Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra apretar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra apretar en el contexto de una oración.

Término apretar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "apretar" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra apretar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El cementerio estaba lejos, y hubo que apretar el paso.
  • Hoy no se caza, que se nos viene la lluvia encima y tenemos que apretar el paso.
  • El Delfín se acercó y poniéndole un pie sobre el pecho, cuidando de no apretar, dijo.
  • En el duelo había más circunspección, pero todos convenían en la necesidad de apretar el paso.
  • Extendió y cerró los brazos, cual si en ellos quisiera apretar amorosamente todo lo que veían sus ojos.
  • Pensando en esto, y mientras apuntaba a don Víctor, sin verle, sin ver nada, sin fuerza para apretar el gatillo, oyó tres palmadas rápidas y en seguida una detonación.
  • Que con sólo apretar los dientes se me quedaran en casa, y con ser de aquel malvado, por ventura lo retuviera mejor mi estómago que retuvo la longaniza, y no pareciendo ellas pudiera negar la demanda.
  • Y él, que tenía sed de sangre, ansias de apretar el cuello al infame, de ahogarle entre sus brazos, seguro de poder hacerlo, seguro de vencerle, de pisarle, de patearle, de reducirle a cachos, a polvo, a viento.
  • No aspiraba ella a tener uno solo, sino que quería verse rodeada de una serie, desde el pillín de cinco años, hablador y travieso, hasta el rorró de meses que no hace más que reír como un bobo, tragar leche y apretar los puños.
  • Entonces Ana se ponía en pie, recorría el comedor a grandes pasos, hundida la cabeza en el embozo del chal apretado al cuerpo, daba vuelta alrededor de la mesa oval, y acababa por acercarse a los vidrios del balcón y apretar contra ellos la frente.
  • Entonces sentía las cosquillas, pues no merecen otro nombre, las cosquillas de aquella infantil rabia que solía acometerla, sintiendo además en sus brazos cierto prurito de apretar y apretar fuerte para hacerle sentir al infiel el furor de la paloma que la dominaba.