Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra antojo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra antojo en el contexto de una oración.

Término antojo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "antojo" aquí tienes una selección de 21 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra antojo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Había realizado su antojo.
  • Gracias que no se le antojó hacerlo sobre el puff.
  • Y se le antojó vestido de rojo, con un traje muy ajustado y muy airoso.
  • Una vez, al repetir esta canción don Víctor, a Mesía se le antojó atender.
  • De pronto se le antojó mirar una Ilustración que estaba sobre un centro de sala.
  • El trueno que estalló en aquel instante se le antojó a Ripamilán que había metido cien rayos en la casa.
  • Un pájaro, que a la niña se le antojó ruiseñor, cantaba escondido en los arbustos de la loma de poniente.
  • El sobrino no me había de salir de aquí sin una de las chicas, y como se le antojó Nucha, hubo que dársela.
  • Yo, turbado hasta lo sumo, le dije que quería ir a la escuadra, y que cuando volviese me podría querer a su antojo.
  • El Ilustrísimo Señor don Fortunato Camoirán, Obispo de Vetusta, dejaba al Provisor gobernar la diócesis a su antojo.
  • En una caja de latón, entre yerba, guardaba como oro en paño, un objeto, que a primera vista se le antojó a Mesía una serpiente.
  • Yo había formado esta geografía a mi antojo, según las procedencias más frecuentes de los barcos, con cuyos pasajeros hacía algún trato.
  • Por esto sintió mucho Arnaiz que Estupiñá dejara la casa en 1837, cuando se le antojó establecerse con los dineros de una pequeña herencia.
  • Y la pobre Jacinta, a todas estas, descrismándose por averiguar qué demonches de antojo o manía embargaba el ánimo de su inteligente esposo.
  • En aquel punto asomó por la puerta un rostro que a Julián se le antojó siniestro, y acaso pensó otro tanto el marqués, pues preguntó impaciente.
  • Pues a él se le antojó ser perdido, como otros son masones o caballeros cruzados, por el prurito de desempeñar papeles y de tener una significación.
  • El pensar sin querer, contra su voluntad, algo complicado, original, delicado, exquisito, llegó a causarle náuseas, y se le antojó envidiar a los animales, a las plantas, a las piedras.
  • Algo se supo en el círculo de la nobleza de las veleidades místicas de Anita, y las que la habían llamado Jorge Sandio no se mordieron la lengua y criticaron con mayor crueldad el nuevo antojo.
  • Yo tenía bajo mi insignia como unos mil navíos, mayores todos que el Trinidad, y se movían a mi antojo con tanta precisión como los juguetes con que mis amigos y yo nos divertíamos en los charcos de la Caleta.
  • Tuvo que emigrar don Carlos, y Ana quedó en poder de doña Camila, que por imprudencia imperdonable de Ozores se vio disponiendo a su antojo de la mayor parte de las rentas de su amo, cada vez más flacas, pues las conspiraciones cuestan caras al que las paga.
  • Se le antojó que bien podían ser las ocho, se vistió deprisa, cogió el frasco del anís, bebió un trago según acostumbraba cuando salía de caza aquel enemigo mortal del chocolate, y echándose al hombro el saco de las provisiones, repleto de ricos fiambres, bajó a la huerta por la escalera del corredor pisando de puntillas, como siempre, por no turbar el silencio de la casa.