Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "apretón" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra apretón para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Dieron un vistazo y un apretón de manos a la enferma, y salieron.
- Mientras Obdulia felicitaba a Bermúdez con un apretón de manos, en la sombra.
- Este entró muy alegre, saludando a la familia, y dando un apretón de manos a Moreno.
- Y después de tranquilizar a Obdulia con un apretón enérgico, concluyó de esta suerte.
- Luego se ha dirigido a Azorín y le ha estrechado la mano con un apretón seco y nervioso.
- Al despedirse, diole Juan Pablo un fuerte apretón de manos, diciéndole que asistiría a la boda.
- Un apretón de manos, al parecer casual, al remover una masa misma, al meter los dedos en el mismo recipiente, v.
- A las seis de la madrugada, al despedirse Paco de Mesía con un apretón de manos, a la puerta del Casino, el Marquesito exclamó.
- Y por eso este apretón de manos ha puesto en mí tanta ufanía como en Alonso Quijano la liberación de los galeotes o la conquista del yelmo.
- Feijoo expuso sobre aquel tema de la filantropía algunas consideraciones muy sesudas, y despidiose, dando a cada una de las señoras un fuerte apretón de manos.
- Después se incautaba con disimulo de todos los terrones de azúcar que podía, y se marchaba a su casa, despidiéndose de cada uno particularmente con apretón de manos a espaldarazo.
- Y hasta el amo del establecimiento fue a dar un apretón de manos a su parroquiano, diciéndole si podía colocar en las oficinas de la provincia a un sobrinito suyo que tenía muy buena letra.
- En la esquina de una calleja se despedían con largo apretón de manos, y Guimarán, sereno y satisfecho, se restituía a su hogar tranquilo donde le esperaban su amante esposa y cuatro hijas que le adoraban.
- El padre la empujó bruscamente, y la chica vino a caer contra el primo, toda ruborizada, recibiendo un apretón en regla, amén de un frote de barbas que la obligó a ocultar el rostro en la pechera del marqués.