hacía esperar, ansiedad, náuseas, ganas de moverse, a las que seguían inmediatamente ganas más vivas todavía de estarse quieto.
  • Dijo esto último con tal intención, que Fortunata, cuya ansiedad crecía sin saber por qué, vio tras el sabes una cosa una confidencia de extraordinaria gravedad.
  • Pero la Dura tenía todo su ser embargado por la ardentísima ansiedad física que experimentaba, y sus ojos de águila se fijaron en Severiana que escanciaba en un vaso algo del contenido de una botella.
  • Clavados los ojos en la hija del Comendador, olvidada de todo lo que estaba fuera de la escena, bebió con ansiedad toda la poesía de aquella celda casta en que se estaba filtrando el amor por las paredes.
  • La ansiedad era general, y no digo esto juzgando por lo que pasaba en mi espíritu, pues atento a los movimientos del navío en que se decía estaba Nelson, no pude por un buen rato darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor.
  • Además, el porvenir de su hija, de su Amparito, estaba allí, y la viuda lanzaba una mirada de ansiedad maternal al extremo de la mesa, donde estaba la niña junto a Andresito, recibiendo con gestos de gatita mimosa los dulces y las palabras de su novio.
  • Ilustración La preocupación por conseguir un fin nos intranquiliza a todos los hombres, aun a los más desaprensivos, aun a los más indolentes, y yo, por mi parte, hubiera deseado vivir todavía más en cada hora, en cada minuto, sin la nostalgia del pasado ni la ansiedad por el porvenir.
  • ¡Figúrate cuál sería mi ansiedad! ¡Qué lejos estaba hoy, cuando rescatamos al Santa Ana, de que tú te hallabas en él! A saberlo con certeza, hubiera redoblado mis esfuerzos en las disposiciones que di con permiso de estos señores, y el navío de Álava habría quedado libre en dos minutos.
  • Me pareció que en aquella tierra, para mí misteriosa, que se llamaba Inglaterra, habían de existir, como en España, muchas gentes honradas, un rey paternal, y las madres, las hijas, las esposas, las hermanas de tan valientes marinos, los cuales, esperando con ansiedad su vuelta, rogarían a Dios que les concediera la victoria.
  • Las beatas que servían de cuestores de palacio en el del Gran Constantino, las del cónclave, como las llamaba Ripamilán, esperaban con ansiedad mística y con una curiosidad maligna a la nueva compañera, que tanto prestigio traería con su juventud y su hermosura a la piadosa y complicada empresa de salvar el mundo en Jesús y por Jesús.