Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra apagados

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra apagados en el contexto de una oración.

Término apagados: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "apagados" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra apagados para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Cuando calló, se oyeron nada más los ruidos apagados de la calle.
  • Van feas como demonios con esos colores de enterrador, apagados, sombríos.
  • Los pasos y las voces sonaban apagados, los cuerpos sólidos parecían todos huecos.
  • Los ruidos de la ciudad alta llegaban apagados y con intermitencias de silencio profundo.
  • Ya tenía él en sus ojos, casi siempre apagados, las chispas que saltaban de los de Visita.
  • A su lecho llegaban los ruidos lejanos de la calle apagados, como aprensión de los sentidos.
  • Aquellos ruidos apagados por la distancia subían por el hueco de la escalera, en el silencio profundo de toda la casa.
  • Su mano tropezó con una nariz en las tinieblas, oyó un grito de mujer estaba seguro y sintió ruido de sillas y pasos apagados en la alfombra.
  • La verdad era que del furor que en su corazón había hecho estragos después de la visita nocturna de don Fermín, ya no quedaban más que restos apagados.
  • Los ojos apagados casi siempre, echaban fuego ahora, y aquella mujer cortada a hachazos parecía una estatua rústica de la Elocuencia prudente y cargada de experiencia.
  • Quintanar lo forró con bayeta negra, como un catafalco, y así clavaba, los martillazos apagados tenían una resonancia mate, fúnebre, de mal agüero, que llenaba de melancolía a don Víctor.
  • Los colores vivos de la fruta mejor sazonada y de mayor tamaño animaban el cuadro, algo melancólico si hubiesen estado solos aquellos tonos apagados de la naturaleza muerta, ya embutida, ya salada.
  • Y entonces, los ojos apagados del elegante Mesía brillaron al clavarse en el Magistral que sintió el choque de la mirada y la resistió con la suya, erizando las puntas que tenía en las pupilas entre tanta blandura.
  • A media noche, cuando los hornos estaban apagados y dormía Pedro, y dormía el amo, y nadie pensaba en comer, allá a dos leguas de Vetusta, en el río Celonio velaba un pobre aldeano tripulando miserable barca medio podrida y que hacía mucha agua.